DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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viernes, 15 de junio de 2012

La negatividad en la adolescencia ¿cómo lidiar con ella?

¡Ay, la adolescencia! Esta etapa de cambios en tus hijos(as) trae muchas emociones encontradas y también, mucha negatividad. Comentarios negativos o simplemente “no” son el menú de cada día. ¿Cómo hacer para lidiar con la negatividad de los adolescentes?

Laura tiene 14 años y siempre ha sido muy cariñosa con su papá y su mamá. Pero de un tiempo para acá, si alguno de ellos le va a dar un abrazo o un beso, Laura los rechaza de manera enfática, además, con una advertencia: ¡no me vuelvas a dar besos delante de mis amigos!

Para los padres de Laura, aunque sus comentarios son hirientes, es una etapa que afortunadamente, terminará algún día. Sin embargo, Laura se ha vuelto muy negativa, se queja por todo, nada le gusta y tiene una expresión de descontento constante en su cara. Esto causa estrés a sus padres y los cansa emocionalmente.

¿Qué hacer para lidiar con la negatividad del adolescente?

Primero, entender que es una etapa de rebelión contra los padres, pues están creciendo y necesitan sentirse independientes. Pueden cerrarse emocionalmente y no contarte que en la escuela la pasaron mal. Sin embargo, su manera de expresarlo puede ser criticando la comida que preparaste o diciendo que no quieren ir de paseo el fin de semana porque les parece aburrido.

Es decir, que a pesar de que lo expresan de manera negativa, por lo menos están dejando salir de alguna manera sus preocupaciones y sus miedos. La clave es que los padres no reaccionen a esta negatividad con ansiedad y estrés, pues se crea un círculo vicioso.

Aquí te doy algunos consejos para superar esta situación en casa:
  • Tu hijo(a) es un ser independiente de ti. Es decir, que tú no eres responsable por sus sentimientos y sus comportamientos, a pesar de que lo sientas así. Entender que es un individuo que no se parece a nadie, te hace aceptarlo(a) como es y no exigirle ser algo que no es. Claro, siempre dentro de los límites de los valores que le hayas inculcado y dándole a entender que su negatividad les afecta a todos. Aunque tú no puedes elegir cómo se sienten ellos respecto a una situación, sí puedes elegir cómo reaccionar ante esos sentimientos.
  • No reacciones de manera negativa a su negatividad. Por ejemplo, si tu hijo(a) dice que la ropa que le compraste es horrible, simplemente dile que sientes que no le guste y que la puede cambiar. No reacciones, simplemente, escucha.
  • Ponle un límite a las quejas. Si tu hijo(a) se queja por todo y no habla más que de eso, dile que ya es suficiente, que sólo puedes escuchar una cosa negativa al día y que trate de enfocarse en alguna actividad que lo distraiga de ese mal humor. Cambia de tema y pregúntale sobre algo positivo que le haya pasado ese día.
  • Busca un momento de tranquilidad para hablar con tu hijo(a) adolescente. Tal vez entonces puedas entender qué es lo que le preocupa de verdad. Abre los caminos de comunicación y ayúdalo(a).
  • Y por último ¡no pierdas la paciencia! Recuerda que la adolescencia es un período difícil de cambios físicos y emocionales. Tu hijo(a) necesita mucho amor y esta etapa pasará.
Si sientes que alguna situación se te sale de las manos, busca ayuda profesional. Un psicólogo puede ayudarte a lidiar con la negatividad de tu hijo(a) adolescente sin flaquear o darte por vencido(a) en el intento.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 27 de mayo de 2012

Adolescentes al volante ¡cuidado!

Según el Consejo Nacional de Seguridad en Estados Unidos, cada día se presentan más de 15 accidentes que involucran a adolescentes entre los 15 y los 20 años. Aquí te cuento qué debes hacer si eres adolescente o si tienes un hijo de esta edad, para que tomen las precauciones necesarias a la hora de conducir.

Uno de los momentos más esperados por los adolescentes, que claman su independencia y quieren sentirse adultos, es el de poder conducir un automóvil. En contraste, puede ser el momento menos esperado por los padres de dichos adolescentes, pues prestarles el automóvil (auto, carro o coche), es una gran responsabilidad que requiere: preparación, dinero y paciencia: un curso para obtener una licencia de conducir, actualización del seguro del automóvil (auto, carro o auto) en ciertos países, y sobretodo, reiteración de las precauciones que se deben tener en cuenta a la hora de ir al volante.

Eso es lo más importante: hablarles a los adolescentes de los peligros que implica conducir un automóvil de manera irresponsable o sin estar alerta. Los accidentes de tránsito son la causa número uno de muerte en los adolescentes en Estados Unidos. Sin embargo, no siempre son ellos los que resultan heridos o mueren, también son ellos los causantes de muchos otros accidentes que pueden herir o causar la muerte a otras personas.

Por eso, antes de darles las llaves para que salgan a recorrer las calles de la ciudad, debes tener en cuenta los siguientes aspectos:
  • Siempre deben llevar el cinturón de seguridad
  • Restringir el número de pasajeros y que lleven sólo el equivalente al número de cinturones de seguridad que haya en el automóvil. Según el Instituto de Seguros para la Seguridad Vial de Estados Unidos, el riesgo de accidente aumenta exponencialmente con cada pasajero.
  • Establecer restricciones para que no manejen de noche. Las estadísticas hablan de que el mayor número de accidentes de tránsito con los adolescentes se presentan durante la noche, en especial después de las 10 pm.
  • Prohibirles el uso del alcohol o de las drogas cuando van a conducir. Es la receta perfecta para lograr una tragedia.
  • Prohibirles el uso del teléfono celular: eso incluye hacer llamadas y enviar mensajes de texto mientras están al volante. Si es necesario que hagan una llamada, es mejor que se detengan, que se hagan a un lado de la calle y que llamen o manden el texto.
  • Enseñarles a respetar las señales de tránsito: un semáforo en rojo es para detenerse, no para acelerar. Una señal de alto es para hacer precisamente eso: parar o detenerse.
  • Prohibirles manejar cuando están cansados o sin dormir.
Es muy importante conocer las leyes y las restricciones de cada país, estado o ciudad para tenerlas muy presentes y que los adolescentes las pongan en práctica. Puede ser buena idea que te subas de pasajero con tu hijo(a) para ver cómo conduce y señalarle las precauciones que debe tener en la práctica.

Recuérdale siempre que si él o ella siguen todas las precauciones necesarias, evitarán poner en peligro su vida y la vida de los demás.

La independencia no se logra abusando de ciertos privilegios como conducir. Haz respetar las normas y establece límites en tu casa por el bien de tu tranquilidad y la de los demás.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 30 de abril de 2012

Enséñales a los niños cómo deben tomar las medicinas

Cuando tienes un bebé, eres cien por ciento responsable de administrarle sus medicinas en caso de que las necesite. Pero a medida que los bebés crecen y se vuelven niños y pre-adolescentes, debes enseñarles la manera correcta de tomar medicamentos, siempre bajo tu supervisión y bajo las indicaciones del médico.

María tiene 9 años y se queja de que le cuesta tragar las pastillas. Tiene una infección en la garganta y el médico le recomendó tomar antibióticos. Su mamá está siempre pendiente de la hora en que debe tomarlos y le enseña con paciencia a tragar las pastillas que a María tanto le desagradan. Eso sí, se encarga de que los antibióticos estén fuera del alcance de María, pues teme que los tome cuando no debe.

Si te encuentras en situaciones parecidas con frecuencia, es hora de que le enseñes a tus hijos a tomar los medicamentos de manera segura. ¿Cómo puedes hacerlo? Aquí te doy algunos consejos importantes a la hora de tomar medicinas sin riesgos y en pro de la salud:
Antes que nada, recuerda que aunque le enseñes a tus hijos a tomar medicamentos de forma segura a medida que lo necesiten, NUNCA deben tomarlos sin la supervisión de una adulto. Es decir, que SIEMPRE debes estar presentes cuando la tomen, sin importar su edad.

Cuando se trata de medicamentos recetados por el médico, es indispensable que le hagas entender a tu hijo/a que debe tomarlos exactamente como lo indicó el médico: específicamente la dosis (cuánto tomar), cuándo tomarlo y cómo tomarlo. Algunos medicamentos se deben tomar varias veces al día, otros una; algunos se deben tomar con comidas, otros antes de irse a dormir.

Cuando se trata de medicamentos de venta libre, es importante que los niños aprendan a leer la información de la etiqueta. Enséñales a leer los ingredientes y las advertencias, recalcando que tomar más de la dosis recomendada o tomar dos medicamentos al mismo tiempo sin consultar a un médico puede ser peligroso para la salud por dos razones: una, porque puede evitar que el medicamento surta efecto y dos, porque puede ocasionar una sobredosis o reacciones negativas (malas) debido a las interacciones entre los medicamentos.

En el caso de los medicamentos líquidos, es importante que los niños aprendan a medir la cantidad exacta de la medicina, ya sea con la tapa, una cuchara o una jeringa, las cuales vienen con el medicamento para asegurar que la dosis sea exactamente la que se recetó. Adviérteles que usar otras herramientas como las cucharas para comer, pueden alterar la dosis y poner en riesgo su salud.

Si tienes dudas sobre la mejor manera de que los niños tomen sus medicamentos, consulta con el pediatra. Es un asunto serio que debe tomarse como tal, pues las medicinas son para curar y no para poner en riesgo la salud.

Recuerda mantener los medicamentos fuera del alcance de los niños.

Tomado de Vida y Salud

martes, 24 de abril de 2012

La superficialidad de los adolescentes se mide en mensajes de texto

 
Un nuevo estudio realizado en Canadá, encontró que los jóvenes que envían muchos mensajes de texto durante el día, tienden a preocuparse menos por asuntos importantes de la vida y a filosofar sobre ella. ¿Crees que comunicarte por medio de mensajes de texto te hace superficial? Sigue leyendo este artículo que tal vez te va a poner a pensar.

Julia tiene 17 años y se la pasa, como todos los jóvenes de su edad, enviando mensajes de texto a sus amigos y familiares. Si la observas, siempre está mirando su teléfono y tecleando con los dedos a toda velocidad. Enviar mensajes de texto o “textear” ( de to text, en inglés) es simplemente, su forma de comunicación principal. Julia no está sola. Millones de adolescentes y otras personas en el mundo, han decidido que es más efectivo y rápido enviar estos mensajes que hacer una llamada para hablar o encontrarse cara a cara. Algunos jóvenes hasta se molestan cuando envían un mensaje de texto y la otra persona, en lugar de enviarles uno en respuesta, decide llamarlos. Julia lo dice “ ¡Si le mandé un texto es para que no me llame!”.

Esto demuestra con evidencia que la comunicación por texto es el método preferido entre los adolescentes y sus amigos. Según datos publicados por el Centro de Investigación Pew en el 2010, el 72% de los adolescentes usan este mecanismo para comunicarse. Pero más que tener unos dedos muy ágiles, enviar mensajes de texto puede indicar que eres una persona superficial. Por lo menos así lo concluye un nuevo estudio realizado por unos psicólogos de la Universidad de Winnipeg en Canadá.

Según los psicólogos canadienses que analizaron durante 5 años la frecuencia de mensajes de texto entre 2,200 jóvenes de 18 a 22 años, que mandan un promedio de 200 a 300 textos al día, tienden a ser más materialistas, a reflexionar menos y a preocuparse en menor escala por su crecimiento interior. Además, aquellos adolescentes que envían mensajes de texto con frecuencia, demuestran estar más interesados en su imagen y en el dinero, que aquellos que no mandan textos con la misma frecuencia.

Otros especialistas de Estados Unidos que analizaron este estudio, dijeron que los investigadores canadienses observaron al cerebro en su estado de silencio y quietud, y así concluyeron que las distracciones externas de este tipo de comunicaciones hacen que no haya tiempo para reflexionar sobre la moral, la ética, las emociones e incluso, las consecuencias de ciertas situaciones. Es posible, según los psicólogos, que estos jóvenes que envían mensajes de texto de manera casi compulsiva, hayan caído en el hábito de pensar en todo de manera superficial.

Pero en este mundo lleno de distracciones para los jóvenes, ¿qué pueden hacer los padres para promover que sus hijos tengan tiempo para estar tranquilos y que se pongan a pensar? Idealmente, acostumbrarlos a tener momentos en el día en los cuales están lejos de la televisión, el teléfono, la computadora y cualquier otro tipo de distracción para la mente. Esos momentos de tranquilidad permitirán que los adolescentes tengan tiempo para reflexionar y que logren tener una vida interior mucho más rica.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 5 de abril de 2012

Consejos para que los adolescentes usen las redes sociales de forma segura

 
¿Tienes hijos adolescentes? Si son como la mayoría, seguramente tienen al menos un perfil en las redes sociales y pasan en ellas varias horas al día. Parece un entretenimiento inofensivo, ¿cierto? Pues no siempre lo es, y la mejor manera de proteger a tus hijos de los peligros potenciales es observar lo que hacen, y establecer algunas reglas básicas – y firmes – de conducta en la red.

El desarrollo de la tecnología de las comunicaciones ha traído cambios enormes en nuestras vidas, independientemente de nuestra edad. Estar conectados es más que una moda, es un nuevo estilo de vida. Naturalmente, las redes sociales ofrecen grandes ventajas y atractivos para los adolescentes. Entre ellos, facilitan la conexión de los jóvenes con sus amigos y los ayudan a desarrollar nuevas amistades con intereses similares. También contribuyen al fortalecimiento de su identidad individual, y les ofrecen un mundo de conocimientos y experiencias culturales nuevos.

Desafortunadamente, las tecnologías nuevas también los exponen a serios peligros. Entre ellos, al robo de identidad, a la reducción en la actividad física, a dar demasiada información (a veces compartiendo fotos y videos comprometedores), lo que los lleva a convertirse en una presa fácil de depredadores adultos. Muchos de ellos explotan sexualmente a los niños y a los adolescentes a través del Internet, mostrándoles afecto y amabilidad que saben fingir muy bien, y a veces haciéndoles regalos para ganarse su confianza, mientras les dan poco a poco un matiz sexual a las conversaciones. 

¿Cómo puedes saber ti tu hijo está corriendo riesgos en línea (online)? En primer lugar, debes vigilarlo y mantenerte alerta a algunas señales. La Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente ofrece algunas advertencias y recomendaciones muy útiles que compartimos contigo a continuación.

Las señales de que tu hijo puede estar en peligro:
  • Pasa mucho tiempo en la computadora, sobre todo de noche y especialmente en los chat rooms.
  • Encuentras pornografía en su computadora.
  • Hace llamadas telefónicas a personas o números que tú no conoces, a veces de larga distancia. O las recibe de personas o de números desconocidos.
  • Recibe cartas, regalos o paquetes de alguien que tú no conoces.
  • Apaga enseguida la computadora o cambia lo que está en la pantalla si tú entras de pronto en la habitación.
  • Se aparta de la familia o de sus amigos habituales.
  • Usa una cuenta en línea (online) que le pertenece a otra persona.
¡Importante! Lo que puedes hacer para ayudar a tu hijo:

Lo primero, debes tener con él una conversación seria acerca de los riesgos que pueden presentarse, sobre todo en relación con los depredadores sexuales. Lo segundo, establecer algunas reglas básicas. Por ejemplo:
  • Limita su uso del Internet, y evita que el tiempo que emplea en él interfiera con las actividades familiares y escolares o con otras actividades sociales.
  • Mantén el control de la información que tu hijo da y recibe. Y asegúrate de que las fotos y videos que publica puedan ser vistos sin peligro por todo el mundo.
  • Dile que use un pseudónimo. No dejes que divulgue su nombre completo, y mucho menos su dirección o su teléfono. Tampoco debe publicar números de identificación personal, cuentas bancarias, tarjetas de crédito ni ningún dato privado.
  • Coloca la computadora (ordenadora) en una habitación común de la casa. Nunca en el dormitorio de tu hijo.
  • Revisa periódicamente lo que hay en su computadora, especialmente en los chat rooms, y en sus correos electrónicos.
  • Dile a tu hijo que no ponga en la computadora fotos de sí mismo, ni intente conocer personalmente a alguien que sólo conoce a través del Internet.
  • Explícale que nunca debe responder a mensajes que le sugieran sexo, que sean obscenos o que muestren signos de agresividad o de acoso.
  • Deja bien claro que no todo lo que se dice en línea (online) es cierto.
Como ves, es más que nada una cuestión de estar alerta y de estar informada(o) de algunos detalles. Trata de mantenerte al día en las nuevas tecnologías para saber exactamente lo que tu hijo hace en su computadora, y no dudes en solicitar ayuda de un familiar o un amigo de confianza que te explique, si es necesario. Así ayudarás a tu hijo adolescente a navegar a través de las redes del Internet y a salir ileso.

Tomado de Vida y Salud

martes, 6 de marzo de 2012

Las distracciones por uso de auriculares pueden conducir a un accidente grave

Los auriculares, conectados a los iPods y a los reproductores de mp3, les permiten a los usuarios escuchar música sin molestar a nadie más, y a distraerse mientras se “desconectan” del mundo. Aunque en algunas ocasiones esto puede tener sus ventajas, en otras puede ser peligro, sobre todo cuando los usan los peatones que dejan entonces de prestar atención al tráfico de vehículos que van de un lado a otro. Los jóvenes y los adolescentes son el grupo que están en mayor riesgo: ¡desconéctate un momento y escucha!

Amalia vive a sólo unas cuadras de la escuela secundaria en la que estudia. Eso le permite ir a sus clases y regresar a casa a pie, escuchando sus canciones favoritas ¡a todo dar! Claro que sólo las escucha ella, ya que lleva sus audífonos puestos. Hace solamente unos días, Amalia regresó a su casa muy nerviosa y asustada. Ensimismada con la música, no se fijó bien al atravesar la calle y solo se percató de que venía un auto al sentir el chirrido de las gomas cuando el coche frenó en seco. El episodio no pasó de un buen susto, pero pudo haber tenido consecuencias graves.

Las personas como Amalia, que caminan al trabajo o a la escuela, trotan o se ejercitan en las aceras de las áreas urbanas mientras escuchan música con auriculares corren un mayor riesgo de sufrir lesiones relacionadas con el tráfico e incluso de morir, precisamente a causa de esa costumbre. Así lo confirma un estudio realizado por la Universidad de Maryland que añade que la tendencia a este tipo de accidente se ha triplicado desde el 2004. En el informe publicado en la revista Injury Prevention, los autores del estudio usaron el Sistema Nacional de Vigilancia Electrónica de Lesiones de Estados Unidos, la comisión de Seguridad de los Productos del Consumidor y el motor de búsqueda Google para encontrar datos relacionados con las muertes y lesiones entre los peatones que usaban auriculares y que ocurrieron entre enero de 2004 y junio de 2011. Entre los resultados están:
  • El número de accidentes ha ido en ascenso y ya en el 2011 se había triplicado.
  • Alrededor de dos terceras partes de las víctimas eran adolescentes y jóvenes.
  • La mayoría de los accidentes ocurrieron en ciudades.
  • En un 70% de los casos el accidente fue mortal (los peatones fueron atropellados por coches, camiones, camionetas, autobuses e incluso trenes).
  • En tres de cada cuatro accidentes los testigos vieron a la víctima usar los auriculares justo antes del accidente. Los expertos explican que el sonido proveniente de los auriculares probablemente ocultaba el ruido exterior, impidiendo que la persona escuchara el aviso de las bocinas o las sirenas que les advirtieron el peligro.
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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Que la burla y el acoso por compañeros o compañeras no hagan que bajen tus calificaciones


Es comprensible que no puedas concentrarte y que tu rendimiento escolar se vea afectado si tus compañeros o compañeras en el colegio te acosan o te molestan. Si estás en esta situación, debes saber que está en tus manos resolver la situación: hay muchas cosas que puedes hacer y no necesitas estar solo(a) en este proceso. Esta es una llamada de aviso para ti y para tus padres: pide ayuda y busca una solución segura.

¡Ánimo! Las cosas pueden y van a mejorar. El soportar las burlas de tus compañeros o de otros chicos del colegio es muy difícil y puede ser doloroso. Hasta es posible que debas tolerar amenazas que pueden asustarte y hacer que llores una tarde completa o que pases la noche en vela angustiado y pensando en qué puedes hacer para evitarlos.

Si te está pasando algo así, entonces eres víctima de acosos e intimidaciones que pueden afectar no sólo tu estado de ánimo sino también tus calificaciones y incluso, el desarrollo de tu personalidad.

Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, ha encontrado que los adolescentes de secundaria que sufren acoso por parte de sus compañeros tienen retrocesos en sus calificaciones, en especial cuando se trata de los alumnos de origen afroamericano o latino, que son discriminados.

Para llegar a estos resultados, los investigadores compararon los índices académicos de 9.590 estudiantes de 580 secundarias de ese país, a los que se les preguntó si habían experimentado acoso en el décimo curso (primero de preparatoria). Así descubrieron que, comparado con quienes no fueron acosados, los niños acosados experimentaron un descenso de 0.049 puntos en su índice académico entre el noveno y el doceavo curso.

Además, según este estudio que fue presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Sociología (American Sociological Association), el efecto del acoso fue más notorio entre los estudiantes afroamericanos e hispanos con alto rendimiento. Por ejemplo, los estudiantes afroamericanos que tenían un índice académico de 3,5 en el noveno curso y fueron acosados en el décimo tuvieron un descenso de 0,3 puntos para el doceavo. El descenso fue de 0,5 puntos para los estudiantes hispanos que tenían un índice académico de 3,5 y que fueron acosados en el décimo curso.

Esta es una de las razones por las cuales debes estar alerta y tener el coraje de enfrentar situaciones difíciles o riesgosas, de las cuales muchas veces no podrás salir sin ayuda, ya sea de otro compañero y especialmente de los adultos como tus padres, tus profesores y los directores de tu colegio.

Recuerda que puedes ser acosado o intimidado de diferentes maneras, tanto en el mundo físico como a través de las redes sociales, donde fácilmente puedes quedar expuesto ante el resto de tus compañeros.

A veces, incluso, la intimidación puede confundirse con camaradería y en realidad no es más que presión. Por ejemplo, si tu grupo de amigos te insiste que hagas algo que no quieres hacer o se burlan de ti porque no le encuentras la gracia a algo que para ellos puede ser signo de poder en el colegio, como molestar a otro compañero tímido que acaba de ingresar al curso.

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jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Necesita tu hijo una prueba de colesterol?


La Academia Americana de Pediatría recomienda que se les realicen pruebas del colesterol solamente a los niños con antecedentes familiares de problemas cardiovasculares y colesterol alto, así como a los que están obesos, a los que padecen de diabetes o de hipertensión. 

Sin embargo, un panel del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre ha presentado una nueva propuesta: revisar de forma rutinaria el nivel del colesterol de los niños entre los 9 y los 11 años, antes de la pubertad. ¿Con qué fin? Con el de detectar la elevación del colesterol y así prevenir enfermedades y complicaciones cardíacas desde una edad temprana. ¿Qué opinas tú?

Desde el nacimiento, los padres atienden todas las necesidades del niño e incluso empiezan a planear su futuro. Muchos comienzan desde muy temprano a buscar el colegio ideal, abren una cuenta de ahorros para sus estudios, o compran una póliza de seguros para la protección de la familia. ¿Cuántos se preocupan por sentar desde la infancia las bases de una buena salud, especialmente la del corazón? Los niños del presente se enfrentan a un estilo de vida cada vez más sedentario y más propenso a las comidas rápidas, de bajo contenido alimenticio, pero que son verdaderas bombas de calorías, grasas y sodio. 

No es una coincidencia que estemos viviendo una epidemia de obesidad infantil con consecuencias muy serias: más casos de diabetes, hipertensión y niveles altos de colesterol en niños cada vez más jóvenes. Si no se controla la tendencia, se multiplicarán en un futuro cercano las enfermedades cardíacas y los ataques cerebrovasculares y las víctimas serán esos mismos niños.

Tomando ese panorama en cuenta, un panel del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre presentó unas nuevas recomendaciones durante la conferencia más reciente de la Asociación Americana de Cardiología. El panel estima que todos los niños entre las edades de 9 y 11 años deben someterse a exámenes de sangre para detectar niveles altos de colesterol y sugieren que vuelvan a examinarse de nuevo entre los 17 y los 21 años. Estos exámenes permitirían descubrir y tratar el colesterol alto en una etapa temprana, evitando el endurecimiento de las arterias (arterioesclerosis), una de las causas principales de la enfermedad cardíaca.

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sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Timidez o fobia social?


Si tu hijo adolescente se aísla y no quiere salir con amigos de su edad, es posible que sea algo más que timidez. Si bien la fobia social se da en pocos casos, cuando se presenta puede generar problemas sociales y de aprendizaje. En este artículo te contamos cómo detectar esta enfermedad y qué la diferencia de la típica vergüenza que muchos pueden sentir.

¿Has escuchado hablar de la fobia social? Cuando lo que parece timidez se vuelve tan excesivo que hace que la persona evite ciertas situaciones y la interacción con los demás, puede tratarse de algo más. Es difícil reconocer cuando tu hijo o hija tiene un problema, y hay versiones que afirman que no creen que la fobia social sea realmente un problema, sino más bien timidez que debe ser superada por uno mismo o que es sólo una excusa para vender más medicamentos.

Sin embargo, esto no es así. La fobia social es una condición que puede causar complicaciones en la vida social y en el desarrollo normal de los niños y los adolescentes, aunque también puede afectar a los adultos e puede impedirles llevar una vida normal.

En busca de más información sobre esta enfermedad psiquiátrica, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos examinó las tasas de timidez y de fobia social entre más de 10 mil adolescentes entre los 13 y los 18 años de edad, que participaron en una encuesta nacional.

La mitad de ellos afirmó ser tímido, y de esa mitad, sólo el 12 por ciento había tenido los síntomas de la fobia social en algún momento de su vida. Lo interesante de este estudio es que entre quienes dijeron no ser tímidos, alrededor del cinco por ciento mostró signos de ansiedad social, lo que demuestra que esta enfermedad puede no estar asociada con la timidez, aunque por sus síntomas muchas veces se las vincule.

¿Cuáles son los síntomas de la fobia social? Tal como te hemos contado en otro artículo de Vida y Salud, las principales señales de esta enfermedad son:
  • Tener un miedo constante y excesivo de ser observado y juzgado por los demás.
  • Sentir timidez e incomodidad al sentirse observado durante una charla, en un baile o en otra situación en la que se participe.
  • Sentir una incomodidad o temor tan grande en situaciones sociales que éstas pueden llegar a provocar dolor de estómago, palpitaciones, mareo y deseos de llorar.
  • Tener miedo de hablarle a otras personas, como a compañeros de clase o de trabajo.
  • Tener palpitaciones, náuseas, sudor y sentimientos de vergüenza y humillación desencadenadas por situaciones sociales.
Todos estos síntomas y estas sensaciones son reales y en verdad pueden hacer que la persona se sienta muy mal. Por eso es importante no confundirlo con una simple timidez como la que tiene muchas personas, y muchos adolescentes y que es fácil de vencer y de superar.

Si bien se trata de una minoría, algunos adolescentes (también niños y adultos), tienen este problema y no pueden resolverlo por sí mismos. Lo peor de todo es que la fobia social puede interferir con el aprendizaje y con su normal desarrollo, e incrementa las posibilidades de que estos jóvenes recurran al alcohol o a las drogas en busca de algo que los haga sentir más seguros ante esas situaciones que para ellos son tan estresantes.

Lo bueno de todo esto es que, una vez detectada, la fobia social puede tratarse y quienes la sufren pueden volver a tener una buena vida social y a divertirse como cualquier adolescente. Para ello existen distintos tratamientos que pueden incluir terapias psicológicas, medicamentos y técnicas de relajación, entre otras alternativas.

El apoyo de los padres y las personas cercanas es fundamental para salir adelante. Si notas que tu niño tiene una timidez exagerada, fuera de lo común que lo hace reaccionar de manera extrema ante situaciones que no deberían serlo, es importante que pidas ayuda y lo acompañes con un profesional calificado para que se descarte fobia social y para que encuentre una solución que le permita disfrutar una de las etapas más gratificantes de la vida.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 14 de noviembre de 2011

Los adolescentes usan como guía la conducta sexual sana de los padres


Probablemente esto te tome de sorpresa: según un estudio realizado en Canadá, no son ni los amigos, ni los famosos ni los medios de comunicación los que más influyen en los hijos adolescentes a la hora de adoptar patrones sanos de conducta sexual. Ellos tienden a buscar esas guías y modelos en sus propios padres. Los resultados de este estudio ponen en evidencia la importancia de los padres, el hogar y la familia en la educación de los valores de los hijos y les recuerda a los padres otra más de sus responsabilidades: el dar un buen ejemplo.

Si piensas que tus hijos adolescentes no te toman en cuenta y sólo encuentras diferencias con ellos (la famosa “brecha generacional”), quizás sea el momento de que empieces a cambiar estas ideas y de que le prestes más atención, no sólo a tus hijos sino también a tus actos. ¿Por qué? Porque en esta etapa de su vida, los adolescentes de ambos sexos parecen tomar como referencia a sus padres, incluso hasta en las conductas sexuales.

Estos son los datos que se desprenden de un estudio reciente desarrollado en Canadá entre casi 1.200 adolescentes de 14 a 17 años de edad y más de 1.100 padres, y cuyos resultados se presentaron en la Conferencia Anual de la Sociedad Canadiense de Pediatría, en Quebec.

Según los resultados obtenidos por los investigadores, al ser consultados sobre su sexualidad, el 45 por ciento de los adolescentes consideraban a sus padres como modelo en comparación con el 32 por ciento que se guiaban por las conductas de sus amigos, y apenas un 15 por ciento dijo estar influenciado por celebridades.

Por otro lado, los padres subestimaron el impacto y la influencia que podían tener sobre sus hijos: el 78 por ciento de las madres respondió que pensaba que sus hijos se basaban en lo que hacían sus amigos a la hora de decidir qué comportamientos sexuales adoptar y muchas se quejaron de la falta de participación y compromiso de los padres en la educación sexual de los hijos.

Paralelamente, los investigadores también encontraron que los adolescentes que tomaban a sus padres como modelo a menudo provenían de familias en las cuales se hablaba de la sexualidad de una manera abierta y se les animaba a tener una sana vida sexual.

Esos mismos adolescentes que tenían un diálogo abierto con sus familias sobre el sexo y la sexualidad, demostraron ser los más prevenidos ante los riesgos y las consecuencias de las enfermedades de transmisión sexual.

¿Qué ocurre en tu casa? ¿Cómo es el diálogo con tus hijos adolescentes? ¿Te preocupa que puedan correr riesgos innecesarios? Anímate a hablar con ellos de una manera adulta, respetando sus ideas y tratando de entender sus temores y sus dudas.

Ten en cuenta que la adolescencia es una etapa de cambios continuos, mediante los cuales tus hijos están formando su identidad y van en camino a la adultez. Para ellos puede ser tan difícil pasar por esos cambios como para ti aceptarlos y acostumbrarte a que ya no tienes todo bajo control en sus vidas, porque han comenzado a tener sus propios gustos y sus propias ideas (que probablemente sean diferentes a las que tú quisieras que tengan).

¿Te parece imposible dialogar con ellos, te parecen reservados y silenciosos, sientes que no te cuentan nada ni comparten sus cosas contigo? Aprovecha y da el primer caso en abrir las vías de comunicación:

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domingo, 13 de noviembre de 2011

Malos hábitos que perjudican a los adolescentes


Lo ideal sería que todos los adolescentes practicaran deportes, disfrutaran de la vida al aire libre y recibieran una alimentación sana y balanceada, en lugar de preferir sentarse por horas a entretenerse con películas, series de televisión, videojuegos y redes sociales, comiendo pizza o papas fritas. Los estudios, en general, muestran un panorama poco alentador para los adolescentes que cursan la secundaria: se alimentan mal y hacen menos ejercicio. Y tú, ¿perteneces también a esa mayoría en riesgo?

El tiempo pasa y las costumbres cambian. De jugar en el parque, ahora se juega por computadora. De las comidas hechas en casa, se opta cada vez más por la comida rápida. Pregúntate: ¿cuáles son tus bebidas preferidas?, ¿haces ejercicios todos los días?, ¿cuántas horas pasas frente a una pantalla, ya sea del televisor, la PC (computadora u ordenador) o tus dispositivos (aparatos) móviles? Los cambios, que son inevitables, muchas veces significan progreso, pero en otras ocasiones – hay que reconocerlo – han traído consecuencias nocivas.

En una sociedad en donde abundan los comercios de comidas rápidas y las golosinas, en la que las pantallas se han convertido en una de los principales áreas alrededor de las cuales gira la vida, ya que funcionan como medio de comunicación, de entretenimiento y hasta para resolver las obligaciones y las responsabilidades, como las tareas del colegio, se hace difícil combatir una condición que podría evitarse pero que, sin embargo, pone la vida de muchos jóvenes y de muchos adultos en riesgo: el sedentarismo, ya que se asocia con la obesidad.

Eliminar esos kilogramos o libras de más no es sólo una cuestión de imagen. Por el contrario, ése podría ser el último objetivo frente a los problemas de salud que puede provocar esta condición, como enfermedades del corazón, diabetes, colesterol y presión arterial elevados, entre otros. Y si bien todos estas condiciones suelen ser “silenciosas”, es decir, que no los notas hasta que aparece una complicación, con ciertos cambios relativamente sencillos puedes disminuir las posibilidades de enfermarte y puedes mejorar tu calidad de vida.

Un análisis reciente realizado por especialistas de la Universidad Loughborough, en Inglaterra, que comparó 53 estudios de todo el mundo sobre el comportamiento sedentario y la dieta, encontró un vínculo evidente entre el tiempo que los niños, los adolescentes y los adultos pasan frente a la pantalla y la mala alimentación.

Ellos detectaron que el ver televisión se asocia fuertemente con el consumo de comida rápida y bebidas energéticas, y con un bajo consumo de frutas y verduras. Según los investigadores, esto se debe a que los televidentes no sólo están expuestos a anuncios que pueden influir en el tipo de alimentos que se les apetecen, sino también a que este medio actúa como distracción y reduce la atención a lo que se come realmente.

Esta situación se vuelve aun peor si se consideran otros hábitos nocivos, como fumar. Una investigación desarrollada por unos profesionales médicos del centro de salud Huelva-Centro, ubicado en el Distrito de Atención Primaria Huelva-Costa, en España, demuestra una asociación entre el tabaquismo, los hábitos alimenticios y los malos hábitos de vida. En detalle, de un total de 1.274 alumnos de la secundaria de la provincia de Huelva que fueron encuestados, el 13.9 por ciento fumaban, algo que se incrementaba con la edad y el sexo: las mujeres tendían a fumar más que los varones.

En cuanto a la alimentación y los estilos de vida, esta investigación reveló que el tabaquismo y el alcoholismo tienen una fuerte conexión y que, mientras que en el sector masculino el fumar está vinculado al consumo excesivo de hamburguesas, salchichas, embutidos, fritos y pastelería industrial, en el caso de las mujeres se disminuye cuando ellas practican ejercicio físico.

Al otro lado del océano, los estudios también hacen eco a los malos hábitos de salud entre los adolescentes. Varios análisis desarrollados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, determinaron que los alumnos de secundaria beben demasiados refrescos altos en calorías, y no hacen mucho ejercicio.

Los CDC aconsejan a los jóvenes que participen, como mínimo, de una hora de ejercicio aeróbico al día, además de un mínimo de tres horas de una actividad que fortalezca los músculos cada semana. Sin embargo, sólo un poco más del 15 por ciento de los participantes cumplía con los objetivos aeróbicos, la mitad con la meta de fortalecimiento muscular y el 12.2 por ciento con ambas recomendaciones.

Estas cifras surgen de una encuesta anónima desarrollada por unos investigadores de dicho organismo, realizada en el 2010 entre casi 11.500 estudiantes de ambos sexos, de noveno a duodécimo grado, tanto en escuelas públicas como en escuelas privadas, en los 50 estados y el Distrito de Columbia.

Los autores del estudio no se sorprendieron con los resultados de la encuesta, ya que desafortunadamente, la actividad física ya no es un requisito diario en la mayoría de las escuelas en Estados Unidos, y los estudiantes que participan en algún deporte, no lo practican durante todo el año. Concluyeron que los padres deben intentar fomentar hábitos saludables en sus hijos mucho antes de que lleguen a la adolescencia, para que esos hábitos perduren durante toda la vida.

¿Y tú, eres parte de esta tendencia? Es cierto que puede ser difícil modificar las costumbres, sobre todo cuando se trata de cosas deliciosas y actividades entretenidas. Sin embargo, es cuestión de que te animes a probar nuevos sabores más saludables y a descubrir que poner el cuerpo en movimiento puede incluso ser más divertido que pasar horas sentado frente a una pantalla. ¡Anímate! No tienes nada que perder y sí mucho por ganar, no sólo en diversión sino también en salud, autoestima y hasta podrías mejorar tu estado de ánimo y tu humor (o el de tu hijo adolescente).

Tomado de Vida y Salud

sábado, 1 de octubre de 2011

8 formas de ayudar a un adolescente ansioso e inseguro


Como tu hijo adolescente no hay dos: como la mayoría de los padres lo consideras capaz, inteligente, lleno de potencial y con toda una hermosa vida por delante. Por eso te sorprende y te preocupa que se retraiga, que no tenga amigos, se agobie con las responsabilidades del colegio o se sienta inútil, feo o que nadie – ¡ni siquiera tú! – lo quiera. ¿Qué puedes hacer tú en el proceso? Aquí te brindo unos cuantos consejos.

Ya Luisa no sabe qué hacer. Su hija de 14 años le preocupa enormemente. Casi no se comunica con ella, se encierra en su mundo por horas y no tiene amigas. Todos los comentarios sobre si misma son negativos: se considera torpe, fea e incapaz de hacer nuevas amistades. Y en cuanto a la escuela, peor: “¿Para qué estudiar si de todas formas no voy a pasar el examen?” ¿Qué puede hacer Luisa para ayudar a su hija? ¿Cómo hacerle ver que nadie la odia ni la rechaza y que todo eso está en su mente? Los padres de los adolescentes, sobre todo los que se muestran ansiosos e inseguros, se hacen ésa y otras preguntas similares muchas veces. Para aliviar la situación, aquí encontrarás unos cuantos consejos útiles.

Entrenando a tu hijo a manejar sus sentimientos de ansiedad y de inseguridad

¿Qué hace un entrenador deportivo? Le brinda al atleta o al jugador su experiencia en el campo de juego, le ayuda a ejercitarse físicamente, le enseña a jugar dentro de un equipo y a dar lo mejor de sí mismo, pero a la hora del partido, tiene que dejarlo ir solo al terreno de juego a enfrentarse a su oponente. Tu función como padre es parecida: debes enseñarle a volar, pero tu hijo debe emprender el vuelo por sí mismo. Si se muestra ansioso, tu deber es ayudarlo a lidiar con su ansiedad, pero tienes que dejarlo experimentar y a aprender de esos momentos de frustración por sí solo. Se dice fácil, pero la realidad puede resultarte abrumadora. La tarea se te facilitará si tienes en cuenta lo siguiente:

1. Controla tus propios sentimientos: si tu hijo se muestra ansioso o inseguro, lo primero que tienes que hacer es controlar tus propios sentimientos de ansiedad relacionados con tu hijo. ¿Te preocupa que no pueda pasar un examen? ¿Qué sufra por los comentarios de sus compañeros de la escuela? Aunque te resulte difícil, tienes que alejarte emocionalmente de la situación para poder prestarle apoyo. Para aliviar tu propia ansiedad, comparte tus sentimientos con tu pareja, con una amiga o con un familiar de confianza. Cuando verbalizamos una situación, podemos analizarla más objetivamente. Si tu hijo se queja de una situación real o imaginaria, trata de mostrarte lo más tranquilo(a) posible y ayúdalo a enfocarla de forma positiva.

2. Demuéstrale mucho amor y comprensión: es la mejor medicina para cualquier problema, especialmente para los adolescentes. Incluso cuando tu hijo pueda decirte frases muy hirientes, está lidiando con sus propias ambivalencias y temores. Repítele hasta el cansancio que lo amas y que cuenta con todo tu apoyo de forma incondicional. Demuéstralo con acciones: dedícale tiempo e invítalo a desahogar lo que le preocupa. Si recuerdas algún momento de tu propia vida en la que pasaste por una experiencia similar (una discusión con las amigas, la ruptura con un enamorado, dificultades en la escuela), cuéntasela y dile también como la solucionaste.

3. Ofrécele apoyo pero déjale su propio espacio: lo más fácil del mundo es pasar esa raya tan sutil en la que los padres invaden la privacidad del hijo. Tienes que aprender a “leer” los mensajes de tu hijo para saber cuándo quiere hablar o cuando prefiere estar solo. No lo interpretes como un rechazo, sino como parte de su propio proceso de independencia.

4. Enfatiza sus puntos positivos y lo que hace bien: a veces, tratando de ayudar, somos demasiado críticos y exigentes y nos olvidamos de resaltar lo positivo de la otra persona, especialmente los hijos. Con frecuencia, los padres de los adolescentes solamente notan los problemas y hasta caen en el hábito de darles solamente reacciones y críticas negativas. Tu hijo responderá mucho mejor si tu reacción a sus acciones es positiva. Tampoco exageres: si saca buenas notas, felicítalo y hasta piensa en premiarlo de alguna manera. Pero no le digas que es un genio, cuando sabes bien que no es cierto.

5. Apóyalo, pero dále campo libre: si tu hijo tiene que tomar una decisión, dale un consejo pero no decidas por él. Las consecuencias de nuestras acciones son las mejores maestras en la vida y ésa es una lección importante que tu hijo debe aprender por sí solo.

6. Ayúdalo a neutralizar sus sentimientos de ansiedad: si tu hijo te plantea una situación que le produce ansiedad o inseguridad (hablar ante su clase, lidiar con el rechazo de una amiga(o), por ejemplo), escucha con atención y no le restes importancia a sus sentimientos, aunque te parezcan exagerados. Cálmalo diciéndole que es normal sentirse ansioso ante una situación semejante o lo que haces tú para lidiar con tus nervios en una situación difícil: salir a caminar para despejar la mente, respirar profundamente, escuchar música que te haga sentir bien). Si el niño está pasando por una situación realmente difícil, como la separación de los padres u otro problema familiar, considera buscar ayuda profesional (el pediatra, el consejero de la escuela, o un terapista).

7. No lo ridiculices: aunque pienses que tu hijo exagera, para él el problema en realidad es enorme. Especialmente cuando se trata de sus sentimientos, debes demostrar respeto y consideración. Aunque se trate de algo simple como la queja cada mañana de que no tiene nada que ponerse o nada le queda bien, o el pelo está horrible, para un adolescente, una imagen mala de sí mismo es un gran problema. En lugar de decirle que no tiene razón y de que está equivocado(a), quizá puedes neutralizar la situación coincidiendo con él en que muchas personas se sienten así. Si te es posible, quizá puedan salir a a comprar un par de piezas que le gusten y así puede planear qué se puede poner la noche anterior y evitar la angustia la mañana siguiente.

8. No niegues sus sentimientos: es otra de las situaciones difíciles para los padres. Si el adolescente te dice que se siente feo(a) y que nada le queda bien, la primera reacción es decirle que no, que está equivocada(o) totalmente. Recuerda que los adolescentes a veces tienen una percepción distorsionada de sí mismos y también se encuentran bajo la presión de la publicidad y de la imagen que los medios o sus compañeros, les imponen. Sigue brindándole comentarios positivos siempre que sea posible.

Recuerda que la ansiedad y la inseguridad pueden también tener síntomas físicos. Estos pueden traducirse en dolores de cabeza, de estómago o falta de energía. Consulta con el pediatra para descartar cualquier otra causa o condición física que los pueda provocar.

Hay otras manifestaciones que debes tener en cuenta y que pueden indicar que el adolescente necesita ayuda profesional:

Exceso de ansiedad
Subida o pérdida de peso repentina
Sentimientos de profunda tristeza
Sus calificaciones bajan repentinamente
Falta de motivación
Baja auto estima
Dificultad para dormir

Si notas varios de estos síntomas, pide ayuda de inmediato. La inseguridad excesiva, unida a sentimientos de baja autoestima puede conducir a comportamientos autodestructivos como el uso de drogas, de alcohol o trastornos como la bulimia y la anorexia.

De nuevo, te animo a armarte de paciencia y a recordar que la transición de niño a joven adulto no es fácil. Demuéstrale todo el amor que sientes a tu hijo(a) para que sepa que, aunque deba caminar por sus propios medios, tú irás a su lado.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Existe relación entre el sexo oral y el cáncer oral?


Desafortunadamente, la respuesta es sí. En parte debido a cambios en las actitudes frente al sexo, la desinformación y la falsa creencia de que el sexo oral es seguro han logrado cambiar el rostro del típico paciente con cáncer oral: hombre, de edad avanzada, fumador y bebedor de alcohol. Hoy los pacientes son más jóvenes, de ambos sexos, no fuman y beben alcohol esporádicamente. ¿Por qué esta nueva tendencia? Los especialistas la asocian al contagio del virus del papiloma humano genital, transmitido sexualmente y relacionado con la mitad de los casos de cáncer oral. ¿Estás tú o alguien de tu familia en peligro?

Hasta hace una década, era poco probable que una mujer desarrollara cáncer oral (en la boca, en la lengua o en la garganta) a los 20 o a los 30 años. Y menos si nunca había fumado o no tomaba bebidas alcohólicas. Este tipo de cáncer afectaba por lo general a los hombres de más de 50 años y sus principales factores de riesgo eran el uso del tabaco y el consumo del alcohol. De ahí la gran sorpresa de Diana, de 32 años, no fumadora y de vida activa y saludable cuando se encontró que lo que comenzó como un simple dolor de garganta resultó ser un cáncer en las amígdalas en su etapa 2. Aunque ya hoy su enfermedad está en remisión, Diana admite el gran impacto que representó para ella saber que su cáncer se originó por un virus: el del papiloma humano genital (o VPH).

El culpable detrás de la nueva tendencia: el VPH

El aumento de la incidencia del cáncer oral en una población más joven tiene una causa: el virus VPH. Según datos aportados por la American Cancer Society(Sociedad Americana contra el Cáncer), casi la mitad de los casos del cáncer oral están relacionados con este virus y la tendencia va en aumento. ¿Qué es el VPH? Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (conocido como CDC por sus siglas en inglés), es el virus que produce la mayor cantidad de infecciones transmitidas sexualmente. Existen más de 40 tipos de VPH, unos producen verrugas genitales, mientras que otro tipo produce el cáncer cervical (o del cuello del útero). Este es el mismo virus que se asocia con el cáncer oral. El VPH (virus del papiloma humano) se transmite de una persona a otra mediante el contacto directo de piel a piel durante el sexo genital y oral y se desarrolla perfectamente en tejidos finos delicados y húmedos como los que recubren tanto los genitales como la boca.

Como el VPH se adhiere al lugar en donde llega al cuerpo y no viaja por el torrente sanguíneo, la conexión entre el cáncer oral producido por el VPH y sexo oral es directa.

Del contagio al cáncer

Si una persona tiene sexo sin protección con una persona infectada, puede adquirir el virus y ni darse cuenta porque en muchas ocasiones no se tienen síntomas. La mayoría de las veces el sistema inmunológico (de defensas) logra deshacerse de la infección en un período de 2 años, pero durante ese tiempo, la persona infectada puede seguir transmitiendo el virus. En ocasiones, cepas del VPH de algo riesgo destruyen las células saludables y su capacidad de repararse o de controlar la forma en que se reproducen. Esas células se convierten entonces en células cancerosas. Los síntomas comenzarán a aparecer incluso años después de que la persona ha sido infectada, e incluyen: dificultad al tragar, llagas que no se curan en la boca o dolor persistente en un lado de la garganta.

¿Quiénes tienen riesgo de contraerlo?

Según un estudio publicado en...

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martes, 30 de agosto de 2011

Los adolescentes y las bebidas energéticas: ¡Hay que tener mucha precaución!


Cuando se tiene sueño o cansancio una tacita de café viene de maravillas. ¿Pero la cafetera completa? Claro que no, toda esa cafeína es demasiado para un solo corazón. Sin embargo, eso es exactamente lo que ingresa al organismo de un niño o de un adolescente cada vez que bebe un frasco de bebida energética. Las nuevas recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría son muy claras: el contenido de estimulantes en las bebidas energéticas pone en peligro la salud de niños y de los adolescentes, por lo tanto, no deben consumirlas. ¿Las beben tus hijos o tú? Infórmate para que conozcas los riesgos a los que se exponen.

A Carlos le encanta jugar básquetbol con sus compañeros de la secundaria. En la mochila, trae su botella de bebida energética para calmar la sed y para recargar las pilas después del partido. Además, la bebe para mantenerse despierto cuando necesita estudiar hasta tarde para un examen. La toma como si fuera una soda o un refresco más, y todos sus amigos hacen lo mismo. ¿Qué hay de malo en eso? ¿No se venden las bebidas energéticas en los mismos supermercados y establecimientos donde se venden los jugos, las sodas y las bebidas deportivas?

Las respuestas aparecen en un informe de la Academia Americana de Pediatría (AAP) publicado en la edición del pasado junio en la publicación Pediatrics. Según la doctora Marcie Beth Schneider, miembro del Comité de Nutrición de la AAP y coautora del estudio, existe mucha confusión entre las bebidas deportivas y las energéticas, y los adolescentes (y muchos padres) a menudo no están conscientes de las diferencias entre ellas. La doctora Schneider agrega que muchos jóvenes toman bebidas energéticas que contienen gran cantidad de cafeína, cuando en realidad solamente necesitan hidratar su cuerpo después del ejercicio. En su lugar, están consumiendo grandes dosis de cafeína y otros estimulantes, lo que puede resultar peligroso.

¿Cuál es la diferencia entre una bebida deportiva y una energética? Las bebidas deportivas contienen carbohidratos (azúcares), minerales (como sodio o sal, potasio, etc.) y aromatizantes. Su función es la de restituir el agua y los electrolitos que se pierden durante una sesión de ejercicio intenso. Pero según los especialistas, se abusa de estas bebidas que a menudo son innecesarias. Como contienen calorías, contribuyen al aumento de peso y al deterioro de los dientes. Muchas veces es suficiente, según indican, beber agua durante y después de hacer ejercicio.

Las bebidas energéticas, contienen estimulantes como la cafeína, y otros ingredientes que aumentan el efecto estimulante de la cafeína como la guaraná, la yerba mate, la cola y el cacao. O hasta la efedrina, que es un descongestionante que puede tener efectos cardiovasculares y en exceso ha causado desmayos. También contiene taurina, que también es un compuesto que actúa en las contracciones del corazón y cuyo efecto se desconoce en las cantidades que contienen las bebidas energéticas a largo plazo. Como estas bebidas están se venden como suplementos nutricionales (aunque no proporcionan ningún beneficio nutritivo), no están sometidas a la regulación de la Administración de Medicamentos y Alimentos (o FDA, por sus siglas en inglés) que limita los niveles de la cafeína a 71 mg por cada 12 oz de líquido en las sodas y en otros tipos de bebidas.

Una inyección de cafeína tomada. Una taza de café...

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lunes, 8 de agosto de 2011

Las pesadillas y los adultos


Las pesadillas son comunes y normalmente empiezan en la infancia, tendiendo a disminuir hacia la edad de 10 años.  No obstante, las pesadillas también pueden sobresaltar a adolescentes y a adultos.  La “Mayo Clinic Health Letter” explica por qué tienen pesadillas los adultos y la forma de disminuir su frecuencia.
Todo el mundo sueña algo malo a veces, pero las pesadillas suelen alterar más a una persona conforme se desarrollan.  Las pesadillas despiertan y, por lo general, la gente recuerda el sueño en detalle, posiblemente sintiendo temor, ansiedad, ira, tristeza o disgusto por el sueño.  Lo más probable es que sea difícil para esa persona volver a conciliar el sueño.
La causa de las pesadillas no siempre es clara.  Factores estresantes del diario vivir y cambios importantes de la vida, como la muerte de un ser querido o una mudanza, podrían desencadenar pesadillas más frecuentes. Eventos traumáticos, como un accidente o una lesión, podrían provocar el trastorno de estrés postraumático (TEPT), en el cual ocurren pesadillas vinculadas al trauma sufrido.  Los medicamentos que afectan a los neurotransmisores (sustancias químicas del cerebro), como la norepinefrina, la serotonina y la dopamina también pueden causar pesadillas frecuentes.  Entre algunos ejemplos están los fármacos que contienen levodopa y reserpina (Serpalan), así como los betabloqueadores y los antidepresivos.  Por su parte, el alcohol se vincula a sueños más intensos y a recuerdos más vívidos de los mismos.
Las pesadillas ocasionales no son motivo de preocupación, pero cuando el sólo pensar en dormir causa ansiedad y temor debido a la recurrencia de las pesadillas, lo prudente sería consultar con el médico.  Las pesadillas que se relacionan con una enfermedad subyacente o una afección mental generalmente se controlan al tratar el problema de fondo.  Por otro lado, las técnicas para disminuir el estrés o recibir consejería y/o terapia también podrían ser útiles para una persona.
El médico posiblemente le sugiera mantener un diario de los sueños, a fin de seguir la pista de los patrones de sueño y de los factores que lo afectan.  En casos de sueño sumamente alterado, quizás lo recomendable sea realizar un estudio del sueño para lograr determinar las causas y alternativas de tratamiento.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 1 de agosto de 2011

Los adolescentes que leen son más alegres


Con la explosión de los medios audiovisuales, la lectura entre los adolescentes ha quedado relegada a un segundo plano. Los jóvenes que se dedican a leer en ocasiones son vistos como “bichos raros” por los demás, que pasan la mayoría del tiempo escuchando música y viendo películas. Pero un estudio demuestra que los adolescentes lectores tienden a estar más alegres, mientras que aquellos que pasan muchas horas escuchando música, podrían estar deprimidos.
Ana tiene 16 años y confiesa que lo que más le gusta hacer es leer. Como buena adolescente, ya se leyó toda “La saga crepúsculo” una serie de tres libros de historias de amor entre vampiros (Eclipse, Crepúsculo y Luna nueva). Ahora se está interesando por la literatura latinoamericana, luego de que se devoró todos los libros de Harry Potter. Sus padres recalcan que Ana lee como si fuera un ser extraterrestre. Pero es que en esta época en la que los adolescentes pasan tanto tiempo expuestos a medios como la televisión, el cine, los juegos de video y la música, a veces parece que Ana sí fuera de otro planeta.
Igual, ella es feliz. La lectura, según los investigadores, exige que el cerebro se involucre de una manera activa y esto hace que la persona se sienta bien, le da una sensación de bienestar y de alegría. En contraste, un pequeño pero importante estudio realizado hace poco por la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, habla de que los adolescentes que pasan mucho tiempo escuchando música, podrían estar deprimidos.
Esto no significa que la música los deprima, o por lo menos, no queda claro en el estudio. Se sabe que la música es un bálsamo para el alma y que es una parte importante de la vida en todas sus etapas. Lo que este estudio encontró es que los adolescentes que pasan mucho tiempo pegados a sus canciones, son más propensos a desarrollar depresión severa. Tal vez buscan en la música un refugio para sus tristezas. Quizá el oír esa canción que les gusta, una y otra vez, los tranquiliza.

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