DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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jueves, 30 de agosto de 2012

Buenas razones para decirles “¡No!” a las sodas

Si la soda (el refresco) es tu bebida favorita, ¿cuántos vasos tomas a diario, o has intentado disminuir la cantidad que consumes? Si estás atrapado(a) en el dulzor de tus bebidas, aquí te damos buenas razones para abandonarlas y algunas claves para lograrlo con éxito.

“El agua es insípida, no tiene gusto a nada”, me dijo despreocupada Tina, la hija de una amiga durante un almuerzo de domingo. Luego tomó la botella de su soda preferida, llenó su vaso hasta el tope y, ciertamente, he sido yo la que ha quedado preocupada: como Tina, hay muchísimas personas ¿perteneces a este grupo?

Mucha gente está tan habituada a los sabores dulces que quitarle el dulzor a la bebida les resulta una idea imposible de concebir, aunque su cuerpo se los agradecería. Y esto no sólo es cuestión de los niños, los adultos le pueden ayudar a esos paladares mal acostumbrados también. Pero ¿cómo se puede hacer si son los mismos padres quienes no pueden dejar de llevar una soda (refresco) a la mesa, al automóvil, al parque o a esa reunión entre amigos?

En otra oportunidad, un paciente que sufría de obesidad llegó preocupado al consultorio porque le habían dicho que debía abandonar sus sodas para bajar de peso, pero le resultaba imposible. Es más, se ponía de mal humor y discutía con la gente si no tenía su soda, tanto… que pensó que era adicto.

Le expliqué que probablemente no era adicto sino que es un hábito difícil de cambiar. Una razón puede ser que los sabores dulces hacen que el cerebro desprenda ciertos químicos llamados opioides, que hacen que luego tengamos más ganas de consumir dulces. Aunque, hay es cierto que algunos estudios consideran que la cafeína que contienen algunas sodas, puede generar una mínima adicción que dificulte las cosas, si se beben sodas con cafeína y en ese caso es cuestión de dejarlas poco a poco.

Como sea, la tarea puede resultar difícil para cualquiera que esté habituado a consumir sodas, pero no por eso hay que dejar de intentarlo. Las bebidas azucaradas sólo aportan calorías “vacías” al cuerpo, sin proporcionar ningún nutriente. Esto no sólo ayuda al sobrepeso sino que además aumenta las posibilidades de que desarrolles diabetes de tipo 2, debido principalmente al azúcar que contienen y a sus efectos sobre las hormonas. Incluso, hay estudios que indican que las sodas sin azúcar, las que utilizan edulcorantes artificiales han sido vinculadas a un aumento del apetito y una dificultad para perder o mantener el peso deseado.

Además, las sodas pueden dañar a tus dientes. Tanto el azúcar como el ácido carbónico que contienen (incluso las edulcoradas artificialmente) pueden dañar el esmalte dental y causar caries.

Asimismo, ¿sabías que la mayoría de la sodas contiene fósforo y cafeína, dos agentes que se cree contribuyen al desarrollo de una enfermedad que debilita los huesos denominada osteoporosis?

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sábado, 21 de julio de 2012

Los medicamentos controlan los síntomas de la enfermedad de Parkinson, pero no frenan su avance


¿Cuáles son los últimos descubrimientos sobre la enfermedad de Parkinson? ¿Existe algún medicamento nuevo? He escuchado hablar mucho sobre la CoQ10 como una alternativa esperanzadora para los enfermos de Parkinson. ¿Hay alguna verdad en esto?

RESPUESTA del Dr. J. Eric Ahlskog, Neurología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

La coenzima Q10 (CoQ10) inicialmente se mostró como una terapia esperanzadora para la enfermedad de Parkinson en las primeras investigaciones realizadas con pocos pacientes. No obstante, los estudios posteriores con cantidades mayores de pacientes y dosis más altas no lograron confirmar las ventajas del fármaco.

Los medicamentos actualmente disponibles para la enfermedad de Parkinson sirven para controlar los síntomas y son muy eficaces. Desgraciadamente, pese a décadas de intensa investigación sobre el tema, no se ha comprobado que ningún fármaco retrase el avance de la enfermedad de Parkinson.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno del sistema nervioso que se desarrolla gradualmente con el transcurso del tiempo. Los síntomas distintivos incluyen temblor, rigidez muscular y movimientos lentos. En las etapas posteriores de la enfermedad, podrían aparecer nuevos síntomas que incluyen dificultades con la memoria y el pensamiento, así como problemas de la vejiga e intestino, y en algunas personas, presión baja.

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domingo, 15 de julio de 2012

Nadar ayuda a los adultos mayores a reducir la presión arterial


La hipertensión es una de las condiciones más comunes, sobre todo después de cierta edad, y hay medicamentos que la controlan con efectividad. Pero si tú eres hipertensa (o), ¿no te gustaría complementar el tratamiento médico con uno de los ejercicios más completos y divertidos que existen?

La presión arterial no es más que la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Cuando el corazón late, bombea y expulsa la sangre a las arterias, y entonces la presión arterial se encuentra en su nivel más alto. Esto se conoce como presión sistólica. Cuando el corazón reposa entre latido y latido, la presión arterial disminuye, y se llama presión diastólica. La presión normal es de 120/80 mm Hg (120 la sistólica y 80 la diastólica); 140/90 mm Hg o más indican hipertensión; entre 120 y 139 mm Hg en la sistólica, y entre 80 y 89 mm Hg en la diastólica, se considera pre-hipertensión.

Por lo regular la hipertensión no da síntomas, pero puede causar problemas de salud serios, como derrames cerebrales (apoplejías o accidentes cerebrovasculares), insuficiencia cardíaca, infarto e insuficiencia renal. Por suerte, puedes combatirla llevando una vida sana, haciendo ejercicios y tomando los medicamentos apropiados.

Pero al parecer hay otra manera muy agradable de ayudar a controlarla. Un estudio publicado en el American Journal of Cardiology sugiere que nadar ayuda a controlar la presión sistólica de los adultos mayores. Unas investigaciones anteriores habían sugerido que el ejercicio moderado, como caminar, montar en bicicleta o nadar es seguro para las personas con la presión sistólica alta. Pero este estudio es el primero que parece demostrar que nadar en particular mejora la función vascular de los adultos mayores y reduce la presión arterial.

El estudio se realizó en 43 hombres y mujeres que tenían alrededor de los 60 años, que sólo padecían de hipertensión o pre-hipertensión. Los investigadores les indicaron a algunos de los participantes que tomaran clases de natación supervisadas de 45 minutos, y a otros que aprendieran ejercicios de relajación. Durante 12 semanas, los primeros tomaron tres o cuatro clases por semana, hasta lograr nadar 45 minutos por clase.

Al comenzar el estudio, los nadadores tenían un valor máximo promedio de 131 mm Hg. Al final del estudio, el valor había bajado a 122 mm Hg, o sea, nueve puntos menos en su presión sistólica, lo que no ocurrió con los participantes que habían hecho ejercicios de relajación.

Los resultados se repitieron cuando se les pidió a los participantes que utilizaran monitores portátiles para medir la presión arterial durante 24 horas. En ese período, los participantes que nadaron mantuvieron un valor promedio en su presión sistólica de 119 mm Hg (al inicio del estudio el valor era de 128 mm Hg).

En el estudio también se utilizaron exámenes de ultrasonido para determinar la dilatación vascular debido a los cambios del flujo de la sangre. También en esta prueba, los nadadores obtuvieron mejores resultados que los otros.

Aunque se necesitan más estudios para determinar si la disminución de la presión arterial es duradera y si se reduce el riesgo de desarrollar un infarto o un derrame cerebral, los resultados coinciden con las indicaciones de los especialistas, que les recomiendan a los adultos mayores que hagan ejercicio moderado para mantener la salud del corazón.

Y hay algo más. Como la flotación en el agua contrarresta el peso del cuerpo, nadar no afecta las articulaciones de la rodilla y del tobillo. Claro que no puedes empezar un programa de natación (ni de ningún otro ejercicio) sin consultar antes con tu médico. Pero si padeces de presión arterial alta y tu médico te autoriza a que practiques un ejercicio moderado y quieres participar en una actividad que casi todo el mundo disfruta, busca tu traje de baño, encamínate a la playa o a la piscina más cercana… ¡y al agua!

Tomado de Vida y Salud

jueves, 12 de julio de 2012

La vitamina D podría reducir el riesgo de contraer enfermedades


Un nuevo estudio sugiere que los altos niveles de vitamina D en la sangre podrían estar relacionados con un menor riesgo de enfermedad.

La vitamina D se encuentra en muchas fuentes de alimentación, como el pescado, los huevos, la leche fortificada y el aceite de hígado de bacalao. El sol también contribuye significativamente a la producción diaria de vitamina D, y se piensa que tan sólo 10 minutos de exposición es lo suficiente para evitar deficiencias. El término “vitamina D” se refiere a varias formas diferentes de esta vitamina. Dos formas son importantes para los seres humanos: el ergocalciferol (vitamina D2) y el colecalciferol (vitamina D3). La vitamina D2 es sintetizada por las plantas. La vitamina D3 es sintetizada por los seres humanos en la piel cuando se exponen a los rayos ultravioleta B (UVB) del sol. Los alimentos pueden ser enriquecidos con vitamina D2 o D3.

En un nuevo estudio, los investigadores midieron los niveles sanguíneos de vitamina D en 1.621 hombres y mujeres blancos (as) mayores de 65 años. Todos los sujetos habían participado en el Estudio de Salud Cardiovascular desde la década de 1990. Durante el transcurso de 11 años, los científicos estudiaron la relación entre los niveles de vitamina D de estos individuos y las condiciones de salud graves, incluyendo fracturas de cadera, ataques cardíacos y el cáncer.

Los resultados sugieren que el riesgo de estas enfermedades aumentó cuando el nivel de vitamina D cayó por debajo de 20 nanogramos por mililitro de sangre. Además, los científicos descubrieron que el riesgo de desarrollar condiciones médicas graves cambiaba con las estaciones. En la primavera y el verano, cuando los sujetos tenían más exposición a la vitamina D del sol, sus niveles de vitamina D en la sangre tendían a ser mayores que en otoño e invierno.

Los investigadores concluyeron que el mantenimiento de niveles adecuados de vitamina D en la sangre puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad grave. Los autores destacaron que se necesitan más estudios para comprender mejor estos resultados.

La función biológica más importante de la vitamina D es mantener un nivel normal de calcio y fósforo en la sangre. La vitamina D ayuda en la absorción de calcio, ayudando a formar y mantener huesos fuertes. Se utiliza, sola o en combinación con el calcio, para aumentar la densidad mineral ósea y disminuir las fracturas. Además, varias investigaciones recientes sugieren que la vitamina D puede proporcionar protección contra la osteoporosis, la hipertensión (presión arterial alta), el cáncer y varias enfermedades autoinmunes.

El raquitismo y la osteomalacia son enfermedades clásicas causadas por la carencia de la vitamina D. En los niños, la deficiencia de vitamina D causa raquitismo, que produce deformaciones esqueléticas. En los adultos, la deficiencia de vitamina D puede conducir a la osteomalacia, que causa debilidad muscular, además de huesos débiles. Las poblaciones que podrían estar en alto riesgo de deficiencias de vitamina D incluyen las personas de edad avanzada, los obesos, los lactantes que son amamantados en forma exclusiva y los que tienen exposición limitada al sol. Además, las personas que tienen síndromes de mala absorción de grasa (por ejemplo, la fibrosis quística) o enfermedades inflamatorias intestinales (por ejemplo, enfermedad de Crohn) están en riesgo.

Para obtener más información acerca de la vitamina D, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  1. Álvarez-Rodríguez L, Lopez-Hoyos M, Garcia-Unzueta M, et al. Age and low levels of circulating vitamin D are associated with impaired innate immune function. J Leukoc Biol. 2012 May;91(5):829-38. Epub 2012 Feb 17.
  2. Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral.www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 7 de julio de 2012

¿Tienes diabetes? 10 razones para que hagas ejercicio


Todas las personas, sin importar ni la edad ni las aptitudes físicas, reciben innumerables beneficios si llevan una vida activa, ¡hasta los que tienen una condición crónica! Si la tuya es la diabetes, con seguridad tu doctor te habrá indicado que necesitas hacer ejercicio como parte de tu tratamiento para el control de la misma. ¿Le has hecho caso? No lo dejes para después. Hay razones muy poderosas por las que debes tomarte en serio esa recomendación.

Medir la glucosa (el nivel de azúcar) en tu sangre, administrarte insulina o tomar tus medicamentos, regular tus porciones… con tantas cosas que debes recordar a diario, ¿quién piensa en hacer ejercicio? Reconsidera. El ejercicio realizado de forma constante y regular puede ser un arma excelente para controlar tu diabetes. En lugar de usar tu condición como excusa para acomodarte en un butacón, hazle frente y motívate a proteger y conservar tu salud.

Aquí te damos 10 razones muy poderosas, respaldadas por la American Diabetes Association (Asociación Americana de la Diabetes), por las que los diabéticos en particular deben hacer ejercicio.
  1. Mejor control del nivel de la glucosa en la sangre. La actividad física ayuda a quemar calorías (por lo tanto a usar más glucosa o azúcar como combustible). También hace que el cuerpo sea más sensible a la insulina, por lo que utiliza más eficazmente la que produce tu cuerpo o la que te inyectas.
  2. Presión arterial más baja. El ejercicio ayuda a tu corazón a bombear la sangre con más fuerza y con un ritmo más lento.
  3. Mejor control de los niveles de los lípidos (grasas) en la sangre.Mediante el ejercicio puedes reducir tu nivel de colesterol de baja densidad (LDL) o colesterol “malo” y el de los triglicéridos, mientras que aumentas el del colesterol de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno” que ayuda a proteger tu corazón.
  4. Reduce la cantidad de medicamentos o de insulina que necesitas tomar. Como el ejercicio te ayuda a perder peso y a mejorar el control de tu glucosa, con el tiempo puedes necesitar menos insulina o medicamentos.
  5. Pérdida de sobrepeso. Una rutina regular de ejercicio te ayuda primero a perder las libras o kilos de más y/o a mantener el peso en su nivel correcto al quemar las calorías adicionales. Es importante que consultes a tu doctor antes de seleccionar un plan de ejercicios, para que él o ella te aconsejen acerca qué tipo de ejercicio es el mejor para tu condición y tu estado físico.
  6. Disminuye los riesgos de otros problemas de salud. El ejercicio puede reducir tu riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cardiovascular. Además, reduce la pérdida de densidad ósea y ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer.
  7. Más energía y mejor sueño. Te sentirás con más ánimo y energía para realizar tus actividades diarias y de noche podrás descansar mucho mejor.
  8. Menos estrés, ansiedad y depresión. El cuerpo no es el único que se beneficia con la actividad física. Con un cuerpo fortalecido mejora también tu estado de ánimo. ¡Haz la prueba!
  9. Músculos y huesos más fuertes. Esto puedes lograrlo haciendo ejercicios de resistencia, ya sea con pesas ligeras, o con bandas de resistencia, que puedes obtener a precios módicos y que puedes usar en la comodidad de tu hogar, sin necesidad de utilizar máquinas o equipos sofisticados.
  10. Mayor flexibilidad. Al poco tiempo de comenzar a ejercitarte, verás el cambio en tu cuerpo, que poco a poco se hará más flexible. Podrás moverte mejor y sin experimentar molestias.
Y ahora, unas palabras de advertencia para las personas diabéticas como tú que deseen comenzar una rutina de ejercicios físicos:
  • Lo más importante es que consultes con tu médico primero para determinar el tipo de ejercicio que más te conviene (aeróbicos, de resistencia, estiramiento, o una combinación de ellos) y el grado de intensidad de los mismos.
  • Seguramente tu médico te aconsejará que revises tu nivel de glucosa en la sangre antes y después de ejercitarte. Y la razón es ésta: al hacer ejercicio, el cuerpo necesita energía adicional (en forma de glucosa) para los músculos en movimiento. Cuando realizas ejercicios moderados de forma continua, los músculos necesitan hasta unas 20 veces más la cantidad normal de glucosa que normalmente utilizan. Esto puede bajar tu nivel de glucosa en la sangre. Por otro lado, el ejercicio intenso, puede tener el efecto opuesto, ya que el cuerpo lo interpreta como una forma de estrés y libera hormonas que le avisan al organismo que debe aumentar la cantidad de glucosa para brindarle más energía a los músculos. Si te sucede esto, es posible que necesites administrarte insulina después de una sesión intensa.
  • Si tu nivel de glucosa en la sangre es muy elevado, pospón la sesión de ejercicios hasta que llegue a un nivel normal.
  • Utiliza el tipo de calzado y calcetines apropiados. Procura que no te produzcan ni roces ni ampollas.
  • Bebe bastante líquido antes, durante y después de la sesión de ejercicios.
  • Ten a la mano algún tipo de alimento o merienda (snack) en caso de que tu nivel de glucosa se baje demasiado después de ejercitarte.
Y por último, no te desesperes si no ves resultados de inmediato. Todas las cosas llevan su tiempo, ¡hasta los beneficios del ejercicio! Si eres constante y paciente, en pocas semanas empezarás a notar los cambios favorables en el control de tu diabetes.

Tomado de Vida y Salud

martes, 12 de junio de 2012

El jugo de remolacha (betabel) podría reducir la presión arterial

Según un nuevo estudio, el consumo de jugo o zumo de remolacha podría reducir la presión arterial.

La remolacha o betabel es una planta perenne que produce hojas y raíces que son ampliamente utilizadas como fuente alimenticia para humanos y animales. Las remolachas son una fuente de vitaminas A y C, hierro y otros minerales, carotenoides y fibra dietética.

Las betalinas son pigmentos naturales (colores) que son responsables del color rojo de los tallos y las hojas de la remolacha. Después de comer remolacha, estos pigmentos producen orina de color rojo o rosado (llamado beeturia) en aproximadamente el 10-14 por ciento de las personas.

La Academia Americana de Pediatría recomienda evitar la remolacha y otros alimentos con alto contenido de nitratos en los niños menores de tres meses de edad para evitar el riesgo de intoxicación por nitratos.

Los estudios en humanos han analizado los efectos de la remolacha sobre los niveles de azúcar, la presión arterial, y el colesterol. Sin embargo, los resultados son mixtos. La evidencia preliminar indica que la fibra de remolacha podría reducir moderadamente la presión arterial sistólica en los pacientes con diabetes tipo 2. Se necesita investigación adicional.

En un nuevo estudio, los investigadores llevaron a cabo dos estudios separados para evaluar los efectos del jugo de remolacha sobre la presión arterial. Las personas con niveles normales de presión arterial fueron asignados al azar a beber 0 gramos, 100 gramos, 250 gramos, o 500 gramos de jugo de remolacha, o a comer un producto de pan de control que no contenía jugo de remolacha, un producto de pan que contenía 100 gramos de jugo de remolacha rojo o una producto de pan que contenía 100 gramos de jugo de remolacha blanco. Se midió la presión arterial durante 24 horas y los niveles de nitratos en la orina se midieron antes del tratamiento y de nuevo dos horas, cuatro horas, y 24 horas después del tratamiento.

Los investigadores descubrieron que el consumir jugo de remolacha se asoció significativamente a la reducción de la presión arterial durante las 24 horas. Los autores observaron que la reducción de la presión arterial era casi independiente de la cantidad de jugo de remolacha que se consumía. Además, los investigadores encontraron que el consumo de los productos de pan, tanto de los rojos como de los blancos, se asociaban significativamente con una reducción en la presión arterial. Con la excepción del pan blanco de remolacha, todos los productos de pan con jugo de remolacha aumentaron significativamente los niveles de nitrato en la orina después de su consumo.

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viernes, 25 de mayo de 2012

Menos carne roja = más años de vida

Varios estudios han demostrado que un consumo elevado de carne roja puede incrementar el riesgo de desarrollar cáncer y enfermedades del corazón, mientras que reemplazarla por otras fuentes de proteínas con menos grasa, como el pescado y los frutos secos, puede disminuir las posibilidades de tener esos problemas de salud y extender los años de vida.

Hay personas a las que les cuesta imaginarse un plato de comida sin carne. Si no tienen una tierna hamburguesa o un jugoso bife (bistec) con guarnición no hay ni almuerzo ni cena. La carne, por cierto, es una excelente fuente de proteínas y hierro, dos nutrientes esenciales para el desarrollo de los músculos y todos los tejidos del cuerpo.

Si esto es así, ¿por qué entonces se recomienda disminuir el consumo de carnes, especialmente las carnes rojas, y reemplazarlas por otras fuentes de proteína, como el pescado, los lácteos, los frijoles (habichuelas) y las nueces?

La mala noticia para los amantes de las carnes rojas es que éstas también contienen muchas grasas, que se acumulan en el cuerpo y están asociadas al desarrollo de varias enfermedades. Además, la forma de cocción a veces también produce sustancias que pueden afectar la salud.

Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de Harvard – publicado en la revista Archives of Internal Medicine - ha detectado que las personas que comen más carne roja, ya sea fresca o procesada, tiene más posibilidades de morir de cáncer o de enfermedades del corazón.

En detalle, luego de analizar las conductas alimenticias de más de 120 mil personas que participaron en dos estudios diferentes (uno en 38 mil médicos de mediana edad, durante 22 años, y otro en 84 mil enfermeras, durante 28 años), los investigadores encontraron que comer una porción diaria de tan sólo 3 onzas u 85 gramos de carne roja, aumenta el riesgo de morir de una enfermedad del corazón en un 18 por ciento y de cáncer en un 19 por ciento.

El riesgo es aún mayor para quienes dijeron comer carne procesada, como jamón, salchichas y chorizos. En este caso, dos porciones de jamón o una salchicha o chorizo a diario aumentan el riesgo de morir de una enfermedad cardíaca en un 21 por ciento y de cáncer en un 16 por ciento.

Del mismo modo, según este estudio, reemplazar la carne roja con otras fuentes de proteína con menos grasas, como pescado, pollo, frijoles (habichuelas) , frutos secos, lácteos descremados y granos integrales, puede reducir el riesgo de muerte temprana de 7 a 19 por ciento.

Por otro lado, un estudio diferente – en este caso desarrollado por unos investigadores españoles – ha asociado el consumo de las carnes procesadas, como salchichas y embutidos, con las crisis de enfermedad pulmonar. En este caso, los problemas respiratorios estarían relacionados con los nitritos, que son los conservantes que generalmente contienen este tipo de alimentos.

Además, las carnes procesadas también contienen mucho sodio o sal, que puede provocar presión arterial alta o hipertensión, una condición que también se relaciona con los problemas del corazón.

Estos son sólo algunos ejemplos de investigaciones que tratan de analizar cómo afectan las carnes rojas a la salud humana. Pero lo importante es no ser extremistas y no abandonar por completo el consumo de esta excelente fuente de proteínas, sino más bien limitarlo y combinarlo con otras opciones saludables.

Recuerda que la comida es sólo una parte en la búsqueda de una buena calidad de vida. Para mantener la salud, también es importante que no adquieras hábitos nocivos (o te aferres a ellos) como el tabaco y el consumo excesivo del alcohol. Y, por supuesto, que no te olvides de practicar tu rutina de ejercicios.

¿Te parece difícil llenar el plato sin carne? Piensa positivo y abre tu mente a nuevas opciones, más coloridas y no menos sabrosas. ¡Anímate! Hasta puedes divertirte mezclando ingredientes nuevos, más saludables, con tus comidas.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 30 de marzo de 2012

El narcicismo puede resultar muy perjudicial para la salud

Se dice comúnmente que alguien es narcisista cuando se elogia mucho a sí mismo y es muy egocéntrico. Sin embargo, éste no es un simple calificativo. En realidad se refiere a un desorden de la personalidad que debe ser tratado por un especialista. Un nuevo estudio ha encontrado que los hombres que sufren esta condición también tienden a sufrir más el estrés. En consecuencia, el narcisismo no sólo afectaría la conducta, sino también la salud física, en especial de los hombres.

Quererse a sí mismo y tener una autoestima elevada está muy bien y es muy saludable. Pero los excesos son siempre negativos, especialmente del engañoso amor que impulsa a alguien a sentirse el centro del universo. Cuando alguien se quiere demasiado o se elogia a sí mismo todo el tiempo, y reclama continuamente la atención y admiración de los demás, puede estar mostrando señales de un desorden de la personalidad llamado narcisismo.

El narcisismo es un desorden de la personalidad que pueden sufrir tanto los hombres como las mujeres. Lo puedes detectar porque se trata de las personas que se creen superiores, y a quienes los sentimientos y las opiniones de los demás o no les importan o les importan muy poco.

Sin embargo, a pesar de que a simple vista aparentan tener mucha seguridad, detrás de esa confianza esconden un amor propio muy frágil y vulnerable: los narcisistas no soportan ni la más mínima crítica, y suelen tener comportamientos dramáticos y emotivos que pueden ser exagerados y teatrales.

Este problema no sólo parece afectar la conducta de estas personas sino también su salud, en especial la de los hombres. Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de las Universidades de Michigan y de Virginia, en Estados Unidos, ha encontrado que los hombres que tenían dos rasgos narcisistas negativos bien marcados (el sentido de tener derecho a un trato preferencial y la explotación), también tenían niveles más elevados de cortisol, una hormona del estrés que puede provocar presión arterial alta y problemas cardiacos.

Aunque tanto los hombres como las mujeres pueden presentar las características narcisistas, según este estudio que fue publicado en la edición en línea del 23 de enero de la revista PLoS ONE, la respuesta del cortisol y del estrés no se notó en las mujeres que participaron en la investigación.

Para analizar la forma en que el narcisismo puede afectar la salud de quienes lo padecen, los investigadores evaluaron las respuestas de 106 estudiantes universitarios que completaron un cuestionario que medía cinco componentes del narcisismo. Asimismo, los científicos midieron los niveles del cortisol dos veces en la saliva de los estudiantes, para evaluar los niveles basales de la hormona.

De esta forma, los autores hallaron niveles elevados de cortisol sólo en los hombres con un narcisismo enfermizo. Paralelamente, tres de los cinco componentes de la personalidad del narcisismo se consideraron útiles o saludables: el liderazgo/autoridad, la superioridad/arrogancia y el ensimismamiento/admiración por uno mismo.

Según explicaron los investigadores, los narcisistas también tienden a ser personas creativas con niveles bajos de depresión, pero las opiniones frágiles sobre ellos mismos pueden llevarlos a reaccionar a la defensiva y a recurrir a la agresión cuando su sentido de superioridad se ve amenazado. Otros comportamientos característicos de los narcisistas son:
  • Sentirse superiores a los demás y exagerar sus logros y sus talentos
  • Estar preocupados con fantasías de éxito, poder, belleza, inteligencia o amor ideal
  • Esperar que los demás siempre hagan su voluntad y aprovecharse de otros para lograr sus propias metas
  • Ser incapaces de reconocer los sentimientos o las emociones de los otros y referirse a los demás de manera despectiva
  • Tener un interés obsesivo en sí mismo y perseguir, principalmente, metas egoístas
  • Ser envidiosos y sentir celos o pensar que todo el mundo los envidia
  • Tener problemas para mantener una relación estable y sana
  • Centrar las conversaciones en ellos mismos y creer que todo lo suyo es lo mejor (el mejor trabajo, el mejor auto y la mejor casa, por ejemplo)
Estos hallazgos no quieren decir que el narcisismo provoca el estrés, tampoco han encontrado por qué los hombres narcisistas tienden a sufrir estrés y las mujeres no, pero los investigadores consideran que puede estar relacionado con factores culturales, ya que socialmente la masculinidad se asocia con arrogancia y dominio.

Todavía hacen falta datos más precisos sobre estas condiciones que pueden afectar la salud de los hombres. Y mientras las investigaciones continúan, está en tus manos el poder de mejorar tus relaciones y disminuir el estrés. Si crees que detrás de tu ego se esconde un hombre vulnerable o si notas que algún colega, amigo o familiar sufre de este problema, no dejes de recomendarle que visite a un especialista, con un buen tratamiento es posible bajarse del pedestal y realmente elevar la autoestima.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 17 de marzo de 2012

¿Qué pasa en mi cuerpo durante el sexo? – Las etapas del ciclo de respuesta sexual

Tu cuerpo reacciona de diferente forma a las distintas fases del ciclo de la respuesta sexual que el de tu pareja. Es importante que sepas cuáles son esas diferencias, porque eso te da las armas para hacer más intensa tu relación, y podría ayudarte a identificar las señales de cualquier problema sexual que se presente.

Una pareja que se acopla bien en el baile es algo digno de admirar: ambos se mueven al ritmo de la música, dan los pasos adecuados y hasta parece que pueden adivinar y anticipar los movimientos del compañero. Esa compenetración no se improvisa por más aptitudes que se tengan, se perfecciona. Pues bien, la relación amorosa es algo parecido a un baile en el que ambos conocen los pasos y se acoplan a la perfección. Los movimientos no tienen que ser idénticos, sólo hay que saber cuándo esperar o cuando acelerar, o dejarse llevar… todo en el momento debido.

Como las sinfonías, el ciclo sexual tiene sus etapas o fases. ¿Sabes cuáles son? Son exactamente cuatro: la excitación, el plateau (meseta), el orgasmo y la resolución. Tanto los hombres como las mujeres experimentan estas fases, pero a un ritmo diferente, por eso no siempre alcanzan el orgasmo a la misma vez). La intensidad y el tiempo de la respuesta varía según la persona, y el conocer esas diferencias te ayuda a comprender mejor las reacciones de tu cuerpo y el de tu pareja, y a intensificar la experiencia sexual. Por lo general el ciclo completo en la mujer dura unos 15 minutos, mientras que el hombre puede llegar al orgasmo mucho más rápidamente, entre 3 y 5 minutos. Por eso no hay que desesperarse ni pensar que no se está haciendo algo de forma adecuada si la pareja no puede alcanzar el orgasmo al mismo tiempo.

La fase 1: excitación. Esta fase puede durar desde algunos minutos hasta varias horas. Sus características:
  • Se aumenta la tensión muscular.
  • Se acelera el ritmo del corazón y la respiración.
  • Aparece rubor (enrojecimiento) en la piel, en forma de manchas rojas en el pecho y en la espalda.
  • Los pezones de endurecen o se ponen erectos.
  • Se incrementa el flujo de la sangre a los genitales, lo que hace que se hinchen el clítoris y los labios vaginales interiores de la mujer. El útero se eleva, tirando de la vagina y haciéndola más voluminosa. En el hombre se produce la erección del pene, la piel del escroto se tensa y aumenta de grosor, y los testículos se sitúan más arriba del escroto.
  • Empieza la lubricación vaginal en la mujer.
  • Los senos de la mujer se vuelven más llenos, y las paredes vaginales empieza a hincharse. Aparece el rubor sexual en los senos.
  • Los testículos del hombre se hinchan, su escroto se contrae y empieza a segregar un líquido lubricante (este líquido lubricante es parte del semen y contiene espermatozoides. Si la mujer no desea un embarazo, debe protegerse aunque todavía no haya ocurrido la eyaculación).
La fase 2: la meseta (o plateau), es el período entre la excitación inicial hasta el punto del orgasmo. ¿Qué ocurre aquí?
  • Los cambios que empezaron en la fase anterior se intensifican.
  • La vagina sigue hinchándose, debido al incremento del flujo de la sangre, y las paredes vaginales toman un tono rojo oscuro.
  • El clítoris de la mujer se vuelve muy sensible, hasta el punto de que el contacto puede producirle dolor, y se retrae bajo el capuchón del clítoris para evitar la estimulación directa del pene. El rubor sexual de ambos se difunde al pecho, al abdomen, a la cara, etc.
  • Los testículos del hombre aumentan de tamaño, la cabeza del pene aumenta de diámetro y el glande intensifica su color. Se produce la emisión (la salida) del líquido seminal.
  • La respiración, el ritmo del corazón y la presión arterial siguen aumentando.
  • Se aumenta la tensión muscular, y los espasmos musculares pueden empezar en los pies, en la cara y en las manos.

La fase 3: el orgasmo o el clímax del ciclo sexual. Es la fase más corta, y por lo regular dura sólo unos segundos. Sus características son:
  • Empiezan las contracciones musculares involuntarias. En la mujer, se producen contracciones rítmicas de la vagina. El útero se contrae al mismo ritmo de las contracciones vaginales. En los hombres, las contracciones rítmicas de la próstata y del pene se producen más rápidamente, y resultan en la eyaculación del semen. Van decreciendo en intensidad y en frecuencia después de las primeras emisiones.
  • La presión arterial, el rimo cardíaco y la frecuencia de la respiración están en su mayor intensidad.
  • Se producen espasmos musculares en los pies.
  • Hay una poderosa y repentina liberación de la tensión sexual.
  • El “rubor sexual” puede aparecer en todo el cuerpo.
La fase 4: resolución.
  • Durante la resolución, desaparecen los espasmos musculares, y el cuerpo regresa lentamente a su nivel de funcionamiento normal. Las partes que se hincharon o que tuvieron erección vuelven a su tamaño y a su color previos.
  • En las mujeres desparecen el rubor y la hinchazón de los pezones y de los senos, y el clítoris recupera su posición. En los hombres, luego de la eyaculación, la erección desaparece progresivamente. El rubor desaparece inmediatamente después del orgasmo.
  • El esfuerzo anterior deja cubiertos de sudor a los dos miembros de la pareja.
  • Algunas mujeres, si reciben en este momento más estímulo sexual, pueden regresar con rapidez a la fase del orgasmo y pueden experimentar orgasmos múltiples. Los hombres necesitan un tiempo de recuperación después del orgasmo, llamado “período refractario”, durante el cual no pueden llegar de nuevo al orgasmo. La duración de este período varía de un hombre a otro, y generalmente se alarga con la edad.
  • Esta fase se caracteriza por una sensación de bienestar, de intimidad más estrecha entre los dos y a menudo fatiga.
A grandes rasgos, esas son las cuatro etapas del ciclo de respuesta sexual que, explicadas así suenan un poco mecánicas, pero qué son diferentes en la realidad. Usa esta información para identificar esas señales en ti y en tu pareja en el próximo encuentro para que puedas disfrutar ese “baile” que sin duda será mucho más hermoso y gratificante cuando hay amor y deseos de complacerse mutuamente.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 15 de marzo de 2012

¿Tu presión arterial es diferente de un brazo al otro? Puede ser una señal de riesgo cardíaco.

Actualmente la mayoría de los profesionales tienden a tomar la presión arterial en un brazo solamente. Esto podría cambiar en base a un hallazgo reciente que relaciona la diferencia en los niveles de la presión arterial que se registran en uno u otro brazo con la presencia de la enfermedad arterial periférica, una condición del aparato circulatorio que aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y otras condiciones que afectan la salud.

Quizá te hayan tomado la presión arterial muchas veces en la visita a tu médico. Pero, ¿cuántas veces te la han tomado en ambos brazos y han comparado las lecturas? Posiblemente ninguna, pues los profesionales de salud no acostumbran a hacerlo. Un hallazgo reciente podría hacer que esto cambie.

Se trata de un estudio realizado por unos investigadores del Colegio Península de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter en Devon, Inglaterra, según el cual tener una diferencia de al menos 10 milímetros de mercurio (mm Hg) entre la presión sistólica (el primer número) de un brazo y otro, podría indicar la presencia de una enfermedad del sistema circulatorio que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y otros trastornos que pueden ser mortales.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, y que se mide de acuerdo al modo en que el corazón bombea la sangre, en base a dos niveles: la presión sistólica (o presión más alta que se obtiene) y la presión diastólica (o presión más baja que se obtiene), que es el momento en que el corazón está en reposo. Se considera que la presión es normal cuando el nivel registrado es menor de 130 (presión sistólica) / 90 (presión diastólica), para un adulto en reposo.

Hasta ahora, los profesionales de la salud estaban acostumbrados a tomar la presión en uno de los dos brazos del paciente. Sin embargo, en base a estos nuevos hallazgos, la recomendación es incluir un control de ambos brazos en algún momento, en especial si se trata de las personas diabéticas o de los fumadores, y hacer otros estudios más profundos si se encuentra una diferencia de más de 10 a 15 mm de Hg en la presión arterial entre ambos brazos.

Es que según este hallazgo, publicado en la edición en línea del 30 de enero de la revista The Lancet, esa pequeña diferencia podría indicar la presencia de lo que se denomina enfermedad arterial periférica (antes conocida como enfermedad vascular periférica), que ocurre cuando los vasos sanguíneos, que se encuentran fuera del corazón, se estrechan e impiden el paso normal de la sangre hacia los brazos y las piernas. Esto es provocado por depósitos de grasa o placas que se acumulan a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos, que generalmente se debe a una condición conocida como arterioesclerosis.

Quienes tienen enfermedad arterial periférica, entre otros problemas, tienen un mayor riesgo de desarrollar un infarto (un ataque al corazón), un derrame cerebral (o ataque cerebrovascular) y/o un ataque isquémico transitorio, todas estas situaciones pueden poner en peligro la vida de las personas. Lo bueno es que esta condición puede detenerse con cambios en la dieta, una rutina de ejercicios y si es necesario, medicamentos para disminuir los niveles elevados de colesterol y la hipertensión.

Por eso estos hallazgos son tan importantes. Para llegar a ellos, los investigadores analizaron los resultados de 28 estudios que habían sido publicados previamente, en los cuales se observaban diferencias en la presión arterial sistólica de ambos brazos.

Así detectaron que una diferencia de 15 mm de Hg o más entre las lecturas de ambos brazos se relacionaba con un mayor riesgo de enfermedad vascular periférica. Incluso, el riesgo también aumentaba cuando la diferencia de la presión arterial entre ambos brazos era de 10 mm Hg. Además, según los investigadores, esa diferencia también se asoció con un aumento del 70 por ciento en el riesgo de morir de alguna enfermedad del sistema circulatorio.

Ahora ya lo sabes: la próxima vez que visites a tu médico coméntale sobre este estudio y pídele que te tome la presión en ambos brazos. Si hay diferencia entre uno y otro (no importa en que brazo sea superior sino sólo que sean distintas) puede ser señal de que tienes un problema del corazón. Si te haces los estudios necesarios podrás comenzar cuanto antes a combatir esta la enfermedad arterial periférica que pone en riesgo tu vida.

Mientras tanto, recuerda que puedes comenzar a cuidarte ya mismo, dejando de fumar, si eres fumador, manteniendo tus niveles de colesterol y tu presión arterial dentro de los límites normales, llevando una dieta saludable y practicando a diario una rutina de ejercicios.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 11 de marzo de 2012

Aprende a contar carbohidratos para controlar tu diabetes

Si tienes diabetes ya habrás escuchado infinidad de veces la palabra “carbohidratos”. Controlar el consumo de este grupo de alimentos es indispensable para mantener los niveles de la glucosa (el azúcar) en tu sangre dentro de los rangos considerados normales y saludables. Por eso, el contar los carbohidratos se ha vuelto una estrategia muy útil para quienes tienen diabetes. Si es tu caso, estoy segura de que te va a interesar aprender esta nueva forma de contar. Sigue leyendo y descubre cómo.

El tener diabetes significa, aunque se deba a una enfermedad, aprender a comer mejor. Una vez que te diagnostican con esta condición, tienes que estar muy consciente de lo que comes, cuándo lo comes y cuánto comes. Antes, tal vez, ni siquiera pensabas en los carbohidratos, las proteínas, o la fibra, de la manera en que lo haces ahora. Y aunque sientas que la diabetes ha hecho de tu hora de comer un asunto menos espontáneo, también debes sentirte feliz de aprender algo que todo el mundo debería saber: cuántos carbohidratos son ideales para mantener los niveles de la glucosa en su lugar.

Además de otros métodos, como el sistema de intercambio de alimentos, contar carbohidratos es una forma efectiva de planificar tus comidas para controlar tu diabetes. ¿Por qué es importante saber la cantidad de carbohidratos que consumes en cada comida? Porque los alimentos que contienen carbohidratos elevan tus niveles de la glucosa en tu sangre. Esto sucede porque los carbohidratos son los compuestos que más rápidamente alteran la glucosa en la sangre, pues al asimilarse (cuando se digieren) se convierten en azúcar simple. Así hacen las veces de ‘gasolina’ o energía para que el organismo funcione.

Además de los carbohidratos, es importante que equilibres tu comida con proteínas y grasa para mantener a la diabetes bajo control. Pero como el asunto que nos concierne ahora es el de los carbohidratos, aquí te recuerdo cuáles son algunos de los alimentos que los contienen:
  • Pan, cereal, arroz, galletas saladas
  • Frutas y jugos (zumos)
  • Leche y yogurt
  • Fríjoles (habichuelas o porotos)
  • Productos de soya o soja
  • Vegetales a base de almidones como papa y maíz
  • Galletas de dulce, caramelos, pasteles (tortas), sodas, papas y botanas (snacks) de paquete
  • Cerveza, vino y algunas bebidas alcohólicas mezcladas (cocteles)
Unos estudios publicados por la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) han demostrado que los carbohidratos de cualquier alimento afectan a la glucosa en la sangre del mismo modo. Es decir, que lo que realmente importa es la cantidad de carbohidratos que consumes en una comida o refrigerio y no el tipo de carbohidrato.

¿Cómo se cuentan los carbohidratos?

Se pueden contar de dos maneras. Usando como parámetro porciones/elecciones o por gramos. Una elección o porción de carbohidratos es equivalente a 15 gramos. Cualquiera de los dos métodos es igual de efectivo, simplemente debes conocer el tamaño de las porciones que encuentras en las etiquetas de los alimentos. Recuerda que dependiendo de tu caso en particular, tu médico te recomendará la cantidad de carbohidratos que debes consumir en cada comida.

Para que te des una idea, la siguiente lista contiene detalles de las porciones que equivalen a 15 gramos de carbohidratos.

Si deseas seguir leyendo, pincha aquí

lunes, 27 de febrero de 2012

El potasio y la dieta después de un ataque al corazón

Todos necesitamos tener cierto nivel de potasio en la sangre, ya que este mineral que obtenemos de varios alimentos le permite al cuerpo funcionar normalmente. En la actualidad, a las personas que han sufrido un ataque cardíaco se les recomienda que su nivel de potasio se mantenga dentro de un rango determinado, pero un estudio reciente cuestiona el límite máximo y sugiere mantenerlo un poco más bajo. En este artículo te contamos más detalles sobre este hallazgo.

“Ni muy muy, ni tan tan”. Este tradicional dicho popular que se refiere a la búsqueda del equilibrio se ve una vez más probado en nuestra dieta. En este caso se trata del potasio, un mineral que el cuerpo necesita para funcionar normalmente ya que, por ejemplo, ayuda a los nervios y a los músculos a comunicarse y a trabajar en conjunto, permite que fluyan los nutrientes dentro de las células y ayuda a expulsar los desechos de ellas, así como a contrarrestar algunos de los efectos nocivos del sodio (sal) sobre la presión arterial. Por si fuera poco, ayuda en la síntesis de las proteínas, en el metabolismo de los carbohidratos y es esencial en la actividad eléctrica del corazón.

Un estudio reciente ha demostrado que los pacientes que han sufrido un ataque cardiaco cuyos niveles de potasio en la sangre se mantienen dentro de cierto rango, tienen menos probabilidades de morir que aquéllos cuyos niveles del mineral están por debajo o por encima de ese rango.

Actualmente, las recomendaciones para las personas que han sufrido un ataque cardíaco son que el nivel de potasio se mantenga entre 4 y 5 mEq/L (o sea, a miliequivalentes por litro) y a veces llega hasta 5,5 mEq/L. Sin embargo, este estudio que fue publicado en la edición del 11 de enero de la revista especializada Journal of the American Medical Association ha encontrado que la tasa de mortalidad para los pacientes que tenían entre 3,5y 4,5 mEq/L en la sangre era similar, pero aumentaba mucho al superar ese nivel y, sobre todo, al llegar a 5 mEq/L o más.

Para llegar a estas conclusiones los investigadores de la Facultad de Salud Pública Rollins de la Universidad de Emory, en Atlanta, Estados Unidos, analizaron los datos de casi 39.000 pacientes que habían sufrido un ataque cardiaco y que fueron admitidos en 67 hospitales de ese país entre los años 2000 y 2008, de los cuales casi el siete por ciento murió mientras estaba hospitalizado.

Si bien hacen falta más investigaciones al respecto, los especialistas consideran que no hay necesidad de aumentar los niveles de potasio a más de 4,5 mEq/L en los pacientes que han sufrido un ataque cardíaco, así como es “razonable” evitar los niveles de potasio muy bajos (menos de 3.5 mEq/L).

La mayoría de las personas obtiene el potasio que necesita de los alimentos. ¿Sabes cuáles son sus principales fuentes? Entre estas se encuentran en:
  • Las verduras de hojas verdes y las coles, como la acelga, la espinaca, el brócoli y los repollitos (o coles) de Bruselas.
  • Varias frutas como las uvas (y las uvas pasas o pasas), las moras, los albaricoques (duraznos), los plátanos (bananos), los dátiles y el kiwi. También las frutas cítricas, como las naranjas y las toronjas o pomelos (y sus jugos).
  • Los vegetales de raíz o tubérculos como las zanahorias, la remolacha (betabel o betarraga), las papas (patatas), las batatas (boniato dulce o camote) y las calabazas (ahuyama).
  • El tomate en todas sus formas: natural, en salsa, puré o jugo.
  • El aguacate (palta), los guisantes (arvejas, chícharos) y frijoles (porotos, frejoles, habichuelas) secos y las nueces.
Pero piensa que éstas son sólo algunas fuentes de potasio y todavía hay más que no nombramos en esta lista, para que no se haga tan extensa. Por eso, es raro que una persona no tenga suficiente potasio para sentirse bien, aunque a veces es posible que eso ocurra. En esos casos, el médico puede indicarte que tomes suplementos de potasio.

El extremo opuesto, es decir, tener demasiado potasio en la sangre, también puede ser perjudicial, sobre todo luego de haber sufrido un ataque al corazón (por lo que encontraron en este nuevo estudio) o si tienes problemas de riñón, por ejemplo, en que no se puede eliminar bien el potasio. Si este es tu caso, consúltalo con un especialista y revisa con él o ella la dieta especial que te ha recomendado, para poder seguirla correctamente y asegurarte de que llevas una alimentación saludable que pueda ayudarte en tu recuperación y a mantener el nivel de potasio en la sangre que necesitas.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 23 de febrero de 2012

Los ejercicios más indicados para condiciones crónicas. ¿Cuál te conviene?

Si tienes algún problema de salud crónico y crees que eso te impide hacer ejercicios, sigue leyendo porque este artículo te puede interesar. Aquí te contamos qué tipo de actividades físicas te ayudan no sólo a prevenir sino también a mejorar los síntomas de enfermedades como las que afectan al corazón, la diabetes, la hipertensión y el cáncer, entre otras.

Posiblemente hayas leído o escuchado recomendaciones sobre las ventajas de hacer ejercicio y todo el bien que puede aportar a tu salud, pero aún así te cuesta crear una rutina y cumplirla, entre tantas obligaciones y cuestiones que debes atender a diario. Calma, ésta es una situación muy común, y más aún si padeces alguna enfermedad crónica que te desanime. Algunas personas dejan de hacer ejercicios porque creen que ya no están en condiciones físicas de hacerlos, y abandonan los esfuerzos.

José, por ejemplo, tiene problemas de corazón hace muchos años. Desde su primer infarto los médicos le aconsejaron que dejara el cigarrillo, que modificara su dieta y que saliera a caminar al menos media hora todos los días, para ayudar a su corazón a recuperarse.

Sin embargo, José tardó años en dejar de fumar, todavía le cuesta cuidarse con algunas comidas y su corazón se ha debilitado tanto que hoy le cuesta caminar apenas 5 minutos. A veces, mientras lee el periódico o al mirar televisión, su mente se dispersa y piensa arrepentido que su situación podría ser otra si hubiera escuchado las advertencias a tiempo.

Otro caso es el de Andrea. Desde que detectó que tiene presión alta, ha dejado de hacer ejercicio porque alguien le dijo que eso podría hacerle mal, y ella, por supuesto, tiene miedo de que así sea. Sin embargo, una rutina de actividad física es de gran ayuda para mantener una presión arterial normal y estable, sólo es necesario tener ciertos cuidados al practicar los ejercicios. Lo mismo ocurre para personas con cáncer, osteoporosis y problemas del corazón.

¿Hay algún tipo de ejercicio que sea mejor que otro para cada una de estas condiciones? Pues sí. Si bien una rutina de ejercicios suele incluir varios tipos de ejercicios, por ejemplo aeróbicos y de resistencia, algunos pueden ser más apropiados que otros de acuerdo a cada caso. Por eso siempre es importante que le consultes a tu médico qué cuidados debes tener y si debes evitar algún movimiento o esfuerzo en particular.

Los ejercicios aeróbicos, por ejemplo, han demostrado ser buenos para la enfermedad cardiaca, el nivel alto de colesterol, la diabetes, la presión alta, la apoplejía, el cáncer y las enfermedades pulmonares, aunque en algunos casos, por ejemplo, pueden recomendarte caminar en vez de correr, para no agitarte tanto.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos de los cuales escuchamos hablar más frecuentemente. Están diseñados para aumentar la circulación de oxígeno en tu cuerpo gracias al movimiento repetitivo de los grupos de músculos largos que aumentan el ritmo del corazón.

Existen dos tipos de ejercicios aeróbicos: unos requieren el apoyo del peso corporal y hacen que los músculos trabajen contra la fuerza de la gravedad, como trotar, caminar o bailar, y otros no usan el apoyo del peso corporal y la fuerza de gravedad no juega un papel importante: es el caso de andar en bicicleta, nadar o remar.

Además, existen los que se llaman ejercicios anaeróbicos, entre los cuales se incluyen el estiramiento, el yoga y los ejercicios de resistencia con pesas, que buscan fortalecer los músculos. Esto es importante, por ejemplo, cuando tienes osteoporosis, ya que los músculos fortalecidos pueden ayudar a los huesos debilitados por la enfermedad a sostener el peso del cuerpo. En los casos de osteoporosis, además es aconsejable complementar los ejercicios de resistencia con los aeróbicos con apoyo del peso corporal.

Cuando los ejercicios de resistencia se combinan con los aeróbicos sin apoyo del peso corporal, en cambio, se convierten en una buena alternativa para combatir los síntomas de la artritis, una enfermedad de los huesos que puede ser muy dolorosa y limitar tu capacidad de moverte. Las actividades en el agua son ideales en estos casos

Estas combinaciones también son efectivas en otros casos. Así, por ejemplo, hacer los ejercicios de resistencia combinados con los aeróbicos de cualquier tipo es bueno para combatir la diabetes , el cáncer y la apoplejía o derrame cerebral, que ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye por una placa o un coágulo de sangre. En este último caso, además, también es importante incluir en la rutina los ejercicios de estiramiento.

Antes de iniciar una rutina de ejercicios, no te olvides consultar con tu médico. Y si hace mucho que no haces ejercicio recuerda que debes empezar poco a poco y no exigirle más a tu cuerpo de lo que puede dar. Lo importante es mantener la constancia. Si lo haces, verás que con el tiempo comenzaras a notar los buenos resultados.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 15 de febrero de 2012

La dieta mediterránea vinculada a una mayor longevidad

Según un estudio reciente, seguir una dieta mediterránea puede aumentar la longevidad de las personas mayores.

La dieta mediterránea se basa en la alimentación y los hábitos saludables de las personas que vivían en el sur de Italia, en la isla griega de Creta y en otras zonas de Grecia durante la década de los 1960s. La dieta en general incluye: frutas, verduras y grasas insaturadas “buenas”, en particular el aceite de oliva. El aceite de oliva se ha asociado con beneficios como la disminución de la presión arterial y un menor riesgo de enfermedad cardíaca. Sus defensores afirman que se puede utilizar la dieta mediterránea para disminuir el riesgo de problemas relacionados con el corazón como la presión arterial alta, el colesterol alto, los ataques cardíacos y la enfermedad de Alzheimer.

En un reciente estudio, se evaluaron la dieta y las tasas de mortalidad en 1.037 participantes de mayor edad. Los investigadores encontraron una relación significativa entre el mantenimiento de una dieta mediterránea modificada, con énfasis en el alto consumo de cereales de grano entero y ácidos grasos poliinsaturados, y un menor riesgo de muerte.

En un estudio similar efectuado en septiembre de 2011, los investigadores descubrieron que  el mantenerse fiel a cuatro factores de un estilo de vida saludable identificados se asociaba significativamente con un menor riesgo de muerte prematura en hombres y mujeres. El cumplimiento con mantener una dieta mediterránea sólo se relacionó con un riesgo significativamente menor de muerte en las mujeres, pero no en los hombres.

Las personas con alergias al látex también pueden ser alérgicas a los garbanzos u otros alimentos de la familia de las leguminosas, las cuales son comunes en la dieta mediterránea. Existe un riesgo de aumento de peso debido a una alta ingesta de grasas. Consulte con su proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y / o condiciones de salud.

Para obtener más información acerca de la dieta mediterránea, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad de Medicina Integrativa. www.naturalstandard.com
  • Tognon G, Rothenberg E, Eiben G, et al. Does the Mediterranean diet predict longevity in the elderly? A Swedish perspective. Age (Dordr). 2011 Sep;33(3):439-50.
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 4 de enero de 2012

Sofocos o calores en la menopausia

Imagen tomada de internet

Los calores o sofocos de la menopausia son causados por la disminución súbita en la concentración de estrógenos lo que dilata los vasos sanguíneos aumentando la irrigación sanguínea y la temperatura durante 30 segundos hasta cinco minutos.

Usualmente causan un enrojecimiento de la piel (en especial,de la cara y del cuello), sudor profuso seguido de escalofríos y puede, incluso, existir una sensación de asfixia.

Su aparición es muy variable a lo largo del día, aunque se producen con más frecuencia durante la noche.

Estos sofocos comienzan primeramente a manifestarse en la etapa de transición hacia la menopausia llamada perimenopamía. Algunas mujeres experimentan estos sofocos durante unos meses, mientras que otras los padecen durante años.

Remedios populares

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #1: Consumir, tres veces al día, 2 cucharadas de semillas de alfalfa hervidas durante 10 minutos en agua con unas gotas de jugo de limón.

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #2: Hervir 2 cucharaditas de flor de tilo en una taza de agua. Retirar y dejar refrescar. 

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #3: Tomar agua caliente con una cucharadita de miel para reducirla sudoración nocturna.

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #4: Colocar 3 cucharadas de salvia seca en un litro de agua hirviendo y dejar reposar durante 10 minutos. Colar y beber a lo largo del día.

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #5: Colocar partes iguales de ortiga seca y salvia en un litro de agua que se encuentre hirviendo. Dejar reposar 15 minutos, colar y tomar el líquido. Tomar 2 infusiones diarias durante varios días seguidos. Descansa 5 días y repetir el ciclo. Mantener este ritmo mientras se aprecie mejoría.

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #6: Consumir alimentos ricos en isoflavonas como, por ejemplo,la soja en cualquiera de sus presentaciones yogur, bebida de soja, galletas con soja, etc.). Las isoflavonas reduce en la sangre la cantidad de FSH y LH, hormonas liberadas por el cerebro cuando hay pocos estrógenos. Por esa razón, constituyen un remedio eficaz contra los calores o sofocos durante la menopausia.

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #7: Colocar 2 cucharadas de damiana en una taza de agua que se encuentre hirviendo. Tomar diariamente por la noche hasta que cesen los sofocos.

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #8: Chupar un cubito de hielo o pasar algún objeto que contenga cubitos de hielo sobre el cuello y la cara.

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #9: Realizar, dos veces a la semana, un masaje circular en el abdomen con aceite esencial de salvia. No aplicar si la persona sufre de epilepsia, ya que el aceite de salvia a dosis altas puede desencadenar crisis convulsivas.

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #10: Realizar, una vez por semana, un masaje con aceite esencial de manzanilla romana que es una planta de las llamadas «adaptógenas» que ayuda a devolver el equilibrio al organismo.

Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #11: Verter una cucharada de manzanilla, milenrama y de naranjo amargo en medio litro de agua que se encuentre hirviendo. Luego, dejar reposar por unos minutos. Beber dos tazas al día.


Remedio para aliviar los sofocos o calores en la menopausia #12: Tomar dong quai, ya que es una planta reguladora de los malestares femeninos siendo uno de ellos los sofocos o calores durante la menopausia. (disponible en nuestra tienda)

Recomendaciones

Usar ropa holgada de fibra natural como algodón, lino, entre otros e incluso, utilizar sábanas 100% de algodón.

Usar prendas sobrepuestas para retirarla con facilidad si se siente sofoco.

Mantener la casa fresca y ventilada especialmente en el área del dormitorio.

Evitar visitar lugares húmedos y calientes, ya que estos ambientes pueden fomentar la aparición de los calores.

Tomar bastante líquidos especialmente agua con hielo para aliviar los calores.

Evitar, en especial después de las cuatro de la tarde, alimentos o bebidas que pueden provocar calores como café, refrescos con cafeína, alcohol, vino tinto, quesos añejos, especias, cítricos y pimientos

Practicar, durante 30 minutos diarios, ejercicios como caminar o nadar.

Tomar, por la mañana, un baño de 15 minutos, con agua tibia lo que ayudará a mantenerse sin calores durante todo el día. Igualmente, resulta efectivo bañarse con agua tibia antes de acostarse

Tomar frecuentes paseos en las primeras horas de la noche con el fin de respirar aire fresco.

Practicar técnicas de relajación como el yoga o tai-chi.

Practicar la respiración profunda. Para ello, se debe inhalar durante cinco segundos y exhalar, después, durante cinco segundos. Efectúe ocho respiraciones por minuto. Se recomienda practicar la respiración profunda durante 15 minutos dos veces al día especialmente cuando se comience a sentir el sofoco.

Mantenerse en el peso ideal, ya que al eliminar los kilos de más, los síntomas de sofoco también se reducen.

Vigilar la presión arterial para que se mantenga dentro de los parámetros normales.