DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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domingo, 15 de julio de 2012

Nadar ayuda a los adultos mayores a reducir la presión arterial


La hipertensión es una de las condiciones más comunes, sobre todo después de cierta edad, y hay medicamentos que la controlan con efectividad. Pero si tú eres hipertensa (o), ¿no te gustaría complementar el tratamiento médico con uno de los ejercicios más completos y divertidos que existen?

La presión arterial no es más que la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Cuando el corazón late, bombea y expulsa la sangre a las arterias, y entonces la presión arterial se encuentra en su nivel más alto. Esto se conoce como presión sistólica. Cuando el corazón reposa entre latido y latido, la presión arterial disminuye, y se llama presión diastólica. La presión normal es de 120/80 mm Hg (120 la sistólica y 80 la diastólica); 140/90 mm Hg o más indican hipertensión; entre 120 y 139 mm Hg en la sistólica, y entre 80 y 89 mm Hg en la diastólica, se considera pre-hipertensión.

Por lo regular la hipertensión no da síntomas, pero puede causar problemas de salud serios, como derrames cerebrales (apoplejías o accidentes cerebrovasculares), insuficiencia cardíaca, infarto e insuficiencia renal. Por suerte, puedes combatirla llevando una vida sana, haciendo ejercicios y tomando los medicamentos apropiados.

Pero al parecer hay otra manera muy agradable de ayudar a controlarla. Un estudio publicado en el American Journal of Cardiology sugiere que nadar ayuda a controlar la presión sistólica de los adultos mayores. Unas investigaciones anteriores habían sugerido que el ejercicio moderado, como caminar, montar en bicicleta o nadar es seguro para las personas con la presión sistólica alta. Pero este estudio es el primero que parece demostrar que nadar en particular mejora la función vascular de los adultos mayores y reduce la presión arterial.

El estudio se realizó en 43 hombres y mujeres que tenían alrededor de los 60 años, que sólo padecían de hipertensión o pre-hipertensión. Los investigadores les indicaron a algunos de los participantes que tomaran clases de natación supervisadas de 45 minutos, y a otros que aprendieran ejercicios de relajación. Durante 12 semanas, los primeros tomaron tres o cuatro clases por semana, hasta lograr nadar 45 minutos por clase.

Al comenzar el estudio, los nadadores tenían un valor máximo promedio de 131 mm Hg. Al final del estudio, el valor había bajado a 122 mm Hg, o sea, nueve puntos menos en su presión sistólica, lo que no ocurrió con los participantes que habían hecho ejercicios de relajación.

Los resultados se repitieron cuando se les pidió a los participantes que utilizaran monitores portátiles para medir la presión arterial durante 24 horas. En ese período, los participantes que nadaron mantuvieron un valor promedio en su presión sistólica de 119 mm Hg (al inicio del estudio el valor era de 128 mm Hg).

En el estudio también se utilizaron exámenes de ultrasonido para determinar la dilatación vascular debido a los cambios del flujo de la sangre. También en esta prueba, los nadadores obtuvieron mejores resultados que los otros.

Aunque se necesitan más estudios para determinar si la disminución de la presión arterial es duradera y si se reduce el riesgo de desarrollar un infarto o un derrame cerebral, los resultados coinciden con las indicaciones de los especialistas, que les recomiendan a los adultos mayores que hagan ejercicio moderado para mantener la salud del corazón.

Y hay algo más. Como la flotación en el agua contrarresta el peso del cuerpo, nadar no afecta las articulaciones de la rodilla y del tobillo. Claro que no puedes empezar un programa de natación (ni de ningún otro ejercicio) sin consultar antes con tu médico. Pero si padeces de presión arterial alta y tu médico te autoriza a que practiques un ejercicio moderado y quieres participar en una actividad que casi todo el mundo disfruta, busca tu traje de baño, encamínate a la playa o a la piscina más cercana… ¡y al agua!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 4 de septiembre de 2011

El alto consumo de carne roja procesada significa mayor riesgo de diabetes tipo 2


¿Te encanta la carne roja y la comes casi a diario? ¿Adoras los hot dogs? ¿Un desayuno con huevo y tocino es tu idea de comenzar el día bien? Aunque se te haga agua la boca, debes hacer cambios urgentes en tu dieta si no quieres terminar padeciendo de diabetes tipo 2, según confirman investigadores en el Harvard School of Public Health que advierten los riesgos que implica un consumo elevado de carne roja, especialmente si es procesada.

Hay familias en las que hay un verdadero culto a la carne roja. Piensan que si no comen un buen bistec no están bien alimentados. Otras, prefieren la conveniencia de los “hot dogs”, uno de los platos favoritos de los chicos. Y luego están los que no pueden resistirse a las salchichas, los embutidos y los tocinos. Si estás en alguno de estos grupos, es el momento de reconsiderar y pensar en las consecuencias para tu salud: una vez más, se ha demostrado la relación directa entre un exceso de la carne roja, especialmente si está procesada y la diabetes tipo 2.

A través de los años, un estudio tras otro ha ido reforzando la evidencia que corrobora ese vínculo. Ahora, la voz de alarma la ha dado un mega estudio, una investigación mucho más amplia y ambiciosa cuyos resultados se han publicado en la edición digital del American Journal of Clinical Nutrition.

Unos investigadores del Harvard School of Public Health analizaron los alimentos ingeridos por más de 200 mil hombres y mujeres que participaron en estudios previos como el Health Professionals Follow-Up y el Nurses’ Health Study. Los hábitos alimenticios de estos 200 mil participantes se rastrearon durante más de una década. Pero los científicos hicieron algo más: combinaron éstos con los resultados de otros resultados publicados previamente para poder analizar las dietas de unas 442,101 personas. Entre éstas, alrededor de 28,000 desarrollaron diabetes tipo 2.

Estos son los resultados del estudio que deben estimularte a realizar cambios en tu dieta:
Una porción diaria de 2 oz (56.82 gm, equivalente a dos rebanadas de tocino, por ejemplo) de carne procesada (tocino, hot dogs, salami, salchichón o boloña) aumentó el riesgo de diabetes en un 50%.

Una porción diaria de 4 oz (del tamaño de un juego de cartas), de carne roja no procesada como hamburguesas, bistec, cerdo o cordero aumentó el riesgo de diabetes en un 20%.

Si se sustituyen las porciones diarias de estas carnes rojas procesadas o no por nueces, granos integrales y productos lácteos bajos en grasa se reduce el riesgo en un 16 a un 35%.

Los investigadores consideran que el aumento del riesgo se relaciona con el alto grado de sodio y de nitratos presentes en...

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domingo, 19 de junio de 2011

¿Qué es el E. coli, la bacteria letal que ataca a Europa?


E. coli O104:H4. No es un código secreto ni del número de un expediente. Es el nombre de la bacteria que está alarmando a toda Europa e incluso a otros países. Aquí te contamos de qué se trata este brote que cobrado más de 29 víctimas en esa región, para que conozcas más sobre este tema.
Hace unos días se ha despertado una alerta de salud importante en Europa, más específicamente desde el norte de Alemania, donde se inició un extraño brote de E.coli que ya ha contagiado a más de 2 mil personas en 12 países y ha provocado la muerte de más de 20 de ellas (29), en su mayoría mujeres.
El E. coli es una bacteria que usualmente vive en el intestino sin causar daño. Su nombre completo es Escherichia coli y, en realidad, puede ser de distintos tipos o cepas, algunas de las cuales son capaces de provocar gastroenteritis que incluyen síntomas como diarrea, vómito y dolor abdominal.
En general, esta condición mejora espontáneamente después de 5 a 10 días, pero en algunos casos la E. coli es tan potente que puede causar diarrea con sangre, deshidratación, insuficiencia renal y hasta la muerte. Algo similar a lo que ha ocurrido en Europa en estos días.
Allí, específicamente, la bacteria responsable del brote ha sido una cepa rara llamada O104:H4, que ha provocado que muchos de los infectados desarrollen algo denominado síndrome urémico hemolítico (SUH): una complicación que puede ser mortal. Este síndrome se produce porque las sustancias tóxicas destruyen los glóbulos rojos y dañan los riñones.
Las infecciones por E. coli se pueden adquirir al consumir alimentos que contienen la bacteria, ya sean carnes crudas o mal cocidas o frutas y verduras mal lavadas, o al tragar agua en una piscina contaminada con desechos humanos.
En el caso de Europa, finalmente se identificó el origen de la infección que comenzó en Alemania, fue a través de germen de soya (soja) contaminado. No es la primera vez que este vegetal se ha asociado a infecciones, ha habido mínimo 30 brotes registrados por germen de soya contaminado ya sea por E.coli. o Salmonella en el pasado.
Desgraciadamente los agricultores de lechuga, tomates, pepinos y otros vegetales de la región se han visto afectados ya que debido a la alerta de salud el gasto tanto en frutas y verduras ha disminuido abruptamente luego de este incidente.
Paralelamente, se han registrado unos cuántos casos, apenas 11 hasta el momento en que armamos esta nota, de personas que habían viajado a Alemania  y regresaron al país infectados con esta bacteria (en un caso una persona que tuvo contacto con una persona del norte de Alemania que se infectó con la bacteria). Afortunadamente, todos estaban fuera de peligro.
Según reportes recientes, las autoridades alemanas afirmaron que el número de casos nuevos está disminuyendo.
Mientras tanto, para evitar cualquier tipo de infecciones provocadas por la E. coli, aún las más leves, se sugiere:
  • Lavar bien las frutas y las verduras,
  • Comer las carnes bien cocidas,
  • No utilizar la misma tabla para cortar la carne y la verdura sino una para cada tipo de alimento, y lavarlas bien luego de usarlas.
Por último, recuerda que los síntomas que provoca una infección de E. coli pueden incluir dolor abdominal, diarrea y vómitos. Si tienes síntomas especialmente si son severos o persisten, no tardes en consultar al médico.

Tomado de Vida y Salud