DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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martes, 10 de julio de 2012

¿Tu bolso te está enfermando y no te das cuenta?


El bolso te acompaña a todas partes, ¿cierto? Va contigo al trabajo, a las tiendas, al restaurante, al cine, al parque, al bar… ¡y hasta al baño! Pero si quieres seguir manteniendo una buena relación con este accesorio indispensable, es importante que tomes algunas medidas para que no se perjudique tu salud.

Emma se molesta cuando una visita llega a su casa, y pone su bolso en el mostrador de la cocina, donde ella manipula los alimentos, o en la mesa de comer. Dice que los bolsos están llenos de microbios, y que pueden contaminar la comida. ¡Y tiene razón! ¿Has visto, por ejemplo, a una mujer que entra al baño de un restaurante, pone su bolso en el piso, y regresa luego a la mesa bolso en mano y se sienta a comer como si tal cosa? Y ni siquiera se da cuenta de lo que ha hecho.

Y es que el bolso es casi como la segunda casa de una mujer. Sales con él a la calle, con todo lo que necesitas… y hasta lo que no necesitas: monedero, cepillo del cabello, estuche de maquillaje, celular, servilletas de papel (a veces usadas), llaves, gafas, aspirinas, tampones, caramelos, goma de mascar, aspirinas, agenda, tarjetas de crédito y de negocios, bolígrafos, dinero, etc., etc. Cuando llegas a tu casa, ¿dónde lo pones? Si eres como la mayoría, en cualquier parte (tu escritorio, el piso de la sala, la mesa de la sala o de la cocina…), sin preocuparte de limpiarlo antes.

Y ahí reside el problema. Las mujeres colocan su bolso en cualquier superficie, desde asientos y pisos de autobuses y trenes, hasta sillas de una consulta médica, mostradores de restaurantes de comida rápida y pisos de baños públicos. Todos estos sitios, especialmente el último, están repletos de gérmenes potencialmente dañinos, que se pasan al bolso y a todo lo que se pone en contacto con él, incluyendo tus manos. En suma, tu bolso se convierte en un portador ambulante de bacterias.

El lugar más peligroso es el piso de un baño público. Una investigación de ABC News reveló que la mayoría de los bolsos femeninos contienen decenas de miles de gérmenes. La mitad de los bolsos que se analizaron en el experimento mostraban bacterias coliformes, indicio de la posible presencia de desechos de personas o de animales. La razón: cuando van a un baño público, muchas mujeres colocan sus bolsos en el piso, casi siempre salpicado de líquidos del cuerpo y de materia fecal.

Una de las más comunes es precisamente la Escherichia coli o E. coli, un grupo de bacterias grande y variado. Algunos tipos causan diarrea, otros causan infecciones de las vías urinarias, condiciones respiratorias, neumonía (pulmonía) y otras enfermedades. Todo pasa a la base del bolso, donde se han encontrado, además de la E. coli, otras bacterias propias de los baños, así como hongos y moho. Estos organismos pueden transferirse a la cama, a la ropa o la mesa donde se preparan o se comen los alimentos.

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sábado, 30 de junio de 2012

La calidad del aire que respiramos en casa


¿Sabías que con sólo entrar en tu propia casa puedes multiplicar las bacterias dentro de ella y aumentar los riesgos para tu salud y la de tu familia? Pues así es, y es conveniente que sepas como minimizar esos riesgos con unas cuantas medidas sencillas.

A Julia le encanta tener su casa siempre inmaculada y se desvive por eliminar el polvo y la suciedad del suelo, especialmente ahora que su pequeñín ha comenzado a gatear y a explorar así toda la casa. Julia hace bien en proporcionarle a su pequeño un hogar aseado y ordenado, pero quizás se desmayaría del susto si supiera en realidad cuantos microorganismos, tan diminutos que nuestros ojos no pueden percibir, pululan en el suelo a pesar de sus esfuerzos.

Según un estudio llevado a cabo por unos investigadores de la Universidad de Yale (publicado online antes de su publicación en la revista Indoor Air), reporta que el simple hecho de entrar en una habitación puede lanzar hasta 37 millones de bacterias al aire cada hora. ¿De dónde vienen esas bacterias “voladoras”? En su mayor parte de otras personas que entraron anteriormente y las depositaron en el piso. Desde allí se mueven cuando entra otra persona, y se vuelven a suspender en el aire esas bacterias. El polvo que se acumula en el piso es la fuente principal de las bacterias que respiras.

Para hacer el estudio, los investigadores analizaron las partículas biológicas de un aula universitaria de la primera planta del edificio durante ocho días seguidos, cuatro cuando el aula se ocupaba de forma regular y cuatro cuando estaba vacía todo el tiempo. Las puertas y ventanas permanecieron cerradas mientras duró el estudio.

Durante los cuatro días en que el aula estuvo ocupada, se produjo un aumento significativo en las concentraciones aéreas de bacterias y de hongos de distintos tamaños. Cerca del 18% de las bacterias nuevas y las depositadas antes provenían de las personas, no de las plantas ni de otras fuentes.

El resultado de este estudio es una llamada de alerta para que todos protejamos la calidad del aire que respiramos, sobre todo en los recintos cerrados y así también protegeremos nuestra salud. Si tú, como la mayoría de las personas, pasas gran parte de tu tiempo en tu casa, estás en peligro de contraer distintas enfermedades infecciosas, si no tomas algunas medidas para mantener un buen sistema de limpieza.

La calidad del aire bajo techo.

La contaminación del aire en los recintos cerrados puede contribuir al desarrollo de infecciones, en especial de las vías respiratorias, así como de dolores de cabeza, ojos secos, congestión nasal, náusea y fatiga. Afortunadamente, eso puede cambiar. Hay maneras de mantener la calidad del aire interior, controlando en tu casa en lo posible los principales contaminantes. Veamos a continuación a los principales “culpables”:

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sábado, 23 de junio de 2012

¿Hay relación entre una bacteria estomacal y la diabetes tipo 2?

Al parecer, sí. Un grupo de investigadores ha descubierto que una bacteria que provoca úlceras en el estomago aumenta las posibilidades de desarrollar esta enfermedad crónica que afecta a alrededor de 346 millones de personas en todo el mundo.

La diabetes podría estar relacionada con una bacteria denominada Helicobacter pylori (H.pylori), que es la responsable de causar úlceras, gastritis y hasta cáncer del estómago. Esto de acuerdo a un estudio reciente publicado en la edición del 14 de marzo del Journal of Infectious Diseases.

Para llegar a esa conclusión, unos investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, analizaron los datos de más de 13 mil personas que participaron en dos encuestas nacionales de salud y nutrición de ese país.

Los científicos encontraron que quienes tenían la bacteria H. pylori también tenían niveles elevados de un indicador de los niveles de glucosa en la sangre, denominado hemoglobina glicosilada (HbA1c), que es un marcador de la diabetes y de una condición denominada síndrome metabólico. El síndrome metabólico se caracteriza por la presión alta , una elevación del azúcar y de ciertas grasas en la sangre (los triglicéridos, mientras el colesterol bueno o HDL se encuentra por debajo de lo normal), así como obesidad en el área de la cintura (un diámetro mayor de 40 pulgadas o 102 cm. en los hombres y mayor de 35 pulgadas u 88 cm. En las mujeres) . La bacteria H. pylori también podría afectar los niveles de dos hormonas estomacales que ayudan a regular la glucosa (el azúcar en la sangre).

Estos datos son importantes si consideras que más de la mitad de la población mundial está infectada con la bacteria H. pylori, que generalmente se contrae durante la infancia. Se transmite de una persona a otra, por contacto directo con la saliva o la materia fecal (un ambiente limpio y libre de gérmenes puede ayudar a disminuir el riesgo de contraerla), y sólo se localiza en el estómago y los intestinos. Una vez allí, la H. pylori puede debilitar la cubierta protectora del estómago y, de ese modo, le permite a los jugos gástricos que puedan irritar la mucosa del estómago y pueden causar inflamación, erosiones y úlceras en el estómago.

La diabetes, por su parte, se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública, ya que está relacionada con el sedentarismo característico de la sociedad actual y con la obesidad, que actualmente también afecta a millones de personas en todo el mundo.

La diabetes es una condición silenciosa que si no se controla, puede tener efectos peligrosos a largo plazo, como problemas con la visión, dificultad para sanar las heridas (especialmente en los pies), problemas cardiovasculares, incluyendo el corazón y en el sistema nervioso, y daños en los riñones. Ten en cuenta que muchas veces la diabetes no da síntomas. Por eso lo ideal modificar tu estilo de vida y hacerte controles médicos periódicos si eres de los que tienen mayor riesgo de desarrollarla. En este grupo se encuentran los obesos, aquellos cuyos padres o hermanos tienen diabetes y quienes llevan un estilo de vida sedentario. Recuerda que la mejor forma de combatirla es mantener una alimentación saludable, baja en grasas y carbohidratos, acompañada por una rutina de ejercicios.

Pero ahora hay algo más que puedes hacer para mantener a raya la diabetes y es ir a la raíz de la causa de esa gastritis que no se te quita: si notas sangre al defecar, dolor abdominal, indigestión o acidez frecuente, puede deberse a una infección por la bacteria H. pylori. Acude a tu médico y para que te haga pruebas de laboratorio para descartar su presencia y si la tienes, que te de tratamiento apropiado con la combinación de antibióticos que te indique para eliminarla.

Los estudios, como el que te presentamos en esta nota, te brindan más información. Ahora ya estás avisado(a) de que la causa de tus trastornos estomacales (si es la H. Pylori) podría a largo plazo, contribuir a que desarrolles diabetes. Ponte en manos de tu médico lo antes posible para erradicar la bacteria de tu organismo si la tienes. No esperes y aprovecha esta información para proteger lo más valioso que tienes: tu salud.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 14 de junio de 2012

Vive en la boca y ataca al corazón: ¿sabes qué es? ¡Evita el peligro con unos pocos cuidados sencillos!

Una bacteria que se aloja en la boca puede producir problemas circulatorios y hacer que se bloquee el paso de la sangre hasta el corazón o el cerebro. Así lo ha comprobado un nuevo estudio que demuestra, una vez más, porqué es importante mantener las encías y los dientes limpios y saludables.

Una visita al dentista puede beneficiar mucho más que simplemente la condición en la que se encuentra tu boca. Se sabe desde hace tiempo que las infecciones en la boca pueden tener un impacto profundo en todo el cuerpo. Por ejemplo, las personas con diabetes tienen más posibilidades de desarrollar enfermedades en las encías como la gingivitis, que se caracteriza por el enrojecimiento, la irritación y la inflamación de las encías, así como el sangrado de las mismas al cepillarse los dientes.

Otros estudios relacionan los problemas en la boca con la pérdida de la memoria, la demencia y los problemas cardíacos. Es el caso de la investigación que te contamos en este otro artículo de vidaysalud.com, según la cual cepillarte los dientes después de cada comida disminuye las posibilidades de que sufras un ataque cardíaco.

Ahora, un nuevo estudio nos da más información sobre este tema: ha comprobado que cierto tipo de bacteria bucal (conocida como Streptococcus gordonii, que contribuye a que se forme la placa en la superficie de los dientes), puede a su vez propiciar la formación de coágulos en la sangre y causar problemas graves en el corazón si la bacteria entra al torrente sanguíneo a través de las encías lastimadas.

¿Cómo lo hace? Al parecer, esta bacteria puede producir una molécula en su superficie que le permite imitar a una proteína humana, el fibrinógeno, que participa en el proceso de la coagulación de la sangre. Al activar las plaquetas, éstas se van aglomerando al punto de formar coágulos que se van acumulando dentro de los vasos sanguíneos inflamándolos al punto de bloquear el flujo de sangre al corazón o al cerebro. La inflamación también puede afectar a las válvulas cardíacas (causando una condición que se conoce como endocarditis).

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miércoles, 13 de junio de 2012

¿Cuándo hay que extraer las amígdalas (anginas) y las adenoides?

Las amígdalas y las adenoides son un tema recurrente en la salud de los niños. Que si duelen, que si se inflaman, que si hay que operarlas. ¿De qué se trata todo esto? Sigue leyendo para que aprendas más sobre las amígdalas y las adenoides y te enteres de cuándo y por qué hay que sacarlas.

Cuando Luisa oye la palabra amigdalitis, la asocia con una pesadilla. Su hijito de 7 años tiene infecciones recurrentes en las amígdalas (anginas) y ahora el médico le ha recomendado operarlo para sacárselas, pues todos los tratamientos para evitar que tenga infecciones no han sido efectivos.

De tantas infecciones que ha tenido, Luisa se interesó mucho en aprender sobre las amígdalas. ¿Para qué sirven? ¿Qué es la amigdalitis? ¿Cuándo se tienen que extirpar o sacar? ¿Cuál es la diferencia entre amígdalas y adenoides? Apuesto a que tienes las mismas preguntas rondando por tu cabeza.

Para empezar, las amígdalas son una masa de tejido linfático que se encuentran detrás de la lengua, a ambos lados de la garganta o faringe (cuando abres la boca y haces “aaa” las puedes ver justo en la entrada de la garganta). Las adenoides, por su parte, cumplen la misma función pero se encuentran en la parte superior de la garganta, detrás de la nariz, por encima del paladar blando. Sirven para retener las bacterias y los virus que entran a la garganta y las vías respiratorias. Además producen anticuerpos para combatir las infecciones. Parece irónico entonces, que ellas, que están destinadas a proteger al cuerpo de ciertas enfermedades, terminen siendo víctimas de esas mismas infecciones. Son como un soldado herido que queda entonces fuera de combate.

La inflamación de las amígdalas o la amigdalitis, la cual se presenta con frecuencia, es causada por una infección que puede solucionarse por sí misma o puede tratarse con antibióticos. En algunas ocasiones, las amígdalas y las adenoides se pueden inflamar sin que el niño(a) tenga ningún síntomas y así como se inflaman (hinchan), vuelven rápidamente a su normalidad.

Sin embargo, no todos los niños tienen igual suerte y algunos padecen de síntomas e infecciones recurrentes, que requieren antibióticos y que hacen que la única solución sea la cirugía para extraer las amígdalas, las adenoides o ambas. Generalmente hay ciertas razones por las cuales el especialista puede recomendar una operación.

El médico puede recomendar cirugía de las amígdalas, de las adenoides o de ambas en el caso de que el niño o niña sufra de:

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lunes, 28 de mayo de 2012

Los trastornos que afectan a las glándulas salivales

Si no fuera por las glándulas salivales que permiten que la boca se te haga agua cuando vez un manjar delicioso, la digestión no sería tan fácil. En este articulo te contamos cuáles son los principales trastornos que las afectan y cuáles son los signos de alerta que debes tener en cuenta.

El cuerpo es como un perfecto sistema de engranajes en el que cada pieza es necesaria y cumple su función. Si piensas en la digestión, por ejemplo, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza? Posiblemente el estómago, ¿verdad? Pues claro, porque allí es donde los alimentos son procesados y se convierten en los nutrientes que necesita el cuerpo para poder funcionar y desarrollarse correctamente.

Sin embargo, el estómago no es el único órgano que interviene en la digestión, el proceso de digerir los alimentos comienza en la boca, en donde cada parte es esencial: los dientes, la lengua, las encías y hasta unas pequeñas glándulas que muchas veces hasta nos olvidamos que existen, pero que tienen una misión importante que cumplir.

Estamos hablando de las glándulas salivales que, como su nombre lo indica, son las encargadas de producir la saliva que ayudará a ablandar los alimentos para que sea más fácil masticarlos y tragarlos, para que pasen al estómago. En cuanto a la digestión, la saliva produce enzimas como la ptialina que actúa sobre los almidones en los alimentos para que se conviertan en maltosa dextrina y la lipasa salival, que actúa sobre los triglicéridos en los alimentos para convertirlos en mono y di-glicéridos. Además, la saliva limpia la boca y contiene anticuerpos que pueden matar gérmenes.

Existen tres pares de glándulas salivales. Las dos más grandes son las glándulas parótidas, que se ubican una en cada mejilla, en frente de los oídos. Luego están las glándulas sublinguales, que se ubican debajo del piso de la boca, y las glándulas sub-mandibulares, que se encuentran en la parte posterior de la boca, en ambos lados de la mandíbula.

La saliva llega a la boca desde estas glándulas por unas especies de puertas denominadas ductos o conductos, que se abren en varias partes de la boca. Cuando las glándulas se irritan o se inflaman, o se obstruyen por algún motivo, y la saliva no puede llegar correctamente a la boca, puedes tener los siguientes síntomas:
  • Mal sabor en la boca
  • Molestia o dificultad para abrir la boca, o una disminución en la capacidad para abrirla.
  • Boca seca.
  • Sabor desagradable o anormal.
  • Dolor en la cara o en la boca.
  • Inflamación de la cara o del cuello, o inflamación (hinchazón) en frente de las orejas.
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miércoles, 4 de abril de 2012

Protege tus dientes antes de recibir tratamiento para el cáncer

 
Si te han diagnosticado cáncer y estás en espera de recibir quimioterapia o radiaciones, ve sin demora al dentista. Cualquier problema en tus dientes o en tus encías puede agravarse y hasta reducir la efectividad del tratamiento.

Aunque Elena sabía que tenía problemas con su dentadura y con sus encías, se sorprendió cuando el oncólogo le dijo que debía ir a su dentista antes de empezar las radiaciones para combatir un cáncer oral. El dentista le recomendó que se extrajera algunos dientes, afectados por la infección y la pérdida de hueso de las encías, antes de empezar el tratamiento para que tuviera tiempo de sanarse, ya que las radiaciones agravarían el problema. Si esperaba a terminar el tratamiento, se arriesgaría a no sanar bien y a que se presentara osteonecrosis (muerte del hueso) en la boca.

De acuerdo con el National Cancer Institute, el tratar las infecciones de los dientes y las encías antes de la terapia y durante la misma, reduce la severidad y la frecuencia de las complicaciones que se pueden presentar. Estas complicaciones van desde problemas con dificultad para que el hueso o las encías sanen correctamente después de la radiación, hasta infecciones orales (en la boca) por bacterias que se extienden al resto del cuerpo, debido al debilitamiento del sistema inmunológico (el sistema de defensa) producido por la quimioterapia.

Además, las radiaciones en el área de la cabeza y el cuello pueden causar resequedad severa en la boca, con lo que se pierde el efecto protector de la saliva. Eso da lugar a que se empeoren las caries y a que se dañen los minúsculos vasos sanguíneos del hueso, que ayudan a que éste sane. Los gels, los atomizadores y los enjuagues bucales ayudan a mantener la humedad de la boca, pero no contienen los anticuerpos de la saliva.

La decisión de extraer los dientes o de no hacerlo antes de la radiación depende de la salud de los dientes, y de la condición del hueso y de las encías alrededor. También tiene que ver la cantidad de radiación que va a recibir el área alrededor del diente. La salud bucal es importante, porque la boca tiene una gran cantidad de bacterias, y si no la cuidas, corres el riesgo de que esas bacterias pasen al torrente sanguíneo.

Por eso se recomienda que todos los pacientes con cáncer se hagan examinar la boca al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento. El chequeo comprende no sólo el examen de rayos X de los dientes, sino una revisión completa de las encías y el tratamiento de cualquier área irritada, como dientes partidos o infecciones crónicas.

Después de la quimioterapia o la radiación, es más difícil tratar esos problemas y los riesgos de desarrollar otras complicaciones aumentan. Los pacientes que tienen su sistema inmunológico debilitado pueden desarrollar infecciones, esto puede demorar el tratamiento contra el cáncer o hacer que se tenga que reducir la dosis de radiación que se de, lo que puede afectar las posibilidades de supervivencia. Lo ideal es que los problemas bucales sanen antes de empezar el tratamiento. Pero si es necesario realizar un tratamiento dental durante un ciclo de quimioterapia, es especialmente importante que haya coordinación entre el oncólogo y el dentista, quienes deben trabajar en equipo.

Los siguientes consejos te ayudarán a cuidar y a proteger tu dentadura antes y durante el tratamiento contra el cáncer:
  • Haz una cita con tu dentista al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento de quimioterapia o radiación.
  • Pregúntale al oncólogo si debes de recibir tratamiento para el problema bucal que tienes antes de empezar la terapia.
  • Infórmale a tu dentista sobre tu tratamiento contra el cáncer. Si necesitas tratamiento dental durante la terapia, asegúrate de que tu dentista y tu oncólogo se mantengan en comunicación. El tratamiento dental debe llevarse a cabo cuando la cuenta de tus glóbulos blancos está elevado, para prevenir infecciones.
  • Pregúntale al oncólogo qué efectos secundarios puedes esperar del tratamiento contra el cáncer. Si es necesario, el oncólogo puede recetarte algún medicamento para estimular la producción de saliva, o un antiséptico que te ayude a manejar los efectos secundarios de la terapia.
Recuerda que tu salud bucal es parte de la salud de tu organismo. Si conservas sanos tus dientes y tus encías, no sólo contribuyes a que las terapias contra el cáncer sean más efectivas, sino que ayudas también a tu bienestar general después de que termine el tratamiento.

Tomado de Vida y Salud

martes, 13 de marzo de 2012

¿En dónde se esconden los gérmenes? ¡Declárales la guerra!

Los gérmenes son los responsables de muchas enfermedades que pueden afectar a los niños y a los adultos. Para combatirlos, sólo basta con mantener una buena higiene y tener ciertos cuidados extra en esos lugares en los que suelen habitar ¡y en los que se instalan cómodamente! estos diminutos invasores. Aquí te contamos cuáles son esos espacios del hogar que más tocan las manitas de tus hijos y en los que tienen más riesgo de contagio.

¿Te imaginas la meseta (mesada) de tu cocina cubierta de hormigas negras, tantas que apenas se ve el color debajo de ellas? Pues algo similar puede estar ocurriendo pero con seres tan diminutos que tus ojos no pueden verlos: los gérmenes, que no pican como las hormigas, pero que desde luego son muchísimo peores, ya que pueden transmitir enfermedades que a veces, llegan a ser mortales.

Existen cuatro tipos de gérmenes diferentes: los virus, las bacterias, los hongos y los parásitos. Los virus y las bacterias son responsables de muchas enfermedades e infecciones, como la gripe (la influenza) y algunos tipos de gastroenteritis infecciosas que causan diarreas, náuseas, vómitos y fiebre, entre muchas otras.

Los hongos y los parásitos, en cambio, pueden provocar infecciones. El pie de atleta y la infección por cándida como la dermatitis del pañal, son unas de las más comunes causadas por hongos, mientras que los parásitos pueden generar infecciones intestinales y otras enfermedades que frecuentemente se contagian a través del agua y los alimentos contaminados.

Ahora bien, como decíamos antes, los gérmenes pueden instalarse hasta en los lugares menos pensados. La agarradera del cepillo de dientes, por ejemplo, es uno de los principales. Para higienizarla correctamente, lávala al menos una vez por semana con agua bien caliente (si puedes, métela en el lavaplatos o lavavajillas) y luego pásale un paño desinfectante.

Otros objetos domésticos que se llevan unos de los primeros lugares son los paños de la cocina (o repasadores), ya que acumulan todo tipo de gérmenes que pasan de una superficie a la otra cuando secas los platos y la vajilla, la meseta (mesada), las manos y, por supuesto, los alimentos. ¡Qué asco!

En la cocina, el refrigerador es otro lugar muy codiciado por estos microorganismos. ¡Sí, el refrigerador! Allí es muy común que se derramen líquidos y alimentos que pueden echarse a perder y pueden contaminar el resto de los productos. Si no conservas la comida como debe de ser y no mantienes limpio el refrigerador, éste puede convertirse en un foco de infección para los niños que suelen abrirlo constantemente para tomar alimentos y bebidas. Recuerda que debes de limpiar la goma o el hule que sirve de aislante para las puertas, ya suele llenarse de moho. Pásale un paño limpio humedecido en una solución de agua y cloro.

Por supuesto, el piso de la cocina también es un lugar ideal para los gérmenes, allí se encuentran los restos de la comida que se haya caído, la tierra y la mugre de los zapatos de las personas y las patitas de las mascotas, el polvo que se haya acumulado y quién sabe qué más. Eso es más que cierto, sin embargo, no es el único piso de la casa que puede estar sucio, las alfombras y los pisos de madera de otras habitaciones y las escaleras también suelen estar llenos de polvo, que pueden provocar, entre otras cosas, alergias y ataques de asma.

Los niños también suelen jugar en el patio, que también puede ser un lugar de riesgo, en especial si hay desechos de animales. Las mascotas son muy cariñosas y una gran compañía para los niños, pero también pueden transmitirles enfermedades (a los adultos también), por eso debes tener cuidado de lavarte las manos luego de jugar con ellas o de tocar sus juguetes u sus objetos y no dejar que te den besos. Ten mucho cuidado de lavarte las manos especialmente después de limpiar las deposiciones de aves, o después de vaciar la caja de arena del gatito. Lo ideal es que te pongas guantes desechables para la tarea y que uses un desinfectante para el área, especialmente si hay niños en casa.

Si mantienes una buena higiene en el hogar puedes prevenir y evitar la aparición de enfermedades innecesarias. Recuerda que es importante no sólo limpiar, sino desinfectar las superficies que pueden tener gérmenes y no dejes recipientes con agua estancada.

Además, es importante la higiene del cuerpo mismo. Está comprobado que lavarse bien las manos con agua y jabón puede salvar vidas. Recuerda lavarte las manos (y las de tus niños) no sólo antes de las comidas sino cada vez que hayas estado en contacto con las superficies que pueden tener gérmenes, tanto en el hogar como en los lugares públicos y en el colegio.

Lavarse las manos es algo fácil de hacer, pero no es cuestión de mojarse un poco con agua y nada más, ya que se necesita jabón y frotarse bien para eliminar cualquier impureza. Además, recuerda quitarte los anillos y las joyas antes de lavarte las manos. Para hacerlo correctamente, moja las manos con agua corriente y enjabónalas (no al revés), frótate hasta formar espuma y restriégate bien (de ambos lados, entre los dedos y debajo de las uñas) durante al menos 20 segundos (una buena referencia para calcular este tiempo es cantar la canción “Feliz cumpleaños” (“Happy Birthday”) dos veces). Luego enjuágate con agua corriente y sécate con una toalla de papel o con un secador de aire para evitar que queden húmedas.

Si no hay agua o jabón para higienizarse las manos, una buena alternativa es utilizar un limpiador que contenga como mínimo un 60% de alcohol. Estos productos no eliminan todos los micro-organismos pero ayudan a reducir una gran cantidad de gérmenes que hay en las manos y, de ese modo, disminuyen las posibilidades de quedar expuesto a infecciones o enfermedades.

Ahora que sabes lo importante que es lavarse bien las manos, no dejes de hacerlo cada vez que sea necesario y recuerda compartir este dato no sólo con los niños sino también con tus amigos, y con tus seres queridos: ¡puedes salvar vidas!

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Listeria y listeriosis: ¡fuera de mi cocina!


Si comes algún alimento contaminado con la bacteria Listeria monocytogenes, puedes enfermarte de gravedad y hasta necesitar hospitalización. Y si no gozas de buena salud, o padeces de alguna condición como la diabetes o el cáncer, las consecuencias pueden ser fatales. El brote por contaminación de listeria que ha afectado en meses recientes a los Estados Unidos, ha cobrado ya 18 muertos y ha infectado a unas 100 personas. Es sin duda, el peor de la última década y hay que detenerlo cuanto antes. Como los casos siguen sumándose, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) aconseja a toda la población a que tome medidas de seguridad, sobre todo en la cocina en donde se preparan los alimentos. Infórmate y pon estos consejos en práctica.

El brote de contaminación por listeria, que se extendió por 20 estados de la Unión Americana y sigue afectando a más personas todavía, se asoció primero a melones cantalupo contaminados, como explicamos ya en otro artículo de VidaySalud. Luego se extendió a otros productos, como las lechugas de tipo romana enviadas a Alaska desde California, y se han detectado casos de contaminación con listeria relacionados con productos lácteos como la leche sin pasteurizar, los quesos suaves preparados con leche sin pasteurizar, así como las carnes procesadas, los hot dogs, los mariscos ahumados y las ensaladas hechas en los delicatessen (la salchichonería) de algunas cadenas de supermercados.

Cuando la persona come un alimento contaminado con esta peligrosa bacteria, puede contraer listeriosis, una enfermedad potencialmente mortal en las personas vulnerables como las mujeres embarazadas, las personas de edad avanzada o las que tienen un sistema inmunológico (de defensa) debilitado, como pacientes con VIH/SIDA, cáncer, diabetes, enfermedades renales o con trasplantes de órganos. Los síntomas de la listeriosis son: fiebre, dolores musculares, diarreas y náuseas que pueden hasta requerir hospitalización.

A diferencia de otras bacterias, la listeria puede crecer y desarrollarse incluso en el refrigerador, así que si adquieres un alimento contaminado en el supermercado y lo refrigeras, todos los alimentos que tengas guardados allí pueden infectarse también, lo que aumenta las probabilidades de que tú y tu familia se enfermen. Los expertos de la FDA recomiendan que laves cuidadosamente todas las frutas y los vegetales bajo el agua de la llave antes de comerlas, cortarlas o cocinarlas, aunque vayas a pelarlas más adelante. Con un cepillito de cocina, frota la superficie firme de las frutas y las verduras (melones, manzanas o pepinos), y úsalo también para quitar toda la tierra de las batatas (patatas o papas). Pero los consejos no terminan ahí. Hay mucho más que puedes y debes hacer para mantener saludable a la familia.

Refrigeradores ¡muy fríos!

Es importante que los alimentos guardados en el refrigerador y las neveras se mantengan bien fríos para reducir la infección por listeria. Aunque puede crecer en el refrigerador, su crecimiento se debilita y se retarda cuando el refrigerador tiene una temperatura de 40º F (4.40º C) o menos.

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martes, 1 de noviembre de 2011

Las alergias también afectan los ojos. Aprende a evitarlas y a tratarlas


En cuestión de alergias, la nariz no está sola. Si pensabas que los únicos síntomas de alergia son la congestión, el goteo nasal y los estornudos, te equivocas. Si un día amaneces con los ojos enrojecidos que te pican, te arden y te lagrimean, y/o con los párpados inflamados, tienes todas las señales de una alergia ocular o conjuntivitis alérgica. De momento, una compresa de agua fría puede aliviar los síntomas, pero a largo plazo necesitas identificar qué te la produce y aprender a combatir los síntomas.

Los ojos son órganos muy sensibles y delicados. Cualquier cosa que los irrite resulta extremadamente molesta: imagina la sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo, una especie de arenilla que se añade a la picazón que te hace restregarlos continuamente, y ni hablar del enrojecimiento y la inflamación. ¿Cómo salir a la calle con semejante aspecto? Pues bien, una de cada cinco personas (en los Estados Unidos) padece de alergias que les afectan los ojos y que se conocen como alergia ocular o conjuntivitis alérgica. 

Aunque pueden provocar visión borrosa, la buena noticia es que los síntomas de esta condición, aunque son muy molestos, no afectan permanentemente la vista, a diferencia de otras infecciones en los ojos que sí pueden dañarla y a veces dan los mismos síntomas. Por eso, si no encuentras alivio y mejoría con los medicamentos de venta libre para las alergias y las estrategias para evitarla, conviene que consultes cuanto antes con el oftalmólogo (el médico especializado en los ojos) o con tu médico de cabecera.

¿Por qué suceden?

La función del sistema inmunitario o inmunológico (el de defensa) es proteger al organismo de sustancias dañinas como los virus y las bacterias. Este sistema también reacciona y actúa ante sustancias extrañas, llamadas alérgenos (a los que la persona es alérgica) que por lo general son inofensivas y no causan ningún problema en la mayoría de las personas. Pero en una persona alérgica, el sistema inmunitario es hipersensible y reacciona de forma extrema. En el caso de la alergia ocular (de los ojos), el problema comienza cuando la conjuntiva (la membrana que recubre la parte interna del párpado y la parte blanca del ojo) entra en contacto con un alérgeno. 

En su intento de combatir lo que percibe como un ataque, el sistema inmunológico crea anticuerpos que causan que el ojo libere histaminas y otras sustancias para combatir el alérgeno. Eso es lo que provoca el enrojecimiento, la picazón y el lagrimeo, molestias que pueden ocurrir independientemente o en combinación con los síntomas de la alergia nasal.

Los dos tipos de alergia ocular

Hay dos tipos de alergia ocular: la estacional y la más común, la perenne. La alergia estacional ocurre solamente en algunas estaciones del año que coinciden con las épocas en que hay más esporas y polen en el aire (primavera u otoño), mientras que la perenne ocurre durante todo el año. Sus causas más comunes son la exposición a los ácaros del polvo, plumas, caspa, células muertas de la piel de los animales, humo, contaminación ambiental y también a perfumes, cosméticos y ciertas medicinas. Por lo general, la persona alérgica puede identificar qué le provoca el brote de alergia: un paseo por el jardín, cargar a una mascota, aspirar polvo o estar expuesta a algunos productos de limpieza. Pero si las causas no resultan obvias, a veces, una prueba de sangre puede determinarlas con mayor facilidad. Es muy importante saber qué produce la reacción alérgica para poder aislar y evitar lo que la desencadena.

Ambos tipos de alergia producen los mismos síntomas, sólo que se experimentan en distintas épocas y son causados por distintos alérgenos. La picazón es casi siempre un síntoma que indica que se trata de una alergia ocular o conjuntivitis alérgica, que también puede ir acompañada de:

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lunes, 19 de septiembre de 2011

Si no fuera por las vacunas…


La calidad de la vida y el nivel de salud que disfrutamos hoy se deben en parte a la existencia de las vacunas. Gracias a ellas, se han erradicado en gran parte del mundo enfermedades tan terribles como la viruela y la polio. También se han controlado otras como la varicela, el sarampión y la tosferina. Y cada día se realizan más esfuerzos para encontrar la vacuna contra un virus tan terrible como el VIH. ¿Cuánto sabes sobre las vacunas? Aquí te invitamos a explorar sus ventajas para que en lugar de considerarlas un procedimiento de rutina a seguir al poco tiempo de nacer un bebé o cuando el niño empieza a asistir al colegio, las aprecies como lo que en realidad son: una de las armas más potentes y efectivas en la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Con seguridad las personas de más edad en tu familia o en la comunidad podrán darte testimonio de las consecuencias e incluso las muertes causadas por enfermedades como la viruela, la fiebre tifoidea o la poliomielitis, que hoy día se han erradicado o controlado exitosamente mediante las vacunas. Recientemente todos hemos vivido la amenaza de la epidemia de la gripe aviar y la de la influenza A H1N1. Y después de ver la película titulada “Contagion” (Contagio) nuevamente reafirmé lo afortunados que somos de tener la ciencia para la creación de las vacunas.

Esta película es una aventura muy interesante con un elenco de estrellas maravilloso como Matt Damon, Gwyneth Paltrow, y muchos otros, en la que las personas en todo el planeta empiezan a contagiarse rápidamente con un virus mortal. La situación se agrava ya que los médicos y las autoridades sanitarias no cuentan con un tratamiento para matar al virus ni con una vacuna para prevenir que se disemine, pero no te quiero estropear el final, vale la pena ver la película, te la recomiendo. Muchas escenas de la película me hicieron recordar que la realidad ha superado a la ficción infinidad de veces ya que desde que el mundo es mundo, el ser humano ha sufrido plagas, epidemias y brotes infecciosos sin tener los recursos para contenerlos.

La primera vacuna

El panorama de las epidemias ha cambiado drásticamente desde hace relativamente poco, en menos de 200 años. Y voy a contarte ahora una historia interesante para que sepas cómo comenzó todo. La que se considera la primera vacuna de la historia moderna se aplicó en 1796, en un intento por combatir la viruela y se debe al médico rural inglés Edward Jenner. 

En la comunidad en la que Jenner vivía y trabajaba, las vacas sufrían de una enfermedad conocida como vaccina o viruela de las vacas. Las lecheras que ordeñaban las vacas a veces se contagiaban con ese tipo de viruela vacuna, pero después de recuperarse de esa enfermedad raramente contraían la viruela que afecta a los humanos. Esto animó a Jenner a realizar un experimento: al enfermarse una de estas lecheras con la viruela vacuna, Jenner tomó un poco de pus de una de las lesiones de la mujer y se lo inoculó a un niño sano. El niño sufrió algunas molestias, pero no se enfermó. Cuando más tarde le inoculó el virus de la viruela humana, el niño tampoco se enfermó: ahora era inmune a la enfermedad que era el terror de su época.

Unos 183 años más tarde, en diciembre de 1979, la OMS (Organización Mundial de la Salud), anunció, después de intensas campañas de vacunación en todo el mundo, la erradicación de la viruela, una enfermedad que solamente en el siglo 20 ocasionó entre 300 y 500 millones de muertes. Sin duda, un final feliz, gracias a nuestra amiga la vacuna.

Qué es una vacuna y cómo funciona

La vacuna es una sustancia biológicamente activa...

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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Ante una crisis tu mejor arma es la información. ¡Que no te hagan cuentos!


Hay que reconocer que el brote de enfermedades infecciosas, las epidemias, las crisis de salud producidas por desastres naturales o por contaminación de alimentos son parte de la vida diaria. Vivimos, después de todo, en un mundo globalizado en el que las bacterias y los virus se propagan fácilmente no ya de una persona a otra, ¡hasta saltan de un continente a otro! Pero con más rapidez que los virus se propagan el pánico y la desinformación. Ante cualquier tipo de crisis, tu mejor arma es obtener la información adecuada para protegerte a ti y a tu familia.

Epidemias de gripe, muertes por e-coli, carne de pavo contaminada, peligro de contaminación del agua por inundaciones y otros desastres naturales, todo eso nos ha afectado en los últimos meses. Aunque el riesgo y el peligro son reales – y no les estamos restando importancia – hay algo todavía más peligroso. Como muestra la película “Contagion” (Contagio) que tuve la oportunidad de ver recientemente, la desinformación puede aumentar el pánico en la población y causar más daños innecesarios en medio de una crisis. Para que puedas tomar el control de una situación similar, voy a darte algunas recomendaciones.

Busca la información correcta

Vivimos en la era de las comunicaciones y de la información. Aprovéchalas en tu beneficio y no dejes que te abrumen. En épocas de crisis como las que citábamos anteriormente, seguramente te lloverán llamadas, mensajes por correo electrónico, mensajes de texto, por twitter, facebook o cualquier otra red social, avisándote de esto o aquello, noticias alarmistas y hasta algún que otro malintencionado anuncio intentando venderte algún producto aprovechándose de la situación. Bueno, dirás, ¿qué debo hacer entonces?

Lo primero: mantener la calma. La angustia y el miedo son malos consejeros. Aunque resulte difícil hacerlo no te dejes arrastrar por el pánico. Tu bienestar y el de tu familia dependen de una actitud inteligente y calmada.

Evalúa la fuente que te ha dado el mensaje de alarma: incluso personas bien intencionadas pueden darte información incorrecta, sembrando el miedo y el desenfreno. Tus fuentes ideales de información son los medios de información responsables: periódicos, canales de televisión, estaciones radiales que emitan los avisos oficiales a la población proveniente de las autoridades a cargo de la salud y la seguridad públicas.

Desconfía de ofertas “irresistibles”: en momentos de crisis, surgirán todo tipo de charlatanes que tratarán de aprovecharse de la angustia y la desesperación de la gente. No adquieras ningún producto por impulso, mucho menos si viene acompañado de promesas “milagrosas”. 

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domingo, 28 de agosto de 2011

Un enemigo silencioso para tu bebé: el estreptococo del grupo B


El embarazo y la llegada de un nuevo miembro a la familia es un acontecimiento especial y un proceso hermoso que por lo general ocurre sin grandes complicaciones. Sin embargo, siempre existen riesgos de contraer enfermedades que puedan afectar a la mamá o al bebé. Una de ellas, no muy conocida, es la infección con el estreptococo del grupo B, una bacteria que portan muchas mujeres perfectamente sanas, pero que le puede pasar al bebé en el momento del parto y que puede ponerlo en peligro incluso de muerte.  Por suerte, una simple prueba puede detectarlo a tiempo.
El embarazo es una de las etapas más lindas para la mujer y para la familia. Son nueve meses emocionantes durante los cuales no sólo el bebé se desarrolla día a día, sino también todos los integrantes de la familia se preparan para su nacimiento y se ocupan de organizar todo lo necesario para recibirlo: la habitación en la que dormirá, la cuna, su ropa, el cochecito… ¡qué no falte un detalle!
Para la mamá en particular, todo se siente con más intensidad: muchas tienen ansiedad por la espera y temores por que todo salga bien, sobre todo durante el parto. Durante todo este proceso, es vital recibir una buena atención prenatal, dirigida por el obstetra.  Ya en la recta final, durante el tercer periodo de gestación, los controles y las pruebas se harán más frecuentemente, para evitar complicaciones.
Entre los muchos cuidados que la embarazada debe considerar es conversar con su obstetra sobre el estreptococo del grupo B (GBS, por sus siglas en inglés), conocido también como baby strep, una bacteria que es parte de la flora vaginal o de la piel de muchas mujeres perfectamente saludables, pero que puede resultar peligrosa si se transmite al bebé durante el parto.  Una prueba de detección de esta bacteria entre las semanas 35 y 37 del embarazo permite tratar a la mamá durante el alumbramiento y eliminar el peligro que representa para el bebé.
¿Si la mujer es portadora de la bacteria significa que está infectada?  No, los seres humanos somos portadores de varias bacterias, tanto en la piel como dentro del cuerpo y algunas de esas bacterias cumplen funciones útiles, como las que viven en los intestinos y ayudan a la digestión o las que controlan el ph (el grado de acidez) de la vagina. El estreptococo del grupo B se encuentra en el organismo de muchas mujeres saludables de todos los grupos étnicos y no les causa ningún daño. El problema comienza cuando una de esas mujeres queda embarazada ya que la bacteria se convierte en un peligro potencial durante el momento del parto o poco después del nacimiento.  No debes sentirte avergonzada de ser portadora del estreptococo del grupo B ya que una infección de este tipo no es una enfermedad venérea, no se contrae por contacto sexual, ni significa que no tengas una buena higiene personal. Tampoco debes confundirlo con el estreptococo de tipo A, que es el que provoca infecciones en la garganta (en las amígdalas).
Otros temores que se deben desterrar es el posible contagio a otros hijos o a las personas que convivan con la mujer portadora: el estreptococo del grupo B no se transmite ni a través del agua ni de los alimentos. La mujer embarazada tampoco puede contagiar a sus otros hijos.
Lo que sí debes hacer antes del parto:...

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jueves, 25 de agosto de 2011

¿Dolor o picazón en las orejas? Puede ser una infección del oído


Si uno siente comezón o dolor dentro de la oreja, podría tratarse de una infección del oído externo.  La edición de agosto de “Mayo Clinic Health Letter” trata sobre las infecciones del oído externo y cómo tratarlas o evitarlas.
La infección del oído externo se conoce también como otitis externa y generalmente es producto de una infección bacteriana que invade la capa de piel que recubre el conducto auditivo.  Entre las señales y síntomas de una infección del oído externo podrían estar el sentir comezón en el conducto auditivo, tener una sensación de llenura en el oído y que salga un líquido claro o pus del oído.
Un tratamiento oportuno normalmente erradica la infección y, por lo general, consiste en limpiar de desechos y pus al conducto auditivo externo a fin de que las gotas puedan llegar a la zona infectada.  Según el tipo y gravedad de la infección, normalmente se recetan gotas para los oídos junto a otros tratamientos, como soluciones ácidas para restaurar el ambiente antibacteriano del oído, un antibiótico para combatir a las bacterias, un esteroide para reducir la inflamación o algún antimicótico.
“Mayo Clinic Health Letter” le ofrece las siguientes sugerencias para evitar las infecciones del oído externo:
  • Oídos secos: séquese con cuidado los oídos después de nadar o bañarse, porque el agua que permanece dentro del conducto auditivo puede descomponer el cerumen normal y volver al conducto vulnerable a infecciones bacterianas.
  • Evitar raspones: cuando uno se rasca con el dedo o con un hisopo pueden dañarse los delicados tejidos del conducto auditivo.
  • Evitar irritaciones: proteja los oídos con motas de algodón cuando utilice rociador para el cabello o tinte, pues la reacción a un producto para el cabello o a las joyas puede provocar alergias o afecciones de la piel que, a su vez, promueven irritación.
  • Descanse un poco de los audífonos: no se ponga los audífonos durante un rato para permitir que se sequen los oídos.
No se debe ignorar un dolor o molestia en el oído.  Una de las complicaciones graves de las infecciones del oído externo es presentar una infección fuerte y agresiva que puede diseminarse hacia el cartílago y hueso del cráneo.  Si bien esa complicación es más común entre los ancianos, los diabéticos y quienes tienen debilitado su sistema inmune,  cuando no se trata la infección, ésta puede convertirse en mortal.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 14 de agosto de 2011

Sinusitis aguda


¿Qué es?

Los senos paranasales son espacios llenos de aire situados detrás de los huesos de la parte superior de la cara: entre los ojos y detrás de la frente, nariz y mejillas. Las paredes de los senos paranasales están formadas por células con vellos en sus superficies llamados cilios, y tienen células en las paredes que  producen mucosidad. La mucosidad atrapa a los gérmenes y contaminantes dentro de la nariz y los vellos empujan la mucosidad hacia afuera a través de las angostas aberturas de los senos.
Cuando los senos paranasales se inflaman o infectan, la mucosidad se vuelve más espesa y bloquea las aberturas de uno o más senos paranasales. El líquido se acumula dentro de los senos paranasales, lo que causa mayor presión.Las bacterias  se multiplican e infectan las paredes. A esto se le llama sinusitis.
La sinusitis puede ser crónica (prolongada) o aguda (cuando dura tres semanas o menos y ocurre no más de tres veces al año). La sinusitis aguda es muy frecuente. Afecta a alrededor del 14% de las personas en Estados Unidos cada año. Generalmente está causada por una infección víral  de las vías respiratorias altas.
La inflamación de las paredes de los senos paranasales puede estar causadas por:
  • infecciones virales, tales como un resfriado
  • alergias
  • contaminación del aire y humo del cigarro
  • infecciones dentales
  • fosas nasales angostas como consecuencia de los pólipos nasales
Síntomas
Los síntomas de la sinusitis aguda incluyen la congestión nasal, secreción nasal espesa y de color verde, fiebre, dolor de cabeza, cansancio y dolor facial. Algunos síntomas dependen del seno que esté inflamado:
  • Sinusitis frontal (detrás de la frente) puede causar dolor en la frente y dolor que aumenta al recostarse.
  • Sinusitis del Etmoides (detrás del puente de la nariz) puede causar dolor entre los ojos, hinchazón del párpado, pérdida del olfato y dolor al tocar los lados de la nariz.
  • Sinusitis esfenoidal (detrás de los ojos) puede causar dolor de oídos, en el cuello, en la parte superior de la cabeza o  detrás de la frente.
  • Sinusitis maxilar (detrás de las mejillas) puede causar dolor en las mejillas, debajo de los ojos o en la parte superior de los dientes y mandíbula.
Diagnóstico
La infección de los senos paranasales puede ser difícil de diagnosticar en las primeras etapas porque los síntomas son similares a un resfriado común. Ambas pueden causar infección nasal y fatiga. Sin embargo, un resfriado común generalmente mejora en cinco a siete días, mientras que la sinusitis que no recibe tratamiento puede durar varias semanas. Las infecciones de los senos paranasales, , tienen más posibilidades de causar una secreción nasal verde, fiebre y dolor facial.
Su médico diagnosticará sinusitis aguda según sus síntomas, historia clínica y un simple examen en el consultorio. Su médico le preguntará sobre sus síntomas y sobre su duración, examinara sus oídos, nariz y garganta y puede presionar su rostro para verificar su sensibilidad en un determinado seno paranasal.
Si su médico no está seguro sobre su diagnóstico,  pueden insertar un nasofaringoscopio (un tubo delgado con una cámara en el extremo) en su nariz . Además, las radiografías y las tomografías (TC) son muy útiles para vver los senos paranasales.

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miércoles, 20 de julio de 2011

¿Qué es la estomatitis? Tipos, causas y tratamientos de estas molestas lesiones en la boca

Si tuvieras que hacer una lista de algunas de las cosas más incómodas en la vida, ¡seguro pondrías a las lesiones en la boca en los primeros lugares! Duelen al comer, molestan al hablar y, a veces, ni te dejan dormir. Sin contar con lo horrible que se ven. Los enrojecimientos, irritaciones, aftas, fuegos, úlceras o lesiones dentro o alrededor de la boca se agrupan bajo el término de estomatitis. Aquí te explicamos los diferentes tipos de estomatitis que hay, por qué ocurren y cómo remediarlos.

Laura no puede creerlo: de nuevo le han brotado unas ampollitas sobre el labio. ¿Tendrán algo que ver con el malestar que sentía desde hace un par de días?  Lo que más le preocupa es cómo librarse de ellas. ¡Se notan tanto! Mientras que Adrián casi no ha podido comer últimamente con unas llaguitas que le han salido dentro de la boca. Lo único que puede soportar son los líquidos y quizás un puré de papas. Masticar le molesta y si come algo salado ¡ve las estrellas!  Tanto Laura como Adrián sufren de estomatitis, pero de diferente tipo.  ¿Sabes qué es?

La estomatitis, es decir, cuando se presenta una inflamación o lesión en la boca, provoca molestias y dolor que dificultan que la persona coma, hable y hasta que pueda dormir. Hay diferentes tipos de estomatitis que se clasifican según la causa que la produzca. Las más comunes son las siguientes:

Estomatitis aftosa: se caracteriza por la presencia de aftas o lesiones (pequeñas heridas o llagas), que aparecen dentro de la boca y pueden localizarse en la zona interior de los labios, las mejillas o la lengua.  Es un padecimiento muy común que puede ocurrir hasta en un 80% de la población, y se ve frecuentemente en los niños y en los adolescentes.

Aparece con lesiones rojizas, cubiertas por una capa amarillenta.  Por lo general no se acompañan de fiebre, pero tienden a recurrir. Duran entre 5 y 10 días, y no se contagian de una persona a otra.

Causas:
  • Alergias a alimentos como la nuez y el chocolate o a irritaciones producidas por los cítricos, el café y las papas (aunque no siempre puedan evitarse las recurrencias al eliminar estos alimentos de la dieta).
  • Padecimientos inflamatorios del intestino, la Enfermedad de Behcet, la mononucleosis infecciosa y fiebres de larga duración.
  • Estrés, mala nutrición, infecciones bacterianas o virales, cambios hormonales, bajos niveles de vitamina B12.
  • Irritaciones mecánicas (morder un alimento punzante, hincarse con un diente puntiagudo, etc.).
Tratamiento:
  • Si se puede identificar la causa (infección viral, bacteriana o por hongos), el médico podría recomendar un tratamiento con medicamentos específicos.
  • Si se desconoce la causa exacta, el énfasis del tratamiento reside en el alivio de los síntomas. Como por ejemplo:
  • Beber muchos líquidos
  • Enjuagar la boca con agua tibia y sal de 2 a 3 veces al día.
  • Aplicar un anestésico local como la lidocaína o la xilocaína sobre la úlcera (esto no se recomienda en los niños).
  • Aplicar una mezcla a partes iguales de peróxido de hidrógeno o de bicarbonato de sodio y agua sobre el afta
  • Si el afta aparece en las encías o en la parte interna de los labios, se puede aplicar una preparación local de corticosteroides, como el Kenalog. Otros medicamentos como el Blistex y Campho-Phenique pueden brindar alivio, especialmente si se aplican al corto tiempo de aparecer las lesiones.
  • En casos más severos se pueden utilizar tratamientos como el gel de flucinonida, la pasta antiinflamatoria Aphthasol, o un enjuague bucal con Gluconato de Clorhexidina.
  • Si las aftas aparecen con mucha frecuencia, se debe consultar al doctor para determinar si existe una deficiencia de vitamina B12.
  • Para reducir la inflamación y el dolor, se pueden emplear medicamentos antiinflamatorios como los corticosteroides, incluyendo la prednisona (ésta última debe usarse con precaución en pacientes con diabetes).
Estomatitis herpética: se presenta en forma de úlceras o ampollas rellenas de líquido que aparecen sobre o alrededor de los labios y muy rara vez en las encías o en el paladar. Comienzan con una sensación de cosquilleo, sensibilidad o quemazón antes de que broten las lesiones. Una vez que el líquido sale, se forma una costra (postilla) sobre la úlcera.  Las ampollas duran de 7 a 10 días, son muy contagiosas  y  a menudo se presentan con síntomas como los del catarro común o la gripe.

Causas:
  • La causa principal es el virus del herpes simple tipo 1. La infección inicial generalmente se presenta antes de que la persona sea adulta y se puede confundir con un episodio de gripe o catarro. Una vez que la persona se contagia, el virus permanece en el organismo por siempre de forma latente.
  • Las lesiones se reactivan por factores como el estrés, fiebre, trauma, cambios hormonales (por ejemplo, la menstruación), o la exposición al sol.  Cuando las lesiones reaparecen, tienden a ocurrir en el mismo lugar. A diferencia de las aftas, las lesiones herpéticas son contagiosas desde que la ampolla se rompe hasta que se sana completamente. Además del contagio a otras personas, el virus se puede extender a otras partes del cuerpo como los ojos o los genitales. Hay que tener cuidado y lavarse muy bien las manos, evitando frotar los ojos.
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