- Haz una cita con tu dentista al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento de quimioterapia o radiación.
- Pregúntale al oncólogo si debes de recibir tratamiento para el problema bucal que tienes antes de empezar la terapia.
- Infórmale a tu dentista sobre tu tratamiento contra el cáncer. Si necesitas tratamiento dental durante la terapia, asegúrate de que tu dentista y tu oncólogo se mantengan en comunicación. El tratamiento dental debe llevarse a cabo cuando la cuenta de tus glóbulos blancos está elevado, para prevenir infecciones.
- Pregúntale al oncólogo qué efectos secundarios puedes esperar del tratamiento contra el cáncer. Si es necesario, el oncólogo puede recetarte algún medicamento para estimular la producción de saliva, o un antiséptico que te ayude a manejar los efectos secundarios de la terapia.
Líneas de Atención personalizada 312 387 32 23 - PBX. 750 00 60. Mails: luzyvidaexpress@gmail.com o leoncico03@gmail.com. Cra 52 C No. 35-26 sur, barrio El Tejar - Bogotá D.C., Colombia
DESPACHOS A TODO EL PAÍS
miércoles, 4 de abril de 2012
Protege tus dientes antes de recibir tratamiento para el cáncer
viernes, 11 de noviembre de 2011
¿Todavía no te has hecho la mamografía?
- Un abultamiento, inflamación (hinchazón) o endurecimiento en el seno o en la axila
- Cambio en el tamaño o forma del seno
- Hundimientos (como hoyuelos) en la piel del seno
- Hundimiento del pezón, o secreción del pezón (que no sea leche), especialmente si es sanguinolenta
- Enrojecimiento o aparición de escamas en la piel del seno
- Dolor en cualquier parte de los senos
domingo, 18 de septiembre de 2011
La uva protege tu piel de la UVA (y de la UVB)
miércoles, 20 de julio de 2011
¿Qué es la estomatitis? Tipos, causas y tratamientos de estas molestas lesiones en la boca
- Alergias a alimentos como la nuez y el chocolate o a irritaciones producidas por los cítricos, el café y las papas (aunque no siempre puedan evitarse las recurrencias al eliminar estos alimentos de la dieta).
- Padecimientos inflamatorios del intestino, la Enfermedad de Behcet, la mononucleosis infecciosa y fiebres de larga duración.
- Estrés, mala nutrición, infecciones bacterianas o virales, cambios hormonales, bajos niveles de vitamina B12.
- Irritaciones mecánicas (morder un alimento punzante, hincarse con un diente puntiagudo, etc.).
- Si se puede identificar la causa (infección viral, bacteriana o por hongos), el médico podría recomendar un tratamiento con medicamentos específicos.
- Si se desconoce la causa exacta, el énfasis del tratamiento reside en el alivio de los síntomas. Como por ejemplo:
- Beber muchos líquidos
- Enjuagar la boca con agua tibia y sal de 2 a 3 veces al día.
- Aplicar un anestésico local como la lidocaína o la xilocaína sobre la úlcera (esto no se recomienda en los niños).
- Aplicar una mezcla a partes iguales de peróxido de hidrógeno o de bicarbonato de sodio y agua sobre el afta
- Si el afta aparece en las encías o en la parte interna de los labios, se puede aplicar una preparación local de corticosteroides, como el Kenalog. Otros medicamentos como el Blistex y Campho-Phenique pueden brindar alivio, especialmente si se aplican al corto tiempo de aparecer las lesiones.
- En casos más severos se pueden utilizar tratamientos como el gel de flucinonida, la pasta antiinflamatoria Aphthasol, o un enjuague bucal con Gluconato de Clorhexidina.
- Si las aftas aparecen con mucha frecuencia, se debe consultar al doctor para determinar si existe una deficiencia de vitamina B12.
- Para reducir la inflamación y el dolor, se pueden emplear medicamentos antiinflamatorios como los corticosteroides, incluyendo la prednisona (ésta última debe usarse con precaución en pacientes con diabetes).
- La causa principal es el virus del herpes simple tipo 1. La infección inicial generalmente se presenta antes de que la persona sea adulta y se puede confundir con un episodio de gripe o catarro. Una vez que la persona se contagia, el virus permanece en el organismo por siempre de forma latente.
- Las lesiones se reactivan por factores como el estrés, fiebre, trauma, cambios hormonales (por ejemplo, la menstruación), o la exposición al sol. Cuando las lesiones reaparecen, tienden a ocurrir en el mismo lugar. A diferencia de las aftas, las lesiones herpéticas son contagiosas desde que la ampolla se rompe hasta que se sana completamente. Además del contagio a otras personas, el virus se puede extender a otras partes del cuerpo como los ojos o los genitales. Hay que tener cuidado y lavarse muy bien las manos, evitando frotar los ojos.
viernes, 15 de julio de 2011
Preguntas y respuestas para tomar sol de manera segura (recomendaciones más recientes acerca de los bloqueadores solares)
- Los rayos ultravioletas A (UVA) pueden atravesar el vidrio y penetran la piel con mayor profundidad. Así pueden llegar hasta tu sistema de defensas y debilitarlo, para que deje de protegerte contra el cáncer. Estos rayos son los responsables de producir el envejecimiento prematuro, arrugas y manchas.
- Los rayos ultravioletas B (UVB) son los responsables del bronceado. En este caso, no pueden atravesar el vidrio pero exponerte a ellos en exceso también puede ser nocivo. Al igual que los rayos UVA, ambos pueden provocar cáncer.
viernes, 10 de junio de 2011
Los teléfonos celulares y el cáncer: sigue la polémica
- Evitando usarlos directamente en la oreja. Deja un espacio de 15 mm (0.6 pulgada) si se usas un iPhone o de 25 mm (1 pulgada) si usas un Blackberry.
- Mejor usar un auricular.
- Desde luego, lo ideal es disminuir el tiempo que lo usas.
- Apágalo cuando no lo necesitas.
domingo, 3 de abril de 2011
¿Cuándo debes pedir una segunda opinión acerca de tu diagnóstico de cáncer?
- Piensas que el médico le ha restado importancia a la gravedad de tu enfermedad.
- No te dan esperanzas o piensas que podría haber otra forma de tratamiento contra el cáncer.
- Tienes un tipo de cáncer extraño o que no es muy común, o se desconoce en qué parte de tu cuerpo se ha originado el cáncer.
- Quieres saber otra opinión sobre el reporte patológico (lo que se ve bajo el microscopio) y asegurarte de que se han explorado todas las opciones.
- Tu doctor quiere que participes en un estudio clínico.
- Vives en una área rural.
domingo, 13 de marzo de 2011
¿Pueden los implantes del seno causar cáncer?

Muchas mujeres en todo el mundo se han puesto implantes de mama (de silicona o salinos) para aumentar sus senos o para una reconstrucción por una mastectomía (si les quitaron un seno) a causa de un cáncer de mama. Ya sea por razones estéticas o de salud, estos implantes están en el ojo del huracán por una alerta proporcionada por los funcionarios del gobierno de Estados Unidos en materia de salud. Aquí te contamos de qué se trata.
Nadie puede negar que los implantes de seno son un gran invento. Es más, no son cosa de esta época. El primer implante de seno data de 1895 y fue elaborado con el propio tejido adiposo (de la grasa) de la mujer. Desde entonces a la fecha, la ciencia ha inventado distintas maneras de hacer que los implantes sean más seguros y más cómodos para las mujeres. Por eso es que existen varios materiales, entre los más comunes están los salinos y los de silicona.
La primera prótesis (o pieza) hecha a base de silicona fue desarrollada por dos cirujanos plásticos en Houston, Texas (Thomas Cronin y Frank Gerow) en 1961. Desde entonces, las agencias reguladoras en cuestiones de salud, han analizado con cuidado sus características para saber si son seguras para las pacientes interesadas. Al principio, se impusieron muchas restricciones para su uso, pero en el 2006, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) finalmente les dio el visto bueno.
Los implantes salinos fueron fabricados en Francia durante los años 60 y por mucho tiempo fueron los más usados en Estados Unidos, debido a que tenían menores restricciones que los de silicona. Esto, a pesar de que los implantes salinos (aunque también logran buenos resultados) tienen más posibilidades de tener complicaciones cosméticas. No fue así en otros países del mundo, en donde los implantes salinos se usaban rara vez.
Sin embargo, esta misma agencia que se encarga de supervisar todos los medicamentos y alimentos que están en el mercado en Estados Unidos, es la que hoy ha dado a conocer esta información acerca de la posibilidad de un nuevo riesgo. Según información divulgada en enero de este año, la FDA ha encontrado una posible relación entre los implantes salinos y de silicona con una forma de cáncer (que no es muy común) conocida como Linfoma Anaplástico de Células Grandes (LACG).
Este tipo de cáncer afecta la piel y los ganglios linfáticos y se desarrolla en el tejido de cicatrización que crece alrededor del implante. La FDA está solicitando a todos los médicos que reporten los casos que identifiquen para poder establecer si hay una relación con los implantes y para emprender nuevas investigaciones. Hasta ahora se conoce 60 casos de mujeres que visitaron a sus respectivos médicos en diferentes países por presentar dolor, inflamación (hinchazón), bultos y otros problemas en el área de la cirugía. Es un número muy pequeño de casos considerando que se calcula que alrededor de 10 millones de mujeres en todo el mundo han tenido implantes de seno de los diferentes tipos ya sea por razones cosméticas o por cáncer. Pero, se cree que podría haber una relación ya que la incidencia de este cáncer es sólo de 3 mujeres en 100 millones de mujeres que no tienen implantes de mama.
El tratamiento en algunos casos de las mujeres que tenían implantes de mama en quienes se detectó este cáncer fue simplemente quitar el implante de seno, el cáncer y la cicatriz y con eso se curó el cáncer. En otros, fue necesario dar quimioterapia y/o radiación.
Por ahora, se debe hacer más investigación para confirmar si existe la asociación entre este tipo de cáncer y los implantes de seno. Si tienes implantes de mama, no te angusties, no te los tienes que quitar, pero si notas cualquier molestia, dolor o inflamación o cualquier cambio en tus senos, visita a tu médico.
Tomado de Vida y Salud
miércoles, 23 de febrero de 2011
¿Puede el ciclo menstrual afectar los resultados de la mamografía?

Es importante que te hagas controles ginecológicos periódicamente, pero en el caso de las mamografías, ¿hay algún momento o edad ideales para comenzar a realizarlas? Algunos estudios indican que estos análisis que ayudan a detectar el cáncer de mama no deberían realizarse antes de los 30 años y que son más precisos si se realizan durante la primera semana del ciclo menstrual.
Carolina es joven, bonita y divertida. A sus 36 años lleva una vida saludable y se siente muy bien, pero hay algo que le da vueltas en su cabeza y cada vez le preocupa más: “¿tendré cáncer de mama, debería hacerme una mamografía, qué puedo hacer para prevenirlo?”. Lo que ocurre es que hace poco le detectaron esta enfermedad a su mamá -que ahora está bajo tratamiento- y le dijeron que eso incrementa sus posibilidades de desarrollar cáncer de mama (del seno) en el futuro.
En algunos casos, cuando aparecen bultos en alguno de los pechos o alguna anormalidad el médico recomienda que te hagas una mamografía.
La mamografía es un tipo especial de radiografía que se realiza en los senos, que permite detectar tumores mucho antes de que tengan el tamaño suficiente para ser percibidos al tacto.
Como toda radiografía, las mamografías emiten lo que se denomina radiaciones, que pueden ser perjudiciales para la salud. Aunque la cantidad de radiaciones a las que se expone una mujer durante una mamografía es relativamente baja, por un lado las mujeres menores de 40 años podrían ser un poco más susceptibles a las radiaciones que las mujeres mayores de 50 años.
Pero aún más importante. Los senos de las mujeres menores de 40 años tienden a tener tejidos muy densos y las mamografías generalmente no proporcionan buena información.
Por estas razones en mujeres menores de 40 años se tienden a utilizar estudios de resonancia magnética o el ultrasonido que no emiten radiaciones y que proporcionan mejor visualización a esta edad. Y en mujeres a partir de los 40 y especialmente a partir de los 50, las mamografías aportan mayor beneficio con menor riesgo aunque, en ocasiones, se hacen también ultrasonidos.
La frecuencia de los controles cada 1 o 2 años depende de la recomendación del médico. En Estados Unidos hubo una controversia recientemente al respecto. La Sociedad Americana Contra el Cáncer sigue recomendado que sea anualmente. En lo que todos los expertos están de acuerdo es que entre antes se detecte un cáncer, más sencillo puede resultar su tratamiento.
Estos consejos no son nuevos, pero si hay un factor que puede cambiarlo todo: ¿Qué tanto influye el momento en que te haces la mamografía? ¿Hay algún momento que sea mejor para que te hagas este examen? Todo parece indicar que sí. Estudios recientes demuestran que si te haces la mamografía durante la primera semana de tu ciclo menstrual, el resultado es mucho más preciso.
Una de las razones podría ser que el resultado varía de acuerdo a la densidad de los tejidos de las mamas, que durante esa semana serían menos densos que en las siguientes. Por este mismo motivo, algunos especialistas consideran que las mamografías son menos precisas en las mujeres jóvenes que en las mayores, aunque todavía se están desarrollando investigaciones sobre este tema, para obtener datos más exactos.
De todas maneras, tengas la edad que tengas, es importante que consultes a tu médico al menos una vez al año un examen ginecológico.
Recuerda que los factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer del seno o cáncer de mama son los siguientes:
- La edad (las probabilidades aumentan a medida que envejeces).
- Los genes o la herencia (es el caso de Carolina: si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario, debes realizarte pruebas periódicas).
- Haber tenido la primera menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55.
En cuanto a los síntomas, si bien a veces no son perceptibles, en otros casos pueden ser:
- La presencia de un bulto en el seno.
- Un cambio del tamaño o forma del seno.
- Secreciones por el pezón.
Si estas en una situación similar a la de Carolina o te preocupa el tema, habla con tu médico y despeja todas tus dudas, para poder cuidarte de la manera más conveniente y estar más tranquila. Si tu mamá (como Carolina) o tu hermana tienen cáncer del seno y tienen exámenes de sangre positivos para los genes BRCA1 o BRCA2, pregúntale a tu médico acerca de hacerte el examen de sangre para estos genes supresores tumorales con asesoramiento de un especialista en genética. La mejor manera de prevenir el cáncer de mama o cáncer del seno es estar bien informada. La información es poder.
Tomado de Vida y Salud
lunes, 6 de diciembre de 2010
Mamografía ¿para qué sirve?

¿Qué es?
La mamografía consiste una serie de radiografías que muestra imágenes de los tejidos blandos del seno. Es un importante proceso de detección temprana del cáncer del seno, alrededor de dos años antes de que pueda palparse un bulto.
Se recomienda hacerse mamografías anuales a todas las mujeres de 50 años y mayores, ya que alrededor del 80% de los cánceres de mama se diagnostican en este grupo de edad. Para las mujeres de 40 y 50 años, los beneficios de este procedimiento no son tan impresionantes y se ha debatido mucho acerca de la necesidad de realizar una mamografía anual. Sin embargo, el American Medical Association (Asociación Médica Americana), el American Cancer Society (Sociedad Americana del Cáncer), el American College of Radiology (Colegio Americano de Radiología) y el American College of Obstetrics and Gynecology (Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología) recomiendan que las mujeres inicien la prueba de detección de rutina con mamografía a los 40 años. Si la mujer tiene una madre, hermana o hija que haya padecido de cáncer de mama, es probable que el médico le recomiende comenzar antes con este procedimiento.
Se trata de una prueba rápida y por lo general que no duele, que generalmente toma menos de 30 minutos, según el número de radiografías individuales que se necesiten. Las radiografías en sí solo llevan algunos segundos, pero se necesita más tiempo para colocar el seno y el cuerpo correctamente para tomar cada radiografía.
La mamografía no detecta el cáncer de mama en alrededor del 5 al 10% de las veces, mientras que el índice puede ser del 30% para las mujeres con tejido mamario denso (generalmente las mujeres que no han alcanzado la menopausia).
No es raro encontrar algo en la mamografía que requiera una prueba adicional. En la mayoría de los centros de pruebas, se tomarán inmediatamente imágenes diferentes y más amplias del área en cuestión o se realizará un ultrasonido para obtener una proyección diferente del área anormal. La mayoría de las anormalidades que se encuentran durante la mamografía no son cáncer.
A veces, un médico puede pedir que se realice una biopsia con una aguja fina de la mancha sospechosa para determinar si es maligna (cancerosa). En este tipo de biopsia, se extraen las células del área sospechosa del seno con una aguja y luego se las extiende sobre una laminilla.
Posteriormente, se envía la laminilla al laboratorio para que sea examinado bajo el microscopio.
El valor de la mamografía es la detección temprana. La detección temprana salva vidas y, en muchos casos, también preserva el seno de la mujer porque identifica el cáncer en una etapa muy temprana, cuando es más fácil tratarlo y no pone en peligro la vida de la persona.
Para qué se la utiliza
Se la utiliza como una prueba de detección del cáncer de mama. Ninguna estrategia de detección encuentra todos los cánceres de mama. Usted tiene más posibilidad de lograr una detección temprana de cáncer de mama si también se examina las mamas todos los meses y consulta a un médico una vez al año para realizarse un examen de los senos por un profesional.
También se utiliza la mamografía para ayudar a identificar si un bulto sospechoso en el seno es un quiste o un tumor, y si un tumor tiene más probabilidades de ser benigno (no canceroso) que maligno (canceroso). Sin embargo, una mamografía no siempre es concluyente. Un bulto que usted o su médico pueden palpar puede ser cáncer aunque la mamografía indique lo contrario.
Su médico debe chequear estos bultos periódicamente o puede realizar una biopsia, mediante la cual se extrae una parte pequeña de tejido para examinarla en el laboratorio.
Preparación
El día de la mamografía, evite el uso de desodorantes, polvos, lociones, perfumes o cremas en los senos o debajo de los brazos. Ciertos químicos de estos productos pueden causar imágenes anormales en la mamografía que podrían confundirse con signos de enfermedad mamaria.
Algunas mujeres se quejan de molestia en los senos mientras se lleva a cabo la mamografía debido a que es necesario comprimir la mama algunos segundos. Si usted tiene mamas sensibles, es mejor programar la mamografía para unos días después de que haya terminado su período menstrual. Sus senos estarán menos sensibles. Si tiene senos muy sensibles, tal vez quiera preguntarle a su médico si puede tomar Tylenol o Advil una hora antes del horario previsto para la mamografía. Además, evite ingerir bebidas que contengan cafeína durante dos días antes de que le hagan su mamograma. Esto también ayuda disminuir el dolor en los senos.
Ya que necesitará desvestirse por encima de la cintura antes de tomar las radiografías, lleve puesto un conjunto de dos piezas y no use alhajas (joyas) en el cuello.
Si ya le han tomado mamografías antes y utiliza un nuevo centro de pruebas, pregunte si debe llevar copias de sus mamografías anteriores el día de la prueba. El radiólogo querrá comparar sus mamografías anteriores con las últimas placas para detectar cualquier cambio.
Si se siente ansiosa o nerviosa, o si tiene alguna pregunta relacionada con este procedimiento, hable con su médico al respeto previamente. Al llegar al centro de prueba, el técnico radiólogo que realiza la mamografía también puede responder varias de sus preguntas.
Cómo se lleva a cabo
Casi siempre las mamografías se realizan en un centro de radiología para pacientes externos o en el departamento de radiología de un hospital.
Si tiene implantes mamarios, comuníqueselo al personal de radiología al llegar a hacerse la mamografía, ya que estos implantes afectan la manera de realizar y analizar la mamografía.
Durante la mamografía, se deben comprimir las mamas con un cuidado especial para evitar que se rompan los implantes. El seno también debe colocarse de diferente manera para realizar la radiografía.
Al llegar al centro de radiología, le pedirán que se quite la ropa de la cintura para arriba, incluidas las alhajas del cuello, y se le dará una bata hospitalaria para que se coloque durante la prueba.
Se sacarán radiografías de cada una de las mamas por separado y le pedirán que aguante la respiración unos segundos mientras le toman la radiografía. Para algunas proyecciones, se debe comprimir la mama por poco tiempo entre dos placas de plástico. Al comprimir la mama, se extiende el tejido mamario y se obtiene una imagen más clara de las áreas más gruesas de la mamas. Según el tamaño y la sensibilidad de las mismas, es posible que usted se sienta un poco molesta durante esta parte del procedimiento, pero no debe ser doloroso. Una vez que se hayan tomado todas las radiografías, se puede vestir nuevamente. En algunos centros, es probable que le pidan que espere hasta que se hayan revelado las placas de la mamografía en caso de que una proyección no sea clara y haya que repetirla.
Seguimiento
Después de la mamografía, puede regresar a sus actividades normales. En un par de días, llame al centro para pedir los resultados o consulte a su médico. Aun cuando le hayan dado una lectura preliminar el día de la mamografía, siempre consulte acerca de los resultados finales algunos días después. El día de la prueba, en algunos centros le pedirán que escriba su dirección postal en un sobre y le enviarán los resultados a su domicilio.
Riesgos
La dosis de radiación de una mamografía es muy baja, aproximadamente la misma cantidad que una radiografía con su dentista. Esta prueba implica un riesgo muy bajo y no hay indicios de que la pequeña cantidad de radiación utilizada pueda causar cáncer.
Cuándo llamar a un profesional
Llame al consultorio de su médico si está indecisa en cuanto a realizarse la mamografía. El personal profesional puede ayudarlo a disminuir su ansiedad ante la prueba y le puede proporcionar estrategias para reducir la molestia de tener los senos comprimidos.
Tomado de Vida y Salud
domingo, 5 de diciembre de 2010
Cáncer del esófago ¿Cuáles son los factores de riesgo?

Si bien el cáncer del esófago puede desarrollarse en cualquier persona, no es un secreto que existen condiciones que pueden aumentar tu riesgo o tu predisposición. El cáncer del esófago está aumentando en varios países del mundo y sus causas parecen estar ligadas al estilo de vida: el abusar del alcohol y del tabaco, así como el no llevar una dieta sana, pueden contribuir al desarrollo del cáncer de esófago.
Cuando estamos comiendo, casi nunca pensamos en lo que está haciendo nuestro cuerpo para que podamos tragar los alimentos y digerirlos. Bocado tras bocado, mientras que charlamos y compartimos con la familia, el cuerpo está trabajando en silencio para que nos podamos alimentar. Los alimentos llegan al estómago, y sin embargo, pocas veces nos preguntamos cómo. Pues gracias al esófago, un tubo muscular que se ubica en la parte media del tórax (a la mitad del pecho), es que podemos iniciar el proceso de la digestión. El esófago, ese tubo que se extiende desde la faringe (empezando en la boca) hasta el estómago, juega un rol importantísimo en la digestión.
Pero lamentablemente, como muchos otros órganos del cuerpo, el esófago también puede ser blanco del cáncer, o sea, por alguna razón las células en el esófago también pueden tener cambios en el núcleo de sus células que hacen que se multipliquen de una forma anormal y descontrolada. Estas células anormales forman el tumor maligno o cáncer que crece y puede ir invadiendo primero a los tejidos vecinos y después puede diseminarse a otras partes del cuerpo.
Hay varios tipos de cáncer del esófago, los dos más comunes son:
- Adenocarcinoma ( los cánceres que surgen de las células glandulares, que producen mucosidad u otras substancias, que tienden a localizarse en la parte inferior del esófago).
- Carcinoma de células escamosas (los que se originan de las células planas que recubren al esófago, son células epiteliales. Estos tumores tienden a localizarse en la parte media del esófago).
Si bien el cáncer del esófago no es el más común en los Estados Unidos, sí está en aumento en otros países del mundo. Pero lo que más llama la atención sobre este tipo de cáncer, que frecuentemente se ignora, es que puede prevenirse con un simple ajuste en el estilo de vida. Por cierto, de los dos tipos de cáncer del esófago, el adenocarcinoma es el que se ve más comúnmente en Estados Unidos, mientras que el carcinoma de células escamosas es el que tiende a ser más frecuente en el resto del mundo.
Aunque es un hecho que los hombres mayores de 50 años y de raza negra son los que tienen mayor predisposición para desarrollarlo, el cáncer del esófago le puede suceder a cualquiera e incluyen factores de riesgo que está en tus manos controlar como el abuso del tabaco, del alcohol y la obesidad.
¿Quieres conocer cuáles son los factores de riesgo del cáncer del esófago que tú puedes prevenir? Presta atención a esta lista:
- Fumar
- Beber alcohol en exceso
- Masticar tabaco
- Comer pocas frutas y verduras como parte de la dieta diaria (se recomiendan 5 porciones al día.
- Beber líquidos demasiado calientes
- Ser obeso(a)
Si revisas la lista y ves que tu estilo de vida tiene algunos factores que te ponen en riesgo, es hora de que empieces a cambiar tus hábitos por unos más saludables. ¿No crees que vale la pena? Dejar de fumar, beber alcohol en moderación o eliminarlo del todo, comer sanamente y hacer ejercicio para mantener un peso sano no sólo te ayudarán a prevenir el cáncer del esófago, sino un sinnúmero de condiciones graves como enfermedades del corazón y diabetes.
Y si bien estos factores de riesgo se pueden controlar, existen otros como elreflujo del ácido del estómago, que cuando no se controla o es crónico (se tiene tres veces a la semana en promedio o más) y dura varias semanas o meses, puede llegar a causar lo que se conoce como el llamado esófago de Barrett. Esta condición causa cambios precancerosos en las células del esófago que pueden volverse cancerosos. El haber recibido radiación en el tórax, aunque depende de otras circunstancias también debe de monitorearse, ya que también aumenta el riego de desarrollar cáncer del esófago. Si tienes estos síntomas o has recibido tratamiento, debes estar bajo supervisión médica por un especialista (el gastroenterólogo). Además, cabe mencionar que el cáncer del esófago, como otros tipos de cáncer, también tiene un componente genético.
Por eso en cualquier caso, debes mantener los ojos bien abiertos ante la aparición de síntomas como:
- Perder peso sin proponértelo
- Dificultad y dolor al tragar y/o
- Dolor en el pecho
No dudes en consultar a tu médico de inmediato.
Tomado de Vida y Salud




