DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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miércoles, 4 de abril de 2012

Protege tus dientes antes de recibir tratamiento para el cáncer

 
Si te han diagnosticado cáncer y estás en espera de recibir quimioterapia o radiaciones, ve sin demora al dentista. Cualquier problema en tus dientes o en tus encías puede agravarse y hasta reducir la efectividad del tratamiento.

Aunque Elena sabía que tenía problemas con su dentadura y con sus encías, se sorprendió cuando el oncólogo le dijo que debía ir a su dentista antes de empezar las radiaciones para combatir un cáncer oral. El dentista le recomendó que se extrajera algunos dientes, afectados por la infección y la pérdida de hueso de las encías, antes de empezar el tratamiento para que tuviera tiempo de sanarse, ya que las radiaciones agravarían el problema. Si esperaba a terminar el tratamiento, se arriesgaría a no sanar bien y a que se presentara osteonecrosis (muerte del hueso) en la boca.

De acuerdo con el National Cancer Institute, el tratar las infecciones de los dientes y las encías antes de la terapia y durante la misma, reduce la severidad y la frecuencia de las complicaciones que se pueden presentar. Estas complicaciones van desde problemas con dificultad para que el hueso o las encías sanen correctamente después de la radiación, hasta infecciones orales (en la boca) por bacterias que se extienden al resto del cuerpo, debido al debilitamiento del sistema inmunológico (el sistema de defensa) producido por la quimioterapia.

Además, las radiaciones en el área de la cabeza y el cuello pueden causar resequedad severa en la boca, con lo que se pierde el efecto protector de la saliva. Eso da lugar a que se empeoren las caries y a que se dañen los minúsculos vasos sanguíneos del hueso, que ayudan a que éste sane. Los gels, los atomizadores y los enjuagues bucales ayudan a mantener la humedad de la boca, pero no contienen los anticuerpos de la saliva.

La decisión de extraer los dientes o de no hacerlo antes de la radiación depende de la salud de los dientes, y de la condición del hueso y de las encías alrededor. También tiene que ver la cantidad de radiación que va a recibir el área alrededor del diente. La salud bucal es importante, porque la boca tiene una gran cantidad de bacterias, y si no la cuidas, corres el riesgo de que esas bacterias pasen al torrente sanguíneo.

Por eso se recomienda que todos los pacientes con cáncer se hagan examinar la boca al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento. El chequeo comprende no sólo el examen de rayos X de los dientes, sino una revisión completa de las encías y el tratamiento de cualquier área irritada, como dientes partidos o infecciones crónicas.

Después de la quimioterapia o la radiación, es más difícil tratar esos problemas y los riesgos de desarrollar otras complicaciones aumentan. Los pacientes que tienen su sistema inmunológico debilitado pueden desarrollar infecciones, esto puede demorar el tratamiento contra el cáncer o hacer que se tenga que reducir la dosis de radiación que se de, lo que puede afectar las posibilidades de supervivencia. Lo ideal es que los problemas bucales sanen antes de empezar el tratamiento. Pero si es necesario realizar un tratamiento dental durante un ciclo de quimioterapia, es especialmente importante que haya coordinación entre el oncólogo y el dentista, quienes deben trabajar en equipo.

Los siguientes consejos te ayudarán a cuidar y a proteger tu dentadura antes y durante el tratamiento contra el cáncer:
  • Haz una cita con tu dentista al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento de quimioterapia o radiación.
  • Pregúntale al oncólogo si debes de recibir tratamiento para el problema bucal que tienes antes de empezar la terapia.
  • Infórmale a tu dentista sobre tu tratamiento contra el cáncer. Si necesitas tratamiento dental durante la terapia, asegúrate de que tu dentista y tu oncólogo se mantengan en comunicación. El tratamiento dental debe llevarse a cabo cuando la cuenta de tus glóbulos blancos está elevado, para prevenir infecciones.
  • Pregúntale al oncólogo qué efectos secundarios puedes esperar del tratamiento contra el cáncer. Si es necesario, el oncólogo puede recetarte algún medicamento para estimular la producción de saliva, o un antiséptico que te ayude a manejar los efectos secundarios de la terapia.
Recuerda que tu salud bucal es parte de la salud de tu organismo. Si conservas sanos tus dientes y tus encías, no sólo contribuyes a que las terapias contra el cáncer sean más efectivas, sino que ayudas también a tu bienestar general después de que termine el tratamiento.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿Todavía no te has hecho la mamografía?


Estás llegando a los 40 y gozas de una salud excelente. ¡Enhorabuena! Como seguramente tendrás razones muy poderosas para amar la vida, querrás conservar esa salud para disfrutarla muchos años más. Un estilo de vida saludable y la detección a tiempo de enfermedades peligrosas, te ayudarán a lograr tu objetivo. Una de las pruebas que debes hacerte a partir de esta edad es una mamografía anual para detectar el cáncer de seno. Así lo recomienda la Sociedad Americana contra el Cáncer, ya que la detección temprana (cuando el cáncer todavía no se palpa mediante el examen manual, o no da síntomas), aumenta las probabilidades de supervivencia. En este mes de octubre, dedicado a la concientización sobre el cáncer del seno, decide a hacerte una mamografía, por tu propia salud y en nombre de una de las miles de sobrevivientes de esta enfermedad que pudieron superarlo por haberlo descubierto a tiempo.

Maricela es una mujer joven, llena de vida y de ilusiones. Hace cinco años que es sobreviviente del cáncer de seno. Todavía recuerda cuando recibió su diagnóstico después de una mamografía de rutina. Miedo, tristeza, confusión… eso fue lo que sintió al principio, pero con el tratamiento adecuado y una actitud positiva superó la enfermedad. Hoy le aconseja a todas las que quieran escucharla que se hagan una prueba de detección. “Eso fue lo que me salvó la vida”, asegura.

Según informa la American Cancer Society (Sociedad Americana contra el Cáncer), desde 1990, más y más mujeres como Maricela sobreviven el cáncer del seno en gran parte debido a las pruebas de detección como la mamografía. Infórmate aquí exactamente de qué se trata y cómo funciona.

¿Qué es la mamografía?

Se trata de una radiografía del seno y se utiliza para detectar el cáncer en una etapa temprana o para diagnosticarlo. Existen varios tipos:

La mamografía exploratoria se realiza para detectar el cáncer antes de que cause síntomas. Por lo regular se realizan dos tomas de cada seno (una desde arriba y otra de costado). Este tipo de prueba puede detectar el cáncer hasta dos años antes de que un abultamiento se pueda detectar manualmente, aumentando así las posibilidades de tratarlo con éxito.

La mamografía de diagnóstico requiere más radiografías tomadas desde diferentes ángulos para obtener fotografías más detalladas del tejido mamario y a veces se complementa con un ultrasonido. El doctor indica este tipo de mamografía cuando nota algunas señales que pueden indicar la presencia de cáncer. Estas pueden ser:

  • Un abultamiento, inflamación (hinchazón) o endurecimiento en el seno o en la axila
  • Cambio en el tamaño o forma del seno
  • Hundimientos (como hoyuelos) en la piel del seno
  • Hundimiento del pezón, o secreción del pezón (que no sea leche), especialmente si es sanguinolenta
  • Enrojecimiento o aparición de escamas en la piel del seno
  • Dolor en cualquier parte de los senos
La mamografía digital es una forma nueva de realizar tanto la mamografía exploratoria como la de rutina, pero en lugar de conservar las imágenes en una película o una cinta (de forma parecida a una cámara fotográfica), la mamografía digital guarda las imágenes en el disco duro de una computadora. Aunque la mamografía tradicional es efectiva, algunas investigaciones indican que pueden fallar en la detección de un 10 a un 20% de los casos de cáncer de seno. En un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en el 2005, se compararon las mamografías tradicionales con las digitales. El estudio involucró a 49,000 mil mujeres sin síntomas de cáncer a las que se les practicaron los dos tipos de mamografía al principio del estudio y luego un año después. 

Al cabo de este tiempo se detectó cáncer de seno en 335 de estas mujeres. Los investigadores determinaron que las mamografías digitales fueron más efectivas en tres grupos: mujeres de menos de 50 años de edad, mujeres con senos de mayor densidad, y en mujeres en una etapa anterior a la menopausia o que habían entrado en la menopausia menos de un año antes.

No se comprobó que las mamografías digitales fueran más beneficiosas en mujeres de más de 50 años y con tejido mamario menos denso. Ambos tipos de mamografías tuvieron la misma tasa de falsos positivos (la prueba detecta algo anormal y al repetirla, no se detecta ningún problema). Aunque el estudio no pudo determinar que la mamografía digital pudiera salvar más vidas, los investigadores sí notaron que los tipos de cáncer detectados con las mamografías digitales que no se detectaron previamente con la mamografía tradicional eran los más agresivos.

¿A qué edad se deben empezar las mamografías?

No todos los expertos están de acuerdo con respecto al momento ideal para empezar a hacerse la mamografía. Las recomendaciones de la American Cancer Society para iniciar la mamografía y las otras pruebas de detección temprana son las siguientes:

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domingo, 18 de septiembre de 2011

La uva protege tu piel de la UVA (y de la UVB)


¿Sabías que la uva tiene propiedades antioxidantes que ayudan a la salud del corazón, en especial aquéllas que tienen la cáscara oscura o morada? Ahora, un nuevo estudio ha detectado que ciertos componentes presentes en la uva pueden disminuir el daño que producen las radiaciones solares en piel. Es hora de darle un fuerte aplauso a la fantástica uva.

¿Te imaginas lo sencillo y lo agradable que sería comer un alimento o tomar un jugo (zumo) de fruta que te ofreciera los mismos beneficios contra las radiaciones del sol que una loción bloqueadora?

Esta idea ya no parece tan descabellada. Un estudio reciente desarrollado por investigadores de la Universidad de Barcelona y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en España, ha comprobado que algunas sustancias de la uva pueden reducir el daño celular en la piel expuesta a la radiación solar, gracias a que ciertos compuestos que tiene esa fruta ayudarían a las células de la piel a protegerse frente a los rayos ultravioleta del sol.

Publicado en la revista especializada Journal of Agricultural and Food Chemistry, este estudio se refiere a unas sustancias denominadas polifenólicas extraídas de la uva (flavonoides), que se encuentran principalmente en la piel (el hollejo) y las semillas de la uva, que pueden reducir las posibilidades de que se dañen las células de nuestra piel que han sido expuestas a radiación ultravioleta, ya sean de onda larga (UVA) o media (UVB).

En base a los datos obtenidos, el estudio considera que los resultados son “alentadores” y podrían considerarse para desarrollar nuevos productos para proteger nuestra piel ante las radiaciones del sol. Actualmente existen cosméticos con compuestos de uva, pero hasta ahora se desconocía cómo actúan en las células.

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miércoles, 20 de julio de 2011

¿Qué es la estomatitis? Tipos, causas y tratamientos de estas molestas lesiones en la boca

Si tuvieras que hacer una lista de algunas de las cosas más incómodas en la vida, ¡seguro pondrías a las lesiones en la boca en los primeros lugares! Duelen al comer, molestan al hablar y, a veces, ni te dejan dormir. Sin contar con lo horrible que se ven. Los enrojecimientos, irritaciones, aftas, fuegos, úlceras o lesiones dentro o alrededor de la boca se agrupan bajo el término de estomatitis. Aquí te explicamos los diferentes tipos de estomatitis que hay, por qué ocurren y cómo remediarlos.

Laura no puede creerlo: de nuevo le han brotado unas ampollitas sobre el labio. ¿Tendrán algo que ver con el malestar que sentía desde hace un par de días?  Lo que más le preocupa es cómo librarse de ellas. ¡Se notan tanto! Mientras que Adrián casi no ha podido comer últimamente con unas llaguitas que le han salido dentro de la boca. Lo único que puede soportar son los líquidos y quizás un puré de papas. Masticar le molesta y si come algo salado ¡ve las estrellas!  Tanto Laura como Adrián sufren de estomatitis, pero de diferente tipo.  ¿Sabes qué es?

La estomatitis, es decir, cuando se presenta una inflamación o lesión en la boca, provoca molestias y dolor que dificultan que la persona coma, hable y hasta que pueda dormir. Hay diferentes tipos de estomatitis que se clasifican según la causa que la produzca. Las más comunes son las siguientes:

Estomatitis aftosa: se caracteriza por la presencia de aftas o lesiones (pequeñas heridas o llagas), que aparecen dentro de la boca y pueden localizarse en la zona interior de los labios, las mejillas o la lengua.  Es un padecimiento muy común que puede ocurrir hasta en un 80% de la población, y se ve frecuentemente en los niños y en los adolescentes.

Aparece con lesiones rojizas, cubiertas por una capa amarillenta.  Por lo general no se acompañan de fiebre, pero tienden a recurrir. Duran entre 5 y 10 días, y no se contagian de una persona a otra.

Causas:
  • Alergias a alimentos como la nuez y el chocolate o a irritaciones producidas por los cítricos, el café y las papas (aunque no siempre puedan evitarse las recurrencias al eliminar estos alimentos de la dieta).
  • Padecimientos inflamatorios del intestino, la Enfermedad de Behcet, la mononucleosis infecciosa y fiebres de larga duración.
  • Estrés, mala nutrición, infecciones bacterianas o virales, cambios hormonales, bajos niveles de vitamina B12.
  • Irritaciones mecánicas (morder un alimento punzante, hincarse con un diente puntiagudo, etc.).
Tratamiento:
  • Si se puede identificar la causa (infección viral, bacteriana o por hongos), el médico podría recomendar un tratamiento con medicamentos específicos.
  • Si se desconoce la causa exacta, el énfasis del tratamiento reside en el alivio de los síntomas. Como por ejemplo:
  • Beber muchos líquidos
  • Enjuagar la boca con agua tibia y sal de 2 a 3 veces al día.
  • Aplicar un anestésico local como la lidocaína o la xilocaína sobre la úlcera (esto no se recomienda en los niños).
  • Aplicar una mezcla a partes iguales de peróxido de hidrógeno o de bicarbonato de sodio y agua sobre el afta
  • Si el afta aparece en las encías o en la parte interna de los labios, se puede aplicar una preparación local de corticosteroides, como el Kenalog. Otros medicamentos como el Blistex y Campho-Phenique pueden brindar alivio, especialmente si se aplican al corto tiempo de aparecer las lesiones.
  • En casos más severos se pueden utilizar tratamientos como el gel de flucinonida, la pasta antiinflamatoria Aphthasol, o un enjuague bucal con Gluconato de Clorhexidina.
  • Si las aftas aparecen con mucha frecuencia, se debe consultar al doctor para determinar si existe una deficiencia de vitamina B12.
  • Para reducir la inflamación y el dolor, se pueden emplear medicamentos antiinflamatorios como los corticosteroides, incluyendo la prednisona (ésta última debe usarse con precaución en pacientes con diabetes).
Estomatitis herpética: se presenta en forma de úlceras o ampollas rellenas de líquido que aparecen sobre o alrededor de los labios y muy rara vez en las encías o en el paladar. Comienzan con una sensación de cosquilleo, sensibilidad o quemazón antes de que broten las lesiones. Una vez que el líquido sale, se forma una costra (postilla) sobre la úlcera.  Las ampollas duran de 7 a 10 días, son muy contagiosas  y  a menudo se presentan con síntomas como los del catarro común o la gripe.

Causas:
  • La causa principal es el virus del herpes simple tipo 1. La infección inicial generalmente se presenta antes de que la persona sea adulta y se puede confundir con un episodio de gripe o catarro. Una vez que la persona se contagia, el virus permanece en el organismo por siempre de forma latente.
  • Las lesiones se reactivan por factores como el estrés, fiebre, trauma, cambios hormonales (por ejemplo, la menstruación), o la exposición al sol.  Cuando las lesiones reaparecen, tienden a ocurrir en el mismo lugar. A diferencia de las aftas, las lesiones herpéticas son contagiosas desde que la ampolla se rompe hasta que se sana completamente. Además del contagio a otras personas, el virus se puede extender a otras partes del cuerpo como los ojos o los genitales. Hay que tener cuidado y lavarse muy bien las manos, evitando frotar los ojos.
Lea el artículo completo en Vida y Salud

viernes, 15 de julio de 2011

Preguntas y respuestas para tomar sol de manera segura (recomendaciones más recientes acerca de los bloqueadores solares)


El sol es la causa principal del envejecimiento prematuro y el cáncer de piel. Por eso es necesario que te protejas al estar al aire libre, aún cuando esté nublado. Aquí te damos las respuestas a las preguntas más importantes acerca del sol y los bloqueadores solares. También te decimos cómo cambiará la imagen de tu protector solar en un futuro próximo, de acuerdo a las recomendaciones más recientes de la FDA ( que es la Agencia de Alimentos y Medicamentos en Estados Unidos). Así para podrás disfrutar de tus actividades, sean donde sean, sin descuidarte, para tomar el sol de manera segura.
Juanita siempre utiliza bloqueador solar antes de salir de su casa, no importa la época del año, ella siempre protege las partes descubiertas de su cuerpo, en especial la cara y las manos. Sin embargo, se le ha vuelto una costumbre junto con peinarse y cepillarse los dientes por la mañana. Luego se olvida del asunto, y aunque sí se cepilla los dientes luego del almuerzo, no vuelve a colocarse protector solar en todo el día.
Carlos, en cambio, no deja de salir a correr (trotar) ni una mañana. Los días de sol se pone protector porque le dijeron que es necesario pero cuando está nublado, a los sumo y si se acuerda, se pone algo impermeable por si llueve (del protector solar, se olvida por completo).
Sin embargo, como dice una canción popular: “aunque no lo veamos, el sol siempre está”… Y está cada vez más fuerte. Con sus rayos puede atravesar las nubes y penetrar en tu piel profundamente, lo suficiente como para lesionarla, aún cuando parezca que va a llover.
¿Por qué causa daño el sol? El sol es una fuente de energía increíble, responsable de ese bronceado que tanto te gusta. Sin embargo, al mismo tiempo puede ser peligroso para la salud, ya que emite los denominados rayos ultravioletas, que entre otras cosas, dañan la piel y aumentan las posibilidades de desarrollar cáncer.
¿Qué son los rayos ultravioletas? Los rayos o la radiación ultravioleta (UV) es emitida por ciertas ondas electromagnéticas, y pueden tener efectos nocivos para la salud. En el caso del sol, estos pueden ser de dos tipos:
  1. Los rayos ultravioletas A (UVA) pueden atravesar el vidrio y penetran la piel con mayor profundidad. Así pueden llegar hasta tu sistema de defensas y debilitarlo, para que deje de protegerte contra el cáncer. Estos rayos son los responsables de producir el envejecimiento prematuro, arrugas y manchas.
  2. Los rayos ultravioletas B (UVB) son los responsables del bronceado. En este caso, no pueden atravesar el vidrio pero exponerte a ellos en exceso también puede ser nocivo. Al igual que los rayos UVA, ambos pueden provocar cáncer.
Si deseas leer el artículo completo, pincha en Vida y Salud

viernes, 10 de junio de 2011

Los teléfonos celulares y el cáncer: sigue la polémica



De que los celulares tienen un efecto en las células cerebrales y alteran su metabolismo, no hay duda. Sólo toma 50 minutos. Esto se ha comprobado. También se sabe que emiten radiaciones parecidas al horno de microondas. La duda y la discusión que se plantearon los científicos de la Organización Mundial de la Salud en una reunión en Francia esta semana fue si los teléfonos celulares podrían causar cáncer.
Esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el director de su Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, después de reunirse con 31 científicos de 14 países por una semana, declaró que ellos consideran a los campos electromagnéticos (que incluyen a los teléfonos celulares), como potencialmente carcinogénicos para los humanos. ¿Qué significa esto? Que podrían causar cáncer. No dijeron que causan cáncer, pero piensan, después de evaluar la evidencia científica, que los estudios indican que hay un aumento en la incidencia de unos tumores cerebrales llamados gliomas asociados con el uso de los celulares.
También mencionaron que los niños tienen un mayor riesgo no sólo porque su cráneo es más delgado, sino porque las posibilidades de que estén expuestos a los celulares por más tiempo es mayor.
Al respecto, la fundadora de un grupo llamado Salud Electromagnética dice que como la tecnología es relativamente nueva, ya que sólo tiene alrededor de 15 años y la mayoría de los carcinógenos tardan varias décadas antes de desarrollarse, en el futuro veremos una epidemia de cáncer, especialmente en los niños.
¿Qué quiere decir esto, qué debes deshacerte de tu celular?
No. Hay que tomar las cosas con perspectiva, existe una lista como de casi 250 agentes que podrían causar cáncer, como algunos pesticidas, algunos líquidos que se usan para limpiar la ropa en la tintorería, el tabaco, en algunos preservativos que vienen en la comida, etc.
Y hay cosas que pueden disminuir nuestra exposición a los efectos negativos de los celulares:
  • Evitando usarlos directamente en la oreja. Deja un espacio de 15 mm (0.6 pulgada) si se usas un iPhone o de 25 mm (1 pulgada) si usas un Blackberry.
  • Mejor usar un auricular.
  • Desde luego, lo ideal es disminuir el tiempo que lo usas.
  • Apágalo cuando no lo necesitas.
Y una cosa más, como los celulares emiten más radiación cuando la señal está baja, evita usarlos en los elevadores, en los edificios y en las áreas rurales.
Finalmente recuerda, los científicos dicen que los estudios sugieren que los celulares podrían causar cáncer, no dijeron que causan cáncer. Aunque no creo que esté de más tomar algunas precauciones, se van a continuar haciendo estudios. Aquí en Vida y Salud te mantendremos al día.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 3 de abril de 2011

¿Cuándo debes pedir una segunda opinión acerca de tu diagnóstico de cáncer?


Te han diagnosticado cáncer y no sabes qué hacer. El médico te dice cosas que preferirías no escuchar y parece que deberás someterte a un tratamiento que te genera dudas y temores. Pues trata de buscar respuestas que te tranquilicen. ¿Cómo? Una buena opción es buscar una segunda opinión. Aquí te contamos cuándo solicitar la opinión de otro médico calificado.
Claribel se angustió mucho cuando su doctora le dio la noticia de que tiene cáncer. No quería escuchar más aclaraciones ni sugerencias ni tampoco hablar con nadie del tema. Para ella era como el fin del mundo. Y cuando pudo comenzar a pensar en todas las indicaciones que le había dado la especialista y qué cosas debería hacer para llevar adelante su tratamiento contra el cáncer, entonces la angustia se fue transformando en miedos, dudas y cuestionamientos: ¿por qué debo aplicarme esos rayos?, ¿y los medicamentos que debo tomar qué efectos colaterales tendrán?, ¿se me caerá el pelo?, ¿no existe algo menos invasivo para tratar mi cáncer?
Con todas estas cuestiones dando vueltas en su cabeza y ya menos angustiada, Claribel volvió a la consulta y su médico le recomendó que pidiera una segunda opinión con otro profesional, así podría decidir con qué tratamiento contra el cáncer se sentía más cómoda y segura.
Estas situaciones son muy comunes hoy en día. Puedes ser tú misma quien solicite una segunda opinión, tu médico puede sugerirte algún profesional para que consultes y a veces los seguros de salud también incluyen la posibilidad de recibir una segunda opinión profesional cuando se trata del cáncer. Esta práctica, además de responder positivamente a una demanda de los pacientes que son diagnosticados con cáncer, se considera que contribuye a mejorar la calidad de la atención médica.
Una segunda opinión puede darte una perspectiva diferente sobre tu enfermedad, ya que algunos médicos son más conservadores y otros más radicales. Asimismo, puede haber varios argumentos para las distintas opiniones y otro médico puede proponerte algo diferente al primero, una opción que tu primer médico no había pensado o desconocía (ya que es imposible que todos los médicos conozcan todas las alternativas disponibles).
Por todo esto, no debes sentir vergüenza ni limitarte si quieres obtener una segunda opinión. Por ejemplo, puedes pedir una segunda opinión acerca de tu diagnóstico de cáncer cuando:
  • Piensas que el médico le ha restado importancia a la gravedad de tu enfermedad.
  • No te dan esperanzas o piensas que podría haber otra forma de tratamiento contra el cáncer.
  • Tienes un tipo de cáncer extraño o que no es muy común, o se desconoce en qué parte de tu cuerpo se ha originado el cáncer.
  • Quieres saber otra opinión sobre el reporte patológico (lo que se ve bajo el microscopio) y asegurarte de que se han explorado todas las opciones.
  • Tu doctor quiere que participes en un estudio clínico.
  • Vives en una área rural.
Una vez que decidas a quién acudir para una segunda opinión en cuanto al cáncer, pide que le envíen tu historia médica, tus radiografías y todos los exámenes que te han hecho relacionados con tu cáncer al médico que vas a visitar (o, si lo prefieres, posiblemente puedes llevarlos tú mismo/a). Quizá te pidan que firmes una autorización para que puedan enviar o que puedan darte la información.
En la primera visita, asegúrate de llevar todos tus medicamentos (incluyendo vitaminas, suplementos, hierbas y las medicinas que tomas ocasionalmente) y ten en cuenta que el médico nuevo revisará la información que le llevas o que reciba, pero te hará preguntas, te examinará y podría solicitar otros exámenes si lo considera necesario.
Una vez que el o la doctora tenga todos tus datos, podrá darte una segunda opinión que confirme la primera o podría sugerir modificaciones al plan de tratamiento propuesto por tu doctor para combatir el cáncer.
Además, puedes aprovechar esta oportunidad para preguntar todo lo que quieras saber, ya que la idea es que esta segunda opinión te ayude a despejar todas las dudas que puedas tener sobre el cáncer que te diagnosticaron y te de la seguridad de que has evaluado todas las posibilidades de tratamiento, para elegir la que te brinde más tranquilidad y seguridad.
Cuando se trata del cáncer, que no te de vergüenza pedir otra opinión si es que no te sientes satisfecho/a con el médico que te vio inicialmente. Tú debes sentirte cómodo/a y tranquilo/a para poder tomar decisiones y combatir el cáncer con todas las cartas puestas sobre la mesa.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 13 de marzo de 2011

¿Pueden los implantes del seno causar cáncer?

Muchas mujeres en todo el mundo se han puesto implantes de mama (de silicona o salinos) para aumentar sus senos o para una reconstrucción por una mastectomía (si les quitaron un seno) a causa de un cáncer de mama. Ya sea por razones estéticas o de salud, estos implantes están en el ojo del huracán por una alerta proporcionada por los funcionarios del gobierno de Estados Unidos en materia de salud. Aquí te contamos de qué se trata.

Nadie puede negar que los implantes de seno son un gran invento. Es más, no son cosa de esta época. El primer implante de seno data de 1895 y fue elaborado con el propio tejido adiposo (de la grasa) de la mujer. Desde entonces a la fecha, la ciencia ha inventado distintas maneras de hacer que los implantes sean más seguros y más cómodos para las mujeres. Por eso es que existen varios materiales, entre los más comunes están los salinos y los de silicona.

La primera prótesis (o pieza) hecha a base de silicona fue desarrollada por dos cirujanos plásticos en Houston, Texas (Thomas Cronin y Frank Gerow) en 1961. Desde entonces, las agencias reguladoras en cuestiones de salud, han analizado con cuidado sus características para saber si son seguras para las pacientes interesadas. Al principio, se impusieron muchas restricciones para su uso, pero en el 2006, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) finalmente les dio el visto bueno.

Los implantes salinos fueron fabricados en Francia durante los años 60 y por mucho tiempo fueron los más usados en Estados Unidos, debido a que tenían menores restricciones que los de silicona. Esto, a pesar de que los implantes salinos (aunque también logran buenos resultados) tienen más posibilidades de tener complicaciones cosméticas. No fue así en otros países del mundo, en donde los implantes salinos se usaban rara vez.

Sin embargo, esta misma agencia que se encarga de supervisar todos los medicamentos y alimentos que están en el mercado en Estados Unidos, es la que hoy ha dado a conocer esta información acerca de la posibilidad de un nuevo riesgo. Según información divulgada en enero de este año, la FDA ha encontrado una posible relación entre los implantes salinos y de silicona con una forma de cáncer (que no es muy común) conocida como Linfoma Anaplástico de Células Grandes (LACG).

Este tipo de cáncer afecta la piel y los ganglios linfáticos y se desarrolla en el tejido de cicatrización que crece alrededor del implante. La FDA está solicitando a todos los médicos que reporten los casos que identifiquen para poder establecer si hay una relación con los implantes y para emprender nuevas investigaciones. Hasta ahora se conoce 60 casos de mujeres que visitaron a sus respectivos médicos en diferentes países por presentar dolor, inflamación (hinchazón), bultos y otros problemas en el área de la cirugía. Es un número muy pequeño de casos considerando que se calcula que alrededor de 10 millones de mujeres en todo el mundo han tenido implantes de seno de los diferentes tipos ya sea por razones cosméticas o por cáncer. Pero, se cree que podría haber una relación ya que la incidencia de este cáncer es sólo de 3 mujeres en 100 millones de mujeres que no tienen implantes de mama.

El tratamiento en algunos casos de las mujeres que tenían implantes de mama en quienes se detectó este cáncer fue simplemente quitar el implante de seno, el cáncer y la cicatriz y con eso se curó el cáncer. En otros, fue necesario dar quimioterapia y/o radiación.

Por ahora, se debe hacer más investigación para confirmar si existe la asociación entre este tipo de cáncer y los implantes de seno. Si tienes implantes de mama, no te angusties, no te los tienes que quitar, pero si notas cualquier molestia, dolor o inflamación o cualquier cambio en tus senos, visita a tu médico.


Tomado de Vida y Salud

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Puede el ciclo menstrual afectar los resultados de la mamografía?

Es importante que te hagas controles ginecológicos periódicamente, pero en el caso de las mamografías, ¿hay algún momento o edad ideales para comenzar a realizarlas? Algunos estudios indican que estos análisis que ayudan a detectar el cáncer de mama no deberían realizarse antes de los 30 años y que son más precisos si se realizan durante la primera semana del ciclo menstrual.

Carolina es joven, bonita y divertida. A sus 36 años lleva una vida saludable y se siente muy bien, pero hay algo que le da vueltas en su cabeza y cada vez le preocupa más: “¿tendré cáncer de mama, debería hacerme una mamografía, qué puedo hacer para prevenirlo?”. Lo que ocurre es que hace poco le detectaron esta enfermedad a su mamá -que ahora está bajo tratamiento- y le dijeron que eso incrementa sus posibilidades de desarrollar cáncer de mama (del seno) en el futuro.

En algunos casos, cuando aparecen bultos en alguno de los pechos o alguna anormalidad el médico recomienda que te hagas una mamografía.

La mamografía es un tipo especial de radiografía que se realiza en los senos, que permite detectar tumores mucho antes de que tengan el tamaño suficiente para ser percibidos al tacto.

Como toda radiografía, las mamografías emiten lo que se denomina radiaciones, que pueden ser perjudiciales para la salud. Aunque la cantidad de radiaciones a las que se expone una mujer durante una mamografía es relativamente baja, por un lado las mujeres menores de 40 años podrían ser un poco más susceptibles a las radiaciones que las mujeres mayores de 50 años.

Pero aún más importante. Los senos de las mujeres menores de 40 años tienden a tener tejidos muy densos y las mamografías generalmente no proporcionan buena información.

Por estas razones en mujeres menores de 40 años se tienden a utilizar estudios de resonancia magnética o el ultrasonido que no emiten radiaciones y que proporcionan mejor visualización a esta edad. Y en mujeres a partir de los 40 y especialmente a partir de los 50, las mamografías aportan mayor beneficio con menor riesgo aunque, en ocasiones, se hacen también ultrasonidos.

La frecuencia de los controles cada 1 o 2 años depende de la recomendación del médico. En Estados Unidos hubo una controversia recientemente al respecto. La Sociedad Americana Contra el Cáncer sigue recomendado que sea anualmente. En lo que todos los expertos están de acuerdo es que entre antes se detecte un cáncer, más sencillo puede resultar su tratamiento.

Estos consejos no son nuevos, pero si hay un factor que puede cambiarlo todo: ¿Qué tanto influye el momento en que te haces la mamografía? ¿Hay algún momento que sea mejor para que te hagas este examen? Todo parece indicar que sí. Estudios recientes demuestran que si te haces la mamografía durante la primera semana de tu ciclo menstrual, el resultado es mucho más preciso.

Una de las razones podría ser que el resultado varía de acuerdo a la densidad de los tejidos de las mamas, que durante esa semana serían menos densos que en las siguientes. Por este mismo motivo, algunos especialistas consideran que las mamografías son menos precisas en las mujeres jóvenes que en las mayores, aunque todavía se están desarrollando investigaciones sobre este tema, para obtener datos más exactos.

De todas maneras, tengas la edad que tengas, es importante que consultes a tu médico al menos una vez al año un examen ginecológico.

Recuerda que los factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer del seno o cáncer de mama son los siguientes:

  • La edad (las probabilidades aumentan a medida que envejeces).
  • Los genes o la herencia (es el caso de Carolina: si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario, debes realizarte pruebas periódicas).
  • Haber tenido la primera menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55.

En cuanto a los síntomas, si bien a veces no son perceptibles, en otros casos pueden ser:

  • La presencia de un bulto en el seno.
  • Un cambio del tamaño o forma del seno.
  • Secreciones por el pezón.

Si estas en una situación similar a la de Carolina o te preocupa el tema, habla con tu médico y despeja todas tus dudas, para poder cuidarte de la manera más conveniente y estar más tranquila. Si tu mamá (como Carolina) o tu hermana tienen cáncer del seno y tienen exámenes de sangre positivos para los genes BRCA1 o BRCA2, pregúntale a tu médico acerca de hacerte el examen de sangre para estos genes supresores tumorales con asesoramiento de un especialista en genética. La mejor manera de prevenir el cáncer de mama o cáncer del seno es estar bien informada. La información es poder.


Tomado de Vida y Salud

lunes, 6 de diciembre de 2010

Mamografía ¿para qué sirve?

¿Qué es?

La mamografía consiste una serie de radiografías que muestra imágenes de los tejidos blandos del seno. Es un importante proceso de detección temprana del cáncer del seno, alrededor de dos años antes de que pueda palparse un bulto.

Se recomienda hacerse mamografías anuales a todas las mujeres de 50 años y mayores, ya que alrededor del 80% de los cánceres de mama se diagnostican en este grupo de edad. Para las mujeres de 40 y 50 años, los beneficios de este procedimiento no son tan impresionantes y se ha debatido mucho acerca de la necesidad de realizar una mamografía anual. Sin embargo, el American Medical Association (Asociación Médica Americana), el American Cancer Society (Sociedad Americana del Cáncer), el American College of Radiology (Colegio Americano de Radiología) y el American College of Obstetrics and Gynecology (Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología) recomiendan que las mujeres inicien la prueba de detección de rutina con mamografía a los 40 años. Si la mujer tiene una madre, hermana o hija que haya padecido de cáncer de mama, es probable que el médico le recomiende comenzar antes con este procedimiento.

Se trata de una prueba rápida y por lo general que no duele, que generalmente toma menos de 30 minutos, según el número de radiografías individuales que se necesiten. Las radiografías en sí solo llevan algunos segundos, pero se necesita más tiempo para colocar el seno y el cuerpo correctamente para tomar cada radiografía.

La mamografía no detecta el cáncer de mama en alrededor del 5 al 10% de las veces, mientras que el índice puede ser del 30% para las mujeres con tejido mamario denso (generalmente las mujeres que no han alcanzado la menopausia).

No es raro encontrar algo en la mamografía que requiera una prueba adicional. En la mayoría de los centros de pruebas, se tomarán inmediatamente imágenes diferentes y más amplias del área en cuestión o se realizará un ultrasonido para obtener una proyección diferente del área anormal. La mayoría de las anormalidades que se encuentran durante la mamografía no son cáncer.

A veces, un médico puede pedir que se realice una biopsia con una aguja fina de la mancha sospechosa para determinar si es maligna (cancerosa). En este tipo de biopsia, se extraen las células del área sospechosa del seno con una aguja y luego se las extiende sobre una laminilla.

Posteriormente, se envía la laminilla al laboratorio para que sea examinado bajo el microscopio.

El valor de la mamografía es la detección temprana. La detección temprana salva vidas y, en muchos casos, también preserva el seno de la mujer porque identifica el cáncer en una etapa muy temprana, cuando es más fácil tratarlo y no pone en peligro la vida de la persona.

Para qué se la utiliza

Se la utiliza como una prueba de detección del cáncer de mama. Ninguna estrategia de detección encuentra todos los cánceres de mama. Usted tiene más posibilidad de lograr una detección temprana de cáncer de mama si también se examina las mamas todos los meses y consulta a un médico una vez al año para realizarse un examen de los senos por un profesional.

También se utiliza la mamografía para ayudar a identificar si un bulto sospechoso en el seno es un quiste o un tumor, y si un tumor tiene más probabilidades de ser benigno (no canceroso) que maligno (canceroso). Sin embargo, una mamografía no siempre es concluyente. Un bulto que usted o su médico pueden palpar puede ser cáncer aunque la mamografía indique lo contrario.

Su médico debe chequear estos bultos periódicamente o puede realizar una biopsia, mediante la cual se extrae una parte pequeña de tejido para examinarla en el laboratorio.

Preparación

El día de la mamografía, evite el uso de desodorantes, polvos, lociones, perfumes o cremas en los senos o debajo de los brazos. Ciertos químicos de estos productos pueden causar imágenes anormales en la mamografía que podrían confundirse con signos de enfermedad mamaria.

Algunas mujeres se quejan de molestia en los senos mientras se lleva a cabo la mamografía debido a que es necesario comprimir la mama algunos segundos. Si usted tiene mamas sensibles, es mejor programar la mamografía para unos días después de que haya terminado su período menstrual. Sus senos estarán menos sensibles. Si tiene senos muy sensibles, tal vez quiera preguntarle a su médico si puede tomar Tylenol o Advil una hora antes del horario previsto para la mamografía. Además, evite ingerir bebidas que contengan cafeína durante dos días antes de que le hagan su mamograma. Esto también ayuda disminuir el dolor en los senos.

Ya que necesitará desvestirse por encima de la cintura antes de tomar las radiografías, lleve puesto un conjunto de dos piezas y no use alhajas (joyas) en el cuello.

Si ya le han tomado mamografías antes y utiliza un nuevo centro de pruebas, pregunte si debe llevar copias de sus mamografías anteriores el día de la prueba. El radiólogo querrá comparar sus mamografías anteriores con las últimas placas para detectar cualquier cambio.

Si se siente ansiosa o nerviosa, o si tiene alguna pregunta relacionada con este procedimiento, hable con su médico al respeto previamente. Al llegar al centro de prueba, el técnico radiólogo que realiza la mamografía también puede responder varias de sus preguntas.

Cómo se lleva a cabo

Casi siempre las mamografías se realizan en un centro de radiología para pacientes externos o en el departamento de radiología de un hospital.

Si tiene implantes mamarios, comuníqueselo al personal de radiología al llegar a hacerse la mamografía, ya que estos implantes afectan la manera de realizar y analizar la mamografía.

Durante la mamografía, se deben comprimir las mamas con un cuidado especial para evitar que se rompan los implantes. El seno también debe colocarse de diferente manera para realizar la radiografía.

Al llegar al centro de radiología, le pedirán que se quite la ropa de la cintura para arriba, incluidas las alhajas del cuello, y se le dará una bata hospitalaria para que se coloque durante la prueba.

Se sacarán radiografías de cada una de las mamas por separado y le pedirán que aguante la respiración unos segundos mientras le toman la radiografía. Para algunas proyecciones, se debe comprimir la mama por poco tiempo entre dos placas de plástico. Al comprimir la mama, se extiende el tejido mamario y se obtiene una imagen más clara de las áreas más gruesas de la mamas. Según el tamaño y la sensibilidad de las mismas, es posible que usted se sienta un poco molesta durante esta parte del procedimiento, pero no debe ser doloroso. Una vez que se hayan tomado todas las radiografías, se puede vestir nuevamente. En algunos centros, es probable que le pidan que espere hasta que se hayan revelado las placas de la mamografía en caso de que una proyección no sea clara y haya que repetirla.

Seguimiento

Después de la mamografía, puede regresar a sus actividades normales. En un par de días, llame al centro para pedir los resultados o consulte a su médico. Aun cuando le hayan dado una lectura preliminar el día de la mamografía, siempre consulte acerca de los resultados finales algunos días después. El día de la prueba, en algunos centros le pedirán que escriba su dirección postal en un sobre y le enviarán los resultados a su domicilio.

Riesgos

La dosis de radiación de una mamografía es muy baja, aproximadamente la misma cantidad que una radiografía con su dentista. Esta prueba implica un riesgo muy bajo y no hay indicios de que la pequeña cantidad de radiación utilizada pueda causar cáncer.

Cuándo llamar a un profesional

Llame al consultorio de su médico si está indecisa en cuanto a realizarse la mamografía. El personal profesional puede ayudarlo a disminuir su ansiedad ante la prueba y le puede proporcionar estrategias para reducir la molestia de tener los senos comprimidos.


Tomado de Vida y Salud

domingo, 5 de diciembre de 2010

Cáncer del esófago ¿Cuáles son los factores de riesgo?

Si bien el cáncer del esófago puede desarrollarse en cualquier persona, no es un secreto que existen condiciones que pueden aumentar tu riesgo o tu predisposición. El cáncer del esófago está aumentando en varios países del mundo y sus causas parecen estar ligadas al estilo de vida: el abusar del alcohol y del tabaco, así como el no llevar una dieta sana, pueden contribuir al desarrollo del cáncer de esófago.

Cuando estamos comiendo, casi nunca pensamos en lo que está haciendo nuestro cuerpo para que podamos tragar los alimentos y digerirlos. Bocado tras bocado, mientras que charlamos y compartimos con la familia, el cuerpo está trabajando en silencio para que nos podamos alimentar. Los alimentos llegan al estómago, y sin embargo, pocas veces nos preguntamos cómo. Pues gracias al esófago, un tubo muscular que se ubica en la parte media del tórax (a la mitad del pecho), es que podemos iniciar el proceso de la digestión. El esófago, ese tubo que se extiende desde la faringe (empezando en la boca) hasta el estómago, juega un rol importantísimo en la digestión.

Pero lamentablemente, como muchos otros órganos del cuerpo, el esófago también puede ser blanco del cáncer, o sea, por alguna razón las células en el esófago también pueden tener cambios en el núcleo de sus células que hacen que se multipliquen de una forma anormal y descontrolada. Estas células anormales forman el tumor maligno o cáncer que crece y puede ir invadiendo primero a los tejidos vecinos y después puede diseminarse a otras partes del cuerpo.

Hay varios tipos de cáncer del esófago, los dos más comunes son:

  • Adenocarcinoma ( los cánceres que surgen de las células glandulares, que producen mucosidad u otras substancias, que tienden a localizarse en la parte inferior del esófago).
  • Carcinoma de células escamosas (los que se originan de las células planas que recubren al esófago, son células epiteliales. Estos tumores tienden a localizarse en la parte media del esófago).

Si bien el cáncer del esófago no es el más común en los Estados Unidos, sí está en aumento en otros países del mundo. Pero lo que más llama la atención sobre este tipo de cáncer, que frecuentemente se ignora, es que puede prevenirse con un simple ajuste en el estilo de vida. Por cierto, de los dos tipos de cáncer del esófago, el adenocarcinoma es el que se ve más comúnmente en Estados Unidos, mientras que el carcinoma de células escamosas es el que tiende a ser más frecuente en el resto del mundo.

Aunque es un hecho que los hombres mayores de 50 años y de raza negra son los que tienen mayor predisposición para desarrollarlo, el cáncer del esófago le puede suceder a cualquiera e incluyen factores de riesgo que está en tus manos controlar como el abuso del tabaco, del alcohol y la obesidad.

¿Quieres conocer cuáles son los factores de riesgo del cáncer del esófago que tú puedes prevenir? Presta atención a esta lista:

  • Fumar
  • Beber alcohol en exceso
  • Masticar tabaco
  • Comer pocas frutas y verduras como parte de la dieta diaria (se recomiendan 5 porciones al día.
  • Beber líquidos demasiado calientes
  • Ser obeso(a)

Si revisas la lista y ves que tu estilo de vida tiene algunos factores que te ponen en riesgo, es hora de que empieces a cambiar tus hábitos por unos más saludables. ¿No crees que vale la pena? Dejar de fumar, beber alcohol en moderación o eliminarlo del todo, comer sanamente y hacer ejercicio para mantener un peso sano no sólo te ayudarán a prevenir el cáncer del esófago, sino un sinnúmero de condiciones graves como enfermedades del corazón y diabetes.

Y si bien estos factores de riesgo se pueden controlar, existen otros como elreflujo del ácido del estómago, que cuando no se controla o es crónico (se tiene tres veces a la semana en promedio o más) y dura varias semanas o meses, puede llegar a causar lo que se conoce como el llamado esófago de Barrett. Esta condición causa cambios precancerosos en las células del esófago que pueden volverse cancerosos. El haber recibido radiación en el tórax, aunque depende de otras circunstancias también debe de monitorearse, ya que también aumenta el riego de desarrollar cáncer del esófago. Si tienes estos síntomas o has recibido tratamiento, debes estar bajo supervisión médica por un especialista (el gastroenterólogo). Además, cabe mencionar que el cáncer del esófago, como otros tipos de cáncer, también tiene un componente genético.

Por eso en cualquier caso, debes mantener los ojos bien abiertos ante la aparición de síntomas como:

  • Perder peso sin proponértelo
  • Dificultad y dolor al tragar y/o
  • Dolor en el pecho

No dudes en consultar a tu médico de inmediato.


Tomado de Vida y Salud