DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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lunes, 30 de abril de 2012

Enséñales a los niños cómo deben tomar las medicinas

Cuando tienes un bebé, eres cien por ciento responsable de administrarle sus medicinas en caso de que las necesite. Pero a medida que los bebés crecen y se vuelven niños y pre-adolescentes, debes enseñarles la manera correcta de tomar medicamentos, siempre bajo tu supervisión y bajo las indicaciones del médico.

María tiene 9 años y se queja de que le cuesta tragar las pastillas. Tiene una infección en la garganta y el médico le recomendó tomar antibióticos. Su mamá está siempre pendiente de la hora en que debe tomarlos y le enseña con paciencia a tragar las pastillas que a María tanto le desagradan. Eso sí, se encarga de que los antibióticos estén fuera del alcance de María, pues teme que los tome cuando no debe.

Si te encuentras en situaciones parecidas con frecuencia, es hora de que le enseñes a tus hijos a tomar los medicamentos de manera segura. ¿Cómo puedes hacerlo? Aquí te doy algunos consejos importantes a la hora de tomar medicinas sin riesgos y en pro de la salud:
Antes que nada, recuerda que aunque le enseñes a tus hijos a tomar medicamentos de forma segura a medida que lo necesiten, NUNCA deben tomarlos sin la supervisión de una adulto. Es decir, que SIEMPRE debes estar presentes cuando la tomen, sin importar su edad.

Cuando se trata de medicamentos recetados por el médico, es indispensable que le hagas entender a tu hijo/a que debe tomarlos exactamente como lo indicó el médico: específicamente la dosis (cuánto tomar), cuándo tomarlo y cómo tomarlo. Algunos medicamentos se deben tomar varias veces al día, otros una; algunos se deben tomar con comidas, otros antes de irse a dormir.

Cuando se trata de medicamentos de venta libre, es importante que los niños aprendan a leer la información de la etiqueta. Enséñales a leer los ingredientes y las advertencias, recalcando que tomar más de la dosis recomendada o tomar dos medicamentos al mismo tiempo sin consultar a un médico puede ser peligroso para la salud por dos razones: una, porque puede evitar que el medicamento surta efecto y dos, porque puede ocasionar una sobredosis o reacciones negativas (malas) debido a las interacciones entre los medicamentos.

En el caso de los medicamentos líquidos, es importante que los niños aprendan a medir la cantidad exacta de la medicina, ya sea con la tapa, una cuchara o una jeringa, las cuales vienen con el medicamento para asegurar que la dosis sea exactamente la que se recetó. Adviérteles que usar otras herramientas como las cucharas para comer, pueden alterar la dosis y poner en riesgo su salud.

Si tienes dudas sobre la mejor manera de que los niños tomen sus medicamentos, consulta con el pediatra. Es un asunto serio que debe tomarse como tal, pues las medicinas son para curar y no para poner en riesgo la salud.

Recuerda mantener los medicamentos fuera del alcance de los niños.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 27 de junio de 2011

¿Qué señales o síntomas indican que debes buscar atención médica para tu bebé?


Todos esperamos que nuestros hijos no se enfermen, pero a menudo la enfermedad es difícil de evitar. No tienes que preocuparte por una gripe común o gripe estomacal leve, pero asegúrate que tu niño tome suficientes líquidos y descanse. Es importante prestar atención a los cambios en el comportamiento de tu bebé o en su aspecto con el fin de detectar una enfermedad más severa.
Comunícate con su médico si tu hijo:
  • Tiene fiebre de:
    • 100,4° F (38° C) o más (para los bebés de dos meses y menores). Llama a su médico, incluso si tu bebé se ve bien.
    • 101° F (38,3° C) o más (para los bebés de tres meses de edad hasta los 6 meses de edad). Llama a su médico, incluso si tu bebé se ve bien.
    • 102° F (38,8° C) a 102,9° F (39,4° C) (para los bebés de seis meses o más). Observa su comportamiento. Llama a su médico si la fiebre aumenta o persiste por más de dos días.
    • 103° F (39,4°C) o más (para los bebés de seis meses o más). Llama a su médico, incluso si tu bebé no parece estar enfermo.
  • Llora más o si el patrón normal de su llanto cambia cuando lo levantas.
  • Tiene vómitos o diarrea constante.
  • Tiene dificultad para respirar. Hace un ruido sibilante o chillón al respirar. En los recién nacidos, este sonido acompañado de retracciones notables en el pecho o un color azul pálido en la piel son razones para buscar atención médica inmediata.
  • Tiene una o más convulsiones.
  • No responde (está inconsciente) o demuestra flaccidez o debilidad.
Antes de llamar al médico, asegúrate de hacer una lista de lo siguiente para ayudarlo a diagnosticar correctamente a tu hijo:
  • Los síntomas de tu bebé.
  • Su historial médico.
  • Cualquier cambio en la cantidad de comida que tu bebé haya consumido.
  • Su temperatura actual y si ha tenido fiebre.
  • Los medicamentos (recetados, de venta libre, remedios caseros o naturales) que le hayas dado a tu bebé en las últimas 24-48 horas.
Es importante que mantenga la calma cuando tu bebé no se siente bien. Recuerda que el estar enfermo ya es una situación estresante para tu angelito. Ten en cuenta que no siempre hay una solución rápida y fácil para aliviarlo. Recomendamos que llames a su pediatra primero, ya que está familiarizado con tu bebé y con su historia médica. Pero si no te puedes comunicar con su médico y empeoran los síntomas de tu bebé, llévalo a la sala de emergencias (urgencias) más cercana.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 20 de abril de 2011

Los bebés y los insectos – ¿debes ponerle repelente de insectos a tu bebé?


Es divertido jugar afuera pero las picaduras de los insectos no son tan divertidas. Veamos lo que puedes hacer para proteger a tu angelito de las picaduras de insectos y qué es lo que no debes hacer si aún así tu bebé tiene la mala suerte de ser picado.
La mayoría de los repelentes de insectos contienen un pesticida que se llama DEET (N, N-dietil-meta-toluamida). Hay mucha controversia sobre si debes o no debes usar DEET en la piel de tu bebé. De hecho, la Academia Americana de Pediatría (APA) no lo recomienda para niños menores de 2 meses de edad. Tu mejor opción es preguntarle a tu pediatra. Aquí hay algunos consejos generales que pueden ayudar:
De acuerdo a los Centros para el Control de Enfermedades (la CDC, por sus siglas en inglés), ya que tu bebé cumpla 2 meses de edad por lo general es seguro utilizar productos que contienen DEET o Picaridín (que es similar al DEET, pero sin olor y menos irritante). Pero si prefieres no usar un repelente a base de DEET, la CDC también recomienda el aceite del eucalipto limón – pero pon atención: no es para niños menores de 3 años. Algunos pediatras también recomiendan los productos a base de la citronela o la aceite de soya (soja). Pero la mayoría de ellos está de acuerdo que los productos a base de DEET tienden a ser los más eficaces.
Una cosa que hay que tener en cuenta es que la concentración de DEET o Picaridín en el producto se relaciona  con la duración de la protección – o sea, cuanto tiempo mantendrá alejados a los insectos. Una dosis más baja no significa menos protección – sólo durará menos. Por ejemplo, un repelente con DEET al 7 por ciento va a mantener lejos a los insectos por aproximadamente 2 horas. En cambio, un repelente con DEET al 20 por ciento va a durar hasta 4 horas. Lo mismo puede decirse del picaridín, que está disponible en dosis entre 5 y 10 por ciento. Ni el DEET ni el picaridín son solubles en el agua, por lo cual el repelente sólo debe ser aplicado una vez al día. Es importante que no lo vuelvas a aplicar. Siempre que sea posible, es preferible aplicar el producto a la ropa de tu bebé, en lugar de en su piel.  Si es que decides aplicárselo en la piel, asegúrate de quitárselo con agua y jabón tan pronto entren a la casa. Si tu bebé está en el interior, es mejor mantener las ventanas y puertas cerradas y evitar el uso de repelentes.
Hay productos que combinan un protector solar y un repelente de insectos.  Cuando se trata de los bebés, es mejor evitarlos. Es mejor usar dos productos separados ya que así puedes aplicarle la protección solar más de una vez al día sin volver a aplicarle el repelente de insectos.
Aquí hay unos consejos para el uso de repelentes de insectos con DEET o Picaridin en tu bebé:
  • Úsalos sólo en las partes expuestas de la piel de tu bebé y, de preferencia, en su ropa. Nunca los apliques debajo de la ropa.
  • Evita aplicarlos en o cerca de los ojos, la boca o las manos de tu bebé.
  • A la hora de aplicárselos a tu bebé pon atención: si tiene una reacción en la piel, lávalo con agua y un jabón suave y llama a su médico.
  • Mientras le aplicas el repelente, quítale el biberón.  Y asegúrate de lavar la ropa u otros artículos que puedan tener repelente para que no se los meta a la boca.
  • Al igual que con los medicamentos y los materiales generales de limpieza del hogar, asegúrate de guardar la botella fuera del alcance de tu bebé.
  • Lava su piel tan pronto posible si se los aplicaste en ella.
Podrías optar por repelentes naturales, pero ten en cuenta que no son tan efectivos y que normalmente es necesario volver a aplicarlos cada 20 minutos.
Otros consejos que te pueden ayudar:
  • A los insectos les encantan las prendas oscuras o con estampados brillantes, o con flores, así que evítalos si es posible. Viste a tu bebé con ropa de color claro que lo cubra lo más posible, pero que no lo sobrecaliente.
  • Evita los jabones perfumados y las lociones perfumadas porque también atraen a los mosquitos y otros insectos.
  • Manténganse alejados de las aguas estancadas, los jardines de flores, los alimentos sin tapas – lugares donde congregan los insectos, especialmente al anochecer y al amanecer.
  • Considera poner un mosquitero sobre el cochecito, la silla o el corralito de tu bebé.
Estos consejos y medidas preventivas deben ayudar a prepararte para pasar un rato agradable al aire libre con tu bebé sin tener que compartirlo con insectos “mordelones”. ¡A divertirse y estar a salvo!
Tomado de Vida y Salud

lunes, 11 de abril de 2011

Recomendaciones para combatir el bruxismo (apretar los dientes)


El bruxismo se refiere a apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria. En esta sección ya hemos hablado acerca de esto, pero en esta oportunidad te damos algunas recomendaciones para que no aprietes los dientes. ¡No te las pierdas!
¿Bruxismo? Si estás en este momento apretando los dientes y no te habías dado cuenta, sufres de esta condición. Inconscientemente, y debido a la tensión acumulada en las mandíbulas, muchas personas aprietan o rechinan sus dientes, incluso durante la noche. En ocasiones, el bruxismo puede ser leve y no necesita tratamiento. Pero si es severo, o si se presenta con mucha frecuencia es perjudicial para tu salud porque te puede causar problemas en la mandíbula, dolores de cabeza, y por supuesto, puede dañar y desgastar tus dientes.Si sufres de bruxismo, tal vez tu dentista se dará cuenta por el estado de tus dientes o porque le cuentes los síntomas que te causa. Hay ciertas medidas que puedes tomar para prevenir apretar o rechinar los dientes, que tienen que ver con sus causas.
Por ejemplo, si el estrés es lo que te causa que aprietes tus dientes y los hagas rechinar, entonces debes buscar maneras de relajarte y sobrellevarlo. Puedes preguntarle a tu médico sobre técnicas de relajación para deshacerte del estrés, como hacer ejercicio, ir a terapia, practicar yoga o meditación y en ocasiones, hasta tomar medicamentos para relajar tus músculos.  Si aprietas tus dientes durante la noche sin darte cuenta, tu dentista probablemente te indicará que uses una barrera protectora o férula (que se puede hacer a la medida) para cuidar tus dientes. Estas barreras cubren los dientes en su totalidad, y se parecen a aquellas que usan los deportistas para proteger su dentadura de daños causados por el contacto o los golpes.
Pero además de todo esto, existen algunas formas de evitar que aprietes tus dientes y les causes daños a largo plazo. Estos consejos te pueden ayudar:
  • Evita abusar del alcohol, ya que el bruxismo tiende a intensificarse cuando lo consumes.
  • No muerdas lapiceros, lápices ni nada que no sea comida. Tampoco comas chicle o goma de mascar todo el tiempo, porque de esa forma estás acostumbrando a tus mandíbulas y a tus dientes a que tienen que estar mascando con frecuencia.
  • Evita el consumo de alimentos y bebidas que contienen cafeína, ya que pueden estimular a tus músculos porque producen adrenalina. Algunos ejemplos de estos alimentos incluyen: el chocolate, el café y las sodas.
  • Procura tomar consciencia de cuándo estás apretando los dientes. Cuando te des cuenta de que lo estás haciendo, relaja la mandíbula y pon tu lengua entre tus dientes delanteros para relajar los músculos.
  • Si tu bruxismo se presenta durante la noche, practica técnicas de relajación antes de irte a dormir. Puedes tomar un baño caliente, respirar y masajearte suavemente las mandíbulas (justo donde se unen, cerca del oído) con un paño mojado con agua tibia.
Si sigues estos consejos, tal vez puedas darle una mano al cuidado de tus dientes. Es bueno recordar que el bruxismo en la mayoría de los adultos tiene orígenes o causas psicológicas. El estrés, la ansiedad, tu nivel de agresividad, tu hiperactividad o si eres muy competitivo, influyen en que tus mandíbulas y otras partes de tu cuerpo se pongan tensas.
En los niños, el bruxismo se da cuando están desarrollando la mandíbula y les están saliendo los dientes. Pero por lo general, en ellos esta condición es pasajera y desaparece durante la adolescencia.
Habla con tu odontólogo (dentista) para que sepas si estás apretando los dientes inconscientemente. Entre los dos pueden buscar soluciones que te ayuden a cuidar y preservar tu dentadura y a evitar su desgaste. ¡Dile no al estrés y despídete del bruxismo!
Tomado de Vida y Salud

domingo, 3 de abril de 2011

¿Cuándo debes pedir una segunda opinión acerca de tu diagnóstico de cáncer?


Te han diagnosticado cáncer y no sabes qué hacer. El médico te dice cosas que preferirías no escuchar y parece que deberás someterte a un tratamiento que te genera dudas y temores. Pues trata de buscar respuestas que te tranquilicen. ¿Cómo? Una buena opción es buscar una segunda opinión. Aquí te contamos cuándo solicitar la opinión de otro médico calificado.
Claribel se angustió mucho cuando su doctora le dio la noticia de que tiene cáncer. No quería escuchar más aclaraciones ni sugerencias ni tampoco hablar con nadie del tema. Para ella era como el fin del mundo. Y cuando pudo comenzar a pensar en todas las indicaciones que le había dado la especialista y qué cosas debería hacer para llevar adelante su tratamiento contra el cáncer, entonces la angustia se fue transformando en miedos, dudas y cuestionamientos: ¿por qué debo aplicarme esos rayos?, ¿y los medicamentos que debo tomar qué efectos colaterales tendrán?, ¿se me caerá el pelo?, ¿no existe algo menos invasivo para tratar mi cáncer?
Con todas estas cuestiones dando vueltas en su cabeza y ya menos angustiada, Claribel volvió a la consulta y su médico le recomendó que pidiera una segunda opinión con otro profesional, así podría decidir con qué tratamiento contra el cáncer se sentía más cómoda y segura.
Estas situaciones son muy comunes hoy en día. Puedes ser tú misma quien solicite una segunda opinión, tu médico puede sugerirte algún profesional para que consultes y a veces los seguros de salud también incluyen la posibilidad de recibir una segunda opinión profesional cuando se trata del cáncer. Esta práctica, además de responder positivamente a una demanda de los pacientes que son diagnosticados con cáncer, se considera que contribuye a mejorar la calidad de la atención médica.
Una segunda opinión puede darte una perspectiva diferente sobre tu enfermedad, ya que algunos médicos son más conservadores y otros más radicales. Asimismo, puede haber varios argumentos para las distintas opiniones y otro médico puede proponerte algo diferente al primero, una opción que tu primer médico no había pensado o desconocía (ya que es imposible que todos los médicos conozcan todas las alternativas disponibles).
Por todo esto, no debes sentir vergüenza ni limitarte si quieres obtener una segunda opinión. Por ejemplo, puedes pedir una segunda opinión acerca de tu diagnóstico de cáncer cuando:
  • Piensas que el médico le ha restado importancia a la gravedad de tu enfermedad.
  • No te dan esperanzas o piensas que podría haber otra forma de tratamiento contra el cáncer.
  • Tienes un tipo de cáncer extraño o que no es muy común, o se desconoce en qué parte de tu cuerpo se ha originado el cáncer.
  • Quieres saber otra opinión sobre el reporte patológico (lo que se ve bajo el microscopio) y asegurarte de que se han explorado todas las opciones.
  • Tu doctor quiere que participes en un estudio clínico.
  • Vives en una área rural.
Una vez que decidas a quién acudir para una segunda opinión en cuanto al cáncer, pide que le envíen tu historia médica, tus radiografías y todos los exámenes que te han hecho relacionados con tu cáncer al médico que vas a visitar (o, si lo prefieres, posiblemente puedes llevarlos tú mismo/a). Quizá te pidan que firmes una autorización para que puedan enviar o que puedan darte la información.
En la primera visita, asegúrate de llevar todos tus medicamentos (incluyendo vitaminas, suplementos, hierbas y las medicinas que tomas ocasionalmente) y ten en cuenta que el médico nuevo revisará la información que le llevas o que reciba, pero te hará preguntas, te examinará y podría solicitar otros exámenes si lo considera necesario.
Una vez que el o la doctora tenga todos tus datos, podrá darte una segunda opinión que confirme la primera o podría sugerir modificaciones al plan de tratamiento propuesto por tu doctor para combatir el cáncer.
Además, puedes aprovechar esta oportunidad para preguntar todo lo que quieras saber, ya que la idea es que esta segunda opinión te ayude a despejar todas las dudas que puedas tener sobre el cáncer que te diagnosticaron y te de la seguridad de que has evaluado todas las posibilidades de tratamiento, para elegir la que te brinde más tranquilidad y seguridad.
Cuando se trata del cáncer, que no te de vergüenza pedir otra opinión si es que no te sientes satisfecho/a con el médico que te vio inicialmente. Tú debes sentirte cómodo/a y tranquilo/a para poder tomar decisiones y combatir el cáncer con todas las cartas puestas sobre la mesa.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 20 de marzo de 2011

Los medicamentos para disminuir el colesterol también podrían ser buenos para la próstata

¿Es cierto que los medicamentos para disminuir el colesterol pueden ayudar a disminuir la probabilidad de tener cáncer de próstata?

RESPUESTA del Dr. R. Jeffrey Karnes, Urología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Un estudio recientemente publicado, en efecto, descubrió que los hombres que tomaban estatinas (fármacos ampliamente recetados para disminuir el colesterol) tenían menos probabilidad de que se les diagnostique con cáncer de próstata que quienes no tomaban estatinas. Antes de realizar cualquier recomendación basada en estos resultados, es preciso investigar más; aunque parece que aquello que es bueno para el corazón, también lo es para la próstata.

En este estudio, publicado en la edición de agosto de 2010 de The Journal of Urology (La revista de Urología), los científicos de Mayo Clinic dieron seguimiento a 2.447 hombres durante más de 15 años. Entre los hombres que consumieron estatinas, sólo 6 por ciento recibió el diagnóstico de cáncer de próstata, mientras que quienes no tomaron estatinas tenían el triple de probabilidad de desarrollar cáncer de próstata. El planteamiento, por tanto, es que el consumo de estatinas podría evitar el desarrollo de este tipo de cáncer.

Las estatinas son medicamentos que actualmente se utilizan para disminuir el colesterol y ayudar a evitar un ataque cardíaco y/o un accidente cerebrovascular en pacientes con alto riesgo. No se sabe exactamente por qué se vincula a las estatinas con menos riesgo de cáncer de próstata, pero posiblemente sean muchos los factores que intervienen en esto. Primero, la hormona masculina llamada testosterona y derivada del colesterol propicia el desarrollo del cáncer de próstata; de manera que cuando se emplean estatinas para rebajar el colesterol, la testosterona también podría disminuir, reduciendo el riesgo de cáncer de próstata. Segundo, los científicos han observado en el laboratorio que las estatinas logran evitar la división de las células cancerosas y que, de hecho, hasta ocasionan la muerte de algunas células cancerosas.

Los resultados de este estudio son preliminares y es necesario investigar más para determinar si las estatinas pueden proteger contra el cáncer de próstata. Sin embargo, por ahora, esta investigación parece indicar que existe alguna correlación entre salud cardíaca y menos riesgo de cáncer de próstata.

Los resultados son importantes porque el cáncer de próstata es el tipo más común de cáncer masculino en Estados Unidos, que anualmente extermina a alrededor de 30.000 ó 40.000 hombres en este país. Además, aunque uno de cada seis hombres en Estados Unidos desarrolle cáncer de próstata, muchos más presentan enfermedades cardíacas. La causa principal de enfermedad y muerte entre hombres con cáncer de próstata en Estados Unidos es, en realidad, la enfermedad cardiovascular.

Si bien es difícil predecir con exactitud cómo funcionará la correlación entre estatinas y cáncer de próstata, de manera general se sabe que un estilo de vida más sano conlleva menos probabilidad de presentar cáncer de próstata, otras enfermedades urológicas y diferentes problemas de salud, tales como enfermedades cardíacas.

Por lo tanto y con estos resultados en mente, lo sabio es llevar un estilo de vida sano para el corazón, con o sin estatinas. Un estilo de vida sano, en general, consiste en hacer ejercicio durante al menos 150 minutos por semana, dejar de fumar, controlar el estrés y alimentarse sanamente. Una buena alimentación para el corazón normalmente incluye cereales integrales, carnes, aves y pescados magros, además de por lo menos cinco porciones diarias de frutas y verduras. El seguir estas pautas no sólo es importante para la salud de la próstata, sino de la persona en general.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Estás preparado/a para un terremoto?

La verdad, es que nadie lo está al 100%. O por lo menos, no quisiéramos estarlo ya que un terremoto es una catástrofe. Pero por esa misma razón y porque son muchos los ejemplos de daños producidos por terremotos en varias zonas del mundo, hay que estar preparados. A pesar de que los terremotos no se pueden predecir, sí se sabe a ciencia cierta que algunas zonas del planeta son sísmicas. Si vives en una zona de sismos, debes aprender a estar preparado para protegerte en caso de que suceda alguno. Toma nota.

Un terremoto o cismo es un fenómeno natural que puede producirse repentinamente en cualquier momento, en ciertas regiones del planeta. Este puede ser tan leve que apenas lo notes o por el contrario, generar verdaderos desastres naturales.

Si vives en una zona donde puedan producirse terremotos, aún cuando no haya habido temblores por muchos años, es preferible que tengas armado un plan para saber cómo actuar de manera segura en caso de que se produzca alguna emergencia.

Una de las recomendaciones más difíciles de seguir en una situación así es mantener la calma en todo momento y no dejar que el pánico y la desesperación se apoderen de ti. Seguramente pensarás: ¿quién puede actuar con calma cuando se te viene la casa encima?

Tal vez la clave para lograr algo de calma es estar preparados y tomar algunas medidas para reducir los factores de riesgo que hay en tu casa y que pueden agravar la situación cuando haya un terremoto.

Una de las cosas más importantes que deberías hacer es detectar los peligros potenciales de tu hogar y tu edificio, y corregirlos. Por ejemplo:

  • Elimina todos los objetos colgantes y los estantes que tengas sobre las camas y los sofás, y cuelga espejos, cuadros y otros objetos pesados en ganchos cerrados.
  • Asegura los muebles a la pared para evitar que se caigan, así como los objetos pesados más valiosos y los electrodomésticos -como televisores, radios y computadoras (ordenadores)-, pegándolos en sus lugares con masilla removible, abrazaderas o algún otro tipo de pegamento.
  • En la cocina, asegura las puertas de los muebles y utiliza cerrojos para evitar que se abran. Asimismo, afirma el refrigerador (hielera) y otros artefactos eléctricos a las paredes usando abrazaderas.
  • Guarda los objetos pesados, las cosas que se rompan y los productos inflamables o peligrosos en los estantes más bajos o asegurados contra el piso.

También es importante que como parte de tu plan de acción en caso de un terremoto, tomes las siguientes precauciones:

  • Haz una copia de los documentos que sean importantes como tarjetas de identidad, datos del seguro médico, contratos, escrituras y toda aquella que puedas necesitar de inmediato. Puedes guardarlo en una caja especial diseñada para sobrevivir terremotos, incendios e inundaciones.
  • Ten siempre a mano los números de emergencia a los que puedes necesitar llamar en ese momento y actualízalos de tanto en tanto. De todos modos, ten en cuenta que en el momento mismo del terremoto es posible que las líneas se saturen o se corten, con lo cual deberías tener siempre presente un plan a seguir por todos los miembros de la familia.
  • Diseña un plan de emergencia. Define un punto de encuentro fuera del hogar donde todos podrán encontrarse en caso de que ocurra un terremoto. Lo ideal es buscar algún lugar abierto cerca de tu domicilio. Incluso, trata de definir un punto de encuentro y un teléfono de contacto fuera de la ciudad, donde puedan comunicarse o dirigirse, en caso de que deba ser evacuada y los miembros de la familia no se encuentren todos juntos en ese momento.
  • Arma una reserva de productos indispensables que puedes necesitar para abastecerte –a ti y a tu familia- durante al menos de 3 a 5 días. Recuerda que luego de un terremoto es posible que se corten los suministros de luz y de agua, por ejemplo, y puede ser difícil obtener alimentos.

Para armar una reserva en el hogar, no deberían faltar:

  1. 4 litros de agua por persona por día.
  2. Suficiente cantidad de comida enlatada o empaquetada y alimentos que no necesiten refrigeración.
  3. Un botiquín de primeros auxilios, con los medicamentos necesarios y todo lo necesario para la higiene personal.
  4. Luces de emergencia y una radio que funcionen.
  5. Ropa y artículos para protegerse del clima: abrigos, zapatos resistentes, calcetines, cobijas y una carpa, si la tienes.
  6. Bolsas de plástico fuertes para la basura y otras necesidades, así como guantes de trabajo y lentes protectores.
  7. Si tienes mascotas, incluye alimentos y correas para ellas.

En caso de que debas dejar tu casa, lo ideal sería que cada uno también tuviera su propio equipo de reserva, que debería incluir, por lo menos:

  • Agua embotellada.
  • Bocadillos de alto contenido calórico.
  • Medicamentos y un botiquín de primeros auxilios.
  • Un silbato, para alertar a los rescatadores de su posición.
  • Luces de emergencia
  • Identificación personal y dinero de emergencia en efectivo.

Si tomas estas precauciones ya habrás dado un gran paso para enfrentar ese momento que puede ser muy difícil.

¿Qué puedes hacer para protegerte durante el terremoto?

  • Si estás adentro, no salgas hasta que el temblor cese. La mayoría de las lesiones durante los terremotos ocurren cuando los objetos caen sobre la gente al entrar o salir de los edificios.
  • Refúgiate debajo de una mesa o un escritorio resistente y agárrate firmemente hasta que el movimiento se detenga.
  • Los marcos de las puertas sólo deben usarse como refugio si están cerca de ti y si sabes que se trata de una puerta de carga apoyada fuertemente.
  • Si no hay una mesa o escritorio cerca, cúbrete la cara y la cabeza con los brazos y agáchate contra la pared en una esquina interior del edificio.
  • Cierra todas las llaves de paso de agua, luz y gas, para evitar emergencias por escapes, y si estás cocinando, apaga el fuego antes de buscar refugio.
  • Mantente alejado/a de vidrios, ventanas, puertas exteriores o paredes y de todo lo que pueda caerse, tal como lámparas, muebles altos y cuadros o espejos colgados.
  • Si estás en la cama, espera allí protegiéndote la cabeza con una almohada, a menos que estés debajo de una lámpara de techo que pueda caerse.
  • Si estás en un edificio alto, evita las ventanas y no uses los elevadores.
  • Si estás al aire libre, aléjate de los edificios y cables eléctricos, y ten cuidado con los escombros que se están derrumbando.
  • Si estás en la costa, trasládate inmediatamente a un lugar más alto para evitar un posible maremoto u olas grandes.
  • Si estás conduciendo, detente lo antes posible pero no sobre ni debajo de viaductos, puentes o túneles. Tampoco lo hagas cerca de cables de electricidad, postes de luz, árboles ni carteles. Tan pronto puedas, frena con cuidado a un lado del camino y quédate dentro del vehículo hasta que termine el terremoto.
  • Si quedas atrapado/a en los escombros, no enciendas un fósforo, no te muevas ni levantes polvo, cúbrete la boca con un pañuelo o la ropa y da golpes en un tubo o la pared para que los rescatistas puedan encontrarte. Si tienes, usa un silbato y evita gritar, solo hazlo como un último recurso, ya que gritar puede causar que inhale cantidades peligrosas de polvo.
  • Cuando todo haya pasado, si tienes que salir afuera después del terremoto, ten cuidado con objetos que caigan, cables eléctricos caídos y paredes, puentes, calles y aceras debilitadas.

Recuerda que estas catástrofes son inevitables y las circunstancias pueden estar fuera de tu control, pero hay medidas de seguridad que puedes tomar. Mantenerte a salvo, a ti y a tu familia, hasta que llegue asistencia de rescate, depende principalmente de ti. Por eso es importante que tengas en cuenta estas normas, para cuidar a tu familia antes, durante y después de un terremoto.


Tomado de Vida y Salud

jueves, 10 de febrero de 2011

La artritis y el ejercicio



Si los dolores que te causa la artritis te vienen como anillo al dedo como excusa para que dejes de hacer ejercicio, he aquí algunas razones y sugerencias para que pongas tu cuerpo en movimiento y mantengas una vida más saludable. No dejes que la artritis te inmovilice.

Falta poco para que Mirta cumpla 70 años y por supuesto, ya tiene casi todo listo para la fiesta. Sólo un detalle le preocupa: le gustaría bailar aunque sea un ratito ese día pero es probable que no pueda hacerlo. Hace unos años, la artritis comenzó a desarrollarse en el cuerpo de Mirta.

Esta enfermedad de las articulaciones que genera dolor y rigidez, y hasta puede presentar inflamación, calor y enrojecimiento, hizo que -lentamente y casi sin darse cuenta- fuera eliminando los movimientos cotidianos de su rutina diaria.

La buena noticia es que puede hacer mucho para recuperar la movilidad perdida, y por qué no, volver a bailar aunque sea un poquito, posiblemente no en su propia fiesta pero sí en alguna próxima, luego de unos meses de ejercitar su cuerpo.

Es cierto que los dolores que genera la artritis suelen generar inactividad pero también es cierto que muchas veces el mismo dolor hace que te limites y dejes de hacer ciertos movimientos, simplemente porque crees que ya no puedes hacerlos.

El paso del tiempo, sumado a la enfermedad, no sólo no te permite bailar como en tus épocas de juventud, tampoco tienes fuerzas para caminar tanto como antes e incluso, hasta te cuesta mantenerte de pie durante más de una hora, mientras preparas una cena romántica o el almuerzo del domingo para disfrutar con la familia o los amigos.

Si eres de las personas que piensa (y siente) cosas similares, deja de preocuparte y ponte en acción: si haces ejercicio regularmente puedes devolverle fuerza a tus músculos, recuperar el movimiento y aliviar el dolor que te provoca la artritis. Por supuesto, no esperes volver a sentirte como a los 20, pero sí podrás volver a disfrutar más todas esas tareas cotidianas que te cuestan tanto trabajo actualmente.

Cuando Mirta tuvo que ponerse manos a la obra, nuevamente volvió el “no puedo”: porque cerca de donde vive no hay buenas profesoras de yoga ni de estiramiento, porque las inscripciones a esas clases son muy costosas o simplemente porque tiene artritis y no puede realizar ciertos movimientos.

Es posible que todo esto sea cierto pero en todas estas afirmaciones también hay algo de auto-sabotaje. En principio, no tienes que realizar movimientos que no puedas hacer, ya sea porque te duele o porque has perdido flexibilidad.

Por el contrario, cada vez que te propongas hacer ejercicio recuerda no sobre exigirte ni forzarte, tampoco deberías agitarte. La idea es que con el tiempo y con ejercicios suaves que no te generen dolor ni molestias, vayas recuperando la movilidad y tonificando los músculos.

Esto no sólo te permitirá volver a bailar, caminar varias cuadras y cocinar durante toda la mañana para luego levantarte varias veces para atender a tus visitas, sino que además aliviará los mismos dolores que provoca la artritis y hasta te permitirá dormir mejor. Todo eso, ¿necesitas algún motivo más?

Ahora que ya sabes que el ejercicio puede ayudarte a sobrellevar mejor tu artritis, debes encontrar el más conveniente para ti. En este caso, es importante que consultes con tu reumatólogo qué movimientos debes evitar y si debes tener alguna precaución de acuerdo a tu caso particular.

Luego, es hora de ponerte en acción y buscar la actividad que te resulte más placentera. Los ejercicios pueden ser de distinto tipo:De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De estiramiento: destinados a fortalecer los músculos, pueden ofrecer mayor apoyo a las articulaciones y ayudan a reducir el impacto en la articulación que te duelen. Además, contribuyen a un mejor funcionamiento y ayudan a reducir la pérdida ósea (del hueso) asociada con la inactividad, algunas formas de artritis inflamatoria y el uso de ciertos medicamentos.

Aeróbicos o cardiorrespiratorios: mejoran la función cardiaca, pulmonar y muscular. Ayudan a controlar el peso, el estado de ánimo, el patrón del sueño y la salud en general. Entre las formas seguras se incluyen: caminar, nadar, montar en bicicleta y tareas cotidianas como cortar el césped (el pasto), rastrillar hojas y sacar el perro a pasear (eso también va a poner feliz a tu perro).

De conciencia corporal: para mejorar la postura, el equilibrio, la conciencia de la posición articular (de tus articulaciones), la coordinación y la relajación. El Tai chi y el yoga, por ejemplo, incorporan ejercicios de este tipo.

El lugar y el momento también lo decides tú. Algunas personas prefieren tomar clases o buscar compañía para hacer los ejercicios, otros prefieren quedarse en la comodidad de su hogar. No dejes que este tipo de factores te desanimen, piensa en todos los beneficios que tendrás al recuperar la movilidad y al aliviar tus dolores.

En todo momento, recuerda consultar periódicamente con tu reumatólogo/ga u otro profesional de salud acerca de tu programa de ejercicios y acerca de cualquier otra inquietud que tengas, para recibir la orientación necesaria.

De ese modo, podrás incorporar las actividades físicas regulares a tu rutina diaria y podrás beneficiarte con un estilo de vida activo y saludable a pesar de tener artritis.

Tomado de Vida y Salud