- Algunas arritmias (cuando los latidos del corazón tienen un ritmo irregular).
- Una pérdida excesiva de sangre debido a una lesión o a un sangrado interno.
- La falta de oxígeno, provocada por una asfixia (atragantamiento), un ahogo o un ataque de asma severo, por ejemplo.
- Hipotermia (baja severa de la temperatura del cuerpo), baja severa de la presión arterial e incluso, la electrocución.
- Tener ciertos trastornos genéticos (hereditarios) que afectan al corazón.
Líneas de Atención personalizada 312 387 32 23 - PBX. 750 00 60. Mails: luzyvidaexpress@gmail.com o leoncico03@gmail.com. Cra 52 C No. 35-26 sur, barrio El Tejar - Bogotá D.C., Colombia
DESPACHOS A TODO EL PAÍS
martes, 3 de julio de 2012
Ataque cardíaco o paro cardíaco, ¿cuál es la diferencia?
miércoles, 20 de junio de 2012
La aspirina podría sumarse a la batalla contra el cáncer
lunes, 18 de junio de 2012
El cerebro de los fumadores cambia en respuesta a los altos niveles de nicotina
miércoles, 18 de abril de 2012
Estudio sobre células madre esclarece el mejor momento para la terapia que ayuda a sobrevivientes de ataque cardíaco
sábado, 14 de abril de 2012
El tratamiento para el colesterol a base de estatinas es igualmente eficaz en pacientes de ambos sexos
sábado, 7 de abril de 2012
Cómo reincorporarte al ejercicio después de un período prolongado sin actividad
- Ponte un objetivo que quieras lograr: correr cinco millas, hacer 200 abdominales diarios, escalar una montaña o ir en bicicleta en un trayecto largo. Cualquiera que sea tu meta, anótala y déjala en algún lugar visible.
- Arma un plan de ejercicios. Lo primero que necesitas es hacerte el tiempo: define días y horarios que tienes disponibles y adónde irás a practicar. Asimismo, busca nuevos modos para ponerte en forma, sobre todo si has tenido una lesión y te estas recuperando. Puedes probar con ejercicios suaves y quizás sea el momento de empezar actividades como yoga o Pilates.
- Escucha a tu cuerpo y acepta tus limitaciones. Sobre todo si has dejado el ejercicio por algún motivo de salud. Recuerda que has tenido un problema y que necesitas encontrar nuevas formas de ejercitar y devolverle a tu cuerpo la movilidad que ahora ha cambiado.
- Cuida tus músculos. Comienza con movimientos lentos, usando pesas pequeñas para los ejercicios de resistencia, y recorriendo distancias cortas. Y no te desanimes. Con el tiempo empezarás a notar los resultados y, si has sido realista, cuando menos lo esperes estarás logrando el objetivo que te has propuesto.
lunes, 27 de febrero de 2012
El potasio y la dieta después de un ataque al corazón
- Las verduras de hojas verdes y las coles, como la acelga, la espinaca, el brócoli y los repollitos (o coles) de Bruselas.
- Varias frutas como las uvas (y las uvas pasas o pasas), las moras, los albaricoques (duraznos), los plátanos (bananos), los dátiles y el kiwi. También las frutas cítricas, como las naranjas y las toronjas o pomelos (y sus jugos).
- Los vegetales de raíz o tubérculos como las zanahorias, la remolacha (betabel o betarraga), las papas (patatas), las batatas (boniato dulce o camote) y las calabazas (ahuyama).
- El tomate en todas sus formas: natural, en salsa, puré o jugo.
- El aguacate (palta), los guisantes (arvejas, chícharos) y frijoles (porotos, frejoles, habichuelas) secos y las nueces.
miércoles, 15 de febrero de 2012
La dieta mediterránea vinculada a una mayor longevidad
- Natural Standard: La Autoridad de Medicina Integrativa. www.naturalstandard.com
- Tognon G, Rothenberg E, Eiben G, et al. Does the Mediterranean diet predict longevity in the elderly? A Swedish perspective. Age (Dordr). 2011 Sep;33(3):439-50.
lunes, 13 de junio de 2011
Una nueva forma de medir el colesterol: el tamaño de la partícula indica el riesgo
domingo, 10 de abril de 2011
Actualización: dispositivos para ayudar al corazón a mantener su paso
jueves, 7 de abril de 2011
Trabajar muchas horas es malo para el corazón
lunes, 28 de marzo de 2011
La rehabilitación cardiaca es muy provechosa, pero muchas mujeres no participan en ella
domingo, 20 de marzo de 2011
Los medicamentos para disminuir el colesterol también podrían ser buenos para la próstata

¿Es cierto que los medicamentos para disminuir el colesterol pueden ayudar a disminuir la probabilidad de tener cáncer de próstata?
RESPUESTA del Dr. R. Jeffrey Karnes, Urología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
Un estudio recientemente publicado, en efecto, descubrió que los hombres que tomaban estatinas (fármacos ampliamente recetados para disminuir el colesterol) tenían menos probabilidad de que se les diagnostique con cáncer de próstata que quienes no tomaban estatinas. Antes de realizar cualquier recomendación basada en estos resultados, es preciso investigar más; aunque parece que aquello que es bueno para el corazón, también lo es para la próstata.
En este estudio, publicado en la edición de agosto de 2010 de The Journal of Urology (La revista de Urología), los científicos de Mayo Clinic dieron seguimiento a 2.447 hombres durante más de 15 años. Entre los hombres que consumieron estatinas, sólo 6 por ciento recibió el diagnóstico de cáncer de próstata, mientras que quienes no tomaron estatinas tenían el triple de probabilidad de desarrollar cáncer de próstata. El planteamiento, por tanto, es que el consumo de estatinas podría evitar el desarrollo de este tipo de cáncer.
Las estatinas son medicamentos que actualmente se utilizan para disminuir el colesterol y ayudar a evitar un ataque cardíaco y/o un accidente cerebrovascular en pacientes con alto riesgo. No se sabe exactamente por qué se vincula a las estatinas con menos riesgo de cáncer de próstata, pero posiblemente sean muchos los factores que intervienen en esto. Primero, la hormona masculina llamada testosterona y derivada del colesterol propicia el desarrollo del cáncer de próstata; de manera que cuando se emplean estatinas para rebajar el colesterol, la testosterona también podría disminuir, reduciendo el riesgo de cáncer de próstata. Segundo, los científicos han observado en el laboratorio que las estatinas logran evitar la división de las células cancerosas y que, de hecho, hasta ocasionan la muerte de algunas células cancerosas.
Los resultados de este estudio son preliminares y es necesario investigar más para determinar si las estatinas pueden proteger contra el cáncer de próstata. Sin embargo, por ahora, esta investigación parece indicar que existe alguna correlación entre salud cardíaca y menos riesgo de cáncer de próstata.
Los resultados son importantes porque el cáncer de próstata es el tipo más común de cáncer masculino en Estados Unidos, que anualmente extermina a alrededor de 30.000 ó 40.000 hombres en este país. Además, aunque uno de cada seis hombres en Estados Unidos desarrolle cáncer de próstata, muchos más presentan enfermedades cardíacas. La causa principal de enfermedad y muerte entre hombres con cáncer de próstata en Estados Unidos es, en realidad, la enfermedad cardiovascular.
Si bien es difícil predecir con exactitud cómo funcionará la correlación entre estatinas y cáncer de próstata, de manera general se sabe que un estilo de vida más sano conlleva menos probabilidad de presentar cáncer de próstata, otras enfermedades urológicas y diferentes problemas de salud, tales como enfermedades cardíacas.
Por lo tanto y con estos resultados en mente, lo sabio es llevar un estilo de vida sano para el corazón, con o sin estatinas. Un estilo de vida sano, en general, consiste en hacer ejercicio durante al menos 150 minutos por semana, dejar de fumar, controlar el estrés y alimentarse sanamente. Una buena alimentación para el corazón normalmente incluye cereales integrales, carnes, aves y pescados magros, además de por lo menos cinco porciones diarias de frutas y verduras. El seguir estas pautas no sólo es importante para la salud de la próstata, sino de la persona en general.
Tomado de Vida y Salud
sábado, 19 de marzo de 2011
El té: disfrutarlo por salud y por placer

miércoles, 2 de febrero de 2011
¿Cuánto calcio debes consumir?

Seguramente has escuchado de que el calcio es indispensable para la salud de los huesos y para prevenir enfermedades como la osteoporosis. Pero a pesar de que te tomes tu vaso de leche diariamente, puede ser que no estés alcanzando la cantidad de calcio que necesitan tus huesos para estar sanos. Aquí te contamos cuánto calcio debes consumir.
Cuando te hablo de calcio, es probable que de inmediato pienses en la salud de tus huesos. ¡Estás en lo cierto! El calcio es un mineral que necesita nuestro cuerpo para desempeñar muchas funciones, entre ellas, mantener sanos y fuertes a los huesos y a los dientes. Si bien el calcio también es indispensable para enviar los impulsos nerviosos al cerebro, juega un papel crucial en la coagulación de la sangre y en la regulación de los latidos del corazón. El 99% del calcio se almacena en los huesos y en los dientes. De ahí que cuando pensemos en la salud de los huesos y de los dientes, pensemos de inmediato en que es necesario consumir calcio.
¿Dónde se encuentra el calcio? Idealmente el calcio lo puedes obtener a través de los alimentos. La leche y sus derivados son considerados una importante fuente de calcio, por eso, entre otras, la pirámide alimenticia en Estados Unidos recomienda que se consuman tres porciones de leche o sus derivados al día. Obviamente, el calcio también se encuentra en otros alimentos como: el tofu, las sardinas, los vegetales verdes, los frijoles o habichuelas y las almendras entre otros. Pero, ¿cómo puedes saber si estás obteniendo una dosis adecuada de calcio?
La Academia Nacional de Ciencias en Estados Unidos estableció estas recomendaciones de acuerdo a la edad de la persona:
- Para las personas que tienen entre 19 y 50 años, la dosis recomendada es de 1,000 miligramos al día.
- Aquellos que tienen más de 50 años deben consumir 1,200 miligramos de calcio al día
- Y en el caso de las mujeres embarazadas y lactantes, la recomendación también es de 1,000 miligramos al día.
Desde luego que si alguien tiene problemas de osteoporosis o su médico le hace recomendaciones diferentes, estos números no son para casos particulares y siempre se deben seguir las instrucciones de su médico.
Si quieres saber en detalle cuántos miligramos estás obteniendo al día, tu doctor o un dietista registrado te pueden dar una lista o darte recomendaciones. Si no estás cumpliendo con los requerimientos para tu edad y sexo, tal vez un suplemento de calcio sea recomendable para ti. Pero recuerda que los alimentos siempre te proporcionan otros nutrientes y que un estudio reciente sugiere que los suplementos pueden aumentar el riesgo de ataques al corazón en un 30%.
Algunos ejemplos de alimentos y el contenido de calcio que contienen incluyen:
- Una taza de leche evaporada sin grasa, 742 mgs. de calcio
- Una taza de yogur desgrasado con 13 gramos de proteína, 452 mgs. de calcio
- Una taza de yogur desgrasado con 12 gramos de proteína, 415 mgs. de calcio
- Una taza de yogur desgrasado con 10 gramos de proteína, 354 mgs. de calcio
- Una taza de yogur entero, con 8 gramos de proteína, 275 mgs. de calcio
- 3 onzas (85 gramos) de sardinas enlatadas con hueso, 325 mgs. de calcio
- Una taza de espinacas (cocinadas o congeladas) sin sal, 291 mgs. de calcio
- Una taza de espinaca enlatada, 272 mgs. de calcio
- Una taza de col o repollo (cocinada) sin sal, 190 mgs. de calcio
- Una taza de frijol de soya o soja (cocinado) sin sal, 261 mgs. de calcio
- Una taza de nabo (cocinado o congelado) sin sal, 249 mgs. de calcio
- Una onza (28 gramos) de queso suizo tipo gruyere, 224 mgs. de calcio
- Una onza (28 gramos) de queso mozzarella, 207 mgs. de calcio
- Una taza de queso cottage con 1% de grasa, 138 mgs. de calcio
- Una tostada con guacamole, 211 mgs. de calcio
Desde luego que el calcio es uno de los pilares para mantener una buena salud ósea (de los huesos), pero hay otros factores que también contribuyen para tener huesos sanos:
- Haber consumido suficiente calcio durante tu niñez para lograr la densidad ósea apropiada.
- Hacer ejercicio diariamente, que incluya pesas o resistencia para mantener tus huesos fuertes.
- Obtener suficiente vitamina D, la cual es indispensable para la absorción adecuada del calcio. Recuerda que la vitamina D se obtiene a través de la leche, de los suplementos y de una exposición diaria al sol.
No te olvides que tener huesos fuertes previene la osteoporosis, y el evitar fracturas (huesos rotos) en la vejez te mantiene independiente.
¡No dejes de consumir alimentos con calcio!
Tomado de Vida y Salud
martes, 21 de diciembre de 2010
El tener sobrepeso influye en tu salud oral

A las conocidas razones para mantenerse en línea se agrega una más: el riesgo de desarrollar periodontitis, la inflamación crónica de las encías, de los ligamentos y de los huesos que sostienen a los dientes y que constituye la causa principal de la pérdida de los dientes en los adultos.
En general, nos acordamos de cuidar nuestra boca cuando nos duele una caries (una picadura de un diente o una muela) o no podemos comer helado porque nos hace ver las estrellas. Sin embargo, varios estudios comienzan a demostrar posibles relaciones entre las enfermedades bucales con otras que tienen más riesgos para nuestra salud.
Hace unos meses te contamos sobre un estudio realizado en Inglaterra, publicado en la revista British Medical Journal, que demostró que quienes mantienen sus dientes y sus encías sanas tienen menos posibilidades de sufrir ataques cardíacos.
Ahora, unos hallazgos nuevos indican una relación entre las enfermedades periodontales (de las encías) con la obesidad. En este sentido, el mantener un peso saludable y el hacer ejercicio también ayuda a proteger la boca, además de los consabidos beneficios en general que esto trae para tu organismo, como por ejemplo, el reducir la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2.
Dos de esos descubrimientos, detectados por unos investigadores de las universidades de Harvard y Puerto Rico, fueron presentados durante las 87a Reunión General de la Asociación Internacional de Investigación Dental (IADR, por sus siglas en inglés).
Uno consideró a 37,000 hombres que fueron evaluados a largo plazo, teniendo en cuenta factores de salud y nutrición, que detectó que quienes estaban obesos (de acuerdo al índice de masa corporal o IMC-que en inglés se abrevia BMI por sus iniciales en este idioma) tenían un 29% más de posibilidades de desarrollar periodontitis.
El otro tomó en cuenta la altura, el peso y la circunferencia de la cintura en casi 150 hombres y mujeres mayores de 70 años, para evaluar si existía alguna asociación entre el exceso de grasa y la enfermedad periodontal. En efecto, luego de analizar la información considerando todos los datos, los investigadores determinaron que los adultos mayores con niveles elevados de grasa abdominal tenían una incidencia significativamente más alta de periodontitis.
También, otra investigación realizada por la Universidad de Florida en los Estados Unidos, publicada en el Journal of Periodontology, encontró que la salud general y la salud bucal están relacionadas, por lo cual las personas que quieren mantener dientes fuertes deben lograr un peso adecuado y hacer alguna actividad física.
Al respecto, Samuel Low, el autor principal, explicó que la mala salud general aumenta el riesgo de desarrollar periodontitis, una inflamación crónica de las encías, de los ligamentos y los huesos que sostienen a los dientes.
La periodontitis no sólo constituye la principal causa de la pérdida de los dientes en los adultos sino que algunas investigaciones la relacionan con enfermedades del corazón, con la diabetes y con la artritis reumatoide.
A medida que las investigaciones continúan demostrando una relación más estrecha entre la salud del cuerpo en general y la de la boca, se vuelve más importante el prestarle atención a nuestros dientes y encías y el cuidarlos debidamente todos los días, no sólo cepillándolos luego de cada comida, al levantarse y antes de ir a dormir, sino también haciendo ejercicios regularmente y evitando el sobrepeso.
Tomado de Vida y Salud



