DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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sábado, 28 de julio de 2012

Los riesgos de tener sobrepeso durante el embarazo



Cuando esperas un bebé, es completamente normal que aumentes de peso. Sin embargo, este aumento inevitable debe ser saludable para evitar complicaciones durante el embarazo y el parto, tanto para ti, como para tu bebé. Una nueva investigación confirma que el embarazo y el sobrepeso no son una buena combinación.

Rita está embarazada de 6 meses y está preocupada porque ya aumentó mucho de peso y su médico se lo advirtió. Pronto le harán la prueba de glicemia (azúcar en la sangre) para descartar que no tenga diabetes gestacional y Rita tiene un presentimiento negativo. Aunque dice que se cuida con la alimentación, reconoce que no ha hecho mucho ejercicio pues se siente muy cansada y sólo quiere dormir.

Rita, como muchas mujeres embarazadas que aumentan de peso de manera descontrolada, está en riesgo de tener más complicaciones durante el embarazo y durante el parto. Una investigación reciente realizada por la Universidad de Northwestern en Chicago, en Estados Unidos, así lo confirma.

Esta investigación analizó a más de 23 mil mujeres en 9 países y encontró que las mujeres embarazadas que son obesas y sufren de diabetes gestacional y aquéllas con sobrepeso y glicemia (azúcar en la sangre) ligeramente alta, están más predispuestas a tener bebés grandes. ¿Qué riesgo implica esto? Tener un bebé grande aumenta el riesgo de que sufran lesiones durante el parto vaginal y esto eleva las posibilidades de que requieran una cesárea.

Los datos concretos de esta investigación hablan claramente: los bebés nacidos de mujeres obesas con diabetes gestacional, pesaban alrededor de 340 gramos o doce onzas más que los nacidos de madres con peso y glicemia (azúcar en la sangre) normales. Los bebés nacidos de mamás con sobrepeso (no obesas) con glicemia un poco elevada, pesaban cerca de 213 gramos o 7.5 onzas más.

Además, los bebés que nacieron de mamás pasadas de peso y con niveles de azúcar en la sangre (glicemia) elevados, son propensos a dos cosas: a bajos niveles de glicemia y a niveles de insulina altos. Esto, a la larga puede provocar obesidad y diabetes en el niño(a).

Recuerda que aunque aumentar de peso es algo que no se puede evitar en los meses de gestación, hay algunas pautas que indican el aumento de peso saludable de acuerdo a tu peso al empezar el embarazo. Tu médico te guiará al respecto y te dirá cuánto peso deberías aumentar idealmente durante cada mes para tener un embarazo saludable.

A continuación te doy una guía para que te des una idea más concreta acerca del peso indicado de acuerdo a tu caso. Para leer correctamente la tabla, recuerda que IMC equivale a índice de masa corporal.

        Peso antes del embarazo                     Aumento de peso recomendado o saludable

Si pesabas menos de lo normal (IMC=18.5)         De 28 a 40 libras/ De 13 a 18 kilos

Si tenías peso normal (IMC=18.5-24.9)                  De 25 a 35 libras/ De 11 a 16 kilos

Si estabas pasada de peso (IMC=25-29.9           De 15 a 25 libras/ De 7 a 11 kilos

Si estabas obesa (IMC= 30 o más)                        De 11 a 20 libras/ De 5 a 9 kilos

El comer sanamente para cubrir las necesidades de tu cuerpo y las de tu bebé en desarrollo es fundamental. Habla con tu médico al respecto para que diseñen una dieta de acuerdo a tu peso. Y ¡no te olvides del ejercicio! Estar activa también es indispensable para llevar un embarazo 10 puntos.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 22 de diciembre de 2011

Qué es el índice de masa corporal (IMC) y cómo calcularlo

Aunque no te gusten para nada ni el cálculo ni las matemáticas, hay números muy importantes en tu vida: tu edad, tu estatura y tu peso. Con esos números y una sencilla fórmula se puede llegar a una cifra que sirve de guía para determinar si la persona (ya sea un niño o un adulto), tiene un peso saludable en relación a su talla o si por el contrario sufre de sobrepeso u obesidad. Esa relación entre talla y peso es lo que se conoce como Índice de Masa Corporal (IMC). ¿Quieres saber cuál es el tuyo y qué determina en tu salud? Infórmate aquí.

Es fácil determinar cuánto medimos y pesamos. Basta usar una cinta métrica y una báscula. Pero, ¿cómo saber si ese peso es saludable en relación a nuestra edad y estatura? Muchas personas no necesitan ni siquiera subirse a una báscula para saber que tienen sobrepeso. Pero ¿cuánto sobrepeso? O peor todavía, ¿cuándo dejamos de tener sobrepeso y nos convertimos en obesos? Todas esas preguntas pueden contestarse fácilmente conociendo el Índice de Masa Corporal, una medición estadística que relaciona el peso y la estatura de una persona y permite determinar si sufre de sobrepeso o no, o si tiene un alto nivel de grasa en el cuerpo. Fue inventado por el estadístico y astrónomo belga Adolphe Quatelet en 1830, por eso también se le conoce como el Índice de Quatelet.

¿Para qué se usa?

Cada vez que vas al médico te miden y te pesan. Pero tu peso solamente no significa mucho. Cuando lo relacionas con tu estatura es que esa cifra comienza a mostrar un panorama más claro de tu estado de salud general. Usando el IMC los médicos pueden determinar si una persona tiene deficiencia de peso, un peso saludable o exceso del mismo. Si el IMC es muy alto, la persona tiene un riesgo mucho mayor de sufrir problemas de salud crónicos que se relacionan con el peso, como la hipertensión, la diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares (del corazón), ataques cerebrovasculares (ACV), problemas en la vesícula y osteoartritis. El sobrepeso también aumenta el riesgo de sufrir varios tipos de cáncer (mama, colon, próstata y endometrio). El IMC no solamente le resulta útil a tu médico de cabecera. También lo utilizan varias organizaciones y agencias de salud pública, como el National Institute of Health y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para definir los límites de la obesidad de la población general. De hecho, fue adoptado en 1980 como una manera de identificar el riesgo de la población para contraer las enfermedades que mencionábamos anteriormente (hipertensión, ataque cardíaco, diabetes, ACV y algunos tipos de cáncer).

¿Cómo se calcula?

Comienza por medirte y pesarte. Da igual que uses pies y pulgadas/libras que metros y centímetros/kilogramos. Pero para darte un ejemplo práctico e ilustrar la fórmula, usaremos el cálculo usando pulgadas y libras.

Supongamos que mides 5´3” (63 pulgadas) de altura y pesas 130 libras.
  • Multiplica el peso por 703 (130 x 703 = 91,390)
  • Multiplica tu altura por sí misma, es decir, llévala al cuadrado2 (63 x 63) = 3,969
  • Divide la primera multiplicación por la segunda (peso entre altura), es decir 91,390/ 3,969 = 23.
Resultado: tu índice de masa corporal es de 23.

¿Te parece muy complicado? No te preocupes. Visita este sitio web del National Heart Lung and Blood Institute, donde encontrarás una calculadora que te ayudará a obtener tu IMC automáticamente. Ingresa tus datos, haz clic en la casilla que indica Calcular y obtendrás tu cifra de IMC.

¿Y qué significa ese número?

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jueves, 10 de noviembre de 2011

“A mi hijo no le digan gordo”


Usamos las palabras para comunicarnos unos con otros. Pero a veces, sin ninguna intención, las palabras que empleamos pueden incomodar y hasta herir a otros. Ese es el caso de los términos “gordo”, “rellenito” u “obeso” que les molestan a algunos padres cuando los médicos los usan para describir a sus hijos cuando están excedidos de peso. ¿Qué piensas tú? ¿Te parecen ofensivas? Cualquiera que sea el término que usemos, lo cierto es que la obesidad y el exceso de peso perjudican al niño y ponen en peligro su salud. Aquí te damos algunos consejos para ponerle freno a la obesidad infantil.

Según una encuesta desarrollada por investigadores del Centro Rud para Políticas Alimenticias y Obesidad de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, los padres no se sienten cómodos cuando los médicos les dicen a sus hijos que están gordos u obesos. En vez de esos términos, que consideran peyorativos, preferirían que se les hablara de que su peso no es saludable.

En detalle, según los resultados publicados en la revista especializadaPediatrics, de los 445 padres encuestados (con hijos con diferentes niveles de peso entre sí, desde normal, con sobrepeso hasta obesos), el 44% afirmó que prefería que los médicos se refirieran al peso de los niños en vez de mencionar cuán gordos se han puesto. Tampoco aceptaron los términos de obeso o rellenito, ya que se considera que esas formas son prejuiciosas. Por el contrario, los padres preferirían que los médicos simplemente hablaran con sus niños sobre un peso poco saludable o sobre su índice de masa corporal (o IMC, que es el término médico que se refiere a una relación entre la estatura y el peso).

Es normal que el médico quiera discutir el problema del sobrepeso con los padres y con el niño, pero los padres estiman que se obtienen resultados más positivos si el doctor se dirige a ellos diciendo, por ejemplo: “Tenemos que buscar la forma de que llegues a un peso saludable” en lugar de “Estás muy gordo, tienes que bajar de peso”. Ese tipo de lenguaje hace que tanto los padres como los niños se sientan culpables y que se avergüencen, y no los motiva a buscar soluciones positivas.

Los investigadores también les preguntaron a los padres como actuarían o responderían si pensaban que sus hijos habían sido estigmatizados por el médico debido a su peso. La mitad respondió que le pediría al especialista que usara un lenguaje más sensible, y el 35% dijo que buscaría otro doctor. El 37% dijo que se sentiría triste o avergonzado y el 36% afirmó que pondría a su hijo bajo una dieta estricta, lo cual tampoco es recomendable para un niño ya que necesita nutrientes para poder crecer fuerte y sano. Para ello, la recomendación es hacer más ejercicio y comer menos comida chatarra y más alimentos saludables.

Sin embargo, llevar una vida más saludable puede ser difícil de practicar hasta por los mismos padres, por eso la obesidad y el sobrepeso infantil son cuestiones familiares que deben ser tratadas en conjunto. La clave está en lograr un cambio de hábitos por parte de los adultos, que le transmitan a sus hijos con el ejemplo.

¿Vale la pena hacer el esfuerzo? ¡Claro que sí! Un niño con problemas de peso puede tener problemas para jugar con sus amigos, para divertirse al aire libre y para vestirse a la moda. Además, suele ser víctima de burlas y discriminación por sus compañeros tanto en el colegio como en otros ámbitos sociales.

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martes, 11 de octubre de 2011

Factores del estilo de vida que ayudarían a disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama


Soy sobreviviente de cáncer mama desde hace dos años. ¿Qué factores puedo cambiar en mi estilo de vida para realmente evitar una recurrencia?

RESPUESTA de la Dra. Sandhya Pruthi, Clínica para Diagnósticos Mamarios, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Como sobreviviente de cáncer de mama, usted puede tomar medidas para ayudar a disminuir el riesgo de recurrencia. Entre esas medidas están el mantener un peso sano, hacer ejercicio regularmente y restringir la cantidad de alcohol que consume. Esos cambios en el estilo de vida no sólo disminuirán la posibilidad de que reaparezca el cáncer de mama, sino que también reducirán el riesgo de que usted padezca otras enfermedades.

Entre los pasos más importantes está el mantener un peso ideal, sobre todo en los años posteriores a la menopausia. Las investigaciones plantean que el tejido graso (o tejido adiposo) es fuente de estrógeno. Muchos tipos de cáncer de mama son sensibles a las hormonas y pueden crecer más rápido ante la presencia de estrógeno. Por ello, el tener más tejido adiposo podría aumentar la posibilidad de que se desarrolle el cáncer de mama, sobre todo entre las mujeres que ya tienen antecedentes.

Mantener un peso sano o, en caso necesario, perderlo reduce el tejido graso y disminuye la cantidad de estrógeno presente en el organismo, lo que a su vez reduce el riesgo de presentar un cáncer sensible al estrógeno. Las investigaciones calculan que cuando alguien tiene un peso sano, el riesgo para cáncer de mama puede reducirse en alrededor de 26 por ciento. Si bien no existen pautas alimenticias específicas para los sobrevivientes de cáncer de mama, una alimentación bien balanceada enriquecida con frutas, cereales y verduras, así como baja en grasas y azúcares, puede ayudar a mantener un peso sano.

Una fórmula conocida como índice de masa corporal (IMC), que compara el peso con la estatura, puede servirle para determinar si su peso se encuentra dentro del rango sano. El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos para la altura en metros cuadrados. En la mayoría de gente, se considera normal un IMC entre 18,5 y 24,9.

Estrechamente vinculado con el mantenimiento de un peso sano está el hacer ejercicio de forma regular. Se ha demostrado que el ejercicio disminuye los niveles de estrógeno e insulina y favorece al sistema inmune. Las evidencias son contundentes respecto a que iniciar un programa regular de ejercicio antes de la menopausia ofrece ventajas duraderas contra el cáncer de mama. Si usted aún no incorpora al ejercicio en su rutina diaria, empiece lentamente hasta lograr hacerlo durante 30 minutos mínimo, tres veces por semana. Recuerde que no necesita entrenarse para correr maratones, de manera que con caminar rápido, andar en bicicleta o nadar, usted le ofrecerá al cuerpo el ejercicio que necesita.

Las ventajas que conllevan el mantener un peso sano y hacer ejercicio regularmente van mucho más allá de disminuir el riesgo para cáncer de mama, pues también sirven de prevención para el cáncer de colon y otros tipos de cáncer gastrointestinal, aparte de cánceres ginecológicos como el cáncer de endometrio. La gordura es un factor de riesgo para todos esos tipos de cáncer.

Además, se ha demostrado claramente que perder peso y hacer ejercicio sirven para evitar enfermedades cardíacas, la principal causa de muerte femenina en Estados Unidos. Por último, se sabe que hacer ejercicio regularmente también ayuda a evitar la temida pérdida ósea, que puede conducir a la osteoporosis. Esto es importante especialmente para las mujeres que atraviesan por la menopausia y es fundamental para quienes reciben terapia contra el estrógeno (a fin de disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama), puesto que esas terapias pueden acelerar el desarrollo de la osteoporosis.

Otro cambio importante que usted puede hacer es restringir la cantidad de alcohol que consume. Las investigaciones plantean que mientras más alcohol se consuma, mayor es el riesgo de desarrollar cáncer de mama. La recomendación general es que las mujeres limiten el consumo de alcohol a un promedio de no más de una bebida alcohólica diaria (8 onzas de vino, 16 onzas de cerveza, u onza y media de otros licores fuertes).

Al seguir estas recomendaciones sobre el estilo de vida, usted podría desempeñar una función clave en la disminución del riesgo de recurrencia de su cáncer de mama. Si desea detalles sobre un programa para perder peso bueno para usted o tácticas sobre cómo restringir la ingesta de alcohol, consulte con su médico.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 18 de agosto de 2011

Ser obeso no siempre es sinónimo de enfermedad, dice estudio



Personas con sobrepeso, si llevan una vida saludable, pueden vivir tanto como las delgadas.

Las personas obesas, incluso son menos propensas a desarrollar problemas cardiovasculares, según lo afirman investigadores de la Universidad de York (Canadá), que estudiaron a 6.000 americanos obesos en un periodo de 16 años y compararon su riesgo de mortalidad con la de individuos delgados.
"Nuestros resultados cuestionan la idea de que todos los obesos necesitan perder peso", afirma Jennifer Kuk, profesora en la escuela de York de Kinesiología y Ciencia de la Salud, autora principal del estudio, publicado en la revista Applied Physiology, Nutrition and Metabolism.
Según Kuk, incluso intentar adelgazar y fracasar en el empeño puede ser peor que mantener un elevado peso corporal y llevar un estilo de vida sano, que incluya una actividad física y una dieta equilibrada con mucha fruta y verdura.
El estudio reveló que las personas obesas con pocos o ningún problema físico o psicológico y que tenían un peso mayor al entrar en la edad adulta estaban más conformes con este e intentaban con menor frecuencia hacer una dieta durante su vida. Los investigadores utilizaron el sistema de clasificación de la obesidad de Edmonton que, según afirman, es más fiable que el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC) basado en el peso y la talla.
Tomado de El Tiempo

viernes, 20 de mayo de 2011

Un poco de grasa abdominal puede duplicar el riesgo de muerte en pacientes con enfermedad arterial coronaria


Uno de los mayores estudios en su tipo descubrió que la gente con enfermedad arterial coronaria que tiene aunque sólo sea un poco de grasa abdominal corre más riesgo de fallecer que quienes acumulan grasa en otra parte del cuerpo.  El mismo efecto se observó inclusive entre pacientes con índice de masa corporal (IMC) normal.  Los resultados de este análisis de Mayo Clinic se publican en la edición correspondiente al 10 de mayo de la revista del Colegio Americano de Cardiología.
Los científicos analizaron los datos de 15.923 personas con enfermedad arterial coronaria, participantes en cinco estudios alrededor del mundo, y descubrieron que quienes tienen enfermedad arterial coronaria y obesidad central (medida a través de la circunferencia de la cintura y de la proporción entre cintura y cadera) corren el doble de riesgo de fallecer.  Eso equivale al riesgo de fumar a diario un paquete de cigarrillos o tener colesterol alto, sobre todo entre los hombres.
Los resultados refutan la paradoja de la obesidad, hallazgo desconcertante en muchos estudios respecto a que los pacientes con IMC más altos y enfermedades crónicas, como la enfermedad arterial coronaria, tienen mejores probabilidades de sobrevivir que otras personas de peso normal.
“Se sospechaba que la paradoja de la obesidad obedecía al hecho de que el IMC no es ni buena medida de la grasa corporal, ni ofrece ninguna perspectiva sobre la distribución de la grasa”, explica la Dra. Thais Coutinho, autora principal del estudio y fellow de Cardiología en Mayo Clinic.  “El IMC sólo es una medida del peso en proporción a la estatura, pero parece que lo más importante es cómo se distribuye la grasa en el cuerpo”, añade.
El Dr. Francisco López Jiménez, investigador principal del proyecto y director del Programa Cardiometabólico de Mayo Clinic, explica por qué este tipo de grasa sería más nocivo: “Se ha descubierto que la grasa visceral tiene más actividad metabólica y ocasiona más cambios en el colesterol, presión sanguínea y nivel de azúcar en la sangre.  Sin embargo, la gente cuya grasa se ubica sobre todo en otras partes del cuerpo, especialmente en las piernas y nalgas, no presenta más riesgo”.
Los científicos dicen que los médicos deberían aconsejar perder peso a los pacientes con enfermedad arterial coronaria e IMC normal que tengan grande la circunferencia de la cintura o proporción alta entre cintura y cadera.  La medida es muy fácil de usar, acota la Dra. Coutinho y agrega lo siguiente: “todo lo que se necesita es una cinta métrica y un minuto del tiempo del médico para medir el perímetro de la cintura y cadera del paciente”.
La investigación estudió a gente en Estados Unidos (en Rochester, Minnesota y San Francisco, California), Dinamarca, Francia y Corea.  El hecho de que se incluyeron diferentes grupos étnicos hace que el estudio sea más aplicable al mundo real, indica la Dra. Coutinho.
Entre otros miembros del equipo de investigación están: los doctores Kashish Goel, Daniel Correa de Sa, Randal Thomas, Veronique Roger y Virend Somers por parte de Mayo Clinic; los doctores Charlotte Kragelund, Lars Kober, y Christian Torp-Pedersen del Rigshaspitalet en Copenhagen, Dinamarca; la Dra. Alka Kanaya de la Universidad de California en San Francisco; los doctores Jong-Seon Park, Sang-Hee Lee y Young-Jo Kim del Hospital Universitario Yeungnam en Daegu, Corea; así como los doctores Yves Cottin y Luc Lorgis del Hospital Universitario de Bocage en Dijon, Francia.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 1 de abril de 2011

Un IMC (índice de masa corporal) alto conlleva mayor riesgo para problemas de salud en los niños


¿Puede el índice de masa corporal predecir la salud futura de un niño?
RESPUESTA de la Dra. Seema Kumar, Endocrinología Pediátrica, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
El índice de masa corporal (IMC) se define como el resultado de la división del peso en kilos por la estatura en metros al cuadrado.  El IMC permite determinar si el peso de un niño es sano.  Los niños que tienen un IMC muy alto podrían correr más riesgo de presentar problemas de salud, como por ejemplo trastornos cardiovasculares y diabetes.
En los niños, el IMC se toma conjuntamente con la edad y sexo para luego trazarlo sobre un cuadro de crecimiento con percentiles a fin de evaluar el nivel de grasa corporal.  En general, se considera que el niño tiene un peso sano cuando su IMC se ubica entre el percentil 5 y el 85.  Los niños cuyo peso no alcanza el percentil 5 se consideran bajos de peso, mientras que aquellos  cuyo peso se encuentra entre el percentil 85 y el 95 se tratan como gordos y los que se ubican por encima del percentil 95 se toman como obesos.
El IMC no mide directamente la grasa corporal y, por ello, una persona con mucha musculatura y bajo nivel de grasa puede obtener un nivel alto de IMC, como es el caso de los atletas.  Sin embargo, para fines prácticos, el IMC normalmente es una manera confiable y barata de evaluar el peso de un niño.
Cuando un niño tiene un IMC alto, corre más riesgo de presentar problemas de salud.  Las investigaciones han demostrado que el IMC alto predispone a los niños a desarrollar hipertensión, colesterol alto y diabetes tipo 2.  Esos problemas de salud pueden ocurrir durante la infancia o presentarse a medida que el niño crece y alcanza la edad adulta.
Además de las enfermedades específicas que los niños podrían enfrentar como resultado del sobrepeso, entre 50 y 75 por ciento de los niños gordos se convierte en adultos con exceso de peso.  Por lo tanto, un niño con IMC alto es más proclive a convertirse en un adulto gordo, a menos que se tomen medidas preventivas pronto y en eso radica la importancia de controlar regularmente el peso del niño.  Cuando el IMC de un niño empieza a subir, es más fácil revertir esa tendencia en las primeras etapas en las que el niño se encuentra ligeramente pasado de peso, que cuando ya recae dentro del rango de obesidad.
Realizar cambios en el estilo de vida, tal como ingerir una alimentación sana y hacer más ejercicio, puede tener una gran repercusión sobre el peso del niño y su salud en general.  Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan que los niños participen en actividad física durante al menos una hora diaria.  Eso no significa que los niños deban practicar deportes competitivos ni participar en alguna actividad organizada, sino que la actividad física que el niño realice puede ser tan simple como pasear al perro durante un buen rato, andar en bicicleta, correr alrededor del patio trasero o en el parque, bailar, saltar la cuerda o patinar.  Lo importante es que el niño escoja una actividad que disfrute y que le obligue a entrar en movimiento a gusto.
Aparte de fomentar la actividad física, los padres también deben restringir el tiempo que el niño pasa sentado frente a una pantalla, sea de televisión, de juegos de video o del computador.  Los  CDC recomiendan que los niños no inviertan más de dos horas diarias frente a una pantalla y la Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños menores de 2 años no vean nada de televisión.
Si bien la obesidad infantil es una gran preocupación, lo opuesto también puede ser peligroso para la salud actual y futura de un niño.  Las investigaciones han revelado que los niños con mala nutrición durante los primeros años de vida, así como los bebés que nacen pequeños para la edad gestacional (el peso del bebé es menor a lo anticipado para el tiempo de embarazo) corren más riesgo de desarrollar diabetes y problemas cardiovasculares.
Si a usted le preocupa el peso de su hijo, converse con el pediatra o con el médico familiar.  Nunca se debe poner a un niño a régimen para restringir calorías, ni ofrecerle una alimentación rica en calorías, ni someterlo a un programa de ejercicio, sin antes consultar y desarrollar un plan con algún proveedor de atención médica.
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La obesidad infantil y el colesterol alto

Hasta hace poco era común que las abuelas, las tías, y las mamás vieran la “gordura” de los niños como algo positivo. Se consideraba que la obesidad era una señal de que los niños estaban sanos, y de que se tomaban “toda la sopita”. Hoy en día sabes que esto no es cierto. Cuando ves a un niño obeso reconoces que algo está mal con su dieta y con su actividad física. La obesidad infantil puede ir de la mano con los niveles de colesterol elevados en la sangre. Sigue leyendo y conoce más acerca de la obesidad infantil y su relación con el colesterol.

Hoy en día es difícil encontrar a alguien que NO haya escuchado algo relacionado con la obesidad infantil. Se habla de la obesidad infantil en la escuela, en las noticias, en los programas de radio, y en las páginas del Internet. Inclusive la Primera Dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, lidera una campaña nacional para combatir este flagelo que afecta a 1 de cada 3 niños en los Estados Unidos.

Lo triste es que la obesidad infantil ha tomado una ventaja impresionante, pero no quiere decir que haya ganado la batalla. La obesidad infantil no viene sola, y por eso es necesario atacarla desde la infancia. Esto no es un problema de estética ni vanidad. Es un problema de salud que afecta a todo el cuerpo. La obesidad infantil viene acompañada de una serie de amigos que no ayudan a la salud de tus hijos. Se debe a ella que enfermedades que en el pasado eran asociadas más que nada en personas adultas, como la elevación de los triglicéridos y del colesterol en la sangre, hoy en día están siendo diagnosticadas con frecuencia en los niños obesos.

Sobrepeso y obesidad

Antes de continuar con este tema sabes: ¿Cuál es la diferencia entre la obesidad y el sobrepeso? ¿Lo dudaste por un momento? Sé que es posible que confundas ambos conceptos. El sobrepeso hace referencia a alguien que pesa mucho, mientras que la obesidad habla del exceso de grasa. Los pediatras utilizan el peso y la estatura para calcular el índice de masa corporal (IMC) en base a unas fórmulas. Luego utilizan unas tablas de percentiles (de crecimiento) que son específicas para la edad y el sexo del pequeñín y así determinan en donde se encuentra. Estas tablas tienen varias líneas. Por ejemplo: la mitad de los niños de la misma edad se encuentran en el percentil 50. Un 25% se encuentra por arriba de ese nivel y un 25% se encuentra por debajo de ese nivel. Las tablas se refieren a 100 chicos sanos de esa edad que la mitad son más altos y la mitad son más bajos, etc. Da un rango. Lo mismo sucede con el peso. Cuando se utiliza la tabla hay una consonancia entre las estaturas y los pesos.

Se dice que un niño está obeso cuando su índice de masa corporal –IMC- (BMI por sus siglas en inglés) si está en los 95 percentiles o más, y que está en sobrepeso si su IMC llega a los 85 percentiles, pero es menos de 95. Por otro lado, un niño está en un peso normal si su IMC se encuentra entre los percentiles 5 y 85. Y su peso es menor al normal si su IMC no llega al percentil 5.

El uso del índice de masa corporal aunque es una buena medida, no es perfecta, ocasionalmente, puede ser engañosa ya que no mide, directamente, la grasa del cuerpo. Con los resultados del índice de masa corporal, una persona musculosa puede parecer que está con sobrepeso, sin que esto signifique que lo está y mucho menos obesa. Esto quiere decir que es una persona pesada, pero no implica que tenga niveles altos de grasa en su cuerpo. En los casos en donde hubiese duda, el pediatra podría realizar otros estudios como la medición de los pliegues cutáneos, entre otros.

No olvides que la obesidad causa problemas graves de salud

Es importante que sepas que la obesidad sólo causa problemas. No hay beneficios que se asocien con la obesidad infantil, y por eso es necesario combatirla lo antes posible. Entre otras cosas, la obesidad infantil puede causar: diabetes tipo 2, presión arterial alta y elevación de los niveles del colesterol malo (LDL) y de los triglicéridos. Por ejemplo, hay sitios como en los Estados Unidos en donde el 20% de los niños tienen el colesterol malo (LDL) elevado. Debes considerar que la grasa no sólo se acumula en los gorditos del cuerpo sino también en el interior de las arterias. Esto puede traer serios problemas cardiovasculares.

Colesterol y obesidad: una pareja peligrosa

Si los padres entendieran que su hijo obeso puede desarrollar niveles elevados de colesterol malo, seguramente tomarían acciones inmediatas. Lo que sucede es que muchos de ellos, y tal vez este sea tu caso, no saben bien qué es el colesterol y por qué es perjudicial para la salud de sus hijos.

El colesterol es una sustancia que produce el hígado y que tienen una textura muy parecida a la cera. Esta sustancia en exceso, se acumula en las paredes de tus arterias dificultando la circulación de la sangre, y en algunos casos bloqueándola completamente. Tu cuerpo produce suficiente colesterol para los procesos en donde se requiere. El hígado de tu hijo puede producir hasta 1,000 miligramos de colesterol al día en condiciones normal. ¿Te imaginas si a esto le añades los helados, las bebidas azucaradas, y las hamburguesas con queso y tocineta (tocino)? Todo esto sin contar con las horas que tu hijo permanece frente al televisor o a la computadora, sin ningún tipo de actividad física al día.

No esperes a que aparezcan síntomas que te dejen saber acerca de la elevación en los niveles del colesterol, ya que el colesterol, durante mucho tiempo, es un enemigo silencioso. Por esto, los padres no están alerta a los niveles de grasa en la sangre de sus hijos. Si llevas a tu hijo a chequeos regulares podrás darte cuenta de los incrementos y reducciones de su colesterol en la sangre.

Si tu hijo sufre de obesidad infantil, actúa lo antes posible. No esperes a que las libras y la grasa se sigan acumulando. Los niveles elevados del colesterol en la sangre le pueden ocasionar graves problemas en su corazón y en su sistema cardiovascular más adelante. Tu puedes y debes empezar esta batalla. Trabaja duro con tus hijos para que lleven una dieta sana, para que hagan ejercicio y así podrás decirle adiós a la obesidad infantil.


Tomado de Vida y Salud

martes, 21 de diciembre de 2010

El tener sobrepeso influye en tu salud oral

A las conocidas razones para mantenerse en línea se agrega una más: el riesgo de desarrollar periodontitis, la inflamación crónica de las encías, de los ligamentos y de los huesos que sostienen a los dientes y que constituye la causa principal de la pérdida de los dientes en los adultos.

En general, nos acordamos de cuidar nuestra boca cuando nos duele una caries (una picadura de un diente o una muela) o no podemos comer helado porque nos hace ver las estrellas. Sin embargo, varios estudios comienzan a demostrar posibles relaciones entre las enfermedades bucales con otras que tienen más riesgos para nuestra salud.

Hace unos meses te contamos sobre un estudio realizado en Inglaterra, publicado en la revista British Medical Journal, que demostró que quienes mantienen sus dientes y sus encías sanas tienen menos posibilidades de sufrir ataques cardíacos.

Ahora, unos hallazgos nuevos indican una relación entre las enfermedades periodontales (de las encías) con la obesidad. En este sentido, el mantener un peso saludable y el hacer ejercicio también ayuda a proteger la boca, además de los consabidos beneficios en general que esto trae para tu organismo, como por ejemplo, el reducir la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2.

Dos de esos descubrimientos, detectados por unos investigadores de las universidades de Harvard y Puerto Rico, fueron presentados durante las 87a Reunión General de la Asociación Internacional de Investigación Dental (IADR, por sus siglas en inglés).

Uno consideró a 37,000 hombres que fueron evaluados a largo plazo, teniendo en cuenta factores de salud y nutrición, que detectó que quienes estaban obesos (de acuerdo al índice de masa corporal o IMC-que en inglés se abrevia BMI por sus iniciales en este idioma) tenían un 29% más de posibilidades de desarrollar periodontitis.

El otro tomó en cuenta la altura, el peso y la circunferencia de la cintura en casi 150 hombres y mujeres mayores de 70 años, para evaluar si existía alguna asociación entre el exceso de grasa y la enfermedad periodontal. En efecto, luego de analizar la información considerando todos los datos, los investigadores determinaron que los adultos mayores con niveles elevados de grasa abdominal tenían una incidencia significativamente más alta de periodontitis.

También, otra investigación realizada por la Universidad de Florida en los Estados Unidos, publicada en el Journal of Periodontology, encontró que la salud general y la salud bucal están relacionadas, por lo cual las personas que quieren mantener dientes fuertes deben lograr un peso adecuado y hacer alguna actividad física.

Al respecto, Samuel Low, el autor principal, explicó que la mala salud general aumenta el riesgo de desarrollar periodontitis, una inflamación crónica de las encías, de los ligamentos y los huesos que sostienen a los dientes.

La periodontitis no sólo constituye la principal causa de la pérdida de los dientes en los adultos sino que algunas investigaciones la relacionan con enfermedades del corazón, con la diabetes y con la artritis reumatoide.

A medida que las investigaciones continúan demostrando una relación más estrecha entre la salud del cuerpo en general y la de la boca, se vuelve más importante el prestarle atención a nuestros dientes y encías y el cuidarlos debidamente todos los días, no sólo cepillándolos luego de cada comida, al levantarse y antes de ir a dormir, sino también haciendo ejercicios regularmente y evitando el sobrepeso.


Tomado de Vida y Salud