DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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viernes, 3 de agosto de 2012

Los beneficios del ejercicio en la tercera edad


Mantener activos el cuerpo y la mente ofrece muchos beneficios a la hora de conservar la salud, aún en el caso de las personas mayores. Al respecto, un estudio reciente ha encontrado que hacer ejercicios y usar la computadora podrían ayudar a disminuir el riesgo de perder la memoria al pasar los años. Descubre aquí más detalles sobre este hallazgo.

Con el paso del tiempo comienzan a aparecer limitaciones en el cuerpo y la mente, por eso muchas personas van dejando de lado las actividades como el ejercicio físico o las que estimulan la mente, aunque lo que se recomienda y lo que se debería hacer es lo opuesto. Por el contrario, el mantenerse activos durante la llamada tercera edad – teniendo en cuenta las posibilidades reales de cada persona, por supuesto — puede ayudar a prolongar la salud y una mejor calidad de vida.

Lo mejor de todo es que, en este caso, el solo hecho de caminar, salir a hacer las compras y ocuparse de la jardinería y otras tareas del hogar es suficiente en muchos casos para lograr este objetivo.

Asimismo, también son aconsejables los juegos que ejercitan la mente y la memoria, como los crucigramas que ayudan a mantener activas las capacidades cognitivas, que son las que te permiten pensar, razonar y conocer. Hasta el uso de la computadora puede ser benéfico.

­Por ejemplo, un grupo de investigadores de la Clínica Mayo ha encontrado que una combinación de ejercicio moderado con estimulación mental a través del uso de la computadora podría ayudar a reducir el riesgo de la pérdida de la memoria relacionada con la edad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la edición de mayo de la revista Mayo Clinic Proceedings, los científicos analizaron a datos que les proporcionaron alrededor de mil personas del Condado de Olmsted, en Minnesota, en Estados Unidos. Los participantes tenían entre 70 y 93 años de edad y respondieron a cuestionarios sobre su uso de computadoras y su actividad física durante el año anterior.

Del análisis se desprende que entre los participantes que no hacían ejercicio ni usaban una computadora, casi un 38 por ciento tuvo señales de un deterioro cognitivo leve, frente a poco más de 18 por ciento de aquellos que hacían ejercicio moderado y también usaban una computadora.

­Además, el 36 por ciento de los participantes que usaban una computadora y también hacían ejercicio moderado — como caminar, jugar golf sin carrito, nadar, jugar a dobles de tenis, hacer yoga o artes marciales y usar máquinas de ejercicio — tenían un funcionamiento normal de su memoria, frente a alrededor del 20 por ciento de los que no hacían ejercicio ni usaban una computadora.

El deterioro cognitivo leve es la etapa intermedia entre la pérdida de memoria normal relacionada con la edad y la enfermedad de Alzheimer inicial, una enfermedad del cerebro irreversible y progresiva que va destruyendo poco a poco la memoria, la capacidad de pensar y hasta de realizar tareas simples y cotidianas.

Y ésta no es la única enfermedad que puede mantenerse alejada gracias a los buenos hábitos de vida, que no sólo incluyen los ejercicios sino también una alimentación nutritiva y balanceada. Pero si piensas en la actividad física, recuerda que también es muy buena para evitar o reducir el riesgo de desarrollar otro tipo de condiciones crónicas de salud como la diabetes, la hipertensión o presión alta, las enfermedades del corazón, la obesidad y el colesterol alto.

Además, el ejercicio también puede ayudarte a mejorar la sensación de bienestar general así como la salud física y psicológica global, al mismo tiempo que te permite mantener un estilo de vida independiente, durante más tiempo.

Con el paso de los años el cuerpo experimenta cambios que afectan de manera distinta a cada persona. El cuerpo se transforma y va adquiriendo una nueva imagen mientras que algunas capacidades pueden ir disminuyendo, como la memoria, la vista o la audición. Pero esto no significa que te estés enfermando, al contrario, hay que vivir esta etapa de manera positiva, como algo natural, conviviendo con este proceso de manera saludable y optimista.

Por eso, no te des por vencido(a) ni te dejes llevar por los “achaques de la edad”: busca cualquier excusa para mantener tu cuerpo y tu mente activos, esto te permitirá vivir mejor por más tiempo.
 
Tomado de Vida y Salud

sábado, 7 de julio de 2012

¿Tienes diabetes? 10 razones para que hagas ejercicio


Todas las personas, sin importar ni la edad ni las aptitudes físicas, reciben innumerables beneficios si llevan una vida activa, ¡hasta los que tienen una condición crónica! Si la tuya es la diabetes, con seguridad tu doctor te habrá indicado que necesitas hacer ejercicio como parte de tu tratamiento para el control de la misma. ¿Le has hecho caso? No lo dejes para después. Hay razones muy poderosas por las que debes tomarte en serio esa recomendación.

Medir la glucosa (el nivel de azúcar) en tu sangre, administrarte insulina o tomar tus medicamentos, regular tus porciones… con tantas cosas que debes recordar a diario, ¿quién piensa en hacer ejercicio? Reconsidera. El ejercicio realizado de forma constante y regular puede ser un arma excelente para controlar tu diabetes. En lugar de usar tu condición como excusa para acomodarte en un butacón, hazle frente y motívate a proteger y conservar tu salud.

Aquí te damos 10 razones muy poderosas, respaldadas por la American Diabetes Association (Asociación Americana de la Diabetes), por las que los diabéticos en particular deben hacer ejercicio.
  1. Mejor control del nivel de la glucosa en la sangre. La actividad física ayuda a quemar calorías (por lo tanto a usar más glucosa o azúcar como combustible). También hace que el cuerpo sea más sensible a la insulina, por lo que utiliza más eficazmente la que produce tu cuerpo o la que te inyectas.
  2. Presión arterial más baja. El ejercicio ayuda a tu corazón a bombear la sangre con más fuerza y con un ritmo más lento.
  3. Mejor control de los niveles de los lípidos (grasas) en la sangre.Mediante el ejercicio puedes reducir tu nivel de colesterol de baja densidad (LDL) o colesterol “malo” y el de los triglicéridos, mientras que aumentas el del colesterol de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno” que ayuda a proteger tu corazón.
  4. Reduce la cantidad de medicamentos o de insulina que necesitas tomar. Como el ejercicio te ayuda a perder peso y a mejorar el control de tu glucosa, con el tiempo puedes necesitar menos insulina o medicamentos.
  5. Pérdida de sobrepeso. Una rutina regular de ejercicio te ayuda primero a perder las libras o kilos de más y/o a mantener el peso en su nivel correcto al quemar las calorías adicionales. Es importante que consultes a tu doctor antes de seleccionar un plan de ejercicios, para que él o ella te aconsejen acerca qué tipo de ejercicio es el mejor para tu condición y tu estado físico.
  6. Disminuye los riesgos de otros problemas de salud. El ejercicio puede reducir tu riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cardiovascular. Además, reduce la pérdida de densidad ósea y ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer.
  7. Más energía y mejor sueño. Te sentirás con más ánimo y energía para realizar tus actividades diarias y de noche podrás descansar mucho mejor.
  8. Menos estrés, ansiedad y depresión. El cuerpo no es el único que se beneficia con la actividad física. Con un cuerpo fortalecido mejora también tu estado de ánimo. ¡Haz la prueba!
  9. Músculos y huesos más fuertes. Esto puedes lograrlo haciendo ejercicios de resistencia, ya sea con pesas ligeras, o con bandas de resistencia, que puedes obtener a precios módicos y que puedes usar en la comodidad de tu hogar, sin necesidad de utilizar máquinas o equipos sofisticados.
  10. Mayor flexibilidad. Al poco tiempo de comenzar a ejercitarte, verás el cambio en tu cuerpo, que poco a poco se hará más flexible. Podrás moverte mejor y sin experimentar molestias.
Y ahora, unas palabras de advertencia para las personas diabéticas como tú que deseen comenzar una rutina de ejercicios físicos:
  • Lo más importante es que consultes con tu médico primero para determinar el tipo de ejercicio que más te conviene (aeróbicos, de resistencia, estiramiento, o una combinación de ellos) y el grado de intensidad de los mismos.
  • Seguramente tu médico te aconsejará que revises tu nivel de glucosa en la sangre antes y después de ejercitarte. Y la razón es ésta: al hacer ejercicio, el cuerpo necesita energía adicional (en forma de glucosa) para los músculos en movimiento. Cuando realizas ejercicios moderados de forma continua, los músculos necesitan hasta unas 20 veces más la cantidad normal de glucosa que normalmente utilizan. Esto puede bajar tu nivel de glucosa en la sangre. Por otro lado, el ejercicio intenso, puede tener el efecto opuesto, ya que el cuerpo lo interpreta como una forma de estrés y libera hormonas que le avisan al organismo que debe aumentar la cantidad de glucosa para brindarle más energía a los músculos. Si te sucede esto, es posible que necesites administrarte insulina después de una sesión intensa.
  • Si tu nivel de glucosa en la sangre es muy elevado, pospón la sesión de ejercicios hasta que llegue a un nivel normal.
  • Utiliza el tipo de calzado y calcetines apropiados. Procura que no te produzcan ni roces ni ampollas.
  • Bebe bastante líquido antes, durante y después de la sesión de ejercicios.
  • Ten a la mano algún tipo de alimento o merienda (snack) en caso de que tu nivel de glucosa se baje demasiado después de ejercitarte.
Y por último, no te desesperes si no ves resultados de inmediato. Todas las cosas llevan su tiempo, ¡hasta los beneficios del ejercicio! Si eres constante y paciente, en pocas semanas empezarás a notar los cambios favorables en el control de tu diabetes.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 27 de junio de 2012


Según un estudio reciente, el consumo de pescado rico en ácidos grasos omega-3 podría ayudar a reducir la severidad de los síntomas de depresión.

Investigaciones anteriores han sugerido que el consumo de ciertas variedades de pescado ricas en ácidos grasos omega-3, como el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), podría ayudar a aliviar los síntomas de la depresión. En un nuevo estudio, los científicos analizaron esta conexión mediante el examen de los datos de 10,480 hombres y mujeres que habían participado en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2005-2008. La información incluyó el consumo de pescado durante un período de 30 días así como la ingesta de EPA y DHA.

Los resultados mostraron que el consumo de pescado empanizado dio lugar a síntomas de depresión más graves. Sin embargo, un mayor consumo de EPA y DHA en pescado fresco se asoció significativamente con el experimentar menos síntomas de depresión.

Los autores concluyeron que el consumo de pescado rico en ácidos grasos omega-3 podría beneficiar a las personas que sufren de depresión. Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos.

Los principales ácidos grasos esenciales en la dieta humana son los ácidos grasos omega-3 y omega-6. Las fuentes dietéticas de ácidos grasos omega-3 son el aceite de pescado y ciertas plantas y aceites de frutos secos. Los ácidos grasos omega-6 en la dieta provienen principalmente de las aceites de palma, soja (soya), colza y girasol. Los ácidos grasos omega-9 no se consideran esenciales, porque pueden ser producidos dentro del cuerpo. Las fuentes de los ácidos grasos omega-9 incluyen la grasa animal y el aceite de oliva. El aceite de pescado contiene el ácido graso omega-3 docosahexaenoico (DHA) y el ácido graso eicosapentaenoico (EPA). Algunas nueces, semillas (de linaza) y aceites vegetales (de canola, soya, linaza y oliva) contienen ácido alfa-linolénico (ALA), que el cuerpo puede convertir en EPA y DHA.

La relación óptima de ácidos grasos omega-6 y omega-3 es de 4:1, mientras que la dieta de los estadounidenses en general, ofrece una proporción de 20-30:1. Se ha encontrado que en los Estados Unidos, los porcentajes de DHA y EPA son más bajos que en otras naciones con menor incidencia de la enfermedad cardíaca, como por ejemplo Japón.

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martes, 19 de junio de 2012

La silla – enemiga de tu salud

¿Cuántas horas pasas todos los días sentada(o) frente a la computadora, la televisión o tu escritorio en la oficina? Si son muchas, trata de estar más tiempo de pie y en movimiento. Permanecer inmóvil en una silla – o en el butacón más cómodo – durante demasiado tiempo, perjudica tu salud y hasta puede aumentar los riesgos de muerte prematura. ¡Ponte de pie ahora mismo!

Si llevas una vida ajetreada y siempre andas ocupada con mil labores que hacer, quizás te resulte tentadora la idea de sentarse en una cómoda butaca y no moverte de ahí en todo el día. O recostarte frente a la televisión sin mover un dedo puede parecerte el paraíso después de una jornada bien pesada. Para un día de descanso, está bien, pero si esto se repite todos los días, eso que te parecía una excelente idea puede convertirse en pesadilla y un verdadero peligro para la salud.

Cada día surgen más razones que te animan a realizar actividades físicas para fortalecer el corazón, mantener el peso apropiado, controlar el colesterol y prevenir algunas enfermedades. Pero ahora hay una más. Un estudio, realizado en la Universidad de Sydney, Australia, y publicado el 26 de marzo en la revistaArchives of Internal Medicine, sugiere que las personas que pasan sentadas de ocho a once horas al día tienen un riesgo 15% más alto que las que se sientan cuatro horas al día o menos. Y esa probabilidad aumenta a un 40% en las que están sentadas once horas o más al día.

Este estudio (que respalda datos sugeridos por estudios anteriores) se realizó entre un gran número de participantes: 222.000 adultos mayores de 45 años, que reportaron sus propios datos. El objetivo fue investigar los efectos nocivos para la salud si una persona pasa una gran parte del día sentada.

El 62 por ciento de los participantes en el estudio dijeron que eran obesos o tenían sobrepeso, y casi el 87 por ciento reportó tener buena salud. Una cuarta parte dijo que pasaba al menos ocho horas al día sentada. Lo curioso es que los promedios de riesgo se mantuvieron elevados aun después de tener en cuenta la actividad física, el peso y el estado de salud de las personas. O sea, que el simple hecho de pasar sentado demasiado tiempo puede aumentar el riesgo de muerte.

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martes, 12 de junio de 2012

El jugo de remolacha (betabel) podría reducir la presión arterial

Según un nuevo estudio, el consumo de jugo o zumo de remolacha podría reducir la presión arterial.

La remolacha o betabel es una planta perenne que produce hojas y raíces que son ampliamente utilizadas como fuente alimenticia para humanos y animales. Las remolachas son una fuente de vitaminas A y C, hierro y otros minerales, carotenoides y fibra dietética.

Las betalinas son pigmentos naturales (colores) que son responsables del color rojo de los tallos y las hojas de la remolacha. Después de comer remolacha, estos pigmentos producen orina de color rojo o rosado (llamado beeturia) en aproximadamente el 10-14 por ciento de las personas.

La Academia Americana de Pediatría recomienda evitar la remolacha y otros alimentos con alto contenido de nitratos en los niños menores de tres meses de edad para evitar el riesgo de intoxicación por nitratos.

Los estudios en humanos han analizado los efectos de la remolacha sobre los niveles de azúcar, la presión arterial, y el colesterol. Sin embargo, los resultados son mixtos. La evidencia preliminar indica que la fibra de remolacha podría reducir moderadamente la presión arterial sistólica en los pacientes con diabetes tipo 2. Se necesita investigación adicional.

En un nuevo estudio, los investigadores llevaron a cabo dos estudios separados para evaluar los efectos del jugo de remolacha sobre la presión arterial. Las personas con niveles normales de presión arterial fueron asignados al azar a beber 0 gramos, 100 gramos, 250 gramos, o 500 gramos de jugo de remolacha, o a comer un producto de pan de control que no contenía jugo de remolacha, un producto de pan que contenía 100 gramos de jugo de remolacha rojo o una producto de pan que contenía 100 gramos de jugo de remolacha blanco. Se midió la presión arterial durante 24 horas y los niveles de nitratos en la orina se midieron antes del tratamiento y de nuevo dos horas, cuatro horas, y 24 horas después del tratamiento.

Los investigadores descubrieron que el consumir jugo de remolacha se asoció significativamente a la reducción de la presión arterial durante las 24 horas. Los autores observaron que la reducción de la presión arterial era casi independiente de la cantidad de jugo de remolacha que se consumía. Además, los investigadores encontraron que el consumo de los productos de pan, tanto de los rojos como de los blancos, se asociaban significativamente con una reducción en la presión arterial. Con la excepción del pan blanco de remolacha, todos los productos de pan con jugo de remolacha aumentaron significativamente los niveles de nitrato en la orina después de su consumo.

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lunes, 21 de mayo de 2012

El alcohol y la salud cardiaca

La ingesta moderada de alcohol ejerce efectos positivos para la salud cardiaca, pero en exceso, puede ocasionar otros problemas de salud graves.

Leí que consumir alcohol puede ejercer un efecto positivo sobre el corazón, pero que beber demasiado alcohol puede dañarlo. ¿Es cierto eso, y de serlo, cuánto es demasiado?

RESPUESTA del Dr. Donald Hensrud, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Las investigaciones han demostrado que el consumo moderado de alcohol puede ser provechoso para la salud cardíaca. En la mayoría de personas, si bien consumir cantidades más que moderadas de alcohol no aumenta demasiado el riesgo de sufrir problemas cardíacos, puede conducir a otras enfermedades graves.

Si usted consume alcohol, la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) le recomienda limitarse solamente al promedio diario de una bebida para las mujeres, y de dos para los hombres. Ha recibido mucha atención el hecho de que el vino tinto parece ser especialmente beneficioso; sin embargo, los estudios han demostrado que las ventajas para la salud del alcohol generalmente son iguales, sin importar si es vino, cerveza o licor.

Si usted no consume alcohol, nadie le recomendará que empiece a hacerlo por razones médicas. Usted puede modificar su estilo de vida, realizando cambios sanos para el corazón que no incluyen consumir alcohol.

El alcohol puede ejercer varios efectos positivos sobre la salud de la sangre y vasos sanguíneos, o sea el sistema cardiovascular, por las siguientes razones: primero, los estudios han descubierto que consumir alcohol en moderación aumenta las lipoproteínas de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno” que ayuda a transportar y descomponer el colesterol adicional de la sangre que, de otra manera, obstruiría las arterias. Segundo, el alcohol actúa como anticoagulante, haciendo menos factible la formación de coágulos sanguíneos en las arterias. Por último, la ingesta moderada de alcohol también puede disminuir la inflamación en todo el cuerpo, y ejercer un efecto positivo sobre el sistema cardiovascular.

Al combinar estos factores, el resultado es una tasa menor de enfermedades cardiovasculares entre las personas que consumen cantidades moderadas de alcohol, que entre quienes no beben nada de alcohol. Aparte de los beneficios cardíacos, el consumo moderado de alcohol puede disminuir ligeramente el riesgo para diabetes tipo 2, accidente cerebrovascular o enfermedad de Alzheimer.

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martes, 1 de mayo de 2012

Las grasas trans: vinculadas a más apoplejías en las mujeres

Además de la conocida relación de las grasas trans con las enfermedades cardíacas, ya tienes otra razón para desterrarlas de tu dieta, o al menos disminuirlas lo más posible. Según los resultados de un nuevo estudio, las grasas trans al parecer aumentan el riesgo de la apoplejía o los accidentes cerebrovasculares en las mujeres después de cierta edad.

Hace algún tiempo, las grasas trans se usaban normalmente en los alimentos procesados, tanto horneados como fritos, ya que realzaban su sabor y su textura, y alargaban su vida en los anaqueles del supermercado. 

Por desgracia, estas grasas representan un riesgo para la salud, porque (como otras grasas) se trasladan a través de tu sistema digestivo hasta llegar a las arterias en donde se acumulan y pueden llegar a bloquearlas, incrementando así el peligro de que sufras ataques al corazón y otras enfermedades cardiovasculares, como las apoplejías o accidentes cerebrovasculares. Y tienen un peligro extra. Aunque al igual que las grasas saturadas aumentan el colesterol “malo”, a diferencia de ellas, las grasas trans disminuyen el colesterol “bueno”, por lo que son doblemente dañinas para la salud. Desde que se comprobó esto hace años, han ido desapareciendo poco a poco de los supermercados y los restaurantes.

Pero ahora hay algo más: un estudio, publicado en el número de marzo de la revista Annals of Neurology, sugiere (aunque no prueba) que existe una relación entre las grasas trans y la apoplejía o ataque cerebrovascular en las mujeres después de los 50 años.

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jueves, 26 de abril de 2012

Metformina: el medicamento preferido para la diabetes tipo 2

 
Más de 346 millones de personas en el mundo tienen diabetes, una enfermedad que se caracteriza por el exceso de glucosa en sangre y que, si bien frecuentemente no da síntomas, con el tiempo puede dañar distintos órganos y funciones del cuerpo como la vista, el aparato circulatorio, los riñones y el sistema nervioso. Entre los diferentes medicamentos que existen para controlarla, la denominada metformina parece ser de las más efectivas.

María Marta vino a verme al consultorio preocupada por mantener a raya sus niveles de azúcar en la sangre. Me comentó que había visto sufrir mucho a su mamá a causa de la diabetes, una enfermedad, según me dijo, “silenciosa y traicionera”. ¡Y cuánta razón tiene! Porque así puede ser la diabetes tipo 2 — como la que tenía su madre, y que ahora también ella.

La diabetes tipo 2 es una condición que se caracteriza por tener elevado el nivel de glucosa (o azúcar) en la sangre debido a que el organismo (el páncreas) no produce suficiente insulina o, se tiene resistencia a la insulina que se produce (o sea que las células no responden adecuadamente a ella). Muchas personas pueden no tener síntomas, especialmente al principio. Sin embargo, si no se mantiene bajo control, va dañando lentamente otros órganos del cuerpo, como: la vista, el corazón, la circulación de la sangre y el funcionamiento de los riñones, y hasta puede poner en riesgo la vida misma de las personas.

Por eso, la diabetes es una de las condiciones de salud más preocupantes en la actualidad, ya que se asocia con la obesidad, el sedentarismo y, en general, con el ritmo de vida de la sociedad moderna. ¡Imagínate que según la Organización Mundial de la Salud, hay más de 346 millones de personas con diabetes en el mundo actualmente y se pronostica que las muertes causadas por esta enfermedad podrían duplicarse entre los años 2005 y 2030!

Lo bueno de esta situación es que para evitarla sólo basta con llevar una dieta y un estilo de vida saludables, que incluyan alimentos bajos en grasas, en azúcares e hidratos de carbono y hacer ejercicio regularmente. Incluso, esta es la primera indicación que te dará el médico si encuentra que tienes diabetes: te recomendará que modifiques algunos hábitos que mejoren tu salud.

Sin embargo, la dieta y el ejercicio a veces no son suficientes. Por eso, es probable que junto con esa recomendación el médico te recete algún medicamento, como yo he hecho con Marta. Y entre todas las drogas que se usan para controlar la diabetes, la preferida para iniciar el tratamiento es la llamada Metformina.

Así lo sugieren las nuevas recomendaciones del Colegio Americano de Médicos (American College of Physicians, ACP), que fueron publicadas en la edición del 7 de febrero de la revista Annals of Internal Medicine. En ellas se agrega que si la Metformina por sí sola no es suficiente para controlar los niveles de glucemia (de azúcar en la sangre), es conveniente combinarla con otro fármaco (otra medicina).

La metformina se ha estado usando en Europa desde hace muchos años y en Los Estados Unidos fue aprobada en 1995, ya que antes habían prohibido un medicamento similar llamado fenformina, que podía causar una condición que puede ser fatal, conocida como acidosis láctica.

¿Cómo actúa la metformina? Bloqueando la producción de glucosa (de azúcar) por el hígado, aumentando la sensibilidad de las células de los músculos a la insulina y reduciendo la cantidad de azúcar que capta el intestino. Aunque puede fallar la primera vez que se toma, es una medicina bastante efectiva, con pocos efectos secundarios, que no son serios, como molestias estomacales y pérdida de peso (que para muchos es un beneficio). Sin embargo, la metformina no se recomienda durante el embarazo ni cuando se tienen problemas del hígado, de los riñones o del corazón.

Para crear las nuevas recomendaciones sobre los tratamientos orales (tomados) para la diabetes, los inspectores observaron los datos de cada grupo de medicamentos por clase disponible (actualmente son once clases, según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Los Estados Unidos conocida como FDA), para evaluar qué tan eficaz era en la reducción de la glucemia (azúcar en la sangre), el colesterol y el peso.

Así encontraron que la metformina (que en Los Estados Unidos se vende bajo la marca comercial Glucophage o, en combinación con otras medicinas, Glucovance y Avandamet ) era el más eficaz en el control de la glucemia a largo plazo. Además, pareció ser el fármaco más efectivo para reducir los niveles de colesterol malo y el más eficaz en la prevención de la mortalidad por todas las causas, incluyendo la enfermedad cardiaca.

Si bien los profesionales de la ACP recomiendan que los pacientes modifiquen su estilo de vida antes de comenzar a tomar metformina, esta indicación ha generado un debate entre los especialistas ya que, algunos prefieren comenzar cuanto antes con un tratamiento con medicamentos (es que todos sabemos lo difícil que puede resultar cambiar los hábitos).

En conclusión: lo ideal sería cambiar el estilo de vida para evitar que se desarrolle la diabetes tipo 2 y si ya la tienes, no te desanimes. Por el contrario, estés o no en tratamiento con metformina o alguna otra medicina, no dejes de incorporar alimentos saludables y una rutina de ejercicios semanal que te ayuden a combatir la diabetes, que puede ser silenciosa y traicionera.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 23 de abril de 2012

La chía podría disminuir el azúcar en la sangre

 
Según un estudio, el consumo de semillas de chía podría reducir el azúcar en la sangre después de una comida (glucemia postprandial).

La Salvia hispanica es una planta anual herbácea de la familia Lamiaceae (menta). Se cree que su origen es la América Central, donde la semilla (históricamente llamada “Eustaquio” o “chía”) era un elemento básico de la dieta azteca. Las semillas de una planta relacionada, Salvia columbariae (también llamada “chía dorada”), fueron utilizadas principalmente por los indígenas en el suroeste de los Estados Unidos. Las raíces de otra planta relacionada, la Salvia miltiorrhiza (salvia), se usan con fines medicinales en la China y en otros países.

Las semillas de la de Salvia hispanica tienen una forma ovalada, son de aproximadamente 1 mm en diámetro y son de un color que varía desde un marrón (café) oscuro a un blanco grisáceo. Según los historiadores, terminó el cultivo de la chía con la caída de la civilización azteca. Sin embargo, la chía fue redescubierta a finales de los años 1900, y ahora se cultiva comercialmente. Se cree que las semillas de Salvia hispanica son ricas en los ácidos grasos esenciales omega-3, 6 y 9 y en fibra, por lo que se promueven para varios beneficios de salud.

Hay estudios que sugieren que la incorporación de la chía común en los alimentos para pollos puede mejorar el valor nutricional de los productos de pollo por el aumento del contenido de ácidos grasos omega-3 y la disminución del contenido de colesterol en la carne y los huevos. 

Varios estudios en ratones han demostrado que la Salvia hispanica podría disminuir el colesterol sanguineo, el colesterol LDL (las lipoproteínas de baja densidad) y los triglicéridos y aumentar el colesterol HDL (las lipoproteínas de alta densidad). Además, se ha demostrado que la Salvia hispanica exhibe actividad anti-tumoral. La Salba ®, que es comercializada por Core Naturals, LLC., es la única variedad registrada de Salvia hispánica que supuestamente es cultivada selectivamente para maximizar el valor de sus nutrientes. 

Los fabricantes de la Salba ®, que es una semilla de color claro, dicen que tiene un contenido más estable de los ácidos grasos omega-3 que las semillas genéricas de chía de color oscuro. Un estudio reciente en humanos sugiere que la Salba ® podría disminuir los factores de riesgo cardiovascular en los diabéticos tipo 2. Hasta el momento, la Salba ® es la única variedad de la Salvia hispanica apoyada por evidencia clínica.

En un estudio, los investigadores se propusieron evaluar los beneficios de la semilla de chía sobre los niveles de glucosa en la sangre, que pueden afectar el riesgo de las enfermedades del corazón. Se reclutaron 11 pacientes con diabetes y se les asignó al azar a consumir pan blanco horneado con concentraciones de semillas de chía de cero gr, 7 gr, 15 gr o 24 gr. Se recolectaron muestras de sangre de los participantes después de comer.

Los resultados mostraron que los sujetos que habían comido el pan al horno con semillas de chía tenían menor glucemia posprandial (glucemia después de las comidas).

Los científicos concluyeron que las semillas de chía podrían disminuir los niveles de azúcar en la sangre después de las comidas, lo que puede disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón en estos pacientes. Sin embargo, se necesita más investigación para entender mejor el significado de estos resultados.

Para obtener más información acerca de la chía, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  1. Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com.
  2. Vuksan V, Jenkins AL, Dias AG. Reduction in postprandial glucose excursion and prolongation of satiety: possible explanation of the long-term effects of whole grain Salba (Salvia Hispanica L.). Eur J Clin Nutr. 2010 Apr;64(4):436-8.
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 14 de abril de 2012

El tratamiento para el colesterol a base de estatinas es igualmente eficaz en pacientes de ambos sexos

 
A diferencia de lo que se pensaba, las estatinas son tan eficaces para combatir el colesterol malo tanto en los hombres como en las mujeres. Esto de acuerdo a un estudio reciente, que derriba la creencia de que este medicamento es menos efectivo en las mujeres. En este artículo te contamos qué son las estatinas, cuándo se recomienda su uso, y qué nos dicen los nuevos descubrimientos sobre ellas.

El colesterol casi siempre se asocia con algo negativo o peligroso para nuestra salud, pero no hay que generalizar. Todas las personas tienen y producen colesterol: es una sustancia grasa que necesita el cuerpo para poder cumplir adecuadamente ciertas funciones vitales, como crear las paredes (o membranas) que rodean a las células. Hay dos tipos principales de colesterol: el colesterol de lipoproteína de baja densidad (LDL), conocido como colesterol “malo”, y el colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL), que es el que llamamos colesterol “bueno”.

Como el cuerpo produce su propio colesterol, no es necesario consumir mucha grasa en la dieta. Por el contrario, los niveles elevados del colesterol total en la sangre, y especialmente el colesterol de baja densidad (el LDL), están relacionados con el desarrollo de una condición que se conoce como aterosclerosis, que es la acumulación de grasa (lo que se llama placa) en las paredes internas de las arterias.

La aterosclerosis puede hacer que las arterias se estrechen o se bloqueen y que disminuyan o que obstruyan el flujo de la sangre a los órganos vitales, en especial al corazón (enfermedad coronaria, que puede causar un ataque cardíaco) y al cerebro (lo que puede producir un accidente cerebrovascular, ataque cerebral o apoplejía). Pero puede suceder en otras partes del cuerpo, lo que se conoce como enfermedad vascular periférica.

Para mantener los niveles de colesterol a raya, frecuentemente es suficiente con llevar una dieta saludable y practicar una rutina de ejercicios. Pero, a veces, los factores genéticos hacen que el colesterol en tu sangre se mantenga elevado, especialmente si el colesterol malo (LDL) se mantiene elevado, en esos casos, tu médico te recomendará medicinas para poder bajarlo a niveles saludables.

Existen distintas medicinas para bajar el colesterol a niveles saludables. Algunas aumentan el colesterol bueno (HDL) y otras disminuyen el colesterol malo (LDL) . En este último grupo, por ejemplo, se encuentran las estatinas: unos medicamentos que interfieren con la producción del colesterol en el hígado, bajan los niveles del colesterol malo (LDL) y suben los niveles del colesterol bueno (HDL).

Si deseas leer el artículo completo, favor pincha aquí

domingo, 18 de marzo de 2012

Un nuevo estudio apoya los efectos reductores del ajo sobre el colesterol

Un reciente estudio respalda hallazgos previos que sugieren que el ajo podría reducir el colesterol.

El ajo es una hierba culinaria que se utiliza ampliamente para el tratamiento y la prevención de enfermedades cardiovasculares y del cáncer. Hay numerosos estudios que han examinado los efectos del ajo sobre el colesterol. Pero siguen siendo desconocidos sus efectos a largo plazo sobre los lípidos o sobre la morbilidad y mortalidad cardiovascular. Otras preparaciones del ajo (como el ajo con recubrimiento entérico o el ajo crudo) no han sido bien estudiadas.

Múltiples estudios anteriores en humanos han reportado que el ajo puede reducir ligeramente el colesterol total y las lipoproteínas de baja densidad (LDL o “colesterol malo”) en corto tiempo (de 4 a 12 semanas). Sus efectos sobre la lipoproteína de alta densidad (HDL o “colesterol bueno”) no son claros. Esto sigue siendo un área de controversia.

En un nuevo estudio, los investigadores analizaron datos de 26 ensayos clínicos bien diseñados para evaluar los efectos del ajo sobre los niveles de colesterol. En general, los investigadores descubrieron que el ajo fue más eficaz para reducir el colesterol que el placebo. Los autores observaron que en comparación con los grupos de control, el ajo redujo significativamente el colesterol total y los triglicéridos. Los beneficios de ajo fueron más notables cuando se utilizó como un tratamiento a largo plazo, y en los individuos que comenzaron el tratamiento con mayores niveles de colesterol total. El ajo pareció no tener efectos significativos en los niveles de lípidos, incluyendo el colesterol HDL y LDL.

Los autores concluyeron que el ajo podría reducir el colesterol total y los triglicéridos y que puede ser considerado para las personas con riesgo de enfermedad cardíaca.

Además del ajo, varias otras terapias integrativas, como el arroz de levadura roja y el aceite de pescado, podrían reducir los niveles de colesterol.

Desde la década de 1970, los estudios en humanos han reportado que la levadura roja disminuye los niveles sanguíneos de colesterol total, LDL y triglicéridos. Los productos que contienen el extracto de arroz de levadura roja se pueden comprar, sobre todo a través del Internet. Sin embargo, estos productos pueden no ser estandarizados y sus efectos no son predecibles. Para bajar el colesterol, hay mejor evidencia para el uso de medicamentos con receta, como la lovastatina.

Hay una fuerte evidencia científica, basada en estudios en humanos, que los ácidos grasos omega-3 provenientes de los suplementos de aceite de pescado o del pescado en sí reducen significativamente los niveles de triglicéridos en sangre. Los beneficios parecen depender de la dosis. Los suplementos de aceite de pescado también parecen causar pequeñas mejoras en el colesterol HDL. Sin embargo, también se han observado aumentos en (empeoramiento de) los niveles de colesterol LDL. No está claro si el ácido alfa linolénico afecta de manera significativa los niveles de triglicéridos, y la evidencia es conflictiva en esta área. La American Heart Association (Asociación Americana del Corazón) ha publicado recomendaciones para el ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA). Se debe consultar a un proveedor médico calificado antes de iniciar el tratamiento con suplementos debido al riesgo de sangrado a causa de los ácidos grasos omega-3.

Para obtener más información acerca de terapias integrales para el colesterol alto, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral.www.naturalstandard.com
  • Zeng T, Guo FF, Zhang CL, et al. A meta-analysis of randomized, double-blind, placebo-controlled trials for the effects of garlic on serum lipid profiles. J Sci Food Agric. 2012 Jan 10.
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 15 de marzo de 2012

¿Tu presión arterial es diferente de un brazo al otro? Puede ser una señal de riesgo cardíaco.

Actualmente la mayoría de los profesionales tienden a tomar la presión arterial en un brazo solamente. Esto podría cambiar en base a un hallazgo reciente que relaciona la diferencia en los niveles de la presión arterial que se registran en uno u otro brazo con la presencia de la enfermedad arterial periférica, una condición del aparato circulatorio que aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y otras condiciones que afectan la salud.

Quizá te hayan tomado la presión arterial muchas veces en la visita a tu médico. Pero, ¿cuántas veces te la han tomado en ambos brazos y han comparado las lecturas? Posiblemente ninguna, pues los profesionales de salud no acostumbran a hacerlo. Un hallazgo reciente podría hacer que esto cambie.

Se trata de un estudio realizado por unos investigadores del Colegio Península de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter en Devon, Inglaterra, según el cual tener una diferencia de al menos 10 milímetros de mercurio (mm Hg) entre la presión sistólica (el primer número) de un brazo y otro, podría indicar la presencia de una enfermedad del sistema circulatorio que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y otros trastornos que pueden ser mortales.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, y que se mide de acuerdo al modo en que el corazón bombea la sangre, en base a dos niveles: la presión sistólica (o presión más alta que se obtiene) y la presión diastólica (o presión más baja que se obtiene), que es el momento en que el corazón está en reposo. Se considera que la presión es normal cuando el nivel registrado es menor de 130 (presión sistólica) / 90 (presión diastólica), para un adulto en reposo.

Hasta ahora, los profesionales de la salud estaban acostumbrados a tomar la presión en uno de los dos brazos del paciente. Sin embargo, en base a estos nuevos hallazgos, la recomendación es incluir un control de ambos brazos en algún momento, en especial si se trata de las personas diabéticas o de los fumadores, y hacer otros estudios más profundos si se encuentra una diferencia de más de 10 a 15 mm de Hg en la presión arterial entre ambos brazos.

Es que según este hallazgo, publicado en la edición en línea del 30 de enero de la revista The Lancet, esa pequeña diferencia podría indicar la presencia de lo que se denomina enfermedad arterial periférica (antes conocida como enfermedad vascular periférica), que ocurre cuando los vasos sanguíneos, que se encuentran fuera del corazón, se estrechan e impiden el paso normal de la sangre hacia los brazos y las piernas. Esto es provocado por depósitos de grasa o placas que se acumulan a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos, que generalmente se debe a una condición conocida como arterioesclerosis.

Quienes tienen enfermedad arterial periférica, entre otros problemas, tienen un mayor riesgo de desarrollar un infarto (un ataque al corazón), un derrame cerebral (o ataque cerebrovascular) y/o un ataque isquémico transitorio, todas estas situaciones pueden poner en peligro la vida de las personas. Lo bueno es que esta condición puede detenerse con cambios en la dieta, una rutina de ejercicios y si es necesario, medicamentos para disminuir los niveles elevados de colesterol y la hipertensión.

Por eso estos hallazgos son tan importantes. Para llegar a ellos, los investigadores analizaron los resultados de 28 estudios que habían sido publicados previamente, en los cuales se observaban diferencias en la presión arterial sistólica de ambos brazos.

Así detectaron que una diferencia de 15 mm de Hg o más entre las lecturas de ambos brazos se relacionaba con un mayor riesgo de enfermedad vascular periférica. Incluso, el riesgo también aumentaba cuando la diferencia de la presión arterial entre ambos brazos era de 10 mm Hg. Además, según los investigadores, esa diferencia también se asoció con un aumento del 70 por ciento en el riesgo de morir de alguna enfermedad del sistema circulatorio.

Ahora ya lo sabes: la próxima vez que visites a tu médico coméntale sobre este estudio y pídele que te tome la presión en ambos brazos. Si hay diferencia entre uno y otro (no importa en que brazo sea superior sino sólo que sean distintas) puede ser señal de que tienes un problema del corazón. Si te haces los estudios necesarios podrás comenzar cuanto antes a combatir esta la enfermedad arterial periférica que pone en riesgo tu vida.

Mientras tanto, recuerda que puedes comenzar a cuidarte ya mismo, dejando de fumar, si eres fumador, manteniendo tus niveles de colesterol y tu presión arterial dentro de los límites normales, llevando una dieta saludable y practicando a diario una rutina de ejercicios.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 23 de febrero de 2012

Los ejercicios más indicados para condiciones crónicas. ¿Cuál te conviene?

Si tienes algún problema de salud crónico y crees que eso te impide hacer ejercicios, sigue leyendo porque este artículo te puede interesar. Aquí te contamos qué tipo de actividades físicas te ayudan no sólo a prevenir sino también a mejorar los síntomas de enfermedades como las que afectan al corazón, la diabetes, la hipertensión y el cáncer, entre otras.

Posiblemente hayas leído o escuchado recomendaciones sobre las ventajas de hacer ejercicio y todo el bien que puede aportar a tu salud, pero aún así te cuesta crear una rutina y cumplirla, entre tantas obligaciones y cuestiones que debes atender a diario. Calma, ésta es una situación muy común, y más aún si padeces alguna enfermedad crónica que te desanime. Algunas personas dejan de hacer ejercicios porque creen que ya no están en condiciones físicas de hacerlos, y abandonan los esfuerzos.

José, por ejemplo, tiene problemas de corazón hace muchos años. Desde su primer infarto los médicos le aconsejaron que dejara el cigarrillo, que modificara su dieta y que saliera a caminar al menos media hora todos los días, para ayudar a su corazón a recuperarse.

Sin embargo, José tardó años en dejar de fumar, todavía le cuesta cuidarse con algunas comidas y su corazón se ha debilitado tanto que hoy le cuesta caminar apenas 5 minutos. A veces, mientras lee el periódico o al mirar televisión, su mente se dispersa y piensa arrepentido que su situación podría ser otra si hubiera escuchado las advertencias a tiempo.

Otro caso es el de Andrea. Desde que detectó que tiene presión alta, ha dejado de hacer ejercicio porque alguien le dijo que eso podría hacerle mal, y ella, por supuesto, tiene miedo de que así sea. Sin embargo, una rutina de actividad física es de gran ayuda para mantener una presión arterial normal y estable, sólo es necesario tener ciertos cuidados al practicar los ejercicios. Lo mismo ocurre para personas con cáncer, osteoporosis y problemas del corazón.

¿Hay algún tipo de ejercicio que sea mejor que otro para cada una de estas condiciones? Pues sí. Si bien una rutina de ejercicios suele incluir varios tipos de ejercicios, por ejemplo aeróbicos y de resistencia, algunos pueden ser más apropiados que otros de acuerdo a cada caso. Por eso siempre es importante que le consultes a tu médico qué cuidados debes tener y si debes evitar algún movimiento o esfuerzo en particular.

Los ejercicios aeróbicos, por ejemplo, han demostrado ser buenos para la enfermedad cardiaca, el nivel alto de colesterol, la diabetes, la presión alta, la apoplejía, el cáncer y las enfermedades pulmonares, aunque en algunos casos, por ejemplo, pueden recomendarte caminar en vez de correr, para no agitarte tanto.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos de los cuales escuchamos hablar más frecuentemente. Están diseñados para aumentar la circulación de oxígeno en tu cuerpo gracias al movimiento repetitivo de los grupos de músculos largos que aumentan el ritmo del corazón.

Existen dos tipos de ejercicios aeróbicos: unos requieren el apoyo del peso corporal y hacen que los músculos trabajen contra la fuerza de la gravedad, como trotar, caminar o bailar, y otros no usan el apoyo del peso corporal y la fuerza de gravedad no juega un papel importante: es el caso de andar en bicicleta, nadar o remar.

Además, existen los que se llaman ejercicios anaeróbicos, entre los cuales se incluyen el estiramiento, el yoga y los ejercicios de resistencia con pesas, que buscan fortalecer los músculos. Esto es importante, por ejemplo, cuando tienes osteoporosis, ya que los músculos fortalecidos pueden ayudar a los huesos debilitados por la enfermedad a sostener el peso del cuerpo. En los casos de osteoporosis, además es aconsejable complementar los ejercicios de resistencia con los aeróbicos con apoyo del peso corporal.

Cuando los ejercicios de resistencia se combinan con los aeróbicos sin apoyo del peso corporal, en cambio, se convierten en una buena alternativa para combatir los síntomas de la artritis, una enfermedad de los huesos que puede ser muy dolorosa y limitar tu capacidad de moverte. Las actividades en el agua son ideales en estos casos

Estas combinaciones también son efectivas en otros casos. Así, por ejemplo, hacer los ejercicios de resistencia combinados con los aeróbicos de cualquier tipo es bueno para combatir la diabetes , el cáncer y la apoplejía o derrame cerebral, que ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye por una placa o un coágulo de sangre. En este último caso, además, también es importante incluir en la rutina los ejercicios de estiramiento.

Antes de iniciar una rutina de ejercicios, no te olvides consultar con tu médico. Y si hace mucho que no haces ejercicio recuerda que debes empezar poco a poco y no exigirle más a tu cuerpo de lo que puede dar. Lo importante es mantener la constancia. Si lo haces, verás que con el tiempo comenzaras a notar los buenos resultados.

Tomado de Vida y Salud

martes, 21 de febrero de 2012

¿Por qué algunas personas viven 100 años? ¿Qué tienen ellas que no tienes tú?

El club de los que viven 100 años o más ¡es súper exclusivo! Muchos quieren llegar y pocos lo hacen. Si quieres ganarte su membresía, procura ante todo tener una buena herencia genética. ¿Que la tuya no pasa de regular y no está en tus manos modificarla? No te desanimes. Hay otros factores que también ayudan, como tu estilo de vida, tu dieta y tu actitud ante la vida en general. ¡Y ésas sí que las puedes controlar!

¿Por qué será que algunas personas poseen una salud “de hierro” que les permite llegar en buen estado a edades muy avanzadas? ¿Son acaso distintas a las demás? La genética, por supuesto, tiene mucho que ver. Pero los estudiosos que han investigado la cuestión han llegado a la conclusión de que no existe un secreto para lograr la longevidad. Hay, eso sí, algunas características comunes a los centenarios (los que cumplen 100 años) y los supercentenarios (los que cumplen 110 años o incluso más). Casi ninguno fuma o fuma muy poco, tienen buena salud hasta llegar a una edad muy avanzada… y en su mayoría, son mujeres.

Pero hay otro dato curioso. Un estudio que aparece en la edición de enero de la revista Frontiers in Genetics descubrió que las personas que han vivido más allá de los 114 años tenían tantos genes asociados con enfermedades como las demás personas. Por ejemplo, uno de los hombres que estudiaron tenía 37 mutaciones genéticas que indicaban un mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon. Incluso había padecido uno años atrás, que se curó por medio de la cirugía. También está el caso de una mujer, que tenía varios cambios genéticos asociados con enfermedades propias de la edad avanzada (problemas cardíacos, cáncer, Alzheimer). Resulta que padeció de insuficiencia cardíaca , pero sólo después de los 108 años. ¡Todo un récord!, ¿no te parece?

Los resultados de este estudio están de acuerdo con otras investigaciones, en que los centenarios tienen tantos genes asociados con enfermedades como el resto de la población. La diferencia es que probablemente ellos también tienen cambios genéticos asociados con la longevidad, que cancelan los genes de las enfermedades. Por eso las enfermedades no se manifiestan, o se presentan con mucha menos severidad o en los últimos años de una larga vida.

Independientemente de tus antecedentes genéticos, ¿hay algo que puedas hacer para alargar tu vida y mejorar su calidad? Claro que sí. La actividad física regular, por ejemplo, fortalece los músculos, lo que reduce la posibilidad de caídas. Sin embargo, si no has hecho ejercicio y tienes más de 40 años, no empieces un ejercicio vigoroso sin consultar con tu médico. Una de las actividades más sencillas es caminar unos 30 minutos varios días de la semana. Si no puedes caminar 30 minutos seguidos, divídelos en dos sesiones de 15 minutos cada una, o en tres de diez minutos. También es bueno bailar, nadar o trabajar en el jardín.

Otro factor importante es comer suficiente fibra. La fibra mejora el funcionamiento del colon, disminuye el riesgo de desarrollar cáncer y las enfermedades coronarias, y se asocia con niveles bajos de colesterol. Hay varios modos de introducir fibra en tu dieta sin cambiarla del todo. Por ejemplo, sustituye el pan blanco por pan integral, los jugos de frutas por la fruta fresca y los cereales azucarados por cereales sin refinar.

¿Y qué me dices del estrés? Combátelo con ejercicio, relajación física y mental y un equilibrio sano entre el deber, el trabajo y disfruta las cosas agradables de la vida. Seguro que todos esos centenarios habrán llorado, pero habrán reído mucho más y se habrán sentido satisfechos con menos cosas materiales.

De manera que si tus genes no te acompañan y no puedes irte a vivir a lugares remotos en donde la gente vive más de 100 años, sí puedes poner tu granito de arena con un plan de vida saludable, ejercicios, una dieta sana y chequeos médicos regulares. Así puedes llegar a una edad avanzada con buena salud física y mental que, después de todo, es lo más importante.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 15 de febrero de 2012

La dieta mediterránea vinculada a una mayor longevidad

Según un estudio reciente, seguir una dieta mediterránea puede aumentar la longevidad de las personas mayores.

La dieta mediterránea se basa en la alimentación y los hábitos saludables de las personas que vivían en el sur de Italia, en la isla griega de Creta y en otras zonas de Grecia durante la década de los 1960s. La dieta en general incluye: frutas, verduras y grasas insaturadas “buenas”, en particular el aceite de oliva. El aceite de oliva se ha asociado con beneficios como la disminución de la presión arterial y un menor riesgo de enfermedad cardíaca. Sus defensores afirman que se puede utilizar la dieta mediterránea para disminuir el riesgo de problemas relacionados con el corazón como la presión arterial alta, el colesterol alto, los ataques cardíacos y la enfermedad de Alzheimer.

En un reciente estudio, se evaluaron la dieta y las tasas de mortalidad en 1.037 participantes de mayor edad. Los investigadores encontraron una relación significativa entre el mantenimiento de una dieta mediterránea modificada, con énfasis en el alto consumo de cereales de grano entero y ácidos grasos poliinsaturados, y un menor riesgo de muerte.

En un estudio similar efectuado en septiembre de 2011, los investigadores descubrieron que  el mantenerse fiel a cuatro factores de un estilo de vida saludable identificados se asociaba significativamente con un menor riesgo de muerte prematura en hombres y mujeres. El cumplimiento con mantener una dieta mediterránea sólo se relacionó con un riesgo significativamente menor de muerte en las mujeres, pero no en los hombres.

Las personas con alergias al látex también pueden ser alérgicas a los garbanzos u otros alimentos de la familia de las leguminosas, las cuales son comunes en la dieta mediterránea. Existe un riesgo de aumento de peso debido a una alta ingesta de grasas. Consulte con su proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y / o condiciones de salud.

Para obtener más información acerca de la dieta mediterránea, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad de Medicina Integrativa. www.naturalstandard.com
  • Tognon G, Rothenberg E, Eiben G, et al. Does the Mediterranean diet predict longevity in the elderly? A Swedish perspective. Age (Dordr). 2011 Sep;33(3):439-50.
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 13 de febrero de 2012

Alcachofa: beneficios y propiedades.

Imagen tomada de internet

La alcachofa viene a convertirse en un verdadero y auténtico manjar para muchos, y puede ser un alimento adecuado en dietas de adelgazamiento, ya que puede ayudar a perder peso y a bajar esos kilos de más.

Constituye a su vez un alimento sano que no puede faltar en una alimentación equilibrada, ya que posee unos importantes beneficios y propiedades diversas muy importantes para la salud.

Además, son deliciosas en ensaladas y platos calientes, y son ideales para niños y adultos, gracias a las diferentes virtudes que posee.
Beneficios y propiedades de la alcachofa

La hoja de la alcachofa contiene magnesio, potasio y esteroles, los cuales actúan en cierta sinergia con la cinarina, una sustancia tanto aromática como amarga.
Eso sí, la alcachofa presenta una importantísima actividad reguladora de la secreción biliar, estando indicada en casos de mala digestión de las grasas, ictericia e hígado perezoso.

Ayuda a regenerar las células hepáticas, ayudando a combatir las sustancias tóxicas, y puede ser ideal en casos de hígado graso, a la vez que es capaz de reducir el colesterol alto.

Además, la alcachofa puede convertirse en un excelente depurativo, ayudando a nuestro organismo a expulsar las diferentes toxinas y sustancias que no necesita.

Por este motivo, tampoco debemos olvidarnos de su consumo en dietas de adelgazamiento y de control de peso.

Tomado de Natursan

lunes, 16 de enero de 2012

Top 5 beneficios del chocolate

beneficios del chocolate negro
El chocolate negro (no el de leche ni el blanco) posee grandes beneficios para tu salud. Para muchos esto les sonará como sorpresa y para otros como una noticia caída del cielo, pero OJO a como toman esta nota.

El chocolate negro o cacao puede ser bueno para ti. Estudios a lo largo de los últimos años han demostrado que comer chocolate negro ayuda a mejorar la salud cardiovascular. Posee tantos o más antioxidantes que los arándanos o el té verde. Estos antioxidantes ayudan a absorber los radicales libres, esas moléculas malvadas que causan enfermedades cardíacas y otros problemas de salud como la celulitis.

Pero como dije, hay que tener cuidado y no engañarse, tampoco es para salir corriendo al supermercado de la esquina a comprar kilo y medio de chocolate.

El chocolate bueno para tu salud es el negro. Estudios han demostrado que la leche que viene con los chocolates normales (o inclusive la que te tomarías junto a un chocolate negro), interrumpe la absorción de los antioxidantes que trae consigo el chocolate, desperdiciando todos esos beneficios del chocolate.

Pero si lo consumes puro (o bastante puro), los beneficios del chocolate negro son muchos! Aquí te comparto…

Los Top 5 beneficios del chocolate (negro)
  • Es una fuente rica de antioxidantes: como lo mencioné, el chocolate está lleno de componentes naturales llamados antioxidantes, los cuales se ha demostrado que protejen tu cuerpo y promueven una buena salud. Los antioxidantes son conocidos por reducir el riesgo de contraer una gran serie de enfermedades, desde enfermedades del corazón hasta cáncer. Ayudan también a mejorar el flujo sanguíneo, un buen control de los niveles de colesterol sano y hasta reducir el nivel de presión sanguínea.
  • Beneficia tu corazón: Tener un corazón sano implica tener una buena circulación de la sangre, es decir, tener arterias bien abiertas que eviten el bloqueo de la circulación sanguínea, y es aquí donde el choclate hace una buena labor. Los componentes naturales del chocolate ayudan a relajar y abrir las arterias, bajando la presión sanguínea y liberando de presión al corazón. Todo gracias a los antioxidantes.
  • Ayuda a controlar el azúcar en la sangre: El chocolate tiene fama de ser dulce, pero el chocolate negro, tiene un índice glicémico tan bajo que no afecta el nivel de azúcar en la sangre. Y no solo eso, el chocolate negro y el cacao poseen un tipo de antioxidante llamado flavonol, el cual ayuda a mantener un buen funcionamiento en las células para controlar el nivel de azúcar en la sangre.
  • Posee minerales vitales. El chocolate y el cacao son alimentos hechos a base de plantas y esto les provee de forma natural minerales que son importantes para tu salud. Una barra de chocolate negro te provee cantidades altas (pero saludables) de cobre, magnesio, calcio, hierro y potasio. Todos minerales vitales par mantener un buen estado de salud.
  • Ayuda a tu cerebro: El chocolate nos hace sentir bien, pero no sabemos por qué exactamente. Lo que sabemos es que hay una serie de componentes que tienen cierto efecto en nuestro cerebro. Ellos son la teobromina, cafeína y feniletilamina. Lateobromina es un estimulante natural pero no tan fuerte como la cafeína, pero se ha demostrado que sirve para aliviar la tos por ejemplo. No hay mucho que decir de los efectos de la cafeína en nuestro sistema nervioso (eso ya todos lo sabemos) pero puedo contarte que una barra de 50 g de chocolate negro posee 27mg de cafeína. Por último la feniletalamina, la cual puede ser la causante de ese sentimiento plancentero al comer chocolate. La feniletalamina libera endorfinas en tu cerebro, esos químicos que te hacen sentir super bien. Se dice que cuando uno está enamorado el cerebro libera feniletalamina… ves la relación que hay y por qué a las mujeres les gusta tanto el chocolate? :)
Pero como cualquier alimento, debe ser consumido con moderación, el chocolate negro puede ser bueno, pero también posee cierta cantidades de calorías que no deben ser consumidas en exceso. Y como en todo, el consumo de calorías que consumimos debe ser balanceado con la cantidad de calorías que quemamos.

Por eso es que el tener una buena alimentación y una actividad física más alta de lo normal, te permite disfrutar de este tipo de placeres más frecuentemente a como si solo te mueves de tu casa a la oficina, al supermercado o al centro comercial.

Tomado de Cuerpo al Dente