DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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viernes, 1 de junio de 2012

Consejos para una buena nutrición cuando tienes cáncer

El término dieta saludable tiene un significado diferente para las personas que sufren de cáncer. Ellas necesitan seguir una dieta acorde a sus necesidades, según el tipo de tumor del qué se trate, dónde esté alojado y cuán avanzado esté. Además, los tratamientos como la quimioterapia pueden hacer que la hora de la comida se convierta realmente en un problema. He aquí algunos consejos para tener en cuenta, si quieres llevar una buena nutrición cuando tienes cáncer.

El solo hecho de saber que tienes cáncer puede quitarte el apetito o, por el contrario, hacer que no puedas parar de comer. Posiblemente, desde que has recibido tu diagnóstico tus prioridades han cambiado y tu forma de ver el mundo ya no es la misma. No puede ni volverá a serlo. Eso es algo natural, pero es sólo una parte de los cambios que notarás a lo largo de este proceso.

Tanto la enfermedad como el tratamiento pueden provocar nuevas sensaciones, no sólo emocionales sino también físicas, que a veces resultan molestas y, si no les brindas la atención necesaria, pueden convertirse en un problema más, algo que nadie quiere que suceda, cuando el cáncer ya es toda una revolución en sí misma para tu vida.

Por eso, es importante que hables mucho con el profesional que te atiende, para que despeje todas tus dudas y pueda aconsejarte correctamente de acuerdo a tus necesidades, ya que si bien cada paciente es diferente y los síntomas que tiene cada uno son particulares, no está de más saber qué cosas pueden ocurrirte para poder estar preparado y saber cómo actuar, en caso de que sucedan.

En general todas las personas con cáncer necesitan alimentarse de manera diferente, ya que la enfermedad hace que el cuerpo utilice más energía y, dependiendo de dónde esté ubicado el tumor y cuán avanzado esté, puede provocar carencia de algunos nutrientes y pérdida de peso o de masa muscular.

Si deseas leer todo el artículo, pincha aquí

lunes, 23 de abril de 2012

La chía podría disminuir el azúcar en la sangre

 
Según un estudio, el consumo de semillas de chía podría reducir el azúcar en la sangre después de una comida (glucemia postprandial).

La Salvia hispanica es una planta anual herbácea de la familia Lamiaceae (menta). Se cree que su origen es la América Central, donde la semilla (históricamente llamada “Eustaquio” o “chía”) era un elemento básico de la dieta azteca. Las semillas de una planta relacionada, Salvia columbariae (también llamada “chía dorada”), fueron utilizadas principalmente por los indígenas en el suroeste de los Estados Unidos. Las raíces de otra planta relacionada, la Salvia miltiorrhiza (salvia), se usan con fines medicinales en la China y en otros países.

Las semillas de la de Salvia hispanica tienen una forma ovalada, son de aproximadamente 1 mm en diámetro y son de un color que varía desde un marrón (café) oscuro a un blanco grisáceo. Según los historiadores, terminó el cultivo de la chía con la caída de la civilización azteca. Sin embargo, la chía fue redescubierta a finales de los años 1900, y ahora se cultiva comercialmente. Se cree que las semillas de Salvia hispanica son ricas en los ácidos grasos esenciales omega-3, 6 y 9 y en fibra, por lo que se promueven para varios beneficios de salud.

Hay estudios que sugieren que la incorporación de la chía común en los alimentos para pollos puede mejorar el valor nutricional de los productos de pollo por el aumento del contenido de ácidos grasos omega-3 y la disminución del contenido de colesterol en la carne y los huevos. 

Varios estudios en ratones han demostrado que la Salvia hispanica podría disminuir el colesterol sanguineo, el colesterol LDL (las lipoproteínas de baja densidad) y los triglicéridos y aumentar el colesterol HDL (las lipoproteínas de alta densidad). Además, se ha demostrado que la Salvia hispanica exhibe actividad anti-tumoral. La Salba ®, que es comercializada por Core Naturals, LLC., es la única variedad registrada de Salvia hispánica que supuestamente es cultivada selectivamente para maximizar el valor de sus nutrientes. 

Los fabricantes de la Salba ®, que es una semilla de color claro, dicen que tiene un contenido más estable de los ácidos grasos omega-3 que las semillas genéricas de chía de color oscuro. Un estudio reciente en humanos sugiere que la Salba ® podría disminuir los factores de riesgo cardiovascular en los diabéticos tipo 2. Hasta el momento, la Salba ® es la única variedad de la Salvia hispanica apoyada por evidencia clínica.

En un estudio, los investigadores se propusieron evaluar los beneficios de la semilla de chía sobre los niveles de glucosa en la sangre, que pueden afectar el riesgo de las enfermedades del corazón. Se reclutaron 11 pacientes con diabetes y se les asignó al azar a consumir pan blanco horneado con concentraciones de semillas de chía de cero gr, 7 gr, 15 gr o 24 gr. Se recolectaron muestras de sangre de los participantes después de comer.

Los resultados mostraron que los sujetos que habían comido el pan al horno con semillas de chía tenían menor glucemia posprandial (glucemia después de las comidas).

Los científicos concluyeron que las semillas de chía podrían disminuir los niveles de azúcar en la sangre después de las comidas, lo que puede disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón en estos pacientes. Sin embargo, se necesita más investigación para entender mejor el significado de estos resultados.

Para obtener más información acerca de la chía, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  1. Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com.
  2. Vuksan V, Jenkins AL, Dias AG. Reduction in postprandial glucose excursion and prolongation of satiety: possible explanation of the long-term effects of whole grain Salba (Salvia Hispanica L.). Eur J Clin Nutr. 2010 Apr;64(4):436-8.
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 19 de abril de 2012

Cáncer en niños y artritis juvenil: ¿hay alguna relación?

 
La artritis tiende a ser un padecimiento de adultos. Cuando esta enfermedad crónica que afecta a las articulaciones y que también puede dañar otros órganos se produce en los niños menores de 16 años se dice que tienen artritis juvenil. Al respecto, una investigación reciente ha detectado que la tasa de cáncer entre los niños que sufren esa condición es cuatro veces más elevada que en otros niños.

La artritis reumatoide juvenil o simplemente artritis juvenil es una condición que, como en los adultos que padecen esta enfermedad, puede causar en los niños inflamación y rigidez en las articulaciones y algunas veces disminución en sus movimientos. Puede afectar cualquier articulación y en algunos casos, también puede dañar los órganos internos. Por eso puede repercutir en el crecimiento y el desarrollo de los niños que la padecen. Puede ser aguda (durando semanas) o crónica (durando meses). Es raro que en los niños dure para toda la vida, aunque sucede muy ocasionalmente.

Como si eso fuera poco, un estudio reciente ha encontrado que los niños que sufren artritis juvenil tienen más posibilidades de desarrollar cáncer. Esto no estaría necesariamente relacionado con los medicamentos que se utilizan para tratar la enfermedad de las articulaciones, como los inhibidores del factor de necrosis tumoral (FNT), que llevan una advertencia de “recuadro negro” sobre los riesgos potenciales asociados con estos fármacos.

En detalle, esta investigación que fue publicada en la edición en línea del 13 de febrero de la revista Arthritis & Rheumatism, indica que la tasa de cáncer entre los niños que sufren de artritis juvenil es cuatro veces más elevada que entre otros niños.

Para llegar a estos hallazgos, unos científicos de la Universidad de Alabama en Birmingham, en Estados Unidos, analizaron datos de niños bajo la cobertura de Medicaid de los cuales: 7.800 niños tenían artritis juvenil y los compararon con dos grupos: unos 650 mil niños con asma y casi 322 mil niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). El estudio se realizó entre los años 2000 y 2005.

Estos resultados representan una aproximación para entender esta enfermedad, pero los mismos investigadores advierten que todavía es necesario contar con nuevos hallazgos a gran escala y a largo plazo acerca de la asociación entre el cáncer, la artritis juvenil y su tratamiento.

Según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) del año 2008, uno de cada 250 niños en ese país tenía algún tipo de artritis. Los datos del estudio también indicaban que la artritis y otras condiciones reumáticas representan unas 827 mil consultas médicas al año y un promedio de 83 mil visitas a las salas de urgencias.

Si bien se desconoce la causa precisa de la artritis juvenil, que comienza antes de los 16 años de edad y puede durar varios años pero no necesariamente toda la vida, se piensa que es un trastorno autoinmune, es decir que el sistema de defensas del cuerpo se confunde y ataca a alguno de sus propios tejidos como si fuera un invasor externo, por ejemplo un virus o una bacteria.

En el caso de la artritis, esta afecta a las articulaciones y también puede dañar a otros órganos. Sea el daño que provoque se distinguen cinco tipos básicos de artritis juvenil:
  1. Oligoartritis: representa alrededor del 50% de casos, afecta a menos de cinco articulaciones e incluye inflamación en los ojos.
  2. Poliartritis: afecta a 5 o más articulaciones.
  3. Artritis sistémica: representa del 10 al 20 por ciento de los casos y, además de la artritis, se caracteriza por fiebre alta, erupción (salpullido) cutánea e inflamación de otros órganos.
  4. Artritis relacionada con entesitis: suele afectar a la columna vertebral, las caderas y los puntos de inserción de los tendones en los huesos (denominados entesis). Este tipo se da principalmente en varones mayores de 8 años de edad.
  5. Artritis psoriásica: cuando la artritis se presenta en los niños junto con la erupción de la psoriasis.
Si tu niño tiene inflamación (hinchazón), dolor y rigidez en alguna articulación, como las rodillas, las manos o los pies, que no desaparecen con el tiempo y son más fuertes por la mañana o después de la siesta, puede tener artritis juvenil. No dejes pasar el tiempo, ni tus dudas. Consulta con tu médico para poder definir el diagnóstico y el tratamiento adecuado. Recuerda que además de ayudarle a mejorar el dolor, la artritis juvenil puede destruir la articulación y alterar su crecimiento. El tratamiento oportuno puede ayudar a prevenir y/o limitar el daño. El especialista para el tratamiento de la artritis es el reumatólogo. El reumatólogo trabaja en equipo con el pediatra y el fisioterapeuta (el que da la terapia física) para determinar el mejor tratamiento.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 24 de marzo de 2012

Tratamiento con células madre para recuperar la visión

Una terapia experimental con células madre embrionarias ha demostrado resultados prometedores en el tratamiento de algunos tipos de ceguera, como la degeneración macular relacionada con la edad, una de las principales causas de la pérdida de la visión en las personas adultas.

Una de las líneas de investigación más modernas e innovadoras en términos de salud es la relacionada con el uso de células madre, que prometen encontrar una solución para diferentes enfermedades que actualmente no tienen cura, como la diabetes, la artritis, el Alzheimer, el Parkinson y las enfermedades del corazón.

Lo interesante de las células madre es que tienen la posibilidad de convertirse en muchos tipos distintos de células en el organismo y funcionan como un sistema reparador del cuerpo. Por eso, en todo el mundo hay investigadores que estudian las posibilidades que podría ofrecer este tipo de tratamiento. ¿Servirán también para combatir la ceguera y hacer que las personas con degeneración macular vuelvan a ver?

Aún no se sabe a ciencia cierta, pero un hallazgo reciente publicado en la revistaThe Lancet muestra resultados prometedores. Es que por primera vez, se ha realizado un estudio experimental en humanos, que ha demostrado la capacidad de mejorar la visión en pacientes con distintos tipos de degeneración macular, que ya no podían ver.

Específicamente, este tratamiento se ha probado en dos mujeres. Una de ellas, una paciente de 78 años con degeneración macular relacionada con la edad, que antes del estudio no podía ir sola a hacer las compras, debido a esa condición. La otra participante, de 51, sufre una enfermedad llamada distrofia macular de Stargardt desde su adolescencia, que con el tiempo había ido empeorando. Antes de efectuarse el estudio esta paciente ya no podía ver.

Los investigadores del Instituto de Ojos Jules Stein de la Facultad de Medicina David Geffen de la Universidad de California, en conjunto con científicos de la compañía de biotecnología Advanced Cell Technology, inyectaron 50.000 células epiteliales pigmentarias de la retina en uno de los ojos enfermos de cada una de las pacientes y analizaron su evolución.

Rápidamente, comenzaron a notar los resultados: luego de una semana del implante, la paciente con la enfermedad de Stargardt podía contar dedos y luego de un mes pudo leer las cinco letras superiores en la tabla de letras que usan los oftalmólogos (los especialistas en los ojos) durante la consulta. También logro ver más colores y contrastes, y hasta ya puede leer la hora en su reloj y enhebrar una aguja. La mejoría en la visión de la otra paciente resultó un poco más ambigua, pero independientemente de las mejoras en la visión registradas en cada una de ellas, el objetivo de esta investigación era comprobar la seguridad de este tratamiento, que emplea células inmaduras sanas procedentes de un embrión humano, que son manipuladas para crecer como las células que cubren la retina en el ojo.

Por ejemplo, uno de los temores era que las células implantadas fueran rechazadas o provocaran el desarrollo de tumores. Afortunadamente, luego de cuatro meses de haber sido implantadas, no se registraron rechazos ni se había notado la formación de ningún bulto o tejido extraño, lo que permite descartar esa posibilidad.

Estos hallazgos representan el inicio de un nuevo camino en los tratamientos de la salud visual. Las investigaciones en este campo continúan. Estas dos mujeres han sido las primeras de un grupo de 24 personas que participarán en un estudio más amplio. Además, otro grupo de investigación también está probando una experiencia similar en Londres, Inglaterra.

El estudio y los tratamientos con células madre causan controversias, ya que es necesario usar embriones y hay muchas personas que no están de acuerdo con eso. Pero este primer reporte sobre un resultado positivo en los humanos es alentador, y más allá del debate que generan, si se lograra el objetivo deseado, podría ayudarnos a encontrar en el futuro un tratamiento que permita decirle adiós a la ceguera.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 10 de junio de 2011

Los teléfonos celulares y el cáncer: sigue la polémica



De que los celulares tienen un efecto en las células cerebrales y alteran su metabolismo, no hay duda. Sólo toma 50 minutos. Esto se ha comprobado. También se sabe que emiten radiaciones parecidas al horno de microondas. La duda y la discusión que se plantearon los científicos de la Organización Mundial de la Salud en una reunión en Francia esta semana fue si los teléfonos celulares podrían causar cáncer.
Esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el director de su Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, después de reunirse con 31 científicos de 14 países por una semana, declaró que ellos consideran a los campos electromagnéticos (que incluyen a los teléfonos celulares), como potencialmente carcinogénicos para los humanos. ¿Qué significa esto? Que podrían causar cáncer. No dijeron que causan cáncer, pero piensan, después de evaluar la evidencia científica, que los estudios indican que hay un aumento en la incidencia de unos tumores cerebrales llamados gliomas asociados con el uso de los celulares.
También mencionaron que los niños tienen un mayor riesgo no sólo porque su cráneo es más delgado, sino porque las posibilidades de que estén expuestos a los celulares por más tiempo es mayor.
Al respecto, la fundadora de un grupo llamado Salud Electromagnética dice que como la tecnología es relativamente nueva, ya que sólo tiene alrededor de 15 años y la mayoría de los carcinógenos tardan varias décadas antes de desarrollarse, en el futuro veremos una epidemia de cáncer, especialmente en los niños.
¿Qué quiere decir esto, qué debes deshacerte de tu celular?
No. Hay que tomar las cosas con perspectiva, existe una lista como de casi 250 agentes que podrían causar cáncer, como algunos pesticidas, algunos líquidos que se usan para limpiar la ropa en la tintorería, el tabaco, en algunos preservativos que vienen en la comida, etc.
Y hay cosas que pueden disminuir nuestra exposición a los efectos negativos de los celulares:
  • Evitando usarlos directamente en la oreja. Deja un espacio de 15 mm (0.6 pulgada) si se usas un iPhone o de 25 mm (1 pulgada) si usas un Blackberry.
  • Mejor usar un auricular.
  • Desde luego, lo ideal es disminuir el tiempo que lo usas.
  • Apágalo cuando no lo necesitas.
Y una cosa más, como los celulares emiten más radiación cuando la señal está baja, evita usarlos en los elevadores, en los edificios y en las áreas rurales.
Finalmente recuerda, los científicos dicen que los estudios sugieren que los celulares podrían causar cáncer, no dijeron que causan cáncer. Aunque no creo que esté de más tomar algunas precauciones, se van a continuar haciendo estudios. Aquí en Vida y Salud te mantendremos al día.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Puede el ciclo menstrual afectar los resultados de la mamografía?

Es importante que te hagas controles ginecológicos periódicamente, pero en el caso de las mamografías, ¿hay algún momento o edad ideales para comenzar a realizarlas? Algunos estudios indican que estos análisis que ayudan a detectar el cáncer de mama no deberían realizarse antes de los 30 años y que son más precisos si se realizan durante la primera semana del ciclo menstrual.

Carolina es joven, bonita y divertida. A sus 36 años lleva una vida saludable y se siente muy bien, pero hay algo que le da vueltas en su cabeza y cada vez le preocupa más: “¿tendré cáncer de mama, debería hacerme una mamografía, qué puedo hacer para prevenirlo?”. Lo que ocurre es que hace poco le detectaron esta enfermedad a su mamá -que ahora está bajo tratamiento- y le dijeron que eso incrementa sus posibilidades de desarrollar cáncer de mama (del seno) en el futuro.

En algunos casos, cuando aparecen bultos en alguno de los pechos o alguna anormalidad el médico recomienda que te hagas una mamografía.

La mamografía es un tipo especial de radiografía que se realiza en los senos, que permite detectar tumores mucho antes de que tengan el tamaño suficiente para ser percibidos al tacto.

Como toda radiografía, las mamografías emiten lo que se denomina radiaciones, que pueden ser perjudiciales para la salud. Aunque la cantidad de radiaciones a las que se expone una mujer durante una mamografía es relativamente baja, por un lado las mujeres menores de 40 años podrían ser un poco más susceptibles a las radiaciones que las mujeres mayores de 50 años.

Pero aún más importante. Los senos de las mujeres menores de 40 años tienden a tener tejidos muy densos y las mamografías generalmente no proporcionan buena información.

Por estas razones en mujeres menores de 40 años se tienden a utilizar estudios de resonancia magnética o el ultrasonido que no emiten radiaciones y que proporcionan mejor visualización a esta edad. Y en mujeres a partir de los 40 y especialmente a partir de los 50, las mamografías aportan mayor beneficio con menor riesgo aunque, en ocasiones, se hacen también ultrasonidos.

La frecuencia de los controles cada 1 o 2 años depende de la recomendación del médico. En Estados Unidos hubo una controversia recientemente al respecto. La Sociedad Americana Contra el Cáncer sigue recomendado que sea anualmente. En lo que todos los expertos están de acuerdo es que entre antes se detecte un cáncer, más sencillo puede resultar su tratamiento.

Estos consejos no son nuevos, pero si hay un factor que puede cambiarlo todo: ¿Qué tanto influye el momento en que te haces la mamografía? ¿Hay algún momento que sea mejor para que te hagas este examen? Todo parece indicar que sí. Estudios recientes demuestran que si te haces la mamografía durante la primera semana de tu ciclo menstrual, el resultado es mucho más preciso.

Una de las razones podría ser que el resultado varía de acuerdo a la densidad de los tejidos de las mamas, que durante esa semana serían menos densos que en las siguientes. Por este mismo motivo, algunos especialistas consideran que las mamografías son menos precisas en las mujeres jóvenes que en las mayores, aunque todavía se están desarrollando investigaciones sobre este tema, para obtener datos más exactos.

De todas maneras, tengas la edad que tengas, es importante que consultes a tu médico al menos una vez al año un examen ginecológico.

Recuerda que los factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer del seno o cáncer de mama son los siguientes:

  • La edad (las probabilidades aumentan a medida que envejeces).
  • Los genes o la herencia (es el caso de Carolina: si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario, debes realizarte pruebas periódicas).
  • Haber tenido la primera menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55.

En cuanto a los síntomas, si bien a veces no son perceptibles, en otros casos pueden ser:

  • La presencia de un bulto en el seno.
  • Un cambio del tamaño o forma del seno.
  • Secreciones por el pezón.

Si estas en una situación similar a la de Carolina o te preocupa el tema, habla con tu médico y despeja todas tus dudas, para poder cuidarte de la manera más conveniente y estar más tranquila. Si tu mamá (como Carolina) o tu hermana tienen cáncer del seno y tienen exámenes de sangre positivos para los genes BRCA1 o BRCA2, pregúntale a tu médico acerca de hacerte el examen de sangre para estos genes supresores tumorales con asesoramiento de un especialista en genética. La mejor manera de prevenir el cáncer de mama o cáncer del seno es estar bien informada. La información es poder.


Tomado de Vida y Salud

martes, 4 de enero de 2011

Tipos de cirugía para el tratamiento del cáncer de mama

Aprovechando que todos los días hay que crear conciencia sobre el cáncer de mama, este artículo te habla sobre los diferentes tipos de cirugía que hay disponibles como parte del tratamiento para el cáncer del seno. Infórmate sobre estas opciones, pero sobretodo, recuerda que la detección temprana a través del auto examen y las visitas frecuentes al médico, salva cada año miles de vidas. ¡No te descuides!

En Vida y Salud siempre hemos recalcado la importancia de la detección temprana cuando se trata de combatir al cáncer del seno. Como llegó el nuevo año para crear conciencia acerca de este tipo de cáncer, es importante que recordemos el auto examen. Tú más que nadie conoces tus senos, y si encuentras alguna irregularidad, puedes acudir al médico de inmediato para que te examine, aunque como sabes, aunque no notes cambios, la evaluación médica y la mamografía periódica también son indispensables. Ya sabes que mientras más temprano se detecta, hay más opciones de un tratamiento exitoso y de que salgas airosa de esta batalla.

Si acaso te diagnosticaran con cáncer, existen opciones para el tratamiento del cáncer del seno. Estas dependen del tipo de cáncer, el lugar del seno donde se ubica y de la etapa en la que se encuentra. Pero lo más seguro es que la cirugía sea una de las opciones para el tratamiento del cáncer de seno. Cada caso es diferente, y cada mujer distinta, es por eso que aquí te cuentamos a grandes rasgos de qué se tratan los diferentes tipos de cirugía, pero sólo tú y tu médico podrán decidir cuál es la mejor opción para ti.

  1. Lumpectomía: también conocida como “cirugía conservadora”, este procedimiento extrae solamente el tumor canceroso y una zona a su alrededor, por seguridad. También es probable que se extraiga algún ganglio axilar. La idea de esta cirugía es conservar (como su nombre lo indica) la apariencia general del seno. Se complementa con tratamiento de radioterapia. No todas las mujeres con cáncer de mama califican para este tipo de cirugía, sobretodo si tienen más de un área cancerosa en el seno.
  2. Mastectomía parcial: En este tipo de cirugía se quita la masa cancerosa con parte del tejido que está a su alrededor, además de parte del recubrimiento de los músculos del tórax y algunos ganglios linfáticos. En estos casos, la radioterapia frecuentemente se recomienda por seis a ocho semanas una vez que se completa la recuperación de la cirugía.
  3. Mastectomía total: Como su nombre lo indica, este tipo de intervención quita el seno completo, pero no los ganglios linfáticos, si es que no han sido afectados por el cáncer. Esta cirugía se hace como prevención adicional a la reaparición del cáncer del seno.
  4. Mastectomía radical modificada: esta cirugía quita el tejido mamario en su totalidad junto con el pezón y los ganglios linfáticos de la axila. Los músculos del pecho o tórax no se tocan. En muchas ocasiones, a las pacientes que son sometidas a esta cirugía se les hace una reconstrucción del seno usando tejido de su abdomen o usando una prótesis mamaria ( una pieza artificial).

Gracias a la tecnología de hoy en día, el impacto emocional de este tipo de cirugías se reduce porque se cuenta con herramientas para reconstruir la apariencia del seno. No te olvides de hablar con tu médico acerca de las diferentes opciones para que tengas la información que necesitas en tu caso particular y, si tienes dudas, pide una segunda opinión de otro oncólogo.

No te desanimes, más bien siéntete feliz de que existe esta posibilidad y de que puedes darle la pelea a esta enfermedad.


Tomado de Vida y Salud

lunes, 3 de enero de 2011

¿Verdad o mentira? 6 mitos sobre los quistes en los senos y el cáncer de mama

La prevención del cáncer de mama está en tus propias manos. El auto examen mensual, las visitas rutinarias al médico e informarte constantemente, son tus mejores armas contra él. Sin embargo, puede que en ocasiones tengas dudas acerca de supuestos “hechos” que pueden no resultar del todo ciertos, o al contrario: tal vez creas que conoces toda la verdad sobre el cáncer de mama, los quistes en los senos, y que estés equivocada. Aquí te hablamos de una serie de mitos y verdades, para que tengas la información clara.

Silvia estaba viendo la televisión un día y accidentalmente se tocó el seno. Sintió una “bolita” y de inmediato se alarmó pues pensó que era un cáncer del seno. Se calcula que aproximadamente a cuatro de cada 10 mujeres les sucederá a lo largo de su vida, que encontrarán un quiste en uno de sus senos. Así que si tienes uno o varios quistes, presta atención. Tal vez estés subestimando o sobreestimando tu hallazgo. Aquí te contamos más sobre los mitos y verdades sobre los quistes o bultos en los senos. Toma nota:

  1. “Encontré un quiste en mi seno, tengo cáncer”: Antes de asumir esto, cálmate. La mayoría de los quistes que te descubres probablemente no sean cáncer. Algunos son quistes benignos o son el reflejo de una condición común conocida como fibroadenoma o cambios fribrocísticos. Sin embargo, algunos quistes sí pueden ser pre-cancerosos o malignos. Por eso, SIEMPRE que te encuentres uno, es importante que consultes a tu médico de inmediato para establecer el diagnóstico y determinar el tratamiento correspondiente, si es necesario hacer algo.
  2. “En mi familia nadie ha sufrido de cáncer de mama, entonces no debo preocuparme”. ¡Falso! Si bien la historia familiar de cáncer del seno es un factor de riesgo, no quiere decir que estés libre de todo riesgo si ninguna mujer de tu familia lo ha desarrollado. Como todas las mujeres del mundo, debes seguir tu rutina de auto examen y mamografías recomendadas de acuerdo a tu edad.
  3. “Un quiste o tumor canceroso se siente diferente al tacto que uno benigno”. Existe la idea de que un tumor canceroso en los senos es duro al tacto y no se mueve. Esto puede llevar a confusiones, porque los quistes cancerosos también pueden ser suaves y moverse. Así que no te confíes.
  4. “El cáncer de mama siempre se identifica al tocar un quiste”. La verdad es que no es así. En la mayoría de los casos, el cáncer de mama se identifica en la mamografía, antes de que se pueda tocar un quiste. De ahí la importancia de este examen.
  5. “Soy muy joven para preocuparme por el cáncer del seno”. ¡No te confíes! Si bien el riesgo del cáncer de mama aumenta luego de la menopausia, un 25% de las mujeres diagnosticadas tienen menos de 50 años. El cáncer de mama puede afectar a las mujeres a cualquier edad.
  6. “Si me diagnostican con cáncer del seno, significa que me voy a morir”. La verdad es que afortunadamente, si el cáncer del seno es detectado a tiempo, es altamente tratable. En el 98% de los casos que se detectan a tiempo sobreviven entre 5 y 10 años.

No creas en los mitos sin antes consultar con tu médico. Tú tienes el poder de la detección temprana del cáncer del seno en tus manos, si conoces tu cuerpo y te practicas el examen mensual regularmente, si visitas a tu médico para un examen anual y sigues las recomendaciones de la Sociedad Americana Contra el Cáncer en cuanto a la prevención y la detección temprana (para verlas, haz clic aquí).

Aunque hay mucho por aprender, hay mucho que podemos hacer hoy en día para la detección temprana y el tratamiento.


Tomado de Vida y Salud

domingo, 5 de diciembre de 2010

Cáncer del esófago ¿Cuáles son los factores de riesgo?

Si bien el cáncer del esófago puede desarrollarse en cualquier persona, no es un secreto que existen condiciones que pueden aumentar tu riesgo o tu predisposición. El cáncer del esófago está aumentando en varios países del mundo y sus causas parecen estar ligadas al estilo de vida: el abusar del alcohol y del tabaco, así como el no llevar una dieta sana, pueden contribuir al desarrollo del cáncer de esófago.

Cuando estamos comiendo, casi nunca pensamos en lo que está haciendo nuestro cuerpo para que podamos tragar los alimentos y digerirlos. Bocado tras bocado, mientras que charlamos y compartimos con la familia, el cuerpo está trabajando en silencio para que nos podamos alimentar. Los alimentos llegan al estómago, y sin embargo, pocas veces nos preguntamos cómo. Pues gracias al esófago, un tubo muscular que se ubica en la parte media del tórax (a la mitad del pecho), es que podemos iniciar el proceso de la digestión. El esófago, ese tubo que se extiende desde la faringe (empezando en la boca) hasta el estómago, juega un rol importantísimo en la digestión.

Pero lamentablemente, como muchos otros órganos del cuerpo, el esófago también puede ser blanco del cáncer, o sea, por alguna razón las células en el esófago también pueden tener cambios en el núcleo de sus células que hacen que se multipliquen de una forma anormal y descontrolada. Estas células anormales forman el tumor maligno o cáncer que crece y puede ir invadiendo primero a los tejidos vecinos y después puede diseminarse a otras partes del cuerpo.

Hay varios tipos de cáncer del esófago, los dos más comunes son:

  • Adenocarcinoma ( los cánceres que surgen de las células glandulares, que producen mucosidad u otras substancias, que tienden a localizarse en la parte inferior del esófago).
  • Carcinoma de células escamosas (los que se originan de las células planas que recubren al esófago, son células epiteliales. Estos tumores tienden a localizarse en la parte media del esófago).

Si bien el cáncer del esófago no es el más común en los Estados Unidos, sí está en aumento en otros países del mundo. Pero lo que más llama la atención sobre este tipo de cáncer, que frecuentemente se ignora, es que puede prevenirse con un simple ajuste en el estilo de vida. Por cierto, de los dos tipos de cáncer del esófago, el adenocarcinoma es el que se ve más comúnmente en Estados Unidos, mientras que el carcinoma de células escamosas es el que tiende a ser más frecuente en el resto del mundo.

Aunque es un hecho que los hombres mayores de 50 años y de raza negra son los que tienen mayor predisposición para desarrollarlo, el cáncer del esófago le puede suceder a cualquiera e incluyen factores de riesgo que está en tus manos controlar como el abuso del tabaco, del alcohol y la obesidad.

¿Quieres conocer cuáles son los factores de riesgo del cáncer del esófago que tú puedes prevenir? Presta atención a esta lista:

  • Fumar
  • Beber alcohol en exceso
  • Masticar tabaco
  • Comer pocas frutas y verduras como parte de la dieta diaria (se recomiendan 5 porciones al día.
  • Beber líquidos demasiado calientes
  • Ser obeso(a)

Si revisas la lista y ves que tu estilo de vida tiene algunos factores que te ponen en riesgo, es hora de que empieces a cambiar tus hábitos por unos más saludables. ¿No crees que vale la pena? Dejar de fumar, beber alcohol en moderación o eliminarlo del todo, comer sanamente y hacer ejercicio para mantener un peso sano no sólo te ayudarán a prevenir el cáncer del esófago, sino un sinnúmero de condiciones graves como enfermedades del corazón y diabetes.

Y si bien estos factores de riesgo se pueden controlar, existen otros como elreflujo del ácido del estómago, que cuando no se controla o es crónico (se tiene tres veces a la semana en promedio o más) y dura varias semanas o meses, puede llegar a causar lo que se conoce como el llamado esófago de Barrett. Esta condición causa cambios precancerosos en las células del esófago que pueden volverse cancerosos. El haber recibido radiación en el tórax, aunque depende de otras circunstancias también debe de monitorearse, ya que también aumenta el riego de desarrollar cáncer del esófago. Si tienes estos síntomas o has recibido tratamiento, debes estar bajo supervisión médica por un especialista (el gastroenterólogo). Además, cabe mencionar que el cáncer del esófago, como otros tipos de cáncer, también tiene un componente genético.

Por eso en cualquier caso, debes mantener los ojos bien abiertos ante la aparición de síntomas como:

  • Perder peso sin proponértelo
  • Dificultad y dolor al tragar y/o
  • Dolor en el pecho

No dudes en consultar a tu médico de inmediato.


Tomado de Vida y Salud