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DESPACHOS A TODO EL PAÍS
sábado, 26 de mayo de 2012
¿Podría afectar la fertilidad hacer demasiado ejercicio?
sábado, 25 de febrero de 2012
La DHEA, una hormona que quizá pueda reactivar tu vida sexual
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Aclara tus dudas sobre la histerectomía
- Fibromas
- Endometriosis resistente al tratamiento con medicinas o cirugía
- Prolapso uterino (que es cuando el útero desciende o se cae hacia la vagina)
- Cáncer del útero, del cuello del útero o de los ovarios
- Sangrado vaginal intenso y prolongado que no puede controlarse con medicamentos o con otras cirugías
- Complicaciones durante el parto, como sangrado incontrolable
- Dolor crónico (prolongado) de la pelvis o adenomiosis
jueves, 3 de noviembre de 2011
El autoexamen: una forma de defenderte del cáncer del seno
miércoles, 6 de julio de 2011
“¿Cómo puedo saber si estoy embarazada?”
domingo, 27 de marzo de 2011
La vitamina E y los ácidos grasos podrían reducir los síntomas del síndrome premenstrual
- Cambios en el apetito (deseos intensos de comer ciertos alimentos)
- Sensibilidad en los senos
- Inflamación (hinchazón) abdominal y aumento de peso
- Dolor de cabeza
- Inflamación (hinchazón) en las manos o los pies
- Cansancio
- Problemas en la piel
- Síntomas gastrointestinales
- Dolor abdominal
- Depresión
- Irritabilidad y/o arrebatos de ira
- Episodios de llanto
- Ansiedad
- Confusión
- Distanciamiento social
- Dificultad para concentrarte
- Insomnio
- Disminución en el deseo sexual
sábado, 26 de marzo de 2011
¿Padeces de Síndrome Premenstrual o SPM? ¡No sufras!
- Empieza por hacer cambios en tu dieta y comer más frecuentemente pero pequeñas porciones. No abuses de la sal, pues esto contribuye a que retengas líquidos. Y cuando te ataquen las ganas de comer chocolate, trata de sustituirlo (digo, para no abusar) por carbohidratos saludables como las frutas, los vegetales y los granos integrales.
- Es recomendable también que consumas alimentos con calcio, por ejemplo en productos lácteos (siempre eligiendo los desgrasados o bajos en grasa). Los estudios demuestran que el reducir la cafeína, el azúcar, los productos con soya no parece disminuir los síntomas premenstruales. Pero puedes probar si funciona en tu caso.
- Hay estudios que sugieren que el tomar suplementos de calcio (máximo 1,200 mgs. al día) y de vitamina B6 puede ayudar. Sin embargo asegúrate de tomar menos de 100 mgs. por día de vitamina B6 para evitar una neuropatía por exceso de esta vitamina. El magnesio (400 mgs. diarios) podría ayudar a disminuir la retención de líquidos y la sensibilidad en los senos. Si quieres tomar una multivitamina pero toma en cuenta la cantidad total de todos los ingredientes para que no te pases.
- Los estudios usando hierbas no han demostrado hasta el momento que sean efectivas. Y siempre es conveniente consultar con tu médico para asegurarte que no hay contraindicaciones para que las tomes, especialmente si estás tomando otras medicinas o tienes algún problema médico.
- No abuses del alcohol (si estás muy irritable, evítalo) y haz ejercicio. Nada puede ayudarte a relajarte más que una buena sesión de ejercicios aeróbicos. Después, caerás como piedra en la cama para hacer algo que es muy necesario en los días previos a la menstruación: dormir y descansar bien. De hecho, lo ideal es hacer 30 minutos de ejercicio aeróbico casi todos los días de la semana, no sólo antes de la menstruación.
- Para disminuir el estrés y mantener un buen estado de ánimo, si te es posible, incorpora rutinas diarias de relajación como meditación, yoga o masajes. Te hará sentir reconfortada.
- Cuando se acerque tu período y te des cuenta de ciertos comportamientos, toma nota. Esto te ayudará a estar alerta y a tomar las medidas necesarias para que el SPM no te afecte con tanta intensidad. Si los síntomas físicos y/o psicológicos son tan severos que te impiden llevar una vida normal, entonces lo mejor será visitar a tu médico. El o ella podrá examinarte para descartar que se trate de otro problema y/o podrá recetarte, si es necesario, medicamentos que te ayuden con tus síntomas de acuerdo a la severidad.
miércoles, 23 de febrero de 2011
¿Puede el ciclo menstrual afectar los resultados de la mamografía?

Es importante que te hagas controles ginecológicos periódicamente, pero en el caso de las mamografías, ¿hay algún momento o edad ideales para comenzar a realizarlas? Algunos estudios indican que estos análisis que ayudan a detectar el cáncer de mama no deberían realizarse antes de los 30 años y que son más precisos si se realizan durante la primera semana del ciclo menstrual.
Carolina es joven, bonita y divertida. A sus 36 años lleva una vida saludable y se siente muy bien, pero hay algo que le da vueltas en su cabeza y cada vez le preocupa más: “¿tendré cáncer de mama, debería hacerme una mamografía, qué puedo hacer para prevenirlo?”. Lo que ocurre es que hace poco le detectaron esta enfermedad a su mamá -que ahora está bajo tratamiento- y le dijeron que eso incrementa sus posibilidades de desarrollar cáncer de mama (del seno) en el futuro.
En algunos casos, cuando aparecen bultos en alguno de los pechos o alguna anormalidad el médico recomienda que te hagas una mamografía.
La mamografía es un tipo especial de radiografía que se realiza en los senos, que permite detectar tumores mucho antes de que tengan el tamaño suficiente para ser percibidos al tacto.
Como toda radiografía, las mamografías emiten lo que se denomina radiaciones, que pueden ser perjudiciales para la salud. Aunque la cantidad de radiaciones a las que se expone una mujer durante una mamografía es relativamente baja, por un lado las mujeres menores de 40 años podrían ser un poco más susceptibles a las radiaciones que las mujeres mayores de 50 años.
Pero aún más importante. Los senos de las mujeres menores de 40 años tienden a tener tejidos muy densos y las mamografías generalmente no proporcionan buena información.
Por estas razones en mujeres menores de 40 años se tienden a utilizar estudios de resonancia magnética o el ultrasonido que no emiten radiaciones y que proporcionan mejor visualización a esta edad. Y en mujeres a partir de los 40 y especialmente a partir de los 50, las mamografías aportan mayor beneficio con menor riesgo aunque, en ocasiones, se hacen también ultrasonidos.
La frecuencia de los controles cada 1 o 2 años depende de la recomendación del médico. En Estados Unidos hubo una controversia recientemente al respecto. La Sociedad Americana Contra el Cáncer sigue recomendado que sea anualmente. En lo que todos los expertos están de acuerdo es que entre antes se detecte un cáncer, más sencillo puede resultar su tratamiento.
Estos consejos no son nuevos, pero si hay un factor que puede cambiarlo todo: ¿Qué tanto influye el momento en que te haces la mamografía? ¿Hay algún momento que sea mejor para que te hagas este examen? Todo parece indicar que sí. Estudios recientes demuestran que si te haces la mamografía durante la primera semana de tu ciclo menstrual, el resultado es mucho más preciso.
Una de las razones podría ser que el resultado varía de acuerdo a la densidad de los tejidos de las mamas, que durante esa semana serían menos densos que en las siguientes. Por este mismo motivo, algunos especialistas consideran que las mamografías son menos precisas en las mujeres jóvenes que en las mayores, aunque todavía se están desarrollando investigaciones sobre este tema, para obtener datos más exactos.
De todas maneras, tengas la edad que tengas, es importante que consultes a tu médico al menos una vez al año un examen ginecológico.
Recuerda que los factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer del seno o cáncer de mama son los siguientes:
- La edad (las probabilidades aumentan a medida que envejeces).
- Los genes o la herencia (es el caso de Carolina: si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario, debes realizarte pruebas periódicas).
- Haber tenido la primera menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55.
En cuanto a los síntomas, si bien a veces no son perceptibles, en otros casos pueden ser:
- La presencia de un bulto en el seno.
- Un cambio del tamaño o forma del seno.
- Secreciones por el pezón.
Si estas en una situación similar a la de Carolina o te preocupa el tema, habla con tu médico y despeja todas tus dudas, para poder cuidarte de la manera más conveniente y estar más tranquila. Si tu mamá (como Carolina) o tu hermana tienen cáncer del seno y tienen exámenes de sangre positivos para los genes BRCA1 o BRCA2, pregúntale a tu médico acerca de hacerte el examen de sangre para estos genes supresores tumorales con asesoramiento de un especialista en genética. La mejor manera de prevenir el cáncer de mama o cáncer del seno es estar bien informada. La información es poder.
Tomado de Vida y Salud
jueves, 27 de enero de 2011
Adolescentes y método del ritmo: una mala combinación

- exige madurez emocional y disciplina
- puede fallar porque el cuerpo de las chicas aún está en desarrollo y los ciclos menstruales no son tan regulares
- no protege contra las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS)
- aumenta el riesgo de embarazos en un 78% contra un 99% de efectividad de otros métodos como la píldora o el condón.
jueves, 20 de enero de 2011
El estrógeno también influye en la inteligencia

El estrógeno, la hormona femenina, no sólo afecta nuestro humor y nuestro estado de ánimo. Nuevos hallazgos también la relacionan con la memoria y la inteligencia. Aquí te contamos más detalles.
La próxima vez que alguien culpe a tus hormonas por tu mal humor, lúcete diciéndole que ellas también son las responsables de tu inteligencia. Esto no es exactamente así pero tiene algo de cierto: según investigaciones recientes, el estrógeno se asocia con la inteligencia ya que estimula el número de conexiones entre las células del cerebro, mejorando la comunicación en la mente.
El estrógeno es la hormona femenina, que producen los ovarios durante la pubertad, cuando nos hacemos señoritas, y se relaciona con nuestro ciclo menstrual. La cantidad que producimos varía durante el ciclo menstrual y, aunque disminuye durante la menopausia, continuamos teniendo estrógeno toda la vida.
Los ovarios aumentan la producción de estrógenos a partir del día 8 del ciclo menstrual, llegando al máximo nivel en el día 14, que es cuando ocurre la ovulación. Si no ocurre la fecundación (o sea, si no hay un embarazo), los niveles de estrógeno caen lentamente en los siguientes días hasta completar ese ciclo menstrual.
Es sabido que las hormonas muchas veces modifican el estado de ánimo, por eso, por ejemplo, cuando estás con tu período puedes ponerte de mal humor o volverte hipersensible durante el embarazo.
Pero el estrógeno no sólo afecta el estado de ánimo, también actúa sobre todo el cuerpo. Por ejemplo:
Incrementa la serotonina y sus receptores en el cerebro (la serotonina es un transmisor del sistema nervioso que, entre otras cosas, regula el apetito y el deseo sexual, mantiene la vigilia y modula la ansiedad y la agresividad).
Ahora, a la luz de nuevas investigaciones, a esta lista podría agregarse que los estrógenos también se podrían relacionase con la inteligencia.
Si bien el estudio sólo se realizó en animales y todavía se requieren más datos para tener certeza al respecto, un equipo de investigadores de la Northwestern University afirma que sus hallazgos pueden ayudar a detectar nuevas curas para enfermedades mentales como el Alzheimer y la esquizofrenia.
En investigaciones previas los científicos habían encontrado que el tomar estrógenos puede generar problemas a largo plazo. Por ejemplo, en mujeres que tomaban estrógeno para contrarrestar los síntomas de la menopausia por períodos prolongados, se incrementó el riesgo de contraer cáncer del seno, ataques al corazón y ataques cerebrales.
Debido a estos riesgos, los investigadores comenzaron a buscar un compuesto que activara los receptores del estrógeno pero sin los efectos colaterales que genera el estrógeno. Y eso es justamente lo que hizo el grupo de la Universidad de Northwestern: para realizar el estudio utilizaron un compuesto que no tiene estrógenos, aunque no pueden afirmar que no genere efectos colaterales. Por eso, todavía hace falta más investigación al respecto.
Esta no es la primera vez que se relaciona a los estrógenos con la actividad cerebral. Otras investigaciones previas ya habían mostrado que el administrar estrógenos, tanto a los animales como a los humanos, podría mejorar su memoria y aumentar la precisión en su desempeño respondiendo a ciertas pruebas.
Mientras las investigaciones continúan, tenemos más argumentos para defendernos y para defender a nuestros estrógenos, que no sólo afectan nuestro estado de ánimo sino que también parecen mejorar nuestra memoria e inteligencia.




