DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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martes, 7 de agosto de 2012

Recetas para la vida – ¿Por qué vivimos en búsqueda de la felicidad y no somos felices?

La gente está cada vez menos feliz y vive más estresada por encontrar la felicidad

Está de moda leer, estudiar y asistir a cursos para encontrar tu felicidad. Cada vez son mas los escritos y las disciplinas que tratan este tema; Tan solo hace unos años se destaco la importancia de la felicidad, doctores, psicólogos, maestros, etc. estudian y atraen grandes masas de personas que encuentran muy valiosos sus enseñanzas, lo son por supuesto. Después de todo aprender y estudiar siempre da un mejor resultado. Sin embargo me gustaría mencionar rápidamente unos puntos clave que pueden conducir a un mejor entendimiento sobre este tema.

Sabias que está comprobado que el dinero, a partir de un cierto nivel mínimo, (es decir cuando tienes que comer y donde dormir) no da la felicidad. Los países desarrollados tienen diez veces más casos de depresión hoy que en los años cincuenta cuando había rezagos fuertes de las guerras y grandes crisis económicas mundiales. A pesar de que vivimos en un mundo tecnológicamente avanzado, y es mas fácil conseguir lo que se busca que antes, han aumentado otras patologías como la ansiedad, la angustia y los suicidios.

Por otro lado, la familia cada vez se desintegra más, y se vuelve más pequeña, se desvanecen las uniones a la patria, a la comunidad, al grupo religioso. Éstas eran las instituciones tradicionales nos apoyaban en los momentos difíciles, que a lo largo de la historia han sido las medidas antidepresivas más eficaces, y están desapareciendo. Y por ultimo las ciencias sociales indican que somos víctimas de nuestro ambiente, que lo importante no es el individuo quien está en control de sus acciones sino que son los factores externos que lo limitan y lo manipulan. Como consecuencia, tenemos más personas que se convierten en victimas y prisioneras eternas en busca de la felicidad que es cada vez más difícil encontrar.

Pablo, vive todos los días como si el calendario nunca se moviera, siempre es el mismo día, los mismos problemas y las mismas angustias, él dice que vive el mismo día cada día. Claro que trabaja, tiene su familia, sale a reuniones, en fin, hace su vida normal. Nadie puede decir que esta enfermo o que tiene algún padecimiento severo; si nos asacamos a él, fácilmente nos podríamos dar cuenta que sus ojos no tienen brillo, y su mirada es vaga con un tono de dolor, sus problemas lo ciegan y no le permiten encontrar salida, sus sueños y sus ilusiones se han desvanecido al punto que ni si quera lo estimulan.

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miércoles, 1 de agosto de 2012

¿De qué forma nos enferma el estrés?


El estrés es la plaga del mundo moderno y no es extraño que así sea si consideramos que casi todo en la vida cotidiana contribuye a crearlo o a aumentarlo: los problemas laborales o familiares, las preocupaciones económicas y la falta de tiempo, son sólo algunos ejemplos. Y si bien no se trata de una enfermedad en sí misma, sí es un factor de riesgo de casi todas las condiciones de salud. ¿Cuál es el mecanismo que hace que el estrés crónico afecte tanto? Busca la respuesta aquí.

Con el ritmo acelerado que caracteriza a las sociedades de hoy, el estrés se ha convertido en parte inseparable de la vida diaria. De esta forma, muchas condiciones pueden ser provocadas por este factor que, si bien no es una enfermedad en sí misma, puede causar problemas de salud concretos y reales, cuando se prolonga a través del tiempo y no se toman medidas para contrarrestarlo o eliminar sus causas.

Lo que sigue siendo un misterio es cómo las preocupaciones del día a día hacen que la salud se vea afectada. Una posibilidad es que las personas bajo estrés crónico (las que están al cuidado de un enfermo, tienen un trabajo exigente o problemas familiares importantes por citar algunos ejemplos), tengan costumbres menos sanas: que fumen, consuman alcohol, no duerman lo suficiente o se alimenten indebidamente. Otra alternativa es que las hormonas del cuerpo que responden al estrés tengan algo que ver en la aparición de enfermedades.

Eso es lo que se ha creído durante las últimas décadas. Ahora, investigaciones recientes parecen acercarse a una respuesta nueva que involucra al sistema inmunológico (de defensas), que es el que ayuda a que te defiendas contra los virus y las bacterias y su relación con el proceso inflamatorio. Debes tener en cuenta que la inflamación cumple una función positiva cuando el sistema de defensa la crea temporalmente para ayudar al cuerpo a sanar, como en el caso de la inflamación y el enrojecimiento que surge alrededor de una herida, por ejemplo. Pero cuando la inflamación se prolonga más allá de lo necesario, o se produce sin que el cuerpo la requiera para sanarse, puede crear toda una serie de trastornos y hasta convertirse en una condición crónica en la que el sistema de defensas ataca al propio organismo (como en el caso de la alergia o el asma).

La relación del estrés, la inflamación y las condiciones de salud ha sido el motivo de varios estudios recientes. Uno de ellos se publicó a principios de año en el medio especializado Proceedings of the National Academy of Sciences. Fue desarrollado por unos investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles, que llevaron un registro diario sobre las actividades de 122 adultos jóvenes (53 hombres y 69 mujeres) durante ocho días, enfocándose en sus relaciones con los demás y si éstas relaciones eran positivas o negativas. Además, los participantes tuvieron que hacerse pruebas de estrés y se les tomaron muestras de saliva antes y después de las pruebas, para medir los marcadores biológicos de la inflamación.

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lunes, 30 de julio de 2012

¿De qué forma nos enferma el estrés?



El estrés es la plaga del mundo moderno y no es extraño que así sea si consideramos que casi todo en la vida cotidiana contribuye a crearlo o a aumentarlo: los problemas laborales o familiares, las preocupaciones económicas y la falta de tiempo, son sólo algunos ejemplos. Y si bien no se trata de una enfermedad en sí misma, sí es un factor de riesgo de casi todas las condiciones de salud. ¿Cuál es el mecanismo que hace que el estrés crónico afecte tanto? Busca la respuesta aquí.

Con el ritmo acelerado que caracteriza a las sociedades de hoy, el estrés se ha convertido en parte inseparable de la vida diaria. De esta forma, muchas condiciones pueden ser provocadas por este factor que, si bien no es una enfermedad en sí misma, puede causar problemas de salud concretos y reales, cuando se prolonga a través del tiempo y no se toman medidas para contrarrestarlo o eliminar sus causas.

Lo que sigue siendo un misterio es cómo las preocupaciones del día a día hacen que la salud se vea afectada. Una posibilidad es que las personas bajo estrés crónico (las que están al cuidado de un enfermo, tienen un trabajo exigente o problemas familiares importantes por citar algunos ejemplos), tengan costumbres menos sanas: que fumen, consuman alcohol, no duerman lo suficiente o se alimenten indebidamente. Otra alternativa es que las hormonas del cuerpo que responden al estrés tengan algo que ver en la aparición de enfermedades.

Eso es lo que se ha creído durante las últimas décadas. Ahora, investigaciones recientes parecen acercarse a una respuesta nueva que involucra al sistema inmunológico (de defensas), que es el que ayuda a que te defiendas contra los virus y las bacterias y su relación con el proceso inflamatorio. Debes tener en cuenta que la inflamación cumple una función positiva cuando el sistema de defensa la crea temporalmente para ayudar al cuerpo a sanar, como en el caso de la inflamación y el enrojecimiento que surge alrededor de una herida, por ejemplo. Pero cuando la inflamación se prolonga más allá de lo necesario, o se produce sin que el cuerpo la requiera para sanarse, puede crear toda una serie de trastornos y hasta convertirse en una condición crónica en la que el sistema de defensas ataca al propio organismo (como en el caso de la alergia o el asma).

La relación del estrés, la inflamación y las condiciones de salud ha sido el motivo de varios estudios recientes. Uno de ellos se publicó a principios de año en el medio especializado Proceedings of the National Academy of Sciences. Fue desarrollado por unos investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles, que llevaron un registro diario sobre las actividades de 122 adultos jóvenes (53 hombres y 69 mujeres) durante ocho días, enfocándose en sus relaciones con los demás y si éstas relaciones eran positivas o negativas. Además, los participantes tuvieron que hacerse pruebas de estrés y se les tomaron muestras de saliva antes y después de las pruebas, para medir los marcadores biológicos de la inflamación.

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lunes, 16 de julio de 2012

Adolescentes y fobia social ¿de qué se trata?


Todo el mundo piensa que ser adolescente significa disfrutar a pleno de la vida social. ¿Por qué no? Entre la escuela, las fiestas y todas las actividades con amigos, de seguro que hay mucha diversión. Sin embargo, no todos los adolescentes disfrutan al participar en los eventos sociales y hasta los rechazan. Algunos incluso sienten una profunda ansiedad de ser vistos en público en situaciones cotidianas. Aquí te cuento de qué se trata esta fobia social en los adolescentes.

Juliana recuerda que cuando tenía 16 años todo el mundo le decía que dejara de ser tan tímida. Ella era callada, más bien introvertida y odiaba, sobre todas las cosas, tener que pasar delante de mucha gente. Le daba vergüenza por ejemplo, subirse a un autobús (bus, colectivo, guagua, camión) urbano y tener que caminar por el pasillo para buscar un lugar. El sentir las miradas de la gente le producía mucha ansiedad hasta el punto de hacerla sudar y sonrojarse. Por eso, su mamá recuerda que siempre supo que lo de Juliana era mucho más que timidez. En el colegio no quería participar en actividades, como teatro o danza, por el miedo a exponerse en público y ser criticada. No le gustaba ir a fiestas porque le daba pánico no saber si la iban a sacar a bailar o no.

Fue entonces cuando decidieron buscar ayuda profesional y Juliana fue diagnosticada con fobia social. Hoy, ya varios años después, Juliana agradece a su mamá que la haya llevado a esa terapia, pues es abogada litigante y su trabajo le exige hablar en público.

Como Juliana, muchos adolescentes padecen de fobia social, la cual se define como una ansiedad intensa o un miedo persistente ante un objeto, una actividad o una situación social que se evade a toda costa para evitar el estrés. Hablar en público o iniciar una conversación son las principales situaciones de las que huyen los adolescentes.

Las estadísticas indican que el promedio de edad en el que se desarrollan los síntomas de la fobia social es entre los 11 y los 19 años, es decir, durante la adolescencia.

Para identificar si tienes fobia social o si tu hijo(a) adolescente la padece, presta atención a los siguientes síntomas:
  • Sentirse observado en situaciones sociales al punto de sentir dolor de estómago, tener el pulso acelerado, marearse y llorar.
  • Sentirse cohibido (con timidez) cuando otros observan: pensar que todos están juzgando lo que haces.
  • Tener un temor extremo de que otros te observen.
  • Temer al qué dirán los demás.
  • Evitar iniciar conversaciones con compañeros de la clase.
  • Sensaciones físicas como sonrojarse, palpitaciones, náusea, sudor y sentirse humillado(a).
Si piensas que tu ansiedad ante situaciones sociales es extrema hasta el punto de interferir en tu vida diaria y tu bienestar emocional, puede que tengas fobia social. Para saber si es así, debes consultar con un especialista que puede recomendarte los dos tratamientos que hay para tratar este tipo de fobia: medicamentos y terapia psicológica o terapia de comportamiento.

Los medicamentos se pueden combinar con la terapia (es lo que generalmente se recomienda) y se ha comprobado que son efectivos para tratar y eliminar los síntomas de la fobia social. En los Estados Unidos, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) ha aprobado cuatro medicamentos específicamente para los casos de fobia social: Zoloft (Sertraline), Paxil (Paroxetine), Luvox (Fluvoxamine) y Effexor (Venlafaxine). Puede que en tu país existan con el mismo nombre o que tu médico te recomiende otros con ingredientes similares que sean igualmente efectivos (el ingrediente que se encuentra entre paréntesis es el ingrediente químico que es igual en todos los países).

Lo bueno de los medicamentos es que funcionan. Lo malo, es que sólo tratan los síntomas, en este caso no los curan y podrían causar algunos efectos secundarios. Por lo que, si se suspende su uso, los síntomas pueden regresar. Por eso, la terapia psicológica o la terapia de comportamiento podría ser mejor a largo plazo si te funciona, ya que con algunos métodos podrías “entrenar” a tu cerebro para que le pierda miedo a las situaciones sociales que no podías enfrentar previamente.

De cualquier manera, el primer paso es identificar si padeces de fobia social para así poder tratarla y disfrutar de tu adolescencia a plenitud, (o ayudar a tu hijo(a) a superarla).

Tomado de Vida y Salud

viernes, 15 de junio de 2012

La negatividad en la adolescencia ¿cómo lidiar con ella?

¡Ay, la adolescencia! Esta etapa de cambios en tus hijos(as) trae muchas emociones encontradas y también, mucha negatividad. Comentarios negativos o simplemente “no” son el menú de cada día. ¿Cómo hacer para lidiar con la negatividad de los adolescentes?

Laura tiene 14 años y siempre ha sido muy cariñosa con su papá y su mamá. Pero de un tiempo para acá, si alguno de ellos le va a dar un abrazo o un beso, Laura los rechaza de manera enfática, además, con una advertencia: ¡no me vuelvas a dar besos delante de mis amigos!

Para los padres de Laura, aunque sus comentarios son hirientes, es una etapa que afortunadamente, terminará algún día. Sin embargo, Laura se ha vuelto muy negativa, se queja por todo, nada le gusta y tiene una expresión de descontento constante en su cara. Esto causa estrés a sus padres y los cansa emocionalmente.

¿Qué hacer para lidiar con la negatividad del adolescente?

Primero, entender que es una etapa de rebelión contra los padres, pues están creciendo y necesitan sentirse independientes. Pueden cerrarse emocionalmente y no contarte que en la escuela la pasaron mal. Sin embargo, su manera de expresarlo puede ser criticando la comida que preparaste o diciendo que no quieren ir de paseo el fin de semana porque les parece aburrido.

Es decir, que a pesar de que lo expresan de manera negativa, por lo menos están dejando salir de alguna manera sus preocupaciones y sus miedos. La clave es que los padres no reaccionen a esta negatividad con ansiedad y estrés, pues se crea un círculo vicioso.

Aquí te doy algunos consejos para superar esta situación en casa:
  • Tu hijo(a) es un ser independiente de ti. Es decir, que tú no eres responsable por sus sentimientos y sus comportamientos, a pesar de que lo sientas así. Entender que es un individuo que no se parece a nadie, te hace aceptarlo(a) como es y no exigirle ser algo que no es. Claro, siempre dentro de los límites de los valores que le hayas inculcado y dándole a entender que su negatividad les afecta a todos. Aunque tú no puedes elegir cómo se sienten ellos respecto a una situación, sí puedes elegir cómo reaccionar ante esos sentimientos.
  • No reacciones de manera negativa a su negatividad. Por ejemplo, si tu hijo(a) dice que la ropa que le compraste es horrible, simplemente dile que sientes que no le guste y que la puede cambiar. No reacciones, simplemente, escucha.
  • Ponle un límite a las quejas. Si tu hijo(a) se queja por todo y no habla más que de eso, dile que ya es suficiente, que sólo puedes escuchar una cosa negativa al día y que trate de enfocarse en alguna actividad que lo distraiga de ese mal humor. Cambia de tema y pregúntale sobre algo positivo que le haya pasado ese día.
  • Busca un momento de tranquilidad para hablar con tu hijo(a) adolescente. Tal vez entonces puedas entender qué es lo que le preocupa de verdad. Abre los caminos de comunicación y ayúdalo(a).
  • Y por último ¡no pierdas la paciencia! Recuerda que la adolescencia es un período difícil de cambios físicos y emocionales. Tu hijo(a) necesita mucho amor y esta etapa pasará.
Si sientes que alguna situación se te sale de las manos, busca ayuda profesional. Un psicólogo puede ayudarte a lidiar con la negatividad de tu hijo(a) adolescente sin flaquear o darte por vencido(a) en el intento.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 29 de abril de 2012

Fumar es más dañino para el cerebro de los hombres

 
Si eres de los que está atrapado en una relación nociva con el cigarrillo, he aquí una nueva razón para abandonar el hábito: un estudio reciente ha encontrado que fumar puede afectar las habilidades cognitivas de los hombres, como el pensamiento, la memoria y el procesamiento de la información, en especial en los hombres de mediana edad.

Fumar es perjudicial para la salud de los hombres y las mujeres por igual, y son muchas las ventajas que puedes obtener si dejas este hábito tan dañino. Sin embargo, es posible que el cigarrillo afecte de manera diferente a los varones que a las mujeres. Por ejemplo, un estudio reciente que fue publicado en la edición en línea del 6 de febrero de la revista especializada Archives of General Psychiatry, ha encontrado que fumar podría resultar particularmente nocivo para el cerebro y las habilidades del pensamiento de los hombres, pero no de las mujeres.

Según esta investigación, que fue realizada por unos especialistas del Colegio Universitario de Londres, en Inglaterra, fumar en la mediana edad parece acelerar los declives en la memoria, el pensamiento, el aprendizaje y el procesamiento de la información en los hombres.

Los investigadores también han encontrado que dejar de fumar ayuda a disminuir este riesgo y que quienes eran ex fumadores, a largo plazo, no tenían un descenso mental más rápido. Sin embargo, el efecto no fue inmediato: los hombres que habían abandonado el hábito diez años antes de su primera evaluación seguían en riesgo de tener un mayor declive mental, sobre todo en la llamada función “ejecutiva”, que incluye varios procesos mentales complejos que tienen que ver con la planificación y con alcanzar una meta en particular.

Para llegar a estos resultados, los investigadores analizaron los datos de casi 5.100 hombres y más de 2.100 mujeres, cuya edad promedio al iniciar el estudio era de 56 años, y que recibieron tres evaluaciones de sus funciones mentales durante diez años y seis evaluaciones relacionadas a su estado de tabaquismo, durante 25 años.

De esta forma detectaron una asociación entre fumar y las habilidades mentales de los hombres, sobre todo en edades avanzadas, aunque es importante tener en cuenta que estos resultados no están indicando que un hecho es causa del otro.

Además, tampoco están claros los motivos por los cuales esta relación sí parece darse en los hombres y no en las mujeres. Una de las razones puede ser porque ellos tienden a fumar más cigarrillos que ellas, aunque también hay que considerar el tamaño de la muestra, que incluyó una menor proporción de mujeres.

Sea como sea, motivos para dejar de fumar no faltan. Si eres de los que está atrapado en este hábito tan nocivo, que no sólo es el causante principal del cáncer de pulmón y que perjudica al corazón y también a la piel, la boca, los riñones y a todo el cuerpo en general, recuerda que no es imposible dejarlo y que hay muchas alternativas que pueden ayudarte, como grupos de apoyo a los cuales puedes acudir y tratamientos médicos pensados para cada persona en particular.

Cada vez que apagas un cigarrillo estás dejando de fumar. De ti depende volver a encender otro. Y para que no vuelvas a caer en la tentación, aquí tienes algunas recomendaciones:
  • Bebe agua fría por sorbos, de preferencia con un popote, pitillo o pajita, puede ayudarte a remplazar la sensación de querer tener un cigarrillo en la boca.
  • Haz una lista de los motivos por los cuales quieres dejar de fumar y de los beneficios que obtienes al hacerlo.
  • Cepíllate los dientes con frecuencia, no sólo mejorarás la apariencia de tu sonrisa sino que mantendrás el cigarrillo lejos de tu boca.
  • Evita tomar alcohol y café, ya que pueden ser tentadores para acompañar a un cigarrillo.
  • Come porciones más pequeñas pero más frecuentes y no esperes tanto entre una comida y otra. Esto no sólo te ayudará a controlar la ansiedad de fumar sino también la posibilidad de subir de peso.
  • Mantente ocupado para no estar pensando todo el tiempo en el cigarrillo. Considera diferentes opciones de como hacer ejercicio, dar un paseo al aire libre, practicar técnicas de relajación o ir al cine con amigos o personas que te ayuden a lograr tu meta.
El dejar de fumar no es una tarea fácil, ten paciencia, constancia y fortaleza, y antes de caer en la tentación de tomar otro cigarrillo, recuerda que has tomado una decisión muy sabia, no hay motivo para volver atrás.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 8 de abril de 2012

El tráfico de la ciudad está dañando tu cerebro

 
Millones de personas en el mundo viven en ciudades congestionadas por los incontables autos o carros en sus autopistas. El estrés que trae estar atascado en el tráfico es sólo una forma más en que se afecta la salud. Ahora, unas investigaciones demuestran que los gases emitidos por los automóviles que respiramos mientras esperamos en un embotellamiento (trancón, atasco) de tráfico, pueden dañar las células cerebrales.

Manejar en una ciudad congestionada por el tráfico es tal vez de las cosas más estresantes que puede haber. No hay nada más frustrante que querer llegar a tu destino y tener que andar a paso de tortuga en un carro que fue diseñado, precisamente, para llevarte más rápido a donde quieres llegar. Desafortunadamente, muchas de las grandes ciudades en el mundo se ven cada día más congestionadas, lo cual incide directamente en la calidad de vida de sus habitantes. En algunas ciudades, por ejemplo, la gente pasa un promedio de 4 horas en su auto para ir y venir del trabajo. Esto, sin duda alguna genera estrés y otros problemas de salud que tal vez no te hubieras imaginado.

Unos estudios nuevos hablan de que el humo y los gases que emiten los automóviles tiene un efecto negativo en la salud de las células cerebrales afectando la capacidad de aprendizaje y la memoria – entre otras funciones cognitivas – desde una edad temprana.

Hasta ahora, los científicos no saben a ciencia cierta por qué la exposición al humo del tráfico puede dañar al cerebro, pero cada vez más investigadores se interesan en averiguar la causa. Es el caso del epidemiólogo Jiu-Chiun Chen de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos, quien está estudiando el efecto de la contaminación por los autos en 7,500 mujeres en 22 estados diferentes en dicho país.

Pero hay algo que sí se ha comprobado en investigaciones previas realizadas en Holanda: respirar el aire contaminado al nivel de la calle (es decir, cuando vas en tu carro, coche o auto) en sólo 30 minutos puede aumentar la actividad cerebral en las regiones responsables de regular el comportamiento, la personalidad y la toma de decisiones.

Además, según estudios hechos este año en la Universidad de Harvard y en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, respirar el aire de una ciudad altamente contaminada por los automóviles por 90 días, puede cambiar la manera en que los genes se comportan en las personas mayores y alterar el genoma de un recién nacido a nivel molecular.

Otros estudios al respecto llevados a cabo en Nueva York, Boston (en Estados Unidos), Beijing (en China) y Varsovia (en Polonia), hablan de que los niños que viven en áreas en donde las emisiones de los gases y el humo de los automóviles son elevadas, obtuvieron calificaciones más bajas en evaluaciones de inteligencia y estaban más predispuestos a sufrir de ansiedad, depresión y de problemas de atención que aquellos niños que viven en ciudades en donde el aire es más limpio. Incluso, se encontró que las mujeres expuestas a este tipo de emisiones reportaron problemas de la memoria y en general, la contaminación causada por el tráfico en las ciudades también puede incidir en el aumento de casos de Alzheimer y la degeneración rápida en pacientes con la enfermedad de Parkinson.

Si bien estos estudios son preliminares, los científicos que estudian el tema están de acuerdo en que la evidencia de que los embotellamientos de tráfico afectan mucho más que tu paciencia, siguen creciendo.

El cerebro humano es vulnerable a los cambios en el ambiente y esto lo demuestra. Yo espero que los gobiernos en los distintos países del mundo tomen conciencia sobre el tema del transporte y haya soluciones viables para depender menos de los automóviles: no sólo así salvaremos la calidad del aire que respiramos, sino también, la salud de nuestro cerebro.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 2 de abril de 2012

El ejercicio, la kava y los síntomas de la ansiedad

 
Según un estudio reciente, el ejercicio podría ayudar a aliviar los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada (TAG).

La mayoría de las personas experimentan ansiedad en algún momento de sus vidas y algo de nerviosismo en anticipación de una situación real. Sin embargo, si una persona no puede desprenderse de las preocupaciones injustificadas, o si los sentimientos son discordantes hasta el punto de evitar las actividades diarias, probablemente tiene un trastorno de ansiedad.

El TAG se caracteriza por una preocupación excesiva, poco realista que dura seis meses o más. En los adultos, la ansiedad puede centrarse en cuestiones como la salud, el dinero, o el trabajo. Pueden aparecer síntomas físicos como el nerviosismo o las palpitaciones del corazón.

Tan solo en los Estados Unidos, el TAG afecta a aproximadamente el 5% de la gente en el curso de sus vidas y es más común en mujeres que en hombres. Algunos expertos creen que no se diagnostica lo suficiente y que es más común que cualquier otro trastorno de ansiedad. Generalmente, el TAG se inicia en la infancia y con frecuencia se convierte en una enfermedad crónica, sobre todo cuando se deja sin tratamiento. La depresión en la adolescencia puede predecir el trastorno de ansiedad en la edad adulta. La depresión frecuentemente acompaña a este trastorno de ansiedad.

En un nuevo estudio, los investigadores examinaron los beneficios de la actividad física en un grupo de 30 pacientes con TAG que habían sido inactivos entre las edades de 18 y 37. El equipo asignó al azar a estos pacientes para recibir o un entrenamiento de resistencia, que involucró a la parte inferior del cuerpo en levantamiento de pesas, o un entrenamiento con ejercicios aeróbicos en bicicleta.

Las tasas de remisión del TAG fueron del 60 por ciento para el grupo de ejercicio de resistencia y del 40 por ciento para de los participantes en el ejercicio aeróbico.

Los científicos concluyeron que el ejercicio regular puede ayudar a reducir los síntomas de angustia y preocupación asociados con el TAG.

Se han estudiado muchas terapias de integración por sus potenciales efectos sobre la ansiedad. Específicamente, los estudios en humanos han encontrado que la kava tiene cierto beneficio en el tratamiento de la ansiedad, y hay evidencia preliminar que sugiere que podría ser tan eficaz como los medicamentos de benzodiazepina, como el diazepam (Valium ®). Un estudio reportó que los efectos de la kava fueron similares a los de el medicamento recetado buspirona (Buspar ®) utilizado para el TAG. Sin embargo, basado en varios informes de Europa y los Estados Unidos, existe una preocupación sobre la Kava ya que existe el peligro potencial de contraer hepatitis, cirrosis e insuficiencia hepática con su uso. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) ha emitido advertencias a los consumidores y a los médicos. Muchos productos elaborados con kava han sido retirados del mercado. Natural Standard ha colaborado con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para preparar un informe detallado acerca de los efectos adversos de kava y asociados, que ya está disponible.

Para obtener más información acerca de terapias integrales para la ansiedad, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Herring MP, Jacob ML, Suveg C. Feasibility of exercise training for the short-term treatment of generalized anxiety disorder: a randomized controlled trial. Psychother Psychosom. 2012;81(1):21-8.
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

martes, 20 de marzo de 2012

¿Por qué se me olvidan las cosas?

¿Te ha pasado alguna vez que no encuentras la llave de la casa o no sabes dónde dejaste los lentes? Es un problema muy común, ya que la mayoría de las personas experimentan momentos ocasionales de pérdida de la memoria, y no siempre puede achacarse a la edad. En realidad las causas son muchas, y aunque pocas veces indican problemas serios, sí pueden interferir con las actividades normales de la vida diaria.

“¿Para qué vine a esta habitación?”, o “Iba a decirte algo pero… ¡se me olvidó!” A todos nos ha pasado algo similar. Los olvidos temporales son más comunes en las personas que son naturalmente distraídas. Si eres una de ellas, el remedio es simplemente tratar de poner más atención en lo que haces. Pero la distracción o la falta de atención son una cosa, y la pérdida de la habilidad cognitiva, entre ellas la memoria, es otra.

Cuando se empiezan a tener estos episodios de olvidos breves, hay que buscar la causa. Hay muchas razones que pueden hacer que se te vayan olvidando las cosas, aunque sea de manera leve, o lo que se conoce como pérdida de la memoria transitoria. Entre las más comunes están:
  • Medicamentos. Entre ellos si tomas antidepresivos, antihistamínicos, relajantes musculares, tranquilizantes, píldoras para dormir, medicinas para combatir la ansiedad y los analgésicos (medicinas para el dolor) que se recetan después de una cirugía.
  • Alcohol. El exceso del alcohol es una causa conocida de pérdida de la memoria.
  • Tabaco. Fumar reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro y, como consecuencia, perjudica el funcionamiento de la memoria.
  • Drogas. Su uso continuo provoca cambios en las sustancias químicas del cerebro, lo que dificulta recordar las cosas.
  • Falta de sueño. Tanto la cantidad del sueño como su calidad afectan la memoria. Si duermes muy poco o te despiertas con frecuencia durante la noche, puedes sentirte fatigado(a). Y el cansancio interfiere con la capacidad de captar la información y de recordarla después.
  • Depresión y ansiedad. Si estás deprimido(a), te es difícil prestar atención y concentrarte, lo que afecta la memoria. Lo mismo ocurre con la ansiedad. Cuando te sientes tenso(a), no puedes concentrarte y tu capacidad de recordar disminuye.
  • Estrés. Si la causa del estrés es un trauma emocional, puede dar lugar a la pérdida de la memoria.
  • Nutrición deficiente. Una buena nutrición es importante para el funcionamiento correcto del cerebro. Debes incluir en tu dieta proteínas y grasas de alta calidad. No te olvides, además, que la deficiencia de las vitaminas B1 y B12 puede afectar la memoria.
  • Envejecimiento. Normalmente provoca dificultad para aprender cosas nuevas, o puede que necesites más tiempo para aprenderlas. Pero no suele producir una pérdida de la memoria significativa, a no ser que vaya acompañado de alguna enfermedad.
A veces la pérdida de la memoria se produce como consecuencia de problemas más serios, y puede ser o no transitoria. Todos estos problemas requieren tratamiento médico inmediato. No te descuides y busca ayuda en cualquiera de estos casos:
  • Lesiones en la cabeza. Un golpe fuerte en la cabeza puede causar pérdida de memoria de corto o de largo plazo. Por lo regular, la memoria va regresando poco a poco.
  • Apoplejía (o accidente cerebrovascular). Ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se detiene debido al bloqueo de un vaso sanguíneo, o por el derrame de un vaso sanguíneo en el cerebro. La apoplejía causa a veces una pérdida temporal de la memoria. En algunos casos, el paciente recuerda con exactitud lo que ocurrió hace años, pero no lo que ocurrió el día anterior.
  • Demencia. Es la pérdida progresiva de la memoria y de otros aspectos del pensamiento, lo bastante seria como para dificultar el funcionamiento en las actividades de la vida diaria. Aunque hay varias causas (como el abuso del alcohol y las drogas), la más común es la enfermedad de Alzheimer.
Como ves, los olvidos ocasionales no tienen que ser motivo de preocupación. Pero si notas que se repiten más de la cuenta o que interfieren con tus actividades diarias, es conveniente que vayas al médico para una evaluación. Tal vez todo se resuelva fácilmente con la sustitución de un medicamento o un cambio en tus hábitos o tu estilo de vida. Y si la causa es un problema más serio, recuerda que mientras antes se detecte y se trate, más posibilidades hay de encontrar una solución.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 5 de marzo de 2012

La meditación para el estado de ánimo y la ansiedad

Según un nuevo estudio, la meditación puede mejorar el estado de ánimo y la ansiedad en los pacientes con pérdida de la memoria.

Se han practicado varias formas de meditación durante miles de años en todo el mundo, con muchas técnicas procedentes de las tradiciones espirituales, sobre todo las prácticas filosóficas y religiosas del oriente. En los tiempos modernos, se utilizan muchos tipos de meditación, a menudo fuera de sus contextos originales religiosos y culturales.

En un nuevo estudio, los investigadores analizaron datos sobre 15 pacientes con problemas de memoria. Los pacientes participaron en un programa de meditación de 8 semanas de duración, con 12 minutos de meditación diaria. Cada participante fue evaluado para identificar cambios en su estado de ánimo, ansiedad y una variedad de factores neurológicos y psicológicos.

Los investigadores encontraron que la meditación resultaba en mejoras en diversas medidas de resultado, incluyendo el estado de ánimo, la ansiedad y la fatiga. Los autores observaron que algunas medidas mejoraron significativamente, y que todos los cambios importantes estaban relacionados con el flujo sanguíneo en el cerebro.

Los autores concluyeron que la meditación podría mejorar el estado de ánimo y la ansiedad en los pacientes con pérdida de la memoria. Sin embargo, se necesitan ensayos clínicos bien diseñados a mayor escala, antes de sacar conclusiones definitivas.

Se han propuesto numerosas teorías en torno a los mecanismos de acción y los posibles beneficios de la meditación. Se ha sugerido que la meditación reduce la actividad del sistema nervioso simpático, que es responsable de la respuesta “lucha o huida”, dando lugar a una frecuencia cardíaca más lenta, presión sanguínea más baja, respiración lenta y relajación muscular.

Varias formas de meditación, como la de atención plena (Mindfulness), la Meditación Trascendental ®, y “la meditación basada en programas de reducción de estrés” han sido estudiadas por sus efectos sobre la ansiedad. Se necesitan mejores estudios antes de llegar a una conclusión definitiva.

Para obtener más información acerca de la meditación, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Moss AS, Wintering N, Roggenkamp H, et al. Effects of an 8-week meditation program on mood and anxiety in patients with memory loss. J Altern Complement Med. 2012 Jan;18(1):48-53.
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral.www.naturalstandard.com
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 11 de diciembre de 2011

Usos tradicionales del Romero


El romero se ha usado medicinalmente durante siglos y fue mencionado en varios textos medievales. Históricamente, se ha utilizado para diversos efectos terapéuticos, incluyendo el alivio de cólicos renales, dismenorrea, trastornos respiratorios, depresión y pérdida de cabello. Hoy en día, los extractos de romero se utilizan con frecuencia en aromaterapia para tratar las condiciones relacionadas a la ansiedad y para aumentar la lucidez. Sin embargo, mientras algunas investigaciones iniciales han indicado un posible beneficio, la evidencia clínica sigue siendo insuficiente para apoyar el uso del romero en humanos para cualquier indicación médica.

Medicina Africana: Según una encuesta etnofarmacológica, el uso de romero era común en Marruecos para los trastornos gastrointestinales. En Marruecos el romero tradicionalmente también se ha utilizado para tratar la diabetes y la hipertensión. El aceite de romero se prepara por destilación en Túnez, y también se exporta a Europa. 

En Túnez los usos medicinales tradicionales del romero incluyen: como emplasto o cataplasma a base de hojas secas de romero molidas y aceite de oliva para después de una circuncisión y como un agente antiespasmódico para el sistema gastrointestinal. Otros usos incluyen: el tratamiento del dolor muscular o articular con la aplicación externa de un remedio que contiene romero, el tratamiento de la hinchazón y la flatulencia (los gases intestinales) con una infusión de hierbas, y para el sistema respiratorio, un aceite esencial por sus supuestas propiedades antibacterianas y antisépticas.

Ayurveda: En la medicina ayurvédica, un aceite de aromaterapia que contiene romero se utiliza por su supuesta capacidad de mejorar la concentración y la memoria. Otros preparaciones con romero se utilizan para tratar la halitosis (el mal aliento), las migrañas, los trastornos nerviosos, las picaduras por insectos, las heridas y el malestar estomacal. El romero también se utiliza para prevenir la intoxicación por alimentos y para mantener el sistema reproductivo.

Medicina China: Durante la dinastía Jin, el romero se llevó a China desde el Mediterráneo. De acuerdo con fuentes secundarias, el romero se utilizaba para el tratamiento del dolor de cabeza y se aplicaba por vía tópica para tratar la calvicie.

Medicina Europea: Las hojas frescas y secas de romero se utilizan en la cocina mediterránea tradicional como agente aromatizante. La Comisión E de Alemania ha aprobado el uso de la hoja de romero para el tratamiento de la dispepsia y al aceite de romero (usado externamente) para el dolor articular y la mala circulación.

Medicina Latinoaméricana: De acuerdo con un estudio etnobotánico de Guatemala elaborado de 1988 a 1989, el Rosmarinus officinalis que se encuentra en la región se utiliza con fines medicinales entre la población caribe.

Medicina moderna (occidental) a base de hierbas: Hoy en día, los extractos de romero se utilizan con frecuencia en aromaterapia para tratar las condiciones relacionadas a la ansiedad, para aumentar la lucidez, y para promover el bienestar general. Usos cosméticos actuales del romero incluyen el tratamiento de la celulitis y las arrugas, y la normalización de la secreción excesiva de aceite de la piel.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 25 de noviembre de 2011

La leptina: una hormona que puede llegar a mejorar el estado de ánimo


Conocida como la hormona que regula el apetito, la leptina también influye en otros aspectos del organismo. Un nuevo estudio relaciona los niveles elevados de esta hormona con una disminución en la depresión y en la ansiedad, concretamente en las mujeres. Te invitamos a conocer estos hallazgos sobre el funcionamiento de la leptina.

Mientras que algunas personas pierden el apetito cuando están deprimidas, muchas otras tienden a comer compulsivamente cuando están tristes o ansiosas. ¿Alguna vez te has preguntado por qué ocurre eso? Una posible respuesta a esa pregunta podría estar relacionada con una hormona denominada leptina, que participa en la regulación del apetito y que también está asociada con los estados depresivos y la ansiedad.

El término leptina proviene del griego leptos, que significa delgado. Se utiliza para denominar a una hormona que se libera cuando la cantidad de grasa almacenada en la sangre aumenta y funciona como una señal que informa al cerebro que el cuerpo ya tiene bastante comida, disminuyendo el apetito y haciéndolo sentir satisfecho.

Así, esta hormona juega un papel importante en el control del peso de una persona. Muchos obesos, por ejemplo, tienen concentraciones elevadas de leptina en la sangre pero en la mayoría de los casos son resistentes a ella, lo que modifica la sensación de saciedad. Por el contrario, en personas delgadas, el nivel de leptina en general es bajo.

Desde su descubrimiento desde hace relativamente poco tiempo (1994), la mayoría de las investigaciones en torno a la leptina se han centrado en su papel como factor regulador del peso corporal. Estudios posteriores descubrieron que también influye en otros procesos del cuerpo, como la reproducción, las defensas, la formación de los vasos sanguíneos, el desarrollo de ciertas enfermedades crónicas como la diabetes y ahora también la depresión.

Un estudio reciente que se dio a conocer en el encuentro anual de la Sociedad de Endocrinología el pasado mes de junio en Boston, Estados Unidos, encontró que la leptina podría reducir el nivel de ansiedad y mejorar la depresión, al menos en las mujeres.

Para analizar el poder antidepresivo de la leptina, los investigadores del Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard, también en Boston, consideraron los valores de producción de esta hormona en relación con síntomas de ansiedad y depresión en más de 60 voluntarias, entre las cuales algunas tenían anorexia nerviosa (una enfermedad que se produce cuando la persona voluntariamente deja de comer), otras tenían amenorrea (es decir que dejaron de menstruar, aunque no tenían problemas de peso), otras eran obesas sin problemas de salud y el resto no tenía problemas ni de peso ni de salud.

Así, tras analizar a las voluntarias, el equipo encontró que en ciertas condiciones en las cuales el nivel de leptina es típicamente bajo, como en la anorexia y la amenorrea, parece haber un aumento de ansiedad y de depresión. Asimismo, los niveles más altos de leptina se vincularon con una reducción en los síntomas de ansiedad y depresión, algo que resultó ser independiente del peso corporal de las mujeres.

Estos hallazgos significan un paso de avance en la comprensión del funcionamiento de esta hormona. Hacen falta futuras investigaciones que permitan determinar si la leptina puede usarse con éxito en el tratamiento en los casos de depresión. Confiemos que sí.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Timidez o fobia social?


Si tu hijo adolescente se aísla y no quiere salir con amigos de su edad, es posible que sea algo más que timidez. Si bien la fobia social se da en pocos casos, cuando se presenta puede generar problemas sociales y de aprendizaje. En este artículo te contamos cómo detectar esta enfermedad y qué la diferencia de la típica vergüenza que muchos pueden sentir.

¿Has escuchado hablar de la fobia social? Cuando lo que parece timidez se vuelve tan excesivo que hace que la persona evite ciertas situaciones y la interacción con los demás, puede tratarse de algo más. Es difícil reconocer cuando tu hijo o hija tiene un problema, y hay versiones que afirman que no creen que la fobia social sea realmente un problema, sino más bien timidez que debe ser superada por uno mismo o que es sólo una excusa para vender más medicamentos.

Sin embargo, esto no es así. La fobia social es una condición que puede causar complicaciones en la vida social y en el desarrollo normal de los niños y los adolescentes, aunque también puede afectar a los adultos e puede impedirles llevar una vida normal.

En busca de más información sobre esta enfermedad psiquiátrica, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos examinó las tasas de timidez y de fobia social entre más de 10 mil adolescentes entre los 13 y los 18 años de edad, que participaron en una encuesta nacional.

La mitad de ellos afirmó ser tímido, y de esa mitad, sólo el 12 por ciento había tenido los síntomas de la fobia social en algún momento de su vida. Lo interesante de este estudio es que entre quienes dijeron no ser tímidos, alrededor del cinco por ciento mostró signos de ansiedad social, lo que demuestra que esta enfermedad puede no estar asociada con la timidez, aunque por sus síntomas muchas veces se las vincule.

¿Cuáles son los síntomas de la fobia social? Tal como te hemos contado en otro artículo de Vida y Salud, las principales señales de esta enfermedad son:
  • Tener un miedo constante y excesivo de ser observado y juzgado por los demás.
  • Sentir timidez e incomodidad al sentirse observado durante una charla, en un baile o en otra situación en la que se participe.
  • Sentir una incomodidad o temor tan grande en situaciones sociales que éstas pueden llegar a provocar dolor de estómago, palpitaciones, mareo y deseos de llorar.
  • Tener miedo de hablarle a otras personas, como a compañeros de clase o de trabajo.
  • Tener palpitaciones, náuseas, sudor y sentimientos de vergüenza y humillación desencadenadas por situaciones sociales.
Todos estos síntomas y estas sensaciones son reales y en verdad pueden hacer que la persona se sienta muy mal. Por eso es importante no confundirlo con una simple timidez como la que tiene muchas personas, y muchos adolescentes y que es fácil de vencer y de superar.

Si bien se trata de una minoría, algunos adolescentes (también niños y adultos), tienen este problema y no pueden resolverlo por sí mismos. Lo peor de todo es que la fobia social puede interferir con el aprendizaje y con su normal desarrollo, e incrementa las posibilidades de que estos jóvenes recurran al alcohol o a las drogas en busca de algo que los haga sentir más seguros ante esas situaciones que para ellos son tan estresantes.

Lo bueno de todo esto es que, una vez detectada, la fobia social puede tratarse y quienes la sufren pueden volver a tener una buena vida social y a divertirse como cualquier adolescente. Para ello existen distintos tratamientos que pueden incluir terapias psicológicas, medicamentos y técnicas de relajación, entre otras alternativas.

El apoyo de los padres y las personas cercanas es fundamental para salir adelante. Si notas que tu niño tiene una timidez exagerada, fuera de lo común que lo hace reaccionar de manera extrema ante situaciones que no deberían serlo, es importante que pidas ayuda y lo acompañes con un profesional calificado para que se descarte fobia social y para que encuentre una solución que le permita disfrutar una de las etapas más gratificantes de la vida.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 13 de octubre de 2011

Como reducir el estrés mientras dejas de fumar


Dejar de fumar puede parecerte lo más difícil del mundo, ¡lo has intentado tantas veces sin éxito! Pero no debes darte por vencido(a). ¡Anímate! Las ventajas son muchas y los beneficios para tu salud serán aún mayores. ¿Qué esperas para disfrutarlos? Si te provoca tensión tan sólo pensar que no podrás encender un cigarrillo más, y temes que la ansiedad no te permita lograr tu objetivo, he aquí algunas claves para reducir el estrés mientras dejas de fumar.

Dejar de fumar es un gran logro. Ya sabes que el tabaco le hace mucho daño a tu salud y a la de quienes deben respirar el humo de los cigarrillos que tú fumas. Seguramente has escuchado que este hábito le hace daño a tus pulmones, al corazón y a la piel, que aumenta las posibilidades de que tengas cáncer en el futuro, por sólo mencionar algunas de sus consecuencias negativas.

Lo dicen hasta las cajetillas de cigarrillos: “El fumar es perjudicial para la salud”. Pero todo eso no es suficiente para que tomes la decisión y abandones el hábito para siempre. Tampoco te ayuda pensar que el cigarrillo te deja mal olor, que afecta tu sentido del olfato, que te genera un gasto extra innecesario y muchos otros factores que van más allá de la salud.

Si nada hace que puedas dejar el hábito y ya lo has intentado antes, y la ansiedad y la tensión que te genera el solo hecho de privarte de un cigarrillo hace que vuelvas a caer en la tentación, he aquí siete claves para combatir el estrés mientras dejas de fumar, para que la próxima vez que te enfrentes a esta situación no te rindas ante una nube de humo.

Regla número 1: cambia tu forma de pensar. Dejar de fumar no tiene por qué ser tan difícil, sólo que estás tan acostumbrado(a) a escucharlo que te has convencido de que no podrás vivir sin un cigarrillo en la mano. Sin embargo, es posible que seas una persona exitosa que alcanza las metas que se propone, e incluso que cuida mucho su salud, excepto que no puedes dejar el tabaco. Piénsalo de este modo: dejas de fumar cada vez que apagas un cigarrillo, ¿qué es lo que te lleva a prender otro? ¿es la ansiedad?

Regla número 2: sé prevenido(a). Si vas a tomar la decisión de dejar el tabaco, ten en cuenta que te esperan unas semanas difíciles. En realidad, se considera que la adicción física al cigarrillo desaparece luego de los primeros días o semanas de abandonarlo. Sin embargo, muchas veces los nervios son traicioneros y la tentación es más fuerte. Debes de estar consciente de esto y prepárate para enfrentarte a eso. Algo que puede ayudarte, por ejemplo, es pensar en una buena razón para dejar de fumar, la que más te estimule a no retomar el hábito ante situaciones difíciles y, por ejemplo, repetírtelo a ti mismo(a) cuando estés en una fiesta donde sabes que habrá otros fumadores y tú, en contra de lo que todos esperan, esta vez dirás: “No, gracias, ya no fumo”.

Regla número 3:...

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sábado, 8 de octubre de 2011

Una enfermedad mortal que puede evitarse: la rabia


Cada año, 55 mil personas mueren por esta enfermedad. En el día de la rabia, que se conmemora el 28 de septiembre, VidaySalud.com se suma a la campaña para evitar su transmisión a través de los animales, ya sean salvajes, de granja, el ganado o hasta las mismas mascotas. Es importante que sepas qué hacer en caso de que te contagies por una mordida o un rasguño de un animal enfermo.

Parece increíble, pero diariamente una persona muere de rabia cada 10 minutos. Esa es la cifra que ha calculado la Alianza para el Control de la Rabia y el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos. Sin embargo, esta enfermedad podría evitarse y la gran cantidad de víctimas que anualmente fallecen, unas 55 mil, podría ser mucho menor.

Para combatirla, el 28 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Rabia y en todo el mundo se desarrollan actividades para evitar que esta enfermedad se siga expandiendo. Aquí nos sumamos a esta iniciativa y te contamos más detalles sobre esta condición, para que puedas disfrutar de tus mascotas y del contacto con los animales sin peligro.

La rabia es una enfermedad provocada por un virus que afecta el cerebro y el sistema nervioso, que se transmite de los animales a las personas. Cualquier mamífero puede tener rabia (no así las aves, peces, reptiles o anfibios). Pueden ser animales salvajes (como mapaches, zorrillos, murciélagos y zorros), animales de granja, ganado y también las mascotas.

Tu perro o ese gato que tanto quieres y cuidas, pueden contraer rabia al pelearse con algún otro animal en la calle o incluso al ser mordidos por murciélagos sin que te des cuenta. El contagio se produce a través de la saliva infectada que penetra al cuerpo del animal sano a través de una mordedura o un corte en la piel. Los conejos, ardillas, ratas, ratones y las mascotas pequeñas como cobayas (conejillos de Indias, cuyes) y hamsters rara vez contraen rabia.

Los perros, gatos y hurones infectados con rabia pueden presentar una variedad de síntomas, como ansiedad, agresión, babeo excesivo, dificultad para tragar, tambaleo y convulsiones. Además, los perros, gatos, caballos, ganado, ovejas y cabras que padecen de rabia pueden desarrollar depresión, pueden mutilarse (herirse) a sí mismos y demostrar sensibilidad a la luz. Por su parte, los animales salvajes rabiosos pueden tener un comportamiento atípico. Por ejemplo, un animal que normalmente es activo durante la noche se puede ver caminando desorientado durante las horas del día.

Si un animal enfermo muerde a una persona, ésta también puede contagiarse. ¿Cuáles son los síntomas? La enfermedad se manifiesta, inicialmente, con fiebre, dolor de cabeza y fatiga durante varios días. También se puede sentir un hormigueo o picazón en la zona de la herida, y luego las personas pueden desarrollar ansiedad, confusión, insomnio, delirios, alucinaciones y parálisis.

Una vez que los síntomas clínicos comienzan, la enfermedad suele desarrollarse tan rápido que llega a ser mortal en apenas una semana. En general, las personas mueren por insuficiencia respiratoria en menos de 10 días. Y la mayoría de las muertes por rabia se producen en los niños.

Por eso es importante, en lo posible, actuar inmediatamente luego de recibir una mordida de un animal que pueda estar infectado. Si esto te ocurre, no te angusties pero tampoco te descuides. Limpia bien la herida con agua y jabón, durante 10 minutos por lo menos. Trata de obtener información sobre el perro o el animal que te ha atacado (raza, color, tamaño, nombre del dueño, donde vive el perro, donde estaba el perro cuando te mordió y todo lo que puedas) y acude a algún centro de salud para que puedan atenderte. Seguramente te aplicarán una serie de vacunas para prevenir la enfermedad.

¿Qué se puede hacer para evitar la rabia?

Regla vital y esencial: vacuna a tus mascotas al menos una vez por año y sigue las indicaciones del veterinario, de acuerdo al tipo de animal que tengas y a sus hábitos.

No permitas que tu mascota ande suelta sin tu vigilancia.

No te acerques a animales desconocidos. Los animales con rabia pueden ser agresivos y feroces o estar cansados y débiles.

Ten cuidado al acariciar a un perro ajeno. Si el dueño está presente, consúltale si le gusta o no el contacto con extraños. Si no, sé precavido(a), aunque el animal se muestre amistoso.

Si un perro que anda suelto se acerca, quédate quieto(a) e inmóvil hasta que se aleje. Si gritas o corres el perro posiblemente se excite y te siga, y es poco probable que tú puedas desplazarte más rápido que él.

Nunca molestes a un perro cuando está comiendo, durmiendo o con sus cachorritos. Tampoco acaricies a un animal mientras está en un automóvil, detrás de una cerca o amarrado, aun si es un perro conocido, ya que estos animales protegen a las cosas y entornos que consideran suyos.

Nunca dejes a los bebes ni a los niños pequeños solos con un perro, ni siquiera con la mascota de la familia.

No dejes desperdicios o el alimento de tus mascotas en el patio, ya que puede atraer a animales salvajes o perdidos.

Los animales salvajes nunca deben tenerse como mascotas. No solamente puede ser ilegal sino que también una amenaza potencial de rabia para los dueños y para otras personas.

Mantén tu distancia al observar a los animales salvajes, aún cuando se muestren amigables. Un animal con rabia puede actuar mansamente.

Si ves que un animal salvaje actúa de forma extraña, repórtalo a las autoridades de Sanidad o Control de los Animales de la ciudad en que vives.

Si trabajas en una ocupación de alto riesgo o viajas a países con una tasa elevada de rabia, vacúnate.

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sábado, 1 de octubre de 2011

8 formas de ayudar a un adolescente ansioso e inseguro


Como tu hijo adolescente no hay dos: como la mayoría de los padres lo consideras capaz, inteligente, lleno de potencial y con toda una hermosa vida por delante. Por eso te sorprende y te preocupa que se retraiga, que no tenga amigos, se agobie con las responsabilidades del colegio o se sienta inútil, feo o que nadie – ¡ni siquiera tú! – lo quiera. ¿Qué puedes hacer tú en el proceso? Aquí te brindo unos cuantos consejos.

Ya Luisa no sabe qué hacer. Su hija de 14 años le preocupa enormemente. Casi no se comunica con ella, se encierra en su mundo por horas y no tiene amigas. Todos los comentarios sobre si misma son negativos: se considera torpe, fea e incapaz de hacer nuevas amistades. Y en cuanto a la escuela, peor: “¿Para qué estudiar si de todas formas no voy a pasar el examen?” ¿Qué puede hacer Luisa para ayudar a su hija? ¿Cómo hacerle ver que nadie la odia ni la rechaza y que todo eso está en su mente? Los padres de los adolescentes, sobre todo los que se muestran ansiosos e inseguros, se hacen ésa y otras preguntas similares muchas veces. Para aliviar la situación, aquí encontrarás unos cuantos consejos útiles.

Entrenando a tu hijo a manejar sus sentimientos de ansiedad y de inseguridad

¿Qué hace un entrenador deportivo? Le brinda al atleta o al jugador su experiencia en el campo de juego, le ayuda a ejercitarse físicamente, le enseña a jugar dentro de un equipo y a dar lo mejor de sí mismo, pero a la hora del partido, tiene que dejarlo ir solo al terreno de juego a enfrentarse a su oponente. Tu función como padre es parecida: debes enseñarle a volar, pero tu hijo debe emprender el vuelo por sí mismo. Si se muestra ansioso, tu deber es ayudarlo a lidiar con su ansiedad, pero tienes que dejarlo experimentar y a aprender de esos momentos de frustración por sí solo. Se dice fácil, pero la realidad puede resultarte abrumadora. La tarea se te facilitará si tienes en cuenta lo siguiente:

1. Controla tus propios sentimientos: si tu hijo se muestra ansioso o inseguro, lo primero que tienes que hacer es controlar tus propios sentimientos de ansiedad relacionados con tu hijo. ¿Te preocupa que no pueda pasar un examen? ¿Qué sufra por los comentarios de sus compañeros de la escuela? Aunque te resulte difícil, tienes que alejarte emocionalmente de la situación para poder prestarle apoyo. Para aliviar tu propia ansiedad, comparte tus sentimientos con tu pareja, con una amiga o con un familiar de confianza. Cuando verbalizamos una situación, podemos analizarla más objetivamente. Si tu hijo se queja de una situación real o imaginaria, trata de mostrarte lo más tranquilo(a) posible y ayúdalo a enfocarla de forma positiva.

2. Demuéstrale mucho amor y comprensión: es la mejor medicina para cualquier problema, especialmente para los adolescentes. Incluso cuando tu hijo pueda decirte frases muy hirientes, está lidiando con sus propias ambivalencias y temores. Repítele hasta el cansancio que lo amas y que cuenta con todo tu apoyo de forma incondicional. Demuéstralo con acciones: dedícale tiempo e invítalo a desahogar lo que le preocupa. Si recuerdas algún momento de tu propia vida en la que pasaste por una experiencia similar (una discusión con las amigas, la ruptura con un enamorado, dificultades en la escuela), cuéntasela y dile también como la solucionaste.

3. Ofrécele apoyo pero déjale su propio espacio: lo más fácil del mundo es pasar esa raya tan sutil en la que los padres invaden la privacidad del hijo. Tienes que aprender a “leer” los mensajes de tu hijo para saber cuándo quiere hablar o cuando prefiere estar solo. No lo interpretes como un rechazo, sino como parte de su propio proceso de independencia.

4. Enfatiza sus puntos positivos y lo que hace bien: a veces, tratando de ayudar, somos demasiado críticos y exigentes y nos olvidamos de resaltar lo positivo de la otra persona, especialmente los hijos. Con frecuencia, los padres de los adolescentes solamente notan los problemas y hasta caen en el hábito de darles solamente reacciones y críticas negativas. Tu hijo responderá mucho mejor si tu reacción a sus acciones es positiva. Tampoco exageres: si saca buenas notas, felicítalo y hasta piensa en premiarlo de alguna manera. Pero no le digas que es un genio, cuando sabes bien que no es cierto.

5. Apóyalo, pero dále campo libre: si tu hijo tiene que tomar una decisión, dale un consejo pero no decidas por él. Las consecuencias de nuestras acciones son las mejores maestras en la vida y ésa es una lección importante que tu hijo debe aprender por sí solo.

6. Ayúdalo a neutralizar sus sentimientos de ansiedad: si tu hijo te plantea una situación que le produce ansiedad o inseguridad (hablar ante su clase, lidiar con el rechazo de una amiga(o), por ejemplo), escucha con atención y no le restes importancia a sus sentimientos, aunque te parezcan exagerados. Cálmalo diciéndole que es normal sentirse ansioso ante una situación semejante o lo que haces tú para lidiar con tus nervios en una situación difícil: salir a caminar para despejar la mente, respirar profundamente, escuchar música que te haga sentir bien). Si el niño está pasando por una situación realmente difícil, como la separación de los padres u otro problema familiar, considera buscar ayuda profesional (el pediatra, el consejero de la escuela, o un terapista).

7. No lo ridiculices: aunque pienses que tu hijo exagera, para él el problema en realidad es enorme. Especialmente cuando se trata de sus sentimientos, debes demostrar respeto y consideración. Aunque se trate de algo simple como la queja cada mañana de que no tiene nada que ponerse o nada le queda bien, o el pelo está horrible, para un adolescente, una imagen mala de sí mismo es un gran problema. En lugar de decirle que no tiene razón y de que está equivocado(a), quizá puedes neutralizar la situación coincidiendo con él en que muchas personas se sienten así. Si te es posible, quizá puedan salir a a comprar un par de piezas que le gusten y así puede planear qué se puede poner la noche anterior y evitar la angustia la mañana siguiente.

8. No niegues sus sentimientos: es otra de las situaciones difíciles para los padres. Si el adolescente te dice que se siente feo(a) y que nada le queda bien, la primera reacción es decirle que no, que está equivocada(o) totalmente. Recuerda que los adolescentes a veces tienen una percepción distorsionada de sí mismos y también se encuentran bajo la presión de la publicidad y de la imagen que los medios o sus compañeros, les imponen. Sigue brindándole comentarios positivos siempre que sea posible.

Recuerda que la ansiedad y la inseguridad pueden también tener síntomas físicos. Estos pueden traducirse en dolores de cabeza, de estómago o falta de energía. Consulta con el pediatra para descartar cualquier otra causa o condición física que los pueda provocar.

Hay otras manifestaciones que debes tener en cuenta y que pueden indicar que el adolescente necesita ayuda profesional:

Exceso de ansiedad
Subida o pérdida de peso repentina
Sentimientos de profunda tristeza
Sus calificaciones bajan repentinamente
Falta de motivación
Baja auto estima
Dificultad para dormir

Si notas varios de estos síntomas, pide ayuda de inmediato. La inseguridad excesiva, unida a sentimientos de baja autoestima puede conducir a comportamientos autodestructivos como el uso de drogas, de alcohol o trastornos como la bulimia y la anorexia.

De nuevo, te animo a armarte de paciencia y a recordar que la transición de niño a joven adulto no es fácil. Demuéstrale todo el amor que sientes a tu hijo(a) para que sepa que, aunque deba caminar por sus propios medios, tú irás a su lado.

Tomado de Vida y Salud