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viernes, 25 de noviembre de 2011

La leptina: una hormona que puede llegar a mejorar el estado de ánimo


Conocida como la hormona que regula el apetito, la leptina también influye en otros aspectos del organismo. Un nuevo estudio relaciona los niveles elevados de esta hormona con una disminución en la depresión y en la ansiedad, concretamente en las mujeres. Te invitamos a conocer estos hallazgos sobre el funcionamiento de la leptina.

Mientras que algunas personas pierden el apetito cuando están deprimidas, muchas otras tienden a comer compulsivamente cuando están tristes o ansiosas. ¿Alguna vez te has preguntado por qué ocurre eso? Una posible respuesta a esa pregunta podría estar relacionada con una hormona denominada leptina, que participa en la regulación del apetito y que también está asociada con los estados depresivos y la ansiedad.

El término leptina proviene del griego leptos, que significa delgado. Se utiliza para denominar a una hormona que se libera cuando la cantidad de grasa almacenada en la sangre aumenta y funciona como una señal que informa al cerebro que el cuerpo ya tiene bastante comida, disminuyendo el apetito y haciéndolo sentir satisfecho.

Así, esta hormona juega un papel importante en el control del peso de una persona. Muchos obesos, por ejemplo, tienen concentraciones elevadas de leptina en la sangre pero en la mayoría de los casos son resistentes a ella, lo que modifica la sensación de saciedad. Por el contrario, en personas delgadas, el nivel de leptina en general es bajo.

Desde su descubrimiento desde hace relativamente poco tiempo (1994), la mayoría de las investigaciones en torno a la leptina se han centrado en su papel como factor regulador del peso corporal. Estudios posteriores descubrieron que también influye en otros procesos del cuerpo, como la reproducción, las defensas, la formación de los vasos sanguíneos, el desarrollo de ciertas enfermedades crónicas como la diabetes y ahora también la depresión.

Un estudio reciente que se dio a conocer en el encuentro anual de la Sociedad de Endocrinología el pasado mes de junio en Boston, Estados Unidos, encontró que la leptina podría reducir el nivel de ansiedad y mejorar la depresión, al menos en las mujeres.

Para analizar el poder antidepresivo de la leptina, los investigadores del Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard, también en Boston, consideraron los valores de producción de esta hormona en relación con síntomas de ansiedad y depresión en más de 60 voluntarias, entre las cuales algunas tenían anorexia nerviosa (una enfermedad que se produce cuando la persona voluntariamente deja de comer), otras tenían amenorrea (es decir que dejaron de menstruar, aunque no tenían problemas de peso), otras eran obesas sin problemas de salud y el resto no tenía problemas ni de peso ni de salud.

Así, tras analizar a las voluntarias, el equipo encontró que en ciertas condiciones en las cuales el nivel de leptina es típicamente bajo, como en la anorexia y la amenorrea, parece haber un aumento de ansiedad y de depresión. Asimismo, los niveles más altos de leptina se vincularon con una reducción en los síntomas de ansiedad y depresión, algo que resultó ser independiente del peso corporal de las mujeres.

Estos hallazgos significan un paso de avance en la comprensión del funcionamiento de esta hormona. Hacen falta futuras investigaciones que permitan determinar si la leptina puede usarse con éxito en el tratamiento en los casos de depresión. Confiemos que sí.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 30 de julio de 2011

El poder de Facebook en la salud de los adolescentes


¿Podría Facebook causar depresión? ¿están tus hijos aislados y muy pendientes de las redes sociales?, ¿cuántas horas pasan frente a la computadora o enviando mensajes a través de sus teléfonos celulares, o texteando (texting)?, ¿cuántos amigos tienen y qué tan activa es su vida en las redes sociales?, ¿te has preguntado qué tipo de información comparten? ¿quieres saber qué efecto podría tener Facebook en la salud de un adolescente y qué puedes hacer tú para ayudarlo? Sigue leyendo.
Luis es padre de 2 hijos adolescentes. Como muchos padres, él se preocupa por el tiempo que sus hijos pasan frente a la computadora, en ocasiones trata de controlar el contenido al cual acceden y las cosas que hacen mientras estánonline. No fue hasta hace poco que le permitió al menor de sus hijos, que tiene 14 años, que abriera una cuenta en Facebook. Alicia, su esposa, es diferente, ella no ve ningún inconveniente en que sus hijos se conecten a las redes sociales. Es más: lo considera como algo de moda, un juego o una forma de diversión.
Pero la diversión puede terminar si los adolescentes comienzan a compararse con ese compañero que tiene tantos amigos en Facebook (de los cuales posiblemente conozca en verdad a muy pocos, pero tu hijo no lo sabe) y sube fotos de fiestas y momentos felices de todo tipo incluyendo en los que estaba fuera de control.
Lo que sucede es que lo chistoso puede perder la gracia si tu hijo es quien se convierte en el objetivo de burlas y comentarios por parte de sus compañeros (ya sabes lo directos, hirientes e insistentes que pueden ser los adolescentes). Este es lo que se denomina ciberacoso o acoso en línea, y hoy por hoy es muy común en las redes sociales. Cuando no existían las redes, algún amigo podía hacerte algún chiste o provocar que te enfadaras por algo en algún momento del día, luego eso pasaba y podías olvidarte de lo que te molestó y pensar en otras cosas. La diferencia es que en las redes sociales actuales, aquello que te molesto puede quedar expuesto y puede repetirse una y otra vez hasta el cansancio y tú no tienes control sobre eso.
En este sentido, el pensar que lo que te puede lastimar en la vida en la red es diferente a lo que te puede lastimar en la vida real es un solo un deseo. La forma en como los jóvenes usan hoy en día las redes sociales y el Internet puede afectarlos tanto como lo que les ocurre personalmente en el colegio o en alguna fiesta. Todas estas situaciones son formas de relacionarse con los demás.
Por eso es importante que tú también conozcas cómo funcionan las redes sociales, para que puedas ayudar a tu hijo a protegerse de los riesgos que representan. Además, las redes sociales pueden presentar la realidad de una manera distorsionada, aunque si tú acompañas a tu hijo en esta actividad, conversas con él y lo animas a que comparta contigo sus emociones o si algo lo está afectando, posiblemente puedas ayudarlo a mantener alta su autoestima y a formar su identidad de una manera más sana.

Lea el artículo completo en Vida y Salud

lunes, 21 de febrero de 2011

Recomendaciones para ejercitar los músculos del pecho

Si quieres saber cómo mantener los músculos de tu pecho en forma y lucir más sexy, pero sin dañarte en el intento, este artículo es para ti. Aquí te contamos qué ejercicios puede hacer, lo que debes tener en cuenta y los errores más comunes que debes evitar al realizarlos.

Signo de virilidad y masculinidad, los músculos del pecho son una de las partes más sexy de los hombres, por eso la mayoría se preocupa por desarrollarlos y mantenerlos en forma. ¿Te dan ganas de ser como ese modelo masculino que ves luciendo su voluptuoso pecho en alguna foto?

Quizás no llegues a desarrollarlos como los de los modelos y deportistas consagrados, pero los músculos del pecho tienen otras funciones importantes para el movimiento y la postura, que te permiten, por ejemplo, levantar el peso de tu cuerpo (es el caso de muchos hombres mayores que, al caerse, no logran ponerse de pie, ya que no tienen fuerza en el área pectoral). Además, también se utilizan en la mayoría de los deportes, como el fútbol y el rugby.

Los músculos del pecho están compuestos por los pectorales mayores y menores, los primeros son más grandes que los segundos y abarcan desde la clavícula hasta el esternón, extendiéndose a los hombros y la parte superior de los brazos. Sus principales funciones son: flexión, aducción (doblar el pecho hacia el cuerpo) y rotación media (hacia dentro) a la altura del hombro. Los pectorales menores, por su parte, se encuentran debajo de los mayores y tienen una forma triangular delgada.

Con el paso del tiempo, al igual que la piel y otros músculos del cuerpo, los del pecho comienzan a debilitarse y contribuye a que pierdas fuerza también en los brazos. Por eso es importante que trates de mantenerlos fortalecidos.

Así como salir a caminar mantiene tus piernas en forma, afortunadamente existen algunos ejercicios sencillos que te ayudan a mantener tu pecho más sexy y varonil. Para ello, en general, se utilizan pesas y aparatos como los del gimnasio.

Algunas recomendaciones que vale la pena que tengas en cuenta cada vez que realices este tipo de ejercicios:

  • Recuerda comenzar con poco peso y con secuencias más bien cortas (no más de 10 a 15 repeticiones) para ir incrementando los ejercicios a medida que vayas obteniendo logros.
  • Los períodos de tiempo en que hagas los ejercicios para el pecho tampoco deberían superar los 30 o 40 minutos, al menos al principio. Por ejemplo, puedes hacer entre 10 y 14 sets de repeticiones.
  • En algunos casos, también es importante que evites riesgos innecesarios, ya que algunos ejercicios con pesas son peligrosos y pueden causar lesiones. Por eso, es importante que los hagas acompañado o que sepas que hay alguien cerca que pueda darte una mano en caso de que necesites ayuda.
  • Recuerda exhalar cuando levantas peso e inhalar cuando lo bajas.

Además de todo esto, debes considerar algunos errores comunes que suelen tenerse al hacer ejercicios para tonificar los músculos del pecho, para evitar dolores y lesiones.

  1. Sentado o parado, con la espalda recta, con una barra con pesas en los extremos, no se recomienda bajarla hasta los hombros por detrás de la cabeza sino por delante. Sólo las personas con mucha movilidad en los hombros pueden mantener la espina dorsal lo suficientemente derecha para hacer estos ejercicios de manera apropiada, por eso puedes lesionarte los hombros y las muñecas. Además, y si se te cae la barra sobre el cuello, puede dañar tus cervicales (las vértebras, los huesos del cuello).
  2. Del mismo modo, es común levantar una barra con peso hacia tu barbilla, mientras estas sentado. Este ejercicio puede comprimir los nervios de tus hombros y causarte lesiones. En vez de esto, para ejercitar los músculos sin riesgos, puedes utilizar dos pesas por separado y levantarlas hacia adelante o a los costados de tu cuerpo.
  3. Cuando levantes peso al lado de tu cuerpo, con movimientos horizontales doblando los codos hacia atrás (como si estuvieras remando), ya sea en una máquina de aparatos o no, ten cuidado de no llevar rápidamente ambos brazos hacia atrás, ya que puedes presionar los músculos de los hombros y lesionarte. La idea es evitar que se compriman los músculos, al unirse por la espalda.

Con estos consejos para empezar a hacer ejercicios para fortalecer los músculos del pecho, es el momento de ponerte manos a la obra. Una buena alternativa para continuar y avanzar con los ejercicios es consultar con un entrenador para establecer una rutina adecuada para ti.

Si padeces alguna enfermedad crónica, habla con tu médico antes de iniciar una rutina de ejercicios, para que pueda indicarte si debes evitar algún tipo de esfuerzo o movimiento.

Con esta información recuerda que tú eres quien mejor conoce los límites de tu cuerpo: no te sobre-exijas. Y, por sobre todas las cosas, trata de disfrutar el ejercicio y divertirte. Luego, podrás salir a lucir tu pecho.


Tomado de Vida y Salud