DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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viernes, 10 de agosto de 2012

¿A dieta? 9 consejos para superar las tentaciones

Ya sea por razones estéticas o por alguna condición de salud — como cuando el médico te dice que elijas alimentos bajos en grasas o que no le agregues sal a las comidas — cualquier persona que se preocupe por seguir una alimentación saludable deberá superar la tentación de comer algunos alimentos y platillos que se le apetecen. Esta puede ser una tarea difícil, por eso aquí te damos algunas recomendaciones para no dejarte llevar por los antojos.

¡Qué gran paradoja! Esos mismos alimentos que te parecen tan deliciosos suelen ser, justamente, los primeros que tienes que eliminar cuando estás a dieta (para bajar de peso o por otras razones de salud). Incluso, hasta se vuelven más sabrosos y codiciados ni bien te enteras que deberás evitar comerlos, ¿no es así?

Ahora bien, ¿qué tal si te dijera que lo exquisito de ese manjar que se está derritiendo imaginariamente entre tus dientes es cultural o parte de tus costumbres? Algunos estudios demuestran que, en general, se desea lo que se está acostumbrado a comer. Por ejemplo, si reemplazas las hamburguesas de carne por el mismo producto elaborado con soja, es posible que luego de un tiempo las primeras ya no te resulten tan atractivas y dejes de desearlas con tanta intensidad. Incluso, después de un tiempo, hasta puede que no te caigan bien o te sientas pesado(a) luego de comerlas.

De todos modos, es cierto que superar la tentación puede resultar una tarea muy difícil de superar, que tiene que ver no sólo con tus hábitos sino también con tu estado de ánimo y el contexto que te rodea. Hasta puede parecerte imposible evitar la tentación si participas en reuniones y fiestas constantemente o si tienes muchas preocupaciones en el trabajo o estás ansioso(a) por algún motivo personal.

En síntesis: a la hora de comer y armar el menú del día, son muchos los factores que entran en juego. Por eso, como tu preocupación es llevar una dieta saludable y poder cumplir con tu objetivo sin caer en la tentación, a continuación encontrarás varias recomendaciones que pueden ayudarte a quitar de tu mente esos deseos incontrolables de comer lo que no debes:
  • Claro como el agua: cada vez que tengas la tentación, bebe uno o dos vasos de agua. Eso hará que te sientas satisfecho(a) y aliviará tus deseos. Si el agua no es suficiente, prueba acompañarla comiendo una onza o 30 gramos de frutos secos (seis nueces, 12 almendras o 20 maníes o cacahuetes).
  • ¡Libérate!: elimina de tu alacena o refrigerador (hielera) esos productos que no debes comer, así te será más fácil evitarlos. Si de todos modos los compras y comienzas a sentirte culpable mientras los estás comiendo, ¡destrúyelos, bótalos a la basura, rómpelos, sumérgelos en agua o haz lo que sea que te haga sentir mejor!
  • Imagina: es posible que la tentación desaparezca si te imaginas comiendo eso que tanto deseas cuando en realidad lo que está en tu boca es algo saludable. Otra opción es pensar en paisajes y hasta en diferentes aromas para desviar tu mente hacia otras sensaciones.
  • Muévete: antes de ir hacia la alacena o al refrigerador en busca de eso que tanto se te apetece, sal a correr o a caminar, ponte a saltar, sube y baja las escaleras del edificio o haz algún tipo de ejercicio. De paso, puede que bajes de peso más rápido.
  • Distráete: si saltar solo(a) en el baño de la oficina no da resultado, busca algún modo de distraer tu mente. Por ejemplo, puedes llamar a algún amigo, escuchar música o ir a hacer alguna diligencia.
  • Relájate: el estrés y las tensiones pueden atentar contra tu buena voluntad y hacerte caer en la tentación. Aprende a controlar tus nervios (puedes ayudarte con técnicas de relajación, respiración, meditación o visualizaciones, por ejemplo)
  • Descansa: la fatiga y el cansancio también pueden hacer que quieras comer más. Trata de dormir bien por las noches y, si puedes, no está de más que tomes una breve siesta para recuperar energías.
  • Cambia: a veces puede ser útil que modifiques tus rutinas. Por ejemplo, si estás acostumbrado(a) a pasar frente a una panadería que vende delicias irresistibles, elige otro camino y evita pasar por allí. ¿Otros cambios? En vez de comer una barra de caramelo o alguna golosina puedes tomar sorbos de café con leche descremada o lavarte los dientes y hacer gárgaras, para cambiar el gusto de tu boca y hacer que la tentación desaparezca.
  • ¡Date el gusto! Evitar siempre los alimentos que tanto deseas puede arruinar tu dieta, cuando ya no aguantes más la tentación. Una o dos veces por mes, permítete comer eso que tanto te agrada, pero trata de tomar una porción pequeña.
Lo importante no es que dejes de comer todo lo que te gusta ni que te reprimas ante cada bocado que quieras llevare a la boca. Por el contrario, la idea es que aprendas a distinguir entre los alimentos que son más o menos saludables y cuáles son los más apropiados para ti.

¡Anímate! La motivación y tu forma de pensar en la comida, los alimentos y en la dieta son muy importantes para el éxito. Si dejas de pensar en ciertos alimentos como algo prohibido y cambias tu forma de como te alimentas en general ampliando tu menú, verás que hasta puede convertirse en un proceso divertido de descubrimientos, de nuevos aromas, sabores y ¿por qué no? hasta de reacciones de familiares y de amigos a los que quieras sorprender con un menú saludable e igualmente exquisito. ¿Qué crees que dirán cuando en vez de pizzas o barbacoa les sirvas atún con salsa de aguacate y kiwi, bebida de moca o pudín de almendras con frutas? Haz la prueba y luego nos cuentas.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 3 de agosto de 2012

Los beneficios del ejercicio en la tercera edad


Mantener activos el cuerpo y la mente ofrece muchos beneficios a la hora de conservar la salud, aún en el caso de las personas mayores. Al respecto, un estudio reciente ha encontrado que hacer ejercicios y usar la computadora podrían ayudar a disminuir el riesgo de perder la memoria al pasar los años. Descubre aquí más detalles sobre este hallazgo.

Con el paso del tiempo comienzan a aparecer limitaciones en el cuerpo y la mente, por eso muchas personas van dejando de lado las actividades como el ejercicio físico o las que estimulan la mente, aunque lo que se recomienda y lo que se debería hacer es lo opuesto. Por el contrario, el mantenerse activos durante la llamada tercera edad – teniendo en cuenta las posibilidades reales de cada persona, por supuesto — puede ayudar a prolongar la salud y una mejor calidad de vida.

Lo mejor de todo es que, en este caso, el solo hecho de caminar, salir a hacer las compras y ocuparse de la jardinería y otras tareas del hogar es suficiente en muchos casos para lograr este objetivo.

Asimismo, también son aconsejables los juegos que ejercitan la mente y la memoria, como los crucigramas que ayudan a mantener activas las capacidades cognitivas, que son las que te permiten pensar, razonar y conocer. Hasta el uso de la computadora puede ser benéfico.

­Por ejemplo, un grupo de investigadores de la Clínica Mayo ha encontrado que una combinación de ejercicio moderado con estimulación mental a través del uso de la computadora podría ayudar a reducir el riesgo de la pérdida de la memoria relacionada con la edad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la edición de mayo de la revista Mayo Clinic Proceedings, los científicos analizaron a datos que les proporcionaron alrededor de mil personas del Condado de Olmsted, en Minnesota, en Estados Unidos. Los participantes tenían entre 70 y 93 años de edad y respondieron a cuestionarios sobre su uso de computadoras y su actividad física durante el año anterior.

Del análisis se desprende que entre los participantes que no hacían ejercicio ni usaban una computadora, casi un 38 por ciento tuvo señales de un deterioro cognitivo leve, frente a poco más de 18 por ciento de aquellos que hacían ejercicio moderado y también usaban una computadora.

­Además, el 36 por ciento de los participantes que usaban una computadora y también hacían ejercicio moderado — como caminar, jugar golf sin carrito, nadar, jugar a dobles de tenis, hacer yoga o artes marciales y usar máquinas de ejercicio — tenían un funcionamiento normal de su memoria, frente a alrededor del 20 por ciento de los que no hacían ejercicio ni usaban una computadora.

El deterioro cognitivo leve es la etapa intermedia entre la pérdida de memoria normal relacionada con la edad y la enfermedad de Alzheimer inicial, una enfermedad del cerebro irreversible y progresiva que va destruyendo poco a poco la memoria, la capacidad de pensar y hasta de realizar tareas simples y cotidianas.

Y ésta no es la única enfermedad que puede mantenerse alejada gracias a los buenos hábitos de vida, que no sólo incluyen los ejercicios sino también una alimentación nutritiva y balanceada. Pero si piensas en la actividad física, recuerda que también es muy buena para evitar o reducir el riesgo de desarrollar otro tipo de condiciones crónicas de salud como la diabetes, la hipertensión o presión alta, las enfermedades del corazón, la obesidad y el colesterol alto.

Además, el ejercicio también puede ayudarte a mejorar la sensación de bienestar general así como la salud física y psicológica global, al mismo tiempo que te permite mantener un estilo de vida independiente, durante más tiempo.

Con el paso de los años el cuerpo experimenta cambios que afectan de manera distinta a cada persona. El cuerpo se transforma y va adquiriendo una nueva imagen mientras que algunas capacidades pueden ir disminuyendo, como la memoria, la vista o la audición. Pero esto no significa que te estés enfermando, al contrario, hay que vivir esta etapa de manera positiva, como algo natural, conviviendo con este proceso de manera saludable y optimista.

Por eso, no te des por vencido(a) ni te dejes llevar por los “achaques de la edad”: busca cualquier excusa para mantener tu cuerpo y tu mente activos, esto te permitirá vivir mejor por más tiempo.
 
Tomado de Vida y Salud

lunes, 30 de julio de 2012

¿De qué forma nos enferma el estrés?



El estrés es la plaga del mundo moderno y no es extraño que así sea si consideramos que casi todo en la vida cotidiana contribuye a crearlo o a aumentarlo: los problemas laborales o familiares, las preocupaciones económicas y la falta de tiempo, son sólo algunos ejemplos. Y si bien no se trata de una enfermedad en sí misma, sí es un factor de riesgo de casi todas las condiciones de salud. ¿Cuál es el mecanismo que hace que el estrés crónico afecte tanto? Busca la respuesta aquí.

Con el ritmo acelerado que caracteriza a las sociedades de hoy, el estrés se ha convertido en parte inseparable de la vida diaria. De esta forma, muchas condiciones pueden ser provocadas por este factor que, si bien no es una enfermedad en sí misma, puede causar problemas de salud concretos y reales, cuando se prolonga a través del tiempo y no se toman medidas para contrarrestarlo o eliminar sus causas.

Lo que sigue siendo un misterio es cómo las preocupaciones del día a día hacen que la salud se vea afectada. Una posibilidad es que las personas bajo estrés crónico (las que están al cuidado de un enfermo, tienen un trabajo exigente o problemas familiares importantes por citar algunos ejemplos), tengan costumbres menos sanas: que fumen, consuman alcohol, no duerman lo suficiente o se alimenten indebidamente. Otra alternativa es que las hormonas del cuerpo que responden al estrés tengan algo que ver en la aparición de enfermedades.

Eso es lo que se ha creído durante las últimas décadas. Ahora, investigaciones recientes parecen acercarse a una respuesta nueva que involucra al sistema inmunológico (de defensas), que es el que ayuda a que te defiendas contra los virus y las bacterias y su relación con el proceso inflamatorio. Debes tener en cuenta que la inflamación cumple una función positiva cuando el sistema de defensa la crea temporalmente para ayudar al cuerpo a sanar, como en el caso de la inflamación y el enrojecimiento que surge alrededor de una herida, por ejemplo. Pero cuando la inflamación se prolonga más allá de lo necesario, o se produce sin que el cuerpo la requiera para sanarse, puede crear toda una serie de trastornos y hasta convertirse en una condición crónica en la que el sistema de defensas ataca al propio organismo (como en el caso de la alergia o el asma).

La relación del estrés, la inflamación y las condiciones de salud ha sido el motivo de varios estudios recientes. Uno de ellos se publicó a principios de año en el medio especializado Proceedings of the National Academy of Sciences. Fue desarrollado por unos investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles, que llevaron un registro diario sobre las actividades de 122 adultos jóvenes (53 hombres y 69 mujeres) durante ocho días, enfocándose en sus relaciones con los demás y si éstas relaciones eran positivas o negativas. Además, los participantes tuvieron que hacerse pruebas de estrés y se les tomaron muestras de saliva antes y después de las pruebas, para medir los marcadores biológicos de la inflamación.

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viernes, 27 de julio de 2012

El ejercicio podría reducir el riesgo de Alzheimer


Un nuevo estudio reafirma que el ejercicio podría reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer. En este caso, cualquier movimiento es válido para mantener la memoria activa en los hombres y en las mujeres en lo que llaman, “la tercera edad” y en particular, a partir de los 80 años de edad. Sigue leyendo para que estés al tanto sobre estos hallazgos.

Se estima que actualmente hay más de 36 millones de personas en el mundo que padecen la enfermedad de Alzheimer y, según el Reporte Mundial de Alzheimer 2009, se proyecta que — a menos que ocurra un gran avance médico — la demencia crecerá a casi el doble cada 20 años y rondará los 66 millones de enfermos en 2030 y más de 115 millones a mediados de siglo.

El Alzheimer es uno de los tipos de demencia más comunes (y temidos) que se produce con la edad. Daña las funciones intelectuales del cerebro (memoria, orientación, deducciones) y hace que, poco a poco y progresivamente, las personas vayan perdiendo la memoria a corto plazo y comiencen a sentir más vívidos los hechos ocurridos en la juventud y hasta en la niñez.

En etapas más avanzadas de la enfermedad, es posible que quienes sufren de Alzheimer pierdan la capacidad para desarrollar las actividades del día a día, y hasta pueden dejar de reconocer a sus amigos y a sus seres queridos.

¿Es posible frenar el avance de esta enfermedad? Como siempre, si llevas un estilo de vida saludable podrás mantener una mejor calidad de vida por más tiempo. Y el caso del Alzheimer no es una excepción.

Según una investigación que fue publicada en el medio especializado Neurology, el ejercicio diario podría ayudar a las personas mayores de 80 años de edad a disminuir el riesgo de desarrollar Alzheimer o a sufrir un declive mental.

Y lo mejor de todo es que no hace falta salir a correr o caminar a diario porque cualquier tipo de actividad ayuda, aun las más ligeras como lavar los platos, cocinar y ordenar la casa. Jugar a las cartas también resulta ser bueno para mantener al cerebro en acción, así como mover una silla de ruedas de un lugar a otro.

Para llegar a estos resultados, un grupo de investigadores les pidió a 716 personas de 82 años como promedio, que no sufrían de demencia, que usaran durante diez días un dispositivo que monitorea y graba toda la actividad. Además, se les pidió a los participantes que, una vez al año, durante tres años y medio, respondieran a unos cuestionarios que evaluaban el desempeño mental y medían la memoria y las capacidades del pensamiento.

Así detectaron que quienes sólo tenían una actividad física diaria del 10 por ciento tenían más del doble de posibilidades de desarrollar Alzheimer que aquéllos que superaban ese porcentaje. Y en este caso, todo tipo de actividad física era útil para marcar la diferencia: desde lavarse las manos hasta subir unos escalones de más, o caminar con la mascota hasta el árbol de la esquina.

Esta no es la primera vez que se relaciona el ejercicio con la buena memoria. Por ejemplo, en una edición del 2011 te habíamos contado acerca de otro estudio realizado en la Mayo Clinic que fue publicado en “Mayo Clinic Proceedings”, según el cual cualquier tipo de ejercicio que haga latir al corazón podría reducir el riesgo de desarrollar demencia y haría más lento el avance de la enfermedad una vez que empieza.

Si quieres mantener tu mente activa para evitar el la pérdida de la memoria que suele ocurrir con el paso de los años, además de mantenerte en movimiento y llevar una dieta saludable, también puedes probar algunos ejercicios para tener una memoria a prueba de olvidos.

Por último, recuerda que no es fácil vivir con Alzheimer ni convivir con alguien que sufre esta enfermedad pues tanto los síntomas, los olvidos, los errores, e incluso las reacciones de los demás, pueden ser muy angustiantes para quienes la sufren.

Es importante que tengas mucha paciencia y busques modos de ayudarte a recordar las tareas de la vida cotidiana. Y si es alguien a quien quieres quien está atravesando el desarrollo o tiene la enfermedad del Alzheimer, llénate de amor y ayúdalo a sobrellevar este padecimiento de la manera más amena y amorosa posible.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 13 de julio de 2012

La liposucción como método para eliminar la papada


Con el paso de los años se acumula grasa debajo del mentón o la mandíbula, lo cual se conoce como papada. Esta acumulación de grasa hace que tu cuello no se vea estilizado y te resta juventud. Muchas personas con este problema estético quieren solucionarlo y afortunadamente, existe una opción: la liposucción para eliminar la papada. Aquí te cuento de qué se trata.

El cuello es una de las partes del cuerpo que más delata tu edad. Un cuello con grasa sobrante puede además indicar que no estás en tu peso indicado. El ideal de todas las personas es tener un cuello estilizado, ¿no es cierto?

Pero con el paso de los años o el aumento de peso, puede que la grasa se deposite debajo de la mandíbula y aparezca la indeseable y anti estética papada. Muchas veces las dietas no la eliminan y por el contrario, si estabas con mucho peso y adelgazas demasiado, puede que te sobre la grasa justamente ahí.

Afortunadamente, actualmente existe la opción de hacerse liposucción para tratar este problema. Aquí te cuento en qué consiste la cirugía estética con liposucción para eliminar la odiosa papada:
Primero, el cirujano inyectará una solución salina que contiene también un medicamento suave para el dolor y un medicamento que contrae los vasos sanguíneos. Esto hace que el médico especializado (generalmente un cirujano plástico calificado) pueda eliminar la grasa más fácilmente, para que no haya mucho sangrado y que tampoco duela mucho.
Luego se hacen pequeñas incisiones para insertar un succionador que remueve la grasa entre la piel y el músculo.

¿Qué efectos secundarios puedes tener luego de la liposucción de la papada? Como cualquier cirugía, siempre experimentarás algunas molestias, aunque en este caso, son llevaderas. Entre los efectos secundarios están: moretones, inflamación (hinchazón) y sensibilidad que durarán entre una semana y 10 días. Esto hace que en pocos días puedas regresar a tus actividades habituales.

Sin embargo, como con cualquier procedimiento quirúrgico, los efectos secundarios dependen de cada persona.

¿Se pueden presentar complicaciones después de cirugía para eliminar la papada? Cuando ingresas a un quirófano, siempre existe un pequeño riesgo de complicaciones. En el caso de la cirugía para eliminar la papada, las complicaciones se presentan en raras ocasiones, pero pueden incluir decoloración de la piel e infección.

Los resultados de la liposucción de la papada son permanentes en el sentido de que eliminan la grasa que se quita en su totalidad. No obstante, si aumentas de peso luego de la cirugía, es posible que la grasa vuelva a acumularse debajo del mentón. Es por esto que es indispensable que no des por hecho que la papada se fue para siempre: debes complementar la cirugía con una dieta sana y no olvidar tu actividad física.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 5 de julio de 2012

¿Odias hacer ejercicio? 10 consejos para que cambies de idea


Dicen que del amor al odio no hay más que un paso (y viceversa), y es muy posible que ese primer paso sea el que necesitas dar para transformar tu rechazo en algo positivo Si el solo hecho de pensar en el gimnasio te causa un dolor de cabeza, sigue leyendo este artículo y descubre cómo hacer para cambiar de idea y de estilo de vida.

Admítelo. A pesar de que has leído y escuchado cientos de veces todas las ventajas que brinda la actividad física, aun así sigues odiando hacer ejercicio y no toleras la idea de ir al gimnasio ni siquiera una vez por semana. Claro que te gustaría estar en forma, pero la tentación de permanecer cómoda(o) en casa o salir a comer con amigos es mucho mayor… ¿Qué puedes hacer? Considera los consejos siguientes:
  1. Regla número uno: recuerda que nada es imposible y que el cambio depende de ti. Lo primero que debes hacer es creer que sí puedes cambiar esa sensación de rechazo frente al ejercicio. Nada sucederá si no cambias primero tu actitud. Luego, hay varias claves que pueden ayudarte a establecer una rutina de ejercicios que sí puedas mantener.
  2. Analiza las razones que te hacen rechazar el ejercicio: ¿te da vergüenza como luce tu cuerpo, no te gusta transpirar frente a los demás, no tienes tiempo, te falta la ropa apropiada, necesitas un compañero de rutina, te resulta muy costoso tener acceso a un gimnasio o sientes que en experiencias anteriores no has visto demasiados resultados luego de tu esfuerzo? Estos son algunos de los factores que suelen quitarle la motivación a las personas y hacen que seleccionen la vida sedentaria “por eliminación” o, simplemente, porque no es fácil ir en contra del ritmo de vida que llevamos. Una vez que identifiques las razones que te mantienen pegado(a) al sofá, será mucho más fácil combatirlas.
  3. Busca la fuerza en la motivación: sentirte con más energías, combatir el sobrepeso, lucir más juvenil. Para mantenerla viva es muy importante que no te aburras haciendo ejercicio. Prueba distintos tipos de ejercicio, incluso un deporte que nunca has practicado, hasta que encuentres el que te motive y te proporcione más bienestar y alegría.
  4. El gimnasio no es el único lugar donde puedes poner tu cuerpo en movimiento. También puedes tomar clases de danza, salir a caminar o a correr con amigos, andar en bicicleta por tu barrio o ¿porque no?, hacer ejercicios más pausados como los de yoga o Pilates (dos buenas opciones si no te gusta sudar demasiado).
  5. Otra excusa muy común para posponer los ejercicios es la escasez de tiempo. Si ese es tu problema, elige el momento del día más apropiado para ejercitarte. Algunos especialistas consideran que es mejor por la mañana, antes de comenzar con el resto de las actividades, pero hay personas que prefieren hacerlo por la tarde o al anochecer, luego de un arduo día de trabajo y cuando ya comienza a bajar el sol.
  6. No te dejes sabotear por la idea errónea de “o todo o nada”. Si un día no puedes hacer ejercicio todo el tiempo que tenías planeado (digamos una hora), no hay razón para descorazonarte. Puedes hacer ejercicio en media hora y hasta cortarlo en recreos de 10 o 15 minutos por vez, que bien puedes intercalar con otras actividades, ya sea en casa o en el trabajo. Lo importante es perseverar.
  7. Busca alternativas. Puedes aprovechar cada momento de la vida cotidiana para moverte más: subir por las escaleras en vez de tomar el ascensor, caminar a lugares cercanos en lugar de ir en auto, y hasta dedicarte a la jardinería pueden ser de gran ayuda.
  8. Si el problema es económico, recuerda que el gimnasio no es la única alternativa ni tienes que tomar clases que se salgan de tu presupuesto necesariamente. En cambio, puedes buscar actividades en grupo en tu barrio o aprovechar los momentos de la vida cotidiana que te mencionábamos antes. Incluso puedes seguir un video de ejercicios en la tranquilidad y privacidad de tu propio hogar. No son caros y viene en todos los niveles (desde principiante hasta avanzado), y en tantas variedades que seguramente encontrarás uno que se ajuste a tus gustos y necesidades.
  9. Y si lo que necesitas es compañía, busca un amigo o familiar que te acompañe. Incluso, puedes llevar a tus hijos y mientras ellos hacen algún deporte que les guste, tú puedes aprovechar para hacer lo tuyo. Por ejemplo: si ellos van a natación, puedes caminar o trotar alrededor de la pileta, lo mismo si van a jugar al futbol. Otra buena idea es ir juntos a jugar al parque, algo que además los ayudará a estar más unidos.
  10. Por último, recuerda ser paciente. Los resultados no se ven de un día para otro, pero si eres constante, en el momento menos pensado te sorprenderás tu mismo(a). Y mientras tanto, por supuesto, no dejes de premiarte por tu esfuerzo y por tus logros.
¡Anímate! Una vida en movimiento puede ser agradable para ti también. Si logras cambiar de idea y te enamoras del ejercicio, verás que los beneficios son muchos y ya no querrás abandonarlo ni un solo día.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 29 de junio de 2012

Medidas para fortalecer la memoria con la edad


¿Es verdad que se pueden hacer algunas cosas para prevenir la pérdida de la memoria con la edad? Tengo 48 años y creo que mi memoria es muy mala, comparado frente a sólo unos años atrás.

RESPUESTA del Dr. Ronald C. Petersen, Centro para Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

Por lo general, la memoria es menos eficiente conforme avanzan los años. A pesar de que no exista ninguna manera comprobada de prevenir la pérdida de la memoria, se pueden tomar algunas medidas posiblemente útiles. No obstante, si la pérdida de la memoria empieza a interferir con sus actividades cotidianas, o si le preocupan los cambios en ella, consulte con el médico.

Según las personas envejecen, en el cerebro disminuye la cantidad de células, o neuronas. Esa disminución puede dificultar el aprender cosas nuevas o recordar palabras y nombres conocidos. Podría ser difícil recordar los nombres de personas conocidas, por ejemplo, o tener problemas para encontrar los lentes de lectura o las llaves del automóvil. A algunas personas les preocupa que esas lagunas mentales sean una señal del inicio de la enfermedad de Alzheimer o de demencia, pero ese rara vez es el caso.

Existen varios cambios que se pueden realizar en el estilo de vida para fortalecer la memoria. Primero, permanezca física y mentalmente activo. La actividad física aumenta el flujo sanguíneo al cuerpo, incluso al cerebro, y eso puede ayudar con la memoria; por lo tanto, salga a dar una caminata rápida o un paseo en bicicleta, o vaya a nadar o a esquiar. Haga cualquier cosa que disfrute y permanezca siempre activo.

La actividad física ayuda a mantener en forma al cuerpo, y la actividad intelectual hace lo mismo por el cerebro. Leer, escribir, ver películas u obras de teatro, jugar juegos o conversar sobre eventos de actualidad pueden ser actividades agradables. Igual que en el caso anterior, encuentre actividades que disfrute y no deje de hacerlas.

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jueves, 21 de junio de 2012

La importancia de estar en movimiento

Seguro que quieres disminuir tus riesgos de desarrollar enfermedades del corazón y diabetes tipo 2, ¿cierto? Pues en tus manos está lograrlo: ¡muévete! Si haces suficiente ejercicio, tus posibilidades de mantenerte saludable suben como la espuma.

Una vida sedentaria es la fórmula perfecta para desarrollar enfermedades y su opuesto, el movimiento, un factor clave en un estilo de vida saludable. Los estudios siguen sumando evidencias al respecto y queremos compartirlas contigo. Un grupo de investigadores de la Universidad de Missouri publicó recientemente un estudio en Medicine & Science in Sports & Exercise que aclara varias cosas. Una de ellas es la siguiente: durante mucho tiempo se ha sabido que las personas sedentarias tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2, pero no se conocía exactamente la razón, ya que ese mayor riesgo podía también deberse a la obesidad, a una alimentación deficiente, al estilo de vida o a problemas metabólicos. Era difícil entonces determinar el papel específico que jugaba la inactividad por sí sola en la mala salud.

Los investigadores llegaron a la respuesta mediante un método nuevo. Para estudiar los efectos de la inactividad, convencieron a un grupo de adultos jóvenes, activos y saludables a que se movieran menos, recortando al menos a la mitad los pasos que daban a diario. Así podían determinar si la falta de actividad física por sí sola afectaba la capacidad del cuerpo para controlar los niveles del azúcar.

Es sabido que la elevación del azúcar en la sangre, sobre todo después de comer, no es buena para el organismo. Las subidas y las oscilaciones en el nivel de azúcar después de una comida se han relacionado con enfermedades cardíacas y con diabetes tipo 2. Se equipó a los voluntarios del estudio con unos sofisticados dispositivos para monitorear la glucosa, de manera que se pudieran examinar sus niveles de azúcar durante todo el día. También les dieron cuenta pasos y brazaletes para medir su actividad y registrar los pasos que daban. Finalmente, les pidieron que hicieran una lista detallada de los alimentos que consumían.

Los voluntarios escogidos debían mantener su estilo de vida, caminando y haciendo los mismos ejercicios de siempre, durante tres días. Estos voluntarios tenían más actividad física que la persona promedio. Normalmente caminaban casi todos los días, dando más de 10,000 pasos (el promedio entre ellos era de 13,000 pasos). Eso superaba las guías básicas de American Heart Association, que recomienda dar al menos 10,000 pasos al día, el equivalente a caminar unas cinco millas u ocho kilómetros (la mayoría de las personas dan menos de 5,000 pasos al día).

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martes, 19 de junio de 2012

La silla – enemiga de tu salud

¿Cuántas horas pasas todos los días sentada(o) frente a la computadora, la televisión o tu escritorio en la oficina? Si son muchas, trata de estar más tiempo de pie y en movimiento. Permanecer inmóvil en una silla – o en el butacón más cómodo – durante demasiado tiempo, perjudica tu salud y hasta puede aumentar los riesgos de muerte prematura. ¡Ponte de pie ahora mismo!

Si llevas una vida ajetreada y siempre andas ocupada con mil labores que hacer, quizás te resulte tentadora la idea de sentarse en una cómoda butaca y no moverte de ahí en todo el día. O recostarte frente a la televisión sin mover un dedo puede parecerte el paraíso después de una jornada bien pesada. Para un día de descanso, está bien, pero si esto se repite todos los días, eso que te parecía una excelente idea puede convertirse en pesadilla y un verdadero peligro para la salud.

Cada día surgen más razones que te animan a realizar actividades físicas para fortalecer el corazón, mantener el peso apropiado, controlar el colesterol y prevenir algunas enfermedades. Pero ahora hay una más. Un estudio, realizado en la Universidad de Sydney, Australia, y publicado el 26 de marzo en la revistaArchives of Internal Medicine, sugiere que las personas que pasan sentadas de ocho a once horas al día tienen un riesgo 15% más alto que las que se sientan cuatro horas al día o menos. Y esa probabilidad aumenta a un 40% en las que están sentadas once horas o más al día.

Este estudio (que respalda datos sugeridos por estudios anteriores) se realizó entre un gran número de participantes: 222.000 adultos mayores de 45 años, que reportaron sus propios datos. El objetivo fue investigar los efectos nocivos para la salud si una persona pasa una gran parte del día sentada.

El 62 por ciento de los participantes en el estudio dijeron que eran obesos o tenían sobrepeso, y casi el 87 por ciento reportó tener buena salud. Una cuarta parte dijo que pasaba al menos ocho horas al día sentada. Lo curioso es que los promedios de riesgo se mantuvieron elevados aun después de tener en cuenta la actividad física, el peso y el estado de salud de las personas. O sea, que el simple hecho de pasar sentado demasiado tiempo puede aumentar el riesgo de muerte.

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sábado, 26 de mayo de 2012

¿Podría afectar la fertilidad hacer demasiado ejercicio?

¿Todas tus amigas ya son mamás, y tú no logras quedar embarazada? Si el médico no te ha encontrado ningún problema, tal vez la respuesta esté en tu gimnasio.

Si estás en un peso saludable y quieres tener un bebé, el hacer ejercicio moderado (como caminar rápidamente y hacer labores de jardinería) te ayuda, porque aumenta tus posibilidades de quedar embarazada. Pero debes evitar los ejercicios muy vigorosos o de alta intensidad, que requieren un gran esfuerzo físico (correr, montar en bicicleta a gran velocidad o nadar, por ejemplo) ya que podrían disminuir tus posibilidades de embarazo. La excepción sería en las mujeres con exceso de peso, cuya fertilidad no se ve afectada por el tipo de ejercicio que hagan. Esos son los resultados de un estudio llevado a cabo por unos investigadores norteamericanos y daneses, en miles de mujeres danesas.

El estudio se realizó a través de la Internet, mediante cuestionarios que le enviaron a 3,628 mujeres de 18 a 40 años. Todas tenían que estar en relaciones estables con sus parejas, y tratando de quedar embarazadas, pero no podían estar recibiendo tratamientos de fertilidad. Los investigadores adquirieron información sobre el peso, la altura, las historias médicas y reproductivas de las mujeres, así como su estilo de vida, su conducta y las horas que pasaban a la semana haciendo ejercicio, además del tipo de ejercicio. Después, les enviaron por el correo electrónico cuestionarios de seguimiento cada dos meses por 12 meses, o hasta que la mujer quedaba embarazada.

Las participantes se clasificaron de acuerdo a los niveles del ejercicio que hacían, y los resultados se evaluaron según el índice de masa corporal (IMC) de su cuerpo (una proporción del peso con la altura). Una mujer con un índice de masa corporal superior a 25 se consideró obesa o pasada de peso.

Mientras la actividad física moderada se asociaba con un pequeño aumento de la fertilidad en todas las mujeres, los investigadores encontraron que había una asociación inversa entre la actividad física vigorosa y el tiempo que le tomaba quedar embarazada a una mujer de peso normal (con un índice de masa corporal menor de 25). En las mujeres obesas o pasadas de peso no hubo conexión entre el ejercicio vigoroso y un mayor tiempo para quedar embarazada. No quedó claro por qué la actividad física intensa aumentaba la fertilidad en las mujeres obesas o pasadas de peso, mientras la disminuía en las mujeres de peso normal, y el estudio no hizo más indagaciones sobre el tema.

Algunas investigaciones han sugerido que el exceso de peso en las mujeres está asociado con una tasa de fertilidad más baja, en comparación con las mujeres de peso normal. Otros estudios realizados en mujeres atletas que participaban en ejercicios competitivos sugieren que el ejercicio intenso altera el ciclo menstrual y puede causar falta de ovulación y hasta la ausencia de periodos menstruales. Y tal vez también perjudique la implantación cuando un óvulo fertilizado se adhiera a las paredes del útero. En todo caso, el aumento de la actividad física en este estudio pudiera revertir los efectos dañinos de la obesidad y mejorar la tasa de fertilidad de las mujeres obesas.

Naturalmente, si tienes un peso normal, la respuesta a tu deseo de quedar embarazada no es que acumules kilos (o libras) de más, ni que te apartes de todo tipo de ejercicio. El ejercicio moderado no sólo te ayuda a concebir, y a tener un mejor embarazo y un parto más fácil, sino que es excelente para combatir los problemas cardiovasculares, el cáncer y la diabetes… ¿La clave? Camina y haz otros ejercicios de baja intensidad. Con unos 30 minutos al día, es suficiente.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 12 de mayo de 2012

Manos frescas para que te ejercites por más tiempo

Tener las manos frescas durante el ejercicio permite practicarlo más cómodamente y por más tiempo. Así lo demuestra un reciente estudio que considera la experiencia de un grupo de mujeres que utilizó un dispositivo especial para refrescar sus manos. ¿Sientes que la transpiración te hace abandonar tu rutina? Si la respuesta es afirmativa y te interesa este tema, aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo y cómo puedes refrescar tus manos con un método casero y súper accesible.

Si tus manos comienzan a transpirar mientras haces ejercicios y te provocan una sensación desagradable, pueden sabotear tu sesión. De ese modo, tu esfuerzo por perder esos kilos (libras) de más y mantenerte en forma puede hacerse, literalmente, agua.

Así lo ha detectado un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de la Universidad de Stanford en California, en Estados Unidos, según el cual las mujeres con sobrepeso que usaron un dispositivo para refrescar sus manos tuvieron mas resistencia que las que habían utilizado un mecanismo para mantenerlas tibias.

Para llegar a estos resultados, que fueron presentados en la reunión anual de Epidemiologia y Prevención/Nutrición, Actividad Física y Metabolismo 2012, de la Asociación Americana del Corazón (AHA), que este año se realizó en San Diego. Los especialistas analizaron a 24 mujeres obesas de entre 30 y 45 años, durante 12 semanas (4 meses).

Para este estudio, que no trataba de analizar la pérdida de peso sino la comodidad al hacer gimnasia, las participantes fueron divididas en dos grupos, las de uno debían sostener un aparato que refrescaba sus manos y las del otro, por el contrario, debieron sostener un dispositivo que las mantenía templadas.

Así, los investigadores detectaron que las mujeres que usaron el aparato refrescante tendían a ejercitarse por más tiempo que sus compañeras que tenían el equipo tibio. Incluso, hubo más casos de abandono dentro del grupo que mantenía sus manos templadas. Además, las mujeres que sostuvieron el dispositivo refrescante perdieron 3 pulgadas (más de 7 centímetros) de la cintura y redujeron en 5 minutos el tiempo que necesitaban para caminar 1,5 millas (casi 2,5 kilómetros).

El estudio fue desarrollado con costosos dispositivos para enfriar las manos denominados AVAcore CoreControl (cuyo precio de mercado ronda los 3 mil dólares). Pero si no tienes dinero para acceder a uno de ellos o simplemente no deseas gastar tanto en un aparato así, no te desanimes y olvídate de poner a este motivo como excusa para abandonar tu rutina de ejercicios: una botella de agua congelada puede resolver este problema de manera sencilla y económica. Incluso, puedes ir tomando el agua a medida que se va derritiendo, y de ese modo, también evitarás la deshidratación.

Ahora que conoces la importancia de mantener las manos frescas mientras practicas tu rutina de ejercicios, puedes hacer que tu esfuerzo sea más ameno y duradero. ¿Alguna vez te habías puesto a pensar en esto? ¿Te molestan las manos transpiradas mientras haces ejercicios?

Si el calor es un problema a la hora de poner el cuerpo en movimiento, pon manos a la obra y busca el modo de enfriarlas, pues funcionan como reguladoras de la temperatura corporal. Como demuestra este estudio, mantener las manos frescas puede darte energía por más tiempo para prolongar y mejorar tu rendimiento físico actual.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 10 de mayo de 2012

8 formas de acelerar tu metabolismo

Cada vez que comes un rico bocadillo o bebes un trago de jugo o zumo de frutas, tu cuerpo empieza a trabajar para procesar las sustancias nutritivas que acabas de ingerir. Ese proceso es el metabolismo, y a través de él tu cuerpo recibe energía y el combustible que necesita para vivir. Aquí te damos algunos consejos para activarlo y hacerlo más eficiente. Aprende a acelerar tu metabolismo.

Cada vez que lees un artículo sobre dieta o nutrición mencionan al metabolismo. Pero, ¿sabes exactamente en qué consiste? Pues se trata de las reacciones químicas que suceden en las células de tu cuerpo que transforman o convierten las sustancias nutritivas de los alimentos en la energía que necesitas para vivir, no sólo para moverte y pensar, sino inclusive estando en reposo. Necesitamos energía para la respiración, la digestión, la fabricación de la masa muscular, el almacenamiento de la grasa, la circulación de la sangre…. La energía que no se utiliza, se “guarda” en el cuerpo en forma de grasa.

El metabolismo basal es el consumo mínimo de energía que requiere el cuerpo para vivir cuando está en reposo. Este consumo mínimo varía de persona a persona. El metabolismo basal es el responsable de que dos individuos con actividades y dietas iguales no tengan el mismo peso.

La tasa metabólica es la velocidad en que el organismo utiliza la energía disponible (o quema las calorías). En general, mientras más músculo y menos grasa tenga tu cuerpo, más rápida es tu tasa metabólica. Los hombres suelen tener una tasa metabólica más alta que las mujeres, ya que el cuerpo femenino tiene más grasa y menos músculo que el masculino. Pero el sexo no es lo único que determina la tasa metabólica. Tu herencia genética es importantísima (las personas que tienen un metabolismo rápido no engordan por mucho que coman, mientras que a las que tienen un metabolismo lento les es difícil perder o bajar de peso). También cuenta tu estilo de vida, en especial la dieta que llevas y tu actividad física. Además, a partir de los 40 años, la tasa metabólica tiende a hacerse más lenta, porque se pierde masa muscular.

¿Sabes qué órgano del cuerpo regula el metabolismo? La tiroides, porque produce hormonas que influyen en casi todos los aspectos del funcionamiento del cuerpo: la rapidez o la lentitud con las que queman las calorías, la creación de proteínas, el almacenamiento de grasa, etc. Por eso, los trastornos de la tiroidespueden provocar problemas del metabolismo.

Cuando el metabolismo es rápido, la grasa no tiende a almacenarse en el cuerpo y la persona no engorda. Cuando es lento, la grasa se almacena y la persona engorda.

Veamos ahora los factores que aceleran tu metabolismo. Si tu metabolismo es lento, hay varias cosas que pueden acelerarlo:
  1. Haz ejercicios. Tu cuerpo está constantemente quemando calorías, aunque esté en reposo. Pero aun en momentos de descanso, la tasa metabólica es más alta en las personas con más masa muscular. Los ejercicios con pesas, que aumentan la masa muscular, son especialmente efectivos.
  2. Bebe agua. El cuerpo necesita agua para quemar calorías. Si estás deshidratada (o), tu metabolismo se hace más lento. Trata de beber varios vasos de agua al día.
  3. En vez de comidas abundantes y espaciadas, ingiere comidas pequeñas varias veces al día. Pero asegúrate de no ingerir menos de 1,200 calorías al día, o se haría más lenta tu tasa metabólica
  4. Sazona tus comidas con ingredientes picantes. Una cucharada de ají (chile) picante rojo o verde triturado, por ejemplo, acelera temporalmente tu tasa metabólica.
  5. Tu cuerpo quema más calorías cuando hace la digestión de proteínas que cuando digiere grasas o carbohidratos. Come alimentos ricos en proteína (carne de res magra, pescado, pavo, pechuga de pollo, tofu, nueces, frijoles, huevos, productos lácteos bajos en grasa).
  6. Aunque por corto tiempo y tomado con moderación, el café acelera la tasa metabólica. Una taza de café por la mañana es como una inyección que aumenta tu energía y tu poder de concentración.
  7. También el té verde aumenta la tasa metabólica por un par de horas. Beber de dos a cuatro tazas al día hace que el cuerpo queme un 17% más calorías de lo normal.
  8. Evita las dietas relámpago (menos de 1,200 calorías al día). Estas dietas te ayudan a bajar de peso (a veces a expensas de una buena nutrición), pero esa pérdida de peso proviene de la masa muscular. Y recuerda que mientras menor sea tu masa muscular, más lento es tu metabolismo.
Aunque es cierto que los genes, el sexo y la edad tienen gran importancia en la tasa metabólica y no te es posible cambiar esos factores, sí puedes influir en ella poniendo en práctica los consejos anteriores. Y, sobre todo, mantente activo(a), haz ejercicio. Si estás ocho horas sentado(o)a detrás de una computadora en el trabajo, ocho horas durmiendo y tres horas sentado(a) mirando la televisión, es difícil que tu metabolismo cambie. Aparte de la actividad de la vida diaria, ¡muévete! Camina, corre, baila, ve al parque a jugar con los niños… Cualquier actividad que te ponga en movimiento te ayuda a crear masa muscular, y a convertir tu cuerpo en una máquina para quemar calorías. Y eso, definitivamente, acelera tu metabolismo.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 7 de abril de 2012

Cómo reincorporarte al ejercicio después de un período prolongado sin actividad

 
Retomar una rutina de ejercicios luego de haber pasado mucho tiempo sin actividad o de haber tenido que abandonarla por alguna circunstancia (lesión, enfermedad, cirugía o embarazo, por ejemplo), puede ser muy saludable. Pero si te precipitas, también puede resultar peligroso. Muchas personas pretenden hacer lo mismo que antes desde el primer día y eso no es conveniente. Aquí te contamos algunas consideraciones que debes tener en cuenta para no lastimarte, y volver al ejercicio después de un periodo prolongado sin actividad.

Salir a recorrer la montaña en bicicleta parece un programa entretenido, sobre todo cuando estás conociendo un lugar nuevo durante las vacaciones. Así lo consideró Jimena y fue la primera en anotarse para la aventura, sin tener en cuenta que durante el año su mayor cantidad de ejercicio había sido caminar hasta el ascensor cada vez que su jefe la llamaba desde el piso de arriba.

Pedro, en cambio, tuvo una revelación: él estaba muy angustiado porque a su padre le habían diagnosticado cáncer, y leyó en un artículo que el ejercicio ayuda a disminuir las posibilidades de tenerlo. En ese momento decidió ponerse manos a la obra. Como su semana era muy ocupada, cuando llegó el sábado no dudó en ponerse las zapatillas y salir a correr, millas y millas sin parar, bajo el rayo del sol, sin agua, gorro ni bloqueador solar.

Es cierto que el ejercicio te ayuda a mantenerte en forma y siempre es saludable, pero el cuerpo también tiene sus tiempos. ¿Sabes qué ganaron Jimena y Pedro, además de cansarse muchísimo ese día? Ella comenzó a sentir una molestia en la rodilla que no se le pasó en todas sus vacaciones y ahora debe cuidarse según las indicaciones del ortopedista (o traumatólogo), que es el médico que atiende los problemas en los huesos. Él, en cambio, terminó deshidratado, con un dolor de cabeza insoportable, la piel muy roja por el sol, los pies doloridos y un poco de fiebre que tardó varias horas en irse.

Conclusión: si no eres de los que hace ejercicio con regularidad y quieres empezar a hacerlo o si quieres retomar tu rutina de ejercicios luego de haberla dejado por un tiempo debido a alguna lesión o enfermedad, porque te has sometido a alguna cirugía o tal vez porque ha nacido tu bebé, empieza poco a poco, nunca trates de hacer todo de golpe porque puedes lastimarte.

El cuerpo necesita tiempo para adaptarse a una rutina de ejercicios, y para que los músculos y los huesos se vayan fortaleciendo y adquiriendo tonicidad y flexibilidad de manera progresiva. Al comenzar de nuevo la actividad, es importante que empieces progresivamente y sin exigirte demasiado, sobre todo si has tenido alguna lesión o si tienes alguna cicatriz.

Cuando el motivo del abandono haya sido una cuestión de salud, es importante que le cuentes a tu médico tu intensión de retomar el ejercicio y le preguntes si debes tener algún cuidado en particular antes de comenzar la rutina. Por ejemplo, no es lo mismo volver luego del parto, que de un infarto o de una cirugía bariátrica(que es la que se hacen las personas obesas para perder sobrepeso).

Con esos datos en mente, lo único que resta es constancia y paciencia, como la tortuga en su carrera con la liebre, que paso a paso y lentamente llega antes a destino y sin problemas.

Sin embargo, puede que te resulte difícil saber por dónde comenzar. Si ese es tu caso, he aquí algunas recomendaciones para que retomes una rutina de ejercicios sin lesionarte:
  • Ponte un objetivo que quieras lograr: correr cinco millas, hacer 200 abdominales diarios, escalar una montaña o ir en bicicleta en un trayecto largo. Cualquiera que sea tu meta, anótala y déjala en algún lugar visible.
  • Arma un plan de ejercicios. Lo primero que necesitas es hacerte el tiempo: define días y horarios que tienes disponibles y adónde irás a practicar. Asimismo, busca nuevos modos para ponerte en forma, sobre todo si has tenido una lesión y te estas recuperando. Puedes probar con ejercicios suaves y quizás sea el momento de empezar actividades como yoga o Pilates.
  • Escucha a tu cuerpo y acepta tus limitaciones. Sobre todo si has dejado el ejercicio por algún motivo de salud. Recuerda que has tenido un problema y que necesitas encontrar nuevas formas de ejercitar y devolverle a tu cuerpo la movilidad que ahora ha cambiado.
  • Cuida tus músculos. Comienza con movimientos lentos, usando pesas pequeñas para los ejercicios de resistencia, y recorriendo distancias cortas. Y no te desanimes. Con el tiempo empezarás a notar los resultados y, si has sido realista, cuando menos lo esperes estarás logrando el objetivo que te has propuesto.
Por último, recuerda que la actividad física es sólo una parte de tu plan de salud y bienestar en general. Si acompañas tu rutina con pequeños y saludables cambios en tu dieta, los resultados serán mucho más notorios. ¡Anímate!

Tomado de Vida y Salud

martes, 3 de abril de 2012

¿Cuál es la relación entre el ejercicio y el rendimiento escolar?

 
Si eres de los que piensa que la clase de gimnasia es una hora perdida en la escuela, este artículo te hará cambiar de opinión. Varias investigaciones parecen indicar que el ejercicio físico también ayuda a mejorar el rendimiento escolar. De ser así, los programas de actividades podrían rediseñarse para acompañar y complementar a las materias teóricas.

Uno de los lemas dice que para mantener una vida saludable es necesario combatir el sedentarismo, tan característico de la sociedad actual. Esto se puede lograr con una rutina de ejercicios diarios que mantengan a tu cuerpo en movimiento.

Tal como te hemos contado en otros artículos de vidaysalud.com, el ejercicio no sólo te ayuda a mantenerte en forma y a perder esos kilos (libras) de más, sino que también puede ayudarte a mantenerte joven por más tiempo, haciendo entre otras cosas que tus músculos se mantengan fuertes y así ayuden a proteger a tus huesos. También es bueno para aliviar los dolores de cuello, hombros y espalda, o los provocados por la fibromialgia y la artritis; es excelente para la salud del corazón, para ayudar a las personas con esclerosis múltiple, para prevenir el resfrío y hasta para la prevención del desarrollo del cáncer.

¿Te parece poco? Pues hay más: al parecer, el ejercicio físico también ayuda a mejorar el rendimiento escolar. Si pensamos que es bueno para mantener una buena memoria, entonces no es tan descabellado pensar que, del mismo modo, puede potenciar las capacidades para el aprendizaje. Además, también ayuda a combatir el insomnio y se ha probado que dormir mejor también ayuda a mejorar tus calificaciones en el colegio.

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lunes, 2 de abril de 2012

El ejercicio, la kava y los síntomas de la ansiedad

 
Según un estudio reciente, el ejercicio podría ayudar a aliviar los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada (TAG).

La mayoría de las personas experimentan ansiedad en algún momento de sus vidas y algo de nerviosismo en anticipación de una situación real. Sin embargo, si una persona no puede desprenderse de las preocupaciones injustificadas, o si los sentimientos son discordantes hasta el punto de evitar las actividades diarias, probablemente tiene un trastorno de ansiedad.

El TAG se caracteriza por una preocupación excesiva, poco realista que dura seis meses o más. En los adultos, la ansiedad puede centrarse en cuestiones como la salud, el dinero, o el trabajo. Pueden aparecer síntomas físicos como el nerviosismo o las palpitaciones del corazón.

Tan solo en los Estados Unidos, el TAG afecta a aproximadamente el 5% de la gente en el curso de sus vidas y es más común en mujeres que en hombres. Algunos expertos creen que no se diagnostica lo suficiente y que es más común que cualquier otro trastorno de ansiedad. Generalmente, el TAG se inicia en la infancia y con frecuencia se convierte en una enfermedad crónica, sobre todo cuando se deja sin tratamiento. La depresión en la adolescencia puede predecir el trastorno de ansiedad en la edad adulta. La depresión frecuentemente acompaña a este trastorno de ansiedad.

En un nuevo estudio, los investigadores examinaron los beneficios de la actividad física en un grupo de 30 pacientes con TAG que habían sido inactivos entre las edades de 18 y 37. El equipo asignó al azar a estos pacientes para recibir o un entrenamiento de resistencia, que involucró a la parte inferior del cuerpo en levantamiento de pesas, o un entrenamiento con ejercicios aeróbicos en bicicleta.

Las tasas de remisión del TAG fueron del 60 por ciento para el grupo de ejercicio de resistencia y del 40 por ciento para de los participantes en el ejercicio aeróbico.

Los científicos concluyeron que el ejercicio regular puede ayudar a reducir los síntomas de angustia y preocupación asociados con el TAG.

Se han estudiado muchas terapias de integración por sus potenciales efectos sobre la ansiedad. Específicamente, los estudios en humanos han encontrado que la kava tiene cierto beneficio en el tratamiento de la ansiedad, y hay evidencia preliminar que sugiere que podría ser tan eficaz como los medicamentos de benzodiazepina, como el diazepam (Valium ®). Un estudio reportó que los efectos de la kava fueron similares a los de el medicamento recetado buspirona (Buspar ®) utilizado para el TAG. Sin embargo, basado en varios informes de Europa y los Estados Unidos, existe una preocupación sobre la Kava ya que existe el peligro potencial de contraer hepatitis, cirrosis e insuficiencia hepática con su uso. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) ha emitido advertencias a los consumidores y a los médicos. Muchos productos elaborados con kava han sido retirados del mercado. Natural Standard ha colaborado con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para preparar un informe detallado acerca de los efectos adversos de kava y asociados, que ya está disponible.

Para obtener más información acerca de terapias integrales para la ansiedad, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Herring MP, Jacob ML, Suveg C. Feasibility of exercise training for the short-term treatment of generalized anxiety disorder: a randomized controlled trial. Psychother Psychosom. 2012;81(1):21-8.
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 12 de marzo de 2012

Viviendo con esclerosis múltiple

¿Te han diagnosticado a ti o a un miembro de tu familia con esclerosis múltiple? No te desesperes. Aunque es cierto que a ciertas personas se les dificulta llevar la misma vida de siempre y hasta pueden llegar a sufrir de discapacidades, otras viven por años con la enfermedad sin sufrir síntomas serios. Padecer hoy de esclerosis múltiple es muy diferente de lo que era décadas atrás. En la actualidad hay medicamentos y tratamientos que te ayudan a llevar una vida relativamente normal. Infórmate bien.

Cuando Angelina comenzó a sentir debilidad en sus brazos y en sus piernas, pensó que se trataba de exceso de trabajo, pero el descansar más le ayudó muy poco. A veces sentía calambres y entumecimiento y además, mareos y pérdida del equilibrio. Preocupada, visitó al médico. Después de un chequeo completo y varias investigaciones se llegó al diagnóstico: esclerosis múltiple. Al principio, Angelina pensó que se le unían el cielo y la tierra, pero ha aprendido a vivir con esta condición y a sobrellevarla.

¿Qué es la esclerosis múltiple (o EM) exactamente? Se trata de una enfermedad del sistema inmunológico, que afecta el cerebro y la médula espinal (nuestro sistema nervioso central). La causa no se conoce, pero se piensa que se debe a factores virales, genéticos o ambientales, o una combinación de todos ellos. Sea cual sea la causa, el sistema inmunológico del cuerpo comienza a actuar “equivocadamente” atacando a la propia mielina de la persona (la mielina es la cubierta protectora que rodea a las neuronas) y como consecuencia, los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen. Como recordarás, las neuronas son las células nerviosas. Si eres mujer, tienes más posibilidades de padecer de esclerosis múltiple y se presenta con más frecuencia entre los 20 y los 40 años, aunque puede ocurrir a cualquier edad.

Los síntomas varían, porque la enfermedad consiste en ataques, que son diferentes según su intensidad y la parte del cuerpo en que ocurran. Los ataques pueden durar días, semanas o meses, y se alternan con períodos de remisión (ausencia de síntomas). Es común que después de los períodos de remisión, haya recaídas; o sea, que aparezca otro ataque, a veces con síntomas más intensos, seguido por otra etapa de remisión. En algunos tipos de esclerosis múltiple, la remisión puede ser permanente o puede permanecer inactiva durante meses o años. En otros tipos, las recaídas se van agravando poco a poco, y a veces se produce la pérdida del funcionamiento físico. Algunas personas pueden llegar a requerir una silla de ruedas para desplazarse.

Aunque no hay una cura definida para la esclerosis múltiple, los médicos ayudan a que los pacientes lleven una vida tan activa y normal como sea posible, tratando las recaídas serias tan pronto como se presentan. Algunos medicamentos pueden disminuir la frecuencia de las recaídas hasta en un 30% o pueden ayudar a que sean menos severas. Muchos médicos prefieren no dar tratamiento para las recaídas más ligeras, ya que en muchos casos se van por sí solas en un período de días o semanas.

Es importante que conozcas los signos y los síntomas de la esclerosis múltiple para que tu médico pueda identificar lo antes posible la enfermedad y tomar medidas. Los más frecuentes son:
  • Pérdida de equilibrio.
  • Espasmos musculares.
  • Entumecimiento o sensación anormal en alguna parte del cuerpo.
  • Dificultad para caminar, o para mover los brazos y las piernas.
  • Temblor o debilidad en uno o ambos brazos o piernas.
  • Estreñimiento.
  • Necesidad de orinar con frecuencia.
  • Pérdida de control intestinal o de la vejiga.
  • Visión doble o molestias en los ojos.
  • Picazón, hormigueo o ardor en brazos y piernas.
  • Mareos o pérdida del equilibrio.
  • Dificultad para concentrarse y para razonar
Aunque hasta el momento no se conoce una cura para la esclerosis múltiple, existen medicamentos y terapias que retardan el progreso de la enfermedad y alivian sus síntomas. Los medicamentos dirigidos al sistema inmunológico del cuerpo pueden utilizarse a largo plazo y para tratar ataques específicos. A veces se acompañan de otros medicamentos para diferentes síntomas, como dolor o depresión. Como la esclerosis múltiple puede afectar la capacidad del paciente de movilizarse o de realizar algunas actividades, el tratamiento a veces requiere terapia física y ocupacional.

Para reducir la frecuencia de las recaídas, puedes hacer lo siguiente:

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jueves, 23 de febrero de 2012

Los ejercicios más indicados para condiciones crónicas. ¿Cuál te conviene?

Si tienes algún problema de salud crónico y crees que eso te impide hacer ejercicios, sigue leyendo porque este artículo te puede interesar. Aquí te contamos qué tipo de actividades físicas te ayudan no sólo a prevenir sino también a mejorar los síntomas de enfermedades como las que afectan al corazón, la diabetes, la hipertensión y el cáncer, entre otras.

Posiblemente hayas leído o escuchado recomendaciones sobre las ventajas de hacer ejercicio y todo el bien que puede aportar a tu salud, pero aún así te cuesta crear una rutina y cumplirla, entre tantas obligaciones y cuestiones que debes atender a diario. Calma, ésta es una situación muy común, y más aún si padeces alguna enfermedad crónica que te desanime. Algunas personas dejan de hacer ejercicios porque creen que ya no están en condiciones físicas de hacerlos, y abandonan los esfuerzos.

José, por ejemplo, tiene problemas de corazón hace muchos años. Desde su primer infarto los médicos le aconsejaron que dejara el cigarrillo, que modificara su dieta y que saliera a caminar al menos media hora todos los días, para ayudar a su corazón a recuperarse.

Sin embargo, José tardó años en dejar de fumar, todavía le cuesta cuidarse con algunas comidas y su corazón se ha debilitado tanto que hoy le cuesta caminar apenas 5 minutos. A veces, mientras lee el periódico o al mirar televisión, su mente se dispersa y piensa arrepentido que su situación podría ser otra si hubiera escuchado las advertencias a tiempo.

Otro caso es el de Andrea. Desde que detectó que tiene presión alta, ha dejado de hacer ejercicio porque alguien le dijo que eso podría hacerle mal, y ella, por supuesto, tiene miedo de que así sea. Sin embargo, una rutina de actividad física es de gran ayuda para mantener una presión arterial normal y estable, sólo es necesario tener ciertos cuidados al practicar los ejercicios. Lo mismo ocurre para personas con cáncer, osteoporosis y problemas del corazón.

¿Hay algún tipo de ejercicio que sea mejor que otro para cada una de estas condiciones? Pues sí. Si bien una rutina de ejercicios suele incluir varios tipos de ejercicios, por ejemplo aeróbicos y de resistencia, algunos pueden ser más apropiados que otros de acuerdo a cada caso. Por eso siempre es importante que le consultes a tu médico qué cuidados debes tener y si debes evitar algún movimiento o esfuerzo en particular.

Los ejercicios aeróbicos, por ejemplo, han demostrado ser buenos para la enfermedad cardiaca, el nivel alto de colesterol, la diabetes, la presión alta, la apoplejía, el cáncer y las enfermedades pulmonares, aunque en algunos casos, por ejemplo, pueden recomendarte caminar en vez de correr, para no agitarte tanto.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos de los cuales escuchamos hablar más frecuentemente. Están diseñados para aumentar la circulación de oxígeno en tu cuerpo gracias al movimiento repetitivo de los grupos de músculos largos que aumentan el ritmo del corazón.

Existen dos tipos de ejercicios aeróbicos: unos requieren el apoyo del peso corporal y hacen que los músculos trabajen contra la fuerza de la gravedad, como trotar, caminar o bailar, y otros no usan el apoyo del peso corporal y la fuerza de gravedad no juega un papel importante: es el caso de andar en bicicleta, nadar o remar.

Además, existen los que se llaman ejercicios anaeróbicos, entre los cuales se incluyen el estiramiento, el yoga y los ejercicios de resistencia con pesas, que buscan fortalecer los músculos. Esto es importante, por ejemplo, cuando tienes osteoporosis, ya que los músculos fortalecidos pueden ayudar a los huesos debilitados por la enfermedad a sostener el peso del cuerpo. En los casos de osteoporosis, además es aconsejable complementar los ejercicios de resistencia con los aeróbicos con apoyo del peso corporal.

Cuando los ejercicios de resistencia se combinan con los aeróbicos sin apoyo del peso corporal, en cambio, se convierten en una buena alternativa para combatir los síntomas de la artritis, una enfermedad de los huesos que puede ser muy dolorosa y limitar tu capacidad de moverte. Las actividades en el agua son ideales en estos casos

Estas combinaciones también son efectivas en otros casos. Así, por ejemplo, hacer los ejercicios de resistencia combinados con los aeróbicos de cualquier tipo es bueno para combatir la diabetes , el cáncer y la apoplejía o derrame cerebral, que ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye por una placa o un coágulo de sangre. En este último caso, además, también es importante incluir en la rutina los ejercicios de estiramiento.

Antes de iniciar una rutina de ejercicios, no te olvides consultar con tu médico. Y si hace mucho que no haces ejercicio recuerda que debes empezar poco a poco y no exigirle más a tu cuerpo de lo que puede dar. Lo importante es mantener la constancia. Si lo haces, verás que con el tiempo comenzaras a notar los buenos resultados.

Tomado de Vida y Salud