DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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sábado, 14 de julio de 2012

Medidas para aliviar o prevenir los calambres nocturnos en las piernas


Según más envejezco, creo que con mayor frecuencia tengo calambres nocturnos. ¿Hay algo que se pueda hacer una vez que empiezan, o sólo esperar hasta que pasen? ¿Se puede en primer lugar prevenir esos calambres de algún modo?

RESPUESTA del Dr. Paul Takahashi, Medicina Interna para Atención Primaria, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Toda persona que alguna vez se ha despertado con un calambre en las piernas sabe lo doloroso que puede ser cuando un músculo se contrae repentinamente. Los calambres nocturnos normalmente ocurren en las pantorrillas, pero también pueden presentarse en los pies y en los muslos.

En la mayoría de casos, los calambres nocturnos en las piernas no son nocivos y pueden aliviarse, e incluso prevenirse, con algunos estiramientos simples u otras medidas de autocuidado. No obstante, cuando ocurren con regularidad y ocasionan fuertes molestias, es preciso acudir al médico. Esto es particularmente cierto cuando los calambres de las piernas interfieren con el sueño o hay debilidad muscular, hinchazón, entumecimiento o dolor que no pasa o que continúa apareciendo.

A pesar de que el riesgo de sufrir calambres nocturnos en las piernas aumenta con la edad, generalmente es difícil precisar su causa. La verdad es que estos calambres a menudo se presentan sin ninguna razón.

Los calambres en las piernas pueden vincularse a la deshidratación, a permanecer sentado durante mucho tiempo, o a ingerir insuficiente cantidad de potasio, calcio o magnesio. De igual manera, algunos medicamentos también se relacionan con este problema, como los diuréticos, los betabloqueadores y los antihipertensivos.

A veces, estos calambres podrían relacionarse con una afección metabólica subyacente, como el hipotiroidismo (tiroides poco activa) o con una afección paratiroidea. La diabetes es otra enfermedad que altera el metabolismo y también puede provocar calambres musculares.

Los calambres nocturnos en las piernas a veces se confunden con el síndrome de las piernas inquietas, en el que una desagradable sensación similar a pulsaciones o tirones en las piernas conduce a un deseo incontrolable de mover las extremidades inferiores. Estos síntomas ocurren principalmente por la noche, o cuando la persona se encuentra en reposo. Sin embargo, el dolor muscular es menos común en el síndrome de las piernas inquietas que en los calambres nocturnos. El dolor debido a la hinchazón de las piernas por exceso de líquidos (edema) también se podría sentir como un calambre.

El dolor de los calambres en las piernas puede variar en intensidad y durar desde sólo pocos segundos a 15 minutos o más. Para obtener alivio, se frota suavemente el músculo contraído para ayudarlo a relajar, y estirarse también puede aminorar el espasmo. Cuando el calambre es en la pantorrilla, intente ponerse de pie y recargar el peso del cuerpo sobre la pierna en cuestión, doblando apenas la rodilla. Si el dolor es demasiado e impide que se ponga de pie, estire recta la pierna, flexionando el pie hacia arriba en dirección de la cabeza.

Aplicar calor o frío también puede ofrecerle alivio. Para relajar los músculos tensionados, aplique hielo o una compresa fría directamente sobre la zona del calambre. Podría también ayudarle a sentirse mejor aplicar calor con una toalla caliente o una almohadilla térmica, o tomar un baño o ducha caliente para disminuir el dolor y la sensibilidad muscular.

Si bien los calambres nocturnos en las piernas pueden tomar por sorpresa, es posible prevenirlos y las siguientes medidas pueden ayudarle.
  • Permanecer hidratado: beber agua u otros líquidos en cantidad suficiente durante todo el día pueden evitar la deshidratación. Eso también ayuda a que los músculos se contraigan y relajen con más facilidad. Cuando uno participa en alguna actividad física, es particularmente importante reponer los líquidos, y continuar bebiendo agua u otros líquidos después de dicha actividad.
  • Estirarse antes de acostarse: si padece de calambres nocturnos en las piernas, lo mejor sería que se estire antes de ir a dormir.
  • Hacer un poco de ejercicio: andar en una bicicleta estacionaria durante unos minutos antes de acostarse podría ayudarle a prevenir los calambres mientras duerme.
  • Escoger el calzado correcto: usar zapatos que le ofrezcan buen apoyo podría ayudar a prevenir los calambres en las piernas.
  • Aflojar la ropa de cama: afloje las sábanas y demás mantas de la cama en la parte de los pies.
Si las medidas de autocuidado no mantienen a raya a los calambres, los analgésicos, como el acetaminofén (Tylenol y otros) también podrían ayudarle.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 12 de marzo de 2012

Viviendo con esclerosis múltiple

¿Te han diagnosticado a ti o a un miembro de tu familia con esclerosis múltiple? No te desesperes. Aunque es cierto que a ciertas personas se les dificulta llevar la misma vida de siempre y hasta pueden llegar a sufrir de discapacidades, otras viven por años con la enfermedad sin sufrir síntomas serios. Padecer hoy de esclerosis múltiple es muy diferente de lo que era décadas atrás. En la actualidad hay medicamentos y tratamientos que te ayudan a llevar una vida relativamente normal. Infórmate bien.

Cuando Angelina comenzó a sentir debilidad en sus brazos y en sus piernas, pensó que se trataba de exceso de trabajo, pero el descansar más le ayudó muy poco. A veces sentía calambres y entumecimiento y además, mareos y pérdida del equilibrio. Preocupada, visitó al médico. Después de un chequeo completo y varias investigaciones se llegó al diagnóstico: esclerosis múltiple. Al principio, Angelina pensó que se le unían el cielo y la tierra, pero ha aprendido a vivir con esta condición y a sobrellevarla.

¿Qué es la esclerosis múltiple (o EM) exactamente? Se trata de una enfermedad del sistema inmunológico, que afecta el cerebro y la médula espinal (nuestro sistema nervioso central). La causa no se conoce, pero se piensa que se debe a factores virales, genéticos o ambientales, o una combinación de todos ellos. Sea cual sea la causa, el sistema inmunológico del cuerpo comienza a actuar “equivocadamente” atacando a la propia mielina de la persona (la mielina es la cubierta protectora que rodea a las neuronas) y como consecuencia, los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen. Como recordarás, las neuronas son las células nerviosas. Si eres mujer, tienes más posibilidades de padecer de esclerosis múltiple y se presenta con más frecuencia entre los 20 y los 40 años, aunque puede ocurrir a cualquier edad.

Los síntomas varían, porque la enfermedad consiste en ataques, que son diferentes según su intensidad y la parte del cuerpo en que ocurran. Los ataques pueden durar días, semanas o meses, y se alternan con períodos de remisión (ausencia de síntomas). Es común que después de los períodos de remisión, haya recaídas; o sea, que aparezca otro ataque, a veces con síntomas más intensos, seguido por otra etapa de remisión. En algunos tipos de esclerosis múltiple, la remisión puede ser permanente o puede permanecer inactiva durante meses o años. En otros tipos, las recaídas se van agravando poco a poco, y a veces se produce la pérdida del funcionamiento físico. Algunas personas pueden llegar a requerir una silla de ruedas para desplazarse.

Aunque no hay una cura definida para la esclerosis múltiple, los médicos ayudan a que los pacientes lleven una vida tan activa y normal como sea posible, tratando las recaídas serias tan pronto como se presentan. Algunos medicamentos pueden disminuir la frecuencia de las recaídas hasta en un 30% o pueden ayudar a que sean menos severas. Muchos médicos prefieren no dar tratamiento para las recaídas más ligeras, ya que en muchos casos se van por sí solas en un período de días o semanas.

Es importante que conozcas los signos y los síntomas de la esclerosis múltiple para que tu médico pueda identificar lo antes posible la enfermedad y tomar medidas. Los más frecuentes son:
  • Pérdida de equilibrio.
  • Espasmos musculares.
  • Entumecimiento o sensación anormal en alguna parte del cuerpo.
  • Dificultad para caminar, o para mover los brazos y las piernas.
  • Temblor o debilidad en uno o ambos brazos o piernas.
  • Estreñimiento.
  • Necesidad de orinar con frecuencia.
  • Pérdida de control intestinal o de la vejiga.
  • Visión doble o molestias en los ojos.
  • Picazón, hormigueo o ardor en brazos y piernas.
  • Mareos o pérdida del equilibrio.
  • Dificultad para concentrarse y para razonar
Aunque hasta el momento no se conoce una cura para la esclerosis múltiple, existen medicamentos y terapias que retardan el progreso de la enfermedad y alivian sus síntomas. Los medicamentos dirigidos al sistema inmunológico del cuerpo pueden utilizarse a largo plazo y para tratar ataques específicos. A veces se acompañan de otros medicamentos para diferentes síntomas, como dolor o depresión. Como la esclerosis múltiple puede afectar la capacidad del paciente de movilizarse o de realizar algunas actividades, el tratamiento a veces requiere terapia física y ocupacional.

Para reducir la frecuencia de las recaídas, puedes hacer lo siguiente:

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lunes, 24 de octubre de 2011

Privación de sueño: la mayoría de las causas son tratables


La falta de sueño no es parte normal del proceso de envejecimiento. La “Mayo Clinic Health Letter” analiza innumerables causas que pueden contribuir a que los ancianos sufran privación de sueño. Las causas subyacentes más comunes para no dormir suficiente son tratables y la persona puede recuperar su sueño normal.

Entre las causas para la falta de sueño están:

Trastornos del sueño: los calambres en las piernas vinculados al sueño, la apnea obstructiva del sueño, los movimientos periódicos de brazos y piernas y el síndrome de las piernas inquietas pueden interferir con el sueño. Un estudio de Mayo Clinic realizado entre ancianos descubrió que más de la mitad de 892 participantes presentaba signos de por lo menos otro trastorno del sueño diferente al insomnio.

Dolor: la dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido generalmente se vincula a algún dolor mal controlado, fruto de acidez estomacal, artritis, problemas de la espalda u otras afecciones.

Micción nocturna: la urgencia de orinar es una razón común para que los ancianos despierten por la noche.

Enfermedades: toser o sentir ahogo e incluso comezón puede perturbar el sueño. Las afecciones de la salud mental, como la depresión, por lo general también se vinculan con problemas para dormir.

Medicamentos: muchos fármacos pueden interferir con el sueño y entre ellos están los descongestionantes de venta libre, los analgésicos que contienen cafeína, algunos antidepresivos y los corticosteroides.

Menopausia: cerca del 50 por ciento de mujeres menopáusicas informa tener dificultad para dormir por los sofocos y sudores nocturnos.

Cuando el sueño elude, es importante conversar con el médico. Si bien los patrones de sueño pueden cambiar con la edad, en general, dormir menos de siete horas como norma es algo que interfiere con la concentración, memoria y proceso de toma de decisiones. La privación de sueño continua interfiere hasta con la capacidad de reconocer el cansancio.


Tomado de Vida y Salud