DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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sábado, 9 de junio de 2012

¿Hay medicamentos que influyen en el aumento de peso?

Como probablemente sabes, no debes de dejar de tomar los medicamentos que te receta el médico para el tratamiento de cualquier condición, sin su aprobación. Pero conviene que estés consciente de que algunos de esos mismos medicamentos pueden tener un efecto secundario que, seguramente, ni te imaginabas.

Muchos de los medicamentos que se toman comúnmente para el tratamiento de condiciones  crónicas como la hipertensión, la diabetes o los trastornos del estado de ánimo, pueden tener un efecto con el que probablemente no contabas: el aumento de peso.

A finales de la década de los 90, el Dr. Lawrence Cheskin (hoy director del Johns Hopkins Weight Management Center, en Baltimore) realizó un estudio inicial sobre los medicamentos recetados y la obesidad. Su conclusión: algunos medicamentos dan mucha hambre y provocan desde el principio, un aumento de peso significativo. En otros, los cambios son menos marcados, y algunos, incluso, hacen bajar de peso.

Pero ajustar o cambiar los medicamentos no es siempre un asunto sencillo. Para ayudar a facilitar las cosas, Ryan Roux, director de farmacia del Harris County Hospital District, en Houston, preparó con su grupo de farmacéuticos una lista de los medicamentos que aumentan el peso y de los que son neutrales o lo reducen.

Compartimos aquí contigo los detalles de esa lista. ¿Estás tomando alguno de estos medicamentos?

Medicamentos antidepresivos
  • Provocan aumento de peso: Paxil (paroxetina), Zoloft (sertralina), amitriptilina (Elavil) y Remeron (mirtazapina).
  • Neutrales para el peso o que provocan pérdida de peso: Wellbutrin (bupropion) y Prozac (fluoxetina).
Medicamentos para los trastornos del estado de ánimo
  • Entre los antipsicóticos que causan aumento de peso: Clozaril (clozapina), Zyprexa (olanzapina), Risperdal (risperidona) y Seroquel (quetiapina). También aumentan de peso el litio, el ácido valproico (Depakote) y la carbamazepina (Tegretol).
  • Lo mismo ocurre con algunas medicinas con efectos hormonales, como los antipsicóticos y los esteroides, que tienen efectos sobre el cerebro, y como el control del apetito es una función cerebral, el paciente siente más hambre. Algunos como Zyprexa, que se usa para tratar la esquizofrenia y el trastorno bipolar, provocan un aumento de peso de nueve kilos (unas 20 libras) o más.
Medicamentos antihipertensivos.
  • Provocan aumento de peso: Lopressor (metroprolol), Tenormin (atenolol), Inderal (propranolol), Norvasc (amlodipina) y clonidina (Catapres).
Medicamentos corticosteroides.
  • Provocan aumento de peso: la prednisona y la metilprednisolona, que se usan para tratar enfermedades como la artritis reumatoide, el asma y algunos tipos de cáncer. Los esteroides hacen que los tejidos retengan sal y líquidos y se acumule la grasa, especialmente alrededor del tronco. Si te ocurre eso, habla con tu médico para ver si puedes tomar el medicamento en dosis más bajas, o un día sí y otro no. Pero si eso no es posible, debes seguir tomándolo en las dosis indicadas.
Medicamentos para la diabetes.
  • Provocan aumento de peso: la insulina y medicamentos orales como Actos (pioglitazona) y Amaryl (glimepirida).
  • Neutrales para el peso o que provocan pérdida de peso: Byetta (exenatida), Januvia (sitagliptina), Symlin (pramlintida), Precose (acarbosa) y metformina (Biguanides).
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martes, 20 de marzo de 2012

¿Por qué se me olvidan las cosas?

¿Te ha pasado alguna vez que no encuentras la llave de la casa o no sabes dónde dejaste los lentes? Es un problema muy común, ya que la mayoría de las personas experimentan momentos ocasionales de pérdida de la memoria, y no siempre puede achacarse a la edad. En realidad las causas son muchas, y aunque pocas veces indican problemas serios, sí pueden interferir con las actividades normales de la vida diaria.

“¿Para qué vine a esta habitación?”, o “Iba a decirte algo pero… ¡se me olvidó!” A todos nos ha pasado algo similar. Los olvidos temporales son más comunes en las personas que son naturalmente distraídas. Si eres una de ellas, el remedio es simplemente tratar de poner más atención en lo que haces. Pero la distracción o la falta de atención son una cosa, y la pérdida de la habilidad cognitiva, entre ellas la memoria, es otra.

Cuando se empiezan a tener estos episodios de olvidos breves, hay que buscar la causa. Hay muchas razones que pueden hacer que se te vayan olvidando las cosas, aunque sea de manera leve, o lo que se conoce como pérdida de la memoria transitoria. Entre las más comunes están:
  • Medicamentos. Entre ellos si tomas antidepresivos, antihistamínicos, relajantes musculares, tranquilizantes, píldoras para dormir, medicinas para combatir la ansiedad y los analgésicos (medicinas para el dolor) que se recetan después de una cirugía.
  • Alcohol. El exceso del alcohol es una causa conocida de pérdida de la memoria.
  • Tabaco. Fumar reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro y, como consecuencia, perjudica el funcionamiento de la memoria.
  • Drogas. Su uso continuo provoca cambios en las sustancias químicas del cerebro, lo que dificulta recordar las cosas.
  • Falta de sueño. Tanto la cantidad del sueño como su calidad afectan la memoria. Si duermes muy poco o te despiertas con frecuencia durante la noche, puedes sentirte fatigado(a). Y el cansancio interfiere con la capacidad de captar la información y de recordarla después.
  • Depresión y ansiedad. Si estás deprimido(a), te es difícil prestar atención y concentrarte, lo que afecta la memoria. Lo mismo ocurre con la ansiedad. Cuando te sientes tenso(a), no puedes concentrarte y tu capacidad de recordar disminuye.
  • Estrés. Si la causa del estrés es un trauma emocional, puede dar lugar a la pérdida de la memoria.
  • Nutrición deficiente. Una buena nutrición es importante para el funcionamiento correcto del cerebro. Debes incluir en tu dieta proteínas y grasas de alta calidad. No te olvides, además, que la deficiencia de las vitaminas B1 y B12 puede afectar la memoria.
  • Envejecimiento. Normalmente provoca dificultad para aprender cosas nuevas, o puede que necesites más tiempo para aprenderlas. Pero no suele producir una pérdida de la memoria significativa, a no ser que vaya acompañado de alguna enfermedad.
A veces la pérdida de la memoria se produce como consecuencia de problemas más serios, y puede ser o no transitoria. Todos estos problemas requieren tratamiento médico inmediato. No te descuides y busca ayuda en cualquiera de estos casos:
  • Lesiones en la cabeza. Un golpe fuerte en la cabeza puede causar pérdida de memoria de corto o de largo plazo. Por lo regular, la memoria va regresando poco a poco.
  • Apoplejía (o accidente cerebrovascular). Ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se detiene debido al bloqueo de un vaso sanguíneo, o por el derrame de un vaso sanguíneo en el cerebro. La apoplejía causa a veces una pérdida temporal de la memoria. En algunos casos, el paciente recuerda con exactitud lo que ocurrió hace años, pero no lo que ocurrió el día anterior.
  • Demencia. Es la pérdida progresiva de la memoria y de otros aspectos del pensamiento, lo bastante seria como para dificultar el funcionamiento en las actividades de la vida diaria. Aunque hay varias causas (como el abuso del alcohol y las drogas), la más común es la enfermedad de Alzheimer.
Como ves, los olvidos ocasionales no tienen que ser motivo de preocupación. Pero si notas que se repiten más de la cuenta o que interfieren con tus actividades diarias, es conveniente que vayas al médico para una evaluación. Tal vez todo se resuelva fácilmente con la sustitución de un medicamento o un cambio en tus hábitos o tu estilo de vida. Y si la causa es un problema más serio, recuerda que mientras antes se detecte y se trate, más posibilidades hay de encontrar una solución.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 24 de octubre de 2011

Privación de sueño: la mayoría de las causas son tratables


La falta de sueño no es parte normal del proceso de envejecimiento. La “Mayo Clinic Health Letter” analiza innumerables causas que pueden contribuir a que los ancianos sufran privación de sueño. Las causas subyacentes más comunes para no dormir suficiente son tratables y la persona puede recuperar su sueño normal.

Entre las causas para la falta de sueño están:

Trastornos del sueño: los calambres en las piernas vinculados al sueño, la apnea obstructiva del sueño, los movimientos periódicos de brazos y piernas y el síndrome de las piernas inquietas pueden interferir con el sueño. Un estudio de Mayo Clinic realizado entre ancianos descubrió que más de la mitad de 892 participantes presentaba signos de por lo menos otro trastorno del sueño diferente al insomnio.

Dolor: la dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido generalmente se vincula a algún dolor mal controlado, fruto de acidez estomacal, artritis, problemas de la espalda u otras afecciones.

Micción nocturna: la urgencia de orinar es una razón común para que los ancianos despierten por la noche.

Enfermedades: toser o sentir ahogo e incluso comezón puede perturbar el sueño. Las afecciones de la salud mental, como la depresión, por lo general también se vinculan con problemas para dormir.

Medicamentos: muchos fármacos pueden interferir con el sueño y entre ellos están los descongestionantes de venta libre, los analgésicos que contienen cafeína, algunos antidepresivos y los corticosteroides.

Menopausia: cerca del 50 por ciento de mujeres menopáusicas informa tener dificultad para dormir por los sofocos y sudores nocturnos.

Cuando el sueño elude, es importante conversar con el médico. Si bien los patrones de sueño pueden cambiar con la edad, en general, dormir menos de siete horas como norma es algo que interfiere con la concentración, memoria y proceso de toma de decisiones. La privación de sueño continua interfiere hasta con la capacidad de reconocer el cansancio.


Tomado de Vida y Salud

viernes, 21 de octubre de 2011

La combinación de ciertos antidepresivos y medicamentos antiplaquetarios puede ser riesgosa para el corazón


Un nuevo estudio muestra que algunos antidepresivos como el Zoloft, el Prozac o el Paxil, combinados con medicamentos antiplaquetarios como el Plavix o la sencilla aspirina, pueden aumentar el riesgo de sangrado en pacientes que han sufrido un ataque cardíaco.

Si tú o alguien en tu familia ha sufrido un ataque cardíaco, seguramente tendrás en tu tratamiento un medicamento antiplaquetario para aligerar la sangre y evitar la formación de los peligrosos coágulos. Si además, te han recetado un antidepresivo, tu doctor debe tener precaución. Un estudio reciente publicado a fines de septiembre en el Canadian Medical Association Journal encontró que los pacientes que han tenido ataques cardíacos que toman antidepresivos del tipo inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina (SSRI por sus siglas en inglés) junto con medicamentos antiplaquetarios, tales como el Plavix o la aspirina, tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar un sangrado que los que toman medicamentos anticoagulantes solamente.

Los medicamentos antiplaquetarios previenen la formación de coágulos sanguíneos. A los pacientes que han sufrido un ataque cardíaco se les indica una terapia antiplaquetaria para reducir el riesgo de un segundo ataque al corazón. Pero como muchos pacientes con problemas del corazón sufren también de depresión, a menudo toman también antidepresivos.

Entre los antidepresivos del tipo SSRI más recetados están el Zoloft, el Prozac, el Paxil y el Lexapro. Cuando se combinan los medicamentos siempre hay que tener cuidado con la interacción que puedan tener. La intención del estudio realizado en Canadá fue precisamente descubrir cómo interactúan los medicamentos antiplaquetarios y los antidepresivos del grupo SSRI.

Para ello analizaron los casos de más de 27,000 pacientes que habían tenido un ataque cardíaco, los participantes tenían 50 años de edad o más. Descubrieron que los pacientes que tomaban solamente aspirina o Plavix tenían un riesgo similar de sangrado. Pero si tomaban un antidepresivo SSRI y la aspirina, el riesgo de sangrado aumentaba a un 42%. Si tomaban el antidepresivo SSRI con aspirina y clopidogrel (una terapia antiplaquetaria doble) el riesgo de sangrado aumentaba más aún, llegando a un 57%.

El sangrado que manifestaron los pacientes fue de tipo gastrointestinal (del aparato digestivo), derrame cerebral hemorrágico u otro tipo de sangrado que necesitó hospitalización. En otros casos, el sangrado ocurrió en el propio hospital mientras recibían tratamiento. Los investigadores encontraron que el riesgo del sangrado era menor entre las mujeres y en los pacientes que tuvieron una angioplastia después de un ataque cardíaco (la angioplastia es un procedimiento que se usa para abrir una arteria obstruida del corazón y facilitar así el flujo de la sangre. Generalmente se realiza pasando una especie de globo a través de un catéter o tubo especial).

Y tú, ¿sabes qué tipo de medicamentos estás tomando? Siempre que tengas alguna duda, consulta con tu doctor. Si tu tratamiento incluye antidepresivos y medicamentos antiplaquetarios no descontinúes el tratamiento sin consultar previamente con el doctor. Eso es un error gravísimo que también te puede causar problemas. Nunca interrumpas el tratamiento ni agregues otro medicamento o suplemento sin consultar con tu médico.

Si tomas medicamentos anticoagulantes y/o antiplaquetarios recuerda de:

Tomar siempre la dosis indicada por tu médico. Si se te olvida una dosis, tómala en cuanto te acuerdes. Si ya se acerca la hora de la siguiente dosis, entonces espera y toma la siguiente dosis. Puedes tomarla con o sin alimento.

Avisarle a tu médico en caso de que tomes medicamentos para una úlcera estomacal o para la acidez.

No tomar antiinflamatorios no esteroideos (conocidos como AINE en español) sin consultar con el médico, mientras tomes este medicamento. Estos medicamentos incluyen ibuprofeno (Motrin, Advil), naproxén (Aleve, Naprosyn), meloxicam (Mobic), nabumetona (Relafen), celecoxib (Celebrex), y diclofenaco (Voltaren).

Consultar inmediatamente a tu médico si ves sangre en la orina o en las heces fecales. Quizá empieces a notar más propensión a los moretones, este es un efecto secundario común de este tipo de medicamentos y no es problemático.

Recuerda que tu salud depende de la disciplina con que lleves tu tratamiento, del control de tu dieta (que te indicará tu médico) y de que realices ejercicios con frecuencia. Guíate siempre por los consejos de tu médico, al que debes consultar en caso de duda, especialmente cuando se trata de la combinación de medicamentos y suplementos que tomes.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 24 de septiembre de 2011

¿Ni gota de deseo? Lo que tú y tu pareja pueden hacer


El cansancio, el estrés, los niños, la rutina y hasta algunas enfermedades… todos esos factores se convierten en los enemigos del deseo sexual. Si tu pareja y tú están en un punto muerto, hay formas de recuperar tanto las energías como el interés. ¡No lo dejen para después!

La “eterna luna de miel” es sencillamente un mito y sería poco realista esperar vivir siempre un romance de telenovela, o una tórrida relación como las que vemos en las pantallas del cine. Es normal que una pareja experimente altos y bajos en su relación sexual, así que tu pareja no es la excepción,. Sin embargo, tampoco es normal y mucho menos saludable quedarse en “cero”, sin ganas ni energías para el encuentro amoroso.

Hay muchos factores que contribuyen a desinflar la libido, esa energía vital y natural que nos induce a buscar y a disfrutar el encuentro sexual. Dedica unos minutos para analizar cuáles de los siguientes factores pueden estar afectando tu situación:

Estrés, ansiedad y angustia: las presiones del trabajo, el desempleo, el nivel de ingresos, las deudas, la inseguridad ante el futuro, el estado de salud propio o de un ser querido, entre otras causas, generan un nivel elevado de estrés que no conduce a un estado de ánimo propicio al encuentro sexual.

¿Qué tal anda el resto de la relación? Los conflictos sin resolver, los resentimientos, peleas o discusiones por causa de los niños, los suegros, el dinero y cómo se gasta…todo eso se va acumulando como una pared entre ambos dificultando la comunicación efectiva y disminuyendo la intimidad. El resultado: menos sexo y menos satisfacción en el encuentro de pareja.

Exceso de alcohol y uso de drogas: una copa puede hacernos perder inhibiciones y hasta ponernos alegres. Pero en exceso, el alcohol y las llamadas drogas recreativas puede ocasionar el efecto contrario: puede dificultar las erecciones y la respuesta sexual saludable.

¿Están durmiendo bien? Cualquier cosa que esté afectándoles el sueño (las mismas razones que les causan estrés), en su entorno laboral o familiar, o problemas físicos como la apnea del sueño, los puede mantener agotados y puede robarles las energías, las mismas que necesitan para las relaciones sexuales. Recuerda que la fatiga y el sexo son incompatibles.

Cambios en la familia: ¿Tienen parientes viviendo con ustedes? ¿Han regresado uno o varios hijos a la casa y han perdido su acostumbrada privacidad? O quizás se trate de un bebé que ha llegado a la familia y ahora duerme en la cama con ustedes. Ni los niños ni la familia tienen por qué afectar el sexo, a no ser que contribuyan a interrumpir la intimidad y la privacidad necesarias para el encuentro sexual.

¿Toman algún medicamento? Muchos pueden afectar la libido, entre ellos algunos de los antidepresivos, de los antihistamínicos y de los que controlan la presión arterial. También repercuten en la libido algunos de los tratamientos de quimioterapia y del SIDA.

Disfunción eréctil: la preocupación por “quedar bien” en el acto sexual puede generar estrés y ansiedad en el hombre lo que puede desencadenar un descenso de la libido

Menopausia: un desajuste de los niveles hormonales durante esta etapa también puede traducirse en menos interés y energías para hacer el amor

Problemas de autoestima: el exceso de peso, la obesidad, el descuido personal contribuyen a que tengamos una imagen muy baja de nosotros mismos y puede causar mucha frialdad en la cama.

Depresión: cuando estamos deprimidos no tenemos deseos de nada, mucho menos para hacer el amor. Puede tratarse de una condición crónica o temporal, provocada lo mismo por un desequilibrio químico permanente que por un evento transitorio.

¿Ya descubriste algunos que te afectan a ti? El primer paso es identificar el problema. El segundo: tratar de resolverlo. ¿Qué pueden hacer?

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lunes, 12 de septiembre de 2011

Controlar el estrés y hacer cambios alimenticios mejoran los síntomas del síndrome de colon irritable


Cuando el cólico constante, el dolor del abdomen, la distensión abdominal, la flatulencia, la diarrea y el estreñimiento ocasionan molestias y viajes frecuentes al baño, el siguiente paso es visitar al médico. Estos síntomas que comúnmente se deben al síndrome de colon irritable, por lo general, pueden minimizarse con cambios en la alimentación y el estilo de vida.

La Mayo Clinic Health Letter presenta un esbozo sobre el síndrome de colon irritable y cómo se controla esta afección crónica.

Las paredes del intestino están revestidas por capas de músculos que se contraen y relajan a ritmo coordinado mientras transportan los alimentos por el tracto intestinal hacia el recto. En el síndrome de colon irritable, las contracciones podrían ser más fuertes y tener mayor duración de lo normal, ocasionando distensión abdominal y diarrea. En ocasiones, sucede lo opuesto; es decir, los alimentos pasan lentamente y el resultado son heces secas y duras.

La causa del síndrome de colon irritable no es clara y, por ello, el tratamiento normalmente se enfoca en evitar los desencadenantes y aliviar los síntomas. Cuando la afección presenta señales y síntomas leves, es posible lidiar con ellos eficazmente controlando el estrés; pues en muchas personas, éste empeora los síntomas. Por otro lado, también vale la pena hacer algunos cambios en la alimentación. El chocolate, la leche y el alcohol podrían ser motivo de estreñimiento o de diarrea y las bebidas carbonatadas o algunas frutas y verduras podrían llevar a sentir distensión y molestia abdominal.

Cuando los síntomas son moderados o graves, el médico podría recomendar suplementos de fibra o medicamentos antidiarréicos. Algunas personas que tienen diarrea podrían beneficiarse de los anticolinérgicos que alivian el dolor de los espasmos intestinales, pero el mismo medicamento podría empeorar los síntomas en quienes sufren de estreñimiento. Los antidepresivos, por su parte, podrían ser adecuados en dosis bajas porque inhiben la actividad de las neuronas que controlan los músculos intestinales.

Lo importante es que la persona busque atención médica cuando presenta síntomas intestinales crónicos. Dado que no existen señales físicas que diagnostiquen claramente el síndrome de colon irritable, por lo general, el diagnóstico se realiza por eliminación. Los síntomas mencionados de cólicos, diarrea, estreñimiento y más problemas intestinales podrían también apuntar hacia otras afecciones más graves, tales como colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, ciertos tipos de enfermedad inflamatoria del intestino y/o cáncer de colon.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 8 de agosto de 2011

Las pesadillas y los adultos


Las pesadillas son comunes y normalmente empiezan en la infancia, tendiendo a disminuir hacia la edad de 10 años.  No obstante, las pesadillas también pueden sobresaltar a adolescentes y a adultos.  La “Mayo Clinic Health Letter” explica por qué tienen pesadillas los adultos y la forma de disminuir su frecuencia.
Todo el mundo sueña algo malo a veces, pero las pesadillas suelen alterar más a una persona conforme se desarrollan.  Las pesadillas despiertan y, por lo general, la gente recuerda el sueño en detalle, posiblemente sintiendo temor, ansiedad, ira, tristeza o disgusto por el sueño.  Lo más probable es que sea difícil para esa persona volver a conciliar el sueño.
La causa de las pesadillas no siempre es clara.  Factores estresantes del diario vivir y cambios importantes de la vida, como la muerte de un ser querido o una mudanza, podrían desencadenar pesadillas más frecuentes. Eventos traumáticos, como un accidente o una lesión, podrían provocar el trastorno de estrés postraumático (TEPT), en el cual ocurren pesadillas vinculadas al trauma sufrido.  Los medicamentos que afectan a los neurotransmisores (sustancias químicas del cerebro), como la norepinefrina, la serotonina y la dopamina también pueden causar pesadillas frecuentes.  Entre algunos ejemplos están los fármacos que contienen levodopa y reserpina (Serpalan), así como los betabloqueadores y los antidepresivos.  Por su parte, el alcohol se vincula a sueños más intensos y a recuerdos más vívidos de los mismos.
Las pesadillas ocasionales no son motivo de preocupación, pero cuando el sólo pensar en dormir causa ansiedad y temor debido a la recurrencia de las pesadillas, lo prudente sería consultar con el médico.  Las pesadillas que se relacionan con una enfermedad subyacente o una afección mental generalmente se controlan al tratar el problema de fondo.  Por otro lado, las técnicas para disminuir el estrés o recibir consejería y/o terapia también podrían ser útiles para una persona.
El médico posiblemente le sugiera mantener un diario de los sueños, a fin de seguir la pista de los patrones de sueño y de los factores que lo afectan.  En casos de sueño sumamente alterado, quizás lo recomendable sea realizar un estudio del sueño para lograr determinar las causas y alternativas de tratamiento.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 7 de agosto de 2011

¿Ni gota de deseo? Lo que tú y tu pareja pueden hacer


El cansancio, el estrés, los niños, la rutina y hasta algunas enfermedades… todos esos factores se convierten en los enemigos del deseo sexual. Si tu pareja y tú están en un punto muerto, hay formas de recuperar tanto las energías como el interés. ¡No lo dejen para después!
La “eterna luna de miel” es sencillamente un mito y sería poco realista esperar vivir siempre un romance de telenovela, o una tórrida relación como las que vemos en las pantallas del cine.  Es normal que una pareja experimente altos y bajos en su relación sexual, así que tu pareja no es la excepción,.  Sin embargo, tampoco es normal y mucho menos  saludable quedarse en “cero”, sin ganas ni energías para el encuentro amoroso.
Hay muchos factores que contribuyen a desinflar la libido, esa energía vital y natural que nos induce a buscar y a disfrutar el encuentro sexual.  Dedica unos minutos para analizar cuáles de los siguientes factores pueden estar afectando tu situación:
  • Estrés, ansiedad y angustia: las presiones del trabajo, el desempleo, el nivel de ingresos, las deudas, la inseguridad ante el futuro, el estado de salud propio o de un ser querido, entre otras causas, generan un nivel elevado de estrés que no conduce a un estado de ánimo propicio al encuentro sexual.
  • ¿Qué tal anda el resto de la relación? Los conflictos sin resolver, los resentimientos, peleas o discusiones por causa de los niños, los suegros, el dinero y cómo se gasta…todo eso se va acumulando como una pared entre ambos dificultando la comunicación efectiva y disminuyendo la intimidad. El resultado: menos sexo y menos satisfacción en el encuentro de pareja.
  • Exceso de alcohol y uso de drogas: una copa puede hacernos perder inhibiciones y hasta ponernos alegres. Pero en exceso, el alcohol y las llamadas drogas recreativas puede ocasionar el efecto contrario: puede dificultar las erecciones y la respuesta sexual saludable.
  • ¿Están durmiendo bien? Cualquier cosa que esté afectándoles el sueño (las mismas razones que les causan estrés), en su entorno laboral o familiar, o problemas físicos como la apnea del sueño, los puede mantener agotados y puede robarles las energías, las mismas que necesitan para las relaciones sexuales.  Recuerda que la fatiga y el sexo son incompatibles.
  • Cambios en la familia: ¿Tienen parientes viviendo con ustedes? ¿Han regresado uno o varios hijos a la casa y han perdido su acostumbrada privacidad? O quizás se trate de un bebé que ha llegado a la familia y ahora duerme en la cama con ustedes. Ni los niños ni la familia tienen por qué afectar el sexo, a no ser que contribuyan a interrumpir la intimidad y la privacidad necesarias para el encuentro sexual.
  • ¿Toman algún medicamento?  Muchos pueden afectar la libido, entre ellos algunos de los  antidepresivos,  de los antihistamínicos y de los que controlan la presión arterial. También repercuten en la libido algunos de los tratamientos de quimioterapia y del SIDA.
  • Disfunción eréctil: la preocupación por “quedar bien” en el acto sexual puede generar estrés y ansiedad en el hombre lo que puede desencadenar un descenso de la libido
  • Menopausia: un desajuste de los niveles hormonales durante esta etapa también puede traducirse en menos interés y energías para hacer el amor
  • Problemas de autoestima: el exceso de peso, la obesidad, el descuido personal contribuyen a que tengamos una imagen muy baja de nosotros mismos y puede causar mucha frialdad en la cama.
  • Depresión: cuando estamos deprimidos no tenemos deseos de nada, mucho menos para hacer el amor. Puede tratarse de una condición crónica o temporal, provocada lo mismo por un desequilibrio químico permanente que por un evento transitorio.
¿Ya descubriste algunos que te afectan a ti? El primer paso es identificar el problema. El segundo: tratar de resolverlo. ¿Qué pueden hacer?

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sábado, 23 de julio de 2011

Una vida sexual plena durante la perimenopausia


La perimenopausia es la etapa que precede a la menopausia y tiene tan mala fama como su sucesora. Y no es para menos, ya que puede llegar acompañada por irregularidad de los períodos menstruales, cambios en el estado de ánimo, mal humor, confusión, calores, malestares y en algunos casos, disminución del apetito sexual. Si te encuentras cerca de esta etapa de la vida o estás atravesándola ya, y te preocupa de qué forma puede afectar tu relación de pareja, aquí te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a disfrutar de una vida sexual satisfactoria durante este proceso de cambio, además de sugerencias para aliviar los síntomas más molestos.
La perimenopausia es una etapa de transición que puede traer muchos cambios en tu vida, algunos de los cuales podrían afectar tu sexualidad y tu relación de pareja. Eso no significa que no puedas sentirte atractiva ni llevar una vida sexual activa y satisfactoria. Veamos qué puedes hacer:
  • Durante la perimenopausia comienzan a disminuir los niveles de estrógeno. Como consecuencia, el tejido vaginal va a ir cambiando, se hará más delgado y más reseco.  Esto podría causar molestias, y hasta dolor, durante la relación sexual. Si necesitas para mantener lubricada tu vagina, podrías experimentar usando lubricantes solubles en agua o a base de silicona, que se venden sin receta médica.
  • Tener relaciones sexuales regularmente resulta beneficioso en esta etapa. La actividad sexual incrementa el flujo de sangre a los genitales, lo que te ayudaría a prevenir y a demorar precisamente la aparición de los cambios vaginales que causan molestias.
  • Recuerda que la actividad sexual no se limita al coito. Tu pareja y tú pueden explorar y beneficiarse de otras formas de dar y recibir placer: masajes, baños de inmersión, caricias más prolongadas. ¡Sean creativos!
  • Mantén abierta la comunicación con tu pareja. Explícale cómo te sientes y sé honesta en cuanto a lo que prefieres y lo que te desagrada. Mientras más cerca te sienta emocionalmente de tu pareja, más disfrutarás de tus relaciones sexuales.
  • A medida que envejecemos, tardamos más en excitarnos sexualmente. Tu pareja y tú deberán invertir más tiempo e imaginación en estimularse antes del acto sexual.
  • Si notas que tu deseo o libido disminuye, y la falta de apetito sexual te preocupa, consulta con su médico de cabecera o con tu ginecólogo. ¿Estás tomando algún tipo de medicamento que tenga este efecto secundario? Algunos antidepresivos y el estrógeno por vía oral reducen la libido. Tu médico puede ayudarte a encontrar alternativas. También puede indicarte los medicamentos que suplan las hormonas que tu cuerpo produce en menor cantidad. Es preferible que no te auto recetes. Consulta siempre con un profesional antes de tomar cualquier medicina.
  • ¿Has considerado “educarte” sexualmente hablando? En la biblioteca pública y en las librerías hay secciones completas de publicaciones de autoayuda relacionadas con la sexualidad y la salud en general. Quizás éste sea el momento de recurrir a libros y a dispositivos que te ayuden a ti y a tu pareja a experimentar con nuevas posiciones y formas de darse placer mutuamente. Es posible que descubras relaciones más plenas y más satisfactorias que nunca.
  • Aunque tus períodos o menstruación dejen de ser regulares, todavía existe la posibilidad de un embarazo. No abandones la protección o el uso de anticonceptivos en esta etapa.
  • Dedícale tiempo y no abandones tu apariencia física: una dieta sana,  y los ejercicios regulares te mantendrán en buena forma física. Si te sientes atractiva y deseable, tus relaciones amorosas mejorarán.

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domingo, 5 de junio de 2011

Disfunción Eréctil: 10 factores que pueden estar “matando” tu erección


La mayoría de los hombres le temen a la disfunción eréctil, que sucede cuando el pene no puede ponerse o mantenerse erecto para el acto sexual. Existen muchos factores que pueden interferir para que tengas una erección normal y exitosa. Aquí encontrarás algunos de ellos, varios fácilmente están bajo tu control.
Muchos hombres reportan no haber podido tener una erección, al menos una vez en su vida. Pueden ser hombres completamente sanos, pero a veces, existen factores emocionales o físicos que pueden afectarlos y como consecuencia no se produce la erección. Entre los factores más comunes que pueden estar matando tu erección se encuentran los siguientes, para que tomes medidas al respecto:
  1. Alcohol. Si piensas que tomarte unas copas de más te ayudará a relajarte y estimularán tu deseo sexual, esto es un error. El alcohol es un depresor del sistema nervioso, por lo cual afecta la respuesta sexual tanto en los hombres como en las mujeres. Sus efectos son temporales, pero el consumo excesivo de alcohol sí puede ser una causa definitiva de la disfunción eréctil. Beber con moderación está bien, pero si te pasas de tragos, sabrás que la respuesta en la cama, no es la mejor.
  2. Estrés. ¿Quién se siente sexy cuando está pensando que no tienen trabajo o que mañana tiene una reunión muy importante con el jefe? No creo que muchos. El estrés causa diferentes reacciones en el cuerpo y puede interferir con tus erecciones. Por eso, lo mejor a la hora del sexo es relajarse y no estar pensando en eso. Si es un tema recurrente, busca ayuda profesional.
  3. Drogas y medicamentos. El uso de drogas ilegales como la cocaína y la marihuana afecta la respuesta sexual en los hombres. De la misma manera algunos medicamentos y algunas hierbas pueden afectar tu capacidad para mantener una erección. Entre ellos, ciertos medicamentos para la presión arterial, la depresión y para el dolor. Consulta con tu médico sobre los efectos secundarios de los medicamentos que tomes y evita el uso de drogas ilícitas (ilegales).
  4. Tener una imagen negativa de ti mismo. La baja auto estima o la imagen negativa que tienes de ti mismo, afectará tu desempeño en la cama. Si no te gusta lo que ves en el espejo, pensarás que resultas poco atractivo para tu pareja y eso afectará tu erección a la hora del sexo.
  5. Ansiedad. Por lo general muchos hombres sienten ansiedad sobre cómo será su desempeño en la cama. Están tan preocupados por si serán buenos a la hora del sexo que esto puede inhibir por completo su erección.
  6. Sobrepeso. Además de afectar la imagen que tienes de ti mismo y tu amor propio, estar pasado de peso influye en tu capacidad para tener una erección. Los hombres gordos producen menos testosterona, la hormona responsable del deseo sexual y la potencia de las erecciones. Además, las libras o kilos de más pueden causar hipertensión o presión arterial alta, lo cual puede causar problemas con la circulación  y esto puede provocar disminución en el flujo de la sangre hacia el pene, que es indispensable para tener una erección.
  7. Problemas de salud. Condiciones como la diabetes, la presión arterial alta, esclerosis múltiple, endurecimiento de las arterias (arterioesclerosis), problemas con la vejiga y cirugía de la próstata pueden causar problemas a la hora de tener una erección.
  8. Problemas con tu pareja. El enojo, la tristeza, las peleas, la falta de confianza, todos estos factores influyen en la disfunción eréctil. Es difícil hacer el amor cuando no te estás llevando bien con tu pareja, ya que esto disminuye la atracción hacia la otra persona.
  9. Depresión. Si tienes en cuenta que el principal órgano sexual es el cerebro, entenderás que si tienes depresión, los químicos encargados de enviar mensajes de respuesta sexual a tus órganos genitales, no están funcionando bien, en una forma balanceada. De ahí que muchos hombres con depresión pierdan su deseo sexual o libido. A esto se suma que muchos de los medicamentos antidepresivos también contribuyen a la disfunción eréctil.
  10. Estilo de vida. Una mala alimentación, dormir poco, no hacer ejercicio y fumar pueden influir en tu deseo sexual y pueden interferir en tu capacidad para tener una erección satisfactoria. Así que es el momento de que evalúes tu estilo de vida para poder establecer si estos factores están contribuyendo a tus problemas para lograr la erección.
El hablar sobre la disfunción eréctil puede resultar vergonzoso para muchos hombres. Pero no debe ser así. El discutir este problema con tu médico es indispensable para poder encontrar la solución. Muchas veces la disfunción eréctil es un reflejo de un problema de salud más serio, por ejemplo, puede ser el primer síntoma de un problema cardiovascular. Mientras más pronto lo hagas, más rápido podrás encontrar la causa de tu disfunción eréctil y entonces, podrás seguir un tratamiento adecuado y disfrutar plenamente de tu vida sexual.
Tomado de Vida y Salud

sábado, 4 de junio de 2011

Bulimia nerviosa


¿Qué es?

La bulimia nerviosa es un trastorno alimenticio que consiste en darse frecuentes atracones de comida; es decir, ingerir grandes cantidades de comida de una sola vez, más allá de tener o no hambre. Durante el atracón, la persona siente que no tiene control sobre la comida y que no puede parar de comer. Aquellos que sufren de este trastorno pueden desarrollar estrategias para controlar su peso, como purgarse (vomitar). También pueden abusar de los laxantes, supositorios, enemas o diuréticos o pueden realizar ayunos prolongados, o hacer ejercicios físicos intensos.
Muchas personas con bulimia también presentan algunos síntomas de anorexia nerviosa. Tanto en la bulimia como en la anorexia, la persona puede mostrarse preocupada por su peso y estar muy acomplejada por el tamaño y forma de su cuerpo.
La típica persona con bulimia es adolescente, y a menudo comienza entre los 15 y 20 años y entre el 85 y el 90 por ciento son mujeres. Esta condición afecta a un 4 por ciento de las mujeres en algún momento de sus vidas. Sin embargo, la bulimia puede presentarse en los hombres generalmente sin recurrir a los purgantes. También ocurre en niños pequeños y adultos mayores.
Las personas con bulimia pueden comer grandes cantidades de comida, a veces hasta 20.000 calorías de una sola vez. Los alimentos que se ingieren en los atracones tienden a ser comidas “reconfortantes” que son dulces o saladas, blandas y suaves. Algunos ejemplos son los helados, los pasteles y las masas dulces. Las personas con bulimia pueden darse atracones algunas veces por semana o tan a menudo como varias veces en un mismo día. Aunque las personas con bulimia temen engordar y algunas tienen un bajo peso o sobrepeso extremos, la mayoría tiene un peso normal o un leve sobrepeso.
Al igual que la anorexia, la bulimia es perjudicial para la salud. Puede conducir a la deshidratación al purgarse, causar problemas gastrointestinales crónicos debido al uso de laxantes y caries por los vómitos excesivos. Durante su fase más destructiva, la bulimia puede causar latidos cardiacos irregulares, daño cardiaco permanente y hasta la muerte.
Las personas con bulimia usualmente se sienten avergonzadas de su comportamiento con los atracones de comida y los purgantes. Ya que a menudo las personas con bulimia tienen problemas para controlar sus impulsos, algunos sufren de comportamientos adictivos. A menudo también experimentan una gran depresión, ansiedad, pánico o fobia social.
Este trastorno está presente en las familias. Por eso, se presume que la bulimia está ligada a la herencia genética. Sin embargo, se desconoce la causa específica que la provoca. La mayoría de los especialistas creen que las vías cerebrales que controlan el apetito están comprometidas en este trastorno.

Síntomas

Los síntomas de la bulimia incluyen:
  • preocupación extrema por el peso y la forma del cuerpo
  • ingesta de grandes cantidades de comida en un breve periodo (darse atracones de comida) generalmente a escondidas
  • atracones de comida seguidos de vómitos autoinducidos, uso de medicamentos (laxantes, diuréticos, enemas o supositorios) ayunos, dietas restringidas en calorías o ejercicio físico excesivo.
La bulimia puede causar:
  • apatía, poca concentración
  • erosión dental y caries
  • dolor de garganta constante
  • debilidad muscular
  • dolor de huesos al hacer ejercicios físicos
  • baja presión arterial
  • latidos cardiacos irregulares
  • glándulas salivales inflamadas
  • constipación u otros problemas intestinales
  • problemas gastrointestinales, como hinchazón abdominal, acidez o reflujo ácido
  • problemas de fertilidad

Diagnóstico

La característica principal de este trastorno es la preocupación con el peso e imagen del cuerpo. El manual de diagnóstico psiquiátrico establece el criterio para realizar un diagnóstico de la bulimia aguda con atracones de comida por lo menos dos veces por día durante tres meses, junto a comportamientos  como el uso de  purgantes, ejercicio físico y dieta excesiva. Sin embargo no es necesario que todas estas características estén presentes para buscar ayuda. Visite a un médico si se siente preocupado por sus pensamientos y comportamientos relacionados con la comida y su peso corporal.
Su médico le preguntará sobre su historia clínica y le realizará un examen médico para verificar su salud general. Quizá le solicite también análisis de sangre para revisar los problemas asociados con los vómitos o el uso de laxantes.
Su médico también investigara si usted presenta un trastorno psicológico, como trastorno compulsivo obsesivo o un trastorno de ansiedad o de estado de ánimo.


Duración

La bulimia puede durar un breve periodo o puede continuar durante años. Alrededor del 25% de las personas que padecen de bulimia pueden mejorarse sin recurrir a un tratamiento. Sin tratamiento, más de la mitad de los pacientes con bulimia mejoran.
Pero aún después de un tratamiento exitoso, la bulimia puede regresar. La frecuencia y severidad con la que se presenta la bulimia puede variar notablemente.


Prevención

No existe una manera de prevenir la bulimia. El tratamiento puede resultar más fácil si el problema se detecta en una etapa temprana.


Tratamiento

Un trastorno alimenticio es una combinación compleja de problemas físicos y emocionales. Por eso, los proveedores de la salud tratan de organizar un tratamiento que pueda tratar estos problemas de manera integral.
Los objetivos del tratamiento son:
  • ayudar al paciente al lograr sus objetivos
  • reducir o eliminar los atracones de comida y los purgantes
  • tratar toda complicación física
  • brindar educación y motivar al paciente para que restablezca un método de ingesta saludable
  • ayudar a que el paciente entienda y cambie su patrón de pensamiento alterado relacionado con este trastorno
  • identificar y tratar todo trastorno psicológico asociado con este trastorno (por ejemplo depresión o ansiedad)
  • estimular y desarrollar el apoyo familiar
  • prevenir una recaída
El tratamiento incluye asesoramiento nutricional, psicológico y medicación con antidepresivos. A menudo resulta muy útil combinar algunos de estos enfoques. Siempre que no haya peligro grave de salud, se debería estimular a la persona que padece de bulimia para que restablezca sus objetivos personales.
El asesoramiento nutricional usualmente incluye desarrollar un plan alimenticio y aprender a reconocer las señales del cuerpo y los impulsos por los atracones de comida y los purgantes.
La psicoterapia tiene como objetivo ayudar a las personas con bulimia a mejorar su imagen corporal, entender y lidiar con las emociones, modificar sus comportamientos obsesivo-compulsivos relacionados con la comida, y lograr comportamientos alimenticios saludables. La terapia de comportamiento cognitivo (TCC) es el enfoque más estudiado y se cree que el más eficaz. La psicoterapia grupal y familiar también puede resultar útil. En la práctica, los especialistas tienden a combinar los elementos de la terapia de comportamiento cognitivo y la terapia psicodinámica. Los grupos de autoayuda y actividades guiadas por un profesional de la salud pueden también resultar buenos complementos para un plan de tratamiento.
Con o sin psicoterapia, la medicación puede reducir los impulsos por los atracones de comida y los purgantes. La fluoxetina (Prozac) se ha estudiado con frecuencia y es eficaz al igual que la sertralina (Zoloft). Las personas que sufren de bulimia pueden necesitar dosis más altas de las que se usan para la depresión. Dado que los trastornos de ansiedad y estados de ánimo están a menudo presentes en la bulimia, la medicación puede estar específicamente dirigida a tratar estos trastornos.


Cuándo llamar a un profesional

Póngase en contacto con un profesional de la salud (médico, terapeuta, psiquiatra) si cree que tiene o está en riesgo de padecer de bulimia. Si no se siente cómodo para realizar un consulta, hable con un amigo o miembro de la familia de confianza sobre su preocupación y pídale que se ponga en contacto con algún profesional de la salud en su lugar.
Si alguien que usted conoce presenta síntomas de bulimia, estimúlelo a ponerse en contacto con un médico o profesional de la salud mental. Confrontar a alguien que padece de bulimia puede resultar complicado. La persona puede negar su problema o ponerse a la defensiva. Para más información sobre como hablar una persona que se sospecha padece de bulimia, lea la sección de información adicional.


Pronóstico

Muchas personas con bulimia se recuperaran especialmente si la condición se descubre en una etapa temprana. En los estudios de seguimiento de largo plazo, en el 70 por ciento de las personas que padecen de este trastorno los síntomas de la bulimia desaparecen por completo. Algunos continúan luchando con los problemas alimenticios de varios niveles de severidad. El tratamiento ayuda a la posibilidad de lograr una mejoría. Hay un mejor pronóstico si la enfermedad se presenta en la adolescencia. El pronóstico no es bueno si la persona tiene otros problemas psiquiátricos, como trastorno obsesivo-compulsivo, problema de estados de ánimo o trastornos de la personalidad.
Tomado de Vida y Salud