- Siempre deben llevar el cinturón de seguridad
- Restringir el número de pasajeros y que lleven sólo el equivalente al número de cinturones de seguridad que haya en el automóvil. Según el Instituto de Seguros para la Seguridad Vial de Estados Unidos, el riesgo de accidente aumenta exponencialmente con cada pasajero.
- Establecer restricciones para que no manejen de noche. Las estadísticas hablan de que el mayor número de accidentes de tránsito con los adolescentes se presentan durante la noche, en especial después de las 10 pm.
- Prohibirles el uso del alcohol o de las drogas cuando van a conducir. Es la receta perfecta para lograr una tragedia.
- Prohibirles el uso del teléfono celular: eso incluye hacer llamadas y enviar mensajes de texto mientras están al volante. Si es necesario que hagan una llamada, es mejor que se detengan, que se hagan a un lado de la calle y que llamen o manden el texto.
- Enseñarles a respetar las señales de tránsito: un semáforo en rojo es para detenerse, no para acelerar. Una señal de alto es para hacer precisamente eso: parar o detenerse.
- Prohibirles manejar cuando están cansados o sin dormir.
Líneas de Atención personalizada 312 387 32 23 - PBX. 750 00 60. Mails: luzyvidaexpress@gmail.com o leoncico03@gmail.com. Cra 52 C No. 35-26 sur, barrio El Tejar - Bogotá D.C., Colombia
DESPACHOS A TODO EL PAÍS
domingo, 27 de mayo de 2012
Adolescentes al volante ¡cuidado!
martes, 20 de marzo de 2012
¿Por qué se me olvidan las cosas?
- Medicamentos. Entre ellos si tomas antidepresivos, antihistamínicos, relajantes musculares, tranquilizantes, píldoras para dormir, medicinas para combatir la ansiedad y los analgésicos (medicinas para el dolor) que se recetan después de una cirugía.
- Alcohol. El exceso del alcohol es una causa conocida de pérdida de la memoria.
- Tabaco. Fumar reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro y, como consecuencia, perjudica el funcionamiento de la memoria.
- Drogas. Su uso continuo provoca cambios en las sustancias químicas del cerebro, lo que dificulta recordar las cosas.
- Falta de sueño. Tanto la cantidad del sueño como su calidad afectan la memoria. Si duermes muy poco o te despiertas con frecuencia durante la noche, puedes sentirte fatigado(a). Y el cansancio interfiere con la capacidad de captar la información y de recordarla después.
- Depresión y ansiedad. Si estás deprimido(a), te es difícil prestar atención y concentrarte, lo que afecta la memoria. Lo mismo ocurre con la ansiedad. Cuando te sientes tenso(a), no puedes concentrarte y tu capacidad de recordar disminuye.
- Estrés. Si la causa del estrés es un trauma emocional, puede dar lugar a la pérdida de la memoria.
- Nutrición deficiente. Una buena nutrición es importante para el funcionamiento correcto del cerebro. Debes incluir en tu dieta proteínas y grasas de alta calidad. No te olvides, además, que la deficiencia de las vitaminas B1 y B12 puede afectar la memoria.
- Envejecimiento. Normalmente provoca dificultad para aprender cosas nuevas, o puede que necesites más tiempo para aprenderlas. Pero no suele producir una pérdida de la memoria significativa, a no ser que vaya acompañado de alguna enfermedad.
- Lesiones en la cabeza. Un golpe fuerte en la cabeza puede causar pérdida de memoria de corto o de largo plazo. Por lo regular, la memoria va regresando poco a poco.
- Apoplejía (o accidente cerebrovascular). Ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se detiene debido al bloqueo de un vaso sanguíneo, o por el derrame de un vaso sanguíneo en el cerebro. La apoplejía causa a veces una pérdida temporal de la memoria. En algunos casos, el paciente recuerda con exactitud lo que ocurrió hace años, pero no lo que ocurrió el día anterior.
- Demencia. Es la pérdida progresiva de la memoria y de otros aspectos del pensamiento, lo bastante seria como para dificultar el funcionamiento en las actividades de la vida diaria. Aunque hay varias causas (como el abuso del alcohol y las drogas), la más común es la enfermedad de Alzheimer.
martes, 8 de marzo de 2011
Hepatitis B

¿Qué es?
La hepatitis es la inflamación (hinchazón) del hígado. La hepatitis B sigue siendo en todo el mundo la forma más común de hepatitis viral crónica, aunque los programas de vacunación han disminuido el número de casos en Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, los médicos admitieron que algunos pacientes desarrollaban hepatitis luego de haber recibido inyecciones o transfusiones de sangre. Estos médicos se dieron cuenta que la infección se diseminaba a través del contacto con sangre infectada y denominaron hepatitis B a esta infección. Sin embargo, con métodos de evaluación mejorados, en la actualidad es extremadamente raro contraer hepatitis B a través de una trasfusión de sangre.
En Estados Unidos, la hepatitis B se trasmite por las relaciones sexuales y a través de las agujas que comparten los consumidores de drogas intravenosas. Este virus también puede transmitirse si se comparten rasuradoras o al tatuarse, o colocarse perforaciones corporales (piercing).
En los países desarrollados, el virus comúnmente se transmite de la madre al bebé al momento de nacer. Se transmite también en transfusiones con sangre infectada. Alrededor del mundo, los trabajadores de la salud siguen estando en riesgo de contraer hepatitis porque están expuestos a pacientes infectados, aunque la vacunación contra la hepatitis B ha disminuido la tasa de infección de este grupo.
El virus de la hepatitis B puede causar hepatitis breve (aguda), que podría o no causar síntomas. La mayoría de las personas eliminará el virus de sus cuerpos, pero una minoría desarrollará una infección a largo plazo llamada hepatitis crónica, en la cual los síntomas de la hepatitis tienden a intensificarse y atenuarse y a menudo desaparecen hasta que vuelven a aparecer más tarde. Las personas infectadas con hepatitis crónica pueden contagiar el virus a otras. Algunas personas no pueden eliminar el virus de su organismo, pero tampoco manifiestan ningún síntoma de la enfermedad. A estas personas se las llama portadoras y pueden transmitir la infección a más personas.
Síntomas
Los primeros síntomas de una hepatitis B breve varían y pueden incluir:
- pérdida del apetito
- náuseas
- vómitos
- fatiga
- dolor de cabeza
- fiebre
Después de estos síntomas podría aparecer ictericia, una acumulación anormal de un químico llamado bilirrubina en la sangre, que le da un tono amarillento a los ojos y la piel, además de oscurecer la orina.
Otros síntomas de la hepatitis incluyen:
- picazón
- pérdida de peso
- dolor abdominal
- perturbación del sueño
- pérdida del deseo sexual
La mayoría de las personas se recuperan de la hepatitis breve y no vuelve a infectarse más con el virus una vez curadas. Sin embargo, hasta un 10% de los adultos podrían desarrollar hepatitis prolongada (crónica). Si un bebé se contagia con la hepatitis B al momento de nacer, usualmente no presenta síntomas; sin embargo, tiene más del 90% de riesgo de desarrollar infección crónica.
Las personas con hepatitis prolongada podrían no presentar síntomas durante largo tiempo, pero existen probabilidades de que la enfermedad vuelva a manifestarse con los siguientes síntomas:
- fatiga
- piel amarillenta (ictericia)
- sensación de estar enfermo (malestar generalizado)
- poco apetito
- dolor en las articulaciones
Un pequeño porcentaje de personas con hepatitis crónica desarrolla cirrosis del hígado. Este grupo de personas podría desarrollar síntomas de enfermedad hepática (del hígado), incluidos ictericia, acumulación de líquidos dentro de la cavidad abdominal (ascitis), inflamación de las piernas (edema), confusión y hemorragia (sangrado) gastrointestinal. Los pacientes con hepatitis B que desarrollan cirrosis están en riesgo de desarrollar cáncer hepático.
Diagnóstico
Su médico le preguntará sobre cualquier posible exposición a la hepatitis, incluidos sus antecedentes y situación actual de consumo de drogas ilegales y si tiene relaciones sexuales sin protección. Su médico lo examinará y controlará su piel y ojos, además de su abdomen en busca de signos de acumulación de líquidos y para evaluar el tamaño de su hígado.
También le pedirá hacerse análisis de sangre para controlar la función de su hígado, incluidos los valores de la bilirrubina, asociada con la ictericia, y de la enzima aminotransferasa del hígado. Los niveles altos de esta enzima generalmente indican una inflamación del hígado. Los análisis de sangre para controlar estos niveles ayudan a determinar la gravedad del daño al hígado.
El diagnóstico puede confirmarse con análisis de sangre para detectar la presencia y el número de partículas del virus mismo o de anticuerpos, que son proteínas producidas por el sistema inmune para atacar el virus de la hepatitis B. Las personas totalmente recuperadas de una infección de hepatitis B aguda generalmente tendrán niveles detectables de anticuerpos en sangre, pero no partículas detectables del virus. Las personas con una infección activa, ya sea una infección aguda o una enfermedad crónica, generalmente tendrán niveles detectables de partículas del virus en sangre.
Si su médico sospecha que usted tiene un daño significativo en el hígado, probablemente le recomendará una biopsia de hígado para determinar si está desarrollando signos de cirrosis hepática. Mediante este procedimiento, se extrae una pequeña muestra de tejido y se la examina en un laboratorio.
Duración
La mayoría de las personas que se recuperan de una infección aguda lo hacen dentro de los 2 a 12 semanas. Aunque las personas podrían sentirse bien durante un tiempo, los análisis de sangre que se toman entre los 3 y 4 meses pueden dar resultados normales.
La hepatitis crónica B puede tratarse con varios medicamentos, aunque raramente se cura.
Prevención
Usted puede prevenir la infección con hepatitis B si evita situaciones que pueden desencadenar la exposición al el virus, como compartir agujas al inyectarse drogas intravenosas y tener relaciones sexuales sin protección. En Estados Unidos, hay disponible una vacuna segura y efectiva contra la hepatitis B que se coloca regularmente a los niños. Esta vacuna, que se coloca en una serie de tres inyecciones, ofrece más del 90% de protección contra la hepatitis B. Los adultos tienen un alto riesgo de exposición, incluido el personal médico, también debería vacunarse.
Tratamiento
No hay tratamiento para la hepatitis B aguda, aparte de tratar sus síntomas. En casos raros, un episodio de hepatitis aguda puede ser usualmente grave y podría requerir tratamiento hospitalario. Un número reducido de personas desarrollarán insuficiencia hepática y necesitarán un transplante hepático para evitar la muerte.
No todas las personas con hepatitis B crónica necesitan tratarse. Los medicamentos antivirales como el interferón (Intron-A), la lamivudina (Epivir) y el dipivoxil adefovir (Hepsera) podría usarse en una persona con partículas virales en sangre si su biopsia de hígado muestra signos de inflamación o cicatrices significativas en el hígado. Las personas con signos de enfermedad hepática crónica que continúan empeorando pueden ser consideradas para un transplante hepático. Aunque este procedimiento puede salvar vidas, en la mayoría de los casos el nuevo hígado finalmente se contagia con la hepatitis B.
Cuándo llamar a un profesional
Llame a su médico si tiene síntomas de hepatitis. Si presenta síntomas severos, usted podría requerir tratamiento hospitalario. Busque atención médica inmediata si sabe que tiene una infección con hepatitis B crónica y desarrolla síntomas de enfermedad hepática avanzada, como inflamación en su abdomen y piernas, confusión o ictericia (piel amarillenta).
Pronóstico
La hepatitis B aguda y grave puede ocurrir en el 1% de los casos y a menudo está ligada con la transmisión simultánea de otro virus de la hepatitis, llamado virus de la hepatitis D. Las tasas de muerte en estos casos raros de enfermedad grave pueden exceder el 80%. En la mayoría de los otros casos de hepatitis B menos grave, las personas se recuperan por completo después de una infección prolongada, excepto el pequeño porcentaje de pacientes desarrollan hepatitis crónica.
En personas con hepatitis B crónica, el pronóstico depende de la gravedad de la inflamación hepática crónica que puede determinarse con una biopsia hepática. Las personas con daño hepático leve tienen un buen pronóstico, aunque finalmente desarrollan cirrosis o cáncer hepático. Las personas con hepatitis activa crónica y cirrosis tienen un pronóstico más pobre, con un 55% de probabilidades de morir dentro de los 5 años.
Tomado de Vida y Salud
sábado, 8 de enero de 2011
La laptop o computadora portátil podría causar infertilidad masculina

A todos nos gustan las innovaciones tecnológicas, tenerlas, utilizarlas y lucirlas. Las computadoras u portátiles, por ejemplo, permiten que los empleados de todos tipos se vuelvan más productivos. Pero ten cuidado con cómo las usas porque podrías afectar (sin querer) tu capacidad reproductiva. Aquí te contamos porqué las laptops o computadoras portátiles podrían provocar infertilidad masculina.
Peter trabaja desde su casa. Desde hace años que lo hace y en parte es gracias a que existen las laptop o computadoras portátiles (ordenadores portátiles plegables). Siempre está conectado con sus clientes, contestando mensajes y asegurándose de prestar un buen servicio. Para él no hay nada mejor que estar en su cama, con la computadora portátil sobre las piernas; o en el sofá, trabajando con la laptop en su regazo (falda). Además, el tener esta computadora le permite aprovechar todo el tiempo que puede, como por ejemplo, en la sala de espera del aeropuerto antes de tomar un vuelo.
Si bien no dudo de que la computadora portátil proporciona una gran conveniencia en esta época, con mucha movilidad, me pregunto si Mario seguiría haciendo esto si yo le dijera que la laptop puede estar afectando su capacidad para tener hijos.
Aunque parezca que una cosa no tenga nada que ver con la otra, un estudio nuevo confirma que este tipo de computadoras pueden ser las causantes de la infertilidad masculina y otros problemas de salud debido al lugar donde las reposas. Justamente, el termino “laptop” incluye la palabra “lap”, que en inglés se refiere al regazo o la falda. Y ciertamente, muchas personas reposan estas computadoras portátiles en esta área al utilizarlas.
No hay que pensar demasiado para saber que los testículos están ahí, bastante cerca del regazo, y que al utilizar las computadoras en esa zona, se incrementa la temperatura de la bolsa que contiene los testículos, que se llama escroto. Recuerda que esta bolsa de piel regula la temperatura de los testículos, la cual debe ser inferior a la temperatura del cuerpo para poder producir los espermatozoides adecuadamente. Es fascinante: cuando tienes frío, el escroto se encoge y se pega más a los testículos para mantenerlos en la temperatura justa. Y si hace calor, el escroto se vuelve más grande para poder eliminar el exceso de calor de los testículos. El cerebro da esas órdenes, todo para que tu producción de espermatozoides no se vea afectada.
Con esto en mente, piensa lo que le sucede a tus testículos cuando son expuestos a la temperatura de la computadora: 15 minutos son suficientes para ser nocivos, y se estima que en una hora la temperatura se incrementa en 2.5 grados centígrados. ¡Imagínate cuánto se calientan tus testículos si trabajas todo el día con la computadora en tu regazo! Además, el uso de la laptop también puede causar quemaduras en las piernas (lo que se conoce como “síndrome de la piel tostada”).
De acuerdo con la Asociación Americana de Urología, una de cada 6 parejas en este país tiene problemas para tener hijos, y en el 50% de los casos, se debe a infertilidad masculina. Si bien el estudio que habla del tema de la laptop y la fertilidad en los hombres, realizado por unos investigadores del State University of New York y publicado en la revista Fertility and Sterility, no llega a conclusiones definitivas sobre la relación de la fertilidad y el uso de la laptop, sí se ha comprobado que si el escroto se calienta más de un grado centígrado, es suficiente para dañar la calidad del esperma. Esto, por supuesto, es determinante a la hora de concebir un bebé.
Pero además de las computadoras portátiles, ten en cuenta que la salud reproductiva masculina también puede verse afectada por otros factores relacionados con el estilo de vida, como la nutrición y el consumo de drogas. Por su parte, el uso de jeans y ropa interior apretada no suele estar considerado como un factor de riesgo, debido a que la persona está en movimiento cuando los usa (lo que no ocurre con las laptop, por ejemplo).
Si eres de los que acostumbra utilizar sus laptops sobre las piernas, quizás sea tiempo de modificar esta costumbre y dejar que las mesas y escritorios sean el soporte para estos equipos. Así podrás trabajar en todo momento, incluso sin encorvarte y adoptando una postura más cómoda.
Y lo mejor de todo, estarás previniendo cualquier inconveniente que el uso de la computadora y el calor que genera puedan provocarte. ¿Necesitas más razones para modificar hábitos que pueden ser nocivos? Reserva tu regazo para alzar a tus niños.