DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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martes, 10 de julio de 2012

¿Tu bolso te está enfermando y no te das cuenta?


El bolso te acompaña a todas partes, ¿cierto? Va contigo al trabajo, a las tiendas, al restaurante, al cine, al parque, al bar… ¡y hasta al baño! Pero si quieres seguir manteniendo una buena relación con este accesorio indispensable, es importante que tomes algunas medidas para que no se perjudique tu salud.

Emma se molesta cuando una visita llega a su casa, y pone su bolso en el mostrador de la cocina, donde ella manipula los alimentos, o en la mesa de comer. Dice que los bolsos están llenos de microbios, y que pueden contaminar la comida. ¡Y tiene razón! ¿Has visto, por ejemplo, a una mujer que entra al baño de un restaurante, pone su bolso en el piso, y regresa luego a la mesa bolso en mano y se sienta a comer como si tal cosa? Y ni siquiera se da cuenta de lo que ha hecho.

Y es que el bolso es casi como la segunda casa de una mujer. Sales con él a la calle, con todo lo que necesitas… y hasta lo que no necesitas: monedero, cepillo del cabello, estuche de maquillaje, celular, servilletas de papel (a veces usadas), llaves, gafas, aspirinas, tampones, caramelos, goma de mascar, aspirinas, agenda, tarjetas de crédito y de negocios, bolígrafos, dinero, etc., etc. Cuando llegas a tu casa, ¿dónde lo pones? Si eres como la mayoría, en cualquier parte (tu escritorio, el piso de la sala, la mesa de la sala o de la cocina…), sin preocuparte de limpiarlo antes.

Y ahí reside el problema. Las mujeres colocan su bolso en cualquier superficie, desde asientos y pisos de autobuses y trenes, hasta sillas de una consulta médica, mostradores de restaurantes de comida rápida y pisos de baños públicos. Todos estos sitios, especialmente el último, están repletos de gérmenes potencialmente dañinos, que se pasan al bolso y a todo lo que se pone en contacto con él, incluyendo tus manos. En suma, tu bolso se convierte en un portador ambulante de bacterias.

El lugar más peligroso es el piso de un baño público. Una investigación de ABC News reveló que la mayoría de los bolsos femeninos contienen decenas de miles de gérmenes. La mitad de los bolsos que se analizaron en el experimento mostraban bacterias coliformes, indicio de la posible presencia de desechos de personas o de animales. La razón: cuando van a un baño público, muchas mujeres colocan sus bolsos en el piso, casi siempre salpicado de líquidos del cuerpo y de materia fecal.

Una de las más comunes es precisamente la Escherichia coli o E. coli, un grupo de bacterias grande y variado. Algunos tipos causan diarrea, otros causan infecciones de las vías urinarias, condiciones respiratorias, neumonía (pulmonía) y otras enfermedades. Todo pasa a la base del bolso, donde se han encontrado, además de la E. coli, otras bacterias propias de los baños, así como hongos y moho. Estos organismos pueden transferirse a la cama, a la ropa o la mesa donde se preparan o se comen los alimentos.

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lunes, 28 de mayo de 2012

Los trastornos que afectan a las glándulas salivales

Si no fuera por las glándulas salivales que permiten que la boca se te haga agua cuando vez un manjar delicioso, la digestión no sería tan fácil. En este articulo te contamos cuáles son los principales trastornos que las afectan y cuáles son los signos de alerta que debes tener en cuenta.

El cuerpo es como un perfecto sistema de engranajes en el que cada pieza es necesaria y cumple su función. Si piensas en la digestión, por ejemplo, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza? Posiblemente el estómago, ¿verdad? Pues claro, porque allí es donde los alimentos son procesados y se convierten en los nutrientes que necesita el cuerpo para poder funcionar y desarrollarse correctamente.

Sin embargo, el estómago no es el único órgano que interviene en la digestión, el proceso de digerir los alimentos comienza en la boca, en donde cada parte es esencial: los dientes, la lengua, las encías y hasta unas pequeñas glándulas que muchas veces hasta nos olvidamos que existen, pero que tienen una misión importante que cumplir.

Estamos hablando de las glándulas salivales que, como su nombre lo indica, son las encargadas de producir la saliva que ayudará a ablandar los alimentos para que sea más fácil masticarlos y tragarlos, para que pasen al estómago. En cuanto a la digestión, la saliva produce enzimas como la ptialina que actúa sobre los almidones en los alimentos para que se conviertan en maltosa dextrina y la lipasa salival, que actúa sobre los triglicéridos en los alimentos para convertirlos en mono y di-glicéridos. Además, la saliva limpia la boca y contiene anticuerpos que pueden matar gérmenes.

Existen tres pares de glándulas salivales. Las dos más grandes son las glándulas parótidas, que se ubican una en cada mejilla, en frente de los oídos. Luego están las glándulas sublinguales, que se ubican debajo del piso de la boca, y las glándulas sub-mandibulares, que se encuentran en la parte posterior de la boca, en ambos lados de la mandíbula.

La saliva llega a la boca desde estas glándulas por unas especies de puertas denominadas ductos o conductos, que se abren en varias partes de la boca. Cuando las glándulas se irritan o se inflaman, o se obstruyen por algún motivo, y la saliva no puede llegar correctamente a la boca, puedes tener los siguientes síntomas:
  • Mal sabor en la boca
  • Molestia o dificultad para abrir la boca, o una disminución en la capacidad para abrirla.
  • Boca seca.
  • Sabor desagradable o anormal.
  • Dolor en la cara o en la boca.
  • Inflamación de la cara o del cuello, o inflamación (hinchazón) en frente de las orejas.
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jueves, 17 de mayo de 2012

Existe una relación entre el asma y el nacimiento prematuro tardío

Los bebés que nacen unas pocas semanas antes de su fecha estipulada, pueden tener un riesgo más alto de desarrollar asma. Así lo confirma un estudio, que los compara con los bebés nacidos a término. ¿De qué se trata esta relación? Aquí te contamos detalles que pueden dar claves sobre esta enfermedad respiratoria.

El asma es una condición que figura en los “titulares” de los padres de niños pequeños. Es el caso de Lili, una pequeñita de 3 años que fue diagnosticada con asma luego de pasar una noche en la que tuvo dificultad para respirar, tos y silbidos provenientes de su respiración. Su mamá y su papá no saben a qué se debe, aunque el médico les dijo que es una enfermedad que se presenta cuando se tienen antecedentes familiares de alergia. El padre de Lili también sufrió de asma infantil.

Pero más allá de los factores comunes que desencadenan el asma, tales como, el aire frío, el polvo, los animales (pelo o caspa), la aspirina, químicos presentes en el aire, el moho, el polen, el ejercicio, las emociones fuertes, el humo del tabaco y las infecciones virales (resfriado); el asma puede estar relacionada con el nacimiento prematuro tardío (que se refiere a los bebés nacidos entre la semana 34 y 37 de embarazo).

Así lo sugiere un estudio realizado por pediatras y neonatólogos (especialistas en recién nacidos) de la Clínica Mayo en Estados Unidos, que observó a bebés nacidos entre la semana 34 y 37 de embarazo. La cuarta parte de estos bebés prematuros tardíos fueron diagnosticados con asma al tener 8 años, a pesar de no haber tenido episodios previos de enfermedades respiratorias. En cambio, de los bebés nacidos luego de la semana 37, sólo el 15 por ciento desarrolló asma.

Según los autores del estudio estos resultados muestran que los bebés prematuros tardíos corren un riesgo adicional de desarrollar asma, lo cual es un indicador para los médicos para iniciar un diagnóstico antes y trabajar en medidas preventivas. Este hallazgo puede tener un gran impacto sobre el tratamiento del asma, que es una de las principales causas de hospitalización y ausentismo escolar en los niños.

¿Cómo identificar si tu hijo(a) tiene asma? Los síntomas del asma son los siguientes:
  • Dificultad para respirar
  • Sofoco, jadeo
  • Falta de aire
  • Respiración rápida
  • Dificultad para exhalar
  • Tos nocturna
  • Rigidez en el pecho
  • Sonido de silbido al exhalar
El pediatra te indicará el tratamiento para el asma, en caso de que el diagnóstico sea positivo. Este puede incluir: evitar los desencadenantes del asma, en algunos casos tomar medicamentos aun cuando no tenga síntomas para evitar que los desarrolle (depende de la severidad del caso de tu hijo(a), y vigilar los síntomas.

Consulta con tu pediatra si tienes cualquier duda acerca del asma. Existen enfermedades respiratorias con síntomas similares, así que es importante que estés informado(a) y que hables con el doctor.

Tomado de Vida y Salud

martes, 17 de abril de 2012

Cómo lidiar con un problema común y molesto: piojos en la cabeza

 
Los piojos son parásitos molestos y sumamente contagiosos que pueden afectar lo mismo a los niños que a los adultos. Y no creas que se trata de falta de limpieza: ellos se trasladan con una velocidad extraordinaria de una cabeza a otra y depositan sus liendres hasta en la más limpia de las cabelleras. Pero no te desanimes: aquí te contamos algunas recomendaciones para evitar, eliminar y mantener a estos desagradables insectos lejos de tu familia y de tu hogar.

Cuando se dice de otra persona que es un “piojoso”, por lo general lo que se quieren decir es que se trata de alguien sucio y descuidado. Es que muchos lo consideran así, aunque se trate de un mito: cuando estos pequeños insectos deciden elegir una nueva cabeza para alimentarse, los piojos también prefieren los cabellos limpios y brillosos, y no distinguen entre sexo, edad ni posición social.

Los piojos son insectos parasitarios que viven en las cabezas de las personas y se alimentan de su sangre. En general se depositan detrás de las orejas o en el área de la nuca y provocan una sensación de cosquilleo en el cabello, mucha picazón e irritación y hasta pueden causar infecciones que, en realidad se deben a tanto rascarse. A veces, también pueden formar protuberancias o pequeños granitos rojizos en el cuero cabelludo, en el cuello y en los hombros. También se pueden ver como caspa, pero a diferencia de la caspa, no se puede quitar cuando se cepilla el cabello.

Aunque no tienen alas, los piojos son sumamente contagiosos y pueden pasar de una persona a otra por el contacto cercano, con un abrazo, por ejemplo, o por compartir peines y cepillos de pelo o ropa como gorras, bufandas, toallas o sábanas.

Por eso, el colegio, el transporte público, el club y los pijama party son situaciones ideales para que estos insectos del tamaño de un grano de arroz pasen de una cabeza a la otra, desparramando sus huevos. ¡Y cada piojo hembra puede poner más de 100 liendres en su vida!

¿Estás por gritar? Espera un momento. Si de repente descubres que tus niños llegan a la casa con piojos, hay forma de controlarlos y eliminarlos. Para ello puedes usar algún producto para la pediculosis (así se nombra a esta situación), que puede ser de venta libre o bajo receta, como champús o lociones que puedes adquirir fácilmente en la farmacia.

Se recomienda que uses estos productos con un peine fino especial, de dientes pequeños y juntos, especialmente diseñado para eliminar piojos y sus liendres. Mójale el cabello a tu hijo por sectores y pásale el peine con mucha calma, parte por parte y sin levantarlo hasta que recorras por completo desde el cuero cabelludo hasta las puntas, arrastrando todos los piojos y liendres que encuentres. Luego, repite el tratamiento cada tres o cuatro días, por dos semanas, para asegurarte que no quede nada (ni un piojo) en la cabeza de tu hijo.

Antes de iniciar el tratamiento, revisa a todas las personas en tu casa y aplícaselo a todos los que se hayan contagiado al mismo tiempo. Así evitarás que los piojos sigan circulando indefinidamente. Además, avísales en la escuela para que revisen a todos los niños en sus casas, ¡qué no te de vergüenza!

Luego, mientras estás tratando a tus niños contra los piojos, recuerda que debes lavar con agua caliente todo aquello que haya estado en contacto con la cabeza de tus niños, como su ropa y la ropa de cama; aspira todos los artículos de tela, como la alfombra, los muebles y hasta las sillas del auto, y si hay objetos que no puedes o no quieres lavar, mételos en bolsas plásticas selladas durante dos semanas. Esto es necesario ya que los piojos pueden vivir hasta 2 días fuera de la cabeza y las liendres, hasta 1 semana.

El prevenir que los piojos ataquen a tus hijos puede ser difícil, pero si te enteras que algún amigo o compañero los tiene, revisa la cabeza de tus hijos al menos una vez por semana para controlar si se ha contagiado o no. Cuanto antes detectes a estos molestos parásitos, más fácil será combatirlos.

Además, pídeles a los niños que no compartan peines, cepillos ni accesorios para el cabello; que no se prueben gorros ni sobreros de otros niños y que usen su propia almohada y toallas, en caso de que vayan a dormir a la casa de algún amiguito.

Con estas sencillas medidas podrás evitar que estos desagradables insectos se desparramen por todos lados en tu hogar, y también podrás mantener las cabezas limpias y libres de piojos y liendres.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 15 de abril de 2012

Un químico común en el hogar puede afectar las defensas de los niños

 
Todas las madres se preocupan por la salud de sus niños y hacen lo posible para que crezcan sanos y fuertes. Pero ¿qué ocurre cuando ignoran que hay un peligro dentro del hogar? Un estudio reciente ha detectado que una sustancia que se encuentra en algunos productos domésticos, como ciertas alfombras y antiadherentes de baterías de cocina, puede afectar el sistema de defensas de los niños.

Un grupo de sustancias químicas denominadas perfluorocarbonos (PFC), que se usan para revestir o fabricar productos resistentes al calor, el aceite, las manchas, la grasa y el agua, podría afectar el sistema de defensas de los niños. Los PFC están presentes en varios artículos domésticos como sartenes con superficie antiadherente, alfombras, tapizados, muebles, ciertas vestimentas, paquetes de comida como las bolsas de palomitas de maíz (rosetas, pochoclo,popcorn) para el microondas, pegamentos y el aislamiento de cables eléctricos.

Un nuevo estudio publicado en la edición del 25 de enero de la revista Journal of the American Medical Association, detectó que las exposición elevada a los PFC en la niñez temprana se asociaba con una disminución en la respuesta del sistema de defensas a dos vacunas de rutina: el tétano o tétanos y la difteria.

Según explicaron los investigadores, provenientes de Estados Unidos y Dinamarca, esto ocurriría porque la contaminación con PFC aparentemente haría que el sistema inmunológico o de defensas sea “más torpe”, de forma que no reaccione tan poderosamente a las vacunas como debería.

Lo que todavía no queda claro, y es materia de investigación para nuevos estudios, es si esta asociación representa un funcionamiento inadecuado del sistema de defensas en general, y si influye en el desarrollo de infecciones, de alergias e incluso de cáncer.

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viernes, 13 de abril de 2012

¿Qué es el Virus Respiratorio Sincital (VRS) y cómo puede afectar a tu bebé?

 
El Virus Respiratorio Sincital (VRS) es, como su nombre lo indica, una infección que ataca las vías respiratorias. Si bien es común en grandes y chicos, es especialmente a los bebés a quienes afecta de manera más fuerte. Aquí te cuento de qué se trata el VRS para que tomes precauciones para evitar el contagio, y sepas cuándo llamar al médico en caso de que tu bebé tenga síntomas.

Si tienes un bebé, prepárate: es muy probable que cuando cumpla 2 años – o antes – se contagie con el Virus Respiratorio Sincital (VRS), el cual es el causante más común de las infecciones en los pulmones y en las vías respiratorias. No es para alarmante, pero la realidad es que el Virus Respiratorio Sincital es muy contagioso y es indispensable que te informes para que puedas identificar los síntomas y actuar de inmediato, puesto que cuando se trata de la primera vez, el VRS se presenta con severidad.

Este virus causa una infección cuyos síntomas pueden ser parecidos a los de una gripe moderada o fuerte. Puede que no dé complicaciones, pero en el caso de los bebés (especialmente los bebés prematuros y aquéllos que nacieron con problemas cardio-pulmonares) el Virus Respiratorio Sincital puede convertirse en neumonía, en bronquiolitis y en otras complicaciones graves.

El VRS se contagia muy fácilmente a través de las gotitas que quedan en el aire cuando alguien infectado estornuda, se suena la nariz o tose. Además, tu bebé o tú pueden contagiarse si tocan, besan o le dan la mano a alguien que tiene el virus. De igual manera, el contagio del Virus Respiratorio Sincital puede suceder si luego de tocar algún objeto contaminado como un juguete, tu bebé se toca la nariz, los ojos o la boca.

Como ves, es muy fácil contagiarse y no es una coincidencia que este virus ataque a los chiquitos alrededor de los dos años de edad, que es cuando más interactúan con otros bebés, lactantes en su escuela o en el parque.

Es importante que identifiques los síntomas del Virus Respiratorio Sincital (VRS) para saber cuándo llamar al médico porque se trata de algo más que una simple gripe o resfriado. Toma nota:
  • Si tu bebé tiene fiebre alta
  • Si tiene secreción (mucosidad) nasal
  • Si tiene tos fuerte con secreciones amarillas, verdes o grises
  • Si se presenta deshidratación
  • Si tiene dificultad para respirar o respira muy rápidamente (en caso extremo, si tiene las uñas o los labios azules)
  • Si está inactivo e irritable
  • Si no quiere ser amamantado o tomar biberón
El médico te indicará el tratamiento a seguir o si es necesario hospitalizará a tu bebé para evitar consecuencias más graves.

Como con todas las enfermedades que afectan especialmente a los bebés, el Virus Respiratorio Sincital exige que prestes mucha atención a los síntomas y que actúes ante cualquier alerta o duda. Recuerda que la mejor manera de prevenir este virus es lavándote las manos y limpiando las superficies que entran en contacto con el bebé. Asegúrate de que las personas que tocan al bebé, tengan las manos limpias y que nadie fume a su alrededor.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 18 de febrero de 2012

La fimosis: ¡Hombre, algo anda mal allá abajo!

¿Sabes qué es la fimosis? Se trata de una enfermedad muy común, relacionada con la piel del pene, que impide o dificulta que el prepucio (que cubre la punta o cabeza del miembro), se retraiga adecuadamente. En los niños pequeños esta situación es natural y se resuelve casi siempre por sí sola, pero cuando se presenta en los jóvenes o en los adultos puede provocar infecciones y otras complicaciones.

La punta o cabeza del pene (o glande), está protegida por una capa de piel que se conoce como prepucio. Esta capa de piel de retrae tanto para poder asear el glande cuando el pene está en estado flácido, o durante una erección. Cuando no se puede descubrir o destapar el glande completamente debido a la estrechez del prepucio, se trata de la fimosis. Es una condición muy común, pero a la que hay que prestarle atención.

Si bien la fimosis puede darse en distintos grados, en general no causa dolor, aunque si el prepucio está muy ajustado puede generar problemas para orinar o para tener relaciones sexuales. Además, dificulta la limpieza y una higiene adecuada debajo del prepucio, lo que aumenta las posibilidades de contraer infecciones.

La fimosis suele ocurrir naturalmente en los niños pequeños pero va desapareciendo con el crecimiento. Se estima que se presenta en más del 80% de los recién nacidos y es normal hasta los dos años de edad. Esto es así por lo siguiente: el prepucio se comienza a desarrollar como una capa de piel alrededor del glande a partir de la duodécima semana de gestación. Al nacer el bebé, el prepucio ya cubre totalmente al glande y está adherido fuertemente a él. Al paso del tiempo, durante los primeros años de la infancia, por lo general hasta los cuatro o cinco, se produce la separación gradual del prepucio, mediante erecciones intermitentes del pene y por el proceso normal de descamación de la piel.

Durante las visitas al pediatra, éste revisará el grado de fimosis que pueda presentar el bebé y aconsejará a los padres que intenten empujar suavemente y poco a poco el prepucio a la hora del baño y que lo limpien bien para evitar infecciones. Por lo general, la fimosis irá resolviéndose con el crecimiento, como ya dijimos. Pero si al llegar a la pubertad el prepucio continúa demasiado estrecho, lo mejor es consultar a un médico y nunca forzarlo, ni estirar demasiado la piel, ya que esto puede generar otro problema que puede tener consecuencias peores, denominado parafimosis.

La parafimosis se produce cuando, al empujar el prepucio ajustado o estrecho detrás de la cabeza del pene, éste se traba y no puede volver a su posición normal. Esto puede causar una inflamación (hinchazón) dolorosa y pérdida del flujo sanguíneo en la punta del pene y es una emergencia médica ya que puede provocar daños irreparables en el pene.

Si no ha habido fimosis durante la infancia y se presenta en los jóvenes o en los adultos, puede ser un síntoma de alguna condición como la diabetes o una infección debajo del prepucio que se conoce como balanitis.

En estos casos, la fimosis no desaparecerá a menos que se trate la infección. A veces, una higiene adecuada y el tratamiento inmediato son suficientes, pero en los casos más persistentes quizás sea necesario hacer una circuncisión, que es una cirugía rápida y sencilla que cosiste en eliminar parte de la piel del prepucio para dejar el glande al descubierto.

Ten en cuenta que no todas las fimosis son iguales. Las más molestas son las que impiden tener una erección completa, pero en todo caso son motivo de consulta con un especialista (un urólogo) para evitar un mal mayor.

La parafimosis no es la única complicación que puede generar esta condición. Si tienes fimosis también tienes más posibilidades de desarrollar infecciones en el pene, como la balanitis o infecciones de orina, fisuras y sangrados al tener relaciones sexuales y de desarrollar cáncer del pene, ya en edad adulta.

Ahora ya lo sabes. Si no estás circuncidado y la piel de tu pene está muy tirante, no esperes a que el problema sea mayor: supera la vergüenza y consulta con tu médico cuanto antes, para que tu pene se mantenga siempre fuerte y saludable.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Las quemaduras: cómo evitarlas y cómo tratarlas

Imagen tomada de internet

Una salpicadura de aceite, el contacto con la parrilla del horno, un chorro de algún líquido caliente y hasta exponerse al sol por largo tiempo puede provocar dolorosas quemaduras. Todas ellas puedan evitarse con un poco de precaución. Conviene además que estés preparado(a) y sepas cómo actuar en caso de que ocurra un accidente. Sigue estos consejos para que tu hogar sea más seguro para ti y tu familia.

Según informa el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), cientos de personas, especialmente los niños, llegan a diario a las salas de emergencia con quemaduras provocadas por líquidos calientes o vapor, o por descuidos en la cocina. Es imprescindible que tomes todas las medidas que sean necesarias para evitar que una de esas personas seas tú, un hijo o un familiar querido. Vayamos por partes:

Previniendo quemaduras en la cocina

Esta es el área de la casa en la que más quemaduras se producen y es lógico, ya que es precisamente el corazón del hogar, y el lugar donde se preparan los alimentos que consumimos a diario, ¡a base de fuego y calor!

Las medidas que debes tomar:
  • No te alejes de la cocina mientras estás cocinando, especialmente si estás friendo un alimento. Nunca desatiendas una sartén con aceite caliente o hirviendo.
  • Voltea las asas de las ollas hacia el centro o hacia el fondo del fogón.
  • Aleja las toallas de cocina, las bolsas plásticas o de papel de las superficies de calor. De igual forma, evita usar mangas largas y anchas mientras cocinas, así evitas que puedan accidentalmente prender fuego, o enredarse y voltear una olla.
  • Nunca cocines mientras sostienes a un niño o a una mascota.
  • Mantén a los niños alejados de la cocina y nunca dejes que se acerquen o abran la puerta del horno.
  • Utiliza manoplas al manipular las ollas y se precavida a la hora de abrir el horno caliente, al cambiar las parrillas o al voltear el asado.
Primeros auxilios para las quemaduras en la cocina:

Aún tomando todas las medidas de precaución, es posible que ocurra un accidente. Si te quemas, haz lo siguiente:
  • Deja correr agua fresca sobre el área quemada, o sumerge el área en agua fresca (no en agua ni fría ni helada), o cúbrela con una talla limpia y humedecida en agua fría. Este paso es necesario para retirar la mayor cantidad de calor posible de la piel y reducir la inflamación.
  • Cubre la quemadura con una venda estéril o un paño limpio.
  • Protege la quemadura (no le apliques presión y evita fricciones). Envuélvela con la gasa o venda estéril sin apretar demasiado.
  • Toma un analgésico (medicina para dolor) de venta libre para aliviar el dolor.
  • No le apliques mantequilla, hielo, cremas u otro remedio casero. Tampoco le apliques vendajes adhesivos o motas de algodón (las fibras pueden adherirse a la quemadura e irritarla).
  • Si la quemadura es severa o muestra señales de infección (inflamación, bordes enrojecidos y secreción), llama a tu médico o acude a una sala de emergencias.
  • Las quemaduras pequeñas se irán sanando sin necesidad de mayor tratamiento, pero es posible que quede algún tipo de decoloración en la piel. Usa un bloqueador solar en el área durante al menos un año, para proteger la piel nueva y más delicada.
Previniendo quemaduras con líquidos calientes o vapor:

Las víctimas más comunes de este tipo de quemadura son los niños. Como también tienen una piel menos gruesa que la de los adultos, las quemaduras tienden a ser más profundas.

Las medidas que debes tomar:

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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Traumatismo en las uñas

¿Qué es?

Una uña del dedo de la mano o del pie puede lesionarse por un golpe en la uña o al apretarse el dedo de la mano o del pie con una puerta o un cajón. Esta clase de traumatismo comúnmente acumula sangre debajo de la uña, una condición llamada hematoma subungueal. Las uñas puede doblarse o agrietarse, o una astilla puede incrustarse debajo de la uña.

Los traumatismos repetidos debajo de las uñas del pie, causados por zapatos de mal calce, pueden conducir a deformidades en las uñas. Las deformidades podrían parecerse a infecciones fúngicas (por hongos); las uñas pueden ser gruesas o descoloridas y podrían levantarse del lecho ungueal (base de la uña), lo que causa molestias estéticas serias.

Hábitos tales como morderse las uñas y las cutículas también pueden causar traumatismo en las uñas. Morderse las uñas es la causa principal de paroniquia aguda, un tipo de infección en la cual una bacteria ingresa debajo del tejido del lado de la uña y causa inflamación (hinchazón) e irritación. Tocarse constantemente la uña del dedo gordo y la cutícula con el dedo índice puede producir rayas horizontales en medio de la uña. En casos extremos, la uña puede agrietarse.

Síntomas

El hematoma subungueal es de color rojo oscuro y se localiza debajo de la uña. El dedo de la mano o el pie doler.

Otros traumatismos en la uña podrían ser dolorosos y la uña podría agrietarse, quebrarse o levantarse del lecho ungueal.

Diagnóstico

Su médico puede examinar cualquier traumatismo en la uña para decidir cuál es el mejor plan de acción. Según el traumatismo, su médico podría querer tomarle radiografías.

Duración

Las lesiones en las uñas puede ser evidentes hasta que la uña dañada crece. Las uñas de los dedos de las manos usualmente tardan en crecer por completo aproximadamente dos meses. Las uñas de los dedos de los pies tardan alrededor de cuatro meses. Si las lesiones incluyen la base de la uña, algunos cambios cosméticos podrían ser permanentes.

Prevención

Para ayudar a prevenir el traumatismo de la uña:

Use calzado de tamaño apropiado; muchas personas usan calzado demasiados pequeños que pueden ocasionar demasiados problemas de pies, incluidos traumatismos en las uñas de los dedos del pie.

Mantenga cortadas las uñas de los dedos de sus manos y no se muerda sus uñas y cutículas.

Tratamiento

El tratamiento para el hematoma subungueal tiene como objetivo aliviar la presión al drenar la presión producida por la sangre atrapada debajo de la uña. En el caso de un pequeño hematoma, puede calentar una aguja o el extremo de un clip hasta que esté rojo de tan caliente. Presione levemente la punta roja puede para que penetre en la uña, esto genera un pequeño agujero que permite drenar la sangre. La uña podría seguir descolorida después de este procedimiento.

Algunas personas no se sienten cómodas como para hacer esto en el hogar. Su médico pude proporcionarle el mismo tratamiento en su consultorio usando una cuchilla o aguja estériles. Si la sangre ocupa más de la mitad del área debajo de la uña, el médico debería evaluar la uña. Ocasionalmente, la uña podría extirparse y reparar una rotura profunda con puntos.

Si la uña se dobla o se corta irregularmente, usted debería recorta la para evitar engancharla y seguir lesionándola.

Si su uña se sale por completo del lecho ungueal, en un principio lo mejor sería volver a colocar la uña en su lugar y mantenerla allí con un vendaje. Las uñas no se vuelven a adherir al lecho ungueal una vez separado de este, pero en la mayoría de los casos la nueva uña comenzará a crecer lentamente.

Cuándo llamar a un profesional

Si la sangre debajo de la uña ocupa más de la mitad del área de la uña, el médico debería evaluar el dedo porque podría significar una fractura de hueso subyacente o un desgarro del tejido. Su médico debería evaluar la hemorragia (sangrado) debajo de la uña que no está causada por el traumatismo.

Si experimenta una lesión en su uña, asegúrese de que tenga actualizada las dosis de vacuna contra el tétano.

Pronóstico

El pronóstico es excelente. Si el traumatismo en la uña lesiona la matriz de la uña (el tejido dentro de la cutícula en la base de la uña donde se forma la uña nueva), puede formarse un borde o una grieta. Si la matriz sana normalmente, esta deformidad eventualmente desaparecerá a medida que la uña vuelve a crecer.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 1 de diciembre de 2011

¿Corres riesgo en la barbería o el salón de belleza? Entérate aquí


Las barberías y los salones para las uñas pueden arriesgar tu salud si no cumplen con las normas de higiene necesarias para evitar el contagio de enfermedades infecciosas como la hepatitis. Esto puede ocurrir si las herramientas que utilizan para embellecerte no están desinfectadas correctamente. Aquí te contamos más sobre este tema, y cómo cuidarte del contagio.

Muchos hombres y muchas mujeres cuidan su aspecto con esmero y para ello visitan los salones de belleza y las barberías que se ocupan de prestar servicios para embellecer distintas partes del cuerpo. Las uñas de las manos y de los pies suelen ser de los servicios más solicitados. Allí se ocupan de cortarlas, limarlas y dejarlas bellas y listas para lucirlas ante el mundo.

Pero – como dice el dicho popular – “no todo lo que brilla es oro”. Muchos de estos salones no cumplen con las normas de higiene necesarias y se convierten en un lugar peligroso para cualquier persona que se atienda allí. ¿Por qué? Porque al trabajar con objetos cortantes (como tijeras, navajas, limas y hasta cepillos), pueden generar lesiones diminutas que le abran paso a algún germen microscópico que luego afecte la salud.

Uno de los más peligrosos es el virus de la hepatitis, una enfermedad que ataca al hígado y que puede convertirse en una condición crónica que, con el tiempo, genere complicaciones y hasta la muerte.

Al respecto, un estudio presentado en la reunión científica anual de gastroenterología que se realizó este año en Washington D.C. , Estados Unidos, analiza un informe del Departamento de Salud de Virginia sobre el riesgo de la infección con hepatitis en los salones de uñas y en las barberías y pone de manifiesto la preocupación que existe sobre este tema, ya que actualmente hay pocos estudios sobre la transmisión de las enfermedades infecciosas en estos lugares, y muchas veces faltan controles sobre las condiciones de higiene.

Durante el congreso, los investigadores explicaron que el estudio que desarrollaron surgió debido a un caso de hepatitis C aguda, que estaba claramente relacionado con un servicio de manicura/pedicura.

El término hepatitis se refiere a un grupo de enfermedades causadas por un grupo de virus, que producen inflamación en el hígado. Existen distintos tipos de hepatitis, cada una con síntomas distintos y que se contagian de maneras diferentes: Hepatitis A, Hepatitis B, Hepatitis C, Hepatitis D y Hepatitis E.

De todas ellas, la B y la C son las únicas que tienen la capacidad de provocar infecciones de por vida que, con el paso del tiempo y casi sin que la persona se de cuenta, pueden desarrollar problemas mayores, como la cirrosis y el cáncer hepático. En conjunto, ambas constituyen la principal causa del cáncer del hígado en el mundo y representan el 78% de los casos.

Por eso es tan importante tratar de controlar la expansión de esta enfermedad que, sólo en Latinoamérica, se estima que afecta a aproximadamente a 10 millones de personas, mientras que en el mundo se calcula que son casi un millón las personas que mueren por algún tipo de hepatitis.

Luego de conocer estos datos, posiblemente te preguntes ¿cómo puedo evitar el contagio? Para ello, cada tipo de hepatitis tiene su forma particular y diferente.

El virus de la hepatitis B, por ejemplo, se transmite principalmente a través de relaciones sexuales sin protección. Afortunadamente, existe una vacuna para evitar su contagio. No dudes en hablar con tu médico acerca de ella.

El virus de la hepatitis C, en cambio, se transmite principalmente a través del contacto con sangre infectada (o si las herramientas que usan para hacerte el manicure o pedicure (pedicura), no están bien desinfectados y se utilizaron en una persona que padecía de hepatitis C); de madre a hijo en el momento del nacimiento; y aunque es raro que ocurra, también puede contagiarse a través relaciones sexuales sin protección.

Lamentablemente, no existe una vacuna contra la hepatitis C, pero sí hay ciertas medidas que reducen el riesgo de contacto con el virus, como no compartir jeringas, máquinas de afeitar, cepillo de dientes o cualquier otro artículo que pueda contener sangre infectada; esterilizar el material médico y dental, y usar guantes protectores para manipular sangre o sus derivados.

En el caso de las barberías y los salones para las uñas, no dejes de preguntar acerca de la higiene del lugar. El que los empleados utilicen herramientas limpias y el que las desinfecten correctamente cada vez puede ser suficiente para evitar el contagio. Ten mucho cuidado, porque además de lucir bien, debemos proteger nuestro mayor tesoro: la salud.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Listeria y listeriosis: ¡fuera de mi cocina!


Si comes algún alimento contaminado con la bacteria Listeria monocytogenes, puedes enfermarte de gravedad y hasta necesitar hospitalización. Y si no gozas de buena salud, o padeces de alguna condición como la diabetes o el cáncer, las consecuencias pueden ser fatales. El brote por contaminación de listeria que ha afectado en meses recientes a los Estados Unidos, ha cobrado ya 18 muertos y ha infectado a unas 100 personas. Es sin duda, el peor de la última década y hay que detenerlo cuanto antes. Como los casos siguen sumándose, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) aconseja a toda la población a que tome medidas de seguridad, sobre todo en la cocina en donde se preparan los alimentos. Infórmate y pon estos consejos en práctica.

El brote de contaminación por listeria, que se extendió por 20 estados de la Unión Americana y sigue afectando a más personas todavía, se asoció primero a melones cantalupo contaminados, como explicamos ya en otro artículo de VidaySalud. Luego se extendió a otros productos, como las lechugas de tipo romana enviadas a Alaska desde California, y se han detectado casos de contaminación con listeria relacionados con productos lácteos como la leche sin pasteurizar, los quesos suaves preparados con leche sin pasteurizar, así como las carnes procesadas, los hot dogs, los mariscos ahumados y las ensaladas hechas en los delicatessen (la salchichonería) de algunas cadenas de supermercados.

Cuando la persona come un alimento contaminado con esta peligrosa bacteria, puede contraer listeriosis, una enfermedad potencialmente mortal en las personas vulnerables como las mujeres embarazadas, las personas de edad avanzada o las que tienen un sistema inmunológico (de defensa) debilitado, como pacientes con VIH/SIDA, cáncer, diabetes, enfermedades renales o con trasplantes de órganos. Los síntomas de la listeriosis son: fiebre, dolores musculares, diarreas y náuseas que pueden hasta requerir hospitalización.

A diferencia de otras bacterias, la listeria puede crecer y desarrollarse incluso en el refrigerador, así que si adquieres un alimento contaminado en el supermercado y lo refrigeras, todos los alimentos que tengas guardados allí pueden infectarse también, lo que aumenta las probabilidades de que tú y tu familia se enfermen. Los expertos de la FDA recomiendan que laves cuidadosamente todas las frutas y los vegetales bajo el agua de la llave antes de comerlas, cortarlas o cocinarlas, aunque vayas a pelarlas más adelante. Con un cepillito de cocina, frota la superficie firme de las frutas y las verduras (melones, manzanas o pepinos), y úsalo también para quitar toda la tierra de las batatas (patatas o papas). Pero los consejos no terminan ahí. Hay mucho más que puedes y debes hacer para mantener saludable a la familia.

Refrigeradores ¡muy fríos!

Es importante que los alimentos guardados en el refrigerador y las neveras se mantengan bien fríos para reducir la infección por listeria. Aunque puede crecer en el refrigerador, su crecimiento se debilita y se retarda cuando el refrigerador tiene una temperatura de 40º F (4.40º C) o menos.

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martes, 1 de noviembre de 2011

Las alergias también afectan los ojos. Aprende a evitarlas y a tratarlas


En cuestión de alergias, la nariz no está sola. Si pensabas que los únicos síntomas de alergia son la congestión, el goteo nasal y los estornudos, te equivocas. Si un día amaneces con los ojos enrojecidos que te pican, te arden y te lagrimean, y/o con los párpados inflamados, tienes todas las señales de una alergia ocular o conjuntivitis alérgica. De momento, una compresa de agua fría puede aliviar los síntomas, pero a largo plazo necesitas identificar qué te la produce y aprender a combatir los síntomas.

Los ojos son órganos muy sensibles y delicados. Cualquier cosa que los irrite resulta extremadamente molesta: imagina la sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo, una especie de arenilla que se añade a la picazón que te hace restregarlos continuamente, y ni hablar del enrojecimiento y la inflamación. ¿Cómo salir a la calle con semejante aspecto? Pues bien, una de cada cinco personas (en los Estados Unidos) padece de alergias que les afectan los ojos y que se conocen como alergia ocular o conjuntivitis alérgica. 

Aunque pueden provocar visión borrosa, la buena noticia es que los síntomas de esta condición, aunque son muy molestos, no afectan permanentemente la vista, a diferencia de otras infecciones en los ojos que sí pueden dañarla y a veces dan los mismos síntomas. Por eso, si no encuentras alivio y mejoría con los medicamentos de venta libre para las alergias y las estrategias para evitarla, conviene que consultes cuanto antes con el oftalmólogo (el médico especializado en los ojos) o con tu médico de cabecera.

¿Por qué suceden?

La función del sistema inmunitario o inmunológico (el de defensa) es proteger al organismo de sustancias dañinas como los virus y las bacterias. Este sistema también reacciona y actúa ante sustancias extrañas, llamadas alérgenos (a los que la persona es alérgica) que por lo general son inofensivas y no causan ningún problema en la mayoría de las personas. Pero en una persona alérgica, el sistema inmunitario es hipersensible y reacciona de forma extrema. En el caso de la alergia ocular (de los ojos), el problema comienza cuando la conjuntiva (la membrana que recubre la parte interna del párpado y la parte blanca del ojo) entra en contacto con un alérgeno. 

En su intento de combatir lo que percibe como un ataque, el sistema inmunológico crea anticuerpos que causan que el ojo libere histaminas y otras sustancias para combatir el alérgeno. Eso es lo que provoca el enrojecimiento, la picazón y el lagrimeo, molestias que pueden ocurrir independientemente o en combinación con los síntomas de la alergia nasal.

Los dos tipos de alergia ocular

Hay dos tipos de alergia ocular: la estacional y la más común, la perenne. La alergia estacional ocurre solamente en algunas estaciones del año que coinciden con las épocas en que hay más esporas y polen en el aire (primavera u otoño), mientras que la perenne ocurre durante todo el año. Sus causas más comunes son la exposición a los ácaros del polvo, plumas, caspa, células muertas de la piel de los animales, humo, contaminación ambiental y también a perfumes, cosméticos y ciertas medicinas. Por lo general, la persona alérgica puede identificar qué le provoca el brote de alergia: un paseo por el jardín, cargar a una mascota, aspirar polvo o estar expuesta a algunos productos de limpieza. Pero si las causas no resultan obvias, a veces, una prueba de sangre puede determinarlas con mayor facilidad. Es muy importante saber qué produce la reacción alérgica para poder aislar y evitar lo que la desencadena.

Ambos tipos de alergia producen los mismos síntomas, sólo que se experimentan en distintas épocas y son causados por distintos alérgenos. La picazón es casi siempre un síntoma que indica que se trata de una alergia ocular o conjuntivitis alérgica, que también puede ir acompañada de:

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lunes, 31 de octubre de 2011

¿Infecciones en el gimnasio? Sí son posibles. ¡Protégete bien! Evita las infecciones por hongos.


Los clubes y los gimnasios pueden ser los lugares ideales para que los hongos aprovechen y se pasen de una persona a otra, provocando molestias e inconvenientes. En este artículo te contamos algunas medidas que debes considerar, para que vayas al gimnasio a ponerte en forma, no a “pescar” infecciones.

Una de las cosas que más le gusta a Marcelo es ir al gimnasio. Luego de sus rutinas regulares se siente como nuevo, un poco cansado, pero revitalizado y lleno de energía, como si todas sus tensiones se quedaran allí. Además, se encuentra con sus compañeros y comparten historias y experiencias. A Luciana le pasa algo similar en el club en el que practica vóley varias veces por semana. Pero no todo en el gimnasio es color de rosa. Ambos notan, de tanto en tanto, que la piel se les irrita o se enrojece en ciertas zonas, o los pies les pican. Luciana incluso ha notado que una de sus uñas ha tomado un color más oscuro, aunque no por suciedad, y para disimularla se pinta las uñas de colores fuertes.

Claro, las mujeres tenemos esa posibilidad de esconder lo que no nos gusta, aunque no es la solución en este caso, que necesita un tratamiento médico apropiado indicado por un dermatólogo (el especialista en problemas de la piel). Posiblemente Marcela se ha contagiado con alguien que, al igual que ella, también disimulaba el problema.

¿De qué estamos hablando? De algo tan común y corriente como los molestos hongos que, en general, tienden a ser superficiales. Tienes que empezar a combatirlos lo antes posible para que no se esparzan y se vuelvan más difíciles de eliminar.

Los hongos son moneda corriente en los gimnasios y clubes porque necesitan un lugar húmedo para mantenerse vivos y trasladarse de una persona a otra. Es muy fácil contraerlos en los sitios en los que se comparten duchas y tal vez toallas y otros objetos personales, en especial en los vestuarios (sobre todo la ropa para entrenamiento que proporcionan algunos clubes y gimnasios). Además, al hacer deportes el cuerpo tiende a transpirar y mantenerse más húmedo en ciertas zonas, en donde fácilmente pueden instalarse estos pequeños y molestos invasores.

Para que estés bien informada(o), aquí te contamos acerca de los tipos de hongos más comunes que puedes traer a casa del gimnasio:

Pie de atleta: en general se produce entre los dedos, donde la piel se pone roja y se cae, provocando ardor e inflamación. Este tipo de hongo puede transmitirse a través de los pisos mojados, las medias sudadas y los zapatos húmedos.

Tinea, también conocida como tiña: puede afectar la piel y el cuero cabelludo. Cuando se produce en la piel, habitualmente comienza como una pequeña zona enrojecida del tamaño de un guisante (chícharo o arveja) y se extiende en forma de círculo a medida que crece. En inglés se le conoce comoringworm, ya que puede parecer que hay gusanos diminutos debajo de la piel (aunque no es así). También, puede aparecer en la ingle, tanto en el hombre como en la mujer, causada por el sudor y la humedad que genera el roce de la ropa al hacer ejercicio.

Hongos en las uñas: cuando se ponen quebradizas, cambian de color o de grosor o se separan de la piel, entonces es posible que estén infectadas, tanto las de las manos como las de los pies.

Para evitar el contagio, debes poner en práctica unos sencillos cuidados que te ayudarán a evitarlos:

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viernes, 16 de septiembre de 2011

El jugo de arándano rojo: una bebida capaz de prevenir úlceras e infecciones urinarias


¿Eres de las que prefieren las soluciones naturales a las medicinas tradicionales? Entonces te conviene saber que el jugo de arándano rojo (“cranberry”) contiene compuestos especiales que pueden evitar las úlceras estomacales y las infecciones urinarias. Infórmate aquí sobre las propiedades de este fruto, que además de beneficioso para la salud, resulta tremendamente refrescante.

¿Te imaginas tomando jugo para evitar una úlcera? En lugar de una medicina que probablemente no tiene un sabor agradable, visualiza un vaso con un estimulante y delicioso jugo (zumo) de color rojo. ¡Qué diferencia! Ahora parece posible ya que los investigadores continúan trabajando para encontrar nuevos tratamientos, más seguros y naturales, que te ayuden a mantenerte saludable. Así, por ejemplo, desde hace años se analizan las propiedades del arándano rojo y sus posibles efectos sobre la salud.

El arándano rojo es el fruto de un arbusto pequeño que crece en América del Norte y que en inglés se conoce como cranberry (diferente al blueberry y a otros frutos rojos). Los científicos están desde hace un tiempo analizando cómo actúa éste ante una bacteria denominada Helicobacter pylori (H. pylori), que es la responsable de provocar la mayoría de las úlceras estomacales.

Este fruto tiene una larga historia de uso para el tratamiento de enfermedades urinarias, y desde hace años los científicos saben que tomar jugo de arándanos rojos puede ayudar a prevenir las infecciones urinarias (aunque no a tratarlas), ya que impide que algunas bacterias se adhieran a las células receptoras de las vías urinarias.

Siguiendo esta misma idea, ahora también se cree que este mecanismo puede repetirse contra la bacteria H. pylori en el estómago. Así, el jugo del arándano rojo también ayuda a evitar la formación de úlceras pépticas.

Una úlcera péptica es una llaga o herida que se produce en las paredes del estómago o el duodeno (que es la primera parte del intestino delgado), provocada por los ácidos que ayudan a digerir los alimentos, en la mayoría de los casos debido a una infección que causa la bacteria H. pylori.

Actualmente, para combatir las úlceras se utilizan medicinas para bloquear los ácidos del estómago y antibióticos para matar la bacteria que las causa. Junto a estos métodos, el jugo de arándanos rojos podría sumarse como una alternativa natural, gracias a que tiene unos compuestos denominados proantocinadinas, que se consideran las responsables de evitar que la bacteria H. pylori se adhiera a las paredes del estómago.

De hecho, la mayoría de las investigaciones al respecto encontraron que tomar jugo de arándanos a diario puede ayudar efectivamente a las personas con riesgo de desarrollar úlcera péptica a evitar que ésta se produzca. Tal es el caso, por ejemplo, de dos estudios que se dieron a conocer en 2005 y 2008, que llegaron a la misma conclusión.

Del mismo modo, la Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales clasifica al jugo de arándanos rojos como “posiblemente eficaz” para prevenir las infecciones de las vías urinarias (ITUs), en especial en las mujeres mayores y en las embarazadas, así como en las personas hospitalizadas. Otras investigaciones recientes también relacionan el uso de este fruto, que tiene propiedades antioxidantes y anticancerígenas, con la prevención de la placa dental.

Pero antes de salir corriendo en busca de arándanos rojos o de suplementos en pastillas a base de este fruto, es importante que tengas en cuenta que su uso (como el de cualquier medicina o suplemento) debe ser supervisado por un médico, ya que puede tener efectos colaterales no deseados.

En el caso del jugo de arándanos, si bien su consumo es seguro, cuando se toma en exceso puede provocar diarrea. Además, se ha demostrado que puede causar reacciones negativas cuando se toma junto con otras medicinas, como algunos anticoagulantes y la aspirina.

Mientras tanto, las investigaciones continúan para encontrar más pruebas acerca de cómo afecta el jugo de arándanos rojos a la salud y cuán efectivo es. Si estás considerando tomarlo, especialmente en suplementos y/o estás tomando otras medicinas, no olvides consultarlo con tu médico de confianza.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 11 de septiembre de 2011

Qué se debe hacer antes y después de una extracción dental


Hay ocasiones en las que no queda otro remedio que extraer un diente (caries muy avanzadas, enfermedad periodontal, infecciones, piezas que no han brotado del todo o no se encuentran la posición correcta). Ya sea una cirugía sencilla o más complicada como la extracción de una muela impactada, hay cuidados específicos que debes seguir antes y después de la extracción para que la herida sane lo antes posible y evitar infecciones y complicaciones innecesarias. ¿Sabes cuáles son?

Ya tienes cita con el cirujano dental para extraerte los cordales (las muelas del juicio)… O quizás se trata del diente que no le ha acabado de brotar a tu hija y le causa demasiada presión sobre otra de sus piezas dentales y hay que sacarlo. Cualquiera que sea el caso hay instrucciones específicas que debes seguir para que la cirugía dental sea un éxito y no surjan infecciones en la herida o complicaciones. A continuación te damos recomendaciones generales, desde luego que debes seguir las que te de tu odontólogo o cirujano dental.

Los preparativos y los cuidados comienzan antes de la cirugía:

En el caso de los adultos, cero alcohol: evita las bebidas alcohólicas dos días antes del procedimiento y también después de la operación, o mientras dure el tratamiento con los antibióticos, si el odontólogo (el dentista) te los prescribe.
Evita además comidas muy pesadas la noche previa y trata de dormir lo suficiente para que amanezcas descansada(o).
Si el procedimiento requiere gran cantidad de anestesia y/o sedación (como en el caso de la extracción de los cordales), no puedes conducir. Haz los arreglos necesarios para que otra persona te lleve y te traiga de la consulta del dentista.

El cirujano puede indicar que tomes antibióticos antes del procedimiento para evitar que los gérmenes de la boca pasen al torrente sanguíneo durante la cirugía. Esto por lo general se hace si el paciente tiene alguna condición que le dificulte combatir las infecciones como por ejemplo: válvulas del corazón artificiales o dañadas, defectos cardíacos congénitos, diabetes, sistema inmunológico (de defensa) debilitado, el paciente toma medicamento esteroides (como parte del tratamiento del asma o la enfermedad de Crohn, por ejemplo), o ha sufrido anteriormente una endocarditis bacteriana (infección de la membrana que recubre el corazón).

Si estás tomando algún medicamento recetado, especialmente si es un anticoagulante (como el Coumadin o Warfarina), comunícaselo al cirujano ya que esto puede interferir con la coagulación y la cicatrización. Es posible que también debas dejar de tomar temporalmente medicamentos analgésicos (para el dolor) de venta libre que pueden afectar el proceso de coagulación de la sangre. Los suplementos como el ginko biloba y el ginseng también pueden aumentar el sangrado y es mejor dejar de tomarlos antes de la cirugía.

Lo que debes hacer después de la cirugía:...

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