DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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martes, 10 de julio de 2012

¿Tu bolso te está enfermando y no te das cuenta?


El bolso te acompaña a todas partes, ¿cierto? Va contigo al trabajo, a las tiendas, al restaurante, al cine, al parque, al bar… ¡y hasta al baño! Pero si quieres seguir manteniendo una buena relación con este accesorio indispensable, es importante que tomes algunas medidas para que no se perjudique tu salud.

Emma se molesta cuando una visita llega a su casa, y pone su bolso en el mostrador de la cocina, donde ella manipula los alimentos, o en la mesa de comer. Dice que los bolsos están llenos de microbios, y que pueden contaminar la comida. ¡Y tiene razón! ¿Has visto, por ejemplo, a una mujer que entra al baño de un restaurante, pone su bolso en el piso, y regresa luego a la mesa bolso en mano y se sienta a comer como si tal cosa? Y ni siquiera se da cuenta de lo que ha hecho.

Y es que el bolso es casi como la segunda casa de una mujer. Sales con él a la calle, con todo lo que necesitas… y hasta lo que no necesitas: monedero, cepillo del cabello, estuche de maquillaje, celular, servilletas de papel (a veces usadas), llaves, gafas, aspirinas, tampones, caramelos, goma de mascar, aspirinas, agenda, tarjetas de crédito y de negocios, bolígrafos, dinero, etc., etc. Cuando llegas a tu casa, ¿dónde lo pones? Si eres como la mayoría, en cualquier parte (tu escritorio, el piso de la sala, la mesa de la sala o de la cocina…), sin preocuparte de limpiarlo antes.

Y ahí reside el problema. Las mujeres colocan su bolso en cualquier superficie, desde asientos y pisos de autobuses y trenes, hasta sillas de una consulta médica, mostradores de restaurantes de comida rápida y pisos de baños públicos. Todos estos sitios, especialmente el último, están repletos de gérmenes potencialmente dañinos, que se pasan al bolso y a todo lo que se pone en contacto con él, incluyendo tus manos. En suma, tu bolso se convierte en un portador ambulante de bacterias.

El lugar más peligroso es el piso de un baño público. Una investigación de ABC News reveló que la mayoría de los bolsos femeninos contienen decenas de miles de gérmenes. La mitad de los bolsos que se analizaron en el experimento mostraban bacterias coliformes, indicio de la posible presencia de desechos de personas o de animales. La razón: cuando van a un baño público, muchas mujeres colocan sus bolsos en el piso, casi siempre salpicado de líquidos del cuerpo y de materia fecal.

Una de las más comunes es precisamente la Escherichia coli o E. coli, un grupo de bacterias grande y variado. Algunos tipos causan diarrea, otros causan infecciones de las vías urinarias, condiciones respiratorias, neumonía (pulmonía) y otras enfermedades. Todo pasa a la base del bolso, donde se han encontrado, además de la E. coli, otras bacterias propias de los baños, así como hongos y moho. Estos organismos pueden transferirse a la cama, a la ropa o la mesa donde se preparan o se comen los alimentos.

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sábado, 23 de junio de 2012

¿Hay relación entre una bacteria estomacal y la diabetes tipo 2?

Al parecer, sí. Un grupo de investigadores ha descubierto que una bacteria que provoca úlceras en el estomago aumenta las posibilidades de desarrollar esta enfermedad crónica que afecta a alrededor de 346 millones de personas en todo el mundo.

La diabetes podría estar relacionada con una bacteria denominada Helicobacter pylori (H.pylori), que es la responsable de causar úlceras, gastritis y hasta cáncer del estómago. Esto de acuerdo a un estudio reciente publicado en la edición del 14 de marzo del Journal of Infectious Diseases.

Para llegar a esa conclusión, unos investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, analizaron los datos de más de 13 mil personas que participaron en dos encuestas nacionales de salud y nutrición de ese país.

Los científicos encontraron que quienes tenían la bacteria H. pylori también tenían niveles elevados de un indicador de los niveles de glucosa en la sangre, denominado hemoglobina glicosilada (HbA1c), que es un marcador de la diabetes y de una condición denominada síndrome metabólico. El síndrome metabólico se caracteriza por la presión alta , una elevación del azúcar y de ciertas grasas en la sangre (los triglicéridos, mientras el colesterol bueno o HDL se encuentra por debajo de lo normal), así como obesidad en el área de la cintura (un diámetro mayor de 40 pulgadas o 102 cm. en los hombres y mayor de 35 pulgadas u 88 cm. En las mujeres) . La bacteria H. pylori también podría afectar los niveles de dos hormonas estomacales que ayudan a regular la glucosa (el azúcar en la sangre).

Estos datos son importantes si consideras que más de la mitad de la población mundial está infectada con la bacteria H. pylori, que generalmente se contrae durante la infancia. Se transmite de una persona a otra, por contacto directo con la saliva o la materia fecal (un ambiente limpio y libre de gérmenes puede ayudar a disminuir el riesgo de contraerla), y sólo se localiza en el estómago y los intestinos. Una vez allí, la H. pylori puede debilitar la cubierta protectora del estómago y, de ese modo, le permite a los jugos gástricos que puedan irritar la mucosa del estómago y pueden causar inflamación, erosiones y úlceras en el estómago.

La diabetes, por su parte, se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública, ya que está relacionada con el sedentarismo característico de la sociedad actual y con la obesidad, que actualmente también afecta a millones de personas en todo el mundo.

La diabetes es una condición silenciosa que si no se controla, puede tener efectos peligrosos a largo plazo, como problemas con la visión, dificultad para sanar las heridas (especialmente en los pies), problemas cardiovasculares, incluyendo el corazón y en el sistema nervioso, y daños en los riñones. Ten en cuenta que muchas veces la diabetes no da síntomas. Por eso lo ideal modificar tu estilo de vida y hacerte controles médicos periódicos si eres de los que tienen mayor riesgo de desarrollarla. En este grupo se encuentran los obesos, aquellos cuyos padres o hermanos tienen diabetes y quienes llevan un estilo de vida sedentario. Recuerda que la mejor forma de combatirla es mantener una alimentación saludable, baja en grasas y carbohidratos, acompañada por una rutina de ejercicios.

Pero ahora hay algo más que puedes hacer para mantener a raya la diabetes y es ir a la raíz de la causa de esa gastritis que no se te quita: si notas sangre al defecar, dolor abdominal, indigestión o acidez frecuente, puede deberse a una infección por la bacteria H. pylori. Acude a tu médico y para que te haga pruebas de laboratorio para descartar su presencia y si la tienes, que te de tratamiento apropiado con la combinación de antibióticos que te indique para eliminarla.

Los estudios, como el que te presentamos en esta nota, te brindan más información. Ahora ya estás avisado(a) de que la causa de tus trastornos estomacales (si es la H. Pylori) podría a largo plazo, contribuir a que desarrolles diabetes. Ponte en manos de tu médico lo antes posible para erradicar la bacteria de tu organismo si la tienes. No esperes y aprovecha esta información para proteger lo más valioso que tienes: tu salud.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Es el carro de compra en el supermercado un riesgo de infección para los niños?


Los carritos de compra del supermercado son divertidos para muchos niños y niñas. Nada más ameno que hacer compras junto con mamá montado en él mientras ella empuja. Pero ¡ten cuidado! Estos carritos del supermercado pueden estar infectados con la bacteria E. Coli que puede causar infecciones importantes. Sigue leyendo para que no te pierdas de ningún detalle y tomes medidas al respecto.
¿A qué niño/a pequeño/a no le gusta sentarse en el carrito del supermercado mientras su mamá hace sus compras en el mercado? Es divertido, y además, conveniente para las mamás. Nada mejor que tener donde sentar a su hijo/a mientras elige los alimentos y los productos de limpieza para llevar a casa.  Tal vez cuando anuncias que tienes que hacer las compras, tus hijos/as saltan de felicidad y son los primeros en animarse a acompañarte.
Pero la próxima vez que vayas al supermercado y estés a punto de poner a tu niño/a pequeño/a en el carrito, también saca un pañuelito desinfectante. ¿La razón? Estudios recientes demuestran que en los carritos del supermercado abundan las bacterias como la E. Coli (Escherichia coli), que puede causar infecciones importantes.
Piénsalo: hay evidencias que dicen que los carritos del supermercado no se limpian regularmente, sólo en caso de que se haya derramado algo en ellos. Es decir, que pasan de mano en mano, todo el día, todos los días sin tener la oportunidad de que los desinfecten. En pocas palabras, en un carrito de supermercado hay más bacterias que en un baño público.
Unos investigadores de la Universidad de Arizona analizaron los manubrios de 85 carritos del supermercado y encontraron bacterias fecales en el 72% de ellos. Con un análisis más profundo determinaron que el 50% de estas bacterias corresponden a variaciones de E. Coli, junto con otros tipos de bacterias.
Las E. Coli son un tipo de bacterias que por lo general habitan en el intestino de los humanos y de los animales. Esta bacteria tiene muchas variedades, algunas de las cuales son inofensivas, pero otras en cambio, producen diarrea a causa de sus toxinas. Incluso algunas variedades pueden provocar una diarrea severa que puede dañar tus intestinos.
¿Cómo se contagia la bacteria E. Coli? Estas bacterias viven, como mencioné anteriormente, en el intestino de los animales. En el caso del ganado sano, puede que estas bacterias contaminen la carne en el proceso de matar al ganado para llevarlo a la carnicería. Por eso es importante siempre cocinar bien la carne para evitar contraer una infección. La bacteria también puede encontrarse en los vegetales y el contagio de persona a persona ocurre si quien está infectado/a no se lava las manos después de haber ido al baño, contaminando así las superficies como los manubrios de los carritos del supermercado, por ejemplo.
La infección por E. Coli causa síntomas como diarrea crónica, dolor abdominal y sangre en las heces (materia fecal). ¿Qué puedes hacer para evitar que tu hijo/a se contamine con esta bacteria? Indicarle siempre que se lave las manos con frecuencia, y de ahora en adelante, cuando vayas al supermercado, llevar tus propios pañitos desinfectantes (en algunos supermercados los ofrecen) para limpiar el manubrio del carrito de compras y así dejar que los niños jueguen sin estar expuestos a esta enfermedad.  Además así tú también te proteges, porque la E. Coli puede afectar a adultos y a los chicos.
No te olvides de enseñarle a los niños la regla de oro: lavarse las manos con agua tibia y jabón con frecuencia durante 20 segundos para evitar diseminar y contraer varias enfermedades.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 11 de marzo de 2011

Estreñimiento y retención fecal

¿Qué es?

Normalmente, personas tienen evacuaciones (deposiciones) en intervalos relativamente regulares, y eliminan la materia fecal (las heces) con facilidad sin esforzarse demasiado o sin molestias. Si bien el patrón (la frecuencia) de evacuaciones varía de una persona a otra, alrededor del 95% de los adultos sanos tiene patrones que varían entre 3 veces al día y 3 veces a la semana.

En el caso del estreñimiento, las evacuaciones ya sea que ocurren con menor frecuencia que lo que se espera o las heces son duras, secas y difíciles de eliminar. La mayor parte del tiempo, el estreñimiento no se relaciona con una enfermedad o un trastorno digestivo. En cambio, las causas del problema son la dieta, el estilo de vida, los medicamentos u otros factores que endurecen la materia fecal o interfieren con la capacidad de que la materia fecal pase.

Algunos desencadenantes comunes del estreñimiento en los adultos incluyen:

  • Dieta baja en fibra: usted necesita aproximadamente entre 25 y 30 gramos de fibra todos los días para suavizar la materia fecal y estimular el funcionamiento intestinal adecuado. La mayoría de las dietas de los estadounidenses contienen menos de la mitad de esa cantidad.
  • Consumo inadecuado de líquidos: para ayudar a evitar que las heces se sequen y se endurezcan, su dieta diaria debe incluir mínimo 6 a 8 vasos de agua. Esta cantidad incluye los líquidos que se encuentran en la leche, los jugos, y las otras bebidas, pero también puede considerarse el contenido de agua de las frutas, las sopas, los guisos y los alimentos sólidos.
  • Un estilo de vida sedentario: debido a que es necesario hacer ejercicio regularmente para estimular las contracciones musculares normales de la pared intestinal, el realizar un trabajo sedentario y el hacer ejercicio rara vez aumenta en gran medida su riesgo de estreñimiento.
  • Ignorar la necesidad de defecar: si va a evacuar inmediatamente después de sentir la necesidad de ir al baño a defecar, esto refuerza un reflejo nervioso normal que ayuda a que las heces pasen fácilmente. A veces, a causa de un horario atareado o un acceso limitado a los baños, la persona ignora el impulso de defecar. Si pospone repetidamente las idas al baño hasta encontrar un momento más conveniente, esto puede llevar a problemas de estreñimiento.
  • Factores de viaje y horarios: los viajes pueden causar el estreñimiento ya que cambian su dieta, afectan el horario normal de las comidas y limitan su acceso a los baños.
  • Abuso de laxantes: el uso regular y prolongado de laxantes puede enseñarle a su intestino a que cuente con estos medicamentos para que le ayuden con las evacuaciones. El hábito de usar laxantes puede finalmente contribuir al estreñimiento, ya que el uso continuo de ellos puede causar dependencia.
  • Efecto secundario de medicamentos: el estreñimiento es un efecto secundario de muchos medicamentos tanto recetados y como no recetados. Los medicamentos comunes que causan problemas incluyen suplementos de hierro y vitaminas que contienen hierro, suplementos de calcio, antiácidos con aluminio, antidepresivos, medicinas para tratar la esquizofrenia o las alucinaciones, narcóticos para el dolor, anestesia general, diuréticos, relajantes musculares y ciertos medicamentos recetados para tratar las convulsiones, la enfermedad de Parkinson, la vejiga hiperactiva y la hipertensión.
  • Dolor local o molestia alrededor del ano: una fisura anal o las hemorroides pueden hacer que las evacuaciones sean dolorosas o molestas. (Una fisura anal es una grieta pequeña en la piel de alrededor del ano, y una hemorroide es un bulto de la vena en el ano). Para evitar el dolor, a veces las personas con alguno de estos problemas resisten el impulso de evacuar. Esto puede causar síntomas de estreñimiento.

Con menor frecuencia, el estreñimiento puede ser un síntoma de una enfermedad o una condición del aparato digestivo, del cerebro o de la médula espinal. Algunos ejemplos incluyen el síndrome del colon irritable, la obstrucción intestinal, la diverticulitis, el cáncer colorrectal, el hipotiroidismo, los niveles elevados de calcio en la sangre (hipercalcemia), la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y una lesión en la médula espinal.

El estreñimiento es un problema muy común que afecta a por lo menos al 80% de las personas en algún momento de sus vidas. En Estados Unidos, el tratamiento para el estreñimiento representa más de 2.5 millones de consultas al médico por año, con al menos $800 millones invertidos anualmente en laxantes. Si bien las personas adultas de todas las edades pueden sufrir de estreñimiento, el riesgo de este problema aumenta considerablemente después de los 65 años tanto en los hombres como en las mujeres.

De vez en cuando, el estreñimiento prolongado se convierte en retención fecal; una masa de heces bloquea el colon que con sus contracciones no puede expulsarlas. La retención fecal puede provocar dolor y vómitos, y es posible que una persona con retención fecal necesite tratamiento de emergencia o requiera hospitalización. Esta es una complicación bastante común del estreñimiento prolongado en las personas mayores y aquellas postradas en la cama, y ocurre aproximadamente en el 30% de todos los residentes de hogares de ancianos.

Síntomas

Los síntomas del estreñimiento incluyen:

  • menos de tres evacuaciones por semana
  • heces pequeñas, duras o secas que son difíciles o dolorosas de expulsar
  • necesidad de esforzarse excesivamente para lograr una evacuación
  • sensación de que el recto no está vacío luego de una evacuación
  • uso frecuente de enemas, laxantes o supositorios

Los síntomas de retención fecal incluyen:

  • heces líquidas (la materia fecal se filtran alrededor de la masa retenida de excrementos y se puede confundir con diarrea)
  • dolor abdominal, especialmente después de las comidas
  • sensación constante de querer defecar (ir al baño)
  • náuseas y vómitos
  • dolor de cabeza
  • falta de apetito, pérdida de peso
  • malestar general (sensación de no sentirse bien, de sentirse enfermo)
  • si el problema no se trata, deshidratación, pulso rápido, respiración rápida, fiebre, agitación, confusión e incontinencia urinaria

Diagnóstico

La mayoría de las personas con estreñimiento simple pueden diagnosticarse y tratarse solas. Si tiene estreñimiento, comience por evaluar su estilo de vida. Revise su dieta actual, su nivel de ejercicio diario y sus hábitos para ir al baño a evacuar. Sobre todo, pregúntese si ignora con frecuencia el impulso (la necesidad) de defecar porque le resulta inconveniente. Entonces tome medidas preventivas como aumentar fibra en su dieta, beber mucho líquido y hacer ejercicio regularmente. Si esto no alivia el problema, comuníquese con su médico.

Si tiene estreñimiento con sangrado rectal, dolor o distensión abdominal (hinchazón), póngase en contacto inmediatamente con su médico. En este caso lo mejor será que su médico le haga un examen físico y un examen rectal digital.

Si sus síntomas indican que usted podría tener retención fecal, su médico puede confirmar el diagnóstico examinando su abdomen y buscando una masa de heces retenidas durante el examen rectal digital. Es posible que necesite realizarse otros análisis de sangre, radiografías simples de abdomen, un enema de bario o una sigmoidoscopía (en la que se utiliza un instrumento especial para ver el colon inferior).

Las personas de 50 años o mayores tienen más probabilidades de desarrollar pólipos en el colon o cáncer del colon. El estreñimiento puede ser un síntoma de pólipos en el colon o cáncer, debe asegurarse de tener actualizadas las pruebas de detección del cáncer del colon (mediante colonoscopía u otra prueba).

Duración

La duración del estreñimiento depende de la causa. En la mayoría de los adultos sanos, el estreñimiento mejora gradualmente en el transcurso de las semanas a medida que aumentan el consumo de fibra y líquidos en su dieta, y empiezan a hacer ejercicio con regularidad. Sin embargo, el estreñimiento en las personas que se encuentran postradas en cama con problemas neurológicos puede ser persistente y es un factor de riesgo para la retención fecal.

Prevención

En la mayoría de los casos, usted puede evitar el estreñimiento siguiendo estos pasos:

  • Aumente la fibra en su dieta: establézcase una meta alimenticia de 25 a 30 gramos de fibra por día. Seleccione una variedad de alimentos con alto contenido en fibra como frijoles, brócoli, zanahorias, salvado, granos integrales y frutas frescas. Para evitar la distensión (hinchazón) y los gases, incorpore estos alimentos gradualmente en un período de varios días.
  • Beba cantidades adecuadas de líquido: para la mayoría de los adultos sanos, esto equivale a entre 6 y 8 vasos de agua por día.
  • Comience un programa regular de ejercicio: tan solo 20 minutos de caminata rápida todos los días puede estimular su intestino.
  • Ayude a enseñarle a su tracto digestivo a tener evacuaciones (deposiciones) regulares: programe un período de 10 minutos para sentarse en el baño aproximadamente a la misma hora todos los días. Por lo general, el mejor momento para hacerlo es inmediatamente después del desayuno.
  • No posponga la evacuación hasta encontrar un momento más conveniente: responda al impulso inmediatamente.
  • Utilice un suavizador de heces o complemento de fibra de los que se venden sin receta médica: esto puede evitar el estreñimiento ocasional. Siga siempre las instrucciones de dosificación como está escrito en las indicaciones de las etiquetas de los medicamentos.

Tratamiento

Si tiene síntomas de estreñimiento molestos, es razonable que utilice laxantes para ayudar al intestino a expulsar las heces. Existen muchos laxantes disponibles sin receta y son seguros para uso esporádico. Laxantes a base de sal (“osmóticos”) que contienen magnesio. Un ejemplo es la leche de magnesia. Este tipo de laxantes ayuda a terminar con el estreñimiento arrastrando agua de la pared intestinal hacia el colon, lo que hace que las heces se aflojen. Los laxantes estimulantes como los que contienen sen, cáscara sagrada o bisacodilo son menos suaves; hacen que los músculos del colon se contraigan con mayor frecuencia o de manera más agresiva.

Los laxantes pueden tragarse o introducirse en el recto como un supositorio.

Los enemas también pueden aliviar el estreñimiento y pueden comprarse sin receta en las farmacias. Un enema es una bolsa de líquido (generalmente una mezcla de sal y agua) conectada a un tubo de plástico con una punta cónica. El líquido del enema puede vaciarse en el recto luego de introducir la punta en el ano. El líquido se vacía al levantar la bolsa unas pocas pulgadas ya que desciende por acción de la gravedad. Un enema afloja las heces del recto y provoca que los músculos del recto se compriman como reacción al estiramiento.

Si tiene retención fecal, su médico puede extraer parte de la masa fecal con la mano, introduciendo un dedo enguantado y lubricado en el recto. Por lo general, el resto de la masa puede extraerse con un enema o con irrigación de agua a través de una sigmoidoscopía. Una vez que las heces retenidas se extraen, su médico le indicará una dieta con alto contendido en fibra, y es posible que le recomiende medicamentos para suavizar las heces o laxantes a fin de estimular las evacuaciones regulares.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico inmediatamente si dejó de tener deposiciones y siente dolor o distensión abdominal. También comuníquese de inmediato con su médico si tiene sangrado rectal.

Llámelo si tiene síntomas más leves y desea que lo asesore, si el estreñimiento continúa por más de dos semanas, o si necesita laxantes más de 2 o 3 veces por semana para ayudarlo a evacuar.

Pronóstico

La mayoría de las personas con estreñimiento pueden lograr una funcionamiento intestinal normal con cambios en su dieta y en su estilo de vida.

Las perspectivas para la mayoría de las personas con retención fecal son buenas. Sin embargo, es común que la retención fecal regrese si el estreñimiento no mejora con el tratamiento adicional. Es posible que sea necesario seguir un programa a largo plazo de laxantes leves, de enemas periódicos o ambos.


Tomado de Vida y Salud