DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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viernes, 3 de agosto de 2012

Los beneficios del ejercicio en la tercera edad


Mantener activos el cuerpo y la mente ofrece muchos beneficios a la hora de conservar la salud, aún en el caso de las personas mayores. Al respecto, un estudio reciente ha encontrado que hacer ejercicios y usar la computadora podrían ayudar a disminuir el riesgo de perder la memoria al pasar los años. Descubre aquí más detalles sobre este hallazgo.

Con el paso del tiempo comienzan a aparecer limitaciones en el cuerpo y la mente, por eso muchas personas van dejando de lado las actividades como el ejercicio físico o las que estimulan la mente, aunque lo que se recomienda y lo que se debería hacer es lo opuesto. Por el contrario, el mantenerse activos durante la llamada tercera edad – teniendo en cuenta las posibilidades reales de cada persona, por supuesto — puede ayudar a prolongar la salud y una mejor calidad de vida.

Lo mejor de todo es que, en este caso, el solo hecho de caminar, salir a hacer las compras y ocuparse de la jardinería y otras tareas del hogar es suficiente en muchos casos para lograr este objetivo.

Asimismo, también son aconsejables los juegos que ejercitan la mente y la memoria, como los crucigramas que ayudan a mantener activas las capacidades cognitivas, que son las que te permiten pensar, razonar y conocer. Hasta el uso de la computadora puede ser benéfico.

­Por ejemplo, un grupo de investigadores de la Clínica Mayo ha encontrado que una combinación de ejercicio moderado con estimulación mental a través del uso de la computadora podría ayudar a reducir el riesgo de la pérdida de la memoria relacionada con la edad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la edición de mayo de la revista Mayo Clinic Proceedings, los científicos analizaron a datos que les proporcionaron alrededor de mil personas del Condado de Olmsted, en Minnesota, en Estados Unidos. Los participantes tenían entre 70 y 93 años de edad y respondieron a cuestionarios sobre su uso de computadoras y su actividad física durante el año anterior.

Del análisis se desprende que entre los participantes que no hacían ejercicio ni usaban una computadora, casi un 38 por ciento tuvo señales de un deterioro cognitivo leve, frente a poco más de 18 por ciento de aquellos que hacían ejercicio moderado y también usaban una computadora.

­Además, el 36 por ciento de los participantes que usaban una computadora y también hacían ejercicio moderado — como caminar, jugar golf sin carrito, nadar, jugar a dobles de tenis, hacer yoga o artes marciales y usar máquinas de ejercicio — tenían un funcionamiento normal de su memoria, frente a alrededor del 20 por ciento de los que no hacían ejercicio ni usaban una computadora.

El deterioro cognitivo leve es la etapa intermedia entre la pérdida de memoria normal relacionada con la edad y la enfermedad de Alzheimer inicial, una enfermedad del cerebro irreversible y progresiva que va destruyendo poco a poco la memoria, la capacidad de pensar y hasta de realizar tareas simples y cotidianas.

Y ésta no es la única enfermedad que puede mantenerse alejada gracias a los buenos hábitos de vida, que no sólo incluyen los ejercicios sino también una alimentación nutritiva y balanceada. Pero si piensas en la actividad física, recuerda que también es muy buena para evitar o reducir el riesgo de desarrollar otro tipo de condiciones crónicas de salud como la diabetes, la hipertensión o presión alta, las enfermedades del corazón, la obesidad y el colesterol alto.

Además, el ejercicio también puede ayudarte a mejorar la sensación de bienestar general así como la salud física y psicológica global, al mismo tiempo que te permite mantener un estilo de vida independiente, durante más tiempo.

Con el paso de los años el cuerpo experimenta cambios que afectan de manera distinta a cada persona. El cuerpo se transforma y va adquiriendo una nueva imagen mientras que algunas capacidades pueden ir disminuyendo, como la memoria, la vista o la audición. Pero esto no significa que te estés enfermando, al contrario, hay que vivir esta etapa de manera positiva, como algo natural, conviviendo con este proceso de manera saludable y optimista.

Por eso, no te des por vencido(a) ni te dejes llevar por los “achaques de la edad”: busca cualquier excusa para mantener tu cuerpo y tu mente activos, esto te permitirá vivir mejor por más tiempo.
 
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 18 de julio de 2012

Cuando se pierde el sentido del gusto


Hay quienes prefieren las comidas dulces mientras que a otros se les hace agua la boca por un bocadillo salado. En la vida, dicen “todo es cuestión de gustos”, aunque a veces hay personas que pueden tener este sentido distorsionado y hasta totalmente anulado. ¿Te imaginas una vida sin sabores? Sigue leyendo y entérate acerca de este sentido al que muchas veces no le damos la importancia debida.

El gusto es uno de nuestros cinco sentidos que se suma al tacto, a la vista, al oído y al olfato. Así como los ojos te permiten ver y la nariz oler, la lengua es la encargada de detectar cómo sabe cada comida.

Para ello, la lengua cuenta con lo que se denominan papilas gustativas (¡en total, tiene alrededor de 10 mil!), que se conectan al cerebro por fibras nerviosas. Las papilas gustativas están ubicadas en distintas zonas de la lengua y, de acuerdo a esas zonas, la lengua entonces es capaz de detectar los sabores básicos: dulce, salado, ácido o amargo.

Cada zona de la lengua es más sensible a uno de estos sabores. Para que te des una idea, piensa que la punta de la lengua es más sensible a lo salado y en seguida detrás comienza el área que más percibe lo dulce. A los costados posteriores están las zonas sensibles a lo sabores o gustos ácidos y en la parte posterior, justo antes de que la comida pase hacia el estómago, hay otra parte sensible a los sabores o gustos amargos.

A veces, por algún motivo, la transferencia de sensaciones de sabor al cerebro se interrumpe o cambia, afectando la forma en la que la lengua interpreta los sabores. Cuando esto ocurre, la persona puede tener distintas sensaciones frente a los alimentos, que van desde una distorsión del gusto hasta una pérdida completa del mismo, aunque esto último no es frecuente.

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sábado, 23 de junio de 2012

¿Hay relación entre una bacteria estomacal y la diabetes tipo 2?

Al parecer, sí. Un grupo de investigadores ha descubierto que una bacteria que provoca úlceras en el estomago aumenta las posibilidades de desarrollar esta enfermedad crónica que afecta a alrededor de 346 millones de personas en todo el mundo.

La diabetes podría estar relacionada con una bacteria denominada Helicobacter pylori (H.pylori), que es la responsable de causar úlceras, gastritis y hasta cáncer del estómago. Esto de acuerdo a un estudio reciente publicado en la edición del 14 de marzo del Journal of Infectious Diseases.

Para llegar a esa conclusión, unos investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, analizaron los datos de más de 13 mil personas que participaron en dos encuestas nacionales de salud y nutrición de ese país.

Los científicos encontraron que quienes tenían la bacteria H. pylori también tenían niveles elevados de un indicador de los niveles de glucosa en la sangre, denominado hemoglobina glicosilada (HbA1c), que es un marcador de la diabetes y de una condición denominada síndrome metabólico. El síndrome metabólico se caracteriza por la presión alta , una elevación del azúcar y de ciertas grasas en la sangre (los triglicéridos, mientras el colesterol bueno o HDL se encuentra por debajo de lo normal), así como obesidad en el área de la cintura (un diámetro mayor de 40 pulgadas o 102 cm. en los hombres y mayor de 35 pulgadas u 88 cm. En las mujeres) . La bacteria H. pylori también podría afectar los niveles de dos hormonas estomacales que ayudan a regular la glucosa (el azúcar en la sangre).

Estos datos son importantes si consideras que más de la mitad de la población mundial está infectada con la bacteria H. pylori, que generalmente se contrae durante la infancia. Se transmite de una persona a otra, por contacto directo con la saliva o la materia fecal (un ambiente limpio y libre de gérmenes puede ayudar a disminuir el riesgo de contraerla), y sólo se localiza en el estómago y los intestinos. Una vez allí, la H. pylori puede debilitar la cubierta protectora del estómago y, de ese modo, le permite a los jugos gástricos que puedan irritar la mucosa del estómago y pueden causar inflamación, erosiones y úlceras en el estómago.

La diabetes, por su parte, se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública, ya que está relacionada con el sedentarismo característico de la sociedad actual y con la obesidad, que actualmente también afecta a millones de personas en todo el mundo.

La diabetes es una condición silenciosa que si no se controla, puede tener efectos peligrosos a largo plazo, como problemas con la visión, dificultad para sanar las heridas (especialmente en los pies), problemas cardiovasculares, incluyendo el corazón y en el sistema nervioso, y daños en los riñones. Ten en cuenta que muchas veces la diabetes no da síntomas. Por eso lo ideal modificar tu estilo de vida y hacerte controles médicos periódicos si eres de los que tienen mayor riesgo de desarrollarla. En este grupo se encuentran los obesos, aquellos cuyos padres o hermanos tienen diabetes y quienes llevan un estilo de vida sedentario. Recuerda que la mejor forma de combatirla es mantener una alimentación saludable, baja en grasas y carbohidratos, acompañada por una rutina de ejercicios.

Pero ahora hay algo más que puedes hacer para mantener a raya la diabetes y es ir a la raíz de la causa de esa gastritis que no se te quita: si notas sangre al defecar, dolor abdominal, indigestión o acidez frecuente, puede deberse a una infección por la bacteria H. pylori. Acude a tu médico y para que te haga pruebas de laboratorio para descartar su presencia y si la tienes, que te de tratamiento apropiado con la combinación de antibióticos que te indique para eliminarla.

Los estudios, como el que te presentamos en esta nota, te brindan más información. Ahora ya estás avisado(a) de que la causa de tus trastornos estomacales (si es la H. Pylori) podría a largo plazo, contribuir a que desarrolles diabetes. Ponte en manos de tu médico lo antes posible para erradicar la bacteria de tu organismo si la tienes. No esperes y aprovecha esta información para proteger lo más valioso que tienes: tu salud.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 23 de febrero de 2012

Los ejercicios más indicados para condiciones crónicas. ¿Cuál te conviene?

Si tienes algún problema de salud crónico y crees que eso te impide hacer ejercicios, sigue leyendo porque este artículo te puede interesar. Aquí te contamos qué tipo de actividades físicas te ayudan no sólo a prevenir sino también a mejorar los síntomas de enfermedades como las que afectan al corazón, la diabetes, la hipertensión y el cáncer, entre otras.

Posiblemente hayas leído o escuchado recomendaciones sobre las ventajas de hacer ejercicio y todo el bien que puede aportar a tu salud, pero aún así te cuesta crear una rutina y cumplirla, entre tantas obligaciones y cuestiones que debes atender a diario. Calma, ésta es una situación muy común, y más aún si padeces alguna enfermedad crónica que te desanime. Algunas personas dejan de hacer ejercicios porque creen que ya no están en condiciones físicas de hacerlos, y abandonan los esfuerzos.

José, por ejemplo, tiene problemas de corazón hace muchos años. Desde su primer infarto los médicos le aconsejaron que dejara el cigarrillo, que modificara su dieta y que saliera a caminar al menos media hora todos los días, para ayudar a su corazón a recuperarse.

Sin embargo, José tardó años en dejar de fumar, todavía le cuesta cuidarse con algunas comidas y su corazón se ha debilitado tanto que hoy le cuesta caminar apenas 5 minutos. A veces, mientras lee el periódico o al mirar televisión, su mente se dispersa y piensa arrepentido que su situación podría ser otra si hubiera escuchado las advertencias a tiempo.

Otro caso es el de Andrea. Desde que detectó que tiene presión alta, ha dejado de hacer ejercicio porque alguien le dijo que eso podría hacerle mal, y ella, por supuesto, tiene miedo de que así sea. Sin embargo, una rutina de actividad física es de gran ayuda para mantener una presión arterial normal y estable, sólo es necesario tener ciertos cuidados al practicar los ejercicios. Lo mismo ocurre para personas con cáncer, osteoporosis y problemas del corazón.

¿Hay algún tipo de ejercicio que sea mejor que otro para cada una de estas condiciones? Pues sí. Si bien una rutina de ejercicios suele incluir varios tipos de ejercicios, por ejemplo aeróbicos y de resistencia, algunos pueden ser más apropiados que otros de acuerdo a cada caso. Por eso siempre es importante que le consultes a tu médico qué cuidados debes tener y si debes evitar algún movimiento o esfuerzo en particular.

Los ejercicios aeróbicos, por ejemplo, han demostrado ser buenos para la enfermedad cardiaca, el nivel alto de colesterol, la diabetes, la presión alta, la apoplejía, el cáncer y las enfermedades pulmonares, aunque en algunos casos, por ejemplo, pueden recomendarte caminar en vez de correr, para no agitarte tanto.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos de los cuales escuchamos hablar más frecuentemente. Están diseñados para aumentar la circulación de oxígeno en tu cuerpo gracias al movimiento repetitivo de los grupos de músculos largos que aumentan el ritmo del corazón.

Existen dos tipos de ejercicios aeróbicos: unos requieren el apoyo del peso corporal y hacen que los músculos trabajen contra la fuerza de la gravedad, como trotar, caminar o bailar, y otros no usan el apoyo del peso corporal y la fuerza de gravedad no juega un papel importante: es el caso de andar en bicicleta, nadar o remar.

Además, existen los que se llaman ejercicios anaeróbicos, entre los cuales se incluyen el estiramiento, el yoga y los ejercicios de resistencia con pesas, que buscan fortalecer los músculos. Esto es importante, por ejemplo, cuando tienes osteoporosis, ya que los músculos fortalecidos pueden ayudar a los huesos debilitados por la enfermedad a sostener el peso del cuerpo. En los casos de osteoporosis, además es aconsejable complementar los ejercicios de resistencia con los aeróbicos con apoyo del peso corporal.

Cuando los ejercicios de resistencia se combinan con los aeróbicos sin apoyo del peso corporal, en cambio, se convierten en una buena alternativa para combatir los síntomas de la artritis, una enfermedad de los huesos que puede ser muy dolorosa y limitar tu capacidad de moverte. Las actividades en el agua son ideales en estos casos

Estas combinaciones también son efectivas en otros casos. Así, por ejemplo, hacer los ejercicios de resistencia combinados con los aeróbicos de cualquier tipo es bueno para combatir la diabetes , el cáncer y la apoplejía o derrame cerebral, que ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye por una placa o un coágulo de sangre. En este último caso, además, también es importante incluir en la rutina los ejercicios de estiramiento.

Antes de iniciar una rutina de ejercicios, no te olvides consultar con tu médico. Y si hace mucho que no haces ejercicio recuerda que debes empezar poco a poco y no exigirle más a tu cuerpo de lo que puede dar. Lo importante es mantener la constancia. Si lo haces, verás que con el tiempo comenzaras a notar los buenos resultados.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 17 de diciembre de 2011

El exceso de medicamentos puede aumentar el riesgo de disfunción eréctil


Menos es más, y en el caso de las erecciones, hasta mejor. Pero no es lo que estás pensando. Según un estudio reciente, a medida que aumenta el número de medicamentos que un hombre toma, se incrementa el riesgo de sufrir disfunción eréctil de moderada a severa intensidad. Para evitar o reducir el riesgo, el primer paso es obvio: eliminar la mayor cantidad posible de medicamentos de venta libre. El segundo: consultar con el médico para reducir o sustituir los fármacos recetados.

La posibilidad de no poder alcanzar o mantener una erección lo suficientemente firme como para realizar el acto sexual (o disfunción eréctil) les preocupa a muchos hombres Según el National Institute of Health (Instituto Nacional de Salud), más de 30 millones de hombres estadounidenses se ven afectados por ella. Hay muchas causas que pueden perjudicar la potencia de la erección: el estrés y la ansiedad, condiciones como la diabetes o el colesterol alto y el uso de algunos fármacos para combatir enfermedades cardíacas, presión alta y depresión. Parece que, además del tipo de medicamentos recetados o no y la cantidad de los mismos, también podría afectar la calidad de la erección. Así lo sugiere un nuevo estudio publicado en el British Journal of Urology International.

Unos investigadores analizaron los medicamentos utilizados entre el 2002 y el 2003 por 37,712 hombres en edades comprendidas entre 45 y 69 años. Entre ellos, el 29% reveló tener disfunción eréctil de moderada a severa intensidad. El estudio mostró que mientras más cantidad de medicamentos tomaban los hombres, más aumentaban sus probabilidades de sufrir disfunción eréctil de moderada a severa. Esta relación se mantuvo incluso al tener en cuenta otros factores de riesgo como su edad, un índice de masa corporal elevado, diabetes, colesterol alto e hipertensión, así como fumar o haber fumado en el pasado.

No se sabe exactamente por qué una mayor cantidad de medicamentos afecta la capacidad de alcanzar la erección, pero los hallazgos sugieren que reducir los medicamentos innecesarios puede ser el primer paso para tratar la condición en algunos hombres.

¿Te preocupa tu desempeño sexual y has visto decaer la potencia de tus erecciones? Existen tratamientos muy efectivos con medicamentos específicos, pero antes de recurrir a éstos, echa una ojeada a tu botiquín. Quizás ahí esté la clave de tu problema y también su solución.

  • ¿Cuántos medicamentos de venta libre tomas regularmente? Entre estos pueden estar: los antihistamínicos, los que bajan la fiebre, los calmantes para el dolor, los relajantes musculares, los medicamentos para aliviar los síntomas del resfriado, de la gripe o de la tos y hasta algunas hierbas. Considera reducir su uso a un mínimo.
  • ¿Estás bajo tratamiento médico y tomas medicamentos recetados? Consulta con tu médico la posibilidad de cambiar o eliminar alguno de estos medicamentos que pudiera estar afectando tu vida sexual.
  • No cambies ni dejes de tomar un medicamento recetado sin consultar antes con tu médico o con el especialista que te lo recetó.
Si solamente tomas medicamentos de cuando en cuando y estás experimentando algún grado de disfunción eréctil, consulta con el médico. Muchas veces esta condición es un reflejo de algo más que está pasando en tu organismo que no se ha detectado todavía, como la diabetes o la hipertensión. Cuando puedas controlar la causa primaria, mejorará tu salud general y también tu habilidad sexual.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 16 de julio de 2011

El parto en casa: una opción polémica en aumento


Si bien es un proceso natural, el parto representa un desafío para la mujer y puede tener complicaciones de último momento que requieren intervención médica. Mientras que aumentan las mujeres que deciden tener a su bebé en casa, porque se sienten más cómodas, otras prefieren contar con supervisión médica especializada en todo momento. ¿Qué es lo más aconsejable, parir en casa o en el hospital? Aquí te contamos más detalles sobre este debate que sigue abierto.
El parto es un momento muy especial, no sólo para la mujer sino también para toda la familia. Es un desafío importante que puede generar ansiedad y temores, sobre todo si es la primera vez que vas a dar a luz. No por nada existen las clases de pre parto, en las cuales los especialistas que reciben bebés a diario dan charlas explicativas para que los padres, y en especial la mamá, estén mejor preparados cuando llegue ese momento tan esperado.
Si bien la mayoría de las embarazadas dan a luz en los hospitales o las clínicas, bajo una supervisión médica directa, algunas mujeres consideran que no hay nada mejor que el hogar para estar tranquila y recibir al nuevo miembro de la familia, sin medicamentos ni intervenciones médicas innecesarias, bajo la supervisión de las llamadas parteras certificadas. Lo ven como una manera más natural y saludable de tener a sus bebés.
Esta práctica está muy difundida en varios países, sobre todo en algunos de la Comunidad Europea, pero no tanto en otros, como los Estados Unidos y en América Latina, aunque parece que el número de mujeres que se deciden por el parto en casa está aumentando.

Apartes tomados de Vida y Salud

jueves, 14 de julio de 2011

Televisión de alta tensión (arterial)


¿Cuántas horas pasa tu hijo frente al televisor o la computadora? Varios estudios se refieren a los efectos nocivos que puede generar el estar tanto tiempo frente a una pantalla, sumado a la reducción del tiempo de actividad física de los niños. Por ejemplo, puede provocarles presión alta y aumentar la posibilidad de sufrir de obesidad. Descubre estos riesgos, para que ver televisión no pierda su diversión.
¿Sabías que el tiempo máximo que los niños deberían pasar frente a una pantalla es de dos horas al día? Así lo recomienda la Academia Americana de Pediatría (AAP) para niños mayores de dos años. Sin embargo, en la vida real parece que ocurre algo diferente: se estima que el promedio en que niños y adolescentes están sentados frente al televisor o utilizando computadoras, teléfonos y otros aparatos electrónicos es muy superior a esa recomendación: ¡es de siete horas diarias!
¿Cuánto tiempo pasan tus hijos frente a las pantallas? ¿Has hecho la cuenta? ¿Y cuánto tiempo se pasan haciendo actividades físicas o jugando en movimiento? Existen varios estudios que están tratando de establecer la relación entre las pantallas y el sedentarismo en los niños. Lamentablemente, algunos hallazgos ya empiezan a encontrar los aspectos negativos que esto puede generar.
Un estudio reciente publicado en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine concluye que el tiempo que pasan los niños frente a una pantalla está relacionado con los niveles de la tensión arterial: a mayor cantidad de horas frente a la televisión, más se eleva la presión arterial en los niños, independientemente de su condición física. Además, el tiempo dedicado a ver televisión suele interferir con el descanso, algo que ha sido asociado a la tensión arterial baja.
Por otro lado, los autores destacaron que mientras están sentados frente a la TV (una situación de inactividad que ya es en sí misma es un factor de riesgo), los niños suelen tener otras conductas relacionadas con la obesidad y la hipertensión, como comer más alimentos ricos en grasas, azúcar y sal (en lugar de frutas y vegetales).
También, otro análisis desarrollado en base a las conductas de unos niños con sobrepeso llegó a resultados similares: quienes miraban más televisión tenían más posibilidades de tener presión arterial alta. Además, los investigadores descubrieron que cuanto más sobrepeso tenían los niños más posibilidades había de que tuvieran presión arterial alta, así como de que pasaran más tiempo frente a la pantalla. Sin embargo, los investigadores aclaran que esta relación no significa que la televisión sea la causa del aumento en la presión arterial sino que también hay otros factores que pueden influir, y que por eso se necesitan más investigaciones sobre este tema.
Pero la presión arterial no es el único factor de riesgo que se relaciona con el sedentarismo, la obesidad y la televisión. Otra investigación realizada en Australia encontró que los niños de 6 y 7 años que pasan más tiempo frente a la pantalla tienen las arterias de los ojos más pequeñas o estrechas que los que pasan más tiempo al aire libre, algo que se considera podría convertirse en un riesgo para la salud del corazón cuando se vuelvan adultos.
Estos estudios no significan que la televisión en sí misma sea perjudicial, ni los videojuegos ni el uso de computadoras (ordenadoras) o teléfonos celulares. Lo malo, como en otros ámbitos de la vida, es el exceso.
Por eso, la sugerencia de la AAP es que el tiempo que los niños pasan frente a la televisión debe limitarse a no más de una o dos horas al día de “programas de calidad” y que estos aparatos no se coloquen en las habitaciones de los niños.
Las pantallas pueden hacer que tus hijos realmente se queden pegados a ellas y, de ese modo, que se reduzca no sólo el tiempo en que realizan actividades físicas sino también el que comparten con otras personas, incluidos sus padres.
¿Por qué, entonces, no apagar el televisor y salir a pasear o disfrutar alguna actividad compartida, a diario y al aire libre? Quizá haya algún parque o algún lugar cercano en donde puedas ir a divertirte con tus hijos, y quien dice, tal vez no sólo los ayudes a ellos a mantenerse saludables, es posible que también mejores tu calidad de vida y juntos estrechen la comunicación y los vínculos familiares.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 5 de mayo de 2011

Las grasas saludables para tu corazón


Seguramente has escuchado que el consumir grasas en exceso puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas cardíacos. Sin embargo, no todas las grasas son dañinas. Lo importante es seleccionar el tipo y la cantidad de grasas adecuadas para mantener a tu corazón sano. En este artículo te contamos cuáles son las grasas saludables para tu corazón. Así sabrás cómo elegirlas a la hora de incorporarlas en tu dieta.
A pesar de que se les ha hecho muy mala fama, tu cuerpo necesita a las grasas y a los aceites para vivir. Incluso, algunos ácidos grasos como los denominados Omega 3 son buenos para el corazón. Además de darles un sabor diferente a las comidas, las grasas transportan a las vitaminas A, D, E y K en el cuerpo y proveen calorías, que aportan energía.
Si es así, ¿por qué generalmente se recomienda comer poca grasa? y, ¿por qué se dice que es tan nociva? Las respuestas a estas preguntas realmente son, que todo depende del tipo de grasa del que se trate y de la cantidad que consumas, ya que algunas pueden incrementar el llamado colesterol malo (o LDL, por su sigla en inglés, que significa lipoproteínas de baja densidad) y con él el riesgo de que desarrolles problemas del corazón.
Así como existen los llamados colesterol malo y colesterol bueno (HDL, por sus siglas en inglés, que significan lipoproteínas de alta densidad), también existen dos grupos de grasas: las no saturadas y las saturadas. Las primeras son menos y las segundas más dañinas para tu salud, ya que aumentan el riesgo de que las arterias se obstruyan (tapen) e impidan el paso de la sangre al corazón o al cerebro.
Las grasas no saturadas son las que son líquidas a la temperatura ambiente. Entre ellas se encuentran las grasas monoinsaturadas o las poliinsaturadas, que ayudan a incrementar los niveles del colesterol bueno. Entre los alimentos que contienen grasas monoinsaturadas están: frutos secos, semillas, aguacates (paltas) y algunos aceites como el de oliva, canola y girasol; mientras que entre los alimentos que contienen las grasas poliinsaturadas están: los granos de maíz, semillas de algodón, y aceites y semillas de cártamo y de lino, los frijoles (habichuelas, porotos) y aceites de soja (soya), margarinas y mariscos.
Las grasas saturadas, en cambio, son aquellas que suelen estar sólidas a la temperatura ambiente, como las que se encuentran en la carne de los animales y en los lácteos como en la manteca o en la mantequilla, el queso y la crema.
Por último, las conocidas como grasas trans también corresponden al grupo de las no saturadas, pero no comparten las propiedades de este grupo cuando se trata de tu salud. Al contrario, debes sumarlas a las saturadas en tu lista de grasas que debes de evitar, ya que incrementan el riesgo en cuando a padecer problemas del corazón. Las grasas trans se encuentran en los aceites hidrogenados y parcialmente hidrogenados y en los productos que contienen estos aceites, como galletas, pasteles, donas (rosquillas) y en las comidas fritas en general.
Las grasas se deben consumir en cantidades limitadas. Debes usar las más apropiadas para cocinar tus comidas y aprender a encontrar el equilibrio justo entre calidad y cantidad.
Por ejemplo, algunos estudios clínicos sugieren que los alimentos típicos de la dieta mediterránea, como el aceite de oliva y los frutos secos, tienden a reducir la posibilidad de desarrollar diabetes y el síndrome metabólico, que es una combinación de  factores que aumentan el riesgo de padecer de enfermedad cardíaca. Los factores del síndrome metabólico son obesidad abdominal y dos de las siguientes cuatro características: hipertensión (presión alta), colesterol bueno (HDL) bajo, triglicéridos elevados y/o azúcar elevada en la sangre (o diabetes).
A eso se suman otros estudios, como uno publicado en el Canadian Medical Association Journal a fines del año pasado, en el cual unos investigadores de la Universidad de Toronto y del Hospital St. Michael de Ontario, ambos en Canadá, evaluaron los efectos de agregar grasa monoinsaturada a una dieta vegetariana rica en fibra, efectiva para reducir el colesterol malo en los adultos.
Así detectaron que la combinación de la dieta vegetariana con una dosis de grasa monoinsaturada logró que los niveles del colesterol disminuyeran, aunque advirtieron que en el mundo real esto podría variar un poco, ya que los participantes en la investigación recibieron los alimentos y estuvieron estrictamente controlados.
De todos modos, incorporar buenos hábitos relacionados con el consumo de grasas no es tan complicado. Algunas sugerencias que puedes considerar incluyen:
  • Reemplaza algunos carbohidratos refinados, como el pan blanco y las “golosinas”, por grasas monoinsaturadas de frutos secos, aguacate (palta) o aceite de oliva.
  • Utiliza menos aceite en tus recetas. Por ejemplo, reduce la cantidad de margarina que le untas a tu pan.
  • Sustituye el contenido de las recetas por opciones más saludables, como el aceite de canola o el aceite de oliva.
  • Además de reemplazar productos por opciones más saludables reduce la cantidad que utilizas, por ejemplo, ¼ de taza de aceite de oliva en vez de ½ taza de manteca.
  • Elige productos bajos en grasas o sin grasa.
Si tienes dudas acerca de las grasas que estás consumiendo en tu dieta, o si tienes colesterol alto, habla con tu médico sobre las opciones más saludables en tu caso. No te olvides que las grasas son indispensables para la salud, pero siempre que elijas las grasas saludables, las monoinsaturadas o poliinsaturadas y que las consumas en moderación. Logrando ese equilibrio, podrás tener un corazón más sano.
Tomado de Vida y Salud