DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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jueves, 31 de mayo de 2012

Una dieta llena de color te da una piel más bella

¿No te gusta comer frutas y vegetales? ¿Y si te digo que incluir más de ellas en tu dieta es la clave para tener la piel radiante? Una nueva investigación demuestra que en poco tiempo y aumentando el consumo de frutas y verduras diariamente, el tono, el color, y en general, la luminosidad de tu piel se ven beneficiados significativamente. Así que llena tu plato de frutas y vegetales ricos en carotenoides (color) y te verás más atractivo(a).

Los colores no sólo alegran la vida, dan armonía al ambiente de tu casa, o son claves a la hora de vestirte y realzar tu belleza. También son indispensables para tener una piel radiante. ¡Así es! Ponerle color a tu plato es clave para la belleza de tu piel.

Si bien no es una novedad que comer frutas y vegetales brinda más luminosidad a tu piel y contribuye enormemente a tener una buena salud, un estudio reciente realizado por unos investigadores escoceses, comprueba que comer frutas y vegetales que contienen carotenoides mejora el aspecto de tu piel volviéndola más atractiva.

Los carotenoides son unos pigmentos orgánicos que se encuentran naturalmente en las plantas. Estos pigmentos le dan su color a los tomates, los pimentones (pimientos, morrones), las calabazas (ahuyamas), las zanahorias y la espinaca, entre otros.

Los carotenoides comprenden toda una gama de colores que van desde el amarillo hasta el rojo fuerte y tienen propiedades antioxidantes, es decir, que evitan que las células se dañen. Además, nuestro cuerpo tiene la habilidad de convertir los carotenoides (alfa y beta) en vitamina A, la cual es esencial para la salud de la piel, los huesos, la visión y el sistema inmunológico (de defensa).

Pero esta nueva investigación señala que los cambios en el tono del color (rojizo o amarillento) en la piel de las personas blancas, está estrechamente ligado a la cantidad de frutas y vegetales que consumen diariamente. Para este estudio, se analizó la piel de 35 estudiantes universitarios cuya edad promedio era 21 años.

Los estudiantes llevaron un diario de cuántas porciones de frutas y verduras comieron en el transcurso de seis semanas y los investigadores analizaron los cambios del color en la piel en las diferentes partes de su cuerpo.

En promedio, los jóvenes consumieron 3.5 porciones de frutas y verduras y gracias a ello, su piel mejoró notablemente su aspecto.

Esto demuestra que en relativamente poco tiempo y haciendo pequeños cambios en tu dieta, puedes mejorar la luminosidad y el color de tu piel.

Vale la pena aclarar que este estudio se hizo en personas de piel blanca y jóvenes, así que habría que investigar si el consumo de más frutas y verduras tiene le mismo efecto en las personas de piel más oscura y de mayor edad.

De cualquier manera, comer frutas y verduras es importante para tu salud y una dieta sana es uno de los factores importantes para tu belleza. Así que aunque no tengas la piel blanca, incluye varias porciones de frutas y verduras en tu dieta diaria y de seguro te verás y te sentirás radiante: saldrá la belleza de adentro hacia afuera.

Tomado de Vida y Salud

martes, 15 de mayo de 2012

¿Ojos secos? Conoce las causas y pon en práctica las soluciones

Si padeces de resequedad en los ojos, no estás sola. Es una condición muy común, que afecta a una gran parte de la población, sobre todo a partir de los 40 años, y más a las mujeres que a los hombres. Por suerte, no es difícil de tratar ni suele presentar grandes peligros.

De pronto, sientes como si tuvieras los ojos llenos de arena, ¡hasta te duele cerrar los párpados! La vista se te pone borrosa y te molesta la luz. No te asustes, estás experimentando los síntomas más comunes del síndrome de resequedad ocular. ¿Sabes en qué consiste? Aquí te explicamos.

Los ojos normalmente están cubiertos por varias capas de lágrimas. En realidad son tres capas: la más fina y profunda está formada por mucina (una forma de mucosidad); la del medio, que es la mayor y más gruesa, está formada básicamente de una solución de agua y sal; y la más superficial es una fina capa de lípidos (grasas o aceites), cuya función principal es reducir la evaporación de la capa de agua salina que se encuentra debajo. Estas capas mantienen el bienestar de los ojos y la buena visión, y un problema en cualquiera de las tres capas, afecta la producción de lágrimas. La evaporación excesiva de la capa de agua salina suele ser el resultado de una deficiencia en la capa superficial.

Los ojos también pueden resecarse si estás tomando algún tipo de medicamento, como antihistamínicos, antidepresivos o anticonceptivos orales. Otra causa es: si parpadeas menos de lo normal (por mantener la vista fija en una pantalla como la de la computadora), o si no puedes cerrar bien los párpados, ya que se evaporan las lágrimas.

Si padeces del síndrome de resequedad ocular, además de los ojos resecos, podrías notar los siguientes síntomas:
  • Picazón.
  • Visión borrosa.
  • Sensación de ardor.
  • Sensación de tener un cuerpo extraño en los ojos.
  • Irritación o enrojecimiento.
  • Gran sensibilidad a la luz y/o
  • Exceso de lágrimas. Esto se debe a que, cuando el ojo se reseca y se irrita un poco, puede producirse un reflejo que aumenta de pronto la producción de lágrimas en un esfuerzo para incrementar la humedad, y ver y sentirse bien de nuevo. Pero como los ojos sólo pueden manejar una cierta cantidad de lágrimas, el resto se sale y corre por los párpados y por las mejillas, provocando más resequedad.
¿Hay factores de riesgo?

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jueves, 29 de marzo de 2012

El secreto de la belleza de tu piel está en el sueño

“La bella durmiente” no era bella gratuitamente. El largo sueño al que estuvo sometida, puede haber sido la clave de su belleza. ¡Es en serio! El secreto para conservar la belleza y tener una apariencia juvenil es descansar bien. Tu piel y tu salud en general, se benefician cuando duermes.

Dormir es vital para tener una buena salud, pues es mediante las horas de sueño que el cuerpo se renueva. No dormir o sufrir de insomnio pasa una cuenta de cobro grave a la salud: afecta tu sistema inmunológico (de defensa), aumenta la presión arterial e incluso, hace que subas de peso. Por si fuera poco, no dormir le roba años a tu piel.

Por eso, si eres de las personas que ha gastado mucho dinero en cremas y tratamientos sofisticados para mantener una piel joven, te cuento que la solución para recuperar la belleza de tu piel está, precisamente, en dormir lo necesario. Un estudio reciente publicado en la revista British Medical Journal, encontró que la falta de sueño se nota en la cara y hace que se vea menos atractiva, más cansada y menos saludable.

Además, unos dermatólogos de la Universidad Northwestern en Estados Unidos, también se refieren a la importancia del sueño para conservar una piel bella y juvenil. Según los especialistas, durante la noche la piel se renueva y se beneficia pues no está expuesta a los agentes ambientales como la luz del sol, la contaminación y las temperaturas extremas. Cuando duermes, le permites a tu piel recuperarse de todos los traumas que sufre durante el día.

Antes de irte a la cama, también conviene que tengas en cuenta estos consejos para levantarte con una piel renovada y para lucir bella al empezar tu día:
  • Lávate la cara: nunca te vayas a dormir sin quitarte el maquillaje. Si usas poco, de todas formas debes establecer una rutina de limpieza todas las noches. Es importante para que tu piel respire. Usa un limpiador suave.
  • Usa una crema hidratante: Si lo haces durante el día, también debes hacerlo por la noche, para que tu piel absorba esos nutrientes mientras duermes. Las cremas con retinol y vitamina A, son altamente recomendables.
  • Revisa el ambiente de tu habitación: la calefacción y el aire acondicionado hacen que tu piel se reseque. Piensa en la posibilidad de usar un humidificador o dormir con la ventana abierta si el clima y la situación lo permiten.
  • Cambia de posición al dormir: dormir de lado o boca abajo puede causar arrugas en la frente y las mejillas. Si duermes boca arriba, tendrás las de ganar. Pero si no te gusta, por lo menos varía de posición para evitar las arrugas en ciertas partes de la cara.
Toma mucha agua y aliméntate balanceadamente.

Si tienes problemas para dormir, puedes tomar medidas al respecto: crea una rutina tranquilizante; mantén el ambiente de tu habitación reservado para descansar (no veas la televisión ni trabajes en tu computadora en la cama); no consumas cafeína e incorpora la actividad física como parte de tu rutina diaria para descansar mejor. Si consideras que sufres de problemas de insomnio serios, no dudes en consultar con tu médico.

Si duermes entre 7 a 8 horas cada noche, recuperarás tu belleza y le harás un gran favor a tu salud.

Tomado de Vida y Salud

martes, 23 de agosto de 2011

Mitos y verdades sobre la salud de tus ojos


“¡Aléjate del televisor que se te daña la vista!”, o “¡No leas con tan poca luz, se te van a enfermar los ojos!”. Seguro que has oído estas advertencias, que de tanto repetirse llegan a convertirse en reglas, aunque la mayoría de las veces no tengan ningún fundamento. Para aclarar las cosas, vamos a revisar algunas creencias populares sobre los ojos y la vista, separar lo falso de lo cierto y  decirte lo que sí funciona para mantener tus ojos y tu visión ¡en buenas condiciones!
Quizá hayas escuchado más de una vez advertencias relacionadas al cuidado de tus ojos que, en realidad más que ayudar, estorban. Por ejemplo: ¿te han dicho alguna vez que si usas tus ojos demasiado, se desgastan? Esto no es cierto. Los ojos son para ver y mirar, ¡no se desgastan, úsalos cuanto quieras!
Para que puedas diferenciar entre un buen consejo y una creencia popular equivocada, a continuación encontrarás algunos de los mitos más comunes acerca del cuidado de tus ojos:
  • Se dice que leer con poca luz le hace daño a sus ojos. En realidad, esto provoca cansancio en la vista pero no es dañino para el ojo en sí. Sin embargo, es preferible buscar un lugar bien iluminado para leer, sobre todo cuando debes hacerlo durante varias horas, como en el caso de los estudiantes, o los que por razones de trabajo se pasan sentados mucho tiempo ante la computadora (u ordenador).  Lo ideal es poder leer o trabajar con suficiente luz natural. Si se utiliza luz artificial, ésta debe provenir del lado opuesto al que escribimos para evitar sombras sobre la página.
  • Se dice que usar una computadora o un monitor le hace daño a los ojos. Esto tampoco es cierto. Si  bien los monitores emiten rayos, éstos no son tan potentes como para provocar lesiones en la vista. Lo que sí es posible es que el monitor provoque fatiga visual o resequedad en los ojos, ya que al mantener la vista fija en la pantalla parpadeas menos. Para combatir la resequedad puedes utilizar lágrimas (gotas para los ojos) artificiales. Es importante, además, darle a los ojos cierto descanso. Cada media hora, deja de mirar la pantalla y observa algún objeto hacia lo lejos durante un par de minutos. Si estás cerca de una ventana, mira hacia afuera. Eso ayuda a cambiar el enfoque y a refrescar la vista.  Procura que la pantalla de la computadora esté situada a unos 40 a 50 cm (16 a 20 pulgadas) de distancia de los ojos y mantenla en posición paralela a tu cara.
  • Se dice que sentarse muy cerca del televisor es malo para los ojos. En realidad, no existe una prueba científica que indique que sea así. De todos modos, es preferible mantenerse a una distancia de no menos de 50 centímetros para mirar la televisión. En el caso de los niños, es posible que prefieran estar cerca del televisor porque, a diferencia de los adultos, tienen la posibilidad de enfocar los objetos más cercanos a sus ojos. Por eso también se acercan más a cualquier material de lectura, pero debes prestar atención a este hábito que debería ir cambiando a medida que crecen. Si continua, deberás consultarlo con un especialista, ya que puede ser síntoma de un problema en la vista denominado miopía.
  • Se dice que...

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sábado, 18 de junio de 2011

Si opta por tomar suplementos vitamínicos, adhiérase a la cantidad diaria recomendada



Parece que las recomendaciones sobre las vitaminas cambian todas las semanas.  ¿Debo tomar suplementos vitamínicos y, de ser así, cuáles?

El cuerpo necesita vitaminas en cantidades pequeñas.  Lo mejor, en general, es obtenerlas a través de los alimentos ingeridos; pero si usted opta por tomar suplementos vitamínicos, adhiérase lo máximo posible a la cantidad diaria recomendada. Dentro del organismo humano ocurre todo tipo de procesos metabólicos que abarcan a  carbohidratos, grasas y proteínas.  Las vitaminas desempeñan un papel fundamental en dichos procesos porque ayudan a la reacción química de los mismos; pero nuestros organismos no pueden producir vitaminas y, debido a que se las necesita para gozar de buena salud, es preciso obtenerlas de la alimentación o quizás a través de suplementos vitamínicos.
No obstante, el tipo y cantidad de vitaminas presente en los alimentos normalmente no es igual al de los suplementos.  Los alimentos contienen vitaminas en una concentración y combinación que permite al organismo utilizarlas de la mejor manera.  Las vitaminas de los suplementos no siempre podrían contener la cantidad correcta, ni la forma ideal.  Pese a lo expuesto, ante una deficiencia vitamínica, a veces es necesario tomar un suplemento para garantizar que el organismo reciba las vitaminas necesarias; pero si piensa tomar un suplemento vitamínico para mejorar la salud, manténgase dentro de la cantidad diaria que la mayoría de adultos necesita.  La cantidad diaria recomendada es aquella cantidad de cualquier nutriente que se considera suficiente para casi todas las personas sanas dentro de cada grupo de edad y sexo.  Tomar demasiado o muy poco de alguna vitamina puede resultar en problemas de salud.
Tomemos a la vitamina B6 (piridoxina) como ejemplo.  Si usted tuviera poca vitamina B6 en su organismo, podría presentar problemas nerviosos.  Sin embargo, es interesante que cuando uno tiene demasiada vitamina B6, eso también puede causar problemas nerviosos.  Una persona necesita sólo la cantidad justa de vitamina B6 para que su organismo funcione adecuadamente.  Por suerte, la vitamina B6 está presente en una amplia variedad de alimentos, como los granos integrales, las zanahorias, las arvejas (chícharos), la espinaca, la leche, el queso, los huevos, el pescado y la harina; por lo que es raro que alguien tenga una deficiencia de vitamina B6 que requiera tomar algún suplemento.
A pesar de que podría parecer buena idea tomar muchas vitaminas, tenga cuidado.  Evite consumir mucho de cualquier vitamina en particular, sobre todo de las solubles en grasa (vitaminas A, D, E y K). Se ha demostrado que demasiada vitamina A, por ejemplo, se relaciona con defectos congénitos y fracturas de cadera.  Incluso la vitamina D que es buena para la salud ósea, en demasiada cantidad, puede ocasionar problemas como la presencia de exceso de calcio en la sangre (hipercalcemia), lo que puede derivar en náusea, vómito, mal apetito y estreñimiento, entre otros síntomas.  Consumir dosis enormes de vitaminas puede ser particularmente riesgoso porque éstas pueden aumentar considerablemente la posibilidad de desarrollar problemas de salud, debido a la ingesta excesiva de vitaminas.
Si piensa tomar un suplemento vitamínico, una vitamina múltiple posiblemente sea la mejor opción.  La mayoría de vitaminas múltiples, por lo general, contiene prácticamente la cantidad diaria recomendada de cada vitamina por separado.  La vitamina múltiple le ofrece una amplia variedad de vitaminas que equivalen aproximadamente a sus necesidades diarias.
Por otro lado, quizás desee considerar un suplemento de vitamina D y calcio.  El calcio es un mineral, más que una vitamina.  La vitamina D y el calcio pueden ser provechosos para la salud ósea.  Además, la vitamina D podría ofrecer otros posibles beneficios para la salud, como menos riesgo para ciertos tipos de cáncer, aunque los científicos no tengan datos de tiempo prolongado para comprobar muchas de las ventajas.
Por último, el aceite de pescado es un suplemento que parece ser provechoso para la gente que tiene altos los triglicéridos y para quienes padecen del corazón.  En cuanto al resto de gente, todavía no se comprueba concluyentemente que el aceite de pescado sea útil.  Sin embargo, por el momento, el aceite de pescado parece ofrecer posibles ventajas con muy poco riesgo.  Si le gusta comer pescado, dos porciones semanales podrían ofrecerle muchos beneficios más que los suplementos.
Antes de tomar cualquier suplemento, converse con su médico.  Se podría modificar su alimentación de varias formas para que reciba las vitaminas que necesita, sin necesidad de tomar un suplemento vitamínico; pero si para gozar de buena salud usted debe tomar un suplemento, adhiérase a la cantidad diaria recomendada.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 5 de mayo de 2011

Las grasas saludables para tu corazón


Seguramente has escuchado que el consumir grasas en exceso puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas cardíacos. Sin embargo, no todas las grasas son dañinas. Lo importante es seleccionar el tipo y la cantidad de grasas adecuadas para mantener a tu corazón sano. En este artículo te contamos cuáles son las grasas saludables para tu corazón. Así sabrás cómo elegirlas a la hora de incorporarlas en tu dieta.
A pesar de que se les ha hecho muy mala fama, tu cuerpo necesita a las grasas y a los aceites para vivir. Incluso, algunos ácidos grasos como los denominados Omega 3 son buenos para el corazón. Además de darles un sabor diferente a las comidas, las grasas transportan a las vitaminas A, D, E y K en el cuerpo y proveen calorías, que aportan energía.
Si es así, ¿por qué generalmente se recomienda comer poca grasa? y, ¿por qué se dice que es tan nociva? Las respuestas a estas preguntas realmente son, que todo depende del tipo de grasa del que se trate y de la cantidad que consumas, ya que algunas pueden incrementar el llamado colesterol malo (o LDL, por su sigla en inglés, que significa lipoproteínas de baja densidad) y con él el riesgo de que desarrolles problemas del corazón.
Así como existen los llamados colesterol malo y colesterol bueno (HDL, por sus siglas en inglés, que significan lipoproteínas de alta densidad), también existen dos grupos de grasas: las no saturadas y las saturadas. Las primeras son menos y las segundas más dañinas para tu salud, ya que aumentan el riesgo de que las arterias se obstruyan (tapen) e impidan el paso de la sangre al corazón o al cerebro.
Las grasas no saturadas son las que son líquidas a la temperatura ambiente. Entre ellas se encuentran las grasas monoinsaturadas o las poliinsaturadas, que ayudan a incrementar los niveles del colesterol bueno. Entre los alimentos que contienen grasas monoinsaturadas están: frutos secos, semillas, aguacates (paltas) y algunos aceites como el de oliva, canola y girasol; mientras que entre los alimentos que contienen las grasas poliinsaturadas están: los granos de maíz, semillas de algodón, y aceites y semillas de cártamo y de lino, los frijoles (habichuelas, porotos) y aceites de soja (soya), margarinas y mariscos.
Las grasas saturadas, en cambio, son aquellas que suelen estar sólidas a la temperatura ambiente, como las que se encuentran en la carne de los animales y en los lácteos como en la manteca o en la mantequilla, el queso y la crema.
Por último, las conocidas como grasas trans también corresponden al grupo de las no saturadas, pero no comparten las propiedades de este grupo cuando se trata de tu salud. Al contrario, debes sumarlas a las saturadas en tu lista de grasas que debes de evitar, ya que incrementan el riesgo en cuando a padecer problemas del corazón. Las grasas trans se encuentran en los aceites hidrogenados y parcialmente hidrogenados y en los productos que contienen estos aceites, como galletas, pasteles, donas (rosquillas) y en las comidas fritas en general.
Las grasas se deben consumir en cantidades limitadas. Debes usar las más apropiadas para cocinar tus comidas y aprender a encontrar el equilibrio justo entre calidad y cantidad.
Por ejemplo, algunos estudios clínicos sugieren que los alimentos típicos de la dieta mediterránea, como el aceite de oliva y los frutos secos, tienden a reducir la posibilidad de desarrollar diabetes y el síndrome metabólico, que es una combinación de  factores que aumentan el riesgo de padecer de enfermedad cardíaca. Los factores del síndrome metabólico son obesidad abdominal y dos de las siguientes cuatro características: hipertensión (presión alta), colesterol bueno (HDL) bajo, triglicéridos elevados y/o azúcar elevada en la sangre (o diabetes).
A eso se suman otros estudios, como uno publicado en el Canadian Medical Association Journal a fines del año pasado, en el cual unos investigadores de la Universidad de Toronto y del Hospital St. Michael de Ontario, ambos en Canadá, evaluaron los efectos de agregar grasa monoinsaturada a una dieta vegetariana rica en fibra, efectiva para reducir el colesterol malo en los adultos.
Así detectaron que la combinación de la dieta vegetariana con una dosis de grasa monoinsaturada logró que los niveles del colesterol disminuyeran, aunque advirtieron que en el mundo real esto podría variar un poco, ya que los participantes en la investigación recibieron los alimentos y estuvieron estrictamente controlados.
De todos modos, incorporar buenos hábitos relacionados con el consumo de grasas no es tan complicado. Algunas sugerencias que puedes considerar incluyen:
  • Reemplaza algunos carbohidratos refinados, como el pan blanco y las “golosinas”, por grasas monoinsaturadas de frutos secos, aguacate (palta) o aceite de oliva.
  • Utiliza menos aceite en tus recetas. Por ejemplo, reduce la cantidad de margarina que le untas a tu pan.
  • Sustituye el contenido de las recetas por opciones más saludables, como el aceite de canola o el aceite de oliva.
  • Además de reemplazar productos por opciones más saludables reduce la cantidad que utilizas, por ejemplo, ¼ de taza de aceite de oliva en vez de ½ taza de manteca.
  • Elige productos bajos en grasas o sin grasa.
Si tienes dudas acerca de las grasas que estás consumiendo en tu dieta, o si tienes colesterol alto, habla con tu médico sobre las opciones más saludables en tu caso. No te olvides que las grasas son indispensables para la salud, pero siempre que elijas las grasas saludables, las monoinsaturadas o poliinsaturadas y que las consumas en moderación. Logrando ese equilibrio, podrás tener un corazón más sano.
Tomado de Vida y Salud

sábado, 2 de abril de 2011

¿Quieres una piel bella? Dile adiós a estos 5 hábitos


Más allá de los años, las arrugas en la piel y su resequedad reflejan nuestro estilo de vida e incluso nuestros hábitos, como fumar o tomar alcohol. Aquí te cuento qué hábitos debes abandonar si es que quieres tener una piel bella y tersa.
“¿Viste la piel de esa mujer?” preguntó mi amiga e inmediatamente continuó diciendo: “parece que tuviera 10 años más que yo, cuando en realidad tiene 10 menos”. “Obvio, le dije, tú escasamente te tomas un trago cuando vas de fiesta y le huyes al sol aún cuando éste ni se asoma”.
La edad no es, entonces, el único factor que contribuye al envejecimiento de la piel. En realidad son los factores externos los que en mayor medida determinan los cambios en sus características.
El tener una vida sedentaria o con muchas preocupaciones, el llevar una alimentación que no es particularmente saludable, fumar y beber en exceso y la exposición excesiva al sol, entre otros, hacen que el órgano más extenso de nuestro cuerpo se debilite, pierda su humedad natural y se arrugue. Si quieres tener una piel bella, debes abandonar los siguientes hábitos:
  1. No fumes. Si eres fumador o conoces a alguien que fuma, fíjate en la piel de los pómulos, especialmente el área más cercana a la nariz, y te darás cuenta de que los poros están abiertos, signo de que la piel comienza a deteriorarse. Inclusive, las yemas de los dedos y los alrededores de la boca se tornarán de un color grisáceo que no coincide con el resto de la piel. La nicotina de los cigarrillos hace que los vasos sanguíneos se contraigan en las capas superficiales de la piel. Esto hace que la sangre llegue con dificultad, lo que significa que tu piel recibe menos oxígeno y otros nutrientes necesarios para la belleza de la piel (como la vitamina A por ejemplo). Además, los químicos que contiene el tabaco, que son más de 4,000, dañan el colágeno y la elastina.
  2. No bebas alcohol. ¿Has escuchado hablar de que tomar mucha agua es indispensable para mantener la piel hidratada y bella? Es cierto. El agua hace que tu piel se vea más joven y bella. Pero si lo que te gusta es tomar alcohol, estarás produciendo el efecto contrario: el alcohol causa deshidratación lo cual priva a la piel de sus nutrientes vitales que la hacen parecer opaca. El alcohol también causa que los vasos sanguíneos se dilaten, y si bebes con mucha frecuencia puedes desarrollar manchas rojas o dilataciones vasculares superficiales (que se conocen como las arañas vasculares o “venas arañas”) que no se ven atractivas. Por cierto, si tienes rosácea o psoriasis, el alcohol agrava estas dos condiciones.
  3. No te frotes la cara para eliminar el acné. Es cierto, el acné es una condición molesta y no es agradable a la vista. Es un problema muy común y muchas personas en su afán por quitárselo, se frotan la cara con fuerza pensando que de esa forma lo van a eliminar. Pero no es así. Si frotas tu la cara muy fuertemente, lo que haces es causar más irritación. Para el acné, usa los medicamentos indicados para el acné ya sea de venta libre o, si no te funcionan, los recomendados por un dermatólogo.
  4. No abuses de los baños calientes. Si no quieres tener una piel seca y posiblemente hasta desarrollar una dermatitis (una inflamación severa de la piel), evita darte baños o duchas calientes que duren mucho tiempo. El agua cliente remueve los aceites naturales de la piel mucho más rápido que el agua tibia o fría causando resequedad.
  5. No te olvides de hidratar toda tu piel. Hazlo por la mañana, después del baño para que la piel retenga la humedad y se mantenga hidratada. Por la noche también puedes darte un toque de crema hidratante para mantener la piel suave. Esto se aplica tanto para la cara (busca cremas para el día con protector solar y otras para la noche) como para todo el cuerpo. Así lucirás una piel llena de vida.
Finalmente haz ejercicio, consume una dieta saludable (incluye muchas frutas y verduras) y evitar exponerte al sol en exceso ya que también son claves para tener una piel bella.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 20 de febrero de 2011

8 consejos fáciles para evitar las arrugas

¿Es posible evitar o retrasar la aparición de arrugas? Si el paso del tiempo ya está dejando marcas en tu piel, he aquí algunas sugerencias para cuidarla mejor y retrasar la aparición de arrugas.

“Los años no vienen solos”, dice el dicho popular. Y mientras sientes el paso del tiempo a través de silenciosos malestares que sólo tú notas, para quienes te ven se nota -entre otras cosas- mediante las tan nombradas arrugas que se forman en la piel, especialmente en la cara, el cuello y las manos.

¿Es posible evitarlas o, al menos, retrasar su aparición? Si bien no puedes detener el paso del tiempo, sí hay algunas conductas que puedes modificar o practicar para ayudar a que tu piel se arrugue menos.

La mayoría de las arrugas se deben a cambios en la piel que se producen por el envejecimiento, que es un proceso natural mediante el cual la piel se vuelve más seca, más delgada y menos elástica. Entre otras cosas, esto ocurre porque se modifica la producción de colágeno, que le da forma y elasticidad a la piel y soporte a los vasos sanguíneos que la atraviesan.

Pero también existen otros factores que pueden acelerar el envejecimiento natural de la piel. El principal de ellos es la exposición a los rayos ultravioletas del sol, que inhiben la capacidad de producir colágeno. Otros factores frecuentes son el humo de cigarrillo, el estrés y la depresión.

Teniendo esto en mente, para retrasar la aparición de arrugas puedes tratar de disminuir o modificar conductas asociadas con estos factores externos. Verás que con constancia y compromiso, se te hará fácil darle una mano a tu piel para que luzca joven:

  1. Evitar la exposición al sol y usar protector solar con factor (SPF) de 15 o más. En lo posible, no te expongas al sol al mediodía ni durante las horas en las cuales sus rayos son más intensos. Recuerda que nunca es tarde para comenzar con esta práctica. Si bien es cierto que los dermatólogos le recomiendan a las personas jóvenes, cuanto antes te acostumbres a hacerlo es mejor. Varios estudios desarrollados con personas mayores demostraron que algunas de sus arrugas disminuyeron al eliminar la exposición a los rayos ultravioletas.
  2. Evitar el sobrepeso (sobre todo, antes de los 40). Del mismo modo, adelgazar mucho después de los 40 también causa arrugas en la piel.
  3. No fumar. Es sabido que el tabaquismo puede provocar varios tipos de cáncer. Además, se ha comprobado que el consumo de tabaco provoca la aparición temprana de arrugas. Se cree que esto ocurre debido a que el fumar daña la producción del colágeno. Al dejar el hábito, no sólo evitarás muchos problemas de salud, también mejorará el estado de tu piel e incluso disminuirás las posibles líneas verticales que pueden formarse alrededor de tus labios.
  4. Utilizar cremas hidratantes, con vitamina A (retinol).
  5. Utilizar anteojos solares o gafas de sol. De ese modo, no sólo proteges tu vista de los rayos ultravioletas del sol sino que fruncirás menos los ojos evitando las arrugas que suelen formarse alrededor de ellos.
  6. Dormir boca arriba. Ya que dormir con la cara presionada sobre la almohada puede provocar marcas permanentes en la piel. Este hábito que puede ser difícil de modificar, pero que vale la pena intentar. Hay almohadas que te pueden ayudar a que lo logres.
  7. Evitar situaciones estresantes por tiempo prolongado, así como la depresión. Entre otras cosas, porque estas situaciones en general conducen a adoptar malos hábitos como fumar, tomar mucho alcohol y comer mal y rápido. Además, la depresión y el estrés disminuyen las fibras de colágeno.
  8. Cuida tus expresiones. Esta es otra de las prácticas más difíciles de modificar. Es necesario que te mires al espejo y prestes atención a aquellas expresiones que posiblemente hagas con frecuencia sin darte cuenta. Muchas personas, por ejemplo, fruncen el ceño o levantan los ojos arrugando la frente. Ese tipo de expresiones puede causar arrugas permanentes y, si bien son difíciles de modificar, no pierdes nada intentándolo.

Ahora que sabes todo esto ya puedes ponerte en acción para ayudar a tu piel a mantenerse suave y elástica, sin marcas y arrugas. Cuanto antes comiences, mejor, independientemente de la edad que tengas, tu piel siempre te lo agradecerá.


Tomado de Vida y Salud