DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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jueves, 26 de julio de 2012

La Vitamina E – un resúmen



La vitamina E es una vitamina liposoluble (soluble en grasas) con propiedades antioxidantes. El término “vitamina E” representa en realidad un grupo de ocho tocoferoles diferentes. Estos son lípidos compuestos solubles que son sintetizados por las plantas y que se requieren por la mayoría de los animales, incluyendo los seres humanos. De ellos, la forma natural con la mayor actividad vitamínica es el d-alfa-tocoferol.

Las ocho formas diferentes (isómeros) de vitamina E son alfa-, beta-, gamma- y delta-tocoferol y alfa-, beta-, gamma- y delta-tocotrienol. El alfa-tocoferol es la forma más activa en los seres humanos. A menudo, la dosificación y las recomendaciones dietéticas de la vitamina E se expresan en equivalentes del alfa-tocoferol (ATEs) para tomar en cuenta las diferentes actividades biológicas de las diversas formas de la vitamina E, o en unidades internacionales (UI), que comúnmente son utilizadas en las etiquetas de alimentos y suplementos. El factor de conversión es de 1 miligramo de un ATE = 1,5 UI.

Algunos expertos creen que la suplementación con la vitamina E en su forma alfa-tocoferol, en lugar de gamma-tocoferol, podría ser la culpable de los efectos negativos aparentes o de la falta de efectos que se han descrito en la literatura médica. Se cree que la gamma-tocoferol tiene más efectos antioxidantes que el alfa-tocoferol. Como el consumo de alfa-tocoferol reduce el nivel de gamma-tocoferol en el cuerpo, podría reducir la eficacia de esta forma de vitamina E. Se justifica investigación adicional en esta área.

Los alimentos que contienen vitamina E incluyen los huevos, los cereales fortificados, las frutas, los vegetales de hoja verde (como la espinaca), la carne, los frutos secos, el aceite de frutos secos, la carne de ave, los aceites vegetales (maíz, algodón, cártamo, soja o soya, girasol), el aceite de argán, el aceite de oliva, el aceite de germen de trigo y los granos enteros (integrales). La cocción y el almacenamiento podrían destruir parte de la vitamina E en los alimentos.

En base de sus propiedades antioxidantes, la vitamina E se ha propuesto a menudo para la prevención o el tratamiento de numerosas condiciones de salud. Sin embargo, fuera del tratamiento de la deficiencia de vitamina E (que es rara), hay pocos usos medicinales claramente comprobados que apoyen la suplementación con vitamina E más allá de la cantidad diaria recomendada. Sin embargo, hay investigaciones en curso sobre su uso en numerosas enfermedades, sobre todo en el cáncer y en las enfermedades del corazón.

Para obtener más información acerca de la vitamina E, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 18 de noviembre de 2011

Tomar vitamina E podría aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de próstata


Tomar vitamina E podría aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Eso encontró un estudio reciente que genera nuevos interrogantes relacionados con esta vitamina que muchos hombres suelen tomar por sus supuestas propiedades antioxidantes. Ponte al día en lo más nuevo sobre la relación entre el cáncer de la próstata y la vitamina E.

Desde pequeños nos dicen que es importante comer alimentos con vitaminas para crecer sanos y fuertes. Y no hay duda que una alimentación balanceada que contenga vitaminas y nutrientes adecuados es necesaria durante toda la vida. Pero mucha gente quisiera encontrar algo más sencillo o “mejor” para obtener esas vitaminas. Y de adultos, algunos quisieran combatir los efectos del paso del tiempo sobre la salud con “pastillas y suplementos”. Y esto está magnificado por las promesas de los fabricantes de las vitaminas y los suplementos. No quiero decir que no tengan su lugar, como durante el embarazo, o el ácido fólico en la edad de la reproducción, etc.

Pero no todo lo que brilla es oro y ahora un nuevo estudio patrocinado por los Institutos Nacionales de la Salud parecen indicar que, como hemos aprendido cuando hemos realizado los estudios científicos con otras vitaminas, la vitamina E en pastillas, lejos de ayudar a prevenir el cáncer de la próstata en los hombres, podría contribuir a su desarrollo, aunque todavía estamos aprendiendo, aquí te describimos lo que encontraron.

Antes te recuerdo que el cáncer de la próstata es uno de los más comunes entre los hombres, que afecta a más de un millón de hombres, solamente en los Estados Unidos.

Unos investigadores del Instituto de Urología y del Riñón Glickman en la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, luego de más de cinco años de seguimiento de casi 35 mil hombres, que tomaban tanto vitamina E como selenio (un suplemento mineral) encontraron que existe una relación entre el consumo de la vitamina E y el cáncer de la próstata. Piensan que esta relación podría ser que de mil hombres que la tomen, 76 contraerían cáncer. La relación no es muy alta, pero ¿porqué exponerse?

En detalle, según este estudio que fue publicado en la edición del 12 de octubre de la revista Journal of the American Medical Association, los informes iniciales de un primer ensayo, en 2008, habían encontrado que ni la vitamina E ni el selenio reducían el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Al contrario, pareció haber un aumento en el riesgo relacionado con la vitamina E, aunque era insignificante.

Según los datos actualizados, desde entonces y hasta julio de 2011, aunque la tasa del cáncer de la próstata fue mayor entre los hombres que tomaban complementos en comparación con el placebo, sólo fue estadísticamente significativa entre los hombres que tomaban la vitamina E sola. Específicamente, entre los hombres del ensayo, 529 de los que tomaban el placebo desarrollaron cáncer de próstata, al igual que 620 hombres que tomaban vitamina E, 575 hombres que tomaban selenio y 555 hombres que tomaban ambos complementos.

Los resultados no son concluyentes y es necesario hacer nuevas investigaciones en profundidad para detectar si realmente existe esta posibilidad y conocer más datos sobre cuál es la relación del exceso de vitamina E con el cáncer de próstata, pero marca un dato importante que abrió nuevos interrogantes para la ciencia.

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jueves, 8 de septiembre de 2011

Algunos suplementos nutricionales NO previenen el cáncer de la próstata


Cada año, 156 de cada 10,000 hombres en Estados Unidos recibirán un diagnóstico de cáncer de la próstata, la segunda causa de muerte por cáncer entre los hombres de todas las edades. Por ser tan común es importante detectarlo y combatirlo a tiempo. En la batalla contra el cáncer de la próstata se han utilizado todo tipo de métodos, incluyendo el de la prevención mediante suplementos nutricionales como el selenio, la soja (soya) y la vitamina E. Desafortunadamente, un estudio reciente desmiente la eficacia de estos suplementos a la hora de mantener a raya este tipo de cáncer.

Prevenir es mejor que lamentar, dice el refrán. Y siguiendo ese sabio consejo, los hombres han intentado mantener alejado a un mortal enemigo, el cáncer de la próstata, con un estilo de vida más saludable y tomando sustancias antioxidantes como el selenio, la vitamina E y otras como la soja, cuyas propiedades, se pensaba, servían para prevenir la enfermedad. Entre esos hombres está Eduardo, con antecedentes de cáncer de la próstata en su familia. Además de su multivitamina, toma diariamente cápsulas de selenio, de vitamina E y soja (soya) confiando en que lo protejan contra el cáncer de la próstata. ¿Está Eduardo en lo cierto?

Un equipo de investigadores en Canadá demostró que el uso diario, durante tres años, de vitamina E, selenio y soja (soya) no beneficia a los hombres como Eduardo con alto riesgo de desarrollar cáncer de la próstata. Esta conclusión se deriva de un estudio mucho más amplio realizado entre hombres sin grandes riesgos de desarrollar cáncer, y que tampoco encontró que el uso del selenio o la vitamina E sea efectivo para evitar el cáncer prostático.

La reputación benéfica de dichos suplementos se desplomó al efectuarse una reciente investigación dirigida por el doctor Neil Fleshner, coautor del estudio y jefe del Departamento de Urología del University Health Network, en Toronto. El equipo seleccionó al azar a 303 hombres para que tomaran diariamente, durante tres años, una dosis de una mezcla de los suplementos o un polvo similar sin efectos en el cuerpo (un placebo).

La combinación de suplementos a ingerir se determinó en las proporciones siguientes: 40 gramos de soja (un tercio de taza), 800 unidades internacionales de vitamina E (35 veces el nivel dietético recomendado al día) y 0.2 miligramos de selenio (cuatro veces la cantidad recomendada diariamente).

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sábado, 18 de junio de 2011

Si opta por tomar suplementos vitamínicos, adhiérase a la cantidad diaria recomendada



Parece que las recomendaciones sobre las vitaminas cambian todas las semanas.  ¿Debo tomar suplementos vitamínicos y, de ser así, cuáles?

El cuerpo necesita vitaminas en cantidades pequeñas.  Lo mejor, en general, es obtenerlas a través de los alimentos ingeridos; pero si usted opta por tomar suplementos vitamínicos, adhiérase lo máximo posible a la cantidad diaria recomendada. Dentro del organismo humano ocurre todo tipo de procesos metabólicos que abarcan a  carbohidratos, grasas y proteínas.  Las vitaminas desempeñan un papel fundamental en dichos procesos porque ayudan a la reacción química de los mismos; pero nuestros organismos no pueden producir vitaminas y, debido a que se las necesita para gozar de buena salud, es preciso obtenerlas de la alimentación o quizás a través de suplementos vitamínicos.
No obstante, el tipo y cantidad de vitaminas presente en los alimentos normalmente no es igual al de los suplementos.  Los alimentos contienen vitaminas en una concentración y combinación que permite al organismo utilizarlas de la mejor manera.  Las vitaminas de los suplementos no siempre podrían contener la cantidad correcta, ni la forma ideal.  Pese a lo expuesto, ante una deficiencia vitamínica, a veces es necesario tomar un suplemento para garantizar que el organismo reciba las vitaminas necesarias; pero si piensa tomar un suplemento vitamínico para mejorar la salud, manténgase dentro de la cantidad diaria que la mayoría de adultos necesita.  La cantidad diaria recomendada es aquella cantidad de cualquier nutriente que se considera suficiente para casi todas las personas sanas dentro de cada grupo de edad y sexo.  Tomar demasiado o muy poco de alguna vitamina puede resultar en problemas de salud.
Tomemos a la vitamina B6 (piridoxina) como ejemplo.  Si usted tuviera poca vitamina B6 en su organismo, podría presentar problemas nerviosos.  Sin embargo, es interesante que cuando uno tiene demasiada vitamina B6, eso también puede causar problemas nerviosos.  Una persona necesita sólo la cantidad justa de vitamina B6 para que su organismo funcione adecuadamente.  Por suerte, la vitamina B6 está presente en una amplia variedad de alimentos, como los granos integrales, las zanahorias, las arvejas (chícharos), la espinaca, la leche, el queso, los huevos, el pescado y la harina; por lo que es raro que alguien tenga una deficiencia de vitamina B6 que requiera tomar algún suplemento.
A pesar de que podría parecer buena idea tomar muchas vitaminas, tenga cuidado.  Evite consumir mucho de cualquier vitamina en particular, sobre todo de las solubles en grasa (vitaminas A, D, E y K). Se ha demostrado que demasiada vitamina A, por ejemplo, se relaciona con defectos congénitos y fracturas de cadera.  Incluso la vitamina D que es buena para la salud ósea, en demasiada cantidad, puede ocasionar problemas como la presencia de exceso de calcio en la sangre (hipercalcemia), lo que puede derivar en náusea, vómito, mal apetito y estreñimiento, entre otros síntomas.  Consumir dosis enormes de vitaminas puede ser particularmente riesgoso porque éstas pueden aumentar considerablemente la posibilidad de desarrollar problemas de salud, debido a la ingesta excesiva de vitaminas.
Si piensa tomar un suplemento vitamínico, una vitamina múltiple posiblemente sea la mejor opción.  La mayoría de vitaminas múltiples, por lo general, contiene prácticamente la cantidad diaria recomendada de cada vitamina por separado.  La vitamina múltiple le ofrece una amplia variedad de vitaminas que equivalen aproximadamente a sus necesidades diarias.
Por otro lado, quizás desee considerar un suplemento de vitamina D y calcio.  El calcio es un mineral, más que una vitamina.  La vitamina D y el calcio pueden ser provechosos para la salud ósea.  Además, la vitamina D podría ofrecer otros posibles beneficios para la salud, como menos riesgo para ciertos tipos de cáncer, aunque los científicos no tengan datos de tiempo prolongado para comprobar muchas de las ventajas.
Por último, el aceite de pescado es un suplemento que parece ser provechoso para la gente que tiene altos los triglicéridos y para quienes padecen del corazón.  En cuanto al resto de gente, todavía no se comprueba concluyentemente que el aceite de pescado sea útil.  Sin embargo, por el momento, el aceite de pescado parece ofrecer posibles ventajas con muy poco riesgo.  Si le gusta comer pescado, dos porciones semanales podrían ofrecerle muchos beneficios más que los suplementos.
Antes de tomar cualquier suplemento, converse con su médico.  Se podría modificar su alimentación de varias formas para que reciba las vitaminas que necesita, sin necesidad de tomar un suplemento vitamínico; pero si para gozar de buena salud usted debe tomar un suplemento, adhiérase a la cantidad diaria recomendada.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 5 de mayo de 2011

Las grasas saludables para tu corazón


Seguramente has escuchado que el consumir grasas en exceso puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas cardíacos. Sin embargo, no todas las grasas son dañinas. Lo importante es seleccionar el tipo y la cantidad de grasas adecuadas para mantener a tu corazón sano. En este artículo te contamos cuáles son las grasas saludables para tu corazón. Así sabrás cómo elegirlas a la hora de incorporarlas en tu dieta.
A pesar de que se les ha hecho muy mala fama, tu cuerpo necesita a las grasas y a los aceites para vivir. Incluso, algunos ácidos grasos como los denominados Omega 3 son buenos para el corazón. Además de darles un sabor diferente a las comidas, las grasas transportan a las vitaminas A, D, E y K en el cuerpo y proveen calorías, que aportan energía.
Si es así, ¿por qué generalmente se recomienda comer poca grasa? y, ¿por qué se dice que es tan nociva? Las respuestas a estas preguntas realmente son, que todo depende del tipo de grasa del que se trate y de la cantidad que consumas, ya que algunas pueden incrementar el llamado colesterol malo (o LDL, por su sigla en inglés, que significa lipoproteínas de baja densidad) y con él el riesgo de que desarrolles problemas del corazón.
Así como existen los llamados colesterol malo y colesterol bueno (HDL, por sus siglas en inglés, que significan lipoproteínas de alta densidad), también existen dos grupos de grasas: las no saturadas y las saturadas. Las primeras son menos y las segundas más dañinas para tu salud, ya que aumentan el riesgo de que las arterias se obstruyan (tapen) e impidan el paso de la sangre al corazón o al cerebro.
Las grasas no saturadas son las que son líquidas a la temperatura ambiente. Entre ellas se encuentran las grasas monoinsaturadas o las poliinsaturadas, que ayudan a incrementar los niveles del colesterol bueno. Entre los alimentos que contienen grasas monoinsaturadas están: frutos secos, semillas, aguacates (paltas) y algunos aceites como el de oliva, canola y girasol; mientras que entre los alimentos que contienen las grasas poliinsaturadas están: los granos de maíz, semillas de algodón, y aceites y semillas de cártamo y de lino, los frijoles (habichuelas, porotos) y aceites de soja (soya), margarinas y mariscos.
Las grasas saturadas, en cambio, son aquellas que suelen estar sólidas a la temperatura ambiente, como las que se encuentran en la carne de los animales y en los lácteos como en la manteca o en la mantequilla, el queso y la crema.
Por último, las conocidas como grasas trans también corresponden al grupo de las no saturadas, pero no comparten las propiedades de este grupo cuando se trata de tu salud. Al contrario, debes sumarlas a las saturadas en tu lista de grasas que debes de evitar, ya que incrementan el riesgo en cuando a padecer problemas del corazón. Las grasas trans se encuentran en los aceites hidrogenados y parcialmente hidrogenados y en los productos que contienen estos aceites, como galletas, pasteles, donas (rosquillas) y en las comidas fritas en general.
Las grasas se deben consumir en cantidades limitadas. Debes usar las más apropiadas para cocinar tus comidas y aprender a encontrar el equilibrio justo entre calidad y cantidad.
Por ejemplo, algunos estudios clínicos sugieren que los alimentos típicos de la dieta mediterránea, como el aceite de oliva y los frutos secos, tienden a reducir la posibilidad de desarrollar diabetes y el síndrome metabólico, que es una combinación de  factores que aumentan el riesgo de padecer de enfermedad cardíaca. Los factores del síndrome metabólico son obesidad abdominal y dos de las siguientes cuatro características: hipertensión (presión alta), colesterol bueno (HDL) bajo, triglicéridos elevados y/o azúcar elevada en la sangre (o diabetes).
A eso se suman otros estudios, como uno publicado en el Canadian Medical Association Journal a fines del año pasado, en el cual unos investigadores de la Universidad de Toronto y del Hospital St. Michael de Ontario, ambos en Canadá, evaluaron los efectos de agregar grasa monoinsaturada a una dieta vegetariana rica en fibra, efectiva para reducir el colesterol malo en los adultos.
Así detectaron que la combinación de la dieta vegetariana con una dosis de grasa monoinsaturada logró que los niveles del colesterol disminuyeran, aunque advirtieron que en el mundo real esto podría variar un poco, ya que los participantes en la investigación recibieron los alimentos y estuvieron estrictamente controlados.
De todos modos, incorporar buenos hábitos relacionados con el consumo de grasas no es tan complicado. Algunas sugerencias que puedes considerar incluyen:
  • Reemplaza algunos carbohidratos refinados, como el pan blanco y las “golosinas”, por grasas monoinsaturadas de frutos secos, aguacate (palta) o aceite de oliva.
  • Utiliza menos aceite en tus recetas. Por ejemplo, reduce la cantidad de margarina que le untas a tu pan.
  • Sustituye el contenido de las recetas por opciones más saludables, como el aceite de canola o el aceite de oliva.
  • Además de reemplazar productos por opciones más saludables reduce la cantidad que utilizas, por ejemplo, ¼ de taza de aceite de oliva en vez de ½ taza de manteca.
  • Elige productos bajos en grasas o sin grasa.
Si tienes dudas acerca de las grasas que estás consumiendo en tu dieta, o si tienes colesterol alto, habla con tu médico sobre las opciones más saludables en tu caso. No te olvides que las grasas son indispensables para la salud, pero siempre que elijas las grasas saludables, las monoinsaturadas o poliinsaturadas y que las consumas en moderación. Logrando ese equilibrio, podrás tener un corazón más sano.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 27 de marzo de 2011

La vitamina E y los ácidos grasos podrían reducir los síntomas del síndrome premenstrual


Si estás cansada de los molestos síntomas que te afectan durante los días previos a tu periodo menstrual, de acuerdo a un estudio reciente, la vitamina E y los ácidos grasos podrían ayudar. Aquí te contamos más detalles al respecto y más acerca de los síntomas del síndrome premenstrual.
Todos los meses, en los días antes de su ciclo menstrual, Carolina tiende a ponerse de mal humor, se siente hinchada, le duelen sus senos y a veces también le brota algo en la cara que parece un acné adolescente pero que no tiene que ver con su verdadera edad. ¿Te sucede algo similar?
Esta situación es muy común en muchas mujeres. Se conoce como síndrome premenstrual y a veces es tan molesto que hasta llega a interferir con las actividades cotidianas de la mujer. En esos casos, debes saber que existen tratamientos para aliviar los síntomas y permitirte llevar una vida normal y desarrollar tus actividades diarias sin impedimentos.
Además, se siguen haciendo investigaciones para encontrar otras formas de disminuir los síntomas. Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores en Brasil descubrió que un suplemento que contiene vitamina E y ácidos grasos logró reducir los síntomas del síndrome premenstrual luego de seis meses, aunque todavía se desconoce cómo los combate.
La vitamina E es una vitamina que se disuelve en las grasas y es un antioxidante. Es importante para el buen funcionamiento de muchos órganos en el cuerpo y ayuda a retardar los procesos que dañan las células. Se encuentra en muchos alimentos, como los aceites vegetales, los cereales, la carne, las aves del corral, los huevos, la fruta, las verduras y el aceite de germen de trigo.
Al respecto de los ácidos grasos, los investigadores consideran que éstos podrían afectar la producción de una sustancia química llamada prostaglandina, que reduce el efecto de la hormona conocida como prolactina, que cuando se encuentra en grandes cantidades puede causar los síntomas premenstruales. Aunque, esta es una hipótesis que todavía debe ser probada.
En cuanto al síndrome premenstrual, puede presentarse de diferentes maneras, con síntomas físicos y emocionales. ¿Cuáles de todos estos sientes tú?
Entre los síntomas físicos, están:
  • Cambios en el apetito (deseos intensos de comer ciertos alimentos)
  • Sensibilidad en los senos
  • Inflamación (hinchazón) abdominal y aumento de peso
  • Dolor de cabeza
  • Inflamación (hinchazón) en las manos o los pies
  • Cansancio
  • Problemas en la piel
  • Síntomas gastrointestinales
  • Dolor abdominal
En cuanto a los síntomas emocionales, están:
  • Depresión
  • Irritabilidad y/o arrebatos de ira
  • Episodios de llanto
  • Ansiedad
  • Confusión
  • Distanciamiento social
  • Dificultad para concentrarte
  • Insomnio
  • Disminución en el deseo sexual
Si tienes varios de estos síntomas cada vez que está por llegar tu periodo menstrual, o aunque no sean sólo unos cuántos, si esos síntomas no te dejan desarrollar tus actividades cotidianas normalmente, recuerda que no tienes porqué sufrir de ese modo todos los meses. Existen varios tratamientos que pueden ayudarte a reducir las molestias que sientes, como los que menciona este estudio o los que hemos mencionado en VidaySalud en columnas previas que anexamos al final de esta columna. Si el dolor es muy severo, podría tratarse de endometriosis u otra condición, y desde luego, tu médico te puede indicar el mejor tratamiento en tu caso. Pero no es necesario que sufras cada mes.
Tomado de Vida y Salud