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lunes, 3 de octubre de 2011

Cambio de mundo: del útero a los brazos de mamá


La vida es un constante cambio, pero pocos tan radicales e intensos como el del nacimiento. Durante nueve meses, el bebé crece, bien protegido y acurrucadito dentro del vientre de la madre. Cuando ya está listo para abandonarlo, comienza, con trabajo y pulgada a pulgada a buscar la salida. Pasa de la oscuridad a la luz, del líquido al aire, llena por primera vez sus pulmones y recibe su primer contacto de piel a piel. ¡Bienvenido bebé a tu mundo nuevo y definitivo!

Hoy por hoy, sumamos 7 mil millones de habitantes en el planeta, y ni pensar en los tantos que nos han precedido. Sin embargo, todo nacimiento sigue siendo un acontecimiento único, trascendental y maravilloso. ¿Has pensado alguna vez en todos los cambios que ocurren cuando nace un bebé?

Un cuartito calentito cada vez más chico

Antes de nacer, el bebé se ha acostumbrado a vivir en un ambiente oscuro y lleno de líquido, a una temperatura que le queda muy cómoda, de unos 98º F (unos 37º C). Los ruidos le llegan de lejos y el alimento se le proporciona por el cordón umbilical. Si no fuera porque el cuartito le va quedando cada vez más estrecho, allí se está de maravilla. Pero ni modo, tiene que irse preparando para el gran cambio que se avecina.

Una avalancha de cambios

Alrededor de la semana 36 del embarazo, la mayoría de los bebés (alrededor de un 96%) asumirán la posición con la cabeza hacia abajo, la más conveniente para el nacimiento. Alrededor de esta semana, se desarrolla además el reflejo de succionar, así como el de voltear la cabeza cuando se le roza la mejilla. Estos reflejos serán fundamentales después del nacimiento, para que pueda alimentarse, ya sea directamente del seno materno o de un biberón, cuando el alimento ya no le llegue a través de la placenta.

Presiones por todas partes

Cuando llega el gran día, las contracciones que siente la mamá, aunque dolorosas, son necesarias para ir empujando al bebé poco a poco a través del canal de alumbramiento. Durante esas horas, el bebé se siente apretado por las contracciones cada vez más fuertes de los músculos del útero. A la vez, hay menos líquido amniótico a su alrededor, lo que hace que haya un cambio de presión en el cuerpo del bebé, preparándolo para la vida en el exterior. 

Otro gran cambio que se aproxima es el de la cabeza: los huesos del cráneo del bebé se reajustan formando una especie de cono que ayudará a que la cabeza pueda pasar por un espacio tan estrecho. Esto ocurre solamente una vez en la vida y es éste momento. No te preocupes: los huesos volverán a su lugar a los pocos días después del nacimiento.

Cambio de temperatura

Aunque la sala de parto tenga una temperatura agradable, con seguridad tendrá una diferencia de varios grados en relación al útero y el cuerpecito del bebé reaccionará en consecuencia. Comenzará a temblar por lo que conviene mantenerlo seco y arropadito. Esta es la oportunidad perfecta para que mamá lo estreche contra su pecho para darle calor y acogida.

Este cambio de temperatura, aunque representa un choque para el bebé, es necesario, es más, es esencial, para enviar señales a su sistema nervioso y lo haga tomar su primera inspiración (cuando toma aire para oxigenar sus pulmones). A partir de este momento sus sistemas respiratorio y circulatorio realizarán una reorganización total. Si todo va bien, verás al bebé adquirir un tono rosado en las mejillas y escucharás su primer llanto.

Nos parece tan normal, pero en realidad es una gran metamorfosis (un gran cambio): la criatura que habitaba en el líquido amniótico, ha pasado a vivir rodeada de aire. Antes del nacimiento, el oxígeno que necesitaba el bebé le llegaba por el torrente sanguíneo a través del cordón umbilical. Su sistema circulatorio fetal dirigía el flujo de la sangre de modo que no pasara por los pulmones. Cuando el bebé respira por primera vez, el paso cambia de ruta en un instante e incluye a los pulmones. El líquido amniótico que los llenaba se drena o se absorbe dejando espacio para el aire que ayudará a oxigenar la sangre mediante la respiración. ¿Quién pide más?

Otros sistemas, no se quedan atrás: el sistema urinario filtra la sangre y produce la primera micción (orina) fuera del útero mientras que el sistema gastrointestinal pasa el meconio (las primeras heces del bebé) para limpiar el organismo de bilis, líquido amniótico y lanugo (el vello que le cubre el cuerpo).

¿Pasa el examen?

Para que el bebé pueda irse a casa, los médicos evaluarán al bebé siguiendo la puntuación de Apgar (que toma el nombre de la doctora que lo desarrolló en 1952, la anestesióloga Virginia Apgar), tomando en cuenta los siguientes puntos:

Apariencia: ¿de qué color es la piel del bebé? Si tiene una coloración azulada, recibirá un 0, mientas que un torso rosado con extremidades azulosas recibirá un 1. Si presenta un saludable tono rosáceo en todo el cuerpo recibe un 2.

Frecuencia cardíaca: para recibir un 2, el corazón debe latir a una tasa de 100 latidos por minutos o más.

Irritabilidad: mide la respuesta a los estímulos. Recibirá un 2 si estornuda, tose o se aleja de la estimulación. Respuestas más débiles recibirán un 1 (si la única respuesta es con la cara) o 0 (si no responde).

Actividad: si se muestra activo, con movimientos espontáneos, recibirá un 2. Si sus brazos y sus piernas están flexionados con poco movimiento, recibirá un 1 mientras que si tiene poco movimiento y tonicidad muscular recibirá un 0.

Esfuerzo respiratorio: el llanto del bebé le puede causar angustia a la madre, pero le dará una buena nota al bebé, además debe tener una frecuencia respiratoria normal y eso le dará un 2. Si la respiración es lenta o irregular, recibirá un 1 y si no respira la nota será de 0.

El bebé se evalúa según estos criterios aproximadamente al minuto después del nacimiento y se considera que disfruta de buena salud si obtiene una puntuación de 7 o más. Una puntuación más baja no significa necesariamente que está enfermo, sino que necesita atención médica inmediata: succionarle la mucosidad para que pueda respirar mejor o recibir un poco de oxígeno. A los cinco minutos, se vuelve a evaluar al bebé para ver si su condición ha mejorado. La puntuación de Apgar no pretende evaluar la salud del bebé a largo plazo y hay que tener presente que incluso bebés perfectamente saludables pueden sacar puntuaciones bajas a los pocos minutos de nacer.

Con seguridad, le irá bien al bebé y podrá marcharse a casa con su familia. Y se lo merece después de tanto esfuerzo. Ha llegado a un mundo muy diferente al que habitó durante 9 meses y su cuerpecito ha pasado por cambios muy importantes. ¿Verdad que ha sido un proceso fascinante? ¡Bienvenido, bebé!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 28 de agosto de 2011

Un enemigo silencioso para tu bebé: el estreptococo del grupo B


El embarazo y la llegada de un nuevo miembro a la familia es un acontecimiento especial y un proceso hermoso que por lo general ocurre sin grandes complicaciones. Sin embargo, siempre existen riesgos de contraer enfermedades que puedan afectar a la mamá o al bebé. Una de ellas, no muy conocida, es la infección con el estreptococo del grupo B, una bacteria que portan muchas mujeres perfectamente sanas, pero que le puede pasar al bebé en el momento del parto y que puede ponerlo en peligro incluso de muerte.  Por suerte, una simple prueba puede detectarlo a tiempo.
El embarazo es una de las etapas más lindas para la mujer y para la familia. Son nueve meses emocionantes durante los cuales no sólo el bebé se desarrolla día a día, sino también todos los integrantes de la familia se preparan para su nacimiento y se ocupan de organizar todo lo necesario para recibirlo: la habitación en la que dormirá, la cuna, su ropa, el cochecito… ¡qué no falte un detalle!
Para la mamá en particular, todo se siente con más intensidad: muchas tienen ansiedad por la espera y temores por que todo salga bien, sobre todo durante el parto. Durante todo este proceso, es vital recibir una buena atención prenatal, dirigida por el obstetra.  Ya en la recta final, durante el tercer periodo de gestación, los controles y las pruebas se harán más frecuentemente, para evitar complicaciones.
Entre los muchos cuidados que la embarazada debe considerar es conversar con su obstetra sobre el estreptococo del grupo B (GBS, por sus siglas en inglés), conocido también como baby strep, una bacteria que es parte de la flora vaginal o de la piel de muchas mujeres perfectamente saludables, pero que puede resultar peligrosa si se transmite al bebé durante el parto.  Una prueba de detección de esta bacteria entre las semanas 35 y 37 del embarazo permite tratar a la mamá durante el alumbramiento y eliminar el peligro que representa para el bebé.
¿Si la mujer es portadora de la bacteria significa que está infectada?  No, los seres humanos somos portadores de varias bacterias, tanto en la piel como dentro del cuerpo y algunas de esas bacterias cumplen funciones útiles, como las que viven en los intestinos y ayudan a la digestión o las que controlan el ph (el grado de acidez) de la vagina. El estreptococo del grupo B se encuentra en el organismo de muchas mujeres saludables de todos los grupos étnicos y no les causa ningún daño. El problema comienza cuando una de esas mujeres queda embarazada ya que la bacteria se convierte en un peligro potencial durante el momento del parto o poco después del nacimiento.  No debes sentirte avergonzada de ser portadora del estreptococo del grupo B ya que una infección de este tipo no es una enfermedad venérea, no se contrae por contacto sexual, ni significa que no tengas una buena higiene personal. Tampoco debes confundirlo con el estreptococo de tipo A, que es el que provoca infecciones en la garganta (en las amígdalas).
Otros temores que se deben desterrar es el posible contagio a otros hijos o a las personas que convivan con la mujer portadora: el estreptococo del grupo B no se transmite ni a través del agua ni de los alimentos. La mujer embarazada tampoco puede contagiar a sus otros hijos.
Lo que sí debes hacer antes del parto:...

Para seguir leyendo el artículo completo, pincha aquí

sábado, 16 de julio de 2011

El parto en casa: una opción polémica en aumento


Si bien es un proceso natural, el parto representa un desafío para la mujer y puede tener complicaciones de último momento que requieren intervención médica. Mientras que aumentan las mujeres que deciden tener a su bebé en casa, porque se sienten más cómodas, otras prefieren contar con supervisión médica especializada en todo momento. ¿Qué es lo más aconsejable, parir en casa o en el hospital? Aquí te contamos más detalles sobre este debate que sigue abierto.
El parto es un momento muy especial, no sólo para la mujer sino también para toda la familia. Es un desafío importante que puede generar ansiedad y temores, sobre todo si es la primera vez que vas a dar a luz. No por nada existen las clases de pre parto, en las cuales los especialistas que reciben bebés a diario dan charlas explicativas para que los padres, y en especial la mamá, estén mejor preparados cuando llegue ese momento tan esperado.
Si bien la mayoría de las embarazadas dan a luz en los hospitales o las clínicas, bajo una supervisión médica directa, algunas mujeres consideran que no hay nada mejor que el hogar para estar tranquila y recibir al nuevo miembro de la familia, sin medicamentos ni intervenciones médicas innecesarias, bajo la supervisión de las llamadas parteras certificadas. Lo ven como una manera más natural y saludable de tener a sus bebés.
Esta práctica está muy difundida en varios países, sobre todo en algunos de la Comunidad Europea, pero no tanto en otros, como los Estados Unidos y en América Latina, aunque parece que el número de mujeres que se deciden por el parto en casa está aumentando.

Apartes tomados de Vida y Salud

martes, 17 de mayo de 2011

Estrategias para controlar el dolor del parto


¡Se acerca el gran momento! Estás feliz porque tu bebé está por nacer pero te asusta pensar cómo será el parto, si podrás sobrevivir los dolores o si te dará un ataque de nervios en medio del proceso. Tranquila, es normal que estés ansiosa y te hagas tantas preguntas. Aquí te contamos algunas recomendaciones para enfrentar el parto y superar los dolores que lo acompañan.
Si bien los dolores y las sensaciones durante el parto son distintos en cada mujer e incluso con cada hijo, es posible que te prepares ante las diferentes situaciones que pueden presentarse en ese momento tan particular y tan esperado con emociones de alegría y ansiedad.
Si ya estás en la fase final de tu embarazo y falta poco para el parto, posiblemente ya hayas definido con tu médico si será parto vaginal o mediante cesárea. Si has optado por la primera alternativa, ten en cuenta que existen distintas condiciones médicas que a veces obligan a hacer una cesárea de último momento. En ese caso, lo decidirá el o la especialista que te esté asistiendo en el parto, si lo considera necesario.
Cuando llegue el momento, comenzarás a sentir las tan nombradas contracciones, primero de manera pausada y luego con más frecuencia e intensidad. Cuanto tus contracciones se produzcan cada cinco minutos, entonces será el momento de iniciar el alumbramiento. En ese momento, sentirás dolor. Muchas mujeres les temen a estos dolores, pero para tu tranquilidad, ten en cuenta que existen distintas alternativas que te permiten aliviar estos síntomas y enfrentar mejor el momento del parto. Además, piensa que el dolor del parto es un dolor benigno, por decirlo de alguna manera, porque es tu cuerpo que se abre para darle paso a la nueva vida que te acompañó durante 9 meses. También recuerda que es un dolor que pasará y que probablemente pasará a un segundo plano cuando tengas a tu bebé en tus manos.
Algunas formas de controlar los dolores del parto  incluyen medicinas y otras no.
En general, las medicinas más utilizadas son:
  • Analgésicos: actúan de manera sistémica, es decir que afectan a todo el cuerpo, y pueden provocar efectos secundarios en la madre, como somnolencia y náuseas. Esta medicación también puede llegar al bebé, sus efectos dependerán de la cantidad utilizada y de lo cerca del nacimiento que se haya administrado.
  • Tranquilizantes: no alivian el dolor pero te ayudarán a calmarte y a relajarte si estás muy ansiosa. Pueden tener efectos significativos sobre la madre y el bebé, algunas mujeres experimentan una pérdida del control que les resulta desconcertante mientras que a otras les cuesta recordar los detalles del parto.
  • Anestesia local: es la opción que elige la mayoría. Elimina la sensibilidad en zonas específicas del cuerpo y se puede utilizar tanto en el parto vaginal como en el parto por cesárea. Una de las más empleadas es la llamada epidural,que proporciona un alivio continuo del dolor del ombligo para abajo, incluyendo las paredes vaginales, durante todo el proceso del parto. Puede dificultar los pujos para expulsar el bebé y provocar una disminución de la tensión arterial, pero los riesgos para el bebé son mínimos.
Algunas mujeres prefieren no utilizar medicinas y recurren a otros métodos alternativos. En este caso, si optas por esto, ten en cuenta que los dolores pueden hacerte cambiar de opinión en medio del parto. Si es así, no te avergüences ni te sientas mal por ello.
Para evitar las medicinas durante el parto, debes comenzar a prepararte durante el embarazo e incluso antes de quedar embarazada, practicando ejercicio físico de manera regular (a menos que tu médico recomiende que lo evites), para fortalecer la musculatura, incrementar la resistencia y preparar tu cuerpo para el esfuerzo del parto. ¡Ten cuidado de no excederte, recuerda que estás embarazada!
Si vas a clases de preparación para el parto, además, seguramente te enseñarán diferentes técnicas para controlar el dolor. Las dos filosofías de preparación para el parto que más se siguen en los Estados Unidos son: la técnica Lamaze y el método Bradley o “parto asistido por el padre”.
La técnica Lamaze postula que el parto es un proceso normal, natural y saludable y adopta una postura neutral en lo que se refiere a la medicación para controlar el dolor, utiliza técnicas de relajación, respiración profunda, distracción o  masajes del acompañante.
El método Bradley, en cambio enfatiza el enfoque natural del parto y la participación activa del padre del bebé como ayudante, e intenta evitar la medicación a menos que sea absolutamente necesaria: hace hincapié en la alimentación sana y balanceada, la práctica del ejercicio físico durante el embarazo y las técnicas de relajación y respiración profunda como formas de hacerle frente al parto.
Otras formas de controlar los dolores del parto incluyen:
  • yoga y/o meditación
  • caminar
  • masaje o contrapresión
  • cambio de postura
  • darse un baño o una ducha con agua tibia
  • distraerse contando o realizando una actividad que mantenga la mente ocupada en otra cosa
En cualquier caso, el aprender técnicas de respiración puede ayudarte no sólo a soportar los dolores sino también a calmar tu ansiedad y nerviosismo en ese momento. Recuerda que es importante consultar y definir antes del parto, con él o la profesional que te atienda, no sólo qué tipo de parto será, si vaginal o por cesárea, sino también si te medicarás para aliviar los dolores o utilizarás un método natural (obviamente que debes de saber que tienes la opción de cambiar de opinión si así lo deseas en el momento del parto). También debes consultar con él o la especialista todas las dudas y temores que tengas, para que pueda estar tranquila.
Por último, algunos consejos para los papás, que también suelen ponerse nerviosos. En algunos casos les permiten participar en el parto y hasta cortar el cordón umbilical, algo que puede ser bastante difícil o impresionante para algunos, pero recuerden que el cordón no le genera dolor ni al bebé ni a la mamá.
A muchos hombres les hace mal ver sufrir a su mujer. En ese caso, deben tener en cuenta que no hay nada que puedan hacer contra ello más que acompañarla en este momento tan especial para los dos y asistirla en todo lo que tenga que ver con los preparativos del parto, las cosas que deban llevar al hospital y avisar y/o atender a los parientes y amigos que seguramente están llamando para ver cómo va todo, para que la mujer pueda dedicarse exclusivamente al alumbramiento.
Y por sobre todas las cosas, disfruten el nacimiento del nuevo miembro de la familia. Más allá de las molestias y los dolores, será sin duda uno de los momentos más importantes de la vida.
Mantén la calma, piensa que el dolor del parto es un “proceso” normal y que todas las mujeres que han dado a luz, han pasado por esto. ¡No estás sola y tu cuerpo puede hacerlo! Para eso está diseñado. Y, que si necesitas, en el siglo XXI hay ayuda para que el proceso te sea más fácil sin poner en peligro a tu bebé.
Tomado de Vida y Salud

martes, 19 de abril de 2011

Ser papá puede causar estrés: ¿qué puedes hacer al respecto?


¿Quién dijo que tener un hijo causaba estrés sólo en las nuevas mamás? Los padres también sufren del estrés que trae esta nueva etapa de la vida. Si bien un hijo es una alegría y una bendición, no hay que negar que la nueva situación de paternidad puede acarrear ciertas presiones emocionales y físicas. Si te estás estrenando como papá, o si tu media naranja está embarazada, tal vez te ayude leer este artículo.
Andrés se está estrenando como papá de una hermosa niña. La felicidad de tenerla en sus brazos hizo que por un momento se olvidara del mundo a su alrededor. Pero la verdad, es que con la dicha de tener un hijo/a, también vienen nuevos retos y por supuesto, responsabilidades. Todo esto se suma a que ahora te sientes el responsable de una nueva familia, que el trabajo no para y el mundo a tu alrededor tampoco. Sería ideal que al tener un hijo todo se detuviera y pudieras tomarte un tiempo para asimilar y disfrutar de tu nuevo papel. Pero lo cierto es que la paternidad es un reto, y puede traerte preocupaciones.
Puede ser útil, como primera medida, identificar las causas de tu estrés y luego, buscar algunas soluciones. Vamos por partes:
El estrés en la paternidad puede ser causado por:
  • Enfrentarte a nuevas responsabilidades
  • Falta de tiempo para hacer tus actividades cotidianas
  • Poco tiempo de “licencia de paternidad” lo cual puede hacer que te sientas cansado por trabajar y frustrado porque no puedes pasar suficiente tiempo con tu bebé y tu compañera.
  • Falta de sueño. Ya sabes que tener un recién nacido en casa limita las horas de sueño para el papá y para la mamá y esto puede causar estrés e irritabilidad.
  • Preocupaciones financieras. El costo del hospital, la ropa, los muebles y cualquier cambio que hayas tenido que hacer en casa para ajustarte al recién nacido pueden causarte gran preocupación.
  • Menos tiempo para pasar con tu pareja y menos sexo.
  • Depresión post-parto. Sí, tal como las madres, los papás también pueden sentirse deprimidos o tristes luego del nacimiento del bebé.
¿Qué puedes hacer para aliviar el estrés causado por tu nuevo papel de padre? Aquí te doy algunas ideas:
  • Pide ayuda si la necesitas. Ya sea en el trabajo o a otros miembros de tu familia o amigos.
  • Encuentra tiempo para ‘no hacer nada’ con tu familia. El estar en casa con tu bebé y tu compañera, compartiendo un momento de calma puede relajarte.
  • Toma turnos con tu compañera para dormir. Es bueno que cuando el bebé duerme, los dos tomen una siesta también.
  • Come bien y haz ejercicio. Esto te da energía y te ayudará a aliviar el estrés.
  • Saca al menos media hora al día para estar a solas con tu compañera y hablar, tener sexo, dormir, lo que sea, pero un tiempo para los dos.
  • Ríete. Una buena risa puede ayudarte a ver las cosas desde otro punto de vista y también a relajarte. El ver una película o una serie de televisión que sea divertida puede ayudarte.
  • Aprende a decir no. Define las prioridades y no intentes ir más allá de lo que puedes hacer en este momento.
Recuerda: el tener un bebé recién nacido en casa es una tarea importante y requiere bastante trabajo. Por eso, date tiempo, busca ayuda, no te sobre exijas. Con el tiempo, tú y tu pareja se ajustarán más a la presencia de este nuevo ser y todo será más sencillo. ¡Es parte de la vida! Disfruta de esta etapa y trata de relajarte.
Tomado de Vida y Salud

sábado, 16 de abril de 2011

¡Bienvenido Bebé!


No todos los bebés nacen rellenitos. La mayoría son flaquitos, tienen la piel arrugadita y la cabeza alargada. Pero de todos modos, el tuyo te parecerá el más perfecto que hayas visto en tu vida. Lee nuestra guía para sacarte de dudas y comprender las grandes transformaciones que tendrá.
La piel
Es tan delicada que podrás verle las venitas. Por eso parecerá rosadito. Notarás que las manos y los pies están azules. Es porque su sistema circulatorio está recién empezando a trabajar y falta bombear sangre a las extremidades. Y está arrugado porque se pasó nueve meses en remojo.
Los genitales
Estarán hinchados, como también los pezones, tanto en los varones como en las hembritas. Esto se debe a la presencia de las hormonas de la mamá y a la acumulación de líquido a lo largo de los nueve meses. Pero tanto los genitales como los pezones volverán a su aspecto normal en unas seis semanas.
Los pies
Te fascinarán por lo pequeñitos que son. No te preocupes si te parece que están torcidos hacia adentro. Eso se debe a que tu bebé estuvo acurrucado durante nueve meses en el útero. También pensarás que tiene los pies planos. En realidad tienen arco, pero se esconde detrás de capas de grasa. Se vislumbrará mejor a los 2 ó 3 años.
El ombligo
Verle el ombligo te puede desconcertar. No te preocupes, en unas semanas se secará y se le caerá. Podrás ver que tiene un poco de pigmento marrón (café) aunque ya se le haya caído. Llama al pediatra solamente si lo notas hinchado, con pus, muy rojo o si le sientes un olor fuerte. Si se le moja, sécaselo con cuidado.
El pelo
Muchos bebés nacen sin pelo; otros llegan a este mundo con una melena envidiable. La mayoría de las veces, los recién nacidos perderán ese pelo y el nuevo cabello que les sale puede ser distinto tanto en color como en textura.
Los ojos
El color puede cambiar. Seguramente podrá ver hasta unas 8 a 12 pulgadas (20 a 30 centímetros). Si te apartas a más de un pie, verás que sus ojos deambulan y te da la sensación de que está bizco. No te preocupes. Cuando maduren sus músculos oculares, podrá enfocar con los dos ojos.
La cabeza
Puede que notes que la tiene alargada y cónica. No te preocupes, no le quedará así. Es el resultado de haber atravesado el canal de parto. La cabeza se reconfigurará paulatinamente y retomará su forma natural al cabo de unos días. Los huesos son flexibles y tienen espacios membranosos en la coronilla.
Tomado de Vida y Salud

jueves, 6 de enero de 2011

Acido fólico: protege la salud de tu bebé


El ácido fólico reduce el riesgo de que un bebé sufra defectos al nacer como espina bífida y otras condiciones graves (anencefalia) en un 70 por ciento, explica la Asociación Americana de Espina Bífida.

Por eso se recomienda que la mujer ingiera 400 mcg de ácido fólico diario antes y durante su embarazo. También debe tomarlo toda mujer en edad reproductiva. ¿Por qué? Porque la mayoría de los embarazos no son planificados. La March of Dimes indica que, según estudios, las latinas en Estados Unidos corren más riesgo de dar a luz a un bebé con estos problemas, llamados defectos del tubo neural.

¿Qué es espina bífida? Una condición en la que la espina dorsal del bebé no se cierra bien y le causa parálisis. ¿Y anencefalia? Una enfermedad que afecta el cerebro de la criatura y, posteriormente, provoca su muerte.

El ácido fólico es un complejo de la vitamina B que ayuda al cuerpo de la gestora (madre) cuando se están creando una gran cantidad de células nuevas, dice la Asociación Americana de Espina Bífida. Es decir, abona la formación sana de la criatura.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Puedo tomar alcohol durante mi embarazo?

La recomendación sigue siendo que no, aunque un estudio reciente detectó que el consumo ligero de este tipo de bebidas luego del tercer mes de embarazo no daña el desarrollo normal del bebé. Pero esta investigación puede llevar a confusiones. Sigue leyendo para que, si te llegaras a cruzar con este estudio, sepas en detalle lo que dice y así no corras el riesgo de confiarte y terminar por hacerle daño a tu bebé.

El alcohol y el embarazo son como el agua y el aceite. Seguramente sabrás que una de las primeras recomendaciones si estás embarazada, es que te despidas de las copas. Pero, recientemente, muchos medios publicaron una noticia que puede causar interrogantes y hasta confusión en relación al tema de tomar alcohol durante el embarazo: “Las mujeres que toman una o dos bebidas alcohólicas por semana durante el embarazo no dañan el desarrollo del comportamiento o intelectual de sus hijos”.

¿Significa esto que puedes salir a festejar sin preocuparte o que puedes tomar alcohol cada vez que te plazca? ¡Por supuesto que no! Se sigue recomendando evitar el alcohol durante todo el embarazo.

Entonces, ¿de dónde surge la afirmación de que las bebidas alcohólicas (en moderación) durante el embarazo no son tan malas?

Estos datos surgen de un estudio desarrollado por unos científicos británicos, que consideraron una muestra representativa de 11,513 niños británicos que nacieron entre septiembre del 2000 y enero del 2002, cuyas madres fueron consultadas sobre sus hábitos en relación con las bebidas alcohólicas durante el embarazo y sobre la conducta de sus hijos a los 3 años. Además, a los 5 años se midió formalmente el avance conductual e intelectual de los niños.

Las madres fueron clasificadas como abstemias (que no bebieron ninguna bebida alcohólica), bebedoras ligeras (1 o 2 copas por semana), moderadas (entre 3 y 6 copas semanales) y fuertes o compulsivas (7 o más copas de alcohol por semana o seis copas de una vez).

En base a esta clasificación, lo que los investigadores del University College de Londres detectaron es que “hasta los 5 años no hay mayor riesgo de resultados negativos en el desarrollo socio-emocional o cognitivo en los niños nacidos de madres que bebían no más de una o dos unidades de alcohol por semana durante el embarazo”. Es decir, que los hijos de las “bebedoras ligeras” (o que toman alcohol ocasionalmente) no tuvieron problemas a la hora de desarrollarse emocionalmente, de interactuar en la sociedad, ni de comprender el mundo que los rodea.

Pero si bien no se encontraron grandes consecuencias en el desarrollo de los niños nacidos de madres que bebieron con moderación, mi recomendación es que NO consumas alcohol durante el embarazo. ¿La razón? existen muchos más estudios científicos que sí demuestran los efectos que puede tener el consumo de alcohol en exceso durante el embarazo, que tiene efectos dañinos en el feto e incluso, que puede llevar a discapacidad y a problemas médicos permanentes en el niño después del nacimiento.

Si estás tentada, recuerda que el alcohol que tú bebes también lo consume tu bebé, ya que el alcohol viaja a través de la sangre hasta la placenta, que es el órgano que se desarrolla durante el embarazo para proporcionarle los nutrientes al feto.

Y como el alcohol se asimila (descompone) mucho más lentamente en el cuerpo del bebé que en un adulto, el nivel de alcohol en la sangre del bebé permanecerá elevado por más tiempo que en la madre, lo cual es muy peligroso y puede causarle daños de por vida.

¿Cuáles son los daños que puede causar el alcohol en tu bebé? Los efectos o consecuencias se conocen como Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) o Síndrome del Alcoholismo Fetal (SAF) e incluyen problemas físicos, de conducta y de aprendizaje. Por ejemplo: crecimiento deficiente mientras el bebé está en el útero y después de nacer, problemas de succión y del sueño cuando son bebés, disminución del tono muscular y mala coordinación, defectos cardíacos, problemas de audición, de la vista, de los riñones y de los huesos. Características faciales anormales (como un espacio liso entre la nariz y la parte superior del labio), cabeza pequeña, estatura y peso más bajos que el promedio, conducta hiperactiva, dificultad para prestar atención, mala memoria, discapacidades en el aprendizaje y retrasos en el habla y el lenguaje.

La buena noticia es que todo esto se puede prevenir al 100%. Evitando el alcohol durante el embarazo cuidas la salud de tu bebé y la tuya. Una vez que haya nacido, ya habrá tiempo para brindar.


Tomado de Vida y Salud