DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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viernes, 17 de febrero de 2012

Tratamiento a base de células madre permitiría al páncreas volver a producir insulina

¿Te imaginas que existiera un tratamiento capaz de devolverle al páncreas de un diabético tipo 1 la capacidad de producir de nuevo insulina? Pues bien, un grupo de investigadores se animó a soñar y puso manos a la obra para convertir ese sueño en realidad. Aunque hasta el momento no se haya logrado revertir del todo la enfermedad, se ha creado un método que utiliza células madre del cordón umbilical de un donante para reiniciar la función del páncreas. Aquí te contamos más detalles sobre este prometedor hallazgo.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad auto-inmune, lo que significa que el sistema de defensas del organismo reacciona de manera equivocada ante alguna sustancia que el cuerpo mismo produce. En este caso, el cuerpo ataca a las células beta que se encuentran en el páncreas y que se encargan de producir la insulina.

La insulina cumple una función vital, ya que se ocupa de convertir el azúcar proveniente de los alimentos en energía para que el cuerpo la utilice. Sin insulina, el azúcar se acumula en la sangre y las células se quedan sin los nutrientes que necesitan para poder desempeñar sus funciones. Por eso, los que tienen este tipo de diabetes (se estima que un 10 por ciento del total de las personas que padecen de diabetes) necesitan inyectarse insulina a diario, para remplazar la que el cuerpo no produce o suplementarla.

Si bien hoy existen distintos métodos para inyectarse, el tratamiento es complicado y con el tiempo, los diabéticos pueden tener otros problemas asociados con la enfermedad, desde dificultades en la visión o complicaciones cardiovasculares, hasta la necesidad de recibir un trasplante de riñón y páncreas. Por eso sería tan importante encontrar un método que le devolviera al páncreas del diabético la capacidad de producir insulina.

Preocupado por este tema, un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago se puso a trabajar en busca de un método que pudiera mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes. ¿Y qué encontraron? Pues la forma de reeducar a las células del sistema inmunológico del paciente utilizando células madre del cordón umbilical de un donante. Las pruebas tuvieron resultados positivos, incluso en aquellos participantes que habían sufrido la enfermedad durante muchos años y cuyos páncreas no producían ninguna insulina. Libres del ataque de las células del sistema inmunológico, las células del páncreas comenzaron a producir insulina nuevamente, lo suficiente como para que el nivel de glucosa en la sangre se redujera considerablemente.

Aunque los investigadores advierten que hay que realizar pruebas más extensas, el tratamiento representa una gran esperanza para los pacientes con diabetes tipo 1 ya que les permite producir su propia insulina. Y aunque esta terapia no pueda revertir del todo la enfermedad, es capaz de reducir la dosis diaria de insulina que necesitan para mantener bajo control los niveles de glucosa en la sangre y evitar gran parte de las complicaciones que puede provocar la enfermedad. Además, este novedoso método también abre nuevas posibilidades para tratar otras enfermedades relacionadas con el sistema autoinmune, como el lupus y la artritis reumatoide. Los detalles aparecen en la versión en línea de la revista BMC Medicine, en su edición de enero de 2012.

En vidaysalud te hemos hablado sobre las células madre con anterioridad , (que son, por así decirlo, la materia prima del cuerpo) y de su enorme potencial para tratar enfermedades para las cuales en este momento no tenemos cura. Específicamente en relación a la diabetes, hace poco también te contamos sobre otro estudio con células madre pero realizado en ratones. En ese caso, unos investigadores de la Universidad de Georgetown en Washington, Estados Unidos, llevaron a un laboratorio células madre provenientes de espermatozoides y las cultivaron con compuestos para que estas células empezaran a comportarse como las células pancreáticas encargadas de producir insulina. Hicieron el experimento en ratones con diabetes, sorprendentemente, al trasplantar las células obtenidas en el laboratorio, éstas empezaron a producir insulina en los roedores.

Como vez, los científicos no descansan en la búsqueda de nuevas alternativas para combatir esta enfermedad. Esto es muy esperanzador y una buena noticias para todos, en especial para quienes tienen diabetes tipo 1. Quizás muy pronto puedan encontrar un tratamiento efectivo a base de células madre para que el páncreas pueda producir toda la insulina que necesita el cuerpo.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 3 de octubre de 2011

Cambio de mundo: del útero a los brazos de mamá


La vida es un constante cambio, pero pocos tan radicales e intensos como el del nacimiento. Durante nueve meses, el bebé crece, bien protegido y acurrucadito dentro del vientre de la madre. Cuando ya está listo para abandonarlo, comienza, con trabajo y pulgada a pulgada a buscar la salida. Pasa de la oscuridad a la luz, del líquido al aire, llena por primera vez sus pulmones y recibe su primer contacto de piel a piel. ¡Bienvenido bebé a tu mundo nuevo y definitivo!

Hoy por hoy, sumamos 7 mil millones de habitantes en el planeta, y ni pensar en los tantos que nos han precedido. Sin embargo, todo nacimiento sigue siendo un acontecimiento único, trascendental y maravilloso. ¿Has pensado alguna vez en todos los cambios que ocurren cuando nace un bebé?

Un cuartito calentito cada vez más chico

Antes de nacer, el bebé se ha acostumbrado a vivir en un ambiente oscuro y lleno de líquido, a una temperatura que le queda muy cómoda, de unos 98º F (unos 37º C). Los ruidos le llegan de lejos y el alimento se le proporciona por el cordón umbilical. Si no fuera porque el cuartito le va quedando cada vez más estrecho, allí se está de maravilla. Pero ni modo, tiene que irse preparando para el gran cambio que se avecina.

Una avalancha de cambios

Alrededor de la semana 36 del embarazo, la mayoría de los bebés (alrededor de un 96%) asumirán la posición con la cabeza hacia abajo, la más conveniente para el nacimiento. Alrededor de esta semana, se desarrolla además el reflejo de succionar, así como el de voltear la cabeza cuando se le roza la mejilla. Estos reflejos serán fundamentales después del nacimiento, para que pueda alimentarse, ya sea directamente del seno materno o de un biberón, cuando el alimento ya no le llegue a través de la placenta.

Presiones por todas partes

Cuando llega el gran día, las contracciones que siente la mamá, aunque dolorosas, son necesarias para ir empujando al bebé poco a poco a través del canal de alumbramiento. Durante esas horas, el bebé se siente apretado por las contracciones cada vez más fuertes de los músculos del útero. A la vez, hay menos líquido amniótico a su alrededor, lo que hace que haya un cambio de presión en el cuerpo del bebé, preparándolo para la vida en el exterior. 

Otro gran cambio que se aproxima es el de la cabeza: los huesos del cráneo del bebé se reajustan formando una especie de cono que ayudará a que la cabeza pueda pasar por un espacio tan estrecho. Esto ocurre solamente una vez en la vida y es éste momento. No te preocupes: los huesos volverán a su lugar a los pocos días después del nacimiento.

Cambio de temperatura

Aunque la sala de parto tenga una temperatura agradable, con seguridad tendrá una diferencia de varios grados en relación al útero y el cuerpecito del bebé reaccionará en consecuencia. Comenzará a temblar por lo que conviene mantenerlo seco y arropadito. Esta es la oportunidad perfecta para que mamá lo estreche contra su pecho para darle calor y acogida.

Este cambio de temperatura, aunque representa un choque para el bebé, es necesario, es más, es esencial, para enviar señales a su sistema nervioso y lo haga tomar su primera inspiración (cuando toma aire para oxigenar sus pulmones). A partir de este momento sus sistemas respiratorio y circulatorio realizarán una reorganización total. Si todo va bien, verás al bebé adquirir un tono rosado en las mejillas y escucharás su primer llanto.

Nos parece tan normal, pero en realidad es una gran metamorfosis (un gran cambio): la criatura que habitaba en el líquido amniótico, ha pasado a vivir rodeada de aire. Antes del nacimiento, el oxígeno que necesitaba el bebé le llegaba por el torrente sanguíneo a través del cordón umbilical. Su sistema circulatorio fetal dirigía el flujo de la sangre de modo que no pasara por los pulmones. Cuando el bebé respira por primera vez, el paso cambia de ruta en un instante e incluye a los pulmones. El líquido amniótico que los llenaba se drena o se absorbe dejando espacio para el aire que ayudará a oxigenar la sangre mediante la respiración. ¿Quién pide más?

Otros sistemas, no se quedan atrás: el sistema urinario filtra la sangre y produce la primera micción (orina) fuera del útero mientras que el sistema gastrointestinal pasa el meconio (las primeras heces del bebé) para limpiar el organismo de bilis, líquido amniótico y lanugo (el vello que le cubre el cuerpo).

¿Pasa el examen?

Para que el bebé pueda irse a casa, los médicos evaluarán al bebé siguiendo la puntuación de Apgar (que toma el nombre de la doctora que lo desarrolló en 1952, la anestesióloga Virginia Apgar), tomando en cuenta los siguientes puntos:

Apariencia: ¿de qué color es la piel del bebé? Si tiene una coloración azulada, recibirá un 0, mientas que un torso rosado con extremidades azulosas recibirá un 1. Si presenta un saludable tono rosáceo en todo el cuerpo recibe un 2.

Frecuencia cardíaca: para recibir un 2, el corazón debe latir a una tasa de 100 latidos por minutos o más.

Irritabilidad: mide la respuesta a los estímulos. Recibirá un 2 si estornuda, tose o se aleja de la estimulación. Respuestas más débiles recibirán un 1 (si la única respuesta es con la cara) o 0 (si no responde).

Actividad: si se muestra activo, con movimientos espontáneos, recibirá un 2. Si sus brazos y sus piernas están flexionados con poco movimiento, recibirá un 1 mientras que si tiene poco movimiento y tonicidad muscular recibirá un 0.

Esfuerzo respiratorio: el llanto del bebé le puede causar angustia a la madre, pero le dará una buena nota al bebé, además debe tener una frecuencia respiratoria normal y eso le dará un 2. Si la respiración es lenta o irregular, recibirá un 1 y si no respira la nota será de 0.

El bebé se evalúa según estos criterios aproximadamente al minuto después del nacimiento y se considera que disfruta de buena salud si obtiene una puntuación de 7 o más. Una puntuación más baja no significa necesariamente que está enfermo, sino que necesita atención médica inmediata: succionarle la mucosidad para que pueda respirar mejor o recibir un poco de oxígeno. A los cinco minutos, se vuelve a evaluar al bebé para ver si su condición ha mejorado. La puntuación de Apgar no pretende evaluar la salud del bebé a largo plazo y hay que tener presente que incluso bebés perfectamente saludables pueden sacar puntuaciones bajas a los pocos minutos de nacer.

Con seguridad, le irá bien al bebé y podrá marcharse a casa con su familia. Y se lo merece después de tanto esfuerzo. Ha llegado a un mundo muy diferente al que habitó durante 9 meses y su cuerpecito ha pasado por cambios muy importantes. ¿Verdad que ha sido un proceso fascinante? ¡Bienvenido, bebé!

Tomado de Vida y Salud

martes, 17 de mayo de 2011

Estrategias para controlar el dolor del parto


¡Se acerca el gran momento! Estás feliz porque tu bebé está por nacer pero te asusta pensar cómo será el parto, si podrás sobrevivir los dolores o si te dará un ataque de nervios en medio del proceso. Tranquila, es normal que estés ansiosa y te hagas tantas preguntas. Aquí te contamos algunas recomendaciones para enfrentar el parto y superar los dolores que lo acompañan.
Si bien los dolores y las sensaciones durante el parto son distintos en cada mujer e incluso con cada hijo, es posible que te prepares ante las diferentes situaciones que pueden presentarse en ese momento tan particular y tan esperado con emociones de alegría y ansiedad.
Si ya estás en la fase final de tu embarazo y falta poco para el parto, posiblemente ya hayas definido con tu médico si será parto vaginal o mediante cesárea. Si has optado por la primera alternativa, ten en cuenta que existen distintas condiciones médicas que a veces obligan a hacer una cesárea de último momento. En ese caso, lo decidirá el o la especialista que te esté asistiendo en el parto, si lo considera necesario.
Cuando llegue el momento, comenzarás a sentir las tan nombradas contracciones, primero de manera pausada y luego con más frecuencia e intensidad. Cuanto tus contracciones se produzcan cada cinco minutos, entonces será el momento de iniciar el alumbramiento. En ese momento, sentirás dolor. Muchas mujeres les temen a estos dolores, pero para tu tranquilidad, ten en cuenta que existen distintas alternativas que te permiten aliviar estos síntomas y enfrentar mejor el momento del parto. Además, piensa que el dolor del parto es un dolor benigno, por decirlo de alguna manera, porque es tu cuerpo que se abre para darle paso a la nueva vida que te acompañó durante 9 meses. También recuerda que es un dolor que pasará y que probablemente pasará a un segundo plano cuando tengas a tu bebé en tus manos.
Algunas formas de controlar los dolores del parto  incluyen medicinas y otras no.
En general, las medicinas más utilizadas son:
  • Analgésicos: actúan de manera sistémica, es decir que afectan a todo el cuerpo, y pueden provocar efectos secundarios en la madre, como somnolencia y náuseas. Esta medicación también puede llegar al bebé, sus efectos dependerán de la cantidad utilizada y de lo cerca del nacimiento que se haya administrado.
  • Tranquilizantes: no alivian el dolor pero te ayudarán a calmarte y a relajarte si estás muy ansiosa. Pueden tener efectos significativos sobre la madre y el bebé, algunas mujeres experimentan una pérdida del control que les resulta desconcertante mientras que a otras les cuesta recordar los detalles del parto.
  • Anestesia local: es la opción que elige la mayoría. Elimina la sensibilidad en zonas específicas del cuerpo y se puede utilizar tanto en el parto vaginal como en el parto por cesárea. Una de las más empleadas es la llamada epidural,que proporciona un alivio continuo del dolor del ombligo para abajo, incluyendo las paredes vaginales, durante todo el proceso del parto. Puede dificultar los pujos para expulsar el bebé y provocar una disminución de la tensión arterial, pero los riesgos para el bebé son mínimos.
Algunas mujeres prefieren no utilizar medicinas y recurren a otros métodos alternativos. En este caso, si optas por esto, ten en cuenta que los dolores pueden hacerte cambiar de opinión en medio del parto. Si es así, no te avergüences ni te sientas mal por ello.
Para evitar las medicinas durante el parto, debes comenzar a prepararte durante el embarazo e incluso antes de quedar embarazada, practicando ejercicio físico de manera regular (a menos que tu médico recomiende que lo evites), para fortalecer la musculatura, incrementar la resistencia y preparar tu cuerpo para el esfuerzo del parto. ¡Ten cuidado de no excederte, recuerda que estás embarazada!
Si vas a clases de preparación para el parto, además, seguramente te enseñarán diferentes técnicas para controlar el dolor. Las dos filosofías de preparación para el parto que más se siguen en los Estados Unidos son: la técnica Lamaze y el método Bradley o “parto asistido por el padre”.
La técnica Lamaze postula que el parto es un proceso normal, natural y saludable y adopta una postura neutral en lo que se refiere a la medicación para controlar el dolor, utiliza técnicas de relajación, respiración profunda, distracción o  masajes del acompañante.
El método Bradley, en cambio enfatiza el enfoque natural del parto y la participación activa del padre del bebé como ayudante, e intenta evitar la medicación a menos que sea absolutamente necesaria: hace hincapié en la alimentación sana y balanceada, la práctica del ejercicio físico durante el embarazo y las técnicas de relajación y respiración profunda como formas de hacerle frente al parto.
Otras formas de controlar los dolores del parto incluyen:
  • yoga y/o meditación
  • caminar
  • masaje o contrapresión
  • cambio de postura
  • darse un baño o una ducha con agua tibia
  • distraerse contando o realizando una actividad que mantenga la mente ocupada en otra cosa
En cualquier caso, el aprender técnicas de respiración puede ayudarte no sólo a soportar los dolores sino también a calmar tu ansiedad y nerviosismo en ese momento. Recuerda que es importante consultar y definir antes del parto, con él o la profesional que te atienda, no sólo qué tipo de parto será, si vaginal o por cesárea, sino también si te medicarás para aliviar los dolores o utilizarás un método natural (obviamente que debes de saber que tienes la opción de cambiar de opinión si así lo deseas en el momento del parto). También debes consultar con él o la especialista todas las dudas y temores que tengas, para que pueda estar tranquila.
Por último, algunos consejos para los papás, que también suelen ponerse nerviosos. En algunos casos les permiten participar en el parto y hasta cortar el cordón umbilical, algo que puede ser bastante difícil o impresionante para algunos, pero recuerden que el cordón no le genera dolor ni al bebé ni a la mamá.
A muchos hombres les hace mal ver sufrir a su mujer. En ese caso, deben tener en cuenta que no hay nada que puedan hacer contra ello más que acompañarla en este momento tan especial para los dos y asistirla en todo lo que tenga que ver con los preparativos del parto, las cosas que deban llevar al hospital y avisar y/o atender a los parientes y amigos que seguramente están llamando para ver cómo va todo, para que la mujer pueda dedicarse exclusivamente al alumbramiento.
Y por sobre todas las cosas, disfruten el nacimiento del nuevo miembro de la familia. Más allá de las molestias y los dolores, será sin duda uno de los momentos más importantes de la vida.
Mantén la calma, piensa que el dolor del parto es un “proceso” normal y que todas las mujeres que han dado a luz, han pasado por esto. ¡No estás sola y tu cuerpo puede hacerlo! Para eso está diseñado. Y, que si necesitas, en el siglo XXI hay ayuda para que el proceso te sea más fácil sin poner en peligro a tu bebé.
Tomado de Vida y Salud

martes, 1 de marzo de 2011

La preservación del líquido amniótico

a sabes que el líquido amniótico protege a tu bebé durante el embarazo, ¿pero sabías que podría beneficiar su salud más adelante también?

El líquido amniótico contiene células madre mesenquimatosas que, si se preservan, posiblemente podrían ser usadas para reparar órganos o tejidos enfermos y deteriorados, según varios estudios.

Hace tiempo que las mujeres tienen la opción de preservar la sangre del cordón umbilical porque las células pueden ser beneficiosas para afecciones de sangre y de la médula ósea. La diferencia entre las células de la sangre del corón umbilical y las del líquido amnióticos es que estas últimas podrían convertirse en piel, hueso, cartílago y órganos.

“Estamos hablando de una gama mucho más amplia de afecciones que potencialmente podrían ser tratadas con estas células”, dice Kate Torchilin, presidenta de Biocell Center, uno de los principales bancos de células madre.

Si bien esta ciencia sigue en desarrollo, ya se ha usado en la recuperación ósea después de cirugía de la columna vertebral y se espera que pronto se la apruebe para otros usos médicos.

Para preservar las células sólo hay que extraer una a dos cucharaditas del líquido amniótico, lo cual se hace durante la amniocentesis. “La mayoría de los médicos están al tanto de la preservación amniótica, pero si no, es muy importante que las mujeres le pregunten a su médico”, dice Beth Battaglino, directora ejecutiva de HealthyWomen.org, una organización sin fines de lucro que se dedica a educar a la mujer en temas de salud.


Tomado de Vida y Salud

viernes, 25 de febrero de 2011

Dime lo que comes y te diré qué comerá y olerá tu bebé

Cada vez hay más descubrimientos acerca de la importancia de la alimentación durante el embarazo y de los efectos que le genera al futuro bebé. En este sentido, un estudio reciente realizado con animales indica que lo que ingieras durante el embarazo podría determinar el gusto y el olfato de la criatura que está por nacer.

Estás embarazada y tu cuerpo ya no es el mismo. Ahora, no sólo debes cuidar tu salud sino también la del bebé que se está formando en tu vientre. Él o ella se nutrirá a través tuyo y se alimentará de lo que tú te alimentes.

Por eso es tan importante que te cuides durante todo el embarazo y evites ciertas sustancias que pueden causar daños, como el alcohol y el tabaco. También es importante que consultes con tu médico antes de tomar cualquier medicamento o suplemento, ya que estos pueden interferir en el desarrollo de tu bebé.

Pero además de estas recomendaciones, un estudio reciente realizado con ratones fue más allá y detectó que lo que come la mamá embarazada determina no sólo el gusto sino también el olfato del bebé que se está formando.

Así, por ejemplo, los especialistas opinan que si te alimentas de manera sana durante esos meses, cuando el niño o la niña crezcan tendrán preferencia por este tipo de alimentos. Además, destacan la importancia que puede tener este descubrimiento, con respecto al consumo del alcohol, por ejemplo, que debería ser evitado durante todo el embarazo y la lactancia.

Durante el embarazo, todos los nutrientes y el oxígeno que el feto necesita para desarrollarse llegan hasta él o ella a través de la placenta, que se encuentra unida a la pared del útero y se conecta con el feto a través del cordón umbilical (que al nacer, lo que queda de él se anuda y forma el ombligo).

La placenta también protege al feto de muchas sustancias y microorganismos que puedan hacerle daño, pero algunas (como ciertos virus, medicamentos o la nicotina del tabaco, por ejemplo) pueden penetrarla y, si lo hacen, pueden dañar al futuro bebé.

Por eso es muy importante cómo te alimentas durante el embarazo. Algunas recomendaciones que debes tener en mente para mantener una dieta balanceada que le proporcione los mejores nutrientes a tu bebé y lo mantengan saludable son:

  • Cuida que la carne, los huevos y el pescado estén muy bien cocidos.
  • No comas más de 2 o 3 porciones de pescado por semana (incluidos los enlatados). Evita el tiburón, pez espada, caballa o pargo rayado, y si comes atún, que sea atún bajo en grasa.
  • Lava bien todas las frutas y los vegetales antes de consumirlos y mantén las tablas para cortar y los platos bien limpios (en lo posible, utiliza tablas diferentes para la carne y para los vegetales).
  • Come 4 o más porciones de alimentos lácteos por día pero no tomes leche sin pasteurizar ni otros productos lácteos no pasteurizados.
  • No tomes más de 1 o 2 tazas de bebidas con cafeína al día.

Además de una dieta saludable, otras cosas que debes considerar durante el embarazo son:

  • Visitar a tu obstetra con frecuencia.
  • Realizarte los exámenes prenatales y las pruebas de rutina que te recomienda, como la medición de la presión arterial; chequeo del tipo sanguíneo (Rh y ABO); chequeo del nivel de azúcar en la sangre; chequeo para trastornos genéticos, rutinarios y si hay antecedentes familiares o tu edad aumenta el riesgo; exámenes para descartar infecciones de transmisión sexual; ecografías (ultrasonidos) y exámenes para descartar proteína en la orina.

Y más allá de todo esto, recuerda que estas atravesando una etapa muy especial en tu vida, posiblemente una de las más bonitas, así que no te olvides de disfrutarla a cada momento y prepararte con alegría para la llegada de tu bebé.


Tomado de Vida y Salud