DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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lunes, 3 de octubre de 2011

Cambio de mundo: del útero a los brazos de mamá


La vida es un constante cambio, pero pocos tan radicales e intensos como el del nacimiento. Durante nueve meses, el bebé crece, bien protegido y acurrucadito dentro del vientre de la madre. Cuando ya está listo para abandonarlo, comienza, con trabajo y pulgada a pulgada a buscar la salida. Pasa de la oscuridad a la luz, del líquido al aire, llena por primera vez sus pulmones y recibe su primer contacto de piel a piel. ¡Bienvenido bebé a tu mundo nuevo y definitivo!

Hoy por hoy, sumamos 7 mil millones de habitantes en el planeta, y ni pensar en los tantos que nos han precedido. Sin embargo, todo nacimiento sigue siendo un acontecimiento único, trascendental y maravilloso. ¿Has pensado alguna vez en todos los cambios que ocurren cuando nace un bebé?

Un cuartito calentito cada vez más chico

Antes de nacer, el bebé se ha acostumbrado a vivir en un ambiente oscuro y lleno de líquido, a una temperatura que le queda muy cómoda, de unos 98º F (unos 37º C). Los ruidos le llegan de lejos y el alimento se le proporciona por el cordón umbilical. Si no fuera porque el cuartito le va quedando cada vez más estrecho, allí se está de maravilla. Pero ni modo, tiene que irse preparando para el gran cambio que se avecina.

Una avalancha de cambios

Alrededor de la semana 36 del embarazo, la mayoría de los bebés (alrededor de un 96%) asumirán la posición con la cabeza hacia abajo, la más conveniente para el nacimiento. Alrededor de esta semana, se desarrolla además el reflejo de succionar, así como el de voltear la cabeza cuando se le roza la mejilla. Estos reflejos serán fundamentales después del nacimiento, para que pueda alimentarse, ya sea directamente del seno materno o de un biberón, cuando el alimento ya no le llegue a través de la placenta.

Presiones por todas partes

Cuando llega el gran día, las contracciones que siente la mamá, aunque dolorosas, son necesarias para ir empujando al bebé poco a poco a través del canal de alumbramiento. Durante esas horas, el bebé se siente apretado por las contracciones cada vez más fuertes de los músculos del útero. A la vez, hay menos líquido amniótico a su alrededor, lo que hace que haya un cambio de presión en el cuerpo del bebé, preparándolo para la vida en el exterior. 

Otro gran cambio que se aproxima es el de la cabeza: los huesos del cráneo del bebé se reajustan formando una especie de cono que ayudará a que la cabeza pueda pasar por un espacio tan estrecho. Esto ocurre solamente una vez en la vida y es éste momento. No te preocupes: los huesos volverán a su lugar a los pocos días después del nacimiento.

Cambio de temperatura

Aunque la sala de parto tenga una temperatura agradable, con seguridad tendrá una diferencia de varios grados en relación al útero y el cuerpecito del bebé reaccionará en consecuencia. Comenzará a temblar por lo que conviene mantenerlo seco y arropadito. Esta es la oportunidad perfecta para que mamá lo estreche contra su pecho para darle calor y acogida.

Este cambio de temperatura, aunque representa un choque para el bebé, es necesario, es más, es esencial, para enviar señales a su sistema nervioso y lo haga tomar su primera inspiración (cuando toma aire para oxigenar sus pulmones). A partir de este momento sus sistemas respiratorio y circulatorio realizarán una reorganización total. Si todo va bien, verás al bebé adquirir un tono rosado en las mejillas y escucharás su primer llanto.

Nos parece tan normal, pero en realidad es una gran metamorfosis (un gran cambio): la criatura que habitaba en el líquido amniótico, ha pasado a vivir rodeada de aire. Antes del nacimiento, el oxígeno que necesitaba el bebé le llegaba por el torrente sanguíneo a través del cordón umbilical. Su sistema circulatorio fetal dirigía el flujo de la sangre de modo que no pasara por los pulmones. Cuando el bebé respira por primera vez, el paso cambia de ruta en un instante e incluye a los pulmones. El líquido amniótico que los llenaba se drena o se absorbe dejando espacio para el aire que ayudará a oxigenar la sangre mediante la respiración. ¿Quién pide más?

Otros sistemas, no se quedan atrás: el sistema urinario filtra la sangre y produce la primera micción (orina) fuera del útero mientras que el sistema gastrointestinal pasa el meconio (las primeras heces del bebé) para limpiar el organismo de bilis, líquido amniótico y lanugo (el vello que le cubre el cuerpo).

¿Pasa el examen?

Para que el bebé pueda irse a casa, los médicos evaluarán al bebé siguiendo la puntuación de Apgar (que toma el nombre de la doctora que lo desarrolló en 1952, la anestesióloga Virginia Apgar), tomando en cuenta los siguientes puntos:

Apariencia: ¿de qué color es la piel del bebé? Si tiene una coloración azulada, recibirá un 0, mientas que un torso rosado con extremidades azulosas recibirá un 1. Si presenta un saludable tono rosáceo en todo el cuerpo recibe un 2.

Frecuencia cardíaca: para recibir un 2, el corazón debe latir a una tasa de 100 latidos por minutos o más.

Irritabilidad: mide la respuesta a los estímulos. Recibirá un 2 si estornuda, tose o se aleja de la estimulación. Respuestas más débiles recibirán un 1 (si la única respuesta es con la cara) o 0 (si no responde).

Actividad: si se muestra activo, con movimientos espontáneos, recibirá un 2. Si sus brazos y sus piernas están flexionados con poco movimiento, recibirá un 1 mientras que si tiene poco movimiento y tonicidad muscular recibirá un 0.

Esfuerzo respiratorio: el llanto del bebé le puede causar angustia a la madre, pero le dará una buena nota al bebé, además debe tener una frecuencia respiratoria normal y eso le dará un 2. Si la respiración es lenta o irregular, recibirá un 1 y si no respira la nota será de 0.

El bebé se evalúa según estos criterios aproximadamente al minuto después del nacimiento y se considera que disfruta de buena salud si obtiene una puntuación de 7 o más. Una puntuación más baja no significa necesariamente que está enfermo, sino que necesita atención médica inmediata: succionarle la mucosidad para que pueda respirar mejor o recibir un poco de oxígeno. A los cinco minutos, se vuelve a evaluar al bebé para ver si su condición ha mejorado. La puntuación de Apgar no pretende evaluar la salud del bebé a largo plazo y hay que tener presente que incluso bebés perfectamente saludables pueden sacar puntuaciones bajas a los pocos minutos de nacer.

Con seguridad, le irá bien al bebé y podrá marcharse a casa con su familia. Y se lo merece después de tanto esfuerzo. Ha llegado a un mundo muy diferente al que habitó durante 9 meses y su cuerpecito ha pasado por cambios muy importantes. ¿Verdad que ha sido un proceso fascinante? ¡Bienvenido, bebé!

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 24 de agosto de 2011

¿Por qué el pediatra revisa las caderas del bebé en cada visita?


Entre los controles de rutina que el pediatra le hará al bebé hay uno mediante el cual corrobora que los huesos de la cadera están en la posición correcta y se están desarrollando normalmente. Específicamente, el pediatra está buscando señales de displasia del desarrollo de la cadera. A continuación te explicamos qué es y cómo se soluciona.
A partir del nacimiento comienza una nueva e intensa etapa en la vida familiar pero no por ello hay que olvidarse de visitar al médico. Por el contrario, los bebés y los niños pequeños están en pleno proceso de desarrollo y hay que supervisar que todo marcha debidamente.
Si prestas atención, en tu próxima visita al pediatra verás que además de pesarlo, auscultarlo, revisar sus reflejos, ojos y oídos, revisa también las caderas del bebé.  ¿Por qué lo hace? Pues para descartar la posibilidad de que tenga una dislocación de la cadera, o sea, que los huesos de la misma no estén bien acoplados. La cadera está formada por el hueso de la pelvis en la que va insertada la cabeza femoral, que es la bola al extremo del hueso largo del muslo (o fémur). En algunos bebés, el orificio en el que se inserta la cabeza del fémur es muy superficial y ésta puede “salirse” o dislocarse, ya sea parcial o completamente. A esta dislocación se le llama displasia y puede presentarse en una sola cadera o en ambas. Por cierto, se le conoce con varios nombres, displasia del desarrollo de la articulación de la cadera; displasia congénita de la cadera; dislocación congénita de la cadera o dislocación en el desarrollo de la cadera.
Cuando la cadera está completamente dislocada es fácil reconocerla en el recién nacido. Pero si los síntomas son leves, cuesta más trabajo detectarla. Por eso es importante seguir haciendo revisiones periódicas. Las causas de la displasia congénita de la cadera todavía se desconocen, pero sí se saben los factores que  aumentan las posibilidades de que ocurra:
  • Bajo nivel del líquido amniótico en el útero (ese es el líquido en el que vive el bebé dentro del útero durante el embarazo).
  • Ser el primer hijo.
  • El sexo del bebé ya que es más frecuente en las niñas (se estima que por cada seis niñas que tienen este problema hay un varón que lo padece).
  • Que el bebé haya estado en posición de nalgas durante el embarazo (con los glúteos hacia abajo).
  • Tener antecedentes familiares.
Cuanto antes se detecte este problema, más posibilidades habrá de obtener mejores resultados en la recuperación. Por eso, entre las primeras pruebas que recibirá tu bebé, al menos una tendrá como objetivo buscar algún problema en la cadera, ya que a veces esta enfermedad no da señales a simple vista. Para ello, el pediatra aplicará presión sobre las caderas mientras las piernitas del bebé se mueven y tratará de detectar chasquidos o crujidos de los huesos. Si nota algo, para confirmar el diagnóstico podría solicitar una ecografía en el caso de un bebé  o una radiografía en el caso de un niño.
Es posible que la cadera esté dislocada y no de síntomas. Los que suelen presentarse son:
  • La pierna con problema de cadera puede parecer que se sale más o es más corta que la otra.
  • La pierna del lado del problema tiene el movimiento limitado.
  • Los pliegues de la piel en los muslos o en las nalgas son diferentes en una y otra pierna.
¿Cuál es el tratamiento? Si la displasia del desarrollo de la cadera se detecta durante los primeros seis meses de vida, por lo general se corrige usando un dispositivo o arnés para mantener las piernas del bebé separadas y volteadas hacia afuera (posición de pata de rana). Este método tiene más éxito en los bebés que en los niños más grandes. Si no mejora, entonces hay que recurrir a la cirugía. Después de la operación, el niño tendrá que llevar una férula ortopédica durante un tiempo.
Sin tratamiento, la displasia congénita de la cadera ocasionará artritis y deterioro de la cadera, lo cual puede ser gravemente debilitante cuando el niño crezca. Por eso es importante detectarla lo antes posible para que las probabilidades de éxito sean las mejores.
Ahora que ya sabes de qué se trata la displasia congénita de la cadera, comprenderás por qué es tan importante visitar regularmente al pediatra aún cuando el bebé no esté enfermo.  Y si hay antecedentes de displasia del desarrollo de la cadera en tu familia, no te olvides mencionárselo al pediatra para que preste todavía más atención.

Tomado de Vida y Salud

martes, 16 de agosto de 2011

Muestra de sangre materna es ‘fiable’ para saber sexo del bebé


Incluso, para determinar anomalías genéticas del niño, según estudio.
 
Las pruebas para determinar el sexo del feto y las posibles anomalías genéticas realizadas a través de muestras de sangre de la madre, después de siete semanas de embarazo, son ‘fiables’, según estudio publicado en la revista especializada JAMA. 
 
Los científicos analizaron 57 investigaciones publicadas anteriormente sobre la eficacia de los métodos para detectar el sexo del bebé y determinaron la eficacia de las pruebas que analizan el ADN del bebé en el plasma materno. A pesar de la diferencia entre los estudios, la prueba en la sangre para detectar el cromosoma  fue mucho más exacta que las pruebas de orina. No obstante, precisaron que, en algunos casos en los que la prueba de sangre se hizo en las cinco primeras semanas de embarazo, se determinó el sexo del feto con un índice de precisión de entre el 95 y el 99 por ciento. 
 
Para los test de sangre, según explica el diario New York Times, las mujeres tienen que pincharse en un dedo y enviar las muestras de sangre a un laboratorio. Si se detecta el cromosoma, el feto es varón; la ausencia del cromosoma puede indicar que es niña o que no se ha encontrado ADN del bebé en la muestra. Esta prueba no ha sido regulada por la Agencia de Alimentación y Medicamentos (FDA) porque no se utiliza para fines médicos, indicó al diario una portavoz, que señaló que la agencia sí investiga los test domésticos que han surgido para analizar el ADN del niño. 
 
Por otra parte, el diagnóstico prenatal de trastornos genéticos del feto normalmente requiere la toma invasiva de tejidos fetales. Esta prueba se presenta como una alternativa a otras más agresivas como la amniocentesis, que consiste en extraer una pequeña muestra del líquido amniótico que rodea al feto para examinarlo y que conlleva un riesgo para el bebé. 
 
El examen puede ser especialmente valioso para las familias que albergan trastornos genéticos ligados al sexo, como la hemofilia, añadieron los expertos.  Debido a que estos trastornos sólo atacan a los niños, sabiendo que el bebé es una niña. “Se podría reducir el número de procedimientos invasivos que se realizan por las condiciones específicas genéticas”, dijo la doctora Diana Bianchi, de la Tufts University School of Medicine, quien trabajó en el estudio. 
 
Algunos hospitales europeos ya confían en el método, llamado ADN fetal libre de células, aunque no está disponible en la medicina de Estados Unidos.  “Lo que están encontrando en Inglaterra es que muchas mujeres no van a tener que realizarse controles invasivos”, dijo Bianchi a la agencia de noticias Reuters.  
 
En esos procedimientos, los médicos extraen una pequeña cantidad del fluido que rodea al feto (amniocentesis) o toman una muestra de la placenta (muestra de vellosidades coriónicas). Entre una de cada 100 y una de cada 600 madres abortan como resultado, de acuerdo a Bianchi.  
 
Algunos investigadores expresaron su preocupación acerca del examen, diciendo que podría ser utilizado para interrumpir un embarazo si el bebé no es del sexo deseado.  “Lo que hay que tener en cuenta es la ética de esto (...) Recuerde que el género no es una enfermedad”, dijo la doctora Mary Rosser, un obstetra y ginecóloga del Centro Médico Montefiore, en Nueva York. 


Al respecto, el doctor Álvaro Cano Quiñones, ginecoobstetra de alto riesgo de la Clínica de la Mujer, explica que “durante el embarazo, hay células sanguíneas del bebé que pasan a la circulación de la madre y, por medio de nuevas tecnologías, hay aparatos que evalúan la muestra de sangre, pueden buscar las células fetales y permiten tener acceso a hacer estudios genéticos que puedan determinar enfermedades e incluso el sexo fetal”.
Jimmy Castañeda, director de educación de la Federación Colombiana de Asociaciones de obstetricia y ginecología, por su parte, afirma que “si se logran identificar esas células, aisladas de la madre, podría funcionar ese tipo de estudio. El problema es que el número de unidades que pasan no es importante y, por eso, los métodos no son tan efectivos todavía".
En Colombia no se realizan este tipo de prácticas, añade. Y aunque señala que no conoce la investigación, afirma que esta clase de estudios son experimentales y preliminares, pero a futuro pueden tener una aplicación clínica.

Tomado de ABC del bebé

domingo, 10 de julio de 2011

¿Qué pasa si tu bebé no está en la posición correcta en el momento del parto?


Por lo general, cuando se acerca el momento del parto, el bebé se acomoda adentro de la matriz en una posición cómoda para nacer. Pero a veces, esto no sucede. ¿Qué pasa, entonces, si el bebé no se ubica con la cabeza hacia abajo, lista para que ésta salga primero durante el parto? ¿Qué sucede si tu bebé tiene una posición incorrecta a la hora del parto? ¿Cuáles son esas posiciones? En Vida y Salud te damos más información.
A medida que se acerca el momento del alumbramiento, el bebé, al igual que la mamá, se va preparando para el momento. Su cuerpo ya está completamente desarrollado y sólo falta que se ubique en la posición más cómoda para nacer. Esta es con la cabeza hacia abajo, como mirando hacia la espalda de la mamá, y se conoce como posición fetal.
Esto ocurre alrededor de las 3 o 4 semanas antes de la fecha prevista para el alumbramiento o parto. Sin embargo, a veces puede ocurrir que no se coloque en esa posición sino que por ejemplo, quede con los pies hacia abajo. Eso se conoce como posición pelviana. De hecho, el bebé puede colocarse en posiciones muy variadas:
  • Presentación cefálica. Esta es la presentación normal que ocurre en más del 95% de los partos. Cuando sale la cabeza primero, idealmente flexionada hacia el pecho para que salga primero la coronilla del bebé. En algunas ocasiones, puede haber la presentación de cara: con la cabeza hacia abajo pero mirando al frente. Esto puede prolongar y dificultar el trabajo de parto. Con supervisión médica, podrías intentar rotar al bebé poniéndote en cuatro patas con las nalgas levantadas. El médico también podría tratar de acomodar al bebé a través de algún método de versión, pero si no funcionan, quizá necesites una cesárea.
  • Presentación transversa o de hombros: atravesado en el abdomen, en posición horizontal, con la espalda hacia abajo, como mirando hacia arriba. En este caso, el médico podría tratar de voltearlo manualmente a la posición de cabeza, pero generalmente es necesario hacer una cesárea.
De las presentaciones de nalgas hay varios tipos:
  • Nalgas completas: con las nalgas hacia abajo y las piernas cruzadas.
  • Nalgas francas: con las nalgas hacia abajo y los pies hacia la cabeza.
  • Nalgas incompletas: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia arriba y el otro flexionado.
  • Presentación podálica: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia la pelvis y el otro flexionado.
En cualquiera de estas presentaciones de nalga hacia abajo, si llega el momento del parto y el bebé no ha cambiado su presentación, el médico podría intentar voltearlo manualmente, utilizando lo que se conoce como método de versión. Estas versiones pueden ser:
  1. Versión externa: cuando el médico oprime la parte exterior del abdomen de la mamá para mover al bebé. Este método es viable en embarazos normales pero no en todos, por ejemplo, cuando la mamá tiene sangrado vaginal, si el bebé es demasiado pequeño o su ritmo cardíaco no es normal, o si se trata de un embarazo múltiple.
  2. Versión interna: es cuando el médico introduce su mano a través de la vagina y del cuello uterino y mueve al bebé desde adentro.
Si ninguno de estos intentos tiene éxito, se necesitará practicar una cesárea.
Nadie conoce con certeza la causa de la presentación de nalgas, pero es más común que ocurra en ciertas situaciones. Entre ellas:
  • Cuando la mamá ha tenido más de un embarazo.
  • Si la mamá está embarazada de mellizos o más bebés.
  • Cuando el líquido amniótico, que es el que rodea al feto dentro del útero, no es escaso o es excesivo.
  • Si el útero no tiene una forma normal o contiene bultos (tumores, masas) anormales, como fibromas.
  • Cuando se produce lo que se conoce como placenta previa, es decir que la placenta cubre la entrada del útero, ya sea de manera total o parcial.
  • Si el bebé nace antes de tiempo (antes de la semana 37 de gestación).
La mayoría de los bebés en presentación pelviana nacen saludables. Sin embargo, ésta no deja de ser una situación especial y es posible que durante el parto se deban tomar decisiones para evitar complicaciones.
Si se acerca el momento del parto o alumbramiento y tu bebé no se ha acomodado en posición fetal, habla con tu médico acerca de esta situación para que te explique lo que podría ocurrir, cuáles son los riesgos para ti y para el bebé y qué es lo más seguro para ambos, de manera que juntos puedan planear el parto más conveniente en tu caso particular.

Tomado de Vida y Salud

martes, 1 de marzo de 2011

La preservación del líquido amniótico

a sabes que el líquido amniótico protege a tu bebé durante el embarazo, ¿pero sabías que podría beneficiar su salud más adelante también?

El líquido amniótico contiene células madre mesenquimatosas que, si se preservan, posiblemente podrían ser usadas para reparar órganos o tejidos enfermos y deteriorados, según varios estudios.

Hace tiempo que las mujeres tienen la opción de preservar la sangre del cordón umbilical porque las células pueden ser beneficiosas para afecciones de sangre y de la médula ósea. La diferencia entre las células de la sangre del corón umbilical y las del líquido amnióticos es que estas últimas podrían convertirse en piel, hueso, cartílago y órganos.

“Estamos hablando de una gama mucho más amplia de afecciones que potencialmente podrían ser tratadas con estas células”, dice Kate Torchilin, presidenta de Biocell Center, uno de los principales bancos de células madre.

Si bien esta ciencia sigue en desarrollo, ya se ha usado en la recuperación ósea después de cirugía de la columna vertebral y se espera que pronto se la apruebe para otros usos médicos.

Para preservar las células sólo hay que extraer una a dos cucharaditas del líquido amniótico, lo cual se hace durante la amniocentesis. “La mayoría de los médicos están al tanto de la preservación amniótica, pero si no, es muy importante que las mujeres le pregunten a su médico”, dice Beth Battaglino, directora ejecutiva de HealthyWomen.org, una organización sin fines de lucro que se dedica a educar a la mujer en temas de salud.


Tomado de Vida y Salud