DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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martes, 1 de marzo de 2011

La preservación del líquido amniótico

a sabes que el líquido amniótico protege a tu bebé durante el embarazo, ¿pero sabías que podría beneficiar su salud más adelante también?

El líquido amniótico contiene células madre mesenquimatosas que, si se preservan, posiblemente podrían ser usadas para reparar órganos o tejidos enfermos y deteriorados, según varios estudios.

Hace tiempo que las mujeres tienen la opción de preservar la sangre del cordón umbilical porque las células pueden ser beneficiosas para afecciones de sangre y de la médula ósea. La diferencia entre las células de la sangre del corón umbilical y las del líquido amnióticos es que estas últimas podrían convertirse en piel, hueso, cartílago y órganos.

“Estamos hablando de una gama mucho más amplia de afecciones que potencialmente podrían ser tratadas con estas células”, dice Kate Torchilin, presidenta de Biocell Center, uno de los principales bancos de células madre.

Si bien esta ciencia sigue en desarrollo, ya se ha usado en la recuperación ósea después de cirugía de la columna vertebral y se espera que pronto se la apruebe para otros usos médicos.

Para preservar las células sólo hay que extraer una a dos cucharaditas del líquido amniótico, lo cual se hace durante la amniocentesis. “La mayoría de los médicos están al tanto de la preservación amniótica, pero si no, es muy importante que las mujeres le pregunten a su médico”, dice Beth Battaglino, directora ejecutiva de HealthyWomen.org, una organización sin fines de lucro que se dedica a educar a la mujer en temas de salud.


Tomado de Vida y Salud

martes, 21 de diciembre de 2010

El tener sobrepeso influye en tu salud oral

A las conocidas razones para mantenerse en línea se agrega una más: el riesgo de desarrollar periodontitis, la inflamación crónica de las encías, de los ligamentos y de los huesos que sostienen a los dientes y que constituye la causa principal de la pérdida de los dientes en los adultos.

En general, nos acordamos de cuidar nuestra boca cuando nos duele una caries (una picadura de un diente o una muela) o no podemos comer helado porque nos hace ver las estrellas. Sin embargo, varios estudios comienzan a demostrar posibles relaciones entre las enfermedades bucales con otras que tienen más riesgos para nuestra salud.

Hace unos meses te contamos sobre un estudio realizado en Inglaterra, publicado en la revista British Medical Journal, que demostró que quienes mantienen sus dientes y sus encías sanas tienen menos posibilidades de sufrir ataques cardíacos.

Ahora, unos hallazgos nuevos indican una relación entre las enfermedades periodontales (de las encías) con la obesidad. En este sentido, el mantener un peso saludable y el hacer ejercicio también ayuda a proteger la boca, además de los consabidos beneficios en general que esto trae para tu organismo, como por ejemplo, el reducir la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2.

Dos de esos descubrimientos, detectados por unos investigadores de las universidades de Harvard y Puerto Rico, fueron presentados durante las 87a Reunión General de la Asociación Internacional de Investigación Dental (IADR, por sus siglas en inglés).

Uno consideró a 37,000 hombres que fueron evaluados a largo plazo, teniendo en cuenta factores de salud y nutrición, que detectó que quienes estaban obesos (de acuerdo al índice de masa corporal o IMC-que en inglés se abrevia BMI por sus iniciales en este idioma) tenían un 29% más de posibilidades de desarrollar periodontitis.

El otro tomó en cuenta la altura, el peso y la circunferencia de la cintura en casi 150 hombres y mujeres mayores de 70 años, para evaluar si existía alguna asociación entre el exceso de grasa y la enfermedad periodontal. En efecto, luego de analizar la información considerando todos los datos, los investigadores determinaron que los adultos mayores con niveles elevados de grasa abdominal tenían una incidencia significativamente más alta de periodontitis.

También, otra investigación realizada por la Universidad de Florida en los Estados Unidos, publicada en el Journal of Periodontology, encontró que la salud general y la salud bucal están relacionadas, por lo cual las personas que quieren mantener dientes fuertes deben lograr un peso adecuado y hacer alguna actividad física.

Al respecto, Samuel Low, el autor principal, explicó que la mala salud general aumenta el riesgo de desarrollar periodontitis, una inflamación crónica de las encías, de los ligamentos y los huesos que sostienen a los dientes.

La periodontitis no sólo constituye la principal causa de la pérdida de los dientes en los adultos sino que algunas investigaciones la relacionan con enfermedades del corazón, con la diabetes y con la artritis reumatoide.

A medida que las investigaciones continúan demostrando una relación más estrecha entre la salud del cuerpo en general y la de la boca, se vuelve más importante el prestarle atención a nuestros dientes y encías y el cuidarlos debidamente todos los días, no sólo cepillándolos luego de cada comida, al levantarse y antes de ir a dormir, sino también haciendo ejercicios regularmente y evitando el sobrepeso.


Tomado de Vida y Salud

martes, 14 de diciembre de 2010

Caminar para salvar la memoria

No sólo los juegos de ingenio ayudan a mantener activo nuestro cerebro. Unas investigaciones recientes detectaron que caminar entre 9 y 15 kilómetros (entre 5 y 9 millas) por semana puede ayudarnos a preservar la memoria y a evitar enfermedades cerebrales que pueden presentarse con la edad. ¿Ya te estás preparando para salir a caminar?

Si eres de los que cree que pasar horas haciendo crucigramas y ejercicios mentales te ayuda a agilizar y a mantener activa tu memoria, he aquí una nueva actividad que puede contribuir a lograr ese objetivo y, si la practicas, también te ayudará a mantenerte saludable. ¿Por qué? Porque se trata simplemente de caminar; pero específicamente, caminar entre 9 y 15 kilómetros (5 y 9 millas) por semana.

¡Así es! Un ejercicio tan sencillo como caminar, que trae enormes beneficios físicos, también es bueno para tu memoria. Los datos surgen de un estudio reciente publicado en la revista Neurology, según el cual unos investigadores de la Universidad de Pittsburgh liderados por Kirk I. Erickson detectaron que la materia gris del cerebro no se reduce cuando se realiza dicha cantidad de ejercicio.

Aunque se trata de un estudio por observación, los investigadores concluyeron que mientras más se camina, más materia gris se tendrá luego de una década o más, en las regiones del cerebro que son esenciales para el conocimiento.

Además, destacaron que la relación entre caminar y el volumen de la materia gris parece darse sólo en personas que caminan con regularidad distancias relativamente grandes, que equivalen de 9.6 kilómetros a 14.5 kilómetros por semana. Por el contrario, el sobre exigirse y caminar más de la cuenta no demostró tener más beneficios cognitivos (para la mente y el pensamiento).

Del mismo modo, el caminar también puede fomentar la conectividad de los circuitos cerebrales, que tiende a reducirse a medida que envejecemos. Esa conectividad es la que nos permiten realizar las acciones cognitivas cotidianas, como manejar un coche. Así lo detectó otro estudio, en este caso dirigido por Arthur F. Kramer, de la Universidad de Illinois, y publicado en la revista Frontiers in Aging Neuroscience.

Así se suman más evidencias de cómo el ejercicio físico ayuda a mantener la buena salud. En efecto, se considera que realizar alguna actividad entre 30 y 60 minutos por semana permite, entre otras cosas:

  • Mantener las capacidades de pensar, razonar y aprender, en personas sanas
  • Mejorar la memoria, el razonamiento y el juicio, en personas con Alzheimer o deficiencias cognitivas; y
  • Demorar el inicio del Alzheimer en personas con riesgo a desarrollar esta enfermedad

¿Por qué ocurre esto? Una hipótesis indica que la actividad física parece mantener el flujo sanguíneo necesario para que el cerebro funcione como corresponde y, de ese modo, nos permita desempañarnos normalmente.

¿Y tú, cuánto caminas a diario? ¿Sabías que caminar, además, tiene muchos otros beneficios para la salud? Es sabido que ejercitarse es saludable no sólo para perder o mantener peso sino también para cuidar nuestro sistema circulatorio y el corazón, así como prevenir o controlar la diabetes y el colesterol, fortalecer los pulmones, prevenir ataques al corazón y derrames cerebrales, reducir la presión sanguínea, mejorar el tono muscular de piernas y el abdomen, reducir el estrés y la tensión, disminuir el dolor artrítico y detener el deterioro del tejido de los huesos.

¿Qué esperas, necesitas más excusas para empezar a caminar regularmente?


Tomado de Vida y Salud

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Puedo tomar alcohol durante mi embarazo?

La recomendación sigue siendo que no, aunque un estudio reciente detectó que el consumo ligero de este tipo de bebidas luego del tercer mes de embarazo no daña el desarrollo normal del bebé. Pero esta investigación puede llevar a confusiones. Sigue leyendo para que, si te llegaras a cruzar con este estudio, sepas en detalle lo que dice y así no corras el riesgo de confiarte y terminar por hacerle daño a tu bebé.

El alcohol y el embarazo son como el agua y el aceite. Seguramente sabrás que una de las primeras recomendaciones si estás embarazada, es que te despidas de las copas. Pero, recientemente, muchos medios publicaron una noticia que puede causar interrogantes y hasta confusión en relación al tema de tomar alcohol durante el embarazo: “Las mujeres que toman una o dos bebidas alcohólicas por semana durante el embarazo no dañan el desarrollo del comportamiento o intelectual de sus hijos”.

¿Significa esto que puedes salir a festejar sin preocuparte o que puedes tomar alcohol cada vez que te plazca? ¡Por supuesto que no! Se sigue recomendando evitar el alcohol durante todo el embarazo.

Entonces, ¿de dónde surge la afirmación de que las bebidas alcohólicas (en moderación) durante el embarazo no son tan malas?

Estos datos surgen de un estudio desarrollado por unos científicos británicos, que consideraron una muestra representativa de 11,513 niños británicos que nacieron entre septiembre del 2000 y enero del 2002, cuyas madres fueron consultadas sobre sus hábitos en relación con las bebidas alcohólicas durante el embarazo y sobre la conducta de sus hijos a los 3 años. Además, a los 5 años se midió formalmente el avance conductual e intelectual de los niños.

Las madres fueron clasificadas como abstemias (que no bebieron ninguna bebida alcohólica), bebedoras ligeras (1 o 2 copas por semana), moderadas (entre 3 y 6 copas semanales) y fuertes o compulsivas (7 o más copas de alcohol por semana o seis copas de una vez).

En base a esta clasificación, lo que los investigadores del University College de Londres detectaron es que “hasta los 5 años no hay mayor riesgo de resultados negativos en el desarrollo socio-emocional o cognitivo en los niños nacidos de madres que bebían no más de una o dos unidades de alcohol por semana durante el embarazo”. Es decir, que los hijos de las “bebedoras ligeras” (o que toman alcohol ocasionalmente) no tuvieron problemas a la hora de desarrollarse emocionalmente, de interactuar en la sociedad, ni de comprender el mundo que los rodea.

Pero si bien no se encontraron grandes consecuencias en el desarrollo de los niños nacidos de madres que bebieron con moderación, mi recomendación es que NO consumas alcohol durante el embarazo. ¿La razón? existen muchos más estudios científicos que sí demuestran los efectos que puede tener el consumo de alcohol en exceso durante el embarazo, que tiene efectos dañinos en el feto e incluso, que puede llevar a discapacidad y a problemas médicos permanentes en el niño después del nacimiento.

Si estás tentada, recuerda que el alcohol que tú bebes también lo consume tu bebé, ya que el alcohol viaja a través de la sangre hasta la placenta, que es el órgano que se desarrolla durante el embarazo para proporcionarle los nutrientes al feto.

Y como el alcohol se asimila (descompone) mucho más lentamente en el cuerpo del bebé que en un adulto, el nivel de alcohol en la sangre del bebé permanecerá elevado por más tiempo que en la madre, lo cual es muy peligroso y puede causarle daños de por vida.

¿Cuáles son los daños que puede causar el alcohol en tu bebé? Los efectos o consecuencias se conocen como Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) o Síndrome del Alcoholismo Fetal (SAF) e incluyen problemas físicos, de conducta y de aprendizaje. Por ejemplo: crecimiento deficiente mientras el bebé está en el útero y después de nacer, problemas de succión y del sueño cuando son bebés, disminución del tono muscular y mala coordinación, defectos cardíacos, problemas de audición, de la vista, de los riñones y de los huesos. Características faciales anormales (como un espacio liso entre la nariz y la parte superior del labio), cabeza pequeña, estatura y peso más bajos que el promedio, conducta hiperactiva, dificultad para prestar atención, mala memoria, discapacidades en el aprendizaje y retrasos en el habla y el lenguaje.

La buena noticia es que todo esto se puede prevenir al 100%. Evitando el alcohol durante el embarazo cuidas la salud de tu bebé y la tuya. Una vez que haya nacido, ya habrá tiempo para brindar.


Tomado de Vida y Salud