DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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lunes, 21 de mayo de 2012

El alcohol y la salud cardiaca

La ingesta moderada de alcohol ejerce efectos positivos para la salud cardiaca, pero en exceso, puede ocasionar otros problemas de salud graves.

Leí que consumir alcohol puede ejercer un efecto positivo sobre el corazón, pero que beber demasiado alcohol puede dañarlo. ¿Es cierto eso, y de serlo, cuánto es demasiado?

RESPUESTA del Dr. Donald Hensrud, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Las investigaciones han demostrado que el consumo moderado de alcohol puede ser provechoso para la salud cardíaca. En la mayoría de personas, si bien consumir cantidades más que moderadas de alcohol no aumenta demasiado el riesgo de sufrir problemas cardíacos, puede conducir a otras enfermedades graves.

Si usted consume alcohol, la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) le recomienda limitarse solamente al promedio diario de una bebida para las mujeres, y de dos para los hombres. Ha recibido mucha atención el hecho de que el vino tinto parece ser especialmente beneficioso; sin embargo, los estudios han demostrado que las ventajas para la salud del alcohol generalmente son iguales, sin importar si es vino, cerveza o licor.

Si usted no consume alcohol, nadie le recomendará que empiece a hacerlo por razones médicas. Usted puede modificar su estilo de vida, realizando cambios sanos para el corazón que no incluyen consumir alcohol.

El alcohol puede ejercer varios efectos positivos sobre la salud de la sangre y vasos sanguíneos, o sea el sistema cardiovascular, por las siguientes razones: primero, los estudios han descubierto que consumir alcohol en moderación aumenta las lipoproteínas de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno” que ayuda a transportar y descomponer el colesterol adicional de la sangre que, de otra manera, obstruiría las arterias. Segundo, el alcohol actúa como anticoagulante, haciendo menos factible la formación de coágulos sanguíneos en las arterias. Por último, la ingesta moderada de alcohol también puede disminuir la inflamación en todo el cuerpo, y ejercer un efecto positivo sobre el sistema cardiovascular.

Al combinar estos factores, el resultado es una tasa menor de enfermedades cardiovasculares entre las personas que consumen cantidades moderadas de alcohol, que entre quienes no beben nada de alcohol. Aparte de los beneficios cardíacos, el consumo moderado de alcohol puede disminuir ligeramente el riesgo para diabetes tipo 2, accidente cerebrovascular o enfermedad de Alzheimer.

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domingo, 13 de noviembre de 2011

Malos hábitos que perjudican a los adolescentes


Lo ideal sería que todos los adolescentes practicaran deportes, disfrutaran de la vida al aire libre y recibieran una alimentación sana y balanceada, en lugar de preferir sentarse por horas a entretenerse con películas, series de televisión, videojuegos y redes sociales, comiendo pizza o papas fritas. Los estudios, en general, muestran un panorama poco alentador para los adolescentes que cursan la secundaria: se alimentan mal y hacen menos ejercicio. Y tú, ¿perteneces también a esa mayoría en riesgo?

El tiempo pasa y las costumbres cambian. De jugar en el parque, ahora se juega por computadora. De las comidas hechas en casa, se opta cada vez más por la comida rápida. Pregúntate: ¿cuáles son tus bebidas preferidas?, ¿haces ejercicios todos los días?, ¿cuántas horas pasas frente a una pantalla, ya sea del televisor, la PC (computadora u ordenador) o tus dispositivos (aparatos) móviles? Los cambios, que son inevitables, muchas veces significan progreso, pero en otras ocasiones – hay que reconocerlo – han traído consecuencias nocivas.

En una sociedad en donde abundan los comercios de comidas rápidas y las golosinas, en la que las pantallas se han convertido en una de los principales áreas alrededor de las cuales gira la vida, ya que funcionan como medio de comunicación, de entretenimiento y hasta para resolver las obligaciones y las responsabilidades, como las tareas del colegio, se hace difícil combatir una condición que podría evitarse pero que, sin embargo, pone la vida de muchos jóvenes y de muchos adultos en riesgo: el sedentarismo, ya que se asocia con la obesidad.

Eliminar esos kilogramos o libras de más no es sólo una cuestión de imagen. Por el contrario, ése podría ser el último objetivo frente a los problemas de salud que puede provocar esta condición, como enfermedades del corazón, diabetes, colesterol y presión arterial elevados, entre otros. Y si bien todos estas condiciones suelen ser “silenciosas”, es decir, que no los notas hasta que aparece una complicación, con ciertos cambios relativamente sencillos puedes disminuir las posibilidades de enfermarte y puedes mejorar tu calidad de vida.

Un análisis reciente realizado por especialistas de la Universidad Loughborough, en Inglaterra, que comparó 53 estudios de todo el mundo sobre el comportamiento sedentario y la dieta, encontró un vínculo evidente entre el tiempo que los niños, los adolescentes y los adultos pasan frente a la pantalla y la mala alimentación.

Ellos detectaron que el ver televisión se asocia fuertemente con el consumo de comida rápida y bebidas energéticas, y con un bajo consumo de frutas y verduras. Según los investigadores, esto se debe a que los televidentes no sólo están expuestos a anuncios que pueden influir en el tipo de alimentos que se les apetecen, sino también a que este medio actúa como distracción y reduce la atención a lo que se come realmente.

Esta situación se vuelve aun peor si se consideran otros hábitos nocivos, como fumar. Una investigación desarrollada por unos profesionales médicos del centro de salud Huelva-Centro, ubicado en el Distrito de Atención Primaria Huelva-Costa, en España, demuestra una asociación entre el tabaquismo, los hábitos alimenticios y los malos hábitos de vida. En detalle, de un total de 1.274 alumnos de la secundaria de la provincia de Huelva que fueron encuestados, el 13.9 por ciento fumaban, algo que se incrementaba con la edad y el sexo: las mujeres tendían a fumar más que los varones.

En cuanto a la alimentación y los estilos de vida, esta investigación reveló que el tabaquismo y el alcoholismo tienen una fuerte conexión y que, mientras que en el sector masculino el fumar está vinculado al consumo excesivo de hamburguesas, salchichas, embutidos, fritos y pastelería industrial, en el caso de las mujeres se disminuye cuando ellas practican ejercicio físico.

Al otro lado del océano, los estudios también hacen eco a los malos hábitos de salud entre los adolescentes. Varios análisis desarrollados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, determinaron que los alumnos de secundaria beben demasiados refrescos altos en calorías, y no hacen mucho ejercicio.

Los CDC aconsejan a los jóvenes que participen, como mínimo, de una hora de ejercicio aeróbico al día, además de un mínimo de tres horas de una actividad que fortalezca los músculos cada semana. Sin embargo, sólo un poco más del 15 por ciento de los participantes cumplía con los objetivos aeróbicos, la mitad con la meta de fortalecimiento muscular y el 12.2 por ciento con ambas recomendaciones.

Estas cifras surgen de una encuesta anónima desarrollada por unos investigadores de dicho organismo, realizada en el 2010 entre casi 11.500 estudiantes de ambos sexos, de noveno a duodécimo grado, tanto en escuelas públicas como en escuelas privadas, en los 50 estados y el Distrito de Columbia.

Los autores del estudio no se sorprendieron con los resultados de la encuesta, ya que desafortunadamente, la actividad física ya no es un requisito diario en la mayoría de las escuelas en Estados Unidos, y los estudiantes que participan en algún deporte, no lo practican durante todo el año. Concluyeron que los padres deben intentar fomentar hábitos saludables en sus hijos mucho antes de que lleguen a la adolescencia, para que esos hábitos perduren durante toda la vida.

¿Y tú, eres parte de esta tendencia? Es cierto que puede ser difícil modificar las costumbres, sobre todo cuando se trata de cosas deliciosas y actividades entretenidas. Sin embargo, es cuestión de que te animes a probar nuevos sabores más saludables y a descubrir que poner el cuerpo en movimiento puede incluso ser más divertido que pasar horas sentado frente a una pantalla. ¡Anímate! No tienes nada que perder y sí mucho por ganar, no sólo en diversión sino también en salud, autoestima y hasta podrías mejorar tu estado de ánimo y tu humor (o el de tu hijo adolescente).

Tomado de Vida y Salud

martes, 25 de octubre de 2011

Neuronas espejo: células cerebrales con empatía


Los científicos identificaron células cerebrales especializadas, llamadas neuronas espejo, que desempeñan una función en la empatía, la socialización y las adicciones.

La Mayo Clinic Health Letter revisa el conocimiento actual sobre las neuronas espejo, identificadas accidentalmente hace casi dos décadas. Los científicos estudiaban la actividad cerebral en los monos cuando descubrieron que las mismas neuronas se encendían al alcanzar su propia comida que cuando veían a otro mono hacer lo mismo.

Desde entonces, los estudios radiológicos del cerebro han demostrado la presencia y posible ubicación de las neuronas espejo en el encéfalo humano. Se cree que las neuronas espejo permiten a la gente adoptar el punto de vista de otra persona e interpretar sus intenciones.

Los científicos analizaron lo que podría ocurrir cuando las neuronas espejo no funcionan según lo esperado. Una de las afecciones de particular importancia es el autismo, porque la persona que lo padece tiene dificultades con la interacción social. Los estudios han demostrado que la gente con síntomas graves de autismo presenta menor actividad en los sistemas de neuronas espejo.

Para contrarrestar la menor actividad de las neuronas espejo en los niños autistas, los terapeutas emplearon una terapia de imitación del comportamiento, en la que el terapeuta imita las acciones del niño autista para promover la participación social. Los resultados de este abordaje han sido alentadores.

Las neuronas espejo podrían ser la razón por la que es tan difícil dejar una adicción, sea al tabaco, alcohol o drogas. Los científicos observaron las imágenes cerebrales generadas en fumadores mientras miraban videos de gente fumando o abriendo un paquete de cigarrillos y luego también de alguien abriendo una lata de soda o bebiéndola. Las imágenes cerebrales revelaron más actividad de las neuronas espejo mientras veían el video relacionado con el tabaquismo.

La comunidad científica no se pone de acuerdo respecto a la función de las neuronas espejo y, ni siquiera, sobre si en realidad existen o no. Sin embargo, eso no es sorprendente por el aspecto complejo de las funciones cerebrales. Se continúa investigando sobre muchas de las dudas existentes respecto a la posible relación entre las neuronas espejo con el aprendizaje, el procesamiento de emociones y la empatía.


Tomado de Vida y Salud

viernes, 11 de febrero de 2011

Las niñas que sufren de abuso sexual podrían tener problemas con el alcohol en la adultez



A veces, los problemas que tenemos cuando somos niños pueden tener consecuencias por toda la vida. Así, por ejemplo, un estudio reciente demostró que las niñas que sufren de abuso sexual podrían tener problemas de alcoholismo en la adultez. Aquí te contamos cómo detectar un posible abuso infantil y qué debes hacer si descubres que tu hija ha sido víctima de abuso sexual.

El abuso infantil o abuso sexual a menores no es cosa de niños ni debe ser tomado a la ligera. Por el contrario, puede afectar mucho al desarrollo del niño o la niña, tanto en su infancia como al crecer y ser adultos.

Un niño es abusado cuando se le obliga o se le convence a realizar actividades sexuales, que incluyen desde caricias hasta sexo oral y el mismo acto sexual. Estos abusos pueden darse entre un niño o una niña y un adulto o con otros niños mayores, y no siempre implica contacto físico, pueden ser exhibir sus órganos sexuales o utilizarlos para pornografía.

Esto puede afectar al niño/a abusado/a de varias maneras, generando daños físicos y psicológicos. Estos últimos, muchas veces, continúan en la adultez y se manifiestan de diferentes formas.

Al respecto, investigaciones recientes relacionan el abuso infantil con el alcoholismo en las mujeres adultas, e incluso se detectó cierta tendencia a desarrollar diabetes, también por parte de mujeres adultas que fueron víctimas del abuso sexual cuando eran niñas.

Uno de los estudios a cargo de E. Anne Lown, científica del Grupo de Investigación sobre el Alcohol de Emeryville, California, encontró que las mujeres que informaron haber sido abusadas sexualmente en la niñez eran más propensas a consumir cuatro o más bebidas alcohólicas al día, tener dependencia al alcohol y beber de una forma que podría presentar riesgos graves para su salud.

Otro caso es el informe dirigido por Janet Rich-Edwards, directora de epidemiología del desarrollo del Centro Connors para la Salud de la Mujer y la Biología de Género del Hospital Brigham de Boston, según el cual el abuso sexual durante la infancia o la adolescencia podría relacionarse con el desarrollo de diabetes en las mujeres, cuando llegan a ser adultas.

Si bien la autora reconoce que es necesario seguir investigando el tema, detectó que una gran parte de esta asociación se explica por el mayor aumento de peso que se da entre las mujeres que tenían antecedentes de abuso, lo que incrementa el riesgo de desarrollar diabetes.

Una teoría es que las mujeres que fueron víctimas de abuso sexual desarrollan trastornos alimenticios como una forma de expresar el estrés generado por el abuso, mientras que otra teoría sugiere que el abuso infantil puede aumentar los niveles de las hormonas del estrés y esto causa posteriormente el aumento de peso y la resistencia a la insulina (que es lo que genera la diabetes).

Los niños y las niñas que son abusados sexualmente pueden demostrar síntomas similares a la depresión, la ansiedad severa y el nerviosismo. Por ejemplo:

* Problemas al defecar, como ensuciarse o tener incontinencia.
* Trastornos alimenticios, como dejar de comer o comer mal.
* Dolores de cabeza o de estómago recurrentes.
* Dificultad para caminar o para sentarse (por problemas rectales o genitales, como dolor al orinar o al defecar, picazón o secreción vaginal).
* Pesadillas, problemas para dormir y problemas orinándose en la cama.
* Miedos excesivos.
* Disminución en el rendimiento escolar.
* No querer participar en las actividades normales, como por ejemplo: negarse a participar en juegos deportivos o en cambiarse de ropa en el gimnasio.
* Tener conocimientos acerca de la sexualidad que no son comunes para su edad.
* Quedar embaraza o contraer una enfermedad venérea (de transmisión sexual), particularmente si tiene menos de catorce años.
* Escaparse de su casa.
* Decir que fue abusada sexualmente por uno de sus padres o por un cuidador adulto.

Si crees que tu hija fue abusada sexualmente es importante que busques ayuda. Mientras tanto:

* No te asustes ni reacciones exageradamente ante la información.
* Ten cuidado con tus expresiones faciales ya que la niña estará atenta a tu reacción.
* No la critiques ni le eches la culpa con exclamaciones como: “¡Te dije que no entraras en la casa de nadie!”.
* Respeta su privacidad: acompáñala a un lugar privado y cómodo donde pueda contarte lo ocurrido y evita hablar del tema ante personas que no necesitan saber lo que pasó.
* Incentiva a tu hija a que te cuente lo que le pasó. En general, las niñas abusadas temen hablar del tema, en especial con sus padres o cuidadores. Además, el abusador suele amenazarlas y decirles que le pasarán cosas malas si cuentan lo que pasó.

Muéstrale afecto físicamente y exprésale tu amor y confianza con palabras y gestos, diciéndole por ejemplo: “Estoy orgullosa de ti por contarme esto”, “Me alegro de que estés bien” o “Sé que no fue tu culpa”. Por el contrario, evite comentarios como: “¿Por qué no me dijiste esto antes?” o “¿Por qué dejaste que ocurriera?”.

Asegúrale a tu hija que no ha hecho nada malo y que lo que pasó no es su responsabilidad. A la mayoría de las niñas las atraen o las engañan para victimizarlas y ellas creen que deberían haber sido más astutas o más fuertes.

Es importante que la niña sienta que le crees. Es raro que las niñas mientan con respecto a actos de victimización sexual.

Y en todo momento, trata de mantener una comunicación abierta con tu hija, demuéstrale que eres comprensiva y optimista y que pase lo que pase nunca dejarás de quererla y apoyarla.

Juntas podrán enfrentar problemas y situaciones difíciles. No te desanimes y considera la posibilidad de buscar ayuda profesional para que tu hija pueda superar más rápidamente lo acontecido y pueda lograr tener una vida sexual plena y sana en el futuro.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Puedo tomar alcohol durante mi embarazo?

La recomendación sigue siendo que no, aunque un estudio reciente detectó que el consumo ligero de este tipo de bebidas luego del tercer mes de embarazo no daña el desarrollo normal del bebé. Pero esta investigación puede llevar a confusiones. Sigue leyendo para que, si te llegaras a cruzar con este estudio, sepas en detalle lo que dice y así no corras el riesgo de confiarte y terminar por hacerle daño a tu bebé.

El alcohol y el embarazo son como el agua y el aceite. Seguramente sabrás que una de las primeras recomendaciones si estás embarazada, es que te despidas de las copas. Pero, recientemente, muchos medios publicaron una noticia que puede causar interrogantes y hasta confusión en relación al tema de tomar alcohol durante el embarazo: “Las mujeres que toman una o dos bebidas alcohólicas por semana durante el embarazo no dañan el desarrollo del comportamiento o intelectual de sus hijos”.

¿Significa esto que puedes salir a festejar sin preocuparte o que puedes tomar alcohol cada vez que te plazca? ¡Por supuesto que no! Se sigue recomendando evitar el alcohol durante todo el embarazo.

Entonces, ¿de dónde surge la afirmación de que las bebidas alcohólicas (en moderación) durante el embarazo no son tan malas?

Estos datos surgen de un estudio desarrollado por unos científicos británicos, que consideraron una muestra representativa de 11,513 niños británicos que nacieron entre septiembre del 2000 y enero del 2002, cuyas madres fueron consultadas sobre sus hábitos en relación con las bebidas alcohólicas durante el embarazo y sobre la conducta de sus hijos a los 3 años. Además, a los 5 años se midió formalmente el avance conductual e intelectual de los niños.

Las madres fueron clasificadas como abstemias (que no bebieron ninguna bebida alcohólica), bebedoras ligeras (1 o 2 copas por semana), moderadas (entre 3 y 6 copas semanales) y fuertes o compulsivas (7 o más copas de alcohol por semana o seis copas de una vez).

En base a esta clasificación, lo que los investigadores del University College de Londres detectaron es que “hasta los 5 años no hay mayor riesgo de resultados negativos en el desarrollo socio-emocional o cognitivo en los niños nacidos de madres que bebían no más de una o dos unidades de alcohol por semana durante el embarazo”. Es decir, que los hijos de las “bebedoras ligeras” (o que toman alcohol ocasionalmente) no tuvieron problemas a la hora de desarrollarse emocionalmente, de interactuar en la sociedad, ni de comprender el mundo que los rodea.

Pero si bien no se encontraron grandes consecuencias en el desarrollo de los niños nacidos de madres que bebieron con moderación, mi recomendación es que NO consumas alcohol durante el embarazo. ¿La razón? existen muchos más estudios científicos que sí demuestran los efectos que puede tener el consumo de alcohol en exceso durante el embarazo, que tiene efectos dañinos en el feto e incluso, que puede llevar a discapacidad y a problemas médicos permanentes en el niño después del nacimiento.

Si estás tentada, recuerda que el alcohol que tú bebes también lo consume tu bebé, ya que el alcohol viaja a través de la sangre hasta la placenta, que es el órgano que se desarrolla durante el embarazo para proporcionarle los nutrientes al feto.

Y como el alcohol se asimila (descompone) mucho más lentamente en el cuerpo del bebé que en un adulto, el nivel de alcohol en la sangre del bebé permanecerá elevado por más tiempo que en la madre, lo cual es muy peligroso y puede causarle daños de por vida.

¿Cuáles son los daños que puede causar el alcohol en tu bebé? Los efectos o consecuencias se conocen como Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) o Síndrome del Alcoholismo Fetal (SAF) e incluyen problemas físicos, de conducta y de aprendizaje. Por ejemplo: crecimiento deficiente mientras el bebé está en el útero y después de nacer, problemas de succión y del sueño cuando son bebés, disminución del tono muscular y mala coordinación, defectos cardíacos, problemas de audición, de la vista, de los riñones y de los huesos. Características faciales anormales (como un espacio liso entre la nariz y la parte superior del labio), cabeza pequeña, estatura y peso más bajos que el promedio, conducta hiperactiva, dificultad para prestar atención, mala memoria, discapacidades en el aprendizaje y retrasos en el habla y el lenguaje.

La buena noticia es que todo esto se puede prevenir al 100%. Evitando el alcohol durante el embarazo cuidas la salud de tu bebé y la tuya. Una vez que haya nacido, ya habrá tiempo para brindar.


Tomado de Vida y Salud