- Heridas o lesiones inexplicables: las heridas o quemaduras inexplicables, son una señal visible de un abuso. Además es normal que el niño no sepa dar una razón convincente de cómo fue que se hizo daño.
- Cambios de comportamiento: El abuso puede cambiar trastornos en el comportamiento de los niños. Los niños abusados se ven deprimidos, asustados, o hasta agresivos.
- De vuelta a los comportamientos de antes: Los niños abusados tienden a volver a comportarse como cuando eran más pequeños y puede que se orinen en la cama, se chupen el dedo, o le tengan miedo a la oscuridad.
- Miedo de volver a casa: Los niños abusados pueden expresar temor o ansiedad de salir de la escuela, o de ir a lugares con la persona que los está abusando.
- Cambios de apetito: El estrés, la ansiedad y el miedo causado por el abuso afectan el apetito de los niños. Esto puede resultar en pérdida o ganancia de peso.
- Cambios de sueño: Los niños abusados puede que tengan pesadillas más frecuentes o les sea difícil dormir, por lo cual se ven cansados y fatigados.
- Cambios en el rendimiento y asistencia escolar: Los niños abusados pueden tener más dificultad para concentrarse en la escuela y tienen muchas faltas de asistencia.
- Falta de cuidado personal o higiene: Los niños abusado se ven muy descuidados. Se visten con ropa sucia, andan sucios y con mal olor.
- Comportamientos de alto riesgo: Es muy común que la víctima de abuso se envuelva en actividades de alto riesgo como las drogas, el alcohol y las armas.
- Comportamientos sexuales inapropiados: Los niños que han sido abusados, típicamente expresan comportamientos sexuales y usan un lenguaje sexual explícito.
Líneas de Atención personalizada 312 387 32 23 - PBX. 750 00 60. Mails: luzyvidaexpress@gmail.com o leoncico03@gmail.com. Cra 52 C No. 35-26 sur, barrio El Tejar - Bogotá D.C., Colombia
DESPACHOS A TODO EL PAÍS
miércoles, 10 de agosto de 2011
Entérate de los síntomas del abuso infantil
lunes, 8 de agosto de 2011
Las pesadillas y los adultos
miércoles, 23 de marzo de 2011
¿Cómo sentirte mejor luego de un desastre natural?

Luego de un desastre natural, no sólo se presentan daños físicos. Los daños emocionales pueden ser graves y es importante que pongas de tu parte para superar este evento. Aquí te damos algunos consejos sobre qué puedes hacer para superar el impacto emocional de un desastre natural.
Terremotos, tsunamis, huracanes, inundaciones, tornados, incendios. Los desastres naturales son una realidad de la que no podemos escapar, pues muchas veces son impredecibles. Este año, dos desastres nos han estremecido a todos: primero, el terremoto en Haití y luego, el terremoto en Chile. Por razones obvias, una tragedia de este tipo causa un impacto muy severo en el lugar en donde sucede: muertes, destrucción, incertidumbre, escasez y miedo.
Más allá de los traumas físicos y de las enfermedades que se pueden presentar a causa de un desastre natural, existen también consecuencias para la salud mental que no se pueden ignorar. Recientemente un paciente chileno me contaba que tenía muchos problemas para dormir por el miedo de que sucediera una réplica del terremoto. Esto es algo normal luego de haber pasado por un impacto tan fuerte. Luego de sobrevivir a un desastre natural, las personas pueden sentirse tristes, ansiosas e indefensas.
Por eso, es común tener problemas para conciliar el sueño y las pesadillas pueden ser recurrentes. También podrías tener problemas para comer o concentrarte en algo que hacías rutinariamente. Tu estado de ánimo podría estar fluctuando y la sensibilidad y la irritabilidad afloran fácilmente. Todas estas reacciones son la respuesta al estrés emocional que causan los desastres naturales y que se conoce como Síndrome de Estrés Postraumático. No es fácil afrontar y entender que en unos pocos minutos, el mundo que conocías, dejó de existir. Literalmente, todo se pone patas arriba y tienes que lidiar con muchas cosas: desde la muerte de tus seres queridos, hasta la recuperación económica.
¿Qué puedes hacer para sentirte mejor luego de un destre natural?
Muchas personas se sienten tristes, pero al tiempo agradecidas de estar vivas. Por eso debes ser paciente y darte tiempo, la recuperación no va a ser de la noche a la mañana. Lo que sucedió no se puede minimizar ni hacer a un lado. Sólo el paso de los días hará que empieces a sanar poco a poco tus heridas emocionales.
Sigue estos consejos que pueden ayudarte, ayudar a tu familia y también, a tu comunidad:
- Trata, dentro de lo posible, de seguir con tus rutinas.
- Vigila lo que comes: si es posible come sanamente y no te saltes comidas ni comas demasiado.
- Mantente activo(a).
- Ocupa tu tiempo ayudando a las personas en tu comunidad.
- Acepta la ayuda de los demás y habla de tus sentimientos.
- Evita, en lo posible, pasar mucho tiempo en el lugar del desastre o viendo reportajes sobre la tragedia en la televisión. Esto sólo revive los recuerdos del episodio y puede causarte ansiedad y miedo.
- Busca ayuda inmediata si sientes que no eres capaz de cuidarte o de cuidar a tus seres queridos, si eres incapaz de continuar con tu trabajo, si te sientes deprimido(a) o triste por más de dos semanas y si para “aliviar” esto empiezas a recurrir al alcohol o a las drogas. Si tienes pensamientos suicidas, es necesario que busques ayuda urgentemente.
Un desastre natural causa tal impacto, que podrías tardar mucho tiempo en volver a sentirte tranquilo(a). Pero recuerda que debes poner de tu parte y seguir adelante. Busca centros de ayuda psicológica en tu comunidad si la necesitas.
Aunque quizá no lo veas así en este momento, el estar vivo(a) para contar la historia de lo que sucedió, te hace un ser afortunado. Pon de tu parte y ¡sigue adelante!
Tomado de Vida y Salud
viernes, 11 de febrero de 2011
Las niñas que sufren de abuso sexual podrían tener problemas con el alcohol en la adultez

A veces, los problemas que tenemos cuando somos niños pueden tener consecuencias por toda la vida. Así, por ejemplo, un estudio reciente demostró que las niñas que sufren de abuso sexual podrían tener problemas de alcoholismo en la adultez. Aquí te contamos cómo detectar un posible abuso infantil y qué debes hacer si descubres que tu hija ha sido víctima de abuso sexual.
El abuso infantil o abuso sexual a menores no es cosa de niños ni debe ser tomado a la ligera. Por el contrario, puede afectar mucho al desarrollo del niño o la niña, tanto en su infancia como al crecer y ser adultos.
Un niño es abusado cuando se le obliga o se le convence a realizar actividades sexuales, que incluyen desde caricias hasta sexo oral y el mismo acto sexual. Estos abusos pueden darse entre un niño o una niña y un adulto o con otros niños mayores, y no siempre implica contacto físico, pueden ser exhibir sus órganos sexuales o utilizarlos para pornografía.
Esto puede afectar al niño/a abusado/a de varias maneras, generando daños físicos y psicológicos. Estos últimos, muchas veces, continúan en la adultez y se manifiestan de diferentes formas.
Al respecto, investigaciones recientes relacionan el abuso infantil con el alcoholismo en las mujeres adultas, e incluso se detectó cierta tendencia a desarrollar diabetes, también por parte de mujeres adultas que fueron víctimas del abuso sexual cuando eran niñas.
Uno de los estudios a cargo de E. Anne Lown, científica del Grupo de Investigación sobre el Alcohol de Emeryville, California, encontró que las mujeres que informaron haber sido abusadas sexualmente en la niñez eran más propensas a consumir cuatro o más bebidas alcohólicas al día, tener dependencia al alcohol y beber de una forma que podría presentar riesgos graves para su salud.
Otro caso es el informe dirigido por Janet Rich-Edwards, directora de epidemiología del desarrollo del Centro Connors para la Salud de la Mujer y la Biología de Género del Hospital Brigham de Boston, según el cual el abuso sexual durante la infancia o la adolescencia podría relacionarse con el desarrollo de diabetes en las mujeres, cuando llegan a ser adultas.
Si bien la autora reconoce que es necesario seguir investigando el tema, detectó que una gran parte de esta asociación se explica por el mayor aumento de peso que se da entre las mujeres que tenían antecedentes de abuso, lo que incrementa el riesgo de desarrollar diabetes.
Una teoría es que las mujeres que fueron víctimas de abuso sexual desarrollan trastornos alimenticios como una forma de expresar el estrés generado por el abuso, mientras que otra teoría sugiere que el abuso infantil puede aumentar los niveles de las hormonas del estrés y esto causa posteriormente el aumento de peso y la resistencia a la insulina (que es lo que genera la diabetes).
Los niños y las niñas que son abusados sexualmente pueden demostrar síntomas similares a la depresión, la ansiedad severa y el nerviosismo. Por ejemplo:
* Problemas al defecar, como ensuciarse o tener incontinencia.
* Trastornos alimenticios, como dejar de comer o comer mal.
* Dolores de cabeza o de estómago recurrentes.
* Dificultad para caminar o para sentarse (por problemas rectales o genitales, como dolor al orinar o al defecar, picazón o secreción vaginal).
* Pesadillas, problemas para dormir y problemas orinándose en la cama.
* Miedos excesivos.
* Disminución en el rendimiento escolar.
* No querer participar en las actividades normales, como por ejemplo: negarse a participar en juegos deportivos o en cambiarse de ropa en el gimnasio.
* Tener conocimientos acerca de la sexualidad que no son comunes para su edad.
* Quedar embaraza o contraer una enfermedad venérea (de transmisión sexual), particularmente si tiene menos de catorce años.
* Escaparse de su casa.
* Decir que fue abusada sexualmente por uno de sus padres o por un cuidador adulto.
Si crees que tu hija fue abusada sexualmente es importante que busques ayuda. Mientras tanto:
* No te asustes ni reacciones exageradamente ante la información.
* Ten cuidado con tus expresiones faciales ya que la niña estará atenta a tu reacción.
* No la critiques ni le eches la culpa con exclamaciones como: “¡Te dije que no entraras en la casa de nadie!”.
* Respeta su privacidad: acompáñala a un lugar privado y cómodo donde pueda contarte lo ocurrido y evita hablar del tema ante personas que no necesitan saber lo que pasó.
* Incentiva a tu hija a que te cuente lo que le pasó. En general, las niñas abusadas temen hablar del tema, en especial con sus padres o cuidadores. Además, el abusador suele amenazarlas y decirles que le pasarán cosas malas si cuentan lo que pasó.
Muéstrale afecto físicamente y exprésale tu amor y confianza con palabras y gestos, diciéndole por ejemplo: “Estoy orgullosa de ti por contarme esto”, “Me alegro de que estés bien” o “Sé que no fue tu culpa”. Por el contrario, evite comentarios como: “¿Por qué no me dijiste esto antes?” o “¿Por qué dejaste que ocurriera?”.
Asegúrale a tu hija que no ha hecho nada malo y que lo que pasó no es su responsabilidad. A la mayoría de las niñas las atraen o las engañan para victimizarlas y ellas creen que deberían haber sido más astutas o más fuertes.
Es importante que la niña sienta que le crees. Es raro que las niñas mientan con respecto a actos de victimización sexual.
Y en todo momento, trata de mantener una comunicación abierta con tu hija, demuéstrale que eres comprensiva y optimista y que pase lo que pase nunca dejarás de quererla y apoyarla.
Juntas podrán enfrentar problemas y situaciones difíciles. No te desanimes y considera la posibilidad de buscar ayuda profesional para que tu hija pueda superar más rápidamente lo acontecido y pueda lograr tener una vida sexual plena y sana en el futuro.
Tomado de Vida y Salud