DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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jueves, 5 de abril de 2012

Consejos para que los adolescentes usen las redes sociales de forma segura

 
¿Tienes hijos adolescentes? Si son como la mayoría, seguramente tienen al menos un perfil en las redes sociales y pasan en ellas varias horas al día. Parece un entretenimiento inofensivo, ¿cierto? Pues no siempre lo es, y la mejor manera de proteger a tus hijos de los peligros potenciales es observar lo que hacen, y establecer algunas reglas básicas – y firmes – de conducta en la red.

El desarrollo de la tecnología de las comunicaciones ha traído cambios enormes en nuestras vidas, independientemente de nuestra edad. Estar conectados es más que una moda, es un nuevo estilo de vida. Naturalmente, las redes sociales ofrecen grandes ventajas y atractivos para los adolescentes. Entre ellos, facilitan la conexión de los jóvenes con sus amigos y los ayudan a desarrollar nuevas amistades con intereses similares. También contribuyen al fortalecimiento de su identidad individual, y les ofrecen un mundo de conocimientos y experiencias culturales nuevos.

Desafortunadamente, las tecnologías nuevas también los exponen a serios peligros. Entre ellos, al robo de identidad, a la reducción en la actividad física, a dar demasiada información (a veces compartiendo fotos y videos comprometedores), lo que los lleva a convertirse en una presa fácil de depredadores adultos. Muchos de ellos explotan sexualmente a los niños y a los adolescentes a través del Internet, mostrándoles afecto y amabilidad que saben fingir muy bien, y a veces haciéndoles regalos para ganarse su confianza, mientras les dan poco a poco un matiz sexual a las conversaciones. 

¿Cómo puedes saber ti tu hijo está corriendo riesgos en línea (online)? En primer lugar, debes vigilarlo y mantenerte alerta a algunas señales. La Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente ofrece algunas advertencias y recomendaciones muy útiles que compartimos contigo a continuación.

Las señales de que tu hijo puede estar en peligro:
  • Pasa mucho tiempo en la computadora, sobre todo de noche y especialmente en los chat rooms.
  • Encuentras pornografía en su computadora.
  • Hace llamadas telefónicas a personas o números que tú no conoces, a veces de larga distancia. O las recibe de personas o de números desconocidos.
  • Recibe cartas, regalos o paquetes de alguien que tú no conoces.
  • Apaga enseguida la computadora o cambia lo que está en la pantalla si tú entras de pronto en la habitación.
  • Se aparta de la familia o de sus amigos habituales.
  • Usa una cuenta en línea (online) que le pertenece a otra persona.
¡Importante! Lo que puedes hacer para ayudar a tu hijo:

Lo primero, debes tener con él una conversación seria acerca de los riesgos que pueden presentarse, sobre todo en relación con los depredadores sexuales. Lo segundo, establecer algunas reglas básicas. Por ejemplo:
  • Limita su uso del Internet, y evita que el tiempo que emplea en él interfiera con las actividades familiares y escolares o con otras actividades sociales.
  • Mantén el control de la información que tu hijo da y recibe. Y asegúrate de que las fotos y videos que publica puedan ser vistos sin peligro por todo el mundo.
  • Dile que use un pseudónimo. No dejes que divulgue su nombre completo, y mucho menos su dirección o su teléfono. Tampoco debe publicar números de identificación personal, cuentas bancarias, tarjetas de crédito ni ningún dato privado.
  • Coloca la computadora (ordenadora) en una habitación común de la casa. Nunca en el dormitorio de tu hijo.
  • Revisa periódicamente lo que hay en su computadora, especialmente en los chat rooms, y en sus correos electrónicos.
  • Dile a tu hijo que no ponga en la computadora fotos de sí mismo, ni intente conocer personalmente a alguien que sólo conoce a través del Internet.
  • Explícale que nunca debe responder a mensajes que le sugieran sexo, que sean obscenos o que muestren signos de agresividad o de acoso.
  • Deja bien claro que no todo lo que se dice en línea (online) es cierto.
Como ves, es más que nada una cuestión de estar alerta y de estar informada(o) de algunos detalles. Trata de mantenerte al día en las nuevas tecnologías para saber exactamente lo que tu hijo hace en su computadora, y no dudes en solicitar ayuda de un familiar o un amigo de confianza que te explique, si es necesario. Así ayudarás a tu hijo adolescente a navegar a través de las redes del Internet y a salir ileso.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 12 de agosto de 2011

Qué preguntarle a tu ginecólogo



Seguro que no faltarías ni a una cita de negocios, ni a un almuerzo con una amiga de la infancia y mucho menos a una salida con tu pareja.  Igual de importante debe ser para ti el compromiso anual de visitar a tu ginecólogo. Aprovecha al máximo ese tiempo con el especialista para preguntarle todo lo que te preocupe sobre tu salud.
Probablemente la consulta de tu ginecólogo no sea el lugar al que deseas ir con más frecuencia, pero aun así, ésta es una cita a la que no debes faltar nunca: en ella el doctor te hará un examen pélvico y de los senos, tomará una muestra para la prueba del Papanicolau y discutirá contigo el método anticonceptivo que más te convenga.
Además de estos procedimientos de rutina, aprovecha la cita para hacerle cualquier pregunta que te preocupe sobre tu estado de salud.  Ten presente que no existen preguntas tontas, sólo son tontas las que no se hacen.  Por ejemplo:
  1. ¿Por qué mi período menstrual es tan irregular? Puede deberse a varias razones y habrá que ir descartándolas hasta encontrar la causa precisa.  De vez en cuando, el ciclo menstrual puede fluctuar debido a:
    • aumento o pérdida significativa de peso exceso de ejercicio
    • aumento del estrés
    • lactancia
    • dar a luz o tener un aborto espontáneo
    • abuso de la cafeína
    • Aunque estos factores son comunes y se pueden tratar, consulta siempre con tu médico en caso de saltarte uno o varios ciclos para estar seguros de la causa en tu caso particular.
  2. ¿Por qué tengo dolor al tener relaciones sexuales? Tienes que ser específica al explicar cómo y cuándo te duele. ¿Sientes presión o dolor en el momento de la penetración, a la entrada de la vagina? Entonces puede deberse a falta de lubricación vaginal, a una inflamación o infección en la vulva, a espasmos vaginales involuntarios (se conocen como vaginismo), una reacción a algún tipo de medicamentos o como resultado de lesiones por accidentes o por cirugía de la pelvis.  Si el dolor es más profundo, las causas varían desde una endometriosis, hasta fibromas, un prolapso uterino o quistes en el ovario.  Si no se encuentra una causa física, también pueden entrar en juego ciertos factores psicológicos como: ansiedad, depresión, estrés o traumas que hayan podido dejar relaciones de abuso sexual o emocional. Que no te de vergüenza. El o la ginecóloga te ayudará a encontrar y a resolver la causa de ese dolor para que puedas volver a disfrutar de tu relación sexual de una forma placentera.
  3. ¿Por qué tengo calores y sofocos? Muchas mujeres los experimentan en algún momento y no siempre tienen que deberse a la perimenopausia o a la menopausia.  Pueden deberse a otras condiciones como un problema con la tiroides.
  4. ¿Cuándo debo hacerme mi primera mamografía? Esta es una de las principales preguntas que toda mujer debe hacer.  Por lo general, se recomienda que las mujeres de 40 años en adelante se hagan una mamografía cada uno o dos años. Pero si en tu familia ha habido antecedentes de cáncer del seno, es recomendable que empieces antes a chequearte o con más frecuencia.  Cada caso es diferente. Sigue las recomendaciones de tu ginecólogo(a).
  5. ¿Es normal tener flujo vaginal? Por supuesto que sí.  El flujo vaginal arrastra afuera las células que van muriendo en las paredes de la vagina y es la forma natural del cuerpo de mantenerla limpia y saludable.  Cuando es normal es de color claro o blancuzco y no tiene olor.  Si aumenta de intensidad, cambia de color, tiene mal olor o sale sanguinolento, consulta con tu doctor.  Es posible que se trate de una infección, ya sea por hongos, o por bacterias. También puede deberse a una enfermedad transmitida sexualmente. En estos casos, hay tratamientos efectivos, pero debes atenderla lo antes posible.
  6. ¿Qué es el virus del papiloma humano? Este es el virus que se ha asociado al cáncer del cuello de la matriz o cáncer cervical (se conoce como HPV por sus siglas en inglés). También puede ocasionar verrugas en los genitales.  Se transmite de una persona a otra cuando se tienen relaciones sexuales sin protección con una persona infectada.  Muchas personas tienen el virus y no tienen cáncer cervical, pero muchas otras sí. Se considera que cada año 11,000 mujeres en los Estados Unidos reciben un diagnóstico de cáncer en el cuello del útero (o cérvix)  y que 4,000 mueren cada año de esa enfermedad sólo en este país. De acuerdo al Centro Nacional de Epidemiología (INE) en el 2002 el cuello de la matriz era la segunda causa de muerte por cáncer en el mundo en las mujeres con 450,000 nuevos diagnósticos cada año en el mundo. Y 93% de las mujeres que lo padecen estaban infectadas por el virus del papiloma humano (abreviado VPH en español. Si tienes una hija entre los 13 y los 26 años de edad, es una buena candidata para que se vacune contra el virus como recomienda el CDC (Centro de Control de Enfermedades).  Pídele al doctor que te de más información sobre la vacuna contra el VPH y sus ventajas.
  7. Llevo un año y medio tratando de concebir sin éxito¿Qué puedo hacer? Hay muchas razones por las que la pareja no puede concebir, y no siempre es a causa de la mujer. Será necesario empezar una serie de pruebas de fertilidad, tanto tuyas como de tu esposo. Quizás sea solamente cuestión de tiempo, o quizá sea algún otro problema físico. Pero lo más acertado es consultar cuanto antes a un especialista en fertilidad.
Seguro que tendrás otras preguntas, de acuerdo a tu salud y tus circunstancias. Es una buena idea anotar lo que te preocupa para que no se te olvide o se te pase debido a los nervios. Además de esas notas conviene que lleves otros datos: la fecha del comienzo de tu última menstruación, así como la información sobre tus antecedentes médicos y los de tu familia.
Recuerda: a tu médico no le molestará que preguntes, al contrario, lo ayudarás a realizar mejor su trabajo.  Así que no te preocupes ¡y a preguntar se ha dicho!

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 10 de agosto de 2011

Entérate de los síntomas del abuso infantil


Ahora que estamos en temporada de campamentos de verano y nuestro hijos ya no están todo el tiempo bajo nuestros ojos, es importante que estés alerta por si ocurre algún tipo de abuso infantil. La agencia Safe Horizon es una de las agencias de servicios sociales más grandes en los Estados Unidos y te aconseja que te informes de los síntomas de abuso infantil, los cuales incluyen:
  1. Heridas o lesiones inexplicables: las heridas o quemaduras inexplicables, son una señal visible de un abuso. Además es normal que el niño no sepa dar una razón convincente de cómo fue que se hizo daño.
  2. Cambios de comportamiento: El abuso puede cambiar trastornos en el comportamiento de los niños.  Los niños abusados se ven deprimidos, asustados, o hasta agresivos.
  3. De vuelta a los comportamientos de antes: Los niños abusados tienden a volver a comportarse como cuando eran más pequeños y puede que se orinen en la cama, se chupen el dedo, o le tengan miedo a la oscuridad.
  4. Miedo de volver a casa: Los niños abusados pueden expresar temor o ansiedad de salir de la escuela, o de ir a lugares con la persona que los está abusando.
  5. Cambios de apetito: El estrés, la ansiedad y el miedo causado por el abuso afectan el apetito de los niños. Esto puede resultar en pérdida o ganancia de peso.
  6. Cambios de sueño: Los niños abusados puede que tengan pesadillas más frecuentes o les sea difícil dormir, por lo cual se ven cansados y fatigados.
  7. Cambios en el rendimiento y asistencia escolar: Los niños abusados pueden tener más dificultad para concentrarse en la escuela y tienen muchas faltas de asistencia.
  8. Falta de cuidado personal o higiene: Los niños abusado se ven muy descuidados. Se visten con ropa sucia, andan sucios y con mal olor.
  9. Comportamientos de alto riesgo: Es muy común que la víctima de abuso se envuelva en actividades de alto riesgo como las drogas, el alcohol y las armas.
  10. Comportamientos sexuales inapropiados: Los niños que han sido abusados, típicamente expresan comportamientos sexuales y usan un lenguaje sexual explícito.
Algunas señales de abuso son más obvias que otras, pero lo más importante es que confíes en tus instintos. Si sospechas de algún tipo de abuso, contacta a las autoridades inmediatamente.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 11 de febrero de 2011

Las niñas que sufren de abuso sexual podrían tener problemas con el alcohol en la adultez



A veces, los problemas que tenemos cuando somos niños pueden tener consecuencias por toda la vida. Así, por ejemplo, un estudio reciente demostró que las niñas que sufren de abuso sexual podrían tener problemas de alcoholismo en la adultez. Aquí te contamos cómo detectar un posible abuso infantil y qué debes hacer si descubres que tu hija ha sido víctima de abuso sexual.

El abuso infantil o abuso sexual a menores no es cosa de niños ni debe ser tomado a la ligera. Por el contrario, puede afectar mucho al desarrollo del niño o la niña, tanto en su infancia como al crecer y ser adultos.

Un niño es abusado cuando se le obliga o se le convence a realizar actividades sexuales, que incluyen desde caricias hasta sexo oral y el mismo acto sexual. Estos abusos pueden darse entre un niño o una niña y un adulto o con otros niños mayores, y no siempre implica contacto físico, pueden ser exhibir sus órganos sexuales o utilizarlos para pornografía.

Esto puede afectar al niño/a abusado/a de varias maneras, generando daños físicos y psicológicos. Estos últimos, muchas veces, continúan en la adultez y se manifiestan de diferentes formas.

Al respecto, investigaciones recientes relacionan el abuso infantil con el alcoholismo en las mujeres adultas, e incluso se detectó cierta tendencia a desarrollar diabetes, también por parte de mujeres adultas que fueron víctimas del abuso sexual cuando eran niñas.

Uno de los estudios a cargo de E. Anne Lown, científica del Grupo de Investigación sobre el Alcohol de Emeryville, California, encontró que las mujeres que informaron haber sido abusadas sexualmente en la niñez eran más propensas a consumir cuatro o más bebidas alcohólicas al día, tener dependencia al alcohol y beber de una forma que podría presentar riesgos graves para su salud.

Otro caso es el informe dirigido por Janet Rich-Edwards, directora de epidemiología del desarrollo del Centro Connors para la Salud de la Mujer y la Biología de Género del Hospital Brigham de Boston, según el cual el abuso sexual durante la infancia o la adolescencia podría relacionarse con el desarrollo de diabetes en las mujeres, cuando llegan a ser adultas.

Si bien la autora reconoce que es necesario seguir investigando el tema, detectó que una gran parte de esta asociación se explica por el mayor aumento de peso que se da entre las mujeres que tenían antecedentes de abuso, lo que incrementa el riesgo de desarrollar diabetes.

Una teoría es que las mujeres que fueron víctimas de abuso sexual desarrollan trastornos alimenticios como una forma de expresar el estrés generado por el abuso, mientras que otra teoría sugiere que el abuso infantil puede aumentar los niveles de las hormonas del estrés y esto causa posteriormente el aumento de peso y la resistencia a la insulina (que es lo que genera la diabetes).

Los niños y las niñas que son abusados sexualmente pueden demostrar síntomas similares a la depresión, la ansiedad severa y el nerviosismo. Por ejemplo:

* Problemas al defecar, como ensuciarse o tener incontinencia.
* Trastornos alimenticios, como dejar de comer o comer mal.
* Dolores de cabeza o de estómago recurrentes.
* Dificultad para caminar o para sentarse (por problemas rectales o genitales, como dolor al orinar o al defecar, picazón o secreción vaginal).
* Pesadillas, problemas para dormir y problemas orinándose en la cama.
* Miedos excesivos.
* Disminución en el rendimiento escolar.
* No querer participar en las actividades normales, como por ejemplo: negarse a participar en juegos deportivos o en cambiarse de ropa en el gimnasio.
* Tener conocimientos acerca de la sexualidad que no son comunes para su edad.
* Quedar embaraza o contraer una enfermedad venérea (de transmisión sexual), particularmente si tiene menos de catorce años.
* Escaparse de su casa.
* Decir que fue abusada sexualmente por uno de sus padres o por un cuidador adulto.

Si crees que tu hija fue abusada sexualmente es importante que busques ayuda. Mientras tanto:

* No te asustes ni reacciones exageradamente ante la información.
* Ten cuidado con tus expresiones faciales ya que la niña estará atenta a tu reacción.
* No la critiques ni le eches la culpa con exclamaciones como: “¡Te dije que no entraras en la casa de nadie!”.
* Respeta su privacidad: acompáñala a un lugar privado y cómodo donde pueda contarte lo ocurrido y evita hablar del tema ante personas que no necesitan saber lo que pasó.
* Incentiva a tu hija a que te cuente lo que le pasó. En general, las niñas abusadas temen hablar del tema, en especial con sus padres o cuidadores. Además, el abusador suele amenazarlas y decirles que le pasarán cosas malas si cuentan lo que pasó.

Muéstrale afecto físicamente y exprésale tu amor y confianza con palabras y gestos, diciéndole por ejemplo: “Estoy orgullosa de ti por contarme esto”, “Me alegro de que estés bien” o “Sé que no fue tu culpa”. Por el contrario, evite comentarios como: “¿Por qué no me dijiste esto antes?” o “¿Por qué dejaste que ocurriera?”.

Asegúrale a tu hija que no ha hecho nada malo y que lo que pasó no es su responsabilidad. A la mayoría de las niñas las atraen o las engañan para victimizarlas y ellas creen que deberían haber sido más astutas o más fuertes.

Es importante que la niña sienta que le crees. Es raro que las niñas mientan con respecto a actos de victimización sexual.

Y en todo momento, trata de mantener una comunicación abierta con tu hija, demuéstrale que eres comprensiva y optimista y que pase lo que pase nunca dejarás de quererla y apoyarla.

Juntas podrán enfrentar problemas y situaciones difíciles. No te desanimes y considera la posibilidad de buscar ayuda profesional para que tu hija pueda superar más rápidamente lo acontecido y pueda lograr tener una vida sexual plena y sana en el futuro.

Tomado de Vida y Salud