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miércoles, 6 de junio de 2012

Nuevas recomendaciones para los controles del cáncer cervical

¿Te acerca ya tu cita de rutina con el ginecólogo y no estás segura de los exámenes que necesitas? Pues entérate de las nuevas guías para las pruebas de control del cáncer cervical, que están muy relacionadas con tu edad y con tus antecedentes médicos y tus antecedentes familiares.

Nuria acaba de recibir un recordatorio de su centro ginecológico de que es hora de hacer una cita para su chequeo periódico. ¿Tan pronto?, se pregunta Nuria. Le parece que fue ayer la última vez que fue a hacerse la prueba del cáncer cervical (cuello de la matriz o cuello del útero), pero es que con el trabajo y los quehaceres de la casa el tiempo se le pasa volando. Antonia, por su parte, tiene dos hijas adolescentes y se pregunta cuándo será oportuno que ellas también comiencen a chequearse. Esa es una de las varias preguntas que quiere hacerle al ginecólogo en su próxima visita.

Es muy importante que las mujeres estén muy al tanto de cuándo necesitan hacerse la prueba del cáncer cervical y cuándo empezar a hacerlo. Y más ahora que esas recomendaciones han cambiado. Ten en cuenta que, según afirma el propio CDC (o el Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos), el cáncer cervical es el cáncer femenino más fácil de prevenir si se realizan las pruebas de detección con la frecuencia indicada. Además, actualmente también tenemos una vacuna te recomiendo que le preguntes a tu médico acerca de ella también, especialmente para las adolescentes.

Hasta hace poco, los profesionales de la salud recomendaban la prueba de Papanicolau cada tres años en las mujeres de entre los 21 y los 65 años. Pero estas guías han sido revisadas y se han modificado. Una versión actualizada de un estudio realizado por el U.S. Preventive Services Task Force, publicado en línea en Annals of Internal Medicine en 2003, tiene nuevas recomendaciones sobre el cáncer cervical (o del cuello del útero) para las mujeres, de acuerdo a su edad.

Según esta nueva versión (cuyos resultados son similares a los de otras organizaciones para la salud, como la Asociación Americana del Cáncer), si estás entre los 30 y los 65 años y no tienes antecedentes ni alto riesgo de cáncer cervical, tienes la opción de combinar el Papanicolau (PAP) con la prueba del virus del papiloma humano (VPH). Si ambos dan resultados negativos, es perfectamente seguro esperar un intervalo de cinco años entre un examen y otro, en lugar de que se realice cada tres años como se recomendaba previamente. (Ojo, eso no significa que no es necesario que te hagas exámenes ginecológicos con mayor frecuencia, estamos hablando del Papanicolau exclusivamente).

La razón es que ciertas cepas o tipos del virus del VPH son la causa principal del cáncer cervical, pero la infección tiene que persistir durante varios años para causar daños. Por lo tanto, puedes esperar más para hacerte el próximo examen. Además, las pruebas muy frecuentes pueden hacer más daño (por la mayor posibilidad de obtener resultados anormales, que conduzcan a otros exámenes, a veces, invasivos), que los beneficios que reporta la detección temprana de cambios precancerosos de crecimiento lento en el cuello del útero. A menudo, estos cambios precancerosos desaparecen sin ningún tratamiento, sobre todo en las mujeres jóvenes.

Si deseas seguir leyendo este artículo, pincha aquí

martes, 5 de junio de 2012

Vacuna contra el VPH: ¿una, dos o tres dosis?

Una investigación encontró que aplicarse dos dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano o VPH podría brindar la misma protección contra el cáncer del cuello uterino que las tres dosis que se aplican en la actualidad. El VPH es un virus de transmisión sexual que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Entérate sobre los últimos detalles sobre la enfermedad y la vacuna que la combate.

El cáncer cervical es uno de los más comunes entre las mujeres, y su principal causante es el denominado Virus del Papiloma Humano (VPH), que se contagia a través del contacto sexual (incluido el sexo oral) con una persona infectada y que actualmente afecta a alrededor de 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes. Si bien las mujeres son las que más sufren los efectos de esta enfermedad, también afecta a los hombres. A ellos puede provocarles cáncer en el ano y el pene.

Desde el año 2006 existe una vacuna contra el VPH, que se utiliza para prevenir el desarrollo del cáncer, que poco a poco se está incluyendo en los programas de vacunación oficiales de los distintos estados de la Unión Americana, así como en diferentes países de América y de Europa.

La vacuna, en la actualidad, está disponible bajo dos marcas comerciales: Gardasil y Cervarix. Ambas protegen contra los subtipos 16 y 18 del virus del VPH, que son los que generan el 70 por ciento de los cánceres del útero (de la matriz) que se detectan anualmente en todo el mundo. En total, existen más de 100 subtipos de este virus. Otros de los más peligrosos son los subtipos 6 y 11, que son los causantes del 90 por ciento de verrugas en el área genital. Contra estos dos últimos, Gardasil también ofrece protección.

Actualmente, la indicación es que se apliquen tres dosis separadas de la vacuna en el transcurso de seis meses. Pero un nuevo análisis al respecto desarrollado por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos encontró que dos dosis de la vacuna, e incluso una sola, brindarían la misma barrera contra el cáncer del cuello del útero que las tres dosis que se utilizan en la actualidad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores evaluaron los datos de un Ensayo de Vacunas de Costa Rica, en el cual participaron 7.466 mujeres que recibieron la vacuna Cervarix.

El objetivo del estudio era otro pero, aunque los investigadores tenían la intención de darles las tres dosis completas a las mujeres que participaron, por distintos motivos, el 20 por ciento de ellas sólo recibió dos dosis. También hubo algunas que recibieron sólo una dosis.

Así, al analizar la protección que tenían las mujeres luego de cuatro años, los especialistas hallaron que quienes habían recibido dos dosis de Cervarix tenían el mismo nivel de protección contra la infección con VPH que quienes había recibido tres dosis. Incluso, las mujeres que sólo se habían aplicado una dosis de la vacuna también tenían un alto nivel de protección.

Estos datos son importantes principalmente para los países en desarrollo. Como la vacuna implica un costo elevado, una reducción de las dosis significa que más mujeres podrían recibirla. Sin embargo, por el momento habrá que seguir esperando. Los investigadores aclaran que aún se necesitan más estudios para evaluar la eficacia a largo plazo de recibir menos dosis de la vacuna contra el VPH.

Mientras tanto, se siguen recomendando las tres dosis para las niñas de 9 a 11 años, ya que el efecto es mayor si se aplica antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Luego de esa edad, y hasta los 25 años, también resulta muy útil aplicarse la vacuna.

Ante cualquier duda específica que tengas de tu caso particular, no dejes de consultar con un médico, él o ella podrá decirte qué es lo más conveniente para que tengas una vida sexual saludable.

Principales apartes tomados de Vida y Salud

martes, 14 de febrero de 2012

La edad adecuada para que las niñas reciban la vacuna contra el VPH es 9 años

El pediatra recomendó que nuestra hija de 9 años reciba la vacuna contra el VPH. Nos parece prematuro administrarle a esta edad una vacuna que sirve para proteger a las mujeres contra una enfermedad de transmisión sexual. ¿Sería mejor esperar? ¿Cuáles son los efectos secundarios? ¿Cómo saber si la vacuna es segura?

RESPUESTA del Dr. Robert Jacobson, Pediatría Comunitaria para Niños y Adolescentes, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

La edad de 9 años es buena para que las niñas reciban la vacuna contra la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Esta importante vacuna protege contra el cáncer del cuello uterino, tipo común de cáncer que pone fin a la fertilidad femenina y puede ser mortal. Los efectos secundarios de la vacuna son raros y generalmente leves. Se ha comprobado que esta vacuna anticancerígena contra el VPH es segura y eficaz.

La mayoría de casos de cáncer del cuello uterino se deben al VPH, que es una infección de transmisión sexual. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) ha autorizado dos vacunas contra el cáncer del cuello uterino: el Gardasil y el Cervarix. A fin de que la vacuna sea eficaz, se la debe administrar en tres dosis, durante un período de seis meses. La vacuna ha logrado prevenir el cáncer del cuello uterino en la mayoría de casos en que se administraron las tres dosis en una niña o mujer antes de que se expusieran al virus. Además, puede también prevenir la mayoría de tipos de cáncer de la vagina y vulva.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que la vacuna contra el VPH se administre en niñas de 11 a 12 años, e incluso autoriza empezar la vacunación a la edad de 9 años. Mayo Clinic empieza a los 9 años, debido a varias razones que se exponen a continuación.

Primero, cuando una niña preadolescente o adolescente goza de salud, no suele acudir con frecuencia al médico y eso hace difícil asegurarse que reciba la vacuna contra el VPH de manera oportuna. En la mayoría de niñas de 9 o 10 años en cambio, son los padres son quienes las llevan a las revisiones médicas, ofreciendo una buena oportunidad para empezar la administración de la serie de la vacuna contra el VPH.

Segundo, el momento en que el cuerpo de una niña responde mejor que nunca a las vacunas es cuando tiene entre 9 y 11 años. Por lo tanto, la administración de la vacuna contra el VPH a la edad de 9 años permite aprovechar esa oportunidad idónea para que la niña reciba la vacuna en el mejor momento.

Tercero, muchas adolescentes son sexualmente activas, de modo que no se debe esperar hasta que estén por terminar la adolescencia para administrarles la vacuna sin que ya corran riesgos. Una niña está protegida cuando recibe las tres dosis de la vacuna antes de exponerse al virus; pero si mantiene relaciones sexuales antes de completar toda la serie de la vacuna, corre riesgo de contraer la infección del VPH.

Algunos adultos han manifestado inquietud respecto a que la vacuna contra el VPH puede promover la actividad sexual entre las niñas antes de lo previsto, pero ninguna de las varias investigaciones realizadas ha logrado encontrar evidencias de que la administración de la vacuna contra el VPH incite cambios en el comportamiento sexual de las niñas.

La vacuna atravesó por un proceso extenso antes de recibir la autorización de la FDA y se ha comprobado que es segura. Desde que se otorgó dicha autorización, se han administrado y controlado estrechamente más de 60 millones de dosis, hecho que ha permitido recoger abundante cantidad de datos para sustentar la seguridad y eficacia de la vacuna contra el VPH.

Una preocupación anterior sobre la vacuna era la idea de que pudiese conducir al síndrome de Guillain-Barré, que es un trastorno neurológico. Se ha investigado exhaustivamente sobre esa posibilidad, sin que se haya encontrado ninguna vinculación. Además, no existe ninguna evidencia que sustente la aseveración de que la vacuna contra el VPH cause retraso mental.

Los efectos secundarios de la vacuna contra el VPH normalmente son leves y por lo general incluyen dolor, hinchazón o enrojecimiento en el sitio donde se administró la vacuna. En las adolescentes, la vacuna contra el VPH puede provocar un desmayo, porque las adolescentes son proclives a ello con todas las vacunas y con las extracciones de sangre. Esa es otra razón por la que es bueno iniciar pronto la administración de esta vacuna, antes de que la niña empiece la adolescencia. Después de recibir la vacuna, las pacientes deben permanecer sentadas por alrededor de 15 minutos para disminuir el riesgo de lastimarse debido un desmayo y deben avisar al proveedor de atención médica si sufren uno.

La vacuna anticancerígena contra el VPH es segura, eficaz y puede proteger a su hija de un tipo mortal de cáncer. La administración de la vacuna es un paso fundamental para garantizar la salud de su hija a largo plazo.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Aclara tus dudas sobre la histerectomía


A pesar de que es una de las operaciones ginecológicas más comunes, muchas mujeres no saben exactamente de qué se trata y tienen ideas equivocadas sobre los cambios que suceden en el cuerpo después de esta cirugía. ¿Y tú, cuánto sabes sobre la histerectomía? Para que puedas despejar tus dudas y entender más, aquí encontrarás algunos datos que debes conocer sobre esta operación ( cuando se quita el útero ) y sus consecuencias.

Posiblemente hayas escuchado hablar sobre la histerectomía, conoces a alguien que ha pasado por esta operación o eres tú misma quien está evaluando la posibilidad de hacérsela, luego de que el médico te la indicara como un posible tratamiento para tu condición.

Si este es el caso, quizá estés angustiada, asustada, confundida y hasta enojada por la situación. Y no es para menos. Pero debes saber que no estás sola. Se estima que 1 de cada 3 mujeres, únicamente en Estados Unidos, ha tenido una histerectomía antes de los 60 años de edad. A pesar de eso, muchas no saben bien en qué consiste esta operación y tienen ideas equivocadas sobre lo que les ocurrirá.

La histerectomía es una cirugía mediante la cual se extrae (saca) el útero (la matriz) de una mujer. Puede ser una histerectomía total o parcial. Se llama total cuando, además del útero, también se sacan las trompas de Falopio (que son los conductos que conectan los ovarios al útero) y los ovarios (donde se producen los óvulos que se van desprendiendo mes a mes durante la ovulación y que si no se fecundan provocan la menstruación). Y es parcial cuando sólo se saca la matriz y se dejan las trompas de Falopio y los ovarios. Esto depende de la razón por la cual se realiza la histerectomía ( o sea, la enfermedad).

El útero o matriz es el órgano en donde crecen los bebés cuando la mujer está embarazada. Por eso, luego de una histerectomía, la mujer pierde la posibilidad de quedar embarazada y deja de tener su ciclo menstrual. Si además se le quitan los dos ovarios, la mujer también entrará en la menopausia de manera repentina.

Para conocer más sobre las distintas operaciones de extracción del útero, puedes leer este artículo de VidaySalud.com en donde se analizan en más detalle.

¿Cuándo o quiénes deben hacerse una histerectomía? En general, el médico podría recomendar una histerectomía cuando una mujer tiene las siguientes condiciones:
  • Fibromas
  • Endometriosis resistente al tratamiento con medicinas o cirugía
  • Prolapso uterino (que es cuando el útero desciende o se cae hacia la vagina)
  • Cáncer del útero, del cuello del útero o de los ovarios
  • Sangrado vaginal intenso y prolongado que no puede controlarse con medicamentos o con otras cirugías
  • Complicaciones durante el parto, como sangrado incontrolable
  • Dolor crónico (prolongado) de la pelvis o adenomiosis
Si tu médico te ha sugerido que te hagas una histerectomía, debes analizar con él o ella la posibilidad de considerar otro tratamiento y debes resolver todas tus dudas sobre lo que puede ocurrirte luego de la operación. No tengas vergüenza, muchas las mujeres carecen de la información que te proporcionamos o tienen ideas erróneas con respecto a lo que sucede después de la cirugía.

Según una encuesta presentada en la Reunión Científica Anual de la Sociedad Americana de Uroginecología de este año, en la que participaron 1.273 mujeres de 18 a 59 años de edad, el 22 por ciento de las encuestadas desconocía lo que es una histerectomía y el 13 por ciento pensaba que podría quedar embarazada luego de la operación.

La encuesta también reveló que el 44 por ciento de las participantes no sabía si la histerectomía eliminaba la posibilidad de desarrollar un cáncer cervical (cuando, justamente, uno de los objetivos de esta operación es evitar el desarrollo de esa enfermedad) y el 41 por ciento pensaba que luego de esta intervención siguen siendo necesarias las pruebas para detectar el cáncer cervical, como el Papanicolau, algo que no siempre es así (pregúntale a tu médico qué pruebas y cuidados ginecológicos necesitarás luego de la operación). Es muy raro que se quite la matriz y se deje el cuello de la matriz.

Si bien estos resultados son preliminares, hasta que sean revisados y publicados en algún medio especializado, dejan ver cuáles pueden ser las principales dudas que genera este tema. Por eso, antes de decidir si te sometes o no a un procedimiento de este tipo, pregúntale a tu médico lo que puedes esperar después, si existen otras alternativas para tu tratamiento, cuáles son las ventajas y las desventajas y cuáles son las complicaciones que pueden aparecer. Asimismo, considera la posibilidad de buscar una segunda opinión, con otro(a) ginecólogo(a).

Luego, recuerda que cada mujer y cada situación son diferentes, que lo que es bueno para una, puede no serlo para otra. Si no tienes cáncer, quizás puedas probar otros tratamientos antes de llegar a la operación, pero si lo tienes, tal vez la histerectomía pueda salvarte la vida.

Por todo esto, no tengas ni temor ni vergüenza de preguntar todo lo que quieres saber, aunque te parezcan cosas sencillas u obvias, ya que se trata de una cirugía mayor que, como cualquier cirugía, tiene riesgos y puede producir cambios que una vez que ocurran, vas a notar durante toda tu vida.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 28 de noviembre de 2011

Vacuna contra el VPH: ¿una, dos o tres dosis?


Una investigación reciente encontró que aplicarse dos dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano o VPH podría brindar la misma protección contra el cáncer del cuello uterino que las tres dosis que se aplican en la actualidad. El VPH es un virus de transmisión sexual que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Entérate sobre los últimos detalles sobre la enfermedad y la vacuna que la combate.

El cáncer cervical es uno de los más comunes entre las mujeres, y su principal causante es el denominado Virus del Papiloma Humano (VPH), que se contagia a través del contacto sexual (incluido el sexo oral) con una persona infectada y que actualmente afecta a alrededor de 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes. Si bien las mujeres son las que más sufren los efectos de esta enfermedad, también afecta a los hombres. A ellos puede provocarles cáncer en el ano y el pene.

Desde el año 2006 existe una vacuna que contra el VPH, que se utiliza para prevenir el desarrollo del cáncer, que poco a poco se está incluyendo en los programas de vacunación oficiales de los distintos estados de la Unión Americana, así como en diferentes países de América y de Europa.

La vacuna, en la actualidad, está disponible bajo dos marcas comerciales: Gardasil y Cervarix. Ambas protegen contra los subtipos 16 y 18 del virus del VPH, que son los que generan el 70 por ciento de los cánceres del útero (de la matriz) que se detectan anualmente en todo el mundo. En total, existen más de 100 subtipos de este virus. Otros de los más peligrosos son los subtipos 6 y 11, que son los causantes del 90 por ciento de verrugas en el área genital. Contra estos dos últimos, Gardasil también ofrece protección.

Actualmente, la indicación es que se apliquen tres dosis separadas de la vacuna en el transcurso de seis meses. Pero un nuevo análisis al respecto desarrollado por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos encontró que dos dosis de la vacuna, e incluso una sola, brindarían la misma barrera contra el cáncer del cuello del útero que las tres dosis que se utilizan en la actualidad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores evaluaron los datos de un Ensayo de Vacunas de Costa Rica, en el cual participaron 7.466 mujeres que recibieron la vacuna Cervarix.

El objetivo del estudio era otro pero, aunque los investigadores tenían la intención de darles las tres dosis completas a las mujeres que participaron, por distintos motivos, el 20 por ciento de ellas sólo recibió dos dosis. También hubo algunas que recibieron sólo una dosis.

Así, al analizar la protección que tenían las mujeres luego de cuatro años, los especialistas hallaron que quienes habían recibido dos dosis de Cervarix tenían el mismo nivel de protección contra la infección con VPH que quienes había recibido tres dosis. Incluso, las mujeres que sólo se habían aplicado una dosis de la vacuna también tenían un alto nivel de protección.

Estos datos son importantes principalmente para los países en desarrollo. Como la vacuna implica un costo elevado, una reducción de las dosis significa que más mujeres podrían recibirla. Sin embargo, por el momento habrá que seguir esperando. Los investigadores aclaran que aún se necesitan más estudios para evaluar la eficacia a largo plazo de recibir menos dosis de la vacuna contra el VPH.

Mientras tanto, se siguen recomendando las tres dosis para las niñas de 9 a 11 años, ya que el efecto es mayor si se aplica antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Luego de esa edad, y hasta los 25 años, también resulta muy útil aplicarse la vacuna.

Si quieres conocer más detalles sobre el VPH y el cáncer cervical, así como laimportancia de recibir esta vacuna, no dejes de leer estas columnas sobre este tema aquí en VidaySalud.com.

Y ante cualquier duda específica que tengas de tu caso particular, no dejes de consultar con un médico, él o ella podrá decirte qué es lo más conveniente para que tengas una vida sexual saludable.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 24 de noviembre de 2011

El riesgo de cáncer cervical es menor en mujeres que usan dispositivos intrauterinos


Un estudio reciente ayuda a desmentir la creencia de que los dispositivos intrauterinos, utilizados como método anticonceptivo, aumentan el riesgo de contraer cáncer cervical. De hecho, la evidencia demuestra lo contrario. Aquí te contamos más detalles sobre este descubrimiento y qué otros hábitos puedes adoptar para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer cervical.

El cáncer de cervical o del cuello del útero es uno de los que más afecta a las mujeres en todo el mundo, luego del cáncer de mama. Por eso es una de las principales preocupaciones en cuestiones de salud de la mujer.

Un estudio reciente publicado en Lancet Oncology, encontró que, a diferencia de lo que se creía, el uso de los tradicionales DIU o dispositivos intrauterinos que se colocan para evitar el embarazo, también puede disminuir las posibilidades de desarrollar el cáncer cervical.

Asimismo, el estudio analizó la relación entre el uso del DIU y el VPH (Virus del Papiloma Humano), que es el principal causante del cáncer de cuello del útero. Del mismo modo, si bien en estos casos no resultó ser efectivo para evitar el contagio del VPH, el DIU sí actuó como barrera para disminuir el desarrollo del cáncer.

Para llegar a estos resultados, el equipo de investigación, del Institut Català d’Oncologia en Cataluña, España, analizó 26 estudios previos que incluían datos de más de 20 mil mujeres de una docena de países, a quienes siguieron por más de 10 años. Así encontraron que las que usaron un DIU durante al menos un año disminuyeron su riesgo de desarrollar cáncer cervical a la mitad. Los investigadores piensan que esta disminución puede deberse a que el poner y quitar el DIU podría destruir algunas de las células precancerosas o que quizá podría estimular al sistema de defensa a producir una respuesta inmune que ayudara a evitar que el VPH progresara a cáncer.

Como su nombre lo indica, el cáncer cervical (también conocido como del cuello del útero o del cuello de la matriz), es el que se desarrolla en esta parte del cuerpo de la mujer, denominada cérvix, que se ubica en la parte superior de la vagina.

Prácticamente todos los cánceres cervicales son causados por una infección con ciertos tipos del virus del papiloma humano (VPH), que daña lentamente las células que cubren el cuello del cérvix. El VPH es una infección muy común entre las mujeres sexualmente activas, aunque sólo pocas mujeres que se infectan con este virus desarrollan el cáncer cervical.

Las fumadoras y las mujeres que están infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) tienen más posibilidades de desarrollar anormalidades cervicales o en el cuello de la matriz si están infectadas con el VPH. Para evitar la transmisión y el desarrollo del cáncer cervical, desde hace unos años existe una vacuna contra el VPH que en algunos países se recomienda para todas las adolescentes.

En general, el cáncer del cuello del útero no produce síntomas hasta que está avanzado. Por eso es tan importante hacerse controles ginecológicos con regularidad. El/la especialista te indicará que te realices un estudio que se denomina Pap o Papanicolau, que entre otras cosas permite detectar de manera temprana el cáncer del cuello del útero o cáncer cervical (o cérvico-uterino).

Cuando se presentan síntomas, la mujer puede sentir:

  • Secreción o flujo vaginal sin color o teñido de sangre.
  • Manchado (por sangrado) después de tener relaciones sexuales o sangrados anormales.
  • En las etapas más avanzadas, puede causar dolor pélvico, pérdida del apetito y/o anemia.
Afortunadamente, hoy existen varias formas de evitar su desarrollo o disminuir las posibilidades de padecerlo. La principal es la vacuna contra el VPH, aunque esto sólo es útil en el caso de las adolescentes. Si ese no es tu caso, otras medidas pueden ayudarte a prevenir el cáncer cervical. Por ejemplo:

  • Limitar el número de parejas sexuales para reducir la posible exposición al VPH, VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
  • Utilizar preservativos (condones) cuando tengas relaciones sexuales, para disminuir el riesgo de infección por VPH (a menos que tengas una sola pareja sexual que no está infectada).
Además de las mencionadas, otras acciones comunes para disminuir el riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer incluyen: dejar de fumar si fumas (mejor aún, nunca empezar) y llevar una dieta sana acompañada de una rutina de ejercicios. Todos estos hábitos te permitirán vivir más y mejor.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 17 de septiembre de 2011

Ser bajita tiene sus ventajas: en concreto, menor riesgo de desarrollar cáncer


¿Alguna vez has pensado que tus posibilidades de tener cáncer se relacionan, entre otras cosa, con tu estatura? Un nuevo hallazgo parece demostrar que esto es así y que, en particular, cuánto más altas son las mujeres más posibilidades tienen de desarrollar cáncer en el futuro. Sin importar cuánto midas, siempre es importante adoptar hábitos saludables para prevenir esta enfermedad. Descubre cómo en este artículo.

En mayor o menor medida, todos tenemos posibilidades de desarrollar cáncer en algún momento de la vida. De todas las enfermedades que existen, ésta es quizás la más temida, y no es para menos: a nivel mundial, es una de las principales causas de muerte. La Organización Mundial para la Salud estima que entre el 2005 y el 2015 morirán alrededor de 84 millones de personas debido al cáncer.

Las causas que provocan el cáncer pueden ser muchas y varían de una persona a otra. Y si bien entre los principales factores que provocan esta enfermedad se encuentran el tabaquismo, la obesidad y el alcoholismo, ahora los investigadores de la Universidad de Oxford, Inglaterra, han agregado una más: la estatura de las mujeres también podría influir en su aparición y desarrollo.

En particular, este estudio publicado en el revista Lancet Oncology encontró que cuánto más altura tienen las mujeres, más posibilidades tienen de desarrollar distintos tipos de cáncer (como los de colon, piel, mama, útero, ovario, riñón y la leucemia). Lo que todavía sigue siendo un misterio es a qué se debe esta relación.

Para llegar a estos resultados, los investigadores tomaron en cuenta los datos de 1,3 millones de mujeres, recopilados entre 1996 y 2001. En detalle, las cifras indicaron que tener 10 centímetros (4 pulgadas) por arriba de la altura promedio, aumenta alrededor de un 16% más las posibilidades de desarrollar cáncer. Y cuánto más alta sea la mujer, más posibilidades hay (por eso se cree que puede estar vinculado con las hormonas del crecimiento).

Además, los investigadores relacionaron los resultados obtenidos con otros estudios realizados previamente, para demostrar que estos se repetían en distintas regiones del mundo, como Australia, Asia, Europa y Norteamérica.

A pesar de estos resultados, lo cierto es que nadie está exento, no importa la estatura ni tampoco el sexo. Todos podemos ser víctimas del cáncer, por eso lo mejor es adoptar hábitos de vida saludables que, como te contamos en otro artículo de VidaySalud.com, pueden ayudarte a reducir las posibilidades de desarrollar cáncer en algún momento de tu vida. Entre ellos:

Evita el tabaquismo y el sobrepeso, lleva una dieta saludable y haz ejercicios de manera regular.
Limita el consumo del alcohol a no más de una copa (si eres mujer) o dos copas (si eres hombres) por día.
Protege tu piel de los rayos del sol y de otras radiaciones, y limita los rayos-X (las radiografías) a los que necesites exclusivamente.
Trata de no exponerte a sustancias cancerígenas, como algunos polvos, vapores, el humo del cigarrillo y ciertas sustancias químicas.
Evita la terapia de reemplazo hormonal (las hormonas femeninas) a menos que tengas síntomas importantes debidos a la menopausia y hazlo bajo supervisión médica.
Consulta con tu médico para ver si es necesario que te hagas exámenes de detección temprana, aún cuando te sientas bien.

Ahora que conoces todos estos datos, es el momento de poner manos a la obra. ¿Cuáles son los hábitos que deberías modificar y por cuál comenzarás? Recuerda que es difícil cambiar todo de golpe pero si lo haces con convicción y poco a poco, veras cómo, sin darte cuenta, pronto empezarás a notar tus logros y a disfrutar los resultados.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 12 de agosto de 2011

Qué preguntarle a tu ginecólogo



Seguro que no faltarías ni a una cita de negocios, ni a un almuerzo con una amiga de la infancia y mucho menos a una salida con tu pareja.  Igual de importante debe ser para ti el compromiso anual de visitar a tu ginecólogo. Aprovecha al máximo ese tiempo con el especialista para preguntarle todo lo que te preocupe sobre tu salud.
Probablemente la consulta de tu ginecólogo no sea el lugar al que deseas ir con más frecuencia, pero aun así, ésta es una cita a la que no debes faltar nunca: en ella el doctor te hará un examen pélvico y de los senos, tomará una muestra para la prueba del Papanicolau y discutirá contigo el método anticonceptivo que más te convenga.
Además de estos procedimientos de rutina, aprovecha la cita para hacerle cualquier pregunta que te preocupe sobre tu estado de salud.  Ten presente que no existen preguntas tontas, sólo son tontas las que no se hacen.  Por ejemplo:
  1. ¿Por qué mi período menstrual es tan irregular? Puede deberse a varias razones y habrá que ir descartándolas hasta encontrar la causa precisa.  De vez en cuando, el ciclo menstrual puede fluctuar debido a:
    • aumento o pérdida significativa de peso exceso de ejercicio
    • aumento del estrés
    • lactancia
    • dar a luz o tener un aborto espontáneo
    • abuso de la cafeína
    • Aunque estos factores son comunes y se pueden tratar, consulta siempre con tu médico en caso de saltarte uno o varios ciclos para estar seguros de la causa en tu caso particular.
  2. ¿Por qué tengo dolor al tener relaciones sexuales? Tienes que ser específica al explicar cómo y cuándo te duele. ¿Sientes presión o dolor en el momento de la penetración, a la entrada de la vagina? Entonces puede deberse a falta de lubricación vaginal, a una inflamación o infección en la vulva, a espasmos vaginales involuntarios (se conocen como vaginismo), una reacción a algún tipo de medicamentos o como resultado de lesiones por accidentes o por cirugía de la pelvis.  Si el dolor es más profundo, las causas varían desde una endometriosis, hasta fibromas, un prolapso uterino o quistes en el ovario.  Si no se encuentra una causa física, también pueden entrar en juego ciertos factores psicológicos como: ansiedad, depresión, estrés o traumas que hayan podido dejar relaciones de abuso sexual o emocional. Que no te de vergüenza. El o la ginecóloga te ayudará a encontrar y a resolver la causa de ese dolor para que puedas volver a disfrutar de tu relación sexual de una forma placentera.
  3. ¿Por qué tengo calores y sofocos? Muchas mujeres los experimentan en algún momento y no siempre tienen que deberse a la perimenopausia o a la menopausia.  Pueden deberse a otras condiciones como un problema con la tiroides.
  4. ¿Cuándo debo hacerme mi primera mamografía? Esta es una de las principales preguntas que toda mujer debe hacer.  Por lo general, se recomienda que las mujeres de 40 años en adelante se hagan una mamografía cada uno o dos años. Pero si en tu familia ha habido antecedentes de cáncer del seno, es recomendable que empieces antes a chequearte o con más frecuencia.  Cada caso es diferente. Sigue las recomendaciones de tu ginecólogo(a).
  5. ¿Es normal tener flujo vaginal? Por supuesto que sí.  El flujo vaginal arrastra afuera las células que van muriendo en las paredes de la vagina y es la forma natural del cuerpo de mantenerla limpia y saludable.  Cuando es normal es de color claro o blancuzco y no tiene olor.  Si aumenta de intensidad, cambia de color, tiene mal olor o sale sanguinolento, consulta con tu doctor.  Es posible que se trate de una infección, ya sea por hongos, o por bacterias. También puede deberse a una enfermedad transmitida sexualmente. En estos casos, hay tratamientos efectivos, pero debes atenderla lo antes posible.
  6. ¿Qué es el virus del papiloma humano? Este es el virus que se ha asociado al cáncer del cuello de la matriz o cáncer cervical (se conoce como HPV por sus siglas en inglés). También puede ocasionar verrugas en los genitales.  Se transmite de una persona a otra cuando se tienen relaciones sexuales sin protección con una persona infectada.  Muchas personas tienen el virus y no tienen cáncer cervical, pero muchas otras sí. Se considera que cada año 11,000 mujeres en los Estados Unidos reciben un diagnóstico de cáncer en el cuello del útero (o cérvix)  y que 4,000 mueren cada año de esa enfermedad sólo en este país. De acuerdo al Centro Nacional de Epidemiología (INE) en el 2002 el cuello de la matriz era la segunda causa de muerte por cáncer en el mundo en las mujeres con 450,000 nuevos diagnósticos cada año en el mundo. Y 93% de las mujeres que lo padecen estaban infectadas por el virus del papiloma humano (abreviado VPH en español. Si tienes una hija entre los 13 y los 26 años de edad, es una buena candidata para que se vacune contra el virus como recomienda el CDC (Centro de Control de Enfermedades).  Pídele al doctor que te de más información sobre la vacuna contra el VPH y sus ventajas.
  7. Llevo un año y medio tratando de concebir sin éxito¿Qué puedo hacer? Hay muchas razones por las que la pareja no puede concebir, y no siempre es a causa de la mujer. Será necesario empezar una serie de pruebas de fertilidad, tanto tuyas como de tu esposo. Quizás sea solamente cuestión de tiempo, o quizá sea algún otro problema físico. Pero lo más acertado es consultar cuanto antes a un especialista en fertilidad.
Seguro que tendrás otras preguntas, de acuerdo a tu salud y tus circunstancias. Es una buena idea anotar lo que te preocupa para que no se te olvide o se te pase debido a los nervios. Además de esas notas conviene que lleves otros datos: la fecha del comienzo de tu última menstruación, así como la información sobre tus antecedentes médicos y los de tu familia.
Recuerda: a tu médico no le molestará que preguntes, al contrario, lo ayudarás a realizar mejor su trabajo.  Así que no te preocupes ¡y a preguntar se ha dicho!

Tomado de Vida y Salud

sábado, 12 de marzo de 2011

Examen de Papanicolau o “Pap” anormal: ¿tengo cáncer cervical?

No necesariamente. Si bien el examen de Papanicolau que se conoce como “Pap” es un examen que se realiza para detectar si hay células cancerosas en el cuello del útero, si los resultados son anormales, eso no siempre significa que tienes cáncer, lo más probable es que no lo sea. Hay varios factores que pueden hacer que el resultado no sea normal. Aquí te contamos en más detalles.

Hace dos noches que Marita no puede dormir. Su ginecóloga le dijo que su Papanicolaou (o Pap, como también se lo conoce) le salió anormal o “positivo” (en este caso positivo no indica que está bien sino lo contrario: el resultado de un Pap es normal cuando es “negativo”) y aunque no le dio ningún tratamiento por el momento, más que realizarse un nuevo Pap luego de unos meses, ella igual se quedó preocupada.

Su pregunta es – ¿Tendré cáncer cervical?

Lo más probable es que no sea así, si así fuera, su doctora se lo habría dicho. Y si bien es cierto que el Papanicolau es un estudio médico de rutina que se realiza para detectar la aparición temprana del cáncer cervical o de cuello de útero, también es cierto que su resultado puede ser anormal por otros motivos y que en general, ese es el caso.

Si las células del cérvix o del cuello del útero o matriz (en la parte baja del útero, entre éste y la vagina) vistas en el Papanicolau no son normales, es posible que tu médico simplemente te diga que son “anormales”. De acuerdo a la forma de esas células bajo el microscopio -muy pocas veces son cancerosas-, la condición tiene diferentes nombres, displasia, lesión intraepitelial escamosa (SIL) o neoplasia intraepitelial cervical (CIN), por ejemplo.

Independientemente del nombre que reciban las células, en la mayoría de los casos, el resultado anormal del Papanicolau es causado por el VPH (el virus del papiloma humano), un grupo de virus de transmisión sexual que se relaciona con el cáncer del cuello del útero (o cáncer cérvico-uterino).

El VPH, en general, no da síntomas (aunque a veces pueden aparecer verrugas en la vagina). Por el contrario, si el resultado anormal lo causa otro tipo de virus o infección, es probable que sí sientas diferentes síntomas: como dolor, un olor fuerte, enrojecimiento o irritación, entre otros.

En general, si los cambios son causados por el VPH, desaparecen solos y no requieren de tratamiento. Por eso, si la anormalidad es ambigua (equívoca) o menor, el médico puede pedirte que te repitas el examen, para determinar si necesitas un seguimiento, o podría realizarte una colposcopía u otros estudios para examinar la vagina y el cérvix (el cuello de la matriz).

Para realizar una colposcopía se utiliza un instrumento parecido a un microscopio, llamado colposcopio, que no penetra en el cuerpo. El médico cubre el cérvix con una solución de vinagre diluido. Esto hace que las áreas anormales se pongan blancas. Si la colposcopía encuentra tejido anormal, el médico podría realizar un raspado endocervical (del interior del cuello de la matriz) o una biopsia, para extraer (quitar) una pequeña cantidad de tejido y examinarlo con un microscopio en un laboratorio.

En ese caso, si el laboratorio encuentra que células anormales tienen una probabilidad alta de convertirse en cáncer, entonces sí el médico te indicará un tratamiento médico a seguir, para evitar que esas células se conviertan en un cáncer invasor.

Ahora que sabes un poco más, seguramente comprendas mejor la importancia de realizarte exámenes de Papanicolau regulares. Y si el resultado de tu Papanicolau es anormal, no dudes en consultar con tu médico sobre qué significa la anormalidad en tu caso particular y qué medidas te recomienda seguir.

Si bien muchas mujeres con ciertos tipos de resultados anormales no necesitan tratamiento, sino sólo seguimiento, es importante que te hagas los exámenes de Papanicolaou para la detección de estos problemas para, de ser necesario, tratarlos tempranamente para prevenir que se desarrolle un cáncer.

Pero antes de angustiarte y pensar lo peor ante un resultado anormal, recuerda que debes hablar con tu ginecólogo o ginecóloga. El o ella te dará las respuestas a tus inquietudes.


Tomado de Vida y Salud

viernes, 28 de enero de 2011

Lo que debes saber sobre el flujo vaginal

Tal vez sea el último tema del que quieras hablar con tus amigas, tus familiares o tu médico. Pero el flujo vaginal es algo normal en las mujeres y merece tu atención porque cuando cambia, es un indicador de que algo puede no estar bien. Toma nota sobre qué puede cambiar el flujo vaginal y cuándo debes ir al médico.

Cuando se inicia la pubertad, es normal tener cierta cantidad de flujo vaginal o sea, secreciones provenientes de la vagina. De hecho, es posible que los notes entre 6 meses a un año antes de que te empiece tu periodo menstrual. Esto se debe a los cambios hormonales. En el cuello del útero se encuentran unas glándulas que producen un moco transparente que se puede volver blanco o amarillento cuando sale del cuerpo al entrar en contacto con el aire. Este flujo ayuda a mantener lubricada y limpia tu vagina. El flujo vaginal normal no huele a nada y es una parte natural de ser mujer.

A lo largo de tu ciclo menstrual, la cantidad y la consistencia del flujo vaginal varía dependiendo de tus niveles hormonales, es decir, por ejemplo, de cuánto estrógeno circula por tu cuerpo. También puedes notar cambios en el flujo vaginal que son normales debidos factores como:

  • Ovulación
  • Excitación sexual
  • Embarazo
  • Estrés

¿Existe el flujo vaginal anormal? Sí. Para que entiendas mejor, debes estar atenta a tres aspectos en los cuales las secreciones de la vagina pueden presentar cambios y que te dan señales que sugieren que podría haber algún problema:

  • Color: transparente, blanco, turbio, amarillo, verde
  • Consistencia: espeso, pastoso, líquido
  • Olor: normal, sin olor, de mal olor

¿Qué pasa cuando hay cambios en el flujo vaginal?

Si notas que de repente el flujo vaginal normal aumenta significativamente (y tú vas a conocer lo que es normal para ti, porque cada mujer es diferente) o cambia de consistencia, de olor o de color, puede ser que tengas algún tipo de infección.

Las causas más comunes de flujo vaginal anormal son las siguientes. Toma nota:

  • Vaginosis Bacteriana: Se produce cuando las bacterias que viven normalmente en la vagina aumentan (se reproducen en exceso), lo cual causa que las secreciones de tu vagina se vuelvan grises y con un olor similar al del pescado.
  • Enfermedades de Transmisión Sexual como Clamidia, Gonorrea, Tricomoniasis y otras.
  • Olvido de algún objeto dentro de la vagina (como un tampón, por ejemplo)
  • Cáncer del cuello uterino o cáncer de la vagina
  • Vulvo-Vaginitis infecciosas
  • Vaginitis atrófica (en mujeres después de la menopausia o cuando los niveles de estrógenos están bajos)

Pero más allá de estar atenta a los cambios del flujo vaginal, también debes prestar atención a ciertos síntomas y actuar de acuerdo a ciertas circunstancias. Debes consultar con tu médico si:

  • Además de los cambios en el flujo vaginal, tienes dolor abdominal o pélvico, o si tienes fiebre.
  • Tienes dudas sobre si pudiste haber contraído una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) o estás segura de haber estado expuesta a un compañero sexual infectado con una enfermedad venérea (ETS).
  • Tienes ampollas en la vagina o en la vulva.
  • Te arde o te duele al orinar.
  • Los síntomas empeoran o duran más de una semana

El flujo vaginal no es normal en una niña que aún no ha llegado a al pubertad. Si se presentara, es importante contactar al doctor.

¿Cómo puedes prevenir los cambios en el flujo vaginal?

Ahora que tienes más información sobre el flujo vaginal, te preguntarás qué puedes hacer para evitar que cambie y te cause problemas. Estadísticamente, la mayoría de las mujeres tendrán una infección vaginal alguna vez en su vida. Sin embargo, como las causas de las infecciones vaginales que alteran el flujo son diversas, hay medidas que puedes tomar para prevenirlas:

  • Mantén tus genitales limpios y secos. La higiene siempre contribuye a una buena salud.
  • No uses duchas vaginales ni jabones perfumados. Tampoco te apliques aerosoles, perfumes o talcos en el área genital.
  • Usa SIEMPRE condón para tener relaciones sexuales.
  • Evita usar pantalones apretados. Procura que tu ropa interior sea de algodón para facilitar que el aire fluya libremente y evita el sudor excesivo que atrae bacterias y causa irritación.
  • Si tienes diabetes, procura controlar tus niveles de azúcar en la sangre. Recuerda que las mujeres diabéticas son más propensas a padecer de infecciones vaginales por hongos.

Una nota final que no debes olvidar: si cuando tu médico te dice que los cambios en el flujo vaginal se deben a una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) debes informarle a tu(s) pareja(s) sexual(es) para que reciba(n) tratamiento aunque no tenga(n) síntomas, no sólo para que no te transmita(n) la enfermedad nuevamente a ti, sino para que no se la transmita(n) a otra(s) persona(s). Y otra cosa importante, un flujo vaginal anormal no debe descuidarse, hay Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) que si no se tratan pueden no sólo causar problemas serios de salud, también pueden causar infertilidad.


Tomado de Vida y Salud

miércoles, 5 de enero de 2011

Verrugas genitales

¿Qué son?

Las verrugas genitales se forman sobre la piel en el área genital. Están causadas por ciertos subtipos del virus del papiloma humano (VPH), el mismo virus que causa las verrugas en otras áreas del cuerpo. Las verrugas genitales se transmiten durante la relación sexual, por eso se clasifican como enfermedades de transmisión sexual (ETS) y pueden afectar a hombres y mujeres. Las verrugas genitales se conocen como condiloma acuminado o verrugas venéreas. Pueden aparecer en cualquier lugar cerca de la vagina, del cuello uterino, de los genitales o del recto.

Dado que las verrugas genitales pueden tardar seis meses en desarrollarse, usted podría tener esta infección y no haber presentado síntomas. El virus del papiloma humano también puede ser la causa de todos los casos de cáncer de cuello uterino en el mundo. Los subtipos que más probablemente causan cáncer son diferentes de aquellos que usualmente causan verrugas. No obstante, muchas personas se infectan con más de un subtipo, por eso, las personas con verrugas genitales son probablemente más propensas a infectarse también con un virus que causa cáncer.


Síntomas

Las verrugas genitales aparecen en superficies húmedas, especialmente en la entrada de la vagina y del recto en las mujeres. Tanto en hombres como en mujeres, estas verrugas pueden aparecer en las áreas genital o anal. Pueden ser bultos del color de la piel, planos y pequeños o bultos pequeñísimos parecidos a la coliflor. Las verrugas individuales generalmente miden 1 a 2 milímetros de diámetro, mucho más pequeños que el diámetro de un borrador de lápiz, pero las verrugas en grupo pueden ser más grandes. En algunos casos, las verrugas pueden ser tan pequeñas que apenas podrán ser visibles. Las verrugas genitales podrían no causar ningún síntoma o podría causar comezón, quemazón, sensibilidad o dolor.


Diagnóstico

Su médico le preguntará sobre su historia clínica, sus hábitos sexuales y cualquier episodio previo de ETS. Luego su médico lo examinará para ver si existen signos de verrugas genitales. Una solución parecida al vinagre se coloca sobre la piel que blanquea a las verrugas, esto hace que sea más fácil diagnosticarlas. Otros exámenes de diagnóstico pueden incluir:
  • Biopsia de tejido: se extrae una pequeña porción de tejido y se la examina en un laboratorio.
  • Colposcopia: se usa un instrumento llamado colposcopio para agrandar e inspeccionar posibles verrugas en la vagina y en el cuello uterino.
  • Examen de Papanicolaou (Pap )

Todas las parejas sexuales también deberían realizarse un examen para detectar esta infección.


Duración

Las verrugas genitales desaparecen por sí solas o con tratamiento, o podrían durar años. Es común que las verrugas genitales regresen luego de haber sido extirpadas.


Prevención

La mejor manera de prevenir las verrugas genitales es evitar tener relaciones sexuales o tener relaciones sexuales solo con una persona no infectada. El uso de condones también podría ayudar a prevenir la infección. Sin embargo, los condones no siempre pueden cubrir toda el área de la piel afectada. Los factores que aumentan el riesgo de infectarse incluyen:

  • tener otra ETD (porque los factores de riesgo son los mismos)
  • múltiples parejas sexuales
  • el hábito del fumar
  • ciertas deficiencias vitamínicas
  • medicamentos o condiciones médicas supresoras del sistema inmune, como el SIDA

Si tuvo verrugas genitales, debería hacerse un examen para detectar cáncer cervical por lo menos una vez al año. El cáncer de cuello uterino puede prevenirse con exámenes de Pap y puede curarse en la mayoría de los casos cuando se detecta en las etapas iniciales.

En junio de 2006, la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration) aprobó una vacuna contra el VPH para ser usada en mujeres. La vacuna que actualmente está disponible (varias compañías farmacéuticas están desarrollando una versión) apunta a las cepas 6 y 11 del VPH, que causan el 90% de las verrugas genitales, así como a las cepas 16 y 18, que causan el cáncer de cuello uterino. Esta vacuna de tres aplicaciones en seis meses la protegerá solo contra estas cuatro cepas aunque no curará las infecciones existentes.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC por sus siglas en inglés) agregaron la vacuna contra el VPH a sus recomendaciones oficiales de vacunación en julio de 2006. Se propuso que todas las niñas americanas de 11 y 12 años de edad recibieran las inyecciones. Sin embargo, las niñas de solo 9 años la pueden recibir si son sexualmente activas. Con la idea de “ponerse al día” con la vacunación, los CDC también recomiendan que las niñas y mujeres de 13 a 26 años de edad reciban la vacuna contra el VPH, sin importar los resultados de sus pruebas de Papanicolaou.

La vacuna funciona mejor si se coloca antes de que la mujer haya estado expuesta al VPH. La vacunación temprana brinda la mejor posibilidad de prevenir el cáncer de cuello uterino y verrugas genitales. En las recomendaciones de los CDC, se incluyó a las niñas mayores y a las mujeres jóvenes porque aunque hayan estado expuestas al VPH, es probable que no hayan estado expuestas a las cepas que se encuentran en la vacuna; de este modo, reciben algún tipo de protección.


Tratamiento

El tratamiento depende del tamaño y ubicación de las verrugas. Aunque las verrugas se puedan extirpar, la infección viral no puede curarse, razón por la cual las verrugas a menudo regresan. Algunas de las medicinas usadas para tratar las verrugas genitales no pueden usarse durante el embarazo, es importante decirle al médico si está embarazada.

Las verrugas pequeñas pueden tratarse con medicamentos que se aplican sobre la piel. En algunos casos, el nitrógeno líquido (crioterapia) para las verrugas congela el tejido y hace desaparecer a las verrugas. Algunas verrugas grandes requieren terapia con rayo láser o cirugía. No trate las verrugas genitales con medicamentos de venta libre usados para eliminar verrugas de las manos, porque estos químicos pueden ocasionar mucho ardor en la zona genital. Su médico podría recetarle un medicamento para las verrugas que usted puede aplicarse en su casa.

Aplique este medicamento minuciosamente para evitar dañar el tejido sano de alrededor, manténgalo lejos de sus ojos y quítelo lavándose el área tratada después de haberlo dejado el tiempo indicado por el médico. Su médico también podría sugerirle que se aplique una capa protectora de vaselina en los delicados tejidos de alrededor antes de aplicarse la medicina recetada. En algunos casos, su médico podría usar una pequeña aguja para inyectar interferón alfa en cada verruga. Las inyecciones de interferón alfa generalmente se colocan si otros tratamientos no dan resultado o si vuelven a aparecer verrugas luego de haberlas extirpado. El médico le pedirá que no mantenga relaciones sexuales hasta que el tratamiento ha finalizado.


Cuándo llamar a un profesional

Póngase en contacto con su médico si observa verrugas o bultos en su área genital, o si tiene comezón, ardor, sensibilidad o dolor en esa área. Llame a su médico inmediatamente si tiene síntomas de infección, como fiebre, escalofríos y dolores musculares.


Pronóstico

Las verrugas genitales desaparecen por sí solas o con tratamiento y es común que regresen. Ciertas cepas del virus (VPH), que causan verrugas genitales, ocasiona prácticamente todos los casos de cáncer cervical alrededor del mundo, aunque solo un pequeño porcentaje de mujeres que se infectan desarrollan cáncer. El cáncer de cuello uterino se va desarrollando lentamente con el paso de las décadas. Si tiene verrugas genitales, probablemente también tenga más posibilidades de infectarse con la cepa del virus que causa cáncer. Por eso debería controlarse haciéndose exámenes de Pap regularmente.


Tomado de Vida y Salud