DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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miércoles, 2 de mayo de 2012

¿Sabías que la endometriosis aumenta el riesgo de tres tipos de cáncer del ovario?

Es muy posible que hayas oído hablar de la endometriosis, y tal vez no le hayas dado mayor importancia. Pero es esencial que te hagas exámenes médicos periódicamente para saber si la tienes, porque si no se atiende a tiempo, aumenta el riesgo de infertilidad y de padecer de tres tipos diferentes de cáncer de ovario.

Los períodos menstruales de Fernanda siempre fueron abundantes y dolorosos. Se acostumbró a sufrir cada mes lo que consideraba “parte de ser mujer” y pensó que no podía hacer nada para evitarlo. Hasta que en una visita al ginecólogo se enteró de que sus crisis mensuales tenían tanto nombre como solución. Fernanda — y muchas mujeres como ella — venía padeciendo de endometriosis sin siquiera sospecharlo. Es importante identificarla porque además del dolor, puede tener otras consecuencias muy serias.

La endometriosis ocurre cuando el tejido endometrial, que recubre la parte interna del útero, crece anormalmente fuera de éste, y se extiende a los ovarios y a otros órganos en las áreas pélvica y abdominal. Esta enfermedad afecta alrededor del 10% de las mujeres en edad fértil.

La endometriosis puede provocar dolor e inflamación, y es una de las mayores causas de infertilidad, pero muchas veces no da síntomas, y las mujeres no se dan ni cuenta de que la padecen. De ahí la importancia de hacerse exámenes ginecológicos regularmente. Las dos pruebas más usadas para averiguar si tienes endometriosis son el ultrasonido y las imágenes de resonancia magnética.

Aparte del dolor y la infertilidad, se han hecho estudios para evaluar la conexión entre la endometriosis y el cáncer de ovario. Pero aunque todo parecía indicar que la incidencia de cáncer dependía del tipo de tumor, los resultados hasta ahora eran contradictorios, y no se había podido llegar a una conclusión definitiva.

Eso cambió, no obstante, gracias al análisis de 13 estudios, publicado el 22 de febrero en la revista The Lancet Oncology, y realizado por unos investigadores de diferentes universidades norteamericanas en más de 23,000 mujeres. Este estudio revela que las mujeres con antecedentes de endometriosis tienen más riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer del ovario. La presencia de endometriosis aumenta en tres veces el riesgo de padecer de un tumor de células claras, y en dos veces la probabilidad de desarrollar un tumor endometrioide o un tumor seroso de bajo grado. No se detectó ninguna conexión entre la endometriosis y otros tipos de cáncer de ovario, como el carcinoma o los tumores serosos de alto grado.

¿Cuáles son sus síntomas?

Aunque le endometriosis muchas veces no da síntomas, otras veces se anuncia con uno de los más comunes: el dolor. Es importante que vayas a tu ginecólogo cuanto antes si experimentas estos síntomas:
  • Calambres o un fuerte dolor durante el periodo menstrual.
  • Dolor crónico en la pelvis o la parte baja de la espalda.
  • Dolor durante el sexo o después de las relaciones sexuales.
  • Evacuaciones dolorosas (dolor al defecar) o dolor al orinar durante el periodo menstrual.
  • Periodos menstruales muy abundantes.
  • Sangrados leves premenstruales o entre un periodo y otro.
  • Fatiga o cansancio excesivo.
Sin embargo, si padeces de endometriosis, no te alarmes. En general, el riesgo de que una mujer con endometriosis desarrolle cáncer de ovario es pequeño. La mayoría de las mujeres que sufren de endometriosis no lo desarrollan. El 20% de los tumores de células claras van precedidos de endometriosis, pero estos tumores son sólo el 10% del total de los cánceres de ovario. La utilidad de este estudio es que enfatiza la importancia de vigilar con más atención a las mujeres con endometriosis, para detectar cualquier lesión durante el examen regular del ginecólogo. El ginecólogo, por su parte, debe estar alerta ante el mayor riesgo de cáncer del ovario en las mujeres con historial de endometriosis. La buena noticia: si este cáncer se descubre a tiempo, la probabilidad de curación es de alrededor del 90%.

Ya sabes, no ignores las señales de tu cuerpo, infórmate y aprovecha los avances que aportan los científicos para poner en práctica normas preventivas que pueden evitarte complicaciones en el futuro.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Aclara tus dudas sobre la histerectomía


A pesar de que es una de las operaciones ginecológicas más comunes, muchas mujeres no saben exactamente de qué se trata y tienen ideas equivocadas sobre los cambios que suceden en el cuerpo después de esta cirugía. ¿Y tú, cuánto sabes sobre la histerectomía? Para que puedas despejar tus dudas y entender más, aquí encontrarás algunos datos que debes conocer sobre esta operación ( cuando se quita el útero ) y sus consecuencias.

Posiblemente hayas escuchado hablar sobre la histerectomía, conoces a alguien que ha pasado por esta operación o eres tú misma quien está evaluando la posibilidad de hacérsela, luego de que el médico te la indicara como un posible tratamiento para tu condición.

Si este es el caso, quizá estés angustiada, asustada, confundida y hasta enojada por la situación. Y no es para menos. Pero debes saber que no estás sola. Se estima que 1 de cada 3 mujeres, únicamente en Estados Unidos, ha tenido una histerectomía antes de los 60 años de edad. A pesar de eso, muchas no saben bien en qué consiste esta operación y tienen ideas equivocadas sobre lo que les ocurrirá.

La histerectomía es una cirugía mediante la cual se extrae (saca) el útero (la matriz) de una mujer. Puede ser una histerectomía total o parcial. Se llama total cuando, además del útero, también se sacan las trompas de Falopio (que son los conductos que conectan los ovarios al útero) y los ovarios (donde se producen los óvulos que se van desprendiendo mes a mes durante la ovulación y que si no se fecundan provocan la menstruación). Y es parcial cuando sólo se saca la matriz y se dejan las trompas de Falopio y los ovarios. Esto depende de la razón por la cual se realiza la histerectomía ( o sea, la enfermedad).

El útero o matriz es el órgano en donde crecen los bebés cuando la mujer está embarazada. Por eso, luego de una histerectomía, la mujer pierde la posibilidad de quedar embarazada y deja de tener su ciclo menstrual. Si además se le quitan los dos ovarios, la mujer también entrará en la menopausia de manera repentina.

Para conocer más sobre las distintas operaciones de extracción del útero, puedes leer este artículo de VidaySalud.com en donde se analizan en más detalle.

¿Cuándo o quiénes deben hacerse una histerectomía? En general, el médico podría recomendar una histerectomía cuando una mujer tiene las siguientes condiciones:
  • Fibromas
  • Endometriosis resistente al tratamiento con medicinas o cirugía
  • Prolapso uterino (que es cuando el útero desciende o se cae hacia la vagina)
  • Cáncer del útero, del cuello del útero o de los ovarios
  • Sangrado vaginal intenso y prolongado que no puede controlarse con medicamentos o con otras cirugías
  • Complicaciones durante el parto, como sangrado incontrolable
  • Dolor crónico (prolongado) de la pelvis o adenomiosis
Si tu médico te ha sugerido que te hagas una histerectomía, debes analizar con él o ella la posibilidad de considerar otro tratamiento y debes resolver todas tus dudas sobre lo que puede ocurrirte luego de la operación. No tengas vergüenza, muchas las mujeres carecen de la información que te proporcionamos o tienen ideas erróneas con respecto a lo que sucede después de la cirugía.

Según una encuesta presentada en la Reunión Científica Anual de la Sociedad Americana de Uroginecología de este año, en la que participaron 1.273 mujeres de 18 a 59 años de edad, el 22 por ciento de las encuestadas desconocía lo que es una histerectomía y el 13 por ciento pensaba que podría quedar embarazada luego de la operación.

La encuesta también reveló que el 44 por ciento de las participantes no sabía si la histerectomía eliminaba la posibilidad de desarrollar un cáncer cervical (cuando, justamente, uno de los objetivos de esta operación es evitar el desarrollo de esa enfermedad) y el 41 por ciento pensaba que luego de esta intervención siguen siendo necesarias las pruebas para detectar el cáncer cervical, como el Papanicolau, algo que no siempre es así (pregúntale a tu médico qué pruebas y cuidados ginecológicos necesitarás luego de la operación). Es muy raro que se quite la matriz y se deje el cuello de la matriz.

Si bien estos resultados son preliminares, hasta que sean revisados y publicados en algún medio especializado, dejan ver cuáles pueden ser las principales dudas que genera este tema. Por eso, antes de decidir si te sometes o no a un procedimiento de este tipo, pregúntale a tu médico lo que puedes esperar después, si existen otras alternativas para tu tratamiento, cuáles son las ventajas y las desventajas y cuáles son las complicaciones que pueden aparecer. Asimismo, considera la posibilidad de buscar una segunda opinión, con otro(a) ginecólogo(a).

Luego, recuerda que cada mujer y cada situación son diferentes, que lo que es bueno para una, puede no serlo para otra. Si no tienes cáncer, quizás puedas probar otros tratamientos antes de llegar a la operación, pero si lo tienes, tal vez la histerectomía pueda salvarte la vida.

Por todo esto, no tengas ni temor ni vergüenza de preguntar todo lo que quieres saber, aunque te parezcan cosas sencillas u obvias, ya que se trata de una cirugía mayor que, como cualquier cirugía, tiene riesgos y puede producir cambios que una vez que ocurran, vas a notar durante toda tu vida.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 29 de junio de 2011

Pon atención a las señales de cáncer de endometrio


Las mujeres posmenopáusicas que presentan algún sangrado vaginal anormal o manchas de sangre deben comunicarse con el médico.  Esas son unas de las señales de cáncer de endometrio, cuya prevalencia es mayor entre mujeres de 60 y 70 años.
El cáncer de endometrio no obtiene mucha atención de parte de los medios de comunicación, aunque en Estados Unidos es el cuarto cáncer más común entre mujeres, después del de mama, pulmón y colon.  Cuando el cáncer de endometrio se descubre en sus inicios, normalmente se lo puede tratar con éxito.
Entre algunas señales comunes del cáncer están:
  • Menstruaciones más largas de lo normal o sangrado entre una y otra;
  • Menstruaciones que se presentan menos de 21 días aparte o manchas de sangre durante los años anteriores a la menopausia;
  • Cualquier sangrado vaginal después de la menopausia; es decir, cuando las menstruaciones ya no se presentan;
  • Secreción vaginal de color rosa o aguada.
Algunas mujeres con cáncer de endometrio también presentan dolor pélvico, pérdida de peso inexplicable y relaciones sexuales dolorosas.  A pesar de que estos síntomas podrían vinculares a situaciones no cancerosas, deben ponerse a consideración del médico.
No existe una prueba de detección recomendada para el cáncer de endometrio.   Generalmente se realizan exámenes, tales como la obtención de imágenes por ecografía, cuando una mujer presenta síntomas.  Si el cáncer de endometrio se descubre pronto es probable que esté confinado al útero.  Con la extirpación del útero, por lo general, se elimina todo el cáncer.  Esa podría ser la razón por la que más de 90 por ciento del tiempo se trata exitosamente el cáncer de endometrio descubierto en las primeras etapas.

Tomado de Vida y Salud

martes, 29 de marzo de 2011

Endometriosis


¿Qué es?

El tejido que recubre el interior de útero se llama tejido endometrial. La endometriosis es una condición en la cual este tejido crece por fuera del útero. Generalmente la endometriosis se desarrolla en la pelvis y el abdomen, los ovarios, la superficie exterior del útero, las membranas y los ligamentos de la pelvis y el abdomen inferior, las trompas de Falopio, y los espacios entre la vejiga, el útero y el recto. Menos frecuente, el tejido endometrial crece fuera del útero o en la pared del recto, de la vejiga, de los intestinos o del apéndice. En raras ocasiones, la endometriosis se desarrolla en áreas muy alejadas del tracto reproductivo, como los pulmones, los brazos, los muslos y la piel.
El tejido endometrial fuera del útero tiende a comportarse como el revestimiento normal del útero. Puede responder a los cambios hormonales de la mujer . Puede también liberar sangre durante la menstruación, lo que puede causar dolores abdominales o pélvicos. A medida que el tejido endometrial crece, también puede interferir con la fertilidad de la mujer ya que cubre o crece dentro de los ovarios, o deforma u obstruye las trompas de Falopio. El tejido endometrial de los ovarios puede formar grandes quistes llamados endometriomas. Los endometriomas a veces se denominan quistes de chocolate porque típicamente contienen una mezcla de sangre y tejido muerto parduzco y espeso que se asemeja a chocolate.
Los investigadores tienen varias teorías respecto a la causa de la endometriosis. Según una explicación, la condición se desarrolla cuando se produce un reflujo de los líquidos menstruales que transportan partículas de tejido uterino hasta las trompas de Falopio en la pelvis, en vez de descender y salir a través de la vagina. Esto parece ser una explicación razonable de la presencia de zonas de tejido endometrial alrededor del útero y los ovarios.
Sin embargo, esto no explica por qué la endometriosis a veces se encuentra en lugares distantes como los pulmones o la piel. En estos casos, las células endometriales pueden moverse a través del torrente sanguíneo o los canales linfáticos. Otra teoría establece que ciertos tipos de células especiales, pueden transformarse en células endometriales y unirse para formar grandes depósitos de tejido endometrial.
Cualquiera que  sea la causa de la endometriosis, se cree que las defensas inmunológicas anormales influyen en su desarrollo. El sistema inmunológico aparentemente no logra identificar y destruye el tejido endometrial que crece fuera del útero donde no debería crecer, y puede estimular el crecimiento y proliferación de este tejido. Se están realizando investigaciones para comprender la relación entre el sistema inmunológico y la endometriosis.
En Estados Unidos, la endometriosis afecta entre el 10 y 20% de las mujeres en edad fértil. En promedio, la endometriosis se diagnostica alrededor de los 27 años.
En general, una mujer tiene probablemente más riesgo de tener endometriosis si se presentan cualquiera de los siguientes factores:
  • si tiene abundante flujo menstrual
  • si tiene un ciclo menstrual corto (menos de 27 días)
  • si tiene un pariente cercano con endometriosis.
El riesgo de una mujer es menor que el promedio si tiene los siguientes factores:
  • si su peso es levemente menor que el normal
  • si realiza ejercicio físico regularmente
  • si ha tenido embarazos múltiples
  • si ha usado anticonceptivos orales


Síntomas

Muchas mujeres con endometriosis no presentan ningún síntoma.
Aquellas que sí tienen síntomas pueden experimentar lo siguiente:
  • fuertes dolores menstruales, generalmente con abundante flujo menstrual
  • dolores en la pelvis y abdomen, usualmente tanto antes como durante la menstruación
  • dolor de espalda
  • dolor durante o inmediatamente después de mantener relaciones sexuales
  • goteo vaginal antes de la menstruación
  • síntomas intestinales, como dolor a l evacuar, diarrea, constipación y raramente sangre en la materia fecal
  • dolor al orinar o raramente sangre en la orina
  • infertilidad o pérdida de emberazos repetidas
En general, la gravedad de los síntomas depende de la ubicación de la endometriosis. Una mujer que solo presenta algunos pequeños parches de tejido endometrial fuera del útero puede presentar fuertes dolores pélvicos, mientras que una mujer con grandes áreas de endometriosis quizá no presente ningún tipo de síntomas.


Diagnóstico

El médico revisará sus síntomas, su historia clínica y ginecológica y todo antecedente familiar de endometriosis. Generalmente luego se hace un examen físico completo. En algunos casos, durante el examen pélvico, su médico pueda ver pequeños parches de tejido endometrial entre los ligamentos de la pelvis. Su médico también puede detectar anomalías relacionadas con la presencia de endometriosis según la posición de sus órganos pélvicos o de cuán libremente éstos se mueven. Un endometrioma en el ovario puede detectarse al realizar el examen pélvico.
Para confirmar el diagnostico, su médico puede necesitar realizar una cirugía laparoscopia pélvica para identificar tejido endometrial dentro de su pelvis o abdomen y para extirpar tejido anormal para después examinar con un microscopio. En la cirugía laparoscópica, los médicos operan mediante dos o tres cortes, en vez de realizar un corte grande como se realiza en la cirugía tradicional.


Duración

Sin tratamiento, la endometriosis es un problema prolongado que generalmente dura hasta la menopausia.


Prevención

La endometriosos no se puede prevenir. Sin embargo, la condición puede detenerse temporalmente si usted toma anticonceptivos o se embaraza.


Tratamiento

Están disponibles varias opciones de tratamiento:
  • Manejo del dolor solamente: si usted tiene dolor abdominal o pélvico leves, su médico quiza le sugiera que tome algún medicamento para el dolor sin receta, como el ibuprofeno (Advil, Motrin entre otras marcas comerciales) o el naproxeno (Aleve). Si no mejora, su médico quizá le sugiera uno de los calmantes no esteroides disponibles con receta. Existen medicamentos medicamentes más fuertes que contienen narcóticos leves, como la codeína, pero solo se recetan cuando los calmantes no esteroides no logran hacer efecto o no pueden usarse debido a los efectos secundarios o a las reacciones alérgicas. Los narcóticos presentan riesgo de dependencia y adicción a las drogas.
  • Manejo del dolor combinado con control de niveles de hormonas: algunos tratamientos disminuyen el dolor de la endometriosis porque disminuyen  los efectos de las hormonas femeninas en áreas de tejido endometrial. Los medicamentos que pueden tener este beneficio incluyen los anticonceptivos orales, las progestinas, el danazol (Danocrine) y los medicamentos llamados “agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina” como la nafarelina (Synarel) y la leuprolida (Lupron). Los agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina actúan sobre la glándula pituitaria para disminuir notablemente los niveles de la hormona femenina. Esto genera una “falsa menopausia” que permite que la endometriosis desaparezca por un tiempo.
  • Tratamientos quirúrgicos conservadores (laparoscopia y laparotomía): durante la laparoscopia, su médico quemará pequeñas áreas de tejido endometrial o usará un láser para vaporizarlas. Su médico quizá también corte todo tejido que pueda estar colocando sus órganos genitales en una posición incorrecta. Estas intervenciones a menudo se realizan durante la misma sesión de laparoscopia mediante la cual se diagnostica la endometriosis. En cambio, si usted tiene áreas más grandes de endometriosis, su médico quizá realice una cirugía abdominal tradicional mediante un gran corte. Este gran corte le dará al médico más espacio para llegar a todas las áreas de endometriosis y tratarlas dentro de su pelvis y abdomen.
  • Histerectomía (extracción del útero): en las mujeres que ya no quieren quedar embrazadas y en mujeres con fuertes dolores incapacitantes, el médico puede tratar la endometriosis extirpando su útero, junto con los ovarios y las trompas de Falopio. Esto se utilizaría como último recurso cuando no han dado resultado otros métodos.
La mejor opción de tratamiento para usted depende de varios factores, incluidos la gravedad de sus síntomas y sus planes de quedar embarazada. Por ejemplo, si usted tiene endometriosis dolorosa y está tratando de quedar embarazada y no lo logra, su médico puede recomendar que se realice un tratamiento quirúrgico tradicional con laparoscopia. Esta opción no solo puede mejorar los síntomas, sino también aumentar las posibilidades de quedar embarazada ya que los tejidos cicatrizales que están en  sus trompas y moviéndolas fuera de su posición normal pueden extirparse. Por otro lado, si usted quiere posponer su embarazo, su médico quizá le sugiera que tome anticonceptivos orales durante algunos meses para ver si esto mejora  sus síntomas.


Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico o ginecólogo si tiene dolor justo antes o durante su periodo menstrual, dolor abdominal o pélvico, periodos menstruales anormalmente excesivos, goteo vaginal o cualquier otro síntoma de endometriosis. Además póngase en contacto con su médico si usted está tratando de quedar embarazada o no ha quedado embarazada después de un año de relaciones sexuales sin protección.


Pronóstico

El pronóstico es bueno , especialmente cuando se diagnostica y se trata esta  condición en su etapa inicial. Los tratamientos quirúrgicos y médicos pueden aliviar el dolor de endometriosis en alrededor del 90% de las mujeres que padecen de esta enfermedad.
Aún con tratamiento, tres de cada cuatro mujeres con endometriosis leve eventualmente quedan embarazadas. De las pacientes que se hacen una laparoscopia para incrementar  la fertilidad, el 40% quedan embarazadas luego de esta intervención.
Los síntomas de endometriosis desaparecen luego de la menopausia, siempre que no se realice un tratamiento con estrógenos.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 29 de octubre de 2010

Diez males típicamente femeninos



Aunque entre ellas no son los más comunes, sí se dan en función de su naturaleza. Conózcalos.

Aun cuando los hombres y las mujeres encuentran en enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y el cáncer, un enemigo común, lo cierto es que hasta la forma en que unos y otras los perciben y los viven es distinta.

Lo curioso es que hasta hace unas décadas los científicos solían excluir a las mujeres de la investigación médica, pues partían del supuesto de que, con excepción de los órganos reproductivos, eran biológicamente iguales a ellos. La evidencia reciente no ha hecho más que demostrar lo distintas que son.

A grado tal que los llamados males de mujeres distan mucho de ser un asunto menor o curioso.

Ellos solos constituyen un universo cuyo pilar es el género femenino. Estos son algunos de los más comunes.

Enfermedad fibroquística del seno

Es una condición común entre las mujeres. Se caracteriza por la presencia de masas no malignas y dolor. Puede afectarlas desde la pubertad y hasta la menopausia.

Las molestias empeoran poco antes de la menstruación y se reducen cuando esta empieza. Aunque se le llama enfermedad, por lo general no es motivo de preocupación.

El cáncer de cuello uterino

Esta enfermedad se considera 100 por ciento prevenible, y aun así cada año se reportan 6.800 nuevos casos de este tipo de cáncer en Colombia y al menos 3.300 muertes.

El principal factor de riesgo para su desarrollo es la infección por el virus del papiloma humano, que portan los hombres. Sostener relaciones sexuales sin condón eleva el riesgo de transmisión. La práctica periódica de la citología y la vacunación contra el VPH reducen el riesgo de enfermar.

El síndrome de Rett

Es un mal hereditario poco frecuente que causa problemas en el desarrollo y en el sistema nervioso en las niñas. Se relaciona con el autismo.

Al principio, las bebés parecen crecer con normalidad, pero su desarrollo se detiene entre los tres meses y los tres años e incluso pueden perder algunas habilidades. Se trata, pero no tiene cura.

La mastitis

Es la inflamación, a partir de una infección o irritación, del tejido mamario. Afecta hasta a un tercio de las mujeres en lactancia después de dar a luz.

Cuando tiene su origen en una infección, suele estar causada por bacterias u hongos (levaduras). La mayoría de los casos relacionados con la lactancia tienen lugar en los tres primeros meses posparto.

Los problemas menstruales

Los más comunes son el síndrome premenstrual, que reúne síntomas físicos y psicológicos molestos que se presentan justo antes del periodo; la amenorrea o ausencia de flujo menstrual; la dismenorrea, que son periodos menstruales dolorosos, y la metrorragia o sangrados entre periodos menstruales. Todos requieren consulta con el especialista y tratamiento.

Los miomas uterinos

Se estima que una de cada cinco mujeres puede tenerlos en su etapa fértil, sobre todo después de los 30 años (en menores de 20 años a menudo se encogen y en general no causan molestias en quienes llegan a la menopausia). Entre los síntomas están los sangrados irregulares y abundantes, el dolor y la sensación de llenura. Tienen tratamiento.

Quistes en los ovarios

La mayoría de las mujeres desarrolla algún quiste ovárico en su vida. En la mayoría de los casos un quiste, que es una cavidad llena de líquido, no causa daño (aunque a veces duele) y desaparece en forma espontánea. Rara vez son cancerosos entre menores de 50 años. Si no desaparecen, si duelen mucho o si ya pasó la menopausia, es probable que se necesite extraerlos quirúrgicamente.

Enfermedad pélvica inflamatoria

Este mal, denominado salpingitis, es una infección del área genital superior (trompas de Falopio, ovarios y útero). Puede afectar a cualquier mujer sexualmente activa, sobre todo en la parte final de la adolescencia.

Es una de las complicaciones más comunes y serias de las enfermedades transmitidas sexualmente en las mujeres.

El cáncer de seno

Consiste en un crecimiento anormal y desordenado de las células de este tejido. La causa exacta no se conoce, pero sí algunos factores de riesgo, como antecedentes familiares, ausencia de lactancia, la primera menstruación temprana y la menopausia tardía. La mejor forma de combatirla es la prevención.

En el mundo es la primera causa de muerte femenina por cáncer.

La endometriosis

Los ginecobstetras prescriben métodos hormonales para suspender la menstruación cuando la mujer sufre males como la endometriosis.

Se trata de una afección en la cual el endometrio (tejido que normalmente recubre el interior del útero) crece en otras áreas del cuerpo, como los ovarios, el intestino, el recto y la vejiga. Esto causa dolor y sangrados irregulares y excesivos.

Ellas sienten distinto

Genes, hormonas y hábitos marcarían las diferencias.

Sufren más episodios dolorosos a lo largo de sus vidas, en una mayor cantidad de áreas corporales y con mayor frecuencia, dicen estudios.

Tienden a desarrollar tumores pulmonares a una edad más temprana que ellos, y parecen metabolizar las sustancias carcinógenas de forma diferente.

Tienen menos probabilidad que ellos de contraer cáncer oral.

Son más proclives a enfermedades autoinmunes, como el lupus, la artritis reumatoidea y la esclerosis múltiple, en que el sistema inmune ataca equivocadamente los tejidos del organismo.

Ellas sufren más de migraña y otros dolores de cabeza.

Tomado de El Tiempo