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miércoles, 19 de enero de 2011

¿Por qué duele la pelvis?



No sólo el período puede provocarnos molestias intensas debajo del ombligo. Existen diferentes causas del dolor en la pelvis que nos pueden estar quitando el sueño. Algunas de ellas tienen más riesgos que otras, no todas se relacionan con el ciclo menstrual y pueden afectar a distintos órganos.

Casi todas las mujeres hemos experimentado lo que algunas llaman “dolor en los ovarios” cuando tenemos el periodo menstrual (la regla). Incluso, nuestro ciclo menstrual puede provocarnos molestias durante, antes y entre los períodos menstruales. Pero no por eso todos los dolores que suframos en el área de la pelvis necesariamente están relacionados con esto.

Existen varias causas que pueden provocarnos dolor en la pelvis, algunas tienen más riesgos que otras, y pueden ser producto de condiciones en distintos órganos de la zona, como el útero, los ovarios, las trompas de Falopio, la vagina, el tracto urinario, los intestinos y el recto.

El tratamiento varía de acuerdo a lo que esté causando el dolor: puede ser un problema de fertilidad, algún desorden digestivo leve o incluso una alerta que indique un problema que requiera tratamiento de emergencia.

A continuación encontrarás algunas de las posibles causas del dolor pélvico:

Apendicitis: una inflamación en un tejido conectado al intestino grueso o colon denominado Apéndice. Además de dolor del lado derecho del abdomen, los síntomas incluyen vómitos y fiebre. Muchas veces se confunde con un trastorno gastrointestinal, pero es muy importante detectarlo a tiempo, ya que si tienes el apéndice inflamado e infectado deberán quitártelo con una operación de urgencia. De otro modo, puede romperse y desparramar la infección dentro del abdomen (esto se conoce como peritonitis), provocando complicaciones que hasta pueden poner en riesgo tu vida.

Colon irritable: se trata de un trastorno digestivo crónico que puede producir dolor recurrente, cólicos, inflamación, diarrea y/o constipación. No se conocen las causas de este padecimiento pero hay diversas maneras de controlar los síntomas, que incluyen cambios en la dieta, control del estrés y medicamentos.

Cálculos renales: son piedras de sal y minerales que se depositan en la orina, pueden ser tan pequeñas como un grano de arena y tan grandes como una pelota de golf. Pueden causar mucho dolor y la orina se vuelve de color rosada o roja.

Infección urinaria: se produce cuando algún germen ingresa al tracto urinario y puede causar problemas en cualquier parte de la uretra (el tubito por donde sale la orina) a la vejiga, pasando por el útero y hasta el riñón. Los síntomas incluyen dolor en la pelvis, ganas frecuentes de orinar y dolor al hacerlo, fiebre, náuseas, vómitos y dolor en el lado derecho o izquierdo de la parte baja de la espalda.

Dolor pélvico crónico: se produce debajo del ombligo, se mantiene por lo menos durante seis meses y puede interferir en las actividades de la vida diaria.

Embarazo ectópico: es otra situación que requiere tratamiento de emergencia. Se produce cuando un embrión comienza a crecer fuera del útero, generalmente en una de las trompas de Falopio. Los síntomas pueden incluir dolor pélvico, cólicos, sangrado vaginal, náuseas y mareos.

Inflamación pélvica: es una infección en la pelvis, a veces asociada con enfermedades por transmisión sexual, que puede causar daños permanentes en el útero, los ovarios y las trompas de Falopio, y constituye una de las principales causas de la infertilidad femenina. Los síntomas incluyen dolor abdominal, pélvico, fiebre y dolor durante el sexo o al orinar. Se trata con antibióticos y en casos muy severos podría requerir cirugía.

Quistes en los ovarios: en la mayoría de los casos son inocuos, frecuentemente no dan síntomas y desaparecen solos sin necesidad de tratamiento, pero si se detectan, necesitan monitoreo por tu médico. Cuando se tienen síntomas pueden causar dolor pélvico, aumento de peso y necesidad de orinar con frecuencia. Dependiendo de sus características y su tamaño es su tratamiento. Si se rompen o sangran, por ejemplo puede ser doloroso. La mayoría son benignos, pero necesitan supervisión.

Fibroma uterino: en general no causan problemas pero algunas mujeres pueden experimentar presión en el vientre, dolor en la parte baja de la espalda, menstruaciones dolorosas, dolor al tener sexo y problemas para quedar embarazada.

Hay otras causas como endometriosis, etc. Si eres de las que sufre todos los meses de dolor en la pelvis, probablemente ya conozcas de qué se tratan los malestares relacionados con el ciclo menstrual y sabrás diferenciarlos si se presenta alguna otra condición. Lo mismo si tienes o has tenido dolor pélvico por algún otro motivo, como infección urinaria o colon irritable, posiblemente ya sepas diferenciar los síntomas.

De todos modos, es conveniente que estés atenta a las señales que te envía tu cuerpo y no esperes para ir al médico únicamente cuando sientas algo diferente o fuera de lo normal. Ve preventivamente simplemente para despejar dudas, para obtener un diagnóstico y un tratamiento si tienes alguna molestia. Habla con tu médico acerca de tu dolor, él o ella te podrían dar recomendaciones para que te sientas mejor.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 29 de octubre de 2010

Diez males típicamente femeninos



Aunque entre ellas no son los más comunes, sí se dan en función de su naturaleza. Conózcalos.

Aun cuando los hombres y las mujeres encuentran en enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y el cáncer, un enemigo común, lo cierto es que hasta la forma en que unos y otras los perciben y los viven es distinta.

Lo curioso es que hasta hace unas décadas los científicos solían excluir a las mujeres de la investigación médica, pues partían del supuesto de que, con excepción de los órganos reproductivos, eran biológicamente iguales a ellos. La evidencia reciente no ha hecho más que demostrar lo distintas que son.

A grado tal que los llamados males de mujeres distan mucho de ser un asunto menor o curioso.

Ellos solos constituyen un universo cuyo pilar es el género femenino. Estos son algunos de los más comunes.

Enfermedad fibroquística del seno

Es una condición común entre las mujeres. Se caracteriza por la presencia de masas no malignas y dolor. Puede afectarlas desde la pubertad y hasta la menopausia.

Las molestias empeoran poco antes de la menstruación y se reducen cuando esta empieza. Aunque se le llama enfermedad, por lo general no es motivo de preocupación.

El cáncer de cuello uterino

Esta enfermedad se considera 100 por ciento prevenible, y aun así cada año se reportan 6.800 nuevos casos de este tipo de cáncer en Colombia y al menos 3.300 muertes.

El principal factor de riesgo para su desarrollo es la infección por el virus del papiloma humano, que portan los hombres. Sostener relaciones sexuales sin condón eleva el riesgo de transmisión. La práctica periódica de la citología y la vacunación contra el VPH reducen el riesgo de enfermar.

El síndrome de Rett

Es un mal hereditario poco frecuente que causa problemas en el desarrollo y en el sistema nervioso en las niñas. Se relaciona con el autismo.

Al principio, las bebés parecen crecer con normalidad, pero su desarrollo se detiene entre los tres meses y los tres años e incluso pueden perder algunas habilidades. Se trata, pero no tiene cura.

La mastitis

Es la inflamación, a partir de una infección o irritación, del tejido mamario. Afecta hasta a un tercio de las mujeres en lactancia después de dar a luz.

Cuando tiene su origen en una infección, suele estar causada por bacterias u hongos (levaduras). La mayoría de los casos relacionados con la lactancia tienen lugar en los tres primeros meses posparto.

Los problemas menstruales

Los más comunes son el síndrome premenstrual, que reúne síntomas físicos y psicológicos molestos que se presentan justo antes del periodo; la amenorrea o ausencia de flujo menstrual; la dismenorrea, que son periodos menstruales dolorosos, y la metrorragia o sangrados entre periodos menstruales. Todos requieren consulta con el especialista y tratamiento.

Los miomas uterinos

Se estima que una de cada cinco mujeres puede tenerlos en su etapa fértil, sobre todo después de los 30 años (en menores de 20 años a menudo se encogen y en general no causan molestias en quienes llegan a la menopausia). Entre los síntomas están los sangrados irregulares y abundantes, el dolor y la sensación de llenura. Tienen tratamiento.

Quistes en los ovarios

La mayoría de las mujeres desarrolla algún quiste ovárico en su vida. En la mayoría de los casos un quiste, que es una cavidad llena de líquido, no causa daño (aunque a veces duele) y desaparece en forma espontánea. Rara vez son cancerosos entre menores de 50 años. Si no desaparecen, si duelen mucho o si ya pasó la menopausia, es probable que se necesite extraerlos quirúrgicamente.

Enfermedad pélvica inflamatoria

Este mal, denominado salpingitis, es una infección del área genital superior (trompas de Falopio, ovarios y útero). Puede afectar a cualquier mujer sexualmente activa, sobre todo en la parte final de la adolescencia.

Es una de las complicaciones más comunes y serias de las enfermedades transmitidas sexualmente en las mujeres.

El cáncer de seno

Consiste en un crecimiento anormal y desordenado de las células de este tejido. La causa exacta no se conoce, pero sí algunos factores de riesgo, como antecedentes familiares, ausencia de lactancia, la primera menstruación temprana y la menopausia tardía. La mejor forma de combatirla es la prevención.

En el mundo es la primera causa de muerte femenina por cáncer.

La endometriosis

Los ginecobstetras prescriben métodos hormonales para suspender la menstruación cuando la mujer sufre males como la endometriosis.

Se trata de una afección en la cual el endometrio (tejido que normalmente recubre el interior del útero) crece en otras áreas del cuerpo, como los ovarios, el intestino, el recto y la vejiga. Esto causa dolor y sangrados irregulares y excesivos.

Ellas sienten distinto

Genes, hormonas y hábitos marcarían las diferencias.

Sufren más episodios dolorosos a lo largo de sus vidas, en una mayor cantidad de áreas corporales y con mayor frecuencia, dicen estudios.

Tienden a desarrollar tumores pulmonares a una edad más temprana que ellos, y parecen metabolizar las sustancias carcinógenas de forma diferente.

Tienen menos probabilidad que ellos de contraer cáncer oral.

Son más proclives a enfermedades autoinmunes, como el lupus, la artritis reumatoidea y la esclerosis múltiple, en que el sistema inmune ataca equivocadamente los tejidos del organismo.

Ellas sufren más de migraña y otros dolores de cabeza.

Tomado de El Tiempo