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miércoles, 6 de junio de 2012

Nuevas recomendaciones para los controles del cáncer cervical

¿Te acerca ya tu cita de rutina con el ginecólogo y no estás segura de los exámenes que necesitas? Pues entérate de las nuevas guías para las pruebas de control del cáncer cervical, que están muy relacionadas con tu edad y con tus antecedentes médicos y tus antecedentes familiares.

Nuria acaba de recibir un recordatorio de su centro ginecológico de que es hora de hacer una cita para su chequeo periódico. ¿Tan pronto?, se pregunta Nuria. Le parece que fue ayer la última vez que fue a hacerse la prueba del cáncer cervical (cuello de la matriz o cuello del útero), pero es que con el trabajo y los quehaceres de la casa el tiempo se le pasa volando. Antonia, por su parte, tiene dos hijas adolescentes y se pregunta cuándo será oportuno que ellas también comiencen a chequearse. Esa es una de las varias preguntas que quiere hacerle al ginecólogo en su próxima visita.

Es muy importante que las mujeres estén muy al tanto de cuándo necesitan hacerse la prueba del cáncer cervical y cuándo empezar a hacerlo. Y más ahora que esas recomendaciones han cambiado. Ten en cuenta que, según afirma el propio CDC (o el Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos), el cáncer cervical es el cáncer femenino más fácil de prevenir si se realizan las pruebas de detección con la frecuencia indicada. Además, actualmente también tenemos una vacuna te recomiendo que le preguntes a tu médico acerca de ella también, especialmente para las adolescentes.

Hasta hace poco, los profesionales de la salud recomendaban la prueba de Papanicolau cada tres años en las mujeres de entre los 21 y los 65 años. Pero estas guías han sido revisadas y se han modificado. Una versión actualizada de un estudio realizado por el U.S. Preventive Services Task Force, publicado en línea en Annals of Internal Medicine en 2003, tiene nuevas recomendaciones sobre el cáncer cervical (o del cuello del útero) para las mujeres, de acuerdo a su edad.

Según esta nueva versión (cuyos resultados son similares a los de otras organizaciones para la salud, como la Asociación Americana del Cáncer), si estás entre los 30 y los 65 años y no tienes antecedentes ni alto riesgo de cáncer cervical, tienes la opción de combinar el Papanicolau (PAP) con la prueba del virus del papiloma humano (VPH). Si ambos dan resultados negativos, es perfectamente seguro esperar un intervalo de cinco años entre un examen y otro, en lugar de que se realice cada tres años como se recomendaba previamente. (Ojo, eso no significa que no es necesario que te hagas exámenes ginecológicos con mayor frecuencia, estamos hablando del Papanicolau exclusivamente).

La razón es que ciertas cepas o tipos del virus del VPH son la causa principal del cáncer cervical, pero la infección tiene que persistir durante varios años para causar daños. Por lo tanto, puedes esperar más para hacerte el próximo examen. Además, las pruebas muy frecuentes pueden hacer más daño (por la mayor posibilidad de obtener resultados anormales, que conduzcan a otros exámenes, a veces, invasivos), que los beneficios que reporta la detección temprana de cambios precancerosos de crecimiento lento en el cuello del útero. A menudo, estos cambios precancerosos desaparecen sin ningún tratamiento, sobre todo en las mujeres jóvenes.

Si deseas seguir leyendo este artículo, pincha aquí

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Aclara tus dudas sobre la histerectomía


A pesar de que es una de las operaciones ginecológicas más comunes, muchas mujeres no saben exactamente de qué se trata y tienen ideas equivocadas sobre los cambios que suceden en el cuerpo después de esta cirugía. ¿Y tú, cuánto sabes sobre la histerectomía? Para que puedas despejar tus dudas y entender más, aquí encontrarás algunos datos que debes conocer sobre esta operación ( cuando se quita el útero ) y sus consecuencias.

Posiblemente hayas escuchado hablar sobre la histerectomía, conoces a alguien que ha pasado por esta operación o eres tú misma quien está evaluando la posibilidad de hacérsela, luego de que el médico te la indicara como un posible tratamiento para tu condición.

Si este es el caso, quizá estés angustiada, asustada, confundida y hasta enojada por la situación. Y no es para menos. Pero debes saber que no estás sola. Se estima que 1 de cada 3 mujeres, únicamente en Estados Unidos, ha tenido una histerectomía antes de los 60 años de edad. A pesar de eso, muchas no saben bien en qué consiste esta operación y tienen ideas equivocadas sobre lo que les ocurrirá.

La histerectomía es una cirugía mediante la cual se extrae (saca) el útero (la matriz) de una mujer. Puede ser una histerectomía total o parcial. Se llama total cuando, además del útero, también se sacan las trompas de Falopio (que son los conductos que conectan los ovarios al útero) y los ovarios (donde se producen los óvulos que se van desprendiendo mes a mes durante la ovulación y que si no se fecundan provocan la menstruación). Y es parcial cuando sólo se saca la matriz y se dejan las trompas de Falopio y los ovarios. Esto depende de la razón por la cual se realiza la histerectomía ( o sea, la enfermedad).

El útero o matriz es el órgano en donde crecen los bebés cuando la mujer está embarazada. Por eso, luego de una histerectomía, la mujer pierde la posibilidad de quedar embarazada y deja de tener su ciclo menstrual. Si además se le quitan los dos ovarios, la mujer también entrará en la menopausia de manera repentina.

Para conocer más sobre las distintas operaciones de extracción del útero, puedes leer este artículo de VidaySalud.com en donde se analizan en más detalle.

¿Cuándo o quiénes deben hacerse una histerectomía? En general, el médico podría recomendar una histerectomía cuando una mujer tiene las siguientes condiciones:
  • Fibromas
  • Endometriosis resistente al tratamiento con medicinas o cirugía
  • Prolapso uterino (que es cuando el útero desciende o se cae hacia la vagina)
  • Cáncer del útero, del cuello del útero o de los ovarios
  • Sangrado vaginal intenso y prolongado que no puede controlarse con medicamentos o con otras cirugías
  • Complicaciones durante el parto, como sangrado incontrolable
  • Dolor crónico (prolongado) de la pelvis o adenomiosis
Si tu médico te ha sugerido que te hagas una histerectomía, debes analizar con él o ella la posibilidad de considerar otro tratamiento y debes resolver todas tus dudas sobre lo que puede ocurrirte luego de la operación. No tengas vergüenza, muchas las mujeres carecen de la información que te proporcionamos o tienen ideas erróneas con respecto a lo que sucede después de la cirugía.

Según una encuesta presentada en la Reunión Científica Anual de la Sociedad Americana de Uroginecología de este año, en la que participaron 1.273 mujeres de 18 a 59 años de edad, el 22 por ciento de las encuestadas desconocía lo que es una histerectomía y el 13 por ciento pensaba que podría quedar embarazada luego de la operación.

La encuesta también reveló que el 44 por ciento de las participantes no sabía si la histerectomía eliminaba la posibilidad de desarrollar un cáncer cervical (cuando, justamente, uno de los objetivos de esta operación es evitar el desarrollo de esa enfermedad) y el 41 por ciento pensaba que luego de esta intervención siguen siendo necesarias las pruebas para detectar el cáncer cervical, como el Papanicolau, algo que no siempre es así (pregúntale a tu médico qué pruebas y cuidados ginecológicos necesitarás luego de la operación). Es muy raro que se quite la matriz y se deje el cuello de la matriz.

Si bien estos resultados son preliminares, hasta que sean revisados y publicados en algún medio especializado, dejan ver cuáles pueden ser las principales dudas que genera este tema. Por eso, antes de decidir si te sometes o no a un procedimiento de este tipo, pregúntale a tu médico lo que puedes esperar después, si existen otras alternativas para tu tratamiento, cuáles son las ventajas y las desventajas y cuáles son las complicaciones que pueden aparecer. Asimismo, considera la posibilidad de buscar una segunda opinión, con otro(a) ginecólogo(a).

Luego, recuerda que cada mujer y cada situación son diferentes, que lo que es bueno para una, puede no serlo para otra. Si no tienes cáncer, quizás puedas probar otros tratamientos antes de llegar a la operación, pero si lo tienes, tal vez la histerectomía pueda salvarte la vida.

Por todo esto, no tengas ni temor ni vergüenza de preguntar todo lo que quieres saber, aunque te parezcan cosas sencillas u obvias, ya que se trata de una cirugía mayor que, como cualquier cirugía, tiene riesgos y puede producir cambios que una vez que ocurran, vas a notar durante toda tu vida.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 24 de noviembre de 2011

El riesgo de cáncer cervical es menor en mujeres que usan dispositivos intrauterinos


Un estudio reciente ayuda a desmentir la creencia de que los dispositivos intrauterinos, utilizados como método anticonceptivo, aumentan el riesgo de contraer cáncer cervical. De hecho, la evidencia demuestra lo contrario. Aquí te contamos más detalles sobre este descubrimiento y qué otros hábitos puedes adoptar para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer cervical.

El cáncer de cervical o del cuello del útero es uno de los que más afecta a las mujeres en todo el mundo, luego del cáncer de mama. Por eso es una de las principales preocupaciones en cuestiones de salud de la mujer.

Un estudio reciente publicado en Lancet Oncology, encontró que, a diferencia de lo que se creía, el uso de los tradicionales DIU o dispositivos intrauterinos que se colocan para evitar el embarazo, también puede disminuir las posibilidades de desarrollar el cáncer cervical.

Asimismo, el estudio analizó la relación entre el uso del DIU y el VPH (Virus del Papiloma Humano), que es el principal causante del cáncer de cuello del útero. Del mismo modo, si bien en estos casos no resultó ser efectivo para evitar el contagio del VPH, el DIU sí actuó como barrera para disminuir el desarrollo del cáncer.

Para llegar a estos resultados, el equipo de investigación, del Institut Català d’Oncologia en Cataluña, España, analizó 26 estudios previos que incluían datos de más de 20 mil mujeres de una docena de países, a quienes siguieron por más de 10 años. Así encontraron que las que usaron un DIU durante al menos un año disminuyeron su riesgo de desarrollar cáncer cervical a la mitad. Los investigadores piensan que esta disminución puede deberse a que el poner y quitar el DIU podría destruir algunas de las células precancerosas o que quizá podría estimular al sistema de defensa a producir una respuesta inmune que ayudara a evitar que el VPH progresara a cáncer.

Como su nombre lo indica, el cáncer cervical (también conocido como del cuello del útero o del cuello de la matriz), es el que se desarrolla en esta parte del cuerpo de la mujer, denominada cérvix, que se ubica en la parte superior de la vagina.

Prácticamente todos los cánceres cervicales son causados por una infección con ciertos tipos del virus del papiloma humano (VPH), que daña lentamente las células que cubren el cuello del cérvix. El VPH es una infección muy común entre las mujeres sexualmente activas, aunque sólo pocas mujeres que se infectan con este virus desarrollan el cáncer cervical.

Las fumadoras y las mujeres que están infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) tienen más posibilidades de desarrollar anormalidades cervicales o en el cuello de la matriz si están infectadas con el VPH. Para evitar la transmisión y el desarrollo del cáncer cervical, desde hace unos años existe una vacuna contra el VPH que en algunos países se recomienda para todas las adolescentes.

En general, el cáncer del cuello del útero no produce síntomas hasta que está avanzado. Por eso es tan importante hacerse controles ginecológicos con regularidad. El/la especialista te indicará que te realices un estudio que se denomina Pap o Papanicolau, que entre otras cosas permite detectar de manera temprana el cáncer del cuello del útero o cáncer cervical (o cérvico-uterino).

Cuando se presentan síntomas, la mujer puede sentir:

  • Secreción o flujo vaginal sin color o teñido de sangre.
  • Manchado (por sangrado) después de tener relaciones sexuales o sangrados anormales.
  • En las etapas más avanzadas, puede causar dolor pélvico, pérdida del apetito y/o anemia.
Afortunadamente, hoy existen varias formas de evitar su desarrollo o disminuir las posibilidades de padecerlo. La principal es la vacuna contra el VPH, aunque esto sólo es útil en el caso de las adolescentes. Si ese no es tu caso, otras medidas pueden ayudarte a prevenir el cáncer cervical. Por ejemplo:

  • Limitar el número de parejas sexuales para reducir la posible exposición al VPH, VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
  • Utilizar preservativos (condones) cuando tengas relaciones sexuales, para disminuir el riesgo de infección por VPH (a menos que tengas una sola pareja sexual que no está infectada).
Además de las mencionadas, otras acciones comunes para disminuir el riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer incluyen: dejar de fumar si fumas (mejor aún, nunca empezar) y llevar una dieta sana acompañada de una rutina de ejercicios. Todos estos hábitos te permitirán vivir más y mejor.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 12 de agosto de 2011

Qué preguntarle a tu ginecólogo



Seguro que no faltarías ni a una cita de negocios, ni a un almuerzo con una amiga de la infancia y mucho menos a una salida con tu pareja.  Igual de importante debe ser para ti el compromiso anual de visitar a tu ginecólogo. Aprovecha al máximo ese tiempo con el especialista para preguntarle todo lo que te preocupe sobre tu salud.
Probablemente la consulta de tu ginecólogo no sea el lugar al que deseas ir con más frecuencia, pero aun así, ésta es una cita a la que no debes faltar nunca: en ella el doctor te hará un examen pélvico y de los senos, tomará una muestra para la prueba del Papanicolau y discutirá contigo el método anticonceptivo que más te convenga.
Además de estos procedimientos de rutina, aprovecha la cita para hacerle cualquier pregunta que te preocupe sobre tu estado de salud.  Ten presente que no existen preguntas tontas, sólo son tontas las que no se hacen.  Por ejemplo:
  1. ¿Por qué mi período menstrual es tan irregular? Puede deberse a varias razones y habrá que ir descartándolas hasta encontrar la causa precisa.  De vez en cuando, el ciclo menstrual puede fluctuar debido a:
    • aumento o pérdida significativa de peso exceso de ejercicio
    • aumento del estrés
    • lactancia
    • dar a luz o tener un aborto espontáneo
    • abuso de la cafeína
    • Aunque estos factores son comunes y se pueden tratar, consulta siempre con tu médico en caso de saltarte uno o varios ciclos para estar seguros de la causa en tu caso particular.
  2. ¿Por qué tengo dolor al tener relaciones sexuales? Tienes que ser específica al explicar cómo y cuándo te duele. ¿Sientes presión o dolor en el momento de la penetración, a la entrada de la vagina? Entonces puede deberse a falta de lubricación vaginal, a una inflamación o infección en la vulva, a espasmos vaginales involuntarios (se conocen como vaginismo), una reacción a algún tipo de medicamentos o como resultado de lesiones por accidentes o por cirugía de la pelvis.  Si el dolor es más profundo, las causas varían desde una endometriosis, hasta fibromas, un prolapso uterino o quistes en el ovario.  Si no se encuentra una causa física, también pueden entrar en juego ciertos factores psicológicos como: ansiedad, depresión, estrés o traumas que hayan podido dejar relaciones de abuso sexual o emocional. Que no te de vergüenza. El o la ginecóloga te ayudará a encontrar y a resolver la causa de ese dolor para que puedas volver a disfrutar de tu relación sexual de una forma placentera.
  3. ¿Por qué tengo calores y sofocos? Muchas mujeres los experimentan en algún momento y no siempre tienen que deberse a la perimenopausia o a la menopausia.  Pueden deberse a otras condiciones como un problema con la tiroides.
  4. ¿Cuándo debo hacerme mi primera mamografía? Esta es una de las principales preguntas que toda mujer debe hacer.  Por lo general, se recomienda que las mujeres de 40 años en adelante se hagan una mamografía cada uno o dos años. Pero si en tu familia ha habido antecedentes de cáncer del seno, es recomendable que empieces antes a chequearte o con más frecuencia.  Cada caso es diferente. Sigue las recomendaciones de tu ginecólogo(a).
  5. ¿Es normal tener flujo vaginal? Por supuesto que sí.  El flujo vaginal arrastra afuera las células que van muriendo en las paredes de la vagina y es la forma natural del cuerpo de mantenerla limpia y saludable.  Cuando es normal es de color claro o blancuzco y no tiene olor.  Si aumenta de intensidad, cambia de color, tiene mal olor o sale sanguinolento, consulta con tu doctor.  Es posible que se trate de una infección, ya sea por hongos, o por bacterias. También puede deberse a una enfermedad transmitida sexualmente. En estos casos, hay tratamientos efectivos, pero debes atenderla lo antes posible.
  6. ¿Qué es el virus del papiloma humano? Este es el virus que se ha asociado al cáncer del cuello de la matriz o cáncer cervical (se conoce como HPV por sus siglas en inglés). También puede ocasionar verrugas en los genitales.  Se transmite de una persona a otra cuando se tienen relaciones sexuales sin protección con una persona infectada.  Muchas personas tienen el virus y no tienen cáncer cervical, pero muchas otras sí. Se considera que cada año 11,000 mujeres en los Estados Unidos reciben un diagnóstico de cáncer en el cuello del útero (o cérvix)  y que 4,000 mueren cada año de esa enfermedad sólo en este país. De acuerdo al Centro Nacional de Epidemiología (INE) en el 2002 el cuello de la matriz era la segunda causa de muerte por cáncer en el mundo en las mujeres con 450,000 nuevos diagnósticos cada año en el mundo. Y 93% de las mujeres que lo padecen estaban infectadas por el virus del papiloma humano (abreviado VPH en español. Si tienes una hija entre los 13 y los 26 años de edad, es una buena candidata para que se vacune contra el virus como recomienda el CDC (Centro de Control de Enfermedades).  Pídele al doctor que te de más información sobre la vacuna contra el VPH y sus ventajas.
  7. Llevo un año y medio tratando de concebir sin éxito¿Qué puedo hacer? Hay muchas razones por las que la pareja no puede concebir, y no siempre es a causa de la mujer. Será necesario empezar una serie de pruebas de fertilidad, tanto tuyas como de tu esposo. Quizás sea solamente cuestión de tiempo, o quizá sea algún otro problema físico. Pero lo más acertado es consultar cuanto antes a un especialista en fertilidad.
Seguro que tendrás otras preguntas, de acuerdo a tu salud y tus circunstancias. Es una buena idea anotar lo que te preocupa para que no se te olvide o se te pase debido a los nervios. Además de esas notas conviene que lleves otros datos: la fecha del comienzo de tu última menstruación, así como la información sobre tus antecedentes médicos y los de tu familia.
Recuerda: a tu médico no le molestará que preguntes, al contrario, lo ayudarás a realizar mejor su trabajo.  Así que no te preocupes ¡y a preguntar se ha dicho!

Tomado de Vida y Salud

sábado, 23 de julio de 2011

Una vida sexual plena durante la perimenopausia


La perimenopausia es la etapa que precede a la menopausia y tiene tan mala fama como su sucesora. Y no es para menos, ya que puede llegar acompañada por irregularidad de los períodos menstruales, cambios en el estado de ánimo, mal humor, confusión, calores, malestares y en algunos casos, disminución del apetito sexual. Si te encuentras cerca de esta etapa de la vida o estás atravesándola ya, y te preocupa de qué forma puede afectar tu relación de pareja, aquí te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a disfrutar de una vida sexual satisfactoria durante este proceso de cambio, además de sugerencias para aliviar los síntomas más molestos.
La perimenopausia es una etapa de transición que puede traer muchos cambios en tu vida, algunos de los cuales podrían afectar tu sexualidad y tu relación de pareja. Eso no significa que no puedas sentirte atractiva ni llevar una vida sexual activa y satisfactoria. Veamos qué puedes hacer:
  • Durante la perimenopausia comienzan a disminuir los niveles de estrógeno. Como consecuencia, el tejido vaginal va a ir cambiando, se hará más delgado y más reseco.  Esto podría causar molestias, y hasta dolor, durante la relación sexual. Si necesitas para mantener lubricada tu vagina, podrías experimentar usando lubricantes solubles en agua o a base de silicona, que se venden sin receta médica.
  • Tener relaciones sexuales regularmente resulta beneficioso en esta etapa. La actividad sexual incrementa el flujo de sangre a los genitales, lo que te ayudaría a prevenir y a demorar precisamente la aparición de los cambios vaginales que causan molestias.
  • Recuerda que la actividad sexual no se limita al coito. Tu pareja y tú pueden explorar y beneficiarse de otras formas de dar y recibir placer: masajes, baños de inmersión, caricias más prolongadas. ¡Sean creativos!
  • Mantén abierta la comunicación con tu pareja. Explícale cómo te sientes y sé honesta en cuanto a lo que prefieres y lo que te desagrada. Mientras más cerca te sienta emocionalmente de tu pareja, más disfrutarás de tus relaciones sexuales.
  • A medida que envejecemos, tardamos más en excitarnos sexualmente. Tu pareja y tú deberán invertir más tiempo e imaginación en estimularse antes del acto sexual.
  • Si notas que tu deseo o libido disminuye, y la falta de apetito sexual te preocupa, consulta con su médico de cabecera o con tu ginecólogo. ¿Estás tomando algún tipo de medicamento que tenga este efecto secundario? Algunos antidepresivos y el estrógeno por vía oral reducen la libido. Tu médico puede ayudarte a encontrar alternativas. También puede indicarte los medicamentos que suplan las hormonas que tu cuerpo produce en menor cantidad. Es preferible que no te auto recetes. Consulta siempre con un profesional antes de tomar cualquier medicina.
  • ¿Has considerado “educarte” sexualmente hablando? En la biblioteca pública y en las librerías hay secciones completas de publicaciones de autoayuda relacionadas con la sexualidad y la salud en general. Quizás éste sea el momento de recurrir a libros y a dispositivos que te ayuden a ti y a tu pareja a experimentar con nuevas posiciones y formas de darse placer mutuamente. Es posible que descubras relaciones más plenas y más satisfactorias que nunca.
  • Aunque tus períodos o menstruación dejen de ser regulares, todavía existe la posibilidad de un embarazo. No abandones la protección o el uso de anticonceptivos en esta etapa.
  • Dedícale tiempo y no abandones tu apariencia física: una dieta sana,  y los ejercicios regulares te mantendrán en buena forma física. Si te sientes atractiva y deseable, tus relaciones amorosas mejorarán.

Clic en Vida y Salud para leer el artículo completo

sábado, 12 de marzo de 2011

Examen de Papanicolau o “Pap” anormal: ¿tengo cáncer cervical?

No necesariamente. Si bien el examen de Papanicolau que se conoce como “Pap” es un examen que se realiza para detectar si hay células cancerosas en el cuello del útero, si los resultados son anormales, eso no siempre significa que tienes cáncer, lo más probable es que no lo sea. Hay varios factores que pueden hacer que el resultado no sea normal. Aquí te contamos en más detalles.

Hace dos noches que Marita no puede dormir. Su ginecóloga le dijo que su Papanicolaou (o Pap, como también se lo conoce) le salió anormal o “positivo” (en este caso positivo no indica que está bien sino lo contrario: el resultado de un Pap es normal cuando es “negativo”) y aunque no le dio ningún tratamiento por el momento, más que realizarse un nuevo Pap luego de unos meses, ella igual se quedó preocupada.

Su pregunta es – ¿Tendré cáncer cervical?

Lo más probable es que no sea así, si así fuera, su doctora se lo habría dicho. Y si bien es cierto que el Papanicolau es un estudio médico de rutina que se realiza para detectar la aparición temprana del cáncer cervical o de cuello de útero, también es cierto que su resultado puede ser anormal por otros motivos y que en general, ese es el caso.

Si las células del cérvix o del cuello del útero o matriz (en la parte baja del útero, entre éste y la vagina) vistas en el Papanicolau no son normales, es posible que tu médico simplemente te diga que son “anormales”. De acuerdo a la forma de esas células bajo el microscopio -muy pocas veces son cancerosas-, la condición tiene diferentes nombres, displasia, lesión intraepitelial escamosa (SIL) o neoplasia intraepitelial cervical (CIN), por ejemplo.

Independientemente del nombre que reciban las células, en la mayoría de los casos, el resultado anormal del Papanicolau es causado por el VPH (el virus del papiloma humano), un grupo de virus de transmisión sexual que se relaciona con el cáncer del cuello del útero (o cáncer cérvico-uterino).

El VPH, en general, no da síntomas (aunque a veces pueden aparecer verrugas en la vagina). Por el contrario, si el resultado anormal lo causa otro tipo de virus o infección, es probable que sí sientas diferentes síntomas: como dolor, un olor fuerte, enrojecimiento o irritación, entre otros.

En general, si los cambios son causados por el VPH, desaparecen solos y no requieren de tratamiento. Por eso, si la anormalidad es ambigua (equívoca) o menor, el médico puede pedirte que te repitas el examen, para determinar si necesitas un seguimiento, o podría realizarte una colposcopía u otros estudios para examinar la vagina y el cérvix (el cuello de la matriz).

Para realizar una colposcopía se utiliza un instrumento parecido a un microscopio, llamado colposcopio, que no penetra en el cuerpo. El médico cubre el cérvix con una solución de vinagre diluido. Esto hace que las áreas anormales se pongan blancas. Si la colposcopía encuentra tejido anormal, el médico podría realizar un raspado endocervical (del interior del cuello de la matriz) o una biopsia, para extraer (quitar) una pequeña cantidad de tejido y examinarlo con un microscopio en un laboratorio.

En ese caso, si el laboratorio encuentra que células anormales tienen una probabilidad alta de convertirse en cáncer, entonces sí el médico te indicará un tratamiento médico a seguir, para evitar que esas células se conviertan en un cáncer invasor.

Ahora que sabes un poco más, seguramente comprendas mejor la importancia de realizarte exámenes de Papanicolau regulares. Y si el resultado de tu Papanicolau es anormal, no dudes en consultar con tu médico sobre qué significa la anormalidad en tu caso particular y qué medidas te recomienda seguir.

Si bien muchas mujeres con ciertos tipos de resultados anormales no necesitan tratamiento, sino sólo seguimiento, es importante que te hagas los exámenes de Papanicolaou para la detección de estos problemas para, de ser necesario, tratarlos tempranamente para prevenir que se desarrolle un cáncer.

Pero antes de angustiarte y pensar lo peor ante un resultado anormal, recuerda que debes hablar con tu ginecólogo o ginecóloga. El o ella te dará las respuestas a tus inquietudes.


Tomado de Vida y Salud