- Un abultamiento, inflamación (hinchazón) o endurecimiento en el seno o en la axila
- Cambio en el tamaño o forma del seno
- Hundimientos (como hoyuelos) en la piel del seno
- Hundimiento del pezón, o secreción del pezón (que no sea leche), especialmente si es sanguinolenta
- Enrojecimiento o aparición de escamas en la piel del seno
- Dolor en cualquier parte de los senos
Líneas de Atención personalizada 312 387 32 23 - PBX. 750 00 60. Mails: luzyvidaexpress@gmail.com o leoncico03@gmail.com. Cra 52 C No. 35-26 sur, barrio El Tejar - Bogotá D.C., Colombia
DESPACHOS A TODO EL PAÍS
viernes, 11 de noviembre de 2011
¿Todavía no te has hecho la mamografía?
jueves, 3 de noviembre de 2011
El autoexamen: una forma de defenderte del cáncer del seno
sábado, 23 de julio de 2011
Una vida sexual plena durante la perimenopausia
- Durante la perimenopausia comienzan a disminuir los niveles de estrógeno. Como consecuencia, el tejido vaginal va a ir cambiando, se hará más delgado y más reseco. Esto podría causar molestias, y hasta dolor, durante la relación sexual. Si necesitas para mantener lubricada tu vagina, podrías experimentar usando lubricantes solubles en agua o a base de silicona, que se venden sin receta médica.
- Tener relaciones sexuales regularmente resulta beneficioso en esta etapa. La actividad sexual incrementa el flujo de sangre a los genitales, lo que te ayudaría a prevenir y a demorar precisamente la aparición de los cambios vaginales que causan molestias.
- Recuerda que la actividad sexual no se limita al coito. Tu pareja y tú pueden explorar y beneficiarse de otras formas de dar y recibir placer: masajes, baños de inmersión, caricias más prolongadas. ¡Sean creativos!
- Mantén abierta la comunicación con tu pareja. Explícale cómo te sientes y sé honesta en cuanto a lo que prefieres y lo que te desagrada. Mientras más cerca te sienta emocionalmente de tu pareja, más disfrutarás de tus relaciones sexuales.
- A medida que envejecemos, tardamos más en excitarnos sexualmente. Tu pareja y tú deberán invertir más tiempo e imaginación en estimularse antes del acto sexual.
- Si notas que tu deseo o libido disminuye, y la falta de apetito sexual te preocupa, consulta con su médico de cabecera o con tu ginecólogo. ¿Estás tomando algún tipo de medicamento que tenga este efecto secundario? Algunos antidepresivos y el estrógeno por vía oral reducen la libido. Tu médico puede ayudarte a encontrar alternativas. También puede indicarte los medicamentos que suplan las hormonas que tu cuerpo produce en menor cantidad. Es preferible que no te auto recetes. Consulta siempre con un profesional antes de tomar cualquier medicina.
- ¿Has considerado “educarte” sexualmente hablando? En la biblioteca pública y en las librerías hay secciones completas de publicaciones de autoayuda relacionadas con la sexualidad y la salud en general. Quizás éste sea el momento de recurrir a libros y a dispositivos que te ayuden a ti y a tu pareja a experimentar con nuevas posiciones y formas de darse placer mutuamente. Es posible que descubras relaciones más plenas y más satisfactorias que nunca.
- Aunque tus períodos o menstruación dejen de ser regulares, todavía existe la posibilidad de un embarazo. No abandones la protección o el uso de anticonceptivos en esta etapa.
- Dedícale tiempo y no abandones tu apariencia física: una dieta sana, y los ejercicios regulares te mantendrán en buena forma física. Si te sientes atractiva y deseable, tus relaciones amorosas mejorarán.
miércoles, 23 de febrero de 2011
¿Puede el ciclo menstrual afectar los resultados de la mamografía?

Es importante que te hagas controles ginecológicos periódicamente, pero en el caso de las mamografías, ¿hay algún momento o edad ideales para comenzar a realizarlas? Algunos estudios indican que estos análisis que ayudan a detectar el cáncer de mama no deberían realizarse antes de los 30 años y que son más precisos si se realizan durante la primera semana del ciclo menstrual.
Carolina es joven, bonita y divertida. A sus 36 años lleva una vida saludable y se siente muy bien, pero hay algo que le da vueltas en su cabeza y cada vez le preocupa más: “¿tendré cáncer de mama, debería hacerme una mamografía, qué puedo hacer para prevenirlo?”. Lo que ocurre es que hace poco le detectaron esta enfermedad a su mamá -que ahora está bajo tratamiento- y le dijeron que eso incrementa sus posibilidades de desarrollar cáncer de mama (del seno) en el futuro.
En algunos casos, cuando aparecen bultos en alguno de los pechos o alguna anormalidad el médico recomienda que te hagas una mamografía.
La mamografía es un tipo especial de radiografía que se realiza en los senos, que permite detectar tumores mucho antes de que tengan el tamaño suficiente para ser percibidos al tacto.
Como toda radiografía, las mamografías emiten lo que se denomina radiaciones, que pueden ser perjudiciales para la salud. Aunque la cantidad de radiaciones a las que se expone una mujer durante una mamografía es relativamente baja, por un lado las mujeres menores de 40 años podrían ser un poco más susceptibles a las radiaciones que las mujeres mayores de 50 años.
Pero aún más importante. Los senos de las mujeres menores de 40 años tienden a tener tejidos muy densos y las mamografías generalmente no proporcionan buena información.
Por estas razones en mujeres menores de 40 años se tienden a utilizar estudios de resonancia magnética o el ultrasonido que no emiten radiaciones y que proporcionan mejor visualización a esta edad. Y en mujeres a partir de los 40 y especialmente a partir de los 50, las mamografías aportan mayor beneficio con menor riesgo aunque, en ocasiones, se hacen también ultrasonidos.
La frecuencia de los controles cada 1 o 2 años depende de la recomendación del médico. En Estados Unidos hubo una controversia recientemente al respecto. La Sociedad Americana Contra el Cáncer sigue recomendado que sea anualmente. En lo que todos los expertos están de acuerdo es que entre antes se detecte un cáncer, más sencillo puede resultar su tratamiento.
Estos consejos no son nuevos, pero si hay un factor que puede cambiarlo todo: ¿Qué tanto influye el momento en que te haces la mamografía? ¿Hay algún momento que sea mejor para que te hagas este examen? Todo parece indicar que sí. Estudios recientes demuestran que si te haces la mamografía durante la primera semana de tu ciclo menstrual, el resultado es mucho más preciso.
Una de las razones podría ser que el resultado varía de acuerdo a la densidad de los tejidos de las mamas, que durante esa semana serían menos densos que en las siguientes. Por este mismo motivo, algunos especialistas consideran que las mamografías son menos precisas en las mujeres jóvenes que en las mayores, aunque todavía se están desarrollando investigaciones sobre este tema, para obtener datos más exactos.
De todas maneras, tengas la edad que tengas, es importante que consultes a tu médico al menos una vez al año un examen ginecológico.
Recuerda que los factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer del seno o cáncer de mama son los siguientes:
- La edad (las probabilidades aumentan a medida que envejeces).
- Los genes o la herencia (es el caso de Carolina: si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario, debes realizarte pruebas periódicas).
- Haber tenido la primera menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55.
En cuanto a los síntomas, si bien a veces no son perceptibles, en otros casos pueden ser:
- La presencia de un bulto en el seno.
- Un cambio del tamaño o forma del seno.
- Secreciones por el pezón.
Si estas en una situación similar a la de Carolina o te preocupa el tema, habla con tu médico y despeja todas tus dudas, para poder cuidarte de la manera más conveniente y estar más tranquila. Si tu mamá (como Carolina) o tu hermana tienen cáncer del seno y tienen exámenes de sangre positivos para los genes BRCA1 o BRCA2, pregúntale a tu médico acerca de hacerte el examen de sangre para estos genes supresores tumorales con asesoramiento de un especialista en genética. La mejor manera de prevenir el cáncer de mama o cáncer del seno es estar bien informada. La información es poder.
Tomado de Vida y Salud
martes, 4 de enero de 2011
Tipos de cirugía para el tratamiento del cáncer de mama

Aprovechando que todos los días hay que crear conciencia sobre el cáncer de mama, este artículo te habla sobre los diferentes tipos de cirugía que hay disponibles como parte del tratamiento para el cáncer del seno. Infórmate sobre estas opciones, pero sobretodo, recuerda que la detección temprana a través del auto examen y las visitas frecuentes al médico, salva cada año miles de vidas. ¡No te descuides!
En Vida y Salud siempre hemos recalcado la importancia de la detección temprana cuando se trata de combatir al cáncer del seno. Como llegó el nuevo año para crear conciencia acerca de este tipo de cáncer, es importante que recordemos el auto examen. Tú más que nadie conoces tus senos, y si encuentras alguna irregularidad, puedes acudir al médico de inmediato para que te examine, aunque como sabes, aunque no notes cambios, la evaluación médica y la mamografía periódica también son indispensables. Ya sabes que mientras más temprano se detecta, hay más opciones de un tratamiento exitoso y de que salgas airosa de esta batalla.
Si acaso te diagnosticaran con cáncer, existen opciones para el tratamiento del cáncer del seno. Estas dependen del tipo de cáncer, el lugar del seno donde se ubica y de la etapa en la que se encuentra. Pero lo más seguro es que la cirugía sea una de las opciones para el tratamiento del cáncer de seno. Cada caso es diferente, y cada mujer distinta, es por eso que aquí te cuentamos a grandes rasgos de qué se tratan los diferentes tipos de cirugía, pero sólo tú y tu médico podrán decidir cuál es la mejor opción para ti.
- Lumpectomía: también conocida como “cirugía conservadora”, este procedimiento extrae solamente el tumor canceroso y una zona a su alrededor, por seguridad. También es probable que se extraiga algún ganglio axilar. La idea de esta cirugía es conservar (como su nombre lo indica) la apariencia general del seno. Se complementa con tratamiento de radioterapia. No todas las mujeres con cáncer de mama califican para este tipo de cirugía, sobretodo si tienen más de un área cancerosa en el seno.
- Mastectomía parcial: En este tipo de cirugía se quita la masa cancerosa con parte del tejido que está a su alrededor, además de parte del recubrimiento de los músculos del tórax y algunos ganglios linfáticos. En estos casos, la radioterapia frecuentemente se recomienda por seis a ocho semanas una vez que se completa la recuperación de la cirugía.
- Mastectomía total: Como su nombre lo indica, este tipo de intervención quita el seno completo, pero no los ganglios linfáticos, si es que no han sido afectados por el cáncer. Esta cirugía se hace como prevención adicional a la reaparición del cáncer del seno.
- Mastectomía radical modificada: esta cirugía quita el tejido mamario en su totalidad junto con el pezón y los ganglios linfáticos de la axila. Los músculos del pecho o tórax no se tocan. En muchas ocasiones, a las pacientes que son sometidas a esta cirugía se les hace una reconstrucción del seno usando tejido de su abdomen o usando una prótesis mamaria ( una pieza artificial).
Gracias a la tecnología de hoy en día, el impacto emocional de este tipo de cirugías se reduce porque se cuenta con herramientas para reconstruir la apariencia del seno. No te olvides de hablar con tu médico acerca de las diferentes opciones para que tengas la información que necesitas en tu caso particular y, si tienes dudas, pide una segunda opinión de otro oncólogo.
No te desanimes, más bien siéntete feliz de que existe esta posibilidad y de que puedes darle la pelea a esta enfermedad.
Tomado de Vida y Salud
lunes, 3 de enero de 2011
¿Verdad o mentira? 6 mitos sobre los quistes en los senos y el cáncer de mama

La prevención del cáncer de mama está en tus propias manos. El auto examen mensual, las visitas rutinarias al médico e informarte constantemente, son tus mejores armas contra él. Sin embargo, puede que en ocasiones tengas dudas acerca de supuestos “hechos” que pueden no resultar del todo ciertos, o al contrario: tal vez creas que conoces toda la verdad sobre el cáncer de mama, los quistes en los senos, y que estés equivocada. Aquí te hablamos de una serie de mitos y verdades, para que tengas la información clara.
Silvia estaba viendo la televisión un día y accidentalmente se tocó el seno. Sintió una “bolita” y de inmediato se alarmó pues pensó que era un cáncer del seno. Se calcula que aproximadamente a cuatro de cada 10 mujeres les sucederá a lo largo de su vida, que encontrarán un quiste en uno de sus senos. Así que si tienes uno o varios quistes, presta atención. Tal vez estés subestimando o sobreestimando tu hallazgo. Aquí te contamos más sobre los mitos y verdades sobre los quistes o bultos en los senos. Toma nota:
- “Encontré un quiste en mi seno, tengo cáncer”: Antes de asumir esto, cálmate. La mayoría de los quistes que te descubres probablemente no sean cáncer. Algunos son quistes benignos o son el reflejo de una condición común conocida como fibroadenoma o cambios fribrocísticos. Sin embargo, algunos quistes sí pueden ser pre-cancerosos o malignos. Por eso, SIEMPRE que te encuentres uno, es importante que consultes a tu médico de inmediato para establecer el diagnóstico y determinar el tratamiento correspondiente, si es necesario hacer algo.
- “En mi familia nadie ha sufrido de cáncer de mama, entonces no debo preocuparme”. ¡Falso! Si bien la historia familiar de cáncer del seno es un factor de riesgo, no quiere decir que estés libre de todo riesgo si ninguna mujer de tu familia lo ha desarrollado. Como todas las mujeres del mundo, debes seguir tu rutina de auto examen y mamografías recomendadas de acuerdo a tu edad.
- “Un quiste o tumor canceroso se siente diferente al tacto que uno benigno”. Existe la idea de que un tumor canceroso en los senos es duro al tacto y no se mueve. Esto puede llevar a confusiones, porque los quistes cancerosos también pueden ser suaves y moverse. Así que no te confíes.
- “El cáncer de mama siempre se identifica al tocar un quiste”. La verdad es que no es así. En la mayoría de los casos, el cáncer de mama se identifica en la mamografía, antes de que se pueda tocar un quiste. De ahí la importancia de este examen.
- “Soy muy joven para preocuparme por el cáncer del seno”. ¡No te confíes! Si bien el riesgo del cáncer de mama aumenta luego de la menopausia, un 25% de las mujeres diagnosticadas tienen menos de 50 años. El cáncer de mama puede afectar a las mujeres a cualquier edad.
- “Si me diagnostican con cáncer del seno, significa que me voy a morir”. La verdad es que afortunadamente, si el cáncer del seno es detectado a tiempo, es altamente tratable. En el 98% de los casos que se detectan a tiempo sobreviven entre 5 y 10 años.
No creas en los mitos sin antes consultar con tu médico. Tú tienes el poder de la detección temprana del cáncer del seno en tus manos, si conoces tu cuerpo y te practicas el examen mensual regularmente, si visitas a tu médico para un examen anual y sigues las recomendaciones de la Sociedad Americana Contra el Cáncer en cuanto a la prevención y la detección temprana (para verlas, haz clic aquí).
Aunque hay mucho por aprender, hay mucho que podemos hacer hoy en día para la detección temprana y el tratamiento.
Tomado de Vida y Salud


