DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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jueves, 21 de julio de 2011

Lipofilling o relleno con grasa: otra técnica para reconstruir la mama

Más de 254,000 mujeres reciben un diagnóstico de cáncer del seno cada año tan sólo en los Estados Unidos. ¿Te imaginas lo difícil y doloroso que es recibir una noticia así? Pero hay buenos pronósticos para las que necesiten una mastectomía como parte del tratamiento y posteriormente una reconstrucción del seno. Un estudio realizado en Italia ha determinado que el uso de la grasa como relleno de la mama es otro método  que probablemente no influye en la reincidencia del cáncer primario después de la operación. Los estudios continúan, aquí te informamos.

Gisela es una sobreviviente del cáncer del seno. Ha enfrentado valientemente a la enfermedad y se mantiene bien informada sobre las alternativas de tratamiento, las ventajas que brindan y los riesgos que implican. El próximo paso en su recuperación será una cirugía reconstructiva del seno. Junto con la ilusión de recuperar su figura y volver poco a poco a llevar una vida normal, Gisela siente también la preocupación de que el cáncer regrese de nuevo.

Su médico le ha explicado los distintos métodos que se emplean comúnmente para rellenar la nueva mama: usando implantes de silicona, implantes de solución salina y grasa. Por lo general se utiliza un implante para la reconstrucción primaria y se rellena alrededor con pequeñas cantidades de grasa para darle al seno una apariencia y una textura más natural.  Este  método se conoce como lipofilling y se utiliza también con éxito en cirugías de otras partes del cuerpo como el rostro y los glúteos.

Un trabajo de investigación realizado por Jean Ives Petit, del Instituto Europeo Oncológico de Milán, Italia — y cuyos resultados han sido publicados en Annals of Oncology — desmiente la hipótesis de que el lipofilling estimule la reincidencia del cáncer. Como las células de la grasa tienen capacidad de regenerarse, se sospechaba que podían favorecer el crecimiento de las células tumorales y favorecer la recurrencia del cáncer original. Según el estudio, Gisela y otras candidatas a la reconstrucción del seno pueden estar tranquilas.

Lea el artículo completo en Vida y Salud

martes, 14 de junio de 2011

¿Puede el café reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama?




A pesar de los esfuerzos y de las campañas de prevención, muchas mujeres siguen siendo afectadas por el cáncer del seno o cáncer de mama. Con frecuencia salen noticias que hablan sobre sus riesgos y su prevención. La más reciente dice que tomar café puede reducir el riesgo del cáncer del seno. Pero a pesar de que suena como una buena noticia, en especial para las personas que consumen cafeína, es importante que te informes bien al respecto porque algunas de estas investigaciones suenan “demasiado buenas para ser ciertas” y en realidad no ofrecen resultados sólidos.
Hace diez años que Julia notó una bolita sospechosa en su seno izquierdo. El médico le preguntó si tomaba café. Ella respondió que sí. En ese momento, él le aconsejó que moderara el consumo de cafeína porque ese podría ser un factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama. Julia se despidió de su cafecito mañanero y afortunadamente, no tuvo problemas con el quiste, pues no pasó a mayores.
Pero actualmente, muchas mujeres como Julia tal vez han leído la noticia de que el café reduce el riesgo de desarrollar cáncer del seno y se pregunten ¿qué deben hacer? En mayo de este año se publicó una investigación realizada en Suecia que así lo indica: Los investigadores del Instituto Karolinska compararon el estilo de vida y el consumo de café en mujeres con cáncer del seno y de otras mujeres sanas, de la misma edad. Aquellas que tomaban 5 o más tazas de café tuvieron una incidencia más baja de cáncer de mama, que las que nunca o casi nunca tomaban café, aunque no fue tan significativa: sólo del 20%.
Sin embargo, cuando estos resultados se analizaron con respecto a su relación con otros factores como: edad a la en que iniciaron la menopausia, hábitos de ejercicio, peso, educación e historia familiar de cáncer del seno, el índice de disminución del riesgo subió a un 57% en los tipos del cáncer de mama con “receptor de estrógeno negativo” (es decir que las células no son tan receptivas a esta hormona y el cáncer tiende a diseminarse menos), el cual responde menos positivamente al tratamiento con terapia hormonal.
Los investigadores suecos también indicaron que hay otros estudios al respecto, como uno realizado en Alemania, en el que los efectos protectores del café son menos notorios y concluyen que tal vez tenga que ver con la manera como se prepara el café y el tipo de granos con el que se hace.
Entonces ¿cuál es el verdadero papel que juega el café en cuanto al riesgo de desarrollar cáncer del seno? ¿Es este hallazgo demasiado bueno para ser cierto? La relación del café con el cáncer del seno es un tema que ha sido estudiado por años con resultados contradictorios. Mientras algunos químicos del café pueden promover el crecimiento de las células cancerosas, otros como los antioxidantes, pueden evitarlo. Los estudios que han evaluado a las mujeres que toman café también encuentran resultados que no son concluyentes: algunos demuestran un riesgo alto o bajo del desarrollo del cáncer de mama, mientras que otros, dicen que no hay diferencia en el riesgo.
Entonces ¿cuál es la conclusión? En cuanto al estudio reciente realizado en Suecia, la información está basada en datos obtenidos a través de observación y no hay un respaldo científico sólido que nos permita determinar con certitud el efecto del café y el riesgo de las mujeres en cuanto al cáncer del seno. Sin embargo, ofrece una nueva luz para seguir investigando sobre este tema y eso es muy valioso. Ojalá que pronto haya resultados más claros.
Por ahora, disfruta de tu café, si es que el médico no te ha indicado lo contrario, aunque como siempre, ¡todo con medida!

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Puede el ciclo menstrual afectar los resultados de la mamografía?

Es importante que te hagas controles ginecológicos periódicamente, pero en el caso de las mamografías, ¿hay algún momento o edad ideales para comenzar a realizarlas? Algunos estudios indican que estos análisis que ayudan a detectar el cáncer de mama no deberían realizarse antes de los 30 años y que son más precisos si se realizan durante la primera semana del ciclo menstrual.

Carolina es joven, bonita y divertida. A sus 36 años lleva una vida saludable y se siente muy bien, pero hay algo que le da vueltas en su cabeza y cada vez le preocupa más: “¿tendré cáncer de mama, debería hacerme una mamografía, qué puedo hacer para prevenirlo?”. Lo que ocurre es que hace poco le detectaron esta enfermedad a su mamá -que ahora está bajo tratamiento- y le dijeron que eso incrementa sus posibilidades de desarrollar cáncer de mama (del seno) en el futuro.

En algunos casos, cuando aparecen bultos en alguno de los pechos o alguna anormalidad el médico recomienda que te hagas una mamografía.

La mamografía es un tipo especial de radiografía que se realiza en los senos, que permite detectar tumores mucho antes de que tengan el tamaño suficiente para ser percibidos al tacto.

Como toda radiografía, las mamografías emiten lo que se denomina radiaciones, que pueden ser perjudiciales para la salud. Aunque la cantidad de radiaciones a las que se expone una mujer durante una mamografía es relativamente baja, por un lado las mujeres menores de 40 años podrían ser un poco más susceptibles a las radiaciones que las mujeres mayores de 50 años.

Pero aún más importante. Los senos de las mujeres menores de 40 años tienden a tener tejidos muy densos y las mamografías generalmente no proporcionan buena información.

Por estas razones en mujeres menores de 40 años se tienden a utilizar estudios de resonancia magnética o el ultrasonido que no emiten radiaciones y que proporcionan mejor visualización a esta edad. Y en mujeres a partir de los 40 y especialmente a partir de los 50, las mamografías aportan mayor beneficio con menor riesgo aunque, en ocasiones, se hacen también ultrasonidos.

La frecuencia de los controles cada 1 o 2 años depende de la recomendación del médico. En Estados Unidos hubo una controversia recientemente al respecto. La Sociedad Americana Contra el Cáncer sigue recomendado que sea anualmente. En lo que todos los expertos están de acuerdo es que entre antes se detecte un cáncer, más sencillo puede resultar su tratamiento.

Estos consejos no son nuevos, pero si hay un factor que puede cambiarlo todo: ¿Qué tanto influye el momento en que te haces la mamografía? ¿Hay algún momento que sea mejor para que te hagas este examen? Todo parece indicar que sí. Estudios recientes demuestran que si te haces la mamografía durante la primera semana de tu ciclo menstrual, el resultado es mucho más preciso.

Una de las razones podría ser que el resultado varía de acuerdo a la densidad de los tejidos de las mamas, que durante esa semana serían menos densos que en las siguientes. Por este mismo motivo, algunos especialistas consideran que las mamografías son menos precisas en las mujeres jóvenes que en las mayores, aunque todavía se están desarrollando investigaciones sobre este tema, para obtener datos más exactos.

De todas maneras, tengas la edad que tengas, es importante que consultes a tu médico al menos una vez al año un examen ginecológico.

Recuerda que los factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer del seno o cáncer de mama son los siguientes:

  • La edad (las probabilidades aumentan a medida que envejeces).
  • Los genes o la herencia (es el caso de Carolina: si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario, debes realizarte pruebas periódicas).
  • Haber tenido la primera menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55.

En cuanto a los síntomas, si bien a veces no son perceptibles, en otros casos pueden ser:

  • La presencia de un bulto en el seno.
  • Un cambio del tamaño o forma del seno.
  • Secreciones por el pezón.

Si estas en una situación similar a la de Carolina o te preocupa el tema, habla con tu médico y despeja todas tus dudas, para poder cuidarte de la manera más conveniente y estar más tranquila. Si tu mamá (como Carolina) o tu hermana tienen cáncer del seno y tienen exámenes de sangre positivos para los genes BRCA1 o BRCA2, pregúntale a tu médico acerca de hacerte el examen de sangre para estos genes supresores tumorales con asesoramiento de un especialista en genética. La mejor manera de prevenir el cáncer de mama o cáncer del seno es estar bien informada. La información es poder.


Tomado de Vida y Salud

domingo, 2 de enero de 2011

Tres simples hábitos saludables te protegen contra el cáncer de mama

La prevención del cáncer de mama está en tus manos. No importa si tienes antecedentes de este tipo de cáncer en tu familia. Si sigues tres sencillos consejos, puedes evitar que el cáncer del seno se desarrolle en tu cuerpo. Sigue leyendo y entérate de los resultados de una nueva investigación al respecto.

Si tu mamá, tu abuela, tu tía o tu hermana tienen cáncer del seno, tus alarmas deben estar encendidas. Existe un componente hereditario que puede hacer que seas más propensa a desarrollarlo. Pero, ¿qué pensarías si te dijera que solamente con seguir 3 simples hábitos puedes darle la batalla a la genética?

¡Así es! Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Rochester en Nueva York, encontró que hay tres cosas que pueden ayudarte a que te protejas de desarrollar cáncer del seno aunque tengas historia familiar de este tipo de cáncer, en especial si ya pasaste por la menopausia:

  1. Hacer ejercicio con regularidad
  2. Mantener un peso sano
  3. Beber alcohol en moderación, o eliminarlo.

¿Cuál de todos estos te cuesta seguir? El primero y el segundo, sin duda van de la mano y se conectan con una buena alimentación. Si no haces ejercicio, nunca es tarde para empezar. No tienes que empezar haciendo un triatlón, puedes comenzar saliendo a caminar diariamente por media hora, haciendo yoga, montando bicicleta, o practicando algún deporte como natación o tenis. Lo importante es que estés en movimiento por al menos 40 minutos o una hora al día. Esto te ayudará a mantenerte dentro de un peso saludable (de acuerdo a tu estatura y a tu edad).

Y si te gusta acompañar tu cena con una copa de vino, puedes seguir haciéndolo. Sólo recuerda no excederte: el límite de alcohol recomendado para una mujer, de acuerdo a la Asociación Americana del Cáncer, es de una copa al día.

Los investigadores quisieron realizar este estudio para demostrarle a las mujeres que están genéticamente predispuestas a desarrollar cáncer de mama, que no todo está fuera de su control. Para lograr su objetivo, analizaron a casi 2,000 mujeres entre las edades de 50 y 79 años, durante un poco más de 5 años.

Pero las buenas noticias que trae esta investigación no lo son sólo para aquellas mujeres que tienen una historia familiar de cáncer del seno. El estudio, publicado en este mes de octubre en la revista Breast Cancer Research, también indica que poner en práctica estos tres puntos es igualmente beneficioso para cualquier mujer.

La conclusión es clara: seguir estos tres hábitos saludables reduce el riesgo del cáncer de seno en las mujeres con y sin historia familiar de éste tipo de cáncer. Para ser más específicos, entre aquellas mujeres que tenían antecedentes familiares de cáncer de mama que siguieron estos tres hábitos, sólo 6 de cada 1,000 desarrollaron cáncer en un período de un año. Mientras que 7 de cada 1,000 mujeres con estas mismas características que no siguieron estos hábitos, desarrollaron cáncer en el mismo período.

El caso de las mujeres sin antecedentes familiares de cáncer de mama que sí siguieron estos hábitos, es diferente, ya que aproximadamente 3.5 mujeres de cada 1,000 fueron diagnosticadas con cáncer de seno en el curso de un año; comparado con 4.6 de cada 1,000 que no siguieron ninguno de estos hábitos saludables y desarrollaron cáncer de mama.

Estos resultados demuestran que los hábitos saludables como hacer ejercicio, tener un peso sano y beber en moderación, sí tienen un efecto que se puede medir en cuanto a la incidencia del cáncer del seno.

Así que si pensabas que si por el hecho de tener historia familiar de cáncer de mama, estabas también condenada a sufrirlo, es hora de que cambies tu manera de pensar.

Mejor empieza a practicar estos 3 sencillos hábitos y reducirás el riesgo de padecer de este tipo de cáncer que tanto afecta a las mujeres.


Tomado de Vida y Salud