DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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sábado, 7 de abril de 2012

Cómo reincorporarte al ejercicio después de un período prolongado sin actividad

 
Retomar una rutina de ejercicios luego de haber pasado mucho tiempo sin actividad o de haber tenido que abandonarla por alguna circunstancia (lesión, enfermedad, cirugía o embarazo, por ejemplo), puede ser muy saludable. Pero si te precipitas, también puede resultar peligroso. Muchas personas pretenden hacer lo mismo que antes desde el primer día y eso no es conveniente. Aquí te contamos algunas consideraciones que debes tener en cuenta para no lastimarte, y volver al ejercicio después de un periodo prolongado sin actividad.

Salir a recorrer la montaña en bicicleta parece un programa entretenido, sobre todo cuando estás conociendo un lugar nuevo durante las vacaciones. Así lo consideró Jimena y fue la primera en anotarse para la aventura, sin tener en cuenta que durante el año su mayor cantidad de ejercicio había sido caminar hasta el ascensor cada vez que su jefe la llamaba desde el piso de arriba.

Pedro, en cambio, tuvo una revelación: él estaba muy angustiado porque a su padre le habían diagnosticado cáncer, y leyó en un artículo que el ejercicio ayuda a disminuir las posibilidades de tenerlo. En ese momento decidió ponerse manos a la obra. Como su semana era muy ocupada, cuando llegó el sábado no dudó en ponerse las zapatillas y salir a correr, millas y millas sin parar, bajo el rayo del sol, sin agua, gorro ni bloqueador solar.

Es cierto que el ejercicio te ayuda a mantenerte en forma y siempre es saludable, pero el cuerpo también tiene sus tiempos. ¿Sabes qué ganaron Jimena y Pedro, además de cansarse muchísimo ese día? Ella comenzó a sentir una molestia en la rodilla que no se le pasó en todas sus vacaciones y ahora debe cuidarse según las indicaciones del ortopedista (o traumatólogo), que es el médico que atiende los problemas en los huesos. Él, en cambio, terminó deshidratado, con un dolor de cabeza insoportable, la piel muy roja por el sol, los pies doloridos y un poco de fiebre que tardó varias horas en irse.

Conclusión: si no eres de los que hace ejercicio con regularidad y quieres empezar a hacerlo o si quieres retomar tu rutina de ejercicios luego de haberla dejado por un tiempo debido a alguna lesión o enfermedad, porque te has sometido a alguna cirugía o tal vez porque ha nacido tu bebé, empieza poco a poco, nunca trates de hacer todo de golpe porque puedes lastimarte.

El cuerpo necesita tiempo para adaptarse a una rutina de ejercicios, y para que los músculos y los huesos se vayan fortaleciendo y adquiriendo tonicidad y flexibilidad de manera progresiva. Al comenzar de nuevo la actividad, es importante que empieces progresivamente y sin exigirte demasiado, sobre todo si has tenido alguna lesión o si tienes alguna cicatriz.

Cuando el motivo del abandono haya sido una cuestión de salud, es importante que le cuentes a tu médico tu intensión de retomar el ejercicio y le preguntes si debes tener algún cuidado en particular antes de comenzar la rutina. Por ejemplo, no es lo mismo volver luego del parto, que de un infarto o de una cirugía bariátrica(que es la que se hacen las personas obesas para perder sobrepeso).

Con esos datos en mente, lo único que resta es constancia y paciencia, como la tortuga en su carrera con la liebre, que paso a paso y lentamente llega antes a destino y sin problemas.

Sin embargo, puede que te resulte difícil saber por dónde comenzar. Si ese es tu caso, he aquí algunas recomendaciones para que retomes una rutina de ejercicios sin lesionarte:
  • Ponte un objetivo que quieras lograr: correr cinco millas, hacer 200 abdominales diarios, escalar una montaña o ir en bicicleta en un trayecto largo. Cualquiera que sea tu meta, anótala y déjala en algún lugar visible.
  • Arma un plan de ejercicios. Lo primero que necesitas es hacerte el tiempo: define días y horarios que tienes disponibles y adónde irás a practicar. Asimismo, busca nuevos modos para ponerte en forma, sobre todo si has tenido una lesión y te estas recuperando. Puedes probar con ejercicios suaves y quizás sea el momento de empezar actividades como yoga o Pilates.
  • Escucha a tu cuerpo y acepta tus limitaciones. Sobre todo si has dejado el ejercicio por algún motivo de salud. Recuerda que has tenido un problema y que necesitas encontrar nuevas formas de ejercitar y devolverle a tu cuerpo la movilidad que ahora ha cambiado.
  • Cuida tus músculos. Comienza con movimientos lentos, usando pesas pequeñas para los ejercicios de resistencia, y recorriendo distancias cortas. Y no te desanimes. Con el tiempo empezarás a notar los resultados y, si has sido realista, cuando menos lo esperes estarás logrando el objetivo que te has propuesto.
Por último, recuerda que la actividad física es sólo una parte de tu plan de salud y bienestar en general. Si acompañas tu rutina con pequeños y saludables cambios en tu dieta, los resultados serán mucho más notorios. ¡Anímate!

Tomado de Vida y Salud

jueves, 23 de febrero de 2012

Los ejercicios más indicados para condiciones crónicas. ¿Cuál te conviene?

Si tienes algún problema de salud crónico y crees que eso te impide hacer ejercicios, sigue leyendo porque este artículo te puede interesar. Aquí te contamos qué tipo de actividades físicas te ayudan no sólo a prevenir sino también a mejorar los síntomas de enfermedades como las que afectan al corazón, la diabetes, la hipertensión y el cáncer, entre otras.

Posiblemente hayas leído o escuchado recomendaciones sobre las ventajas de hacer ejercicio y todo el bien que puede aportar a tu salud, pero aún así te cuesta crear una rutina y cumplirla, entre tantas obligaciones y cuestiones que debes atender a diario. Calma, ésta es una situación muy común, y más aún si padeces alguna enfermedad crónica que te desanime. Algunas personas dejan de hacer ejercicios porque creen que ya no están en condiciones físicas de hacerlos, y abandonan los esfuerzos.

José, por ejemplo, tiene problemas de corazón hace muchos años. Desde su primer infarto los médicos le aconsejaron que dejara el cigarrillo, que modificara su dieta y que saliera a caminar al menos media hora todos los días, para ayudar a su corazón a recuperarse.

Sin embargo, José tardó años en dejar de fumar, todavía le cuesta cuidarse con algunas comidas y su corazón se ha debilitado tanto que hoy le cuesta caminar apenas 5 minutos. A veces, mientras lee el periódico o al mirar televisión, su mente se dispersa y piensa arrepentido que su situación podría ser otra si hubiera escuchado las advertencias a tiempo.

Otro caso es el de Andrea. Desde que detectó que tiene presión alta, ha dejado de hacer ejercicio porque alguien le dijo que eso podría hacerle mal, y ella, por supuesto, tiene miedo de que así sea. Sin embargo, una rutina de actividad física es de gran ayuda para mantener una presión arterial normal y estable, sólo es necesario tener ciertos cuidados al practicar los ejercicios. Lo mismo ocurre para personas con cáncer, osteoporosis y problemas del corazón.

¿Hay algún tipo de ejercicio que sea mejor que otro para cada una de estas condiciones? Pues sí. Si bien una rutina de ejercicios suele incluir varios tipos de ejercicios, por ejemplo aeróbicos y de resistencia, algunos pueden ser más apropiados que otros de acuerdo a cada caso. Por eso siempre es importante que le consultes a tu médico qué cuidados debes tener y si debes evitar algún movimiento o esfuerzo en particular.

Los ejercicios aeróbicos, por ejemplo, han demostrado ser buenos para la enfermedad cardiaca, el nivel alto de colesterol, la diabetes, la presión alta, la apoplejía, el cáncer y las enfermedades pulmonares, aunque en algunos casos, por ejemplo, pueden recomendarte caminar en vez de correr, para no agitarte tanto.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos de los cuales escuchamos hablar más frecuentemente. Están diseñados para aumentar la circulación de oxígeno en tu cuerpo gracias al movimiento repetitivo de los grupos de músculos largos que aumentan el ritmo del corazón.

Existen dos tipos de ejercicios aeróbicos: unos requieren el apoyo del peso corporal y hacen que los músculos trabajen contra la fuerza de la gravedad, como trotar, caminar o bailar, y otros no usan el apoyo del peso corporal y la fuerza de gravedad no juega un papel importante: es el caso de andar en bicicleta, nadar o remar.

Además, existen los que se llaman ejercicios anaeróbicos, entre los cuales se incluyen el estiramiento, el yoga y los ejercicios de resistencia con pesas, que buscan fortalecer los músculos. Esto es importante, por ejemplo, cuando tienes osteoporosis, ya que los músculos fortalecidos pueden ayudar a los huesos debilitados por la enfermedad a sostener el peso del cuerpo. En los casos de osteoporosis, además es aconsejable complementar los ejercicios de resistencia con los aeróbicos con apoyo del peso corporal.

Cuando los ejercicios de resistencia se combinan con los aeróbicos sin apoyo del peso corporal, en cambio, se convierten en una buena alternativa para combatir los síntomas de la artritis, una enfermedad de los huesos que puede ser muy dolorosa y limitar tu capacidad de moverte. Las actividades en el agua son ideales en estos casos

Estas combinaciones también son efectivas en otros casos. Así, por ejemplo, hacer los ejercicios de resistencia combinados con los aeróbicos de cualquier tipo es bueno para combatir la diabetes , el cáncer y la apoplejía o derrame cerebral, que ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye por una placa o un coágulo de sangre. En este último caso, además, también es importante incluir en la rutina los ejercicios de estiramiento.

Antes de iniciar una rutina de ejercicios, no te olvides consultar con tu médico. Y si hace mucho que no haces ejercicio recuerda que debes empezar poco a poco y no exigirle más a tu cuerpo de lo que puede dar. Lo importante es mantener la constancia. Si lo haces, verás que con el tiempo comenzaras a notar los buenos resultados.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 6 de agosto de 2011

¿Baile o deporte? En la barra (tubo) de striptease, se ejercitan todos los músculos


¿Te imaginas bailando, girando y moviendo tu cintura en torno a una barra vertical (tubo o palo) de striptease, como si estuvieras en una película subida de tono? Esa imagen puede ocurrir en la vida real pero sin todas esas ideas negativas que muchas personas tienen al respecto. Hace años que el baile de la barra de striptease comenzó a salir de los clubes nocturnos y actualmente la utilizan cada vez más las mujeres de todas las edades, como una manera de hacer ejercicios. Te permite mantenerte en forma, divertirte y hasta verte — y sentirte — más sexy y atractiva.
Al principio, Anabel no le dijo nada a nadie. A sus 35 años, le daba vergüenza contarles a sus compañeras en la oficina la decisión que había tomado, temía que su marido no la entendiera y, lo último que debía ocurrir era que sus hijos se enteraran de que estaba aprendiendo a hacer piruetas en una barra vertical de striptease.
Mientras tanto, poco a poco comenzaron los elogios: que te vez más linda, que estas más delgada… Hasta su postura ha cambiado y ella se siente más feliz cada vez que sale de una clase de baile de la barra vertical. No se arrepiente de haber vencido todos sus prejuicios y de animarse a probar esta actividad, que es una mezcla de baile con entrenamiento físico (que incluye yoga, pilates y hasta ejercicios aeróbicos). Además, le permitió descubrir su cuerpo y especialmente las cosas que era capaz de lograr.
No sólo eso, quienes practican el baile de la barra o tubo de striptease afirman que se eleva su autoestima, descubren su sexualidad y su sensualidad y hasta las más tímidas se empiezan a animar más.
Si lo piensas objetivamente y lo tomas con seriedad y dedicación, verás que más allá de lo erótica que pueda parecer la situación, para poder trepar, girar y deslizarse por el tubo como lo hacen quienes están entrenadas para ello necesitan poner en funcionamiento una gran cantidad de músculos (“todas”, suelen decir tanto las entrenadoras como las alumnas), ya que requiere mover prácticamente todas las partes del cuerpo, desde el pecho y los hombros hasta los glúteos y las pantorrillas.
Además, se trabajan músculos y zonas del cuerpo que habitualmente no suelen usarse para otras cosas y que, por eso mismo, suelen quedar relegadas e inactivas. Asimismo, es una actividad riesgosa y hasta las personas experimentadas pueden sufrir lesiones durante este ejercicio, por eso las clases suelen incluir una rutina de estiramiento, pilates, yoga y otro tipo de movimientos que ayudan a entrar en calor y a adquirir flexibilidad y resistencia muscular.
En este sentido, el baile de barra vertical de striptease es un excelente ejercicio para:

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sábado, 23 de abril de 2011

Manténganse en forma a buen precio: sugerencias para sudar sin quebrar la cuenta bancaria


Tener una membresía en un club deportivo no es requisito indispensable para mantenerse en forma.  La “Mayo Clinic Women’s HealthSource” ofrece sugerencias sobre alternativas baratas para mantenerse en forma sin estirar el presupuesto.
Adquiera equipo de segunda mano: Algunas tiendas de equipos deportivos se especializan en equipos de segunda mano.  En el Internet pueden también encontrarse buenas gangas, pero tenga cuidado que el precio del flete no lo saque de su presupuesto.  Además, sea cauteloso con los anuncios, porque abundan las estafas.
Adquiera equipo de precio razonable (o construya el propio): Las pesas para las manos tienen un precio razonable, están disponibles en varios tamaños y pueden usarse para fortalecer todos los grupos musculares.  Sin embargo, la versión casera improvisada funciona igual de bien, pues las botellas de leche o agua pueden llenarse con arena o agua hasta diferentes niveles y funcionan muy bien como pesas (asegure las tapas con cinta adhesiva fuerte).
Revise lo que ofrece el departamento local de recreación: Muchos centros comunitarios para recreación ofrecen a los residentes locales clases para condicionamiento físico con descuento.  Los centros deportivos de escuelas secundarias y universidades básicas, e incluso las piscinas, podrían estar abiertos a los miembros de la comunidad.
Haga ejercicio con uno o más DVDs: Practique aeróbicos, yoga, fortalecimiento muscular y tai chi con uno o varios DVD, ya sean alquilados o comprados.   Las bibliotecas también son otra buena fuente.
Comparta el costo con un amigo: Intercambie los DVDs de ejercicio con un amigo.  Encuentre un entrenador personal que esté dispuesto a que usted comparta la sesión con uno o dos amigos.
Sepa qué debe evitar: Algunos productos para condicionamiento físico no valen la pena comprar, sin importar su precio.  Evite los productos que ofrezcan beneficios instantáneos o prometan rebajar varias libras de peso sin dieta ni ejercicios.  Igualmente, no adquiera productos que se enfocan en una sola parte del cuerpo, como en los abdominales o muslos.
Saque el máximo provecho de las actividades cotidianas: Caminar, hacer jardinería, subir o bajar escaleras y jugar con los hijos o nietos ofrecen ventajas gratis para mantenerse en forma.
Tomado de Vida y Salud

jueves, 10 de febrero de 2011

La artritis y el ejercicio



Si los dolores que te causa la artritis te vienen como anillo al dedo como excusa para que dejes de hacer ejercicio, he aquí algunas razones y sugerencias para que pongas tu cuerpo en movimiento y mantengas una vida más saludable. No dejes que la artritis te inmovilice.

Falta poco para que Mirta cumpla 70 años y por supuesto, ya tiene casi todo listo para la fiesta. Sólo un detalle le preocupa: le gustaría bailar aunque sea un ratito ese día pero es probable que no pueda hacerlo. Hace unos años, la artritis comenzó a desarrollarse en el cuerpo de Mirta.

Esta enfermedad de las articulaciones que genera dolor y rigidez, y hasta puede presentar inflamación, calor y enrojecimiento, hizo que -lentamente y casi sin darse cuenta- fuera eliminando los movimientos cotidianos de su rutina diaria.

La buena noticia es que puede hacer mucho para recuperar la movilidad perdida, y por qué no, volver a bailar aunque sea un poquito, posiblemente no en su propia fiesta pero sí en alguna próxima, luego de unos meses de ejercitar su cuerpo.

Es cierto que los dolores que genera la artritis suelen generar inactividad pero también es cierto que muchas veces el mismo dolor hace que te limites y dejes de hacer ciertos movimientos, simplemente porque crees que ya no puedes hacerlos.

El paso del tiempo, sumado a la enfermedad, no sólo no te permite bailar como en tus épocas de juventud, tampoco tienes fuerzas para caminar tanto como antes e incluso, hasta te cuesta mantenerte de pie durante más de una hora, mientras preparas una cena romántica o el almuerzo del domingo para disfrutar con la familia o los amigos.

Si eres de las personas que piensa (y siente) cosas similares, deja de preocuparte y ponte en acción: si haces ejercicio regularmente puedes devolverle fuerza a tus músculos, recuperar el movimiento y aliviar el dolor que te provoca la artritis. Por supuesto, no esperes volver a sentirte como a los 20, pero sí podrás volver a disfrutar más todas esas tareas cotidianas que te cuestan tanto trabajo actualmente.

Cuando Mirta tuvo que ponerse manos a la obra, nuevamente volvió el “no puedo”: porque cerca de donde vive no hay buenas profesoras de yoga ni de estiramiento, porque las inscripciones a esas clases son muy costosas o simplemente porque tiene artritis y no puede realizar ciertos movimientos.

Es posible que todo esto sea cierto pero en todas estas afirmaciones también hay algo de auto-sabotaje. En principio, no tienes que realizar movimientos que no puedas hacer, ya sea porque te duele o porque has perdido flexibilidad.

Por el contrario, cada vez que te propongas hacer ejercicio recuerda no sobre exigirte ni forzarte, tampoco deberías agitarte. La idea es que con el tiempo y con ejercicios suaves que no te generen dolor ni molestias, vayas recuperando la movilidad y tonificando los músculos.

Esto no sólo te permitirá volver a bailar, caminar varias cuadras y cocinar durante toda la mañana para luego levantarte varias veces para atender a tus visitas, sino que además aliviará los mismos dolores que provoca la artritis y hasta te permitirá dormir mejor. Todo eso, ¿necesitas algún motivo más?

Ahora que ya sabes que el ejercicio puede ayudarte a sobrellevar mejor tu artritis, debes encontrar el más conveniente para ti. En este caso, es importante que consultes con tu reumatólogo qué movimientos debes evitar y si debes tener alguna precaución de acuerdo a tu caso particular.

Luego, es hora de ponerte en acción y buscar la actividad que te resulte más placentera. Los ejercicios pueden ser de distinto tipo:De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De estiramiento: destinados a fortalecer los músculos, pueden ofrecer mayor apoyo a las articulaciones y ayudan a reducir el impacto en la articulación que te duelen. Además, contribuyen a un mejor funcionamiento y ayudan a reducir la pérdida ósea (del hueso) asociada con la inactividad, algunas formas de artritis inflamatoria y el uso de ciertos medicamentos.

Aeróbicos o cardiorrespiratorios: mejoran la función cardiaca, pulmonar y muscular. Ayudan a controlar el peso, el estado de ánimo, el patrón del sueño y la salud en general. Entre las formas seguras se incluyen: caminar, nadar, montar en bicicleta y tareas cotidianas como cortar el césped (el pasto), rastrillar hojas y sacar el perro a pasear (eso también va a poner feliz a tu perro).

De conciencia corporal: para mejorar la postura, el equilibrio, la conciencia de la posición articular (de tus articulaciones), la coordinación y la relajación. El Tai chi y el yoga, por ejemplo, incorporan ejercicios de este tipo.

El lugar y el momento también lo decides tú. Algunas personas prefieren tomar clases o buscar compañía para hacer los ejercicios, otros prefieren quedarse en la comodidad de su hogar. No dejes que este tipo de factores te desanimen, piensa en todos los beneficios que tendrás al recuperar la movilidad y al aliviar tus dolores.

En todo momento, recuerda consultar periódicamente con tu reumatólogo/ga u otro profesional de salud acerca de tu programa de ejercicios y acerca de cualquier otra inquietud que tengas, para recibir la orientación necesaria.

De ese modo, podrás incorporar las actividades físicas regulares a tu rutina diaria y podrás beneficiarte con un estilo de vida activo y saludable a pesar de tener artritis.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 10 de enero de 2011

Cómo establecer una rutina de ejercicios sin abandonarla en el intento



¡Año nuevo, vida nueva! ¿Y porqué no más saludable? — ¿Te gustaría comenzar el 2011 con una nueva rutina de ejercicios que te ayuden a mantenerte alegre, saludable y en forma? Aquí te hacemos algunas sugerencias para que puedas seleccionar la actividad más apropiada para ti y establecer un plan duradero de ejercicios, sin abandonarlo en el intento.

Es hora de dejar de decir y de hacer. Si eres de los que tiende a repetir frases como “la semana que viene empiezo a ir al gimnasio” o “este mes fui a correr una sola vez, pero el mes que viene voy a comenzar a hacerlo todos los días” o “este año ya no hice nada pero el que viene voy a comenzar natación, salsa y gimnasio”, ¿por qué no aprovechas la llegada del nuevo año con una rutina factible de ejercicios que puedas sostener con el correr de los meses?

Ya estás al tanto de los beneficios de hacer ejercicio físico: no sólo te ayuda a mantenerte en forma sino también a disminuir la presión arterial, el colesterol “malo” y los triglicéridos; a fortalecer los huesos, bajar de peso o mantener un peso sano, a disminuir el riesgo a contraer cáncer, a ayudar a combatir la depresión y a aliviar el estrés; incluso, algunos afirman que mejora la actividad sexual, entre muchas otras.

Entonces, ¿por qué postergar nuestra rutina de actividades físicas si nos pueden proporcionar tantos beneficios? Una de las principales cosas que debes tener en cuenta al momento de elegir qué ejercicio realizarás es pensar en tus gustos y tus posibilidades. Antes que nada, piensa en algo que te divierta. ¿Para qué vas esforzarte en realizar algo que en realidad te aburre?, mejor elige algo que te motive y te resulte entretenido .

Una vez que hayas decidido cuál es tu actividad favorita, es importante que consideres las posibilidades reales y concretas de realizarlos. Puede te que encante esquiar pero si vives a varias horas de viaje de la montaña, puede resultar complicado para realizar de forma regular.

Además, el trabajo, la familia y las tareas cotidianas muchas veces dificultan el establecimiento de una rutina apropiada. Si estás muy ocupado/a, ¿para qué proponerte jugar al tenis dos veces por semana, si no podrás ir más que una o peor, sólo algunas veces al mes?

Planea una rutina de ejercicios que esté al alcance de tus posibilidades y trata de mantenerla. Si el tiempo es un inconveniente para ti, no te impongas ejercitar una o dos horas a la vez, también puedes ejercitar por periodos cortos e incluso sin necesidad de ir al gimnasio.

Por ejemplo, puedes salir a correr o a caminar aunque sea media hora, dos o tres veces por semana, en algún momento que sepas que vas a tener libre. Define los días y trata de cumplirlos.
Puede que al principio te cueste arrancar pero poco a poco comenzarás a sentir las ventajas en tu cuerpo y probablemente luego no querrás dejar de ejercitarte. Es más, considera hacerlo a la hora del almuerzo en tu trabajo un par de días a la semana.

Si eres de los que necesitan impulso y tienden a rendirse ante el sillón frente a la TV o la computadora, quizás una buena opción sea buscar amigos o compañeros de ejercicios. El comprometerse con otros te puede ayudar. Además, se incentivarán mutuamente para ponerse en marcha.

Una vez que estés activo, recuerda prestar atención a los avances y logros que alcances y prémiate con algo que te guste, como ir al cine o comprarte algo de vestir que te ha llamado la atención.

Además, es importante que evites compararte con los demás, los progresos son individuales y debes medirlos de acuerdo a tus posibilidades. Incluso puedes lesionarte, al forzarte por lograr algunos movimientos que hacen otros, pero que no te salen a ti.

Del mismo modo, permítete cometer errores y diviértete con ellos, pero no dejes que eso te inhiba para continuar con tu rutina de ejercicios.

Lucía rechazaba los gimnasios cerrados donde se sentía observada y se aburría terriblemente, tanto que pensaba que lo suyo eran las actividades racionales. Un día se le ocurrió aprender a bailar reggaeton y fue así como empezó: primero una clase semanal, luego dos horas de clase y un días yendo a bailar, luego dos clases, con dos profesores diferentes (más las salidas a bailar, por supuesto) y más tarde decidió acompañar sus clases de baile con yoga, para mejorar la postura.

Ahora, no puede dejar de bailar, se siente mucho mejor (aunque no se sentía mal antes) y de mejor ánimo en general, se divierte y no deja de sorprenderse de cuánto va mejorando su estilo con el tiempo. Quizás lo tuyo no sea el baile pero seguramente alguna actividad física habrá que encaje contigo, ¿ya estás pensando cuál?

Dale la bienvenida al 2011 con un compromiso por hacer ejercicio y apostar por tu salud.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 2 de enero de 2011

Tres simples hábitos saludables te protegen contra el cáncer de mama

La prevención del cáncer de mama está en tus manos. No importa si tienes antecedentes de este tipo de cáncer en tu familia. Si sigues tres sencillos consejos, puedes evitar que el cáncer del seno se desarrolle en tu cuerpo. Sigue leyendo y entérate de los resultados de una nueva investigación al respecto.

Si tu mamá, tu abuela, tu tía o tu hermana tienen cáncer del seno, tus alarmas deben estar encendidas. Existe un componente hereditario que puede hacer que seas más propensa a desarrollarlo. Pero, ¿qué pensarías si te dijera que solamente con seguir 3 simples hábitos puedes darle la batalla a la genética?

¡Así es! Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Rochester en Nueva York, encontró que hay tres cosas que pueden ayudarte a que te protejas de desarrollar cáncer del seno aunque tengas historia familiar de este tipo de cáncer, en especial si ya pasaste por la menopausia:

  1. Hacer ejercicio con regularidad
  2. Mantener un peso sano
  3. Beber alcohol en moderación, o eliminarlo.

¿Cuál de todos estos te cuesta seguir? El primero y el segundo, sin duda van de la mano y se conectan con una buena alimentación. Si no haces ejercicio, nunca es tarde para empezar. No tienes que empezar haciendo un triatlón, puedes comenzar saliendo a caminar diariamente por media hora, haciendo yoga, montando bicicleta, o practicando algún deporte como natación o tenis. Lo importante es que estés en movimiento por al menos 40 minutos o una hora al día. Esto te ayudará a mantenerte dentro de un peso saludable (de acuerdo a tu estatura y a tu edad).

Y si te gusta acompañar tu cena con una copa de vino, puedes seguir haciéndolo. Sólo recuerda no excederte: el límite de alcohol recomendado para una mujer, de acuerdo a la Asociación Americana del Cáncer, es de una copa al día.

Los investigadores quisieron realizar este estudio para demostrarle a las mujeres que están genéticamente predispuestas a desarrollar cáncer de mama, que no todo está fuera de su control. Para lograr su objetivo, analizaron a casi 2,000 mujeres entre las edades de 50 y 79 años, durante un poco más de 5 años.

Pero las buenas noticias que trae esta investigación no lo son sólo para aquellas mujeres que tienen una historia familiar de cáncer del seno. El estudio, publicado en este mes de octubre en la revista Breast Cancer Research, también indica que poner en práctica estos tres puntos es igualmente beneficioso para cualquier mujer.

La conclusión es clara: seguir estos tres hábitos saludables reduce el riesgo del cáncer de seno en las mujeres con y sin historia familiar de éste tipo de cáncer. Para ser más específicos, entre aquellas mujeres que tenían antecedentes familiares de cáncer de mama que siguieron estos tres hábitos, sólo 6 de cada 1,000 desarrollaron cáncer en un período de un año. Mientras que 7 de cada 1,000 mujeres con estas mismas características que no siguieron estos hábitos, desarrollaron cáncer en el mismo período.

El caso de las mujeres sin antecedentes familiares de cáncer de mama que sí siguieron estos hábitos, es diferente, ya que aproximadamente 3.5 mujeres de cada 1,000 fueron diagnosticadas con cáncer de seno en el curso de un año; comparado con 4.6 de cada 1,000 que no siguieron ninguno de estos hábitos saludables y desarrollaron cáncer de mama.

Estos resultados demuestran que los hábitos saludables como hacer ejercicio, tener un peso sano y beber en moderación, sí tienen un efecto que se puede medir en cuanto a la incidencia del cáncer del seno.

Así que si pensabas que si por el hecho de tener historia familiar de cáncer de mama, estabas también condenada a sufrirlo, es hora de que cambies tu manera de pensar.

Mejor empieza a practicar estos 3 sencillos hábitos y reducirás el riesgo de padecer de este tipo de cáncer que tanto afecta a las mujeres.


Tomado de Vida y Salud

viernes, 12 de noviembre de 2010

Tres simples hábitos saludables te protegen contra el cáncer de mama


La prevención del cáncer de mama está en tus manos. No importa si tienes antecedentes de este tipo de cáncer en tu familia. Si sigues tres sencillos consejos, puedes evitar que el cáncer del seno se desarrolle en tu cuerpo. Sigue leyendo y entérate de los resultados de una nueva investigación al respecto.

Si tu mamá, tu abuela, tu tía o tu hermana tienen cáncer del seno, tus alarmas deben estar encendidas. Existe un componente hereditario que puede hacer que seas más propensa a desarrollarlo. Pero, ¿qué pensarías si te dijera que solamente con seguir 3 simples hábitos puedes darle la batalla a la genética?

¡Así es! Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Rochester en Nueva York, encontró que hay tres cosas que pueden ayudarte a que te protejas de desarrollar cáncer del seno aunque tengas historia familiar de este tipo de cáncer, en especial si ya pasaste por la menopausia:

1.Hacer ejercicio con regularidad

2.Mantener un peso sano

3.Beber alcohol en moderación, o eliminarlo.

¿Cuál de todos estos te cuesta seguir? El primero y el segundo, sin duda van de la mano y se conectan con una buena alimentación. Si no haces ejercicio, nunca es tarde para empezar. No tienes que empezar haciendo un triatlón, puedes comenzar saliendo a caminar diariamente por media hora, haciendo yoga, montando bicicleta, o practicando algún deporte como natación o tenis. Lo importante es que estés en movimiento por al menos 40 minutos o una hora al día. Esto te ayudará a mantenerte dentro de un peso saludable (de acuerdo a tu estatura y a tu edad).

Y si te gusta acompañar tu cena con una copa de vino, puedes seguir haciéndolo. Sólo recuerda no excederte: el límite de alcohol recomendado para una mujer, de acuerdo a la Asociación Americana del Cáncer, es de una copa al día.

Los investigadores quisieron realizar este estudio para demostrarle a las mujeres que están genéticamente predispuestas a desarrollar cáncer de mama, que no todo está fuera de su control. Para lograr su objetivo, analizaron a casi 2,000 mujeres entre las edades de 50 y 79 años, durante un poco más de 5 años.

Pero las buenas noticias que trae esta investigación no lo son sólo para aquellas mujeres que tienen una historia familiar de cáncer del seno. El estudio, publicado en este mes de octubre en la revista Breast Cancer Research, también indica que poner en práctica estos tres puntos es igualmente beneficioso para cualquier mujer.

La conclusión es clara: seguir estos tres hábitos saludables reduce el riesgo del cáncer de seno en las mujeres con y sin historia familiar de éste tipo de cáncer. Para ser más específicos, entre aquellas mujeres que tenían antecedentes familiares de cáncer de mama que siguieron estos tres hábitos, sólo 6 de cada 1,000 desarrollaron cáncer en un período de un año. Mientras que 7 de cada 1,000 mujeres con estas mismas características que no siguieron estos hábitos, desarrollaron cáncer en el mismo período.

El caso de las mujeres sin antecedentes familiares de cáncer de mama que sí siguieron estos hábitos, es diferente, ya que aproximadamente 3.5 mujeres de cada 1,000 fueron diagnosticadas con cáncer de seno en el curso de un año; comparado con 4.6 de cada 1,000 que no siguieron ninguno de estos hábitos saludables y desarrollaron cáncer de mama.

Estos resultados demuestran que los hábitos saludables como hacer ejercicio, tener un peso sano y beber en moderación, sí tienen un efecto que se puede medir en cuanto a la incidencia del cáncer del seno.

Así que si pensabas que si por el hecho de tener historia familiar de cáncer de mama, estabas también condenada a sufrirlo, es hora de que cambies tu manera de pensar.

Mejor empieza a practicar estos 3 sencillos hábitos y reducirás el riesgo de padecer de este tipo de cáncer que tanto afecta a las mujeres.
Tomado de Vida y Salud

jueves, 4 de noviembre de 2010

El estrés puede hacer que tu bebé sea más pequeño de lo normal

Un porcentaje muy alto de las mujeres no planea quedar embarazada, y desafortunadamente esto las obliga a estar bajo mucho estrés. Si es tu caso, trata de relajarte. Existen evidencias científicas que dicen que el estrés durante el embarazo puede causar que tu bebé pese menos de lo normal o que se produzca un nacimiento prematuro.

Micaela es una joven de 18 años. Hace poco se hizo una prueba y encontró que, efectivamente, tenía dos meses de embarazo. Apenas al inicio de su embarazo, Micaela está sumamente estresada. Su novio no quiere hacerse cargo de su bebé y sus padres aún no saben la noticia. No hay un solo día en el que Micaela no esté angustiada y se la pase pensando en cómo sortear esa situación. Esto le genera altísimos niveles de estrés. Pero lo que ella menos se imagina es que el estrés que siente, afecta directamente a su bebé. Las consecuencias: un parto prematuro, bebés con talla pequeña o abortos espontáneos, son algunos de los efectos del estrés en las mujeres embarazadas.

Aún en nuestros días, cuando el estrés se ha convertido en una condición tan común, las personas no consideran que verdaderamente exista una relación directa entre lo que sucede en sus mentes y la forma como se afectan sus cuerpos. Pero si estás estresada, más que nadie sabes que el cuerpo se tensiona causando dolor de espalda y cuello, o que por la noche tienes la mandíbula tan tensa que rechinan tus dientes y tu respiración se acelera. Imagínate lo que esta tensión puede causar en tu bebé.

¿Por qué mi bebé puede nacer antes si estoy muy estresada?

Si tú estas constantemente bajo demasiado estrés ya sea porque tu trabajo es muy exigente, porque tus relaciones familiares lo producen, o porque la situación económica y social así lo determinan, quiere decir que ya tienes suficientes de estas hormonas de estrés en tu cuerpo. Mientras más hormonas de estrés tengas en tu cuerpo más reacciones experimentarás. Una de estas reacciones está directamente relacionada con la casa de tu bebé: tu útero. El estrés puede provocar la liberación de hormonas que estimulen la contracción del útero motivando de esta manera un parto prematuro.

¿Cuál es la relación entre el estrés la talla pequeña de los bebés?

Si tienes mucho estrés durante tu embarazo, se puede bloquear el flujo de sangre que debe ir a la placenta haciendo que tu pequeño no reciba los nutrientes que ayudan a su crecimiento normal. Cada vez que te sientas estresada, piensa que tu bebé no está recibiendo el alimento necesario para su formación. Controla tu respiración, y maneja el estrés para que tu bebé pueda sentirse mejor.

Algunos estudios demuestran que el bebé no sólo se ve afectado por los altos niveles de estrés que una madre experimenta durante el embarazo, sino que también se ve afectado por toda la acumulación del estrés que ha tenido durante toda su vida. El doctor Michael Lu de la Escuela de Medicina de UCLA, considera que “el resultado del embarazo no sólo es el producto de los nueve meses que dura el embarazo, sino del curso de la vida de la mujer”.

Por ello, si quieres ser mamá, este es un momento perfecto para empezar a controlar y manejar tu estrés. Así, tus hijos nacerán con un peso saludable y tú también te sentirás mejor durante todo tu embarazo.

Considera incorporar a tu vida algún tipo de terapia de relajación. La meditación, el pilates, el yoga, la visualización o la terapia con música te traerán beneficios increíbles durante esta etapa maravillosa.

Piensa en tu bienestar y sobretodo, en el de tu bebé.

Tomado de Salud y vida