- LISTA DE COMPRAS: Lo primero que debes hacer antes de ir al supermercado es hacer la lista de lo que necesitas y cuando digo necesitas me refiero a los alimentos que ya sabes son parte de tu dieta y de lo que planeas (más o menos) cocinar en la(s) próxima(s) semana(s). De esta forma cuando llegues al supermercado no solo ahorrarás un montón de tiempo, sino que no te desviarás comprando comida basura, comprarás solo comida saludable y tu motivación estará al tope sabiendo que estás comprando todo eso que te hará manenerte en línea con tus metas y eventualmente lograr lo que quieres.
- MANTENTE EN LA PERIFERIA: Si te has dado cuenta, la mayoría de los alimentos sanos en el supermercado están en su periferia: vegetales, frutas, legumbres, carne, pollo, pescado, mariscos, cerdo, huevos, etc. ¿Necesitas más que eso? Es probable que sí, pero no muchas cosas. Por eso haz que tu carrito al final de la jornada se vea lleno en su mayoría con productos de la periferia, y los que no (como arroz integral, pasta de tomate, pasta integral, condimentos, fríjoles) ve directo a ellos, ponlos en el carrito y vámonos! :)
- COMPRA A MONTÓN: Si tu bolsillo te lo permite, compra alimentos a montón. Esto quiere decir paquetes grandes de alimentos. Es común encontrar paquetes grandes de polllo o carne por ejemplo, o mejor aún, frutas o verduras que si las compras en cantidades grandes te salen con descuento. Esto no solo ayudará a tu bolsillo sino que tendrás más de esos alimentos saludables que ya sabes necesitarás y consumirás.
- LEE LOS INGREDIENTES: Si vas a comprar productos en caja, bolsa, botella o lata, tómate 30 segundos y lee las instrucciones al lado y reverso del paquete. Trata de evitar los que tengan azúcar, jarabe de maíz de alta fructosa o aceite vegetal. Vigila las cantidades de sodio y sal que poseen, los aditivos, saborizantes artificiales, las calorías, etc. Por último: Si tiene más de 10 ingredientes, ni lo toques. Si es algo que no hubieran reconocido tus abuelos cuando eran jóvenes, ni lo mires.
- NO TE VAYAS A LO FAMOSO: La publicidad es engañosa y gracias a ella es común que cuando hacemos las compras tomamos el producto de marca cool o que la mayoría compra. Esto no es bueno siempre. Mira las otras marcas, inspecciona sus ingredientes como en el punto anterior y evalúa cuál es tu mejor opción. Puede que hasta te ahorres unas monedas y obtengas productos de mejor calidad.
- VISITA MERCADOS: No solo de supermercados vive el hombre, lo malo es que estamos acostumbrados a visitarlos. En muchas ciudades y pueblos hay un mercadito o feria local con productos de agricultores muchísimo más frescos, de mejor calidad y sabor de los que encontramos en el supermercado (y hasta más baratos!). Así que deja tu vagancia de lado y dedica un día a la semana a visitar estos mercaditos y adquiere buenos productos de calidad. Si empiezas a visitarlos frecuentemente puedes llegar a hacer amistad con los vendedores, te tendrán confianza y hasta podrás obtener descuentos en sus productos.
- LIMITA TUS VISITAS: Por último, trata de visitar el supermercado no más de una vez por semana. Una costumbre que no me entra en la cabeza aquí en Austria es que la gente está acostumbrada a ir al supermercado a diario o “pormediario”. Entre más veces vayas al supermercado, más veces estarás tentado(a) a comprar productos que no necesitas y afectarán tu nutrición. Así que si puedes ir al supermercado y hacer las compras de la quincena, estupendo!
Líneas de Atención personalizada 312 387 32 23 - PBX. 750 00 60. Mails: luzyvidaexpress@gmail.com o leoncico03@gmail.com. Cra 52 C No. 35-26 sur, barrio El Tejar - Bogotá D.C., Colombia
DESPACHOS A TODO EL PAÍS
domingo, 29 de enero de 2012
7 Tips para hacer compras y mantenerte en forma
lunes, 16 de enero de 2012
Top 5 beneficios del chocolate
- Es una fuente rica de antioxidantes: como lo mencioné, el chocolate está lleno de componentes naturales llamados antioxidantes, los cuales se ha demostrado que protejen tu cuerpo y promueven una buena salud. Los antioxidantes son conocidos por reducir el riesgo de contraer una gran serie de enfermedades, desde enfermedades del corazón hasta cáncer. Ayudan también a mejorar el flujo sanguíneo, un buen control de los niveles de colesterol sano y hasta reducir el nivel de presión sanguínea.
- Beneficia tu corazón: Tener un corazón sano implica tener una buena circulación de la sangre, es decir, tener arterias bien abiertas que eviten el bloqueo de la circulación sanguínea, y es aquí donde el choclate hace una buena labor. Los componentes naturales del chocolate ayudan a relajar y abrir las arterias, bajando la presión sanguínea y liberando de presión al corazón. Todo gracias a los antioxidantes.
- Ayuda a controlar el azúcar en la sangre: El chocolate tiene fama de ser dulce, pero el chocolate negro, tiene un índice glicémico tan bajo que no afecta el nivel de azúcar en la sangre. Y no solo eso, el chocolate negro y el cacao poseen un tipo de antioxidante llamado flavonol, el cual ayuda a mantener un buen funcionamiento en las células para controlar el nivel de azúcar en la sangre.
- Posee minerales vitales. El chocolate y el cacao son alimentos hechos a base de plantas y esto les provee de forma natural minerales que son importantes para tu salud. Una barra de chocolate negro te provee cantidades altas (pero saludables) de cobre, magnesio, calcio, hierro y potasio. Todos minerales vitales par mantener un buen estado de salud.
- Ayuda a tu cerebro: El chocolate nos hace sentir bien, pero no sabemos por qué exactamente. Lo que sabemos es que hay una serie de componentes que tienen cierto efecto en nuestro cerebro. Ellos son la teobromina, cafeína y feniletilamina. Lateobromina es un estimulante natural pero no tan fuerte como la cafeína, pero se ha demostrado que sirve para aliviar la tos por ejemplo. No hay mucho que decir de los efectos de la cafeína en nuestro sistema nervioso (eso ya todos lo sabemos) pero puedo contarte que una barra de 50 g de chocolate negro posee 27mg de cafeína. Por último la feniletalamina, la cual puede ser la causante de ese sentimiento plancentero al comer chocolate. La feniletalamina libera endorfinas en tu cerebro, esos químicos que te hacen sentir super bien. Se dice que cuando uno está enamorado el cerebro libera feniletalamina… ves la relación que hay y por qué a las mujeres les gusta tanto el chocolate? :)
sábado, 7 de enero de 2012
5 pasos para lograr ese cuerpo que tanto sueñas
domingo, 3 de julio de 2011
Para perder peso, fije una meta
miércoles, 4 de mayo de 2011
Nuevas pautas alimenticias enfocadas en la obesidad
viernes, 15 de abril de 2011
Desórdenes alimenticios: un problema en aumento entre los adolescentes y los niños
martes, 22 de marzo de 2011
¿Estás engordando por comer tarde en la noche?

Existen varias posiciones en cuanto a comer tarde, sobre todo cuando se trata de bocadillos luego de la cena. Muchos consideran que este hábito es la causa de los kilos o libras de más, otros lo consideran el fracaso de sus dietas y algunos, por el contrario, no encuentran nada malo en este hábito. Aquí hablamos de este tema y de algunos descubrimientos que demostrarían por qué quizá comer de noche podría contribuir, pero no dejes de cenar. Sigue leyendo.
Cansada de probar dietas mágicas y milagrosas para adelgazar, que por supuesto no hacían efecto, Marisa decidió intentar su propio método. Había hecho la dieta de la luna, la del atún, la de líquidos y agua. Toda dieta que encontraba o le sugerían, ella la probaba y terminaba frustrada.
Entonces, un día llegó a la errónea conclusión de que para adelgazar debía dejar de consumir calorías y, por lo tanto, había que evitar comer. Así programó su propia dieta: tomaba un jugo de naranja o un vaso de leche al despertar y aguantaba lo más que podía sin comer, a la hora del almuerzo trataba de tomar un yogurt o alguna colación y por la tarde tomaba té o café con edulcorante “para matar la ansiedad” tratando de aguantar lo más posible sin comer.
Pero tal ritmo alimenticio solo duró unos días. En seguida comenzó a levantarse por la noche, mientras todos dormían, a comer cualquier cosa que encontrara en el refrigerador, sin importar si era dulce o salada. A veces se despertaba con hambre, otras en cambio, el dolor de estómago no la dejaba dormir hasta que comía algo.
De ese modo, Marisa no sólo no perdió un solo gramo de sino que estuvo a punto de enfermarse. Uno de los errores más comunes es creer que debes dejar de comer para adelgazar. Por el contrario, ¿se te ha ocurrido que puedes perder tus libras o kilos de más comiendo frecuentemente a lo largo de todo el día?
En este punto, los especialistas coinciden en que es preferible comer más durante el día que por la noche, por la sencilla razón de que las calorías que ingieres en las horas en que estas despierta y activa puedes consumirlas con la misma actividad que realizas. Por la noche, en cambio, luego de cenar te vas a dormir y el cuerpo consume muy pocas de las calorías que has ingerido, con lo cual el excedente se acumula en tu cuerpo.
Esto no significa que debas eliminar la cena ni mucho menos. Ese es otro mito que se formó en torno a esta comida tan importante. Por el contrario, los especialistas recomiendan comer alimentos livianos de noche, pero nunca dejar de hacerlo. En lo posible, sí se aconseja evitar los bocadillos posteriores a la cena, que en general suelen ser altos en calorías y no aportan nutrientes: como chocolates, dulces, galletas y ese tipo de comidas que sí hacen que tus esfuerzos fracasen.
Lo interesante es que unos estudios recientes realizados en ratas parecen corroborar la hipótesis de que en ellas, quienes ingieren calorías durante la noche tienden a ganar hasta el doble del peso que quienes comen durante el día, y no sólo por el consumo de calorías sino también porque es posible que se produzca una interrelación entre la temperatura corporal, el ciclo de sueño y una hormona llamada leptina, que suprime la sensación de hambre. Sin embargo, por el momento, estos descubrimientos son preliminares y faltan hacer más investigaciones al respecto para comprobar qué es lo que ocurre específicamente en las personas cuando comen de más por la noche.
Lo que sí es un hecho es lo que se denomina síndrome de alimentación nocturna, que a menudo se confunde con un problema de sueño cuando no lo es. Consiste en levantarse por la noche a comer, algo similar a lo que le ocurría a Marisa, y si lo padeces no te permite descansar bien.
Teniendo todo esto en cuenta, recuerda que lo más importante es llevar una dieta balanceada y saludable, prestando atención al tamaño de las porciones y desde luego acompañada de una rutina de ejercicios. Si quieres mantenerte en forma y conservar tu salud, no te dejes llevar por las dietas de moda, si tienes dudas, siempre puedes consultar a tu médico o a un dietista registrado que puede orientarte en base a las características propias de tu cuerpo, a tus costumbres y a las libras o kilos que quieras perder. Quizás te sorprendas y descubras que una buena dieta te permitirá disfrutar nuevos sabores y comer bien mientras adelgazas. Y lo principal, es que te sentirás mejor y estarás invirtiendo en tu salud.
Tomado de Vida y Salud
lunes, 14 de febrero de 2011
Las frutas y las verduras cuidan al corazón desde que somos niños

Posiblemente hayas escuchado o leído que tus hijos/as deben comer frutas y verduras para poder crecer sanos y fuertes. Ahora, estudios recientes han demostrado que estos alimentos también le hacen bien al corazón de los niños y les ayudan a prevenir enfermedades cardiacas cuando crezcan.
Las frutas y las verduras no son siempre las favoritas de los niños y las niñas. Muchas mamás se la pasan “luchando” para que las incorporen en su dieta, ya que sus beneficios para la salud no se pueden negar. Pero si a pesar de tu esfuerzo, el hacer que coman frutas y verduras sigue siendo casi una misión imposible, he aquí nuevos motivos para que te pongas manos a la obra y descubras nuevas estrategias para convencerlos y ayudarlos, no sólo a crecer sanos y fuertes, sino también para que se conserven saludables cuando sean adultos.
Más allá de que están cargadas de vitaminas y de antioxidantes, las frutas y las verduras pueden reducir las posibilidades de que tus hijos/as sufran del corazón cuando sean grandes. Esto fue detectado en una investigación reciente realizada en Finlandia. Específicamente, el estudio dice que comer frutas y verduras durante la infancia puede evitar o prevenir la aterosclerosis, que es uno de los pasos de la enfermedad cardíaca.
La aterosclerosis o arteriosclerosis también es conocida como el endurecimiento de las arterias (por donde pasa la sangre hasta el corazón), justamente porque cuando una persona tiene esta condición la capa interna de las arterias se vuelve más gruesa. Las arterias pierden flexibilidad, debido a que en su interior se deposita lo que se denomina placa, compuesta por colesterol, grasa y otras sustancias de la sangre.
Esto no ocurre de un día para el otro, se produce a través de un largo proceso que puede durar años e incluso décadas. En este sentido, el estudio demuestra que ya desde la infancia, la dieta puede ayudar a prevenir esta enfermedad.
Del mismo modo, otro estudio también realizado por científicos en Finlandia advierte que estas amenazas para el corazón se pueden detectar en los niños desde los 9 años. Es decir que a partir de esa edad, los niños pueden presentar factores como obesidad, colesterol y presión arterial alta, los que representan síntomas tempranos de enfermedad cardíaca y un riesgo mayor a desarrollar aterosclerosis al ser adultos.
Por todo esto, el promover una alimentación rica en frutas y verduras es, sin dudas, una decisión saludable. Se recomienda que los niños consuman por lo menos 5 tipos de frutas y verduras durante el día, de diferentes colores. Cuanto más colorido sea el plato más nutritivo resultará ser. Por ejemplo, aquí tienes algunas ideas para ponerle un toque de color a las comidas de tus niños (incluso, puedes jugar con ellos en relación a esto):
- Rojo y rosado: manzanas, cerezas, fresas, tomates, sandías
- Amarillo y blanco: bananas (o plátanos), piña, maíz
- Verde: lechuga, uvas, peras, brócoli
- Anaranjado: naranjas, zanahorias, calabaza (calabacín), melón
- Azul y morado: ciruelas, uvas, berenjenas
Aún así, si hacer que tus hijos coman frutas y verduras te parece una tarea destinada al fracaso ¡no te rindas! Recuerda que los niños pueden llegar a probar un alimento nuevo 10 veces o más antes de aceptarlo. Por eso, aunque tus niños rechacen el alimento al principio, luego de un tiempo puede terminar gustándoles. En este punto, los padres son los más indicados para lograr este propósito, con paciencia y buscando nuevas combinaciones para motivarlos a consumir nuevos, variados y sabrosos platillos.
Recuerda, la salud de su corazón en el futuro depende de lo que comen ahora.
Tomado de Vida y Salud
martes, 11 de enero de 2011
7 factores que pueden hacerte aumentar de peso y no se relacionan con la dieta

Además de cuidarte con la alimentación y hacer ejercicios, hay otros factores que pueden afectar tu peso. Aquí te contamos qué cosas pueden hacer que aumentes de peso, que no se relacionan con los alimentos. ¡Te vas a sorprender!
¿Te preguntas qué pasa contigo que a pesar de cuidarte casi obsesivamente con las comidas y hacer ejercicios dos veces por semana no logras bajar de peso o lo haces muy lentamente? ¿Te cuesta comprender por qué esa amiga que se la pasa tomando gaseosas (sodas, refrescos) y comiendo papas fritas y chocolates se mantiene tan flaca, e incluso sin hacer gimnasia?
La respuesta es que, además de la dieta y el ejercicio, hay otros factores que generan obesidad de los que en general se conoce poco. Si eres de las que se la pasa haciendo dieta para controlar su peso, he aquí algunos datos que te pueden interesar: 7 factores que pueden incrementar tu peso, que no se relacionan con los alimentos.
1.El estilo de vida de las madres. Los niños con madres que trabajan mucho tienden a ser más obesos que aquellos cuyas madres están más tiempo en casa, ocupándose de las tareas y los cuidados del hogar. Lo mismo ocurre con niños que fueron concebidos por madres mayores de edad o que durante el embarazo consumieron muchos alimentos altos en grasas.
2.La infancia. Los niños que fueron operados de las amígdalas (que se llaman también anginas en algunos países) tienden a aumentar de peso luego de la operación. Asimismo, quienes contrajeron un tipo de virus del resfrío denominado Adenovirus 36 cuando eran niños, tienden a tener sobrepeso cuando son adultos.
3.Los genes. Los científicos continúan encontrando y descubriendo ciertos genes que se relacionan con la obesidad. En este caso, el aumento de peso se relaciona con cuestiones de herencia.
4.El medio ambiente. Algunas investigaciones han demostrado que vivir expuestos a ciertos contaminantes y pesticidas pueden ayudar a aumentar la obesidad.
5.El aire acondicionado. Las personas que viven en lugares climatizados no necesitan que su cuerpo haga ningún esfuerzo por mantenerse más fresco o más caliente. En esos casos, algunas investigaciones demostraron que también hay tendencia a la obesidad.
6.El sueño. Las personas que no duermen bien o descansan mal pueden aumentar de peso, así como aquellas que dejan la luz prendida de noche. Esto se debe a que la falta de sueño puede provocar varios cambios hormonales así como estimular el apetito e incrementar el cansancio, lo que hará que evitemos hacer ejercicios.
7.Los medicamentos. Algunos medicamentos pueden causar aumento de peso, por ejemplo algunos que se utilizan para controlar la diabetes, la hipertensión o la depresión, entre otros.
¿Estás pensando cuál de todas estas cosas puede ser la que te está complicando la dieta? No te desanimes, la clave siempre está en mantener una dieta saludable acompañada por una rutina de ejercicios, no sólo para mantener la silueta sino también para vivir más sanos.
Pero si ves que esto no te ayuda con los kilos o las libras de más y te preocupa el tema, no dudes en consultar a tu médico para que pueda ayudarte con un tratamiento que se ajuste a tus necesidades particulares. El o ella podrían orientarte acerca de cuáles son los factores que sabotean tu campaña para bajar de peso.
Tomado de Vida y Salud
sábado, 11 de diciembre de 2010
Los Cólicos en los Bebés y los Probióticos

Con mucha frecuencia los bebés tienen cólicos. Recientemente se encontró que el darles una dosis de probióticos, como el Lactobacillus reiteri, podría reducir y mejorar los síntomas de los cólicos infantiles. En Vida y Salud te informamos acerca de los probióticos, dónde se encuentran y los cólicos en los bebés.
Los probióticos son microorganismos vivos que se agregan a un alimento, permaneciendo activos en el intestino y ejerciendo efectos importantes en su funcionamiento. Tomados en cantidades suficientes tienen efectos muy beneficiosos, como ayudar al equilibrio de la flora intestinal. No son dañinos, excepto en los casos en que se dan a individuos que tienen inmunodeficiencias.
Entre los alimentos que contienen esta clase de microorganismos y que por tanto son probióticos están: los yogurt frescos, otras leches fermentadas, el kéfir, el jocoque, algunos jugos y bebidas con soya. Algunos alimentos ya contienen los probióticos y a algunos se les agrega durante su preparación.
Existen diversas formas farmacéuticas de algunos probióticos. Por ejemplo: los hay en forma de píldoras, cápsulas o polvos, aunque la principal vía de administración es a través de los alimentos probióticos, y las bacterias más usadas y estudiadas son bacterias lácticas y los microorganismos ligados a los productos lácteos.
De todas maneras sólo algunas especies de bacterias lácticas y otras que no lo son entran en la categoría de probióticos, dado que entre otras exigencias el microorganismo debe permanecer vivo y con un número importante para sobrevivir las barreras que le opone el sistema digestivo.
Los dos grupos principales los son los Lactobacillus y los Bifidobacterium. Dentro de estas especies están algunas cepas de Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei, Lactobacillus rhamnosus, Bifidobacterium bifidus, Bifidobacterium longum, etc.
Los probióticos son similares a los microorganismos que se encuentran en el intestino humano. También se les conoce como “bacterias amigables¨ o “bacterias buenas”.
La mejor definición de los probióticos es que son organismos vivos que cuando se ingieren en cantidades correctas tienen un beneficio en la salud de la persona.
La mayoría de los probióticos son bacterias similares a las que se encuentran en el intestino de la gente, en especial en los bebés que son amamantados. En los últimos años cada vez se usan e ingieren mas probióticos.
Para mantener una buena salud es importante el balance del cuerpo y los microorganismos. Las “bacterias amigables” son importantes para el desarrollo del sistema inmune y para la protección contra los organismos que causan enfermedades.
Algunas persona usan los probióticos después de haber usado antibióticos, para tratar una enfermedad, en especial después de enfermedades intestinales como diarreas, enfermedades inflamatorias del intestino, e infecciones de la piel.
El Centro Nacional para Medicina Alternativa y Complementaria reporta que hay beneficios de usar los probióticos para tratar la diarrea, prevenir infecciones urinarias, tratar el síndrome de intestino irritable, disminuir la duración de la infección por Clostridium difficile, por Helicobacter pylori y en algunos casos de dermatitis en los niños. Pero no queda claro que tanto curan las enfermedades o si se trata de un efecto placebo.
Se necesita más información para saber si los probióticos son seguros en todos los niños pequeños, en los ancianos y en gente con enfermedades del sistema inmune. Y unos estudios recientes parecen concluir que ayudan a disminuir los cólicos en los bebés.
Los efectos secundarios de los probióticos son menores y generalmente son gases e inflamación abdominal.
Te recuerdo que es importante que consultes a tu médico antes de tomar probióticos.
Tomado de Vida y Salud
viernes, 10 de diciembre de 2010
Una Cena Colorida

domingo, 21 de noviembre de 2010
Niños con diabetes en el colegio: ¿misión imposible?

Un niño con diabetes debe cuidarse y mantener el control sobre su alimentación en todo momento. Eso incluye las horas que pasa en el colegio o la escuela, donde la tentación puede ser mayor al ver a otros niños que consumen alimentos que para él o ella pueden ser perjudiciales. Además, debe realizarse controles o quizás tenga que medicarse en ese período de tiempo. ¿Cómo puedes ayudarlo a sobrellevar estas tareas de una manera más amena?
Un niño con diabetes debe tener cuidados especiales para controlar su enfermedad en todo momento, tanto en la casa como en el colegio. Esto no sólo implica aprender a seleccionar las comidas más apropiadas, sin saltarse ninguna, sino también otros cuidados, como controlar sus niveles de azúcar en la sangre o aplicarse insulina en los momentos adecuados, saber qué cuidados debe tomar al hacer ejercicios y a quién recurrir en caso de que se sienta mal.
Como primera medida, es útil organizar y planificar cómo resolvería situaciones que podrían ser riesgosas mientras el niño está en el colegio y compartir con él la información que, acorde a su edad, esté capacitado para comprender.
Por ejemplo, las mediciones durante el horario escolar podría realizarlas solo o con ayuda de algún adulto, al igual que las aplicaciones de insulina. En este segundo caso, es importante que tu hijo sepa cuándo y a quién debe recurrir cuando llegue el momento. Del mismo modo, si detecta que tiene un nivel alto o bajo de azúcar en la sangre, debe tener muy claro adónde o a quién pedir ayuda.
Otra de las principales preocupaciones que probablemente tengas si tu hijo tiene diabetes es el tema de la alimentación. Cuando el niño o la niña están en casa, tú puedes controlar qué y cuánto come, pero en el colegio es distinto. Allí, además, hay máquinas expendedoras que pueden proveer botanas y golosinas en cualquier momento, mientras que la oferta de la cafetería también puede resultar una tentación nociva. ¿Qué puedes hacer al respecto?
Una posibilidad es preparar la comida en casa para que tu hijo la lleve al colegio. Si ese es el caso, recuerda consultarle a él o ella qué prefiere comer y qué quisiera llevar: la mejor manera de hacerlo es armar el menú en conjunto, para que tenga la posibilidad de elegir y opinar sobre lo que más le gusta.
De todos modos, no hace falta que esto se repita a diario. En general, las cafeterías tienen varias selecciones y seguramente incluyan alimentos apropiados para quienes padecen diabetes. Para que estés tranquilo(a), consulta en el colegio cuál será el menú (muchos los publican en sus páginas del Internet) y en base a eso puedes decidir y explicarle a tu hijo(a) cuáles son las mejores opciones para él o ella y decidir juntos.
En todo momento, estimúlalo(a) a comer frutas y cereales en lugar de botanas y golosinas y transmítele la importancia de que sus almuerzos sean variados y bajos en grasas. Del mismo modo, las bebidas deben ser sin azúcar y la leche descremada. Durante el almuerzo, incluso, es preferible que elija agua en vez de jugos o gaseosas (sodas).
Todas estas sugerencias alimenticias se aplican tanto en el colegio como en la casa, así que promuévelas también en el hogar. Si tienes otros hijos explícales de qué se trata la diabetes y las ventajas que tiene una alimentación más sana para todos . Pero especialmente con tu hijo o hija que padece de diabetes, no dudes en hablar abiertamente del tema y dejarlo que se exprese libremente en cuanto a sus temores y a sus sensaciones con respecto a la enfermedad.
Recuerda que la alimentación para él es parte del tratamiento (como si fuera medicina) y debe ser sana y respetando los horarios. Pero esta idea puede transmitírsela con metáforas que un niño pueda comprender mejor. Por ejemplo, puedes decirle que el alimento para él es como el combustible para un vehículo, que le dará energía y fuerzas para realizar las actividades que desee, pero si elige un combustible que no es el adecuado, el vehículo puede descomponerse y eso mismo puede ocurrirle a su cuerpo.
Siguiendo estos consejos, no hay motivo para que el niño no pueda llevar una vida saludable y disfrutar el colegio, sus amistades y actividades cotidianas.
Recuerda que la diabetes no se puede curar, pero es una condición que se puede controlar.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Tres simples hábitos saludables te protegen contra el cáncer de mama

La prevención del cáncer de mama está en tus manos. No importa si tienes antecedentes de este tipo de cáncer en tu familia. Si sigues tres sencillos consejos, puedes evitar que el cáncer del seno se desarrolle en tu cuerpo. Sigue leyendo y entérate de los resultados de una nueva investigación al respecto.
Si tu mamá, tu abuela, tu tía o tu hermana tienen cáncer del seno, tus alarmas deben estar encendidas. Existe un componente hereditario que puede hacer que seas más propensa a desarrollarlo. Pero, ¿qué pensarías si te dijera que solamente con seguir 3 simples hábitos puedes darle la batalla a la genética?
¡Así es! Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Rochester en Nueva York, encontró que hay tres cosas que pueden ayudarte a que te protejas de desarrollar cáncer del seno aunque tengas historia familiar de este tipo de cáncer, en especial si ya pasaste por la menopausia:
1.Hacer ejercicio con regularidad
2.Mantener un peso sano
3.Beber alcohol en moderación, o eliminarlo.
¿Cuál de todos estos te cuesta seguir? El primero y el segundo, sin duda van de la mano y se conectan con una buena alimentación. Si no haces ejercicio, nunca es tarde para empezar. No tienes que empezar haciendo un triatlón, puedes comenzar saliendo a caminar diariamente por media hora, haciendo yoga, montando bicicleta, o practicando algún deporte como natación o tenis. Lo importante es que estés en movimiento por al menos 40 minutos o una hora al día. Esto te ayudará a mantenerte dentro de un peso saludable (de acuerdo a tu estatura y a tu edad).
Y si te gusta acompañar tu cena con una copa de vino, puedes seguir haciéndolo. Sólo recuerda no excederte: el límite de alcohol recomendado para una mujer, de acuerdo a la Asociación Americana del Cáncer, es de una copa al día.
Los investigadores quisieron realizar este estudio para demostrarle a las mujeres que están genéticamente predispuestas a desarrollar cáncer de mama, que no todo está fuera de su control. Para lograr su objetivo, analizaron a casi 2,000 mujeres entre las edades de 50 y 79 años, durante un poco más de 5 años.
Pero las buenas noticias que trae esta investigación no lo son sólo para aquellas mujeres que tienen una historia familiar de cáncer del seno. El estudio, publicado en este mes de octubre en la revista Breast Cancer Research, también indica que poner en práctica estos tres puntos es igualmente beneficioso para cualquier mujer.
La conclusión es clara: seguir estos tres hábitos saludables reduce el riesgo del cáncer de seno en las mujeres con y sin historia familiar de éste tipo de cáncer. Para ser más específicos, entre aquellas mujeres que tenían antecedentes familiares de cáncer de mama que siguieron estos tres hábitos, sólo 6 de cada 1,000 desarrollaron cáncer en un período de un año. Mientras que 7 de cada 1,000 mujeres con estas mismas características que no siguieron estos hábitos, desarrollaron cáncer en el mismo período.
El caso de las mujeres sin antecedentes familiares de cáncer de mama que sí siguieron estos hábitos, es diferente, ya que aproximadamente 3.5 mujeres de cada 1,000 fueron diagnosticadas con cáncer de seno en el curso de un año; comparado con 4.6 de cada 1,000 que no siguieron ninguno de estos hábitos saludables y desarrollaron cáncer de mama.
Estos resultados demuestran que los hábitos saludables como hacer ejercicio, tener un peso sano y beber en moderación, sí tienen un efecto que se puede medir en cuanto a la incidencia del cáncer del seno.
Así que si pensabas que si por el hecho de tener historia familiar de cáncer de mama, estabas también condenada a sufrirlo, es hora de que cambies tu manera de pensar.
Mejor empieza a practicar estos 3 sencillos hábitos y reducirás el riesgo de padecer de este tipo de cáncer que tanto afecta a las mujeres.
jueves, 11 de noviembre de 2010
5 mitos errados sobre los carbohidratos

Papa, arroz, pan, pasta, frijoles, banano y bizcocho… el escuchar nombrar esos alimentos o verlos en tu plato cuando estás a dieta, es como si te nombraran a tu peor enemigo. ¿Realmente son tan malos los carbohidratos? Los nutricionistas y los dietistas expertos dicen que no. Entérate para que puedas incluirlos en tu dieta sin sentir que la estás traicionando.
Mito # 1. Los carbohidratos son las “harinas”.
Este es el primer mito que necesitas derrumbar, pues no es del todo cierto. Aunque es cierto que la mayoría de las harinas contienen carbohidratos, también se encuentra en los dulces, los granos (fríjoles, lentejas, maíz) y los cereales (como la avena). Pero además, también hay carbohidratos en ciertas verduras y ciertas frutas con alto contenido de almidones y fructosa (azúcar de las frutas) como la zanahoria, la manzana, el banano o guineo, entre otros. E incluso, la misma leche y los productos lácteos contienen carbohidratos.
¿Realmente pueden ser tan malos todos estos alimentos? Sigue leyendo para que te enteres.
Mito # 2. Los carbohidratos engordan.
¡No seas injusto! Cuando comes, tu cuerpo digiere los carbohidratos para obtener azúcar, su principal fuente de energía. Pero no creas que es lo mismo que el azúcar que endulza tu café. El azúcar del cuerpo se llama glucosa y es algo así como su combustible.
Evidentemente, los alimentos que proporcionan azúcar y calorías a tu cuerpo, deben comerse con precaución. Pero no es justo catalogar a todos los carbohidratos como alimentos que engordan o culparlos de nuestro sobrepeso. Los culpables somos nosotros mismos pues no sabemos cuáles comer, en qué cantidad y cómo.
En primer lugar, es importante diferenciar los carbohidratos “más saludables” de los “menos saludables”. En segundo lugar, si comes muchos carbohidratos pero mantienes una vida sedentaria, ¿qué crees que hará el cuerpo con la energía y las calorías extra? ¡Obviamente acumularlas! Y en tercer lugar, muchas veces no son los carbohidratos los que engordan, sino cómo los preparas y con qué los acompañas, como por ejemplo las papas fritas con catsup (ketchup) o el bizcocho con crema dulce encima.
Mito # 3. No hay carbohidratos saludables.
¡Falso! Lamentablemente los carbohidratos que más conocemos o que más acostumbramos comer, son los que menos beneficios traen, pues sólo brindan azúcar a tu cuerpo y carecen de fibra y otros nutrientes. Estos son los carbohidratos refinados, como la harina blanca o el arroz blanco, y el azúcar refinada con la que se preparan tantos postres.
Pero es posible elegir carbohidratos “saludables”. Estos son los carbohidratos que están compuestos principalmente de fibra, como los granos y los cereales integrales, los vegetales y las frutas. La fibra es excelente para la salud y además para tu dieta porque te da una sensación de saciedad que te evita comer en exceso. Además, los alimentos integrales así como las frutas y verduras están llenos de vitaminas y minerales muy beneficiosos para tu cuerpo.
Mito # 4. Si dejas de comer carbohidratos, adelgazas inmediatamente.
Esto puede ser verdad, pero no sucede exclusivamente con los carbohidratos. Cuando dejas de comer cualquier alimento rico en calorías con seguridad bajarás de peso. Lo mismo sucede con las dietas bajas en grasas o las dietas vegetarianas, por ejemplo.
Si sueles comer muchos carbohidratos habitualmente, al desaparecerlos por completo de tu dieta, tu cuerpo sentirá esa ausencia y empezará a buscar energía en otras fuentes de reserva que hay en tu cuerpo, como la grasa acumulada. Como resultado vas a perder peso. Pero… ¿a qué costo? El siguiente mito te ayudará a comprender los riesgos de dejar de comer carbohidratos.
Mito # 5. El dejar de comer carbohidratos es saludable.
Todo depende. En efecto, el comer carbohidratos en exceso, o comer únicamente carbohidratos refinados o procesados, no es saludable pues aumenta los niveles de azúcar en tu sangre más rápido que otros, y te brinda calorías de más que tu cuerpo no quema y que se acumulan haciéndote aumentar de peso.
Pero, el dejar de comer carbohidratos por completo tampoco lo es. Según el Instituto de Medicina, los carbohidratos deberían ser entre el 45% y el 60% de las calorías que comes a diario (entre 6 y 11 porciones), para cumplir con los requisitos nutricionales de tu cuerpo. Cuando dejas de recibir esa cantidad, a tu cuerpo le podrían faltar nutrientes y fibra que necesita para funcionar adecuadamente, especialmente por la limitación de frutas (que también son carbohidratos) y eso podría causarte problemas digestivos como estreñimiento.
Además, ¿sabías que los deportistas tienen una dieta basada en carbohidratos? ¡Sí! Muchos deportistas llevan una dieta alta en carbohidratos antes de una competencia de resistencia, pues éstos los llenan de la energía que necesitan para rendir al máximo. Si lo hacen los deportistas, debe ser porque no son tan malos como muchos piensan, ¿no crees?


