DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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domingo, 8 de abril de 2012

El tráfico de la ciudad está dañando tu cerebro

 
Millones de personas en el mundo viven en ciudades congestionadas por los incontables autos o carros en sus autopistas. El estrés que trae estar atascado en el tráfico es sólo una forma más en que se afecta la salud. Ahora, unas investigaciones demuestran que los gases emitidos por los automóviles que respiramos mientras esperamos en un embotellamiento (trancón, atasco) de tráfico, pueden dañar las células cerebrales.

Manejar en una ciudad congestionada por el tráfico es tal vez de las cosas más estresantes que puede haber. No hay nada más frustrante que querer llegar a tu destino y tener que andar a paso de tortuga en un carro que fue diseñado, precisamente, para llevarte más rápido a donde quieres llegar. Desafortunadamente, muchas de las grandes ciudades en el mundo se ven cada día más congestionadas, lo cual incide directamente en la calidad de vida de sus habitantes. En algunas ciudades, por ejemplo, la gente pasa un promedio de 4 horas en su auto para ir y venir del trabajo. Esto, sin duda alguna genera estrés y otros problemas de salud que tal vez no te hubieras imaginado.

Unos estudios nuevos hablan de que el humo y los gases que emiten los automóviles tiene un efecto negativo en la salud de las células cerebrales afectando la capacidad de aprendizaje y la memoria – entre otras funciones cognitivas – desde una edad temprana.

Hasta ahora, los científicos no saben a ciencia cierta por qué la exposición al humo del tráfico puede dañar al cerebro, pero cada vez más investigadores se interesan en averiguar la causa. Es el caso del epidemiólogo Jiu-Chiun Chen de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos, quien está estudiando el efecto de la contaminación por los autos en 7,500 mujeres en 22 estados diferentes en dicho país.

Pero hay algo que sí se ha comprobado en investigaciones previas realizadas en Holanda: respirar el aire contaminado al nivel de la calle (es decir, cuando vas en tu carro, coche o auto) en sólo 30 minutos puede aumentar la actividad cerebral en las regiones responsables de regular el comportamiento, la personalidad y la toma de decisiones.

Además, según estudios hechos este año en la Universidad de Harvard y en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, respirar el aire de una ciudad altamente contaminada por los automóviles por 90 días, puede cambiar la manera en que los genes se comportan en las personas mayores y alterar el genoma de un recién nacido a nivel molecular.

Otros estudios al respecto llevados a cabo en Nueva York, Boston (en Estados Unidos), Beijing (en China) y Varsovia (en Polonia), hablan de que los niños que viven en áreas en donde las emisiones de los gases y el humo de los automóviles son elevadas, obtuvieron calificaciones más bajas en evaluaciones de inteligencia y estaban más predispuestos a sufrir de ansiedad, depresión y de problemas de atención que aquellos niños que viven en ciudades en donde el aire es más limpio. Incluso, se encontró que las mujeres expuestas a este tipo de emisiones reportaron problemas de la memoria y en general, la contaminación causada por el tráfico en las ciudades también puede incidir en el aumento de casos de Alzheimer y la degeneración rápida en pacientes con la enfermedad de Parkinson.

Si bien estos estudios son preliminares, los científicos que estudian el tema están de acuerdo en que la evidencia de que los embotellamientos de tráfico afectan mucho más que tu paciencia, siguen creciendo.

El cerebro humano es vulnerable a los cambios en el ambiente y esto lo demuestra. Yo espero que los gobiernos en los distintos países del mundo tomen conciencia sobre el tema del transporte y haya soluciones viables para depender menos de los automóviles: no sólo así salvaremos la calidad del aire que respiramos, sino también, la salud de nuestro cerebro.

Tomado de Vida y Salud

martes, 11 de enero de 2011

7 factores que pueden hacerte aumentar de peso y no se relacionan con la dieta


Además de cuidarte con la alimentación y hacer ejercicios, hay otros factores que pueden afectar tu peso. Aquí te contamos qué cosas pueden hacer que aumentes de peso, que no se relacionan con los alimentos. ¡Te vas a sorprender!

¿Te preguntas qué pasa contigo que a pesar de cuidarte casi obsesivamente con las comidas y hacer ejercicios dos veces por semana no logras bajar de peso o lo haces muy lentamente? ¿Te cuesta comprender por qué esa amiga que se la pasa tomando gaseosas (sodas, refrescos) y comiendo papas fritas y chocolates se mantiene tan flaca, e incluso sin hacer gimnasia?

La respuesta es que, además de la dieta y el ejercicio, hay otros factores que generan obesidad de los que en general se conoce poco. Si eres de las que se la pasa haciendo dieta para controlar su peso, he aquí algunos datos que te pueden interesar: 7 factores que pueden incrementar tu peso, que no se relacionan con los alimentos.

1.El estilo de vida de las madres. Los niños con madres que trabajan mucho tienden a ser más obesos que aquellos cuyas madres están más tiempo en casa, ocupándose de las tareas y los cuidados del hogar. Lo mismo ocurre con niños que fueron concebidos por madres mayores de edad o que durante el embarazo consumieron muchos alimentos altos en grasas.

2.La infancia. Los niños que fueron operados de las amígdalas (que se llaman también anginas en algunos países) tienden a aumentar de peso luego de la operación. Asimismo, quienes contrajeron un tipo de virus del resfrío denominado Adenovirus 36 cuando eran niños, tienden a tener sobrepeso cuando son adultos.

3.Los genes. Los científicos continúan encontrando y descubriendo ciertos genes que se relacionan con la obesidad. En este caso, el aumento de peso se relaciona con cuestiones de herencia.

4.El medio ambiente. Algunas investigaciones han demostrado que vivir expuestos a ciertos contaminantes y pesticidas pueden ayudar a aumentar la obesidad.

5.El aire acondicionado. Las personas que viven en lugares climatizados no necesitan que su cuerpo haga ningún esfuerzo por mantenerse más fresco o más caliente. En esos casos, algunas investigaciones demostraron que también hay tendencia a la obesidad.

6.El sueño. Las personas que no duermen bien o descansan mal pueden aumentar de peso, así como aquellas que dejan la luz prendida de noche. Esto se debe a que la falta de sueño puede provocar varios cambios hormonales así como estimular el apetito e incrementar el cansancio, lo que hará que evitemos hacer ejercicios.

7.Los medicamentos. Algunos medicamentos pueden causar aumento de peso, por ejemplo algunos que se utilizan para controlar la diabetes, la hipertensión o la depresión, entre otros.

¿Estás pensando cuál de todas estas cosas puede ser la que te está complicando la dieta? No te desanimes, la clave siempre está en mantener una dieta saludable acompañada por una rutina de ejercicios, no sólo para mantener la silueta sino también para vivir más sanos.

Pero si ves que esto no te ayuda con los kilos o las libras de más y te preocupa el tema, no dudes en consultar a tu médico para que pueda ayudarte con un tratamiento que se ajuste a tus necesidades particulares. El o ella podrían orientarte acerca de cuáles son los factores que sabotean tu campaña para bajar de peso.

Tomado de Vida y Salud