DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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lunes, 14 de mayo de 2012

Los granos de café sin tostar relacionados con la pérdida de peso

Según un comunicado de prensa de la “American Chemical Society”, el consumo de granos de café sin tostar podría aumentar la pérdida de peso.

El “café verde” se refiere a las semillas crudas o sin tostar de los frutos deCoffea (también llamadas granos de café). Los granos de café verde se limpian, se secan, se tuestan, se muelen y se percolan para hacer la popular bebida de café.

Hay evidencia preliminar que sugiere que el extracto de café verde puede mejorar la composición corporal y el peso en las personas con sobrepeso. Sin embargo, se requieren ensayos clínicos bien diseñados a mayor escala para confirmar estos resultados.

En un nuevo estudio, los investigadores reclutaron a 16 personas con sobrepeso u obesas de entre 22 a 26 años de edad y les pidió que consumieran cápsulas de extracto de grano de café sin tostar o un placebo durante 22 semanas. El extracto de café se dió en dosis bajas de 700 miligramos o altas de 1.050 miligramos. Durante el período del estudio, cada sujeto alternó entre la dosis alta, la dosis baja y el placebo.

Después de las 22 semanas, los participantes habían perdido un promedio de 17 libras (7,7 kilos). Tuvieron una disminución del peso corporal promedio de 10,5 por ciento y una disminución de grasa corporal promedio de 16 por ciento. Según los investigadores, la pérdida de peso habría sido aún mayor si los participantes hubiesen tomado únicamente el extracto de café en grano durante todo el estudio, en lugar de tomar también el placebo.

El equipo llegó a la conclusión de que los granos de café sin tostar, podrían ayudar a mejorar la pérdida de peso. Sin embargo, se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos.

Para obtener más información sobre el café, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • American Chemical Society. http://portal.acs.org
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 6 de enero de 2012

¡A poner el “trasero” (los músculos de los glúteos) en forma!

Imagen tomada de internet

El hacer ejercicios específicos para el área de los glúteos tiene sus ventajas: no solamente se tonifica y se afirma esa parte del cuerpo, lo que te hará sentir más confiada y segura tanto en jeans como en traje de baño, sino que al mover uno de los grupos de músculos más grandes del cuerpo, estarás quemando calorías adicionales incluso después del entrenamiento, reforzarás también la espalda, los muslos y el abdomen. Es una oferta irresistible… ¿qué esperas?

Esos cuerpos perfectos que exhiben las modelos son en parte herencia, se deben a la genética, pero en parte se deben a trabajar duro, son producto de sacrificios a la hora de comer y de horas y horas en el gimnasio. Pero sin pretender, ni mucho menos querer figurar en el próximo catálogo de Victoria´s Secret, hay mucho que puedes lograr si te propones mejorar ciertas áreas del cuerpo que han perdido tonicidad y están un poco flácidas. La zona de los glúteos, en particular, es una de la que más les preocupa a las mujeres y una de las que más se afecta por factores como la edad, la vida sedentaria y los embarazos. La buena noticia es que puedes obtener buenos resultados en poco tiempo si combinas los siguientes elementos:
  1. Ejercicios aeróbicos para quemar el exceso de grasa alrededor de los glúteos, acompañados de una dieta balanceada, baja en calorías. Caminar, (especialmente en un plano inclinado si caminas sobre una estera), trotar y escalar son actividades que utilizan estos músculos y son tremendamente efectivas para tonificarlos (y de paso, al resto del cuerpo).
  2. Ejercicios de resistencia, específicos para los músculos glúteos como los que te recomendamos a continuación. Para cada uno, proponte realizar 3 tandas de 15 repeticiones cada una, 3 días a la semana.
  3. Recuerda comenzar con una sesión de calentamiento de 10 minutos y terminar con una sesión de enfriamiento y estiramiento.
Debes tener en cuenta que la forma del “trasero” la determinan los músculos glúteos (son tres: el mayor, el mediano y el pequeño, más la grasa que los recubre). La rutina de ejercicios mejora esa forma y fortalece los músculos, pero para una remodelación más dramática, como por ejemplo, la que se produce después de una gran pérdida de peso, o para hacerlos más protuberantes si son muy aplastados o planos, entonces necesitas recurrir a un cirujano plástico para otro tipo de procedimiento.

Ejercicios para los glúteos

Las sentadillas (squats): es el ejercicio por excelencia para esta zona del cuerpo, aunque también te servirá para afinar y fortalecer los muslos. Lo más importante es que trates de mantener la alineación correcta del cuerpo para no lesionar tu espalda.
  1. Comienza de pie, con la espalda recta, los pies paralelos entre sí y separados a la distancia de los hombros. Puedes mantener los brazos cruzados al frente, o extendidos para mantener mejor el equilibrio.
  2. Mientras inhalas, lleva las caderas hacia atrás (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria), manteniendo el torso firme y la espalda recta. Cuando los muslos queden paralelos al suelo ha llegado el punto más bajo al que debes llegar.
  3. Exhala mientras vuelves a la posición inicial. Repite 15 veces.
Variaciones: puedes realizarlos con los pies unidos o más separados, lo que representa un mayor esfuerzo tanto para los glúteos como para los muslos.

Las zancadas: excelente ejercicio que requiere además una buena coordinación de movimientos. Puede realizarse en dos variantes (con paso largo o más corto).
  1. Comienza de pie con las piernas ligeramente separadas a la amplitud de los hombros. Las puntas de los pies deben estar ligeramente inclinadas hacia adentro.
  2. Toma un gran paso hacia adelante, con el torso lo más recto posible, flexionando ambas rodillas. La rodilla de la pierna delantera debe quedar alineada con el tobillo y el muslo paralelo al suelo.
  3. No debes tocar el suelo con la rodilla trasera. Impulsando con la pierna trasera, elévate hasta llegar a la posición inicial.
  4. Repite 15 veces. Al principio te será difícil llegar a este punto. Realiza las que puedas respetando la forma. A medida que te vayas fortaleciendo, podrás realizar toda la tanda.
  5. Repite con la pierna opuesta.
Trata de evitar los siguientes errores: ...

Si deseas seguir leyendo, favor pincha aquí

miércoles, 7 de diciembre de 2011

12 consejos para que no subas de peso durante la temporada de las fiestas


Hay que tener una voluntad de hierro para no caer en la tentación de tanta comida deliciosa que estará a nuestro alcance durante esta temporada festiva. Desde el Día de Acción de Gracias hasta el Año Nuevo, seguro te lloverán invitaciones de amistades, familiares y compañeros de trabajo que implican comer y beber más de lo habitual. Por un lado, ¡qué delicia!, pero por otro te preguntas si podrás evitar recuperar el peso que tanto esfuerzo te tomó perder ( o seguir sumando libras a las que ya te sobran). No te desanimes. No tienes que renunciar a la diversión si tienes un plan que incluya las sugerencias que te damos más adelante.

Ponches, turrones, asados, tortas navideñas, hayacas, buñuelos, un buen coquito… ¿no se te hace la boca agua? Con tanta delicia es prácticamente inevitable ganar peso durante las fiestas. A pesar de lo que normalmente se piensa, el aumento promedio de peso durante esta época no es tan alto. Según un informe publicado en The New England Journal of Medicine, el promedio de aumento de peso durante las fiestas es de una libra más o menos. Esa es la buena noticia. Pero presta atención: si bien esa libra no parece excesiva, el estudio también concluye que la mayoría de las personas nunca la pierde, es más, sigue acumulando esa libra adicional año tras año. 

 Y como el aumento de peso promedio de los adultos es de unas 2 libras al año, la conclusión es que gran parte de ese aumento puede atribuirse en gran medida al exceso de comida durante las fiestas. ¡Olvídate de disculparte pensando que entre tus resoluciones de Año Nuevo la primera será ponerte a dieta! Es preferible que prepares un plan de acción. Aquí tienes una lista de 12 consejos para que los pongas en práctica.
  1. Contrarresta las reuniones familiares y las salidas a restaurantes con más comidas preparadas en casa. ¿Te espera una gran celebración de Navidad, la fiesta de la oficina, o una salida con las amigas a un restaurante de moda? No tienes porque perderte la experiencia. Por cada una de estas ocasiones, planea comidas caseras y balanceadas el resto de la semana, en las que tú tengas pleno control de las calorías. Aunque son días de mucho ajetreo, ahorra tiempo en cualquier cosa, menos en ordenar comida ya preparada. Ten en reserva en la nevera (refrigerador) una sopa ligera de vegetales, frutas frescas picaditas, yogur bajo en calorías y azúcar. Así podrás satisfacer el apetito en estos días, sin recurrir a la clásica pizza, o a la hamburguesa y las papitas del restaurante de comida rápida.
  2. No te saltes comidas. En el maratón de compras, decoraciones y compromisos sociales, es fácil olvidarse de comer. Ahí es cuando la desorganización te gana la batalla de las calorías, porque al sentirte muerta de hambre, comerás cualquier cosa y en cualquier cantidad. Organiza las comidas y si vas a estar fuera de casa, lleva contigo barritas que te proporcionen fibra y energía por unas 100 calorías.
  3. Especialmente ahora no te olvides del ejercicio. No solamente te ayuda a quemar gran parte del exceso de calorías de la temporada, también te ayudará a controlar el estrés relacionado con esta época, y a dormir y a descansar mejor. Considera incluso incrementar tu rutina. Si acostumbras a ejercitarte 30 minutos al día, aumenta la sesión a 45 minutos. Y si haces ejercicios 3 veces a la semana, auméntalos a 5. Eso sí, no uses el ejercicio como excusa para comer más de la cuenta.
  4. En estos días, muchas personas queridas, tu mamá, tu abuela o una tía, van a pasar mucho tiempo en la cocina preparando platos deliciosos, quizás los típicos y tradicionales de tu país de origen, que solamente saboreas una vez al año. No tienes por qué privarte de ellos, pero sírvete con moderación. En lugar de un plato tipo montaña, sírvete un plato “de muestra”: un poquito de todo para darte gusto sin sentirte culpable.
  5. Si tú eres la anfitriona o la cocinera, cuidado con ir probando o comiendo mientras cocinas “para no desaprovechar ni un trocito”. Si sobra comida, distribúyela entre tus invitados, especialmente los postres. Les haces un favor y te ahorras las calorías.
  6. Evita las tentaciones, especialmente durante estas semanas a fin de año. No guardes ni galletitas ni caramelos en la gaveta del escritorio. Sustitúyelos por paquetes de pasas, frutos secos o barritas de energía. Tampoco traigas paquetes de papitas o picaditos a casa. Sustituye esos productos, llenos de calorías y sodio, por palomitas de maíz sin sal. Calman el apetito y son muy bajas en calorías.
  7. ¿Fiesta en la oficina? Ofrécete a llevar un platillo y trata de que sea lo más saludable posible: una ensalada fresca, un fruta picada, o cortes de pavo magro. Así tienes la seguridad de que habrá algo que puedes comer que es compatible con tu dieta. En lugar de soda (refresco) o alcohol, trae tu botella de agua, o té frío con poca o sin azúcar.
  8. No llegues a la reunión o a la fiesta con el estómago vacío. Antes de salir de casa, come unas rebanadas (lascas) de pavo, una ensalada verde o un yogur. De esa forma, evitas comer demasiado de lo que menos te conviene. Otra buena opción es una bolsita de frutos secos y un trocito de queso bajo en grasa. Como tienen proteína te mantendrás llena por más tiempo y podrás evitar las tentaciones mucho mejor.
  9. Aléjate de la mesa del buffet y si hay baile, no pares en toda la noche. Concéntrate en socializar, en ponerte al día con las amistades que no ves hace tiempo, en lugar de comer. Si te sientas con una bandeja de comida delante, seguro que comerás sin parar.
  10. Si el menú de la fiesta te parece irresistible, disfrútalo pero mastica cada bocado muy despacio para que te sientas satisfecha con menos cantidad. Evita repetir, especialmente los postres o los platos con mucha salsa.
  11. Si la celebración es en un restaurante, ordena algo que te guste, pero de la sección de los entremeses que trae porciones más pequeñas. Si no, comparte el plato principal con una amiga y ordena una buena ensalada que te deje satisfecha.
  12. No te excedas con el alcohol. Recuerda que tiene 7 calorías más por gramo que los carbohidratos y 4 calorías más por cada gramo que las proteínas. Y si se trata de bebidas típicas de la estación como el “eggnog”, ponche de huevo o rompope, ten todavía más cuidado (tiene como 450 calorías por vaso). Elige una bebida que puedas tomar en las rocas, o diluida con club soda o agua mineral. O mezcla mitad vino y mitad club soda en una copa para que el trago represente solamente unas 100 calorías aproximadamente.
¿Y qué puedes hacer si de todas formas comes o bebes más de lo debido? Mañana será siempre otro día y te ofrece la oportunidad de comenzar de nuevo. Traza tu plan para alimentarte mejor y ejercitarte más, sin recriminaciones inútiles que ya no te servirán de nada.

Por ahora, concéntrate para que disfrutes esta época tan bonita del año, vigilando lo que comes para que también protejas tu salud. Y si tienes algún truco o consejo que te ha dado resultado, compártelo con nosotros. ¡Felices fiestas!

Tomado de Vida y Salud

viernes, 24 de junio de 2011

La grasa puede regresar después de la liposucción


Un nuevo estudio descubrió que el cuerpo tendría una forma de detectar la cantidad de grasa que tiene y se las ingenia para recuperarla, si es eliminada mediante algún método externo como la liposucción, aunque parece que vuelve en zonas diferentes. Si estás pensando en someterte a algún tratamiento de ese tipo, piensa adónde prefieres tener más volumen: ¿en las caderas o en los hombros? Sigue leyendo y sabrás porqué debes responderte a esta pregunta antes de hacerte una liposucción.
“Espejito, espejito… ¿qué le está pasando a mi cuerpito?” Ahora que la liposucción se ha convertido en la cirugía más común para reducir la grasa en esas partes del cuerpo que más te molestan (que en las mujeres suelen ser las caderas), un estudio reciente ha comprobado que la grasa comienza a volver al cuerpo, apenas un año después de que haya sido operado. Y lo más llamativo es que no vuelve al mismo lugar sino que lo que te quitas de las caderas parece volver pero más arriba, en la parte superior del abdomen, los hombros, brazos y tríceps.
Unos investigadores de la Universidad de Colorado, en los Estados Unidos, encontraron esto al evaluar a un grupo de mujeres de peso normal con acumulación de grasa en las caderas y el abdomen. Realizaron el estudio dividiendo al grupo en dos: unas se hicieron liposucción y las otras no, y compararon a ambos grupos (al último grupo le ofrecieron operarse a un precio más económico al finalizar el estudio, si así lo deseaban).
Lamentablemente, los resultados no fueron alentadores ya que los científicos comprobaron que la grasa perdida volvía en diferentes zonas del cuerpo. Esto ocurre, según los investigadores, porque el organismo “defiende” su propia grasa, es decir que controla el número de sus células de grasa tan cuidadosamente como el volumen de grasa.
La pregunta que surgió entonces fue por qué las células de grasa no volvieron al lugar donde se encontraban antes de la cirugía, sino que se desplazaron a otro. En respuesta, los investigadores creen que puede ser porque la liposucción destruye violentamente la estructura en forma de red en la que viven las células de grasa debajo de la piel.
La liposucción es un tipo de cirugía estética mediante la cual se eliminan los depósitos de grasa excesiva no deseados, ya sea para mejorar la apariencia corporal o para pulir los contornos corporales irregulares o deformes, como debajo del mentón, el cuello, los pómulos, la parte superior de los brazos, los senos, el abdomen, los glúteos, las caderas, los muslos, las rodillas, las pantorrillas y los tobillos. Por eso, algunas veces, a este procedimiento se lo denomina contorneado corporal.
A pesar de que actualmente la liposucción es algo muy popular, se trata de una cirugía compleja y puede implicar una recuperación dolorosa y complicaciones graves. Por eso es importante pensar cuidadosamente antes de tomar la decisión de someterse a esta cirugía, que utiliza una máquina de liposucción e instrumentos especiales que, en pocas palabras, se introducen por la piel y aspiran la grasa que se quiere quitar.
¿Y tú, te has hecho alguna liposucción, cuánto hace, te está pasando lo que han descubierto los investigadores o, por el contrario, todavía estás pensando si te animas a someterte a esta operación? Pues no te preocupes ni te apresures: piénsalo dos veces y luego una más si es necesario, antes de tomar la decisión de operarte (sobre todo ahora que tienes esta información).
Según comentaron los investigadores, las mujeres que participaron en el estudio y se sometieron a la liposucción estaban contentas con el resultado, ya que no se sentían cómodas con sus caderas y sus muslos, e incluso entre las mujeres del grupo que no fueron operadas, más de la mitad eligió hacerse una liposucción cuando finalizó el estudio, aún conociendo los resultados.
Por otro lado, recuerda que esta cirugía estética no reemplaza a la dieta ni al ejercicio y que lo importante no es controlar la obesidad por una cuestión puramente visual y estética sino, básicamente, para mantener una buena salud. Por eso, como te decimos siempre, independientemente de si eliges un tratamiento como la liposucción por cuestiones estéticas, la clave está en mantener hábitos saludables que te permitan vivir más y mejor.

Tomado de Vida y Salud

martes, 11 de enero de 2011

7 factores que pueden hacerte aumentar de peso y no se relacionan con la dieta


Además de cuidarte con la alimentación y hacer ejercicios, hay otros factores que pueden afectar tu peso. Aquí te contamos qué cosas pueden hacer que aumentes de peso, que no se relacionan con los alimentos. ¡Te vas a sorprender!

¿Te preguntas qué pasa contigo que a pesar de cuidarte casi obsesivamente con las comidas y hacer ejercicios dos veces por semana no logras bajar de peso o lo haces muy lentamente? ¿Te cuesta comprender por qué esa amiga que se la pasa tomando gaseosas (sodas, refrescos) y comiendo papas fritas y chocolates se mantiene tan flaca, e incluso sin hacer gimnasia?

La respuesta es que, además de la dieta y el ejercicio, hay otros factores que generan obesidad de los que en general se conoce poco. Si eres de las que se la pasa haciendo dieta para controlar su peso, he aquí algunos datos que te pueden interesar: 7 factores que pueden incrementar tu peso, que no se relacionan con los alimentos.

1.El estilo de vida de las madres. Los niños con madres que trabajan mucho tienden a ser más obesos que aquellos cuyas madres están más tiempo en casa, ocupándose de las tareas y los cuidados del hogar. Lo mismo ocurre con niños que fueron concebidos por madres mayores de edad o que durante el embarazo consumieron muchos alimentos altos en grasas.

2.La infancia. Los niños que fueron operados de las amígdalas (que se llaman también anginas en algunos países) tienden a aumentar de peso luego de la operación. Asimismo, quienes contrajeron un tipo de virus del resfrío denominado Adenovirus 36 cuando eran niños, tienden a tener sobrepeso cuando son adultos.

3.Los genes. Los científicos continúan encontrando y descubriendo ciertos genes que se relacionan con la obesidad. En este caso, el aumento de peso se relaciona con cuestiones de herencia.

4.El medio ambiente. Algunas investigaciones han demostrado que vivir expuestos a ciertos contaminantes y pesticidas pueden ayudar a aumentar la obesidad.

5.El aire acondicionado. Las personas que viven en lugares climatizados no necesitan que su cuerpo haga ningún esfuerzo por mantenerse más fresco o más caliente. En esos casos, algunas investigaciones demostraron que también hay tendencia a la obesidad.

6.El sueño. Las personas que no duermen bien o descansan mal pueden aumentar de peso, así como aquellas que dejan la luz prendida de noche. Esto se debe a que la falta de sueño puede provocar varios cambios hormonales así como estimular el apetito e incrementar el cansancio, lo que hará que evitemos hacer ejercicios.

7.Los medicamentos. Algunos medicamentos pueden causar aumento de peso, por ejemplo algunos que se utilizan para controlar la diabetes, la hipertensión o la depresión, entre otros.

¿Estás pensando cuál de todas estas cosas puede ser la que te está complicando la dieta? No te desanimes, la clave siempre está en mantener una dieta saludable acompañada por una rutina de ejercicios, no sólo para mantener la silueta sino también para vivir más sanos.

Pero si ves que esto no te ayuda con los kilos o las libras de más y te preocupa el tema, no dudes en consultar a tu médico para que pueda ayudarte con un tratamiento que se ajuste a tus necesidades particulares. El o ella podrían orientarte acerca de cuáles son los factores que sabotean tu campaña para bajar de peso.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 12 de noviembre de 2010

¿Quieres perder peso? ¡A desayunar!


El desayuno es la primera comida del día y la más importante. Si tienes unas libras o kilos de más y piensas que no desayunar evita que consumas calorías que no necesitas, ¡te equivocas! Si quieres perder peso, lo que debes hacer es precisamente, desayunar. Aquí te explicamos por qué esa primera comida del día es tu mejor aliada en el control y la pérdida de peso.

Tengo una amiga que siempre ha querido bajar de peso y nunca desayuna. Según ella, es su estrategia para evitar consumir calorías de más. Sin embargo, por más que hace dietas, no baja de peso. El problema de mi amiga y, estoy segura, de muchas personas más en el mundo, es que piensan que desayunar no es necesario y que al contrario, contribuye a engordar. Pues ¡qué equivocados están! Seguramente habrás oído una y mil veces que hay que desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo. Aunque es un dicho popular, es cierto. La primera comida del día es la más importante y te ayuda a perder peso y a mantenerte en un peso ideal. ¿Por qué? Es sencillo de entender. Toma nota:

El empezar el día con un desayuno saludable que incluya fibra, lácteos bajos en grasa y proteínas, evita que cuando sean las 11 de la mañana estés muriéndote de hambre y como aún no es la hora de almorzar, caigas en tentaciones peligrosas para tu peso: panes dulces, chocolates, cafés cargados de calorías. También puede suceder que comas un almuerzo muy grande (alto en calorías) porque tienes mucha hambre y quieres calmarla a como dé lugar. El ayuno prolongado puede aumentar la respuesta de tu cuerpo a la insulina (encargada de transportar la glucosa que da energía a las células), lo que a su vez incrementa la acumulación de grasa y el aumento de peso. En otras palabras: no desayunar evita que produzcas las encimas que se necesitan para metabolizar la grasa y perder peso.

Desayunar te da una gran dosis de energía para tus actividades diarias. Además, inicia tu metabolismo y te motiva a hacer más actividad física. Varios estudios han comprobado que las personas que no desayunan, hacen menos ejercicio, lo cual se traduce también en aumento de peso.

Si desayunas, aprendes a comer mejor a lo largo del día. Las personas que desayunan diariamente incluyen más frutas y verduras en su dieta.

Pero ¡atención! esto no quiere decir que abuses del desayuno y comas cosas que no debes: existen desayunos saludables y otros que pueden ser una bomba para tu organismo. Es importante que elijas inteligentemente.

Qué prefieres: ¿una rosca de pan con mantequilla o cereal y frutas? Si tu respuesta es la primera, debes de re-evaluar lo que comes: los alimentos ricos en carbohidratos (el pan blanco por ejemplo) tienen más calorías y te llenan menos. En cambio, los cereales de granos integrales, las frutas o un yogurt bajo en grasa contienen más fibra y te llenan más con menos calorías.

Veamos un ejemplo: un desayuno compuesto por una taza de avena, ½ taza de leche baja en grasa, 1 taza de fresas y una cucharada de nueces tiene solamente 307 calorías. En cambio, un desayuno compuesto por un bagel con queso crema (típico en Estados Unidos) puede tener más de 400 calorías. Esto es menos comida, más calorías y más grasa. ¿Ves la diferencia?

Los huevos son una opción saludable también si los acompañas con pan integral y frutas. Ten cuidado con las opciones de comida rápida que podrías elegir para ahorrar tiempo. Más vale comerte un poco de cereal con alto contenido en fibra, una banana y un huevo cocinado que acabar con el tocino, el queso, las frituras y el pan dulce que ofrecen los menús de los restaurantes de comida rápida que te van a proporcionar más calorías y, frecuentemente son menos saludables.

Que el tiempo no sea tu excusa: toma la decisión y haz que tu desayuno sea una parte importante del inicio de tu día y verás que se reflejará en la balanza.

Si tienes dudas, consulta con una dietista registrada para que diseñe un desayuno y un plan alimenticio que tome en consideración tu peso y tu actividad física.

No lo olvides: para perder peso, date un desayuno de rey.

Tomado de Salud y Vida

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Derribando 4 mitos sobre el acné

El acné es una de las preocupaciones más presentes durante la adolescencia. Como es algo tan común, existen muchos mitos acerca de esta condición de la piel. Aquí puedes informarte sobre ellos para que la próxima vez que alguien te diga que lo mejor es apretarlos para que sanen más rápido, sepas si en realidad, es lo mejor que puedes hacer.

El tener acné es sinónimo de ser adolescente. Quien no tenga granitos durante la pubertad, es prácticamente una excepción. Los cambios hormonales que sufre el cuerpo en esta etapa de transición de la niñez a la adultez, son los responsables de que muchas fiestas se vean saboteadas por la aparición de los molestos granos en la cara.

No dudo que sabes de lo que hablo. Justamente cuando quieres lucir más linda o más atractivo, ¡pum! Sale un brote que se interpone en tus planes. Entonces, claro, empiezas a pensar en cuáles son las causas de que tengas acné o cuál es el mejor tratamiento, y puede que en busca de la respuesta, te topes con más de un mito al respecto.

Mito #1: El acné se debe a lo que comes.

¡Falso! Si te han dicho que evites comerte una barra de chocolate o un pan con mantequilla porque el comértelos te causará que te salga un granito de inmediato, no lo creas. Aunque el acné no es causado directamente por lo que comes, si ayuda que tengas una nutrición balanceada. Las frutas, las verduras, los granos integrales y el beber mucha agua, contribuyen a la salud de tu piel.

Mito #2: El acné se debe a la falta de higiene.

¡Falso! Si bien lavarse la cara es un hábito excelente para remover el exceso de grasa, la mugre y las células muertas que cada día se acumulan en tu cara, el no lavarse no es la causa de los desagradables granos. Es más, si te lavas la cara de forma vigorosa, pueden empeorar porque se irrita la piel. Así que toma nota: lo mejor para el acné es lavar tu cara dos veces al día con un jabón suave o especial para el acné. Sécate suavemente y aplica una crema para el acné.

Mito #3: El apretar los granitos y reventarlos es la mejor manera de que desaparezcan.

¡Falso! Aunque la tentación de reventarlos cada vez que te miras al espejo, sea más fuerte que tú, no lo hagas. El apretar los granos puede hacer que los gérmenes se instalen más profundo en tu piel, lo cual causa más enrojecimiento, infecciones y dolor. Además, puede hacer que te salgan cicatrices permanentes. Mi consejo es: evita la tentación y busca tratamiento. Si los medicamentos que venden sin receta médica no te funcionan, habla con un dermatólogo para mantener al acné bajo control.

Mito #4: El acné es causado por el estrés:

¡Falso! La ansiedad que te produce tu desempeño en los deportes o los nervios que tienes porque no sabes si vas a pasar todas las materias en el colegio, no tienen nada que ver con tu acné. A veces el estrés hace que tu piel produzca más grasa, pero eso no se traduce en más granitos.

Recuerda que por ahí andan rondando muchos mitos infundados sobre el acné. No caigas en la trampa, mejor busca tratamiento especializado y verás cómo podrás sobrellevar mejor esta etapa de tu adolescencia. El acné no durará para siempre ¡verás que pasará!

Tomado de Salud y vida