DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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domingo, 5 de agosto de 2012

¿Cintura ancha y vientre abultado? ¡Peligro al corazón!

Un nuevo estudio relaciona a las personas con exceso de peso y cuerpo con forma de manzana (que es aquél en el que el abdomen es más ancho que las caderas), con el riesgo de tener problemas del corazón. En este caso, se ha encontrado que las posibilidades de sufrir muerte cardiaca repentina son mayores. No dejes que eso te ocurra a ti.

El solo hecho de ser obeso aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y del sistema circulatorio. Ahora, además, un grupo de investigadores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, ha encontrado que las personas obesas que tienen grasa acumulada en el vientre y un cuerpo con forma de manzana tienen más posibilidades de sufrir lo que se conoce como muerte cardiaca repentina, que es la que se produce en menos de una hora luego de que aparecen los síntomas.

Para llegar a estos resultados, que fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad del Ritmo Cardiaco (Heart Rhythm Society), en Boston, los científicos analizaron los expedientes de más de 15 mil personas de 45 a 64 años, que habían participado en un estudio sobre el riesgo de ateroesclerosis en las comunidades, entre 1987 y 1989. Tomaron en cuenta la edad, el sexo, la raza, la educación, el si fumaban o no y los antecedentes familiares de enfermedad cardiaca.

Así detectaron que el índice de masa corporal (IMC) — que es la relación entre el peso y la altura –, la circunferencia de la cintura y la proporción entre la cintura y la cadera se vinculaban con el riesgo de muerte cardiaca repentina. Para conocer dicha proporción, por ejemplo, se estima que es de 1 cuando las caderas y la cintura tienen la misma medida. Ten en cuenta que una proporción de más de 0.8 en las mujeres y de 0.95 en los hombres se consideran negativas, o sea, no son saludables.

Por el momento, estos datos deben ser tomados como preliminares y ser evaluados por otros científicos; pero de ser así, demostrarían que la obesidad abdominal es un factor de riesgo independiente de la muerte cardiaca repentina, incluso considerando otros factores como la diabetes, la hipertensión y la enfermedad de las arterias coronarias (o sea, las arterias del corazón).

Esta no es la primera vez que una investigación relaciona la obesidad abdominal con los problemas del corazón. El año pasado, un análisis de la Mayo Clinic que se publicó en la edición correspondiente al 10 de mayo de la revista del Colegio Americano de Cardiología, había encontrado que la gente con enfermedad arterial coronaria que tiene aunque sea un poco de grasa abdominal corría más riesgo de fallecer que quienes acumulan grasa en otra parte del cuerpo. El mismo efecto se observó incluso entre los pacientes con un índice de masa corporal normal.

Mientras tanto, sea donde sea que se acumule la grasa en tu cuerpo, está comprobado que la obesidad es un factor de riesgo para muchas enfermedades, no sólo del corazón sino también otras como la diabetes y hasta complicaciones en las articulaciones.

La buena noticia es que tú puedes hacer muchas cosas para modificar esta situación, ya que la obesidad y las condiciones asociadas están relacionadas, en parte, con el estilo de vida. Si practicas ejercicio con regularidad y llevas una dieta balanceada, podrás perder el exceso de peso, mejorar tu calidad de vida y vivir mejor, por más tiempo.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 6 de mayo de 2012

El ejercicio y los errores de principiante. ¡Evítalos!

¿Estás listo(a) para hacer ejercicio? ¡Te felicito! Es uno de los requisitos principales para tener una buena salud. Pero ¡cuidado! No creas que simplemente ponerte un par de tenis o inscribirte en un gimnasio lo harán todo por ti. Más allá de la voluntad, debes evitar caer en ciertos errores que cometen especialmente los principiantes, cuando se trata de hacer ejercicio. Toma nota y no caigas en ellos, para sacarle el mejor provecho a tu rutina.

La suerte del principiante no necesariamente es evidente en quienes deciden iniciar una rutina de ejercicios. El afán de perder peso o estar en forma rápidamente o las ganas de sentirse activo(a) pueden hacer que hagas ejercicio sin pensar en la técnica. Cuando hablo de técnica, me refiero a la manera correcta de hacer ejercicio para obtener los mayores beneficios posibles en tu organismo. No es lo mismo hacer abdominales haciendo fuerza con el cuello, que hacerlos, como su nombre lo indica, con el abdomen. Sin embargo, muchas personas se engañan pensando que hacen ejercicio cuando en realidad pueden estar perdiendo el tiempo y de paso, haciéndole daño a su cuerpo. ¡Cuidado! Aquí te cuento cuáles son los errores más comunes para que los tengas en cuenta y evites caer en ellos:
  • Deja la lectura para otro momento: actualizarte en tus lecturas por diversión o por estudio mientras te ejercitas en la caminadora eléctrica, no es una buena idea mientras estás en movimiento, pues te quita la concentración del ejercicio. Para que el ejercicio de resultados, es necesario pensar en lo que estás haciendo, respirar, acelerar tu ritmo, etc. ¡No te distraigas!
  • Caminar con pesas no es tan bueno como piensas. En realidad, muchas personas comprometen de esta forma la posición de su espalda, pues tienden a inclinarse hacia adelante, lo cual pone presión en los tobillos, los cuadriceps y las rodillas (canillas) sin beneficiar a los brazos o a la espalda.
  • Agarrarte muy fuerte de las máquinas de ejercicios hace que no ejercites los músculos necesarios. Es decir, si estás en la caminadora o trotadora sujetando muy fuerte a las barras de los lados para no caerte, estás haciendo trampa, pues la idea es que tus piernas sean las que te sostienen. De igual manera, si te inclinas hacia adelante no logras un buen resultado. En lugar de agarrarte, simplemente posa tus dedos sobre la barra y pon la trotadora a una velocidad que tus piernas puedan manejar.
  • Pensar que el ejercicio cardiovascular es suficiente… ¡es un error! Para estar en forma necesitas ejercicios de flexibilidad y de resistencia para tonificar los músculos ya que empiezan a perder su masa a la edad de 30 años.
  • Hacer abdominales con el cuello: he visto a muchas personas en el gimnasio haciendo abdominales sin utilizar el abdomen: hacen fuerza en el cuello y en el tronco. Cuando hagas abdominales, concéntrate en el abdomen. De allí tiene que salir la fuerza para levantarte. De lo contrario, no lograrás nada más que un dolor de cuello insoportable.
  • Evitar calentar antes de ejercitarte es poner a tus músculos en riesgo de sufrir lesiones, y a tu corazón, lo pones a trabajar muy rápido sin previo aviso. El calentamiento es indispensable para una buena sesión de ejercicios.
  • De la misma manera, toma tiempo para descansar al final de tu sesión de ejercicios. Necesitas el enfriamiento y el estiramiento para evitar que tus músculos te duelan.
Y por supuesto, a la hora de hacer cualquier rutina de ejercicios, no te olvides que hidratarte es indispensable. Antes, durante y después. ¿Un consejo? siempre elige el agua en vez de otras bebidas.

Teniendo en cuenta estas recomendaciones, no vas a caer en los errores de principiante y estarás en el camino a mejorar tu condición física.

De nuevo, si te decidiste a empezar una rutina de ejercicios ¡felicitaciones! Es un regalo para tu salud.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 20 de enero de 2012

4 excelentes tips para incinerar esa grasa abdominal

La verguenza o timidez de tener una barriga flácida no es la peor parte de tener esa grasa abdominal en exceso. Esa llantita de más que tienes ahí puede aumentar tus posibilidades de obtener una enfermedad cardíaca, un paro o hasta diabetes!

La buena noticia es que no se necesita un plan dietético muy complicado para quemar esa grasa. 

Por eso, si tienes esa pancita de la cual te quieres deshacer, sigue estos 4 consejos que te ayudarán a disminuirla considerablemente.

1. Cree en ti mismo

Uno de los factores más importantes para lograr el éxito es la forma en que crees sobre ti mismo y tus capacidades. Si pasas por constantes dudas y negativismo, no podrás sobrepasar cualquier momento duro que llegues a vivir. Si quieres lograr una meta, debes primero creer que tienes lo que se necesita (y créeme que lo tienes).

Perder peso no es algo meramente estético, te ayudará a tener una vida mucho más saludable y a sentirte mucho mejor día con día. Míra este reto como el camino hacia un nuevo estilo de vida, el que has esperado por tanto tiempo y velo menos como una dieta. Si te enfocas más en un estilo de vida sano en vez de llevar una dieta te será más fácil seguir adelante y dejar de lado cualquier momento negativo y amargo.

2. Come nutritivamente

Si quieres que tu cuerpo opere de una mejor manera haciéndole más fácil la tarea de quemar grasa abdominal, es necesario que te alimentes bien. Es elemental que tu dieta esté bien nutrida de proteínas, carbohidratos, grasas saludables, vitaminas y minerales. Para lograr esto, asegúrate de alimentarte de comidas enteras y naturales como frutas, vegetales, pollo, pavo, carnes magras, nueces, legumbres, huevos, frijoles, semillas y granos enteros.

Tampoco te preocupes de andar contando calorías por doquier, solo asegúrate de comer sanamente y verás cómo los buenos resultados empiezan a llegar. No pases hambre pero tampoco abuses.

3. Toma bastante agua

No tienes idea lo importante que es tomar agua. Lo peor es que siempre nos lo dicen pero siempre lo ignoramos no? El agua ayuda a metabolizar la grasa guardada y se encarga de eliminar el exceso de grasa y de toxinas. Ayuda además a prevenir la hinchazón y el estreñimiento y a controlar tu apetito.

Para un estado de salud óptimo, toma tu peso, divídelo entre 2 y toma esa cantidad de agua en onzas. Por ejemplo, si pesas 70 kilos, debes tomarte 35onzas de agua por día, lo que vendría siendo 1 litro de agua. Mantén siempre un vaso de agua cerca de ti, en la oficina, mientras viajas o en tu hogar.

4. Haz ejercicio

Cuando empieces tu plan dietético , empezarás automáticamente a reducir tu ingesta calórica y a reducir peso. Sin embargo esto no es suficiente, es necesario que añadas ejercicio a tu plan, de lo contrario tu metabolismo se empezará a frenar y a reducir significativamente tu habilidad de quemar grasa.

Eso si, no salgas corriendo a hacer ejercicios abdominales, la única forma de tener un abdomen esbelto es quemando esa grasa que tienes ahí. Si haces abdominales solo crearás músculo que se quedará enterrado debajo de esa grasa.

Si eres principiante, empieza realizando de 5 a 10 minutos de actividad cardiovascular media/intensa y empieza a aumentar con el tiempo. Si tienes más experiencia, realiza de 30 a 60 minutos. Esto combinado con una nutrición sana, hará que te deshagas de esa grasa en un 2x3.

Empieza poco a poco, haciendo ejercicio 3 días a la semana, tomando bastante agua y comiendo bastantes vegetales, conforme pase el tiempo mejora tu rutina y alimentación. Todo se logra paso a paso. Pero debes primero tomar la decisión, creer en ti mismo y empezar a lograr el cuerpo que siempre ha querido.

Información enviada por cuerpoaldente.com

jueves, 5 de enero de 2012

Los pro y los contra de la abdominoplastía

Imagen tomada de internet

Has perdido mucho peso pero no puedes recobrar el tono muscular en tu abdomen, te molesta la flacidez de esa zona y toda la piel que te sobra. ¡Ya no sabes qué hacer para eliminarlos! Alguien te ha hablado de la abdominoplastía, pero el sonido mismo de la palabra ya te causa algo de temor, no entiendes bien a qué se refiere ni tampoco sabes si es algo riesgoso o no. Para que despejes tus dudas, aquí te contamos lo bueno y lo malo de esta cirugía plástica del abdomen.

Cuando la dieta y el ejercicio no son suficientes para eliminar todo el peso que la persona desea, o incluso cuando se han ido quedando acumulaciones de grasa en áreas específicas, como el vientre, no hay que desesperarse. Hay recursos y métodos para volver a lucir un vientre plano, pero estas opciones, aunque muy efectivas, son más agresivas, potencialmente peligrosas y hay que considerarlas cuidadosamente con el médico.

Tal es el caso de la cirugía de la pared abdominal o abdominoplastía, por ejemplo, que es algo que en general se hace por elección propia y no por una necesidad médica. Es una cirugía muy efectiva, pero que no es recomendable para todos los casos.

Aunque permite eliminar la grasa acumulada en el abdomen y volver a fortalecer los músculos en esa zona del cuerpo, la abdominoplastia (que no debe confundirse con la liposucción) es una cirugía plástica que conlleva todos los riesgos que puede tener cualquier operación. Por ejemplo:
  1. Reacciones no esperadas a la anestesia, como problemas respiratorios y hasta un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.
  2. Sangrado, infección, hematoma, inflamación (hinchazón) y coágulos de sangre en las piernas o en los pulmones.
  3. Riesgos propios de la abdominoplastía en sí, como daño a los órganos internos, pérdida de piel, daño a los nervios que puede causar dolor o entumecimiento en parte del abdomen y problemas de cicatrización.
Además, la abdominoplastía requiere cuidados especiales luego de la operación. Tendrás dolor e incomodidad durante varios días después de la cirugía y posiblemente debas tomar calmantes y usar una faja durante 2 o 3 semanas.

Tampoco podrás hacer actividad física ni realizar movimientos que causen tensión en la zona abdominal durante un tiempo, ni tampoco podrás trabajar durante las primeras semanas después de la cirugía.

Asimismo, deberás ir al médico para que te quite los puntos y luego cuidar de no exponer la cicatriz al sol, para que no te queden manchas.

Por todo esto, antes de someterte a una abdominoplastía debes analizarlo bien con uno o varios especialistas que puedan asesorarte sobre el método más conveniente para ti. En general, las personas que se hacen una abdominoplastía son:
  1. Las mujeres que han tenido más de un embarazo y que, a pesar de la dieta y el ejercicio no logran mejorar el tono muscular.
  2. Las personas muy obesas que han perdido mucho peso, cuya piel y músculos no pueden recobrar su tono normal.
  3. Las personas mayores que, debido a la edad, la herencia, las fluctuaciones de peso significativas y/o cirugías anteriores, no logran la tonicidad abdominal que desean.
Si deseas seguir leyendo, pincha aquí

martes, 3 de enero de 2012

Cómo escoger a un cirujano plástico

Foto tomada de internet

En manos del cirujano plástico correcto, las imperfecciones y los efectos que deja el paso del tiempo se desvanecen bajo el bisturí. Pero si no lo seleccionas bien, ese sueño de verte más hermosa y más joven puede convertirse en pesadilla. No le confíes a cualquiera el cambio de tu rostro o de tu cuerpo. Para ayudarte en la selección, aquí te ofrecemos algunos consejos.

Lo llevas pensando desde hace tiempo y al fin te has decidido, a pesar de que le tienes un sano respeto, por no decir miedo, a la sala de operaciones: quieres hacerte una cirugía para eliminar esas bolsas debajo de los ojos (o las arrugas a los lados de la boca, la papada, el abdomen que no se reduce con nada, levantar los senos, en fin, tú sabes mejor que nadie cuál es el área del cuerpo que quisieras mejorar y que tanto te molesta ahora).

La selección de un cirujano plástico requiere tiempo y esfuerzo. Debes buscar el más indicado para que tu cirugía tenga éxito. Lo fundamental es escoger un cirujano acreditado, especializado y confiable.

Los requisitos de tu cirujano
  1. Acreditación y certificación: busca un profesional que esté acreditado por las asociaciones y juntas médicas del país. En los Estados Unidos, por ejemplo, el cirujano debe estar certificado por elAmerican Board of Medical Specialties (ABMS). Otras juntas y sociedades a las que puede pertenecer son la American Board of Plastic Surgery, TheAmerican Society for Aesthetic PlasticSurgery o el American Society of Plastic Surgeons.
  2. Especialización: un cirujano plástico es un profesional que reúne los conocimientos y el entrenamiento necesario para realizar procedimientos cosméticos y reconstructivos tanto en el cuerpo como en el rostro. Si tu cirugía es en el rostro, existen especialistas que son cirujanos plásticos faciales, que han sido entrenados exclusivamente en la cirugía cosmética y reconstructiva de la cara, la cabeza y el cuello. Este tipo de cirujano debe estar certificado por el American Board of Facial Plastic and Reconstructive Surgery (o por la junta médica acreditadora correspondiente en tu país). Esta es una opción, pero no un requerimiento.
¿Dónde puedes buscarlo?

Puedes obtener referencias y recomendaciones de tu médico de cabecera, de un familiar o de una amistad que ha recibido los servicios de ese cirujano o la línea de referencia de especialistas de un hospital local. Quizás hayas visto un nombre en un anuncio impreso o por televisión. También puedes buscarlo en la Asociación Médica o entre los cirujanos plásticos de tu área o ciudad en la web. Esa es la primera parte del trabajo de búsqueda.

Si deseas seguir leyendo el artículo, por favor, pincha aquí

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cómo escoger a un cirujano plástico


En manos del cirujano plástico correcto, las imperfecciones y los efectos que deja el paso del tiempo se desvanecen bajo el bisturí. Pero si no lo seleccionas bien, ese sueño de verte más hermosa y más joven puede convertirse en pesadilla. No le confíes a cualquiera el cambio de tu rostro o de tu cuerpo. Para ayudarte en la selección, aquí te ofrecemos algunos consejos.

Lo llevas pensando desde hace tiempo y al fin te has decidido, a pesar de que le tienes un sano respeto, por no decir miedo, a la sala de operaciones: quieres hacerte una cirugía para eliminar esas bolsas debajo de los ojos (o las arrugas a los lados de la boca, la papada, el abdomen que no se reduce con nada, levantar los senos, en fin, tú sabes mejor que nadie cuál es el área del cuerpo que quisieras mejorar y que tanto te molesta ahora).

La selección de un cirujano plástico requiere tiempo y esfuerzo. Debes buscar el más indicado para que tu cirugía tenga éxito. Lo fundamental es escoger un cirujano acreditado, especializado y confiable.

Los requisitos de tu cirujano
  1. Acreditación y certificación: busca un profesional que esté acreditado por las asociaciones y juntas médicas del país. En los Estados Unidos, por ejemplo, el cirujano debe estar certificado por el American Board of Medical Specialties (ABMS). Otras juntas y sociedades a las que puede pertenecer son la American Board of Plastic Surgery, TheAmerican Society for Aesthetic Plastic Surgery o el American Society of Plastic Surgeons.
  2. Especialización: un cirujano plástico es un profesional que reúne los conocimientos y el entrenamiento necesario para realizar procedimientos cosméticos y reconstructivos tanto en el cuerpo como en el rostro. Si tu cirugía es en el rostro, existen especialistas que son cirujanos plásticos faciales, que han sido entrenados exclusivamente en la cirugía cosmética y reconstructiva de la cara, la cabeza y el cuello. Este tipo de cirujano debe estar certificado por el American Board of Facial Plastic and Reconstructive Surgery (o por la junta médica acreditadora correspondiente en tu país). Esta es una opción, pero no un requerimiento.
¿Dónde puedes buscarlo?

Puedes obtener referencias y recomendaciones de tu médico de cabecera, de un familiar o de una amistad que ha recibido los servicios de ese cirujano o la línea de referencia de especialistas de un hospital local. Quizás hayas visto un nombre en un anuncio impreso o por televisión. También puedes buscarlo en la Asociación Médica o entre los cirujanos plásticos de tu área o ciudad en la web. Esa es la primera parte del trabajo de búsqueda.

El proceso de eliminación

Escoge dos o tres candidatos y pídeles una cita. Este encuentro directo con el cirujano es fundamental y en gran parte es similar a una entrevista de trabajo. Con la diferencia de que en este caso, tú eres el jefe y tú vas a decidir a quién darle el empleo.

Estas ideas te ayudarán durante la entrevista:
  • Recuerda que estás allí para obtener la mayor cantidad de información posible. Se directa y ve al grano.
  • Comunícale claramente qué cambios deseas lograr. Permite que el cirujano te explique las opciones y los procedimientos que recomienda para lograr tu objetivo. Evita llevar ideas preconcebidas sobre algún tipo de procedimiento que viste en una revista o que le hicieron a una de tus amigas. Quizás no funcionen en tu caso. Deja que el doctor te explique y luego decide.
  • Procura recibir la mayor cantidad de información que puedas sobre la operación que te recomiende:
  • Dónde se efectuará: ¿en el hospital, en una clínica o en la propia consulta?
  • ¿Qué tipo de anestesia se utiliza?
  • ¿Cuál es el tiempo de recuperación y cuándo puedo esperar ver los resultados?
  • ¿Cuáles son los riesgos asociados con este procedimiento?
  • ¿Cuántos procedimientos como éste ha realizado?
  • ¿Puede mostrarme fotos antes y después de otros pacientes?
  • ¿Cuál es el costo?
  • ¿Hay otras alternativas para lograr el efecto que busco? ¿Cuáles?
  • ¿Cuánto tiempo después puedo usar maquillaje y/o productos de belleza?
  • ¿Cómo puedo mantener mis resultados?
  • Si el cirujano se muestra impaciente, no te responde claramente o trata de imponerte otros procedimientos que no necesitas, descártalo. Continúa tu búsqueda.
La importancia de las fotos de antes y después

En todos los campos hay profesionales excepcionales, buenos, mediocres y hasta francamente malos. Lo mismo sucede con los cirujanos plásticos. La experiencia tampoco se improvisa. Con el tiempo y la práctica, el cirujano va perfeccionando la técnica. Es por eso que es fundamental que te muestre fotos de antes y después de pacientes que han recibido el mismo procedimiento que te interesa a ti. Es la mejor prueba de que las técnicas y los procedimientos que realiza logran resultados positivos en sus pacientes. Muchos de ellos autorizan a sus doctores que enseñen sus fotos, para informar debidamente a futuros pacientes como tú. Si el cirujano no puede enseñarte ninguna, entonces no tienes manera de evaluar su trabajo, por maravilloso que sea. Sigue buscando.

Si has quedado satisfecha con los resultados que te ha enseñado en las fotos, profundiza entonces más en lo siguiente:
  • ¿Qué tipo de anestesia que se utiliza en el procedimiento y quién la aplica (el mismo, una enfermera o un anestesista)? Si es anestesia general, la debe aplicar un(a) anestesiólogo(a), un médico especializado.
  • Efectos secundarios de la anestesia
  • Si es un procedimiento ambulatorio o requiere hospitalización
  • Si se realizará en una clínica, visítala. ¿Qué te parece el local? ¿El personal se ve amable y eficiente?
  • Pregunta qué medidas toma el doctor y su personal en el caso de que se presente una emergencia mientras se realiza tu procedimiento. No temas hacer estas preguntas. Es tu cuerpo, tu cara y tu vida. Pregunta si hay arreglos para trasladar a un hospital rápidamente en caso de una complicación seria.
Cuando reúnas toda la información que necesitas de tus posibles candidatos, podrás elegir el te parezca más calificado y te de más confianza en cuanto a dónde te va a realizar el procedimiento y cómo reaccionará en caso de una emergencia. Confía en tu intuición y tómate el tiempo necesario para decidir. Todo ese esfuerzo en buscar al cirujano que más te conviene no va a ser en vano. Al contrario. Es la forma más segura de lograr que tu cirugía resulte exitosa.

Tomado de Vida y Salud

martes, 19 de julio de 2011

¡Adiós a la barriguita! 13 consejos para lucir un vientre plano y llevar una vida más saludable

¿No estás cansada de esconder esa barriga prominente con ropa holgada? ¿O de sufrir el martirio de usar faja o ropa que te queda incómoda y apretada? Ya sabes que toda esa grasa que se ha ido acumulando en el área del vientre te hace sentir poco atractiva, perjudica tu salud y hasta te dificulta realizar las tareas de tu vida diaria. Para reducir esas libras y pulgadas de más es urgente que sigas un plan para bajar de peso, poco a poco y de forma saludable, quemando más calorías de las que consumes, elevando el nivel de tu metabolismo y reduciendo la grasa corporal general. Aquí te damos algunos consejos para que logres esa meta.
  1. Sigue una dieta baja en calorías y aumenta la actividad física. Si disminuyes 500 calorías al día, lograrás reducir unos 500 gramos por semana (alrededor de 1 libra), garantizando una pérdida gradual del peso extra. Lo ideal es que este tiempo te sirva de entrenamiento para aprender a comer mejor a largo plazo y para siempre, y así no recuperes el peso perdido una vez que termines la dieta.
  2. Para quemar rápidamente las calorías que consumes tienes que elevar tu metabolismo. Para lograrlo,  tienes que aumentar tu nivel de masa muscular — así que además de una rutina de ejercicios aeróbicos, incorpora al menos dos veces a la semana una rutina para fortalecer los músculos. Los ejercicios abdominales te ayudarán a mejorar la firmeza y tonicidad del área, pero para aumentar el gasto metabólico tienes que trabajar todos los grupos de músculos del cuerpo: abdomen, piernas, glúteos, pecho, espalda y brazos.
  3. Incrementa la intensidad de los ejercicios aeróbicos, pues el metabolismo aumenta hasta varias horas después de realizar los ejercicios. El ejercicio de alta intensidad aumenta el gasto energético y durante más tiempo. Así que intenta elevar el nivel de intensidad de tus aeróbicos (correr o trotar en lugar de caminar, por ejemplo), o intercala intervalos de alta intensidad con otros de intensidad baja o moderada.
  4. Come más frecuentemente y evita los ayunos y las dietas muy bajas en calorías. Reducir excesivamente las calorías acostumbra al cuerpo a la escasez y lo hace más eficiente a la hora de trabajar con menos “combustible”.  Ingiere comidas más pequeñas cada 3 ó 4 horas para mantener alto el nivel de tu metabolismo.
  5. Ingerir alimentos más a menudo no significa comer “de más”. Reduce las porciones y escoge los alimentos inteligentemente: evita los de alto contenido de azúcar y grasa y por lo tanto, de calorías. Buenas opciones son las frutas, las verduras y el yogur natural.
  6. Aumenta el consumo de agua (bebe toda la que puedas, con un mínimo de 8 vasos al día).
  7. Toma té verde, ya que incrementa el gasto metabólico durante varias  horas. Evita endulzarlo con azúcar y miel para no aumentar las calorías.
  8. Come suficiente proteína. El cuerpo utiliza más calorías para digerir la proteína que para digerir grasas o carbohidratos. Elige una fuente rica en proteína, pero baja en grasa, como las carnes magras de res, pollo, pescado, frijoles (porotos, habichuelas), lentejas, leche o yogur. Acompáñalos con frutas, verduras y cereales.
  9. Duerme lo suficiente. Si no lo haces, acumularás más grasa en el estómago. Según estudios recientes, las personas que no duermen lo suficiente tienen un 70% mayor probabilidad de sufrir de sobrepeso. La explicación es la siguiente: la leptina es una proteína que le indica al cerebro que el cuerpo ha recibido suficiente alimento y se encuentra satisfecho, reduciendo así la ansiedad de comer. La escasez de sueño reduce la producción de leptina, lo que resulta en un aumento del apetito y de las libras (kilos) de más. No sólo eso, la escasez de sueño reduce además la capacidad de producir la insulina que controla los niveles de azúcar en la sangre. De nuevo, esto provoca que los depósitos de grasa sean tan irregulares como los del azúcar. Así que deberás distribuir tu tiempo diario para incluir tanto la actividad física como el descanso necesario.
  10. Consume un desayuno rico en fibra (pan integral o cereal de avena).
  11. Evita la comida chatarra que contiene altos niveles de grasa y de sodio.
  12. No tienes que dejar de ir a tu restaurante favorito, sino aprender a seleccionar del menú los platos más indicados para tu nuevo estilo de vida: carnes a la plancha y una ensalada variada son buenas opciones. Si no puedes resistirte a ordenar un postre, modera las porciones e incrementa el nivel de ejercicios de ese día.
  13. Incrementa el consumo diario de frutas frescas y verduras y convierte esto en un hábito.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 10 de julio de 2011

¿Qué pasa si tu bebé no está en la posición correcta en el momento del parto?


Por lo general, cuando se acerca el momento del parto, el bebé se acomoda adentro de la matriz en una posición cómoda para nacer. Pero a veces, esto no sucede. ¿Qué pasa, entonces, si el bebé no se ubica con la cabeza hacia abajo, lista para que ésta salga primero durante el parto? ¿Qué sucede si tu bebé tiene una posición incorrecta a la hora del parto? ¿Cuáles son esas posiciones? En Vida y Salud te damos más información.
A medida que se acerca el momento del alumbramiento, el bebé, al igual que la mamá, se va preparando para el momento. Su cuerpo ya está completamente desarrollado y sólo falta que se ubique en la posición más cómoda para nacer. Esta es con la cabeza hacia abajo, como mirando hacia la espalda de la mamá, y se conoce como posición fetal.
Esto ocurre alrededor de las 3 o 4 semanas antes de la fecha prevista para el alumbramiento o parto. Sin embargo, a veces puede ocurrir que no se coloque en esa posición sino que por ejemplo, quede con los pies hacia abajo. Eso se conoce como posición pelviana. De hecho, el bebé puede colocarse en posiciones muy variadas:
  • Presentación cefálica. Esta es la presentación normal que ocurre en más del 95% de los partos. Cuando sale la cabeza primero, idealmente flexionada hacia el pecho para que salga primero la coronilla del bebé. En algunas ocasiones, puede haber la presentación de cara: con la cabeza hacia abajo pero mirando al frente. Esto puede prolongar y dificultar el trabajo de parto. Con supervisión médica, podrías intentar rotar al bebé poniéndote en cuatro patas con las nalgas levantadas. El médico también podría tratar de acomodar al bebé a través de algún método de versión, pero si no funcionan, quizá necesites una cesárea.
  • Presentación transversa o de hombros: atravesado en el abdomen, en posición horizontal, con la espalda hacia abajo, como mirando hacia arriba. En este caso, el médico podría tratar de voltearlo manualmente a la posición de cabeza, pero generalmente es necesario hacer una cesárea.
De las presentaciones de nalgas hay varios tipos:
  • Nalgas completas: con las nalgas hacia abajo y las piernas cruzadas.
  • Nalgas francas: con las nalgas hacia abajo y los pies hacia la cabeza.
  • Nalgas incompletas: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia arriba y el otro flexionado.
  • Presentación podálica: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia la pelvis y el otro flexionado.
En cualquiera de estas presentaciones de nalga hacia abajo, si llega el momento del parto y el bebé no ha cambiado su presentación, el médico podría intentar voltearlo manualmente, utilizando lo que se conoce como método de versión. Estas versiones pueden ser:
  1. Versión externa: cuando el médico oprime la parte exterior del abdomen de la mamá para mover al bebé. Este método es viable en embarazos normales pero no en todos, por ejemplo, cuando la mamá tiene sangrado vaginal, si el bebé es demasiado pequeño o su ritmo cardíaco no es normal, o si se trata de un embarazo múltiple.
  2. Versión interna: es cuando el médico introduce su mano a través de la vagina y del cuello uterino y mueve al bebé desde adentro.
Si ninguno de estos intentos tiene éxito, se necesitará practicar una cesárea.
Nadie conoce con certeza la causa de la presentación de nalgas, pero es más común que ocurra en ciertas situaciones. Entre ellas:
  • Cuando la mamá ha tenido más de un embarazo.
  • Si la mamá está embarazada de mellizos o más bebés.
  • Cuando el líquido amniótico, que es el que rodea al feto dentro del útero, no es escaso o es excesivo.
  • Si el útero no tiene una forma normal o contiene bultos (tumores, masas) anormales, como fibromas.
  • Cuando se produce lo que se conoce como placenta previa, es decir que la placenta cubre la entrada del útero, ya sea de manera total o parcial.
  • Si el bebé nace antes de tiempo (antes de la semana 37 de gestación).
La mayoría de los bebés en presentación pelviana nacen saludables. Sin embargo, ésta no deja de ser una situación especial y es posible que durante el parto se deban tomar decisiones para evitar complicaciones.
Si se acerca el momento del parto o alumbramiento y tu bebé no se ha acomodado en posición fetal, habla con tu médico acerca de esta situación para que te explique lo que podría ocurrir, cuáles son los riesgos para ti y para el bebé y qué es lo más seguro para ambos, de manera que juntos puedan planear el parto más conveniente en tu caso particular.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 24 de junio de 2011

La grasa puede regresar después de la liposucción


Un nuevo estudio descubrió que el cuerpo tendría una forma de detectar la cantidad de grasa que tiene y se las ingenia para recuperarla, si es eliminada mediante algún método externo como la liposucción, aunque parece que vuelve en zonas diferentes. Si estás pensando en someterte a algún tratamiento de ese tipo, piensa adónde prefieres tener más volumen: ¿en las caderas o en los hombros? Sigue leyendo y sabrás porqué debes responderte a esta pregunta antes de hacerte una liposucción.
“Espejito, espejito… ¿qué le está pasando a mi cuerpito?” Ahora que la liposucción se ha convertido en la cirugía más común para reducir la grasa en esas partes del cuerpo que más te molestan (que en las mujeres suelen ser las caderas), un estudio reciente ha comprobado que la grasa comienza a volver al cuerpo, apenas un año después de que haya sido operado. Y lo más llamativo es que no vuelve al mismo lugar sino que lo que te quitas de las caderas parece volver pero más arriba, en la parte superior del abdomen, los hombros, brazos y tríceps.
Unos investigadores de la Universidad de Colorado, en los Estados Unidos, encontraron esto al evaluar a un grupo de mujeres de peso normal con acumulación de grasa en las caderas y el abdomen. Realizaron el estudio dividiendo al grupo en dos: unas se hicieron liposucción y las otras no, y compararon a ambos grupos (al último grupo le ofrecieron operarse a un precio más económico al finalizar el estudio, si así lo deseaban).
Lamentablemente, los resultados no fueron alentadores ya que los científicos comprobaron que la grasa perdida volvía en diferentes zonas del cuerpo. Esto ocurre, según los investigadores, porque el organismo “defiende” su propia grasa, es decir que controla el número de sus células de grasa tan cuidadosamente como el volumen de grasa.
La pregunta que surgió entonces fue por qué las células de grasa no volvieron al lugar donde se encontraban antes de la cirugía, sino que se desplazaron a otro. En respuesta, los investigadores creen que puede ser porque la liposucción destruye violentamente la estructura en forma de red en la que viven las células de grasa debajo de la piel.
La liposucción es un tipo de cirugía estética mediante la cual se eliminan los depósitos de grasa excesiva no deseados, ya sea para mejorar la apariencia corporal o para pulir los contornos corporales irregulares o deformes, como debajo del mentón, el cuello, los pómulos, la parte superior de los brazos, los senos, el abdomen, los glúteos, las caderas, los muslos, las rodillas, las pantorrillas y los tobillos. Por eso, algunas veces, a este procedimiento se lo denomina contorneado corporal.
A pesar de que actualmente la liposucción es algo muy popular, se trata de una cirugía compleja y puede implicar una recuperación dolorosa y complicaciones graves. Por eso es importante pensar cuidadosamente antes de tomar la decisión de someterse a esta cirugía, que utiliza una máquina de liposucción e instrumentos especiales que, en pocas palabras, se introducen por la piel y aspiran la grasa que se quiere quitar.
¿Y tú, te has hecho alguna liposucción, cuánto hace, te está pasando lo que han descubierto los investigadores o, por el contrario, todavía estás pensando si te animas a someterte a esta operación? Pues no te preocupes ni te apresures: piénsalo dos veces y luego una más si es necesario, antes de tomar la decisión de operarte (sobre todo ahora que tienes esta información).
Según comentaron los investigadores, las mujeres que participaron en el estudio y se sometieron a la liposucción estaban contentas con el resultado, ya que no se sentían cómodas con sus caderas y sus muslos, e incluso entre las mujeres del grupo que no fueron operadas, más de la mitad eligió hacerse una liposucción cuando finalizó el estudio, aún conociendo los resultados.
Por otro lado, recuerda que esta cirugía estética no reemplaza a la dieta ni al ejercicio y que lo importante no es controlar la obesidad por una cuestión puramente visual y estética sino, básicamente, para mantener una buena salud. Por eso, como te decimos siempre, independientemente de si eliges un tratamiento como la liposucción por cuestiones estéticas, la clave está en mantener hábitos saludables que te permitan vivir más y mejor.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 18 de mayo de 2011

Los síntomas de cáncer de colon son similares entre los diferentes grupos de edad


¿Difieren los síntomas del cáncer de colon y sus causas entre la gente de 30 ó 40 años y las personas de más edad?
RESPUESTA del Dr. David Ahlquist, Gastroenterología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
Los síntomas del cáncer de colon son similares entre los jóvenes y los viejos.  Si bien la gran mayoría de casos de cáncer de colon ocurre entre personas de más de 50 años, la enfermedad podría pasar desapercibida en los jóvenes hasta que el cáncer se encuentre en estado más avanzado.  La detección oportuna de las personas con alto riesgo para cáncer de colon, conjuntamente con la evaluación a tiempo de cualquier síntoma preocupante, es fundamental para diagnosticar pronto el cáncer de colon y tratarlo eficazmente.
En muchos casos, no se logra identificar la causa exacta del cáncer de colon.  La edad es el factor más importante para tener mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, pues cerca de 90 por ciento de la gente diagnosticada con cáncer de colon sobrepasa los 50 años.  Sin embargo, existen varios factores hereditarios y ambientales que también pueden aumentar el riesgo de una persona de tener cáncer de colon y, cuando un joven de 30 ó 40 años presenta la enfermedad, lo más probable es que se deba a factores hereditarios.  Por otro lado, aunque sean raros algunos trastornos hereditarios, como la poliposis adenomatosa familiar y el síndrome de Lynch (cáncer colorrectal hereditario sin poliposis), éstos pueden aumentar considerablemente el riesgo de padecer la enfermedad.  Toda persona, sea cual sea su edad, tiene más riesgo de desarrollar cáncer de colon si alguno de sus padres, hermanos o hijos tuvo la enfermedad .  Aparte de la edad y antecedentes médicos familiares, otros factores de riesgo para cáncer de colon son el ser de raza afroamericana, tener alguna enfermedad inflamatoria del intestino (como colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn), ingerir una alimentación con alto contenido de grasa, ser inactivo, obeso o diabético, así como fumar o consumir mucho alcohol.
La probabilidad de tratar con éxito el cáncer de colon aumenta considerablemente cuando se lo diagnostica en las etapas iniciales, antes de que aparezcan los síntomas.  Existen varias alternativas para detectar el cáncer de colon, entre ellas, la colonoscopia, la colonografía por tomografía computarizada (colonoscopia virtual), la prueba de sangre oculta en heces, la sigmoidoscopia flexible con enema de bario y las pruebas de ADN en heces.  Debido a que la mayoría de casos de cáncer de colon se presenta entre personas mayores, no se acostumbra realizar la detección antes de los 50 años.  No obstante, en quienes tienen factores de riesgo genéticos, antecedentes familiares positivos a cáncer de colon u otros factores de riesgo importantes, la detección normalmente inicia durante la década de los 40 años.
Los estudios poblacionales revelan que las tasas de cáncer de colon aumentan entre la gente menor de 50 años.  Los casos que se presentan entre los jóvenes ahora representan más de 10 por ciento de todos los cánceres de colon.  Algunos factores ambientales, cambios en la alimentación y en el estilo de vida, así como una tendencia nacional hacia la obesidad podrían contribuir a dicho aumento.  Además, parece que el cáncer de colon que aflora en la juventud afecta con mayor frecuencia a los afroamericanos que a otros grupos étnicos.
Los síntomas más comunes de cáncer de colon son sangrado rectal y cólico en la parte inferior del abdomen.  Otros síntomas que ofrecen indicios son: cambios en la consistencia de las heces, estreñimiento, diarrea y pérdida de peso.  Cuando un análisis de sangre revela anemia nueva y reciente, eso generalmente suele indicar que existe un tumor en el colon.
Desgraciadamente, casi nunca se cree que la causa de los síntomas mencionados entre gente menor de 50 años sea el cáncer de colon y, por ello, el diagnóstico de la enfermedad podría retrasarse.  Las estadísticas revelan que, entre los jóvenes, se tiende a diagnosticar cáncer de colon cuando éste ya se encuentra en etapas más avanzadas.  Por eso, es muy importante que toda persona que presente síntomas de cáncer de colon, sobre todo sangrado rectal y cólico constante en la parte inferior del abdomen, busque asesoría médica, sea cual sea su edad.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 22 de abril de 2011

Hernias umbilicales


Mi primer hijo tuvo un hernia en el ombligo y no quiero que a mi segunda hija le pase lo mismo. Me dicen que le ponga una fajita ajustada en la cintura desde que me la traiga del hospital y que así no le saldrá. ¿Es cierto?
Desgraciadamente esa fajita no le va a servir para prevenir la hernia y probablemente hará que esté incómoda, según lo ajustada que se la ponga. Así que no se la recomiendo. Éste es otro de los mitos que se perpetúan porque si alguien usó la fajita en alguno de sus hijos y éste, por pura coincidencia, no tuvo hernia, va a decir que la fajita funcionó. Y en caso de que haya tenido hernia, le van a decir que fue porque no le puso la fajita lo suficientemente ajustada.
En realidad, las hernias umbilicales tienen un componente hereditario. Y son más comunes en los embarazos prematuros. Lo único que puede hacer y que está a su alcance es procurar llevar un embarazo saludable para disminuir las posibilidades de dar a luz antes de las 37 semanas.
Las hernias umbilicales se ven como una bolita de diferentes tamaños (según lo grande que sea la hernia) en el ombligo. Se deben a una debilidad de los músculos que rodean al ombligo y que permiten que los tejidos del abdomen salgan a través del mismo.
Si su hija es muy pequeña, no hay que hacer nada. El riesgo es cuando ya es muy grande, ya que podría salirse un trozo del intestino y estrangulársele, convirtiéndose así en una emergencia que requeriría cirugía inmediata.
En la mayoría de los casos las hernias umbilicales infantiles son pequeñitas y se cierran hacia los 3 años. Solamente es necesario operarlas si no han cerrado hacia los 4 ó 5 años, si son grandes, si causan algún síntoma y se tornan en una emergencia, o si la persona se siente muy incómoda desde el punto de vista estético. Pero que quede claro: las fajas ajustadas ni previenen las hernias en los bebés ni las hacen desaparecer.
Tomado de Vida y Salud