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domingo, 5 de agosto de 2012

¿Cintura ancha y vientre abultado? ¡Peligro al corazón!

Un nuevo estudio relaciona a las personas con exceso de peso y cuerpo con forma de manzana (que es aquél en el que el abdomen es más ancho que las caderas), con el riesgo de tener problemas del corazón. En este caso, se ha encontrado que las posibilidades de sufrir muerte cardiaca repentina son mayores. No dejes que eso te ocurra a ti.

El solo hecho de ser obeso aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y del sistema circulatorio. Ahora, además, un grupo de investigadores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, ha encontrado que las personas obesas que tienen grasa acumulada en el vientre y un cuerpo con forma de manzana tienen más posibilidades de sufrir lo que se conoce como muerte cardiaca repentina, que es la que se produce en menos de una hora luego de que aparecen los síntomas.

Para llegar a estos resultados, que fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad del Ritmo Cardiaco (Heart Rhythm Society), en Boston, los científicos analizaron los expedientes de más de 15 mil personas de 45 a 64 años, que habían participado en un estudio sobre el riesgo de ateroesclerosis en las comunidades, entre 1987 y 1989. Tomaron en cuenta la edad, el sexo, la raza, la educación, el si fumaban o no y los antecedentes familiares de enfermedad cardiaca.

Así detectaron que el índice de masa corporal (IMC) — que es la relación entre el peso y la altura –, la circunferencia de la cintura y la proporción entre la cintura y la cadera se vinculaban con el riesgo de muerte cardiaca repentina. Para conocer dicha proporción, por ejemplo, se estima que es de 1 cuando las caderas y la cintura tienen la misma medida. Ten en cuenta que una proporción de más de 0.8 en las mujeres y de 0.95 en los hombres se consideran negativas, o sea, no son saludables.

Por el momento, estos datos deben ser tomados como preliminares y ser evaluados por otros científicos; pero de ser así, demostrarían que la obesidad abdominal es un factor de riesgo independiente de la muerte cardiaca repentina, incluso considerando otros factores como la diabetes, la hipertensión y la enfermedad de las arterias coronarias (o sea, las arterias del corazón).

Esta no es la primera vez que una investigación relaciona la obesidad abdominal con los problemas del corazón. El año pasado, un análisis de la Mayo Clinic que se publicó en la edición correspondiente al 10 de mayo de la revista del Colegio Americano de Cardiología, había encontrado que la gente con enfermedad arterial coronaria que tiene aunque sea un poco de grasa abdominal corría más riesgo de fallecer que quienes acumulan grasa en otra parte del cuerpo. El mismo efecto se observó incluso entre los pacientes con un índice de masa corporal normal.

Mientras tanto, sea donde sea que se acumule la grasa en tu cuerpo, está comprobado que la obesidad es un factor de riesgo para muchas enfermedades, no sólo del corazón sino también otras como la diabetes y hasta complicaciones en las articulaciones.

La buena noticia es que tú puedes hacer muchas cosas para modificar esta situación, ya que la obesidad y las condiciones asociadas están relacionadas, en parte, con el estilo de vida. Si practicas ejercicio con regularidad y llevas una dieta balanceada, podrás perder el exceso de peso, mejorar tu calidad de vida y vivir mejor, por más tiempo.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 15 de junio de 2011

La disfunción eréctil puede ser el primer indicio de enfermedad cardiaca



¿Cuál es la conexión entre disfunción eréctil y enfermedad cardíaca?
RESPUESTA del Dr.Stephen Kopecky, Enfermedades Cardiovasculares, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
La disfunción eréctil, que es la dificultad de lograr o mantener la suficiente erección para tener relaciones sexuales, puede deberse a muchas causas; pero, generalmente, se la vincula a enfermedades del corazón.  La conexión entre estos dos trastornos se origina en el flujo sanguíneo, o la falta del mismo.
En esta conexión, se destaca una afección conocida como ateroesclerosis, que a veces también se llama endurecimiento de las arterias.  Las placas de colesterol se acumulan dentro de las arterias, ocasionando su estrechamiento, endurecimiento y taponamiento, cosa que restringe el flujo sanguíneo.  El taponamiento de las arterias puede derivar tanto en disfunción eréctil como en enfermedad cardíaca.  Debido a que la presencia de arterias taponadas en una zona del cuerpo indica que probablemente también existen en otras partes, la disfunción eréctil de un hombre puede ser señal de que corre más riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca, y viceversa.
Los factores de riesgo para la disfunción eréctil y la enfermedad cardíaca son básicamente iguales. Los principales factores que aumentan el riesgo de ambos trastornos son el tener niveles altos de colesterol, hipertensión, no hacer ejercicio, la gordura, la obesidad, el fumar, el padecer diabetes y la edad de la persona.
Según los hombres avanzan en edad, también es mayor el riesgo de sufrir enfermedad cardíaca o disfunción eréctil.  La enfermedad cardíaca y la disfunción eréctil son poco comunes entre los hombres de 40 a 50 años.  Las investigaciones han demostrado que el riesgo de presentar enfermedad cardíaca en un hombre que atraviesa por la década de los 40 años y no tiene disfunción eréctil es muy bajo.  En ese caso, la posibilidad de que un hombre presente estrechamiento de las arterias coronarias es menos de uno por ciento.  En cambio, cuando un hombre de 40 a 50 años sufre de disfunción eréctil, su riesgo de presentar enfermedad cardíaca es casi 50 veces mayor de lo normal.  En tales circunstancias, la disfunción eréctil indica la posibilidad de una enfermedad cardíaca incipiente.
Todo hombre que padezca de disfunción eréctil, sobre todo durante las décadas de los 40 y 50 años, debe acudir al médico.  A fin de evaluar el riesgo con precisión, el médico necesitará revisar el historial médico, hacer un examen físico y, en muchos casos, realizar estudios que puedan determinar si las arterias que van al corazón han empezado a estrecharse.
Una vez que un hombre entiende su riesgo, debe hablar con el médico respecto a cómo disminuirlo.  Eso podría incluir el implementar cambios en el estilo de vida, como perder peso o dejar de fumar, además de tomar medicamentos útiles, como los que disminuyen el colesterol o la presión sanguínea alta.
Al modificar los factores de riesgo, un hombre puede disminuir drásticamente el riesgo de presentar enfermedades cardíacas y, quizás, ayudar a mejorar la disfunción eréctil.  La obesidad, por ejemplo, es un factor de riesgo tanto para disfunción eréctil como para enfermedad cardíaca y se ha demostrado que perder peso ayuda a reducir los síntomas de disfunción eréctil.  En la mayoría de hombres, el riesgo de sufrir un ataque cardíaco disminuye significativamente pocos años después de realizar cambios que reducen el riesgo.  A pesar de que no se ha investigado tanto sobre la disfunción eréctil, los primeros estudios parecen indicar que lo dicho es igualmente válido para ese trastorno.  Al modificar los factores de riesgo para enfermedad cardíaca, por ejemplo, haciendo ejercicio regularmente, alimentándose sano, controlando eficazmente la diabetes y dejando de fumar, se disminuye bastante el riesgo de presentar disfunción eréctil.
Otra razón por la que los hombres deben acudir al médico cuando presentan disfunción eréctil, sin importar su edad, es que la afección podría ser la primera señal importante de taponamiento arterial.  Debido a que las arterias que proveen sangre al pene son más pequeñas que las que suministran sangre al corazón, los síntomas de la ateroesclerosis podrían primero mostrarse como disfunción eréctil y los estudios han demostrado que ésta precede a la aparición de síntomas de enfermedad cardíaca entre tres y cinco años.
Si usted padece de disfunción eréctil, no espere hasta que aparezcan otros síntomas.  Acuda al médico y consulte si la afección puede ser el primer indicativo de una enfermedad del corazón.  De serlo, posiblemente podrá recibir tratamiento antes de que los problemas cardíacos se vuelvan graves y, si padece una enfermedad cardíaca, recibir el tratamiento correcto podría ayudarle con la disfunción eréctil.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 14 de febrero de 2011

Las frutas y las verduras cuidan al corazón desde que somos niños

Posiblemente hayas escuchado o leído que tus hijos/as deben comer frutas y verduras para poder crecer sanos y fuertes. Ahora, estudios recientes han demostrado que estos alimentos también le hacen bien al corazón de los niños y les ayudan a prevenir enfermedades cardiacas cuando crezcan.

Las frutas y las verduras no son siempre las favoritas de los niños y las niñas. Muchas mamás se la pasan “luchando” para que las incorporen en su dieta, ya que sus beneficios para la salud no se pueden negar. Pero si a pesar de tu esfuerzo, el hacer que coman frutas y verduras sigue siendo casi una misión imposible, he aquí nuevos motivos para que te pongas manos a la obra y descubras nuevas estrategias para convencerlos y ayudarlos, no sólo a crecer sanos y fuertes, sino también para que se conserven saludables cuando sean adultos.

Más allá de que están cargadas de vitaminas y de antioxidantes, las frutas y las verduras pueden reducir las posibilidades de que tus hijos/as sufran del corazón cuando sean grandes. Esto fue detectado en una investigación reciente realizada en Finlandia. Específicamente, el estudio dice que comer frutas y verduras durante la infancia puede evitar o prevenir la aterosclerosis, que es uno de los pasos de la enfermedad cardíaca.

La aterosclerosis o arteriosclerosis también es conocida como el endurecimiento de las arterias (por donde pasa la sangre hasta el corazón), justamente porque cuando una persona tiene esta condición la capa interna de las arterias se vuelve más gruesa. Las arterias pierden flexibilidad, debido a que en su interior se deposita lo que se denomina placa, compuesta por colesterol, grasa y otras sustancias de la sangre.

Esto no ocurre de un día para el otro, se produce a través de un largo proceso que puede durar años e incluso décadas. En este sentido, el estudio demuestra que ya desde la infancia, la dieta puede ayudar a prevenir esta enfermedad.

Del mismo modo, otro estudio también realizado por científicos en Finlandia advierte que estas amenazas para el corazón se pueden detectar en los niños desde los 9 años. Es decir que a partir de esa edad, los niños pueden presentar factores como obesidad, colesterol y presión arterial alta, los que representan síntomas tempranos de enfermedad cardíaca y un riesgo mayor a desarrollar aterosclerosis al ser adultos.

Por todo esto, el promover una alimentación rica en frutas y verduras es, sin dudas, una decisión saludable. Se recomienda que los niños consuman por lo menos 5 tipos de frutas y verduras durante el día, de diferentes colores. Cuanto más colorido sea el plato más nutritivo resultará ser. Por ejemplo, aquí tienes algunas ideas para ponerle un toque de color a las comidas de tus niños (incluso, puedes jugar con ellos en relación a esto):

  • Rojo y rosado: manzanas, cerezas, fresas, tomates, sandías
  • Amarillo y blanco: bananas (o plátanos), piña, maíz
  • Verde: lechuga, uvas, peras, brócoli
  • Anaranjado: naranjas, zanahorias, calabaza (calabacín), melón
  • Azul y morado: ciruelas, uvas, berenjenas

Aún así, si hacer que tus hijos coman frutas y verduras te parece una tarea destinada al fracaso ¡no te rindas! Recuerda que los niños pueden llegar a probar un alimento nuevo 10 veces o más antes de aceptarlo. Por eso, aunque tus niños rechacen el alimento al principio, luego de un tiempo puede terminar gustándoles. En este punto, los padres son los más indicados para lograr este propósito, con paciencia y buscando nuevas combinaciones para motivarlos a consumir nuevos, variados y sabrosos platillos.

Recuerda, la salud de su corazón en el futuro depende de lo que comen ahora.


Tomado de Vida y Salud