DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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domingo, 6 de mayo de 2012

El ejercicio y los errores de principiante. ¡Evítalos!

¿Estás listo(a) para hacer ejercicio? ¡Te felicito! Es uno de los requisitos principales para tener una buena salud. Pero ¡cuidado! No creas que simplemente ponerte un par de tenis o inscribirte en un gimnasio lo harán todo por ti. Más allá de la voluntad, debes evitar caer en ciertos errores que cometen especialmente los principiantes, cuando se trata de hacer ejercicio. Toma nota y no caigas en ellos, para sacarle el mejor provecho a tu rutina.

La suerte del principiante no necesariamente es evidente en quienes deciden iniciar una rutina de ejercicios. El afán de perder peso o estar en forma rápidamente o las ganas de sentirse activo(a) pueden hacer que hagas ejercicio sin pensar en la técnica. Cuando hablo de técnica, me refiero a la manera correcta de hacer ejercicio para obtener los mayores beneficios posibles en tu organismo. No es lo mismo hacer abdominales haciendo fuerza con el cuello, que hacerlos, como su nombre lo indica, con el abdomen. Sin embargo, muchas personas se engañan pensando que hacen ejercicio cuando en realidad pueden estar perdiendo el tiempo y de paso, haciéndole daño a su cuerpo. ¡Cuidado! Aquí te cuento cuáles son los errores más comunes para que los tengas en cuenta y evites caer en ellos:
  • Deja la lectura para otro momento: actualizarte en tus lecturas por diversión o por estudio mientras te ejercitas en la caminadora eléctrica, no es una buena idea mientras estás en movimiento, pues te quita la concentración del ejercicio. Para que el ejercicio de resultados, es necesario pensar en lo que estás haciendo, respirar, acelerar tu ritmo, etc. ¡No te distraigas!
  • Caminar con pesas no es tan bueno como piensas. En realidad, muchas personas comprometen de esta forma la posición de su espalda, pues tienden a inclinarse hacia adelante, lo cual pone presión en los tobillos, los cuadriceps y las rodillas (canillas) sin beneficiar a los brazos o a la espalda.
  • Agarrarte muy fuerte de las máquinas de ejercicios hace que no ejercites los músculos necesarios. Es decir, si estás en la caminadora o trotadora sujetando muy fuerte a las barras de los lados para no caerte, estás haciendo trampa, pues la idea es que tus piernas sean las que te sostienen. De igual manera, si te inclinas hacia adelante no logras un buen resultado. En lugar de agarrarte, simplemente posa tus dedos sobre la barra y pon la trotadora a una velocidad que tus piernas puedan manejar.
  • Pensar que el ejercicio cardiovascular es suficiente… ¡es un error! Para estar en forma necesitas ejercicios de flexibilidad y de resistencia para tonificar los músculos ya que empiezan a perder su masa a la edad de 30 años.
  • Hacer abdominales con el cuello: he visto a muchas personas en el gimnasio haciendo abdominales sin utilizar el abdomen: hacen fuerza en el cuello y en el tronco. Cuando hagas abdominales, concéntrate en el abdomen. De allí tiene que salir la fuerza para levantarte. De lo contrario, no lograrás nada más que un dolor de cuello insoportable.
  • Evitar calentar antes de ejercitarte es poner a tus músculos en riesgo de sufrir lesiones, y a tu corazón, lo pones a trabajar muy rápido sin previo aviso. El calentamiento es indispensable para una buena sesión de ejercicios.
  • De la misma manera, toma tiempo para descansar al final de tu sesión de ejercicios. Necesitas el enfriamiento y el estiramiento para evitar que tus músculos te duelan.
Y por supuesto, a la hora de hacer cualquier rutina de ejercicios, no te olvides que hidratarte es indispensable. Antes, durante y después. ¿Un consejo? siempre elige el agua en vez de otras bebidas.

Teniendo en cuenta estas recomendaciones, no vas a caer en los errores de principiante y estarás en el camino a mejorar tu condición física.

De nuevo, si te decidiste a empezar una rutina de ejercicios ¡felicitaciones! Es un regalo para tu salud.

Tomado de Vida y Salud

martes, 6 de marzo de 2012

Las distracciones por uso de auriculares pueden conducir a un accidente grave

Los auriculares, conectados a los iPods y a los reproductores de mp3, les permiten a los usuarios escuchar música sin molestar a nadie más, y a distraerse mientras se “desconectan” del mundo. Aunque en algunas ocasiones esto puede tener sus ventajas, en otras puede ser peligro, sobre todo cuando los usan los peatones que dejan entonces de prestar atención al tráfico de vehículos que van de un lado a otro. Los jóvenes y los adolescentes son el grupo que están en mayor riesgo: ¡desconéctate un momento y escucha!

Amalia vive a sólo unas cuadras de la escuela secundaria en la que estudia. Eso le permite ir a sus clases y regresar a casa a pie, escuchando sus canciones favoritas ¡a todo dar! Claro que sólo las escucha ella, ya que lleva sus audífonos puestos. Hace solamente unos días, Amalia regresó a su casa muy nerviosa y asustada. Ensimismada con la música, no se fijó bien al atravesar la calle y solo se percató de que venía un auto al sentir el chirrido de las gomas cuando el coche frenó en seco. El episodio no pasó de un buen susto, pero pudo haber tenido consecuencias graves.

Las personas como Amalia, que caminan al trabajo o a la escuela, trotan o se ejercitan en las aceras de las áreas urbanas mientras escuchan música con auriculares corren un mayor riesgo de sufrir lesiones relacionadas con el tráfico e incluso de morir, precisamente a causa de esa costumbre. Así lo confirma un estudio realizado por la Universidad de Maryland que añade que la tendencia a este tipo de accidente se ha triplicado desde el 2004. En el informe publicado en la revista Injury Prevention, los autores del estudio usaron el Sistema Nacional de Vigilancia Electrónica de Lesiones de Estados Unidos, la comisión de Seguridad de los Productos del Consumidor y el motor de búsqueda Google para encontrar datos relacionados con las muertes y lesiones entre los peatones que usaban auriculares y que ocurrieron entre enero de 2004 y junio de 2011. Entre los resultados están:
  • El número de accidentes ha ido en ascenso y ya en el 2011 se había triplicado.
  • Alrededor de dos terceras partes de las víctimas eran adolescentes y jóvenes.
  • La mayoría de los accidentes ocurrieron en ciudades.
  • En un 70% de los casos el accidente fue mortal (los peatones fueron atropellados por coches, camiones, camionetas, autobuses e incluso trenes).
  • En tres de cada cuatro accidentes los testigos vieron a la víctima usar los auriculares justo antes del accidente. Los expertos explican que el sonido proveniente de los auriculares probablemente ocultaba el ruido exterior, impidiendo que la persona escuchara el aviso de las bocinas o las sirenas que les advirtieron el peligro.
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viernes, 23 de diciembre de 2011

Fractura de la órbita (del ojo)


Imagen tomada de Internet

¿Qué es?

La órbita es un hueso con forma de taza que rodea y protege el ojo. El reborde orbitario es un hueso bastante duro, mientras que la base y el lado nasal de la órbita son finos como el papel en varios lados. Una fractura consiste en la fractura de un hueso de la órbita que puede ser el reborde, el piso o ambas partes del hueso.
  • Fractura de reborde orbitario: están causadas por un golpe directo en la cara, muy comúnmente debido al impacto del tablero o volante en un accidente automovilístico. Dado que se necesita mucha fuerza para causar estas fracturas, éstas a menudo ocurren con lesiones muy serias en los huesos faciales y a veces daño en el cerebro. Aún cuando el daño se limita al área del ojo, puede haber más lesiones en el ojo mismo, tales como lesión en el nervio óptico (responsable de la visión), los músculos del ojo, los nervios que producen la sensación en la frente y las mejillas, los senos nasales alrededor del ojo y el conducto lagrimal. Hay dos tipos de fracturas de reborde orbitario. Una fractura cigomática consiste en la fractura del borde inferior del reborde del ojo, que es parte del pómulo. Una fractura del hueso frontal o fractura del seno frontal afecta el borde superior del reborde del ojo, que es parte del hueso frontal de la frente.
  • Fractura indirecta de piso orbitario (“fractura por estallido”): ocurre cuando el reborde óseo del ojo permanece intacto, pero el suelo de la órbita, delgado como el papel, se quiebra o rompe. Esto produce un pequeño orificio en el suelo de la órbita que puede atrapar partes de los músculos del ojo y de las estructuras circundantes. El ojo lesionado puede moverse anormalmente dentro de la órbita, lo que puede causar visión doble. La mayoría de las fracturas por estallido son causadas por un impacto en la parte frontal del ojo con un objeto más grande que la abertura del ojo, como una pelota de béisbol, un puño o un tablero de automóvil.
  • Fractura directa de suelo orbitario: si una fractura de reborde orbitario se disemina por las partes circundantes del suelo de la órbita, tanto el reborde y el suelo de la órbita se fracturan. En Estados Unidos se producen cada año alrededor de 2,5 millones de lesiones en el ojo por traumatismo. Alrededor de 85% de estas lesiones se producen por accidentes, en deportes de contacto, en el lugar de trabajo, en accidentes automovilísticos o al realizar reparaciones en el hogar. Alrededor del 15% están causadas por asaltos violentos. Los hombres sufre de lesiones en el ojo por traumatismo alrededor de cuatro veces más que las mujeres. El promedio de edad de la persona lesionada es de alrededor de 30 años. La razón de la lesión es generalmente un objeto contundente, como una pelota de béisbol, un martillo, una piedra o un pedazo de madera, y el lugar más frecuente donde se producen las lesiones es el hogar. En un principio, las lesiones en el ojo se producían por accidentes automovilísticos, generalmente cuando la cara de la víctima golpeaba contra el tablero. Tales lesiones en el ojo han disminuido considerablemente porque hay más automóviles con bolsas de aire (airbags) y la mayoría de los estados obligan a usar cinturones de seguridad.
Síntomas

Los síntomas varían según la ubicación y la gravedad de la fractura y pueden ser los siguientes:
  • ojo morado, con inflamación y una pigmentación azul y negra alrededor del ojo lesionado; posible enrojecimiento y áreas con sangrado en la parte blanca del ojo y en el revestimiento interno de los párpados.
  • visión doble, visión disminuida y visión borrosa
  • dificultad para mirar hacia arriba y abajo, hacia la derecha e izquierda
  • posición anormal del ojo (tanto un abultamiento hacia afuera o un hundimiento hacia adentro de la órbita)
  • entumecimiento en la frente, párpados, pómulos, labio superior, dientes superiores del mismo lado del ojo lesionado, posiblemente relacionado con una lesión en el nervio, causada por la fractura
  • una inflamación por acumulación de aire debajo de la piel cerca del ojo, generalmente un signo de que la fractura ha perforado la pared de la cavidad sinusal, particularmente el seno maxilar, una cámara de aire ubicada dentro del pómulo debajo del ojo
  • inflamación y deformación de los pómulos o de la frente, con una evidente deformación en el área del hueso roto.
  • una mejilla que se ve anormalmente achatada y posiblemente dolor severo en el pómulo al tratar de abrir la boca
Diagnóstico

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sábado, 22 de octubre de 2011

Fracturas de cadera: muchos recuperan la movilidad


Los ancianos temen enormemente a las fracturas de cadera y con justa razón. Se calcula que 20 por ciento de los ancianos que sufren una fractura de cadera fallece dentro del primer año de la lesión, mientras que otros pierden su movilidad y autosuficiencia.

La Mayo Clinic Health Letter trata sobre las fracturas de cadera y las alternativas de tratamiento e indica que el pronóstico no siempre es terrible. Entre los puntos más destacados del artículo están los siguientes:

Las fracturas de cadera generalmente son resultado de un traumatismo leve, como una caída mientras la persona se encuentra en posición vertical, y constituyen una emergencia médica.

El dolor normalmente es fuerte y es necesario llamar una ambulancia para transportar al herido hasta el departamento de emergencia.

La cirugía casi siempre es el tratamiento más indicado y los resultados son mejores cuando se la realiza dentro de las primeras 24 horas posteriores a la lesión. Las alternativas quirúrgicas son varias, desde la colocación de tornillos para fisuras delgadas hasta el reemplazo total de la cadera. Los procedimientos quirúrgicos generalmente surten muy buen efecto.

El objetivo principal de la cirugía para reparar la cadera es que los pacientes vuelvan a caminar. Con la ayuda de un terapeuta y equipo de apoyo, la mayoría de gente se levanta dentro de las primeras 24 horas posteriores a la operación. Empezar a moverse pronto disminuye el tiempo de permanencia en el hospital, así como el riesgo de presentar complicaciones, tales como coágulos sanguíneos y escaras.

El tiempo de hospitalización después de la cirugía para reparación de la cadera normalmente es de menos de una semana. Algunas personas salen directamente a casa cuando cuentan con ayuda, en tanto que otros deben ir primero a algún lugar que les ofrezca atención ampliada durante una o más semanas para recibir rehabilitación.

A pesar de lo preocupante de una fractura de cadera, por lo general, la persona puede recuperarse considerablemente después de la reparación. El pronóstico es mejor entre quienes gozan de buena salud, se mantienen móviles y son activos antes de sufrir la lesión.


Tomado de Vida y Salud

martes, 21 de junio de 2011

Haces ejercicio y te duele: ¿Es una lesión o “dolor sano”?



El hacer ejercicios es algo saludable y entretenido que ayuda a mantenerte en forma y de buen humor. Sin embargo, un movimiento equivocado puede provocarte una lesión. Por eso, aquí te contamos cómo puedes saber si lo que sientes es “dolor sano”, propio del ejercicio, o si te has lesionado, y qué conviene hacer en esos casos.
Si quieres iniciar una rutina de actividades físicas, no trates de hacer tanto ejercicio de golpe, todo junto y exigiendo más de lo que tu cuerpo puede hacer. Quizá recuerdes que ya te hemos dado esta sugerencia en artículos previos aquí en Vida y Salud, pero nunca está de más repetirla, pues los especialistas recomiendan hacer ejercicio regularmente, mantener la rutina a lo largo del tiempo e ir incrementando el nivel de actividad a medida que el cuerpo se va fortaleciendo (pero aún así, casi nadie está libre de lesiones).
En general, muchas personas que tienen una vida sedentaria, de repente, quieren verse mejor y perder esos kilos o libras de más. Así es que empiezan con mucho entusiasmo pero, al mismo tiempo, a hacer demasiado, corriendo riesgos que podrían evitarse.
¿Por qué? Porque si no estás acostumbrado a hacer ejercicio lo más probable es que tus músculos estén débiles. Esto no significa que tú seas débil sino que el cuerpo se ha desacostumbrado a ciertos movimientos y si le exiges que los haga en forma brusca puedes lesionarte, que es justo lo opuesto a lo que estas buscando, que es verte y sentirte mejor.
Por supuesto, si hace mucho tiempo que no ejercitas y un día pasas 15 minutos haciendo el Step, otro tanto corriendo sobre la cinta y luego con abdominales, es muy probable que luego te duelan los músculos al caminar o al hacer otras actividades.
Esto es normal y no causa complicaciones. El problema está en cómo puedes diferenciar cuando se trata de una molestia propia del ejercicio y cuándo se trata de una lesión que necesita que suspendas el ejercicio e incluso que busques tratamiento médico.
Para que puedas distinguir una condición o un dolor de otro, aquí te contaremos algunas cosas que te pueden ayudar:
  • Las molestias del denominado “dolor sano” no aparecen mientras haces el ejercicio sino uno o dos días después. Por eso la recomendación es que dejes de hacer ejercicio si sientes dolor mientras te ejercitas.
  • Si comienzas a hacer ejercicio cuando tienes molestias o “dolor sano”, este desaparecerá luego de 10 o 15 minutos de ejercitar. Por el contrario, si es una lesión el dolor continúa y puede empeorar.
  • La mayoría de las lesiones que se producen al hacer ejercicio provocan inflamación (hinchazón), que en general se acompañan además del dolor, de enrojecimiento de la piel. Los dolores musculares propios del ejercicio no causan inflamación ni enrojecimiento.
  • A veces, podrías sentir que estas inflamado(a) pero no se nota por fuera. En esos casos, para darte cuenta si tienes una lesión puedes tratar de mover la articulación resentida y comprarla con la otra. En general no podrás moverla tanto, o sea no lograrás extenderla, flexionarla igual, no abarcará la misma área cuando tratas de moverla en las diferentes direcciones. Además, la parte lesionada podría estar más débil.
  • Si al presionar sobre alguna parte te produce dolor y esto no ocurre en el mismo punto del lado opuesto del cuerpo, es posible que tengas una lesión que necesita atención médica.
  • El dolor en las articulaciones rara vez tiene que ver con los músculos. Es importante que consultes a un especialista si te duelen las rodillas, los tobillos, las muñecas o los codos.
  • Si sientes entumecimiento u hormigueo en alguna parte, no lo dejes pasar. Ese tipo de sensación suele estar relacionada con una compresión de los nervios, lo cual indica que podrías tener una lesión grave.
Cuando antes comiences a cuidarte si sientes dolor, más rápido desaparecerá cualquier problema. Ten en cuenta que la mayoría de las lesiones sanan solas con reposo, si te aplicas hielo y si mantienes elevado el lugar lesionado. Sin embargo, si el dolor no desaparece luego de una semana, consulta a un especialista para que pueda indicarte el tratamiento adecuado. Y desde luego, no te esperes si tienes cualquier duda o si el dolor o la inflamación aumentan.
Si prestas atención a tu cuerpo y atiendes cualquier lesión rápidamente, podrás volver pronto a tu rutina de ejercicios y podrás mantener el estilo de vida sano que has elegido.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 31 de marzo de 2011

Los aros de metal en la boca incrementan el riesgo de infecciones


Si estás pensando en hacerte una perforación en la boca o un piercing, para cinco minutos a leer este artículo y descubre cuáles son los riesgos que corres y cómo prevenirlos. Si te decides a hacerlo, es preferible que elijas aros de plástico, ya que los de metal han demostrado incrementar las posibilidades de que contraigas infecciones.
Hacerse piercings o perforaciones para lucir aros en diferentes partes del cuerpo forma parte de las nuevas costumbres que están de moda entre los jóvenes y los adolescentes, que encuentran en esta práctica un signo de distinción, de identificación de grupo y hasta de coquetería y belleza, como una mera cuestión estética.
Así, los tradicionales aros en las orejas hoy parecen obsoletos y los lugares del cuerpo que lucen estos accesorios son tan variados como sorprendentes. Además, su aplicación se volvió más dolorosa y riesgosa, en las nuevas zonas elegidas: la boca, el ombligo, los pezones e incluso el área genital, entre otras.
Por eso, antes de decidir si te harás perforaciones o piercings y en dónde, es importante que te informes para estar al tanto de los riesgos que conlleva este proceso.
Por ejemplo, entre los lugares preferidos recientemente se encuentran la lengua y la boca. Paradójicamente, si de salud se trata, esta es una de las peores zonas que debes considerar.
¿Por qué? En principio, porque la boca es uno de los principales centros de infecciones. Allí habitan millones de bacterias y una perforación en la boca incrementa el riesgo de que se te infecte, y que esa infección pase a otras partes de tu cuerpo y cause complicaciones aún mayores como abscesos cerebrales (cuando se va al cerebro), o una infección en el corazón denominada endocarditis. Este tipo de infecciones pueden producirse durante las semanas posteriores a la perforación o varios meses después. Otras infecciones que se pueden transmitir incluyen la hepatitis C y el VIH.
Además, los piercings en la boca conllevan los riesgos normales de cualquier piercing, entre los cuales puede haber dolor, inflamación (hinchazón) – y si la lengua se hincha puede bloquear las vías respiratorias -, sangrado incontrolable, daño en los nervios y en este caso también aumento en la secreción de saliva.
Por eso es sumamente importante que antes de hacerte un piercing en cualquier parte del cuerpo –y sobre todo en la boca – analices bien el sitio en dónde te lo van a colocar, quién te lo va a colocar, las condiciones de higiene del lugar y las garantías que te dan. Y si las ganas y el impulso son más fuertes y decides colocarte algún aro en la boca o en la lengua, también debes tener en cuenta el tipo de aro que utilizarás.
Los aros de metal – de acero inoxidable y de titanio – en la boca acumulan más cantidad de bacterias y de ese modo incrementan el riesgo de contraer infecciones que los pernos de plástico o de teflón. Así lo demostrario investigaciones recientes realizadas por Profesionales de la Universidad Médica de Innsbruck, en Austria.
Además, los especialistas advierten que los aros en la boca, de cualquier material, pueden provocar lesiones y dificultades para hablar. Y una vez que el proceso de cicatrización haya finalizado, la misma joyería puede dañar tanto los dientes como el tejido de la encía. En efecto, se considera que los aros de metal pueden romper los dientes. Y aunque los de plástico, tienen menor riesgo de hacerlo, este riesgo se elimina por completo.
El daño a los tejidos de la encía es más común con las perforaciones en los labios, ya que la parte posterior de la joyería que se fija adentro de la boca puede irritar el tejido, y si el metal o plástico descansa sobre la encía puede erosionarla y desgastarla al moverse de un lado a otro.
Por eso, los especialistas no recomiendan las perforaciones en la zona de la boca. Pero si la tentación es más fuerte o si ya tienes piercings en la boca, es importante que mantengas una buena higiene y que te hagas controles periódicos con tu dentista para verificar que las encías y el tejido que las rodean y que tocan el metal o el plástico no estén lesionados o infectados, y si hay algún inconveniente, detectarlo lo antes posible para evitar complicaciones mayores.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 25 de marzo de 2011

Por qué es importante mantener las caderas y las rodillas fuertes

Las caderas y las rodillas son partes fundamentales de tu esqueleto ya que ayudan a sostener a todo tu cuerpo. Por eso cuando te lesionas puede resultarte difícil moverte y caminar. Una manera de ayudarlas, ya sea cuando están sanas como cuando están lesionadas, es fortaleciendo los músculos y las articulaciones que las rodean y manteniéndolos en forma. Aquí te contamos algunos ejercicios apropiados para llevar a cabo esa tarea.

A veces resulta incomprensible cómo un pequeño accidente doméstico que hasta puede parecer tonto puede provocar lesiones tan grandes. A Carlos le pasó algo así y cuenta su experiencia de manera muy clara: “estaba jugando a la pelota con mis sobrinos y no sé cómo sucedió, hice un mal movimiento y giré con todo mi cuerpo pero mi pie quedó como pegado al suelo, entonces se me retorció la pierna y en seguida me di cuenta que me había lesionado la rodilla”.

Si bien hay cuestiones imprevisibles e inevitables, como este tipo de accidentes, también hay formas de mantener los huesos y los músculos fuertes. Para ello, la clave está en hacer ejercicio.

El ejercicio no sólo es un hábito saludable sino que también puede ayudarte en varios de los tratamientos que quizá debas hacer para tus rodillas y tus caderas, ya que la fuerza de los músculos que las rodean te ayudan a soportar las articulaciones aliviando el peso y el esfuerzo que deben soportar los huesos.

Por ejemplo, tus caderas tendrán que soportar menos peso si tus cuádriceps (los músculos que están justo arriba de la rodilla) , los glúteos, los ligamentos y tus músculos abdominales están fortalecidos. Y si los cuádriceps están fuertes, además, pueden absorber la tensión que harían los meniscos o el cartílago de la rodilla (que es lo que se lesionó Carlos mientras jugaba con sus sobrinos).

Si te lesionas las caderas o las rodillas, los primeros músculos que pierden fuerza son, justamente, los cuádriceps y los glúteos. Por eso, un plan de ejercicios ante cualquier daño que pueda ocurrirte debería enfocarse en ellos.

Ten en cuenta que los músculos funcionan en pares: mientras uno se contrae el otro se relaja y viceversa. Por ejemplo, si estás sentado en una silla y estiras la rodilla, los músculos delanteros se contraen mientras que los traseros se estiran. Por eso es importante ejercitar ambos músculos para que los dos se mantengan flexibles y fortalecidos y ninguno se tensione.

Actualmente, existen dos tipos de ejercicios que suelen ser recomendados por los especialistas para la recuperación de lesiones. Unos se denominan de “cadena cerrada” (closed-chain) y los otros de “cadena abierta” (open chain). Los movimientos en cadena se refieren a una serie de ejercicios en los cuales se van trabajando diferentes partes del cuerpo, como las caderas, las rodillas, los tobillos y los pies.

En los denominados ejercicios de cadena abierta, el cuerpo permanece quieto mientras se mueven las extremidades. Es el caso, por ejemplo, de levantar las piernas mientras estás sentado.

Por el contrario, los ejercicios de cadena cerrada son aquellos en los que las extremidades están quietas mientras el cuerpo se mueve. Es lo que ocurre, por ejemplo, al hacer cuclillas.

Mientras que los ejercicios de cadena abierta son más efectivos en algunos tratamientos terapéuticos, los especialistas están incorporando cada vez más ejemplos de cadena cerrada en los programas de rehabilitación, y se los recomiendan a las personas con dolor en las articulaciones, porque involucran más músculos y ayudan a mantener la estabilidad alrededor de las articulaciones.

Por eso, si estas lesionado o si tienes alguna enfermedad crónica en las articulaciones, como artritis, es importante que consultantes con tu médico respecto a qué tipo de ejercicios deberías hacer para mantener tus músculos fortalecidos, para aliviar el dolor y para ayudar a tu recuperación.

Posiblemente, debas realizar una rutina con el asesoramiento de un terapeuta, pero frecuentemente los resultados pueden ser muy positivos, por lo que vale la pena intentarlo.

A veces, el dolor o la lesión pueden hacerte pensar que hacer ejercicio ya no es para ti. Sin embargo, hay una alternativa que puede ayudarte. Cuando Marta se rompió la cadera y le pusieron una prótesis pensó que la recuperación sería larga y costosa. Sin embargo, su médico le recomendó hacer ejercicios en el agua. Afortunadamente se animó y los resultados fueron notorios.

Ejercitarse en el agua tiene varios beneficios. Entre ellos:

  • Reduce el estrés y la fuerza que ejerces sobre las articulaciones, ya que el agua soporta tu peso. Se elimina la gravedad.
  • Te permite probar si puedes realizar ciertos ejercicios, antes de intentarlos fuera del agua.
  • Te permite incrementar la resistencia al movimiento, sin realizar tanto esfuerzo ni sentir dolor en las articulaciones.
  • Además, si el agua está a 85º F (29º C) relaja las articulaciones.

Antes de comenzar una rutina de ejercicios, siempre consulta con tu médico para que pueda indicarte el tipo de movimientos apropiados para ti, de acuerdo a tu situación particular. El o ella también te advertirán si debes evitar algún ejercicio o alguna postura.

De este modo, además de un buen estado de salud física en general, la gimnasia te permitirá mantener la movilidad y disminuir las molestias que puedas sentir debido a tu enfermedad o lesión. ¡Anímate, con el tiempo iras viendo los resultados y verás que el esfuerzo valió la pena!

Tomado de Vida y Salud

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Estás preparado/a para un terremoto?

La verdad, es que nadie lo está al 100%. O por lo menos, no quisiéramos estarlo ya que un terremoto es una catástrofe. Pero por esa misma razón y porque son muchos los ejemplos de daños producidos por terremotos en varias zonas del mundo, hay que estar preparados. A pesar de que los terremotos no se pueden predecir, sí se sabe a ciencia cierta que algunas zonas del planeta son sísmicas. Si vives en una zona de sismos, debes aprender a estar preparado para protegerte en caso de que suceda alguno. Toma nota.

Un terremoto o cismo es un fenómeno natural que puede producirse repentinamente en cualquier momento, en ciertas regiones del planeta. Este puede ser tan leve que apenas lo notes o por el contrario, generar verdaderos desastres naturales.

Si vives en una zona donde puedan producirse terremotos, aún cuando no haya habido temblores por muchos años, es preferible que tengas armado un plan para saber cómo actuar de manera segura en caso de que se produzca alguna emergencia.

Una de las recomendaciones más difíciles de seguir en una situación así es mantener la calma en todo momento y no dejar que el pánico y la desesperación se apoderen de ti. Seguramente pensarás: ¿quién puede actuar con calma cuando se te viene la casa encima?

Tal vez la clave para lograr algo de calma es estar preparados y tomar algunas medidas para reducir los factores de riesgo que hay en tu casa y que pueden agravar la situación cuando haya un terremoto.

Una de las cosas más importantes que deberías hacer es detectar los peligros potenciales de tu hogar y tu edificio, y corregirlos. Por ejemplo:

  • Elimina todos los objetos colgantes y los estantes que tengas sobre las camas y los sofás, y cuelga espejos, cuadros y otros objetos pesados en ganchos cerrados.
  • Asegura los muebles a la pared para evitar que se caigan, así como los objetos pesados más valiosos y los electrodomésticos -como televisores, radios y computadoras (ordenadores)-, pegándolos en sus lugares con masilla removible, abrazaderas o algún otro tipo de pegamento.
  • En la cocina, asegura las puertas de los muebles y utiliza cerrojos para evitar que se abran. Asimismo, afirma el refrigerador (hielera) y otros artefactos eléctricos a las paredes usando abrazaderas.
  • Guarda los objetos pesados, las cosas que se rompan y los productos inflamables o peligrosos en los estantes más bajos o asegurados contra el piso.

También es importante que como parte de tu plan de acción en caso de un terremoto, tomes las siguientes precauciones:

  • Haz una copia de los documentos que sean importantes como tarjetas de identidad, datos del seguro médico, contratos, escrituras y toda aquella que puedas necesitar de inmediato. Puedes guardarlo en una caja especial diseñada para sobrevivir terremotos, incendios e inundaciones.
  • Ten siempre a mano los números de emergencia a los que puedes necesitar llamar en ese momento y actualízalos de tanto en tanto. De todos modos, ten en cuenta que en el momento mismo del terremoto es posible que las líneas se saturen o se corten, con lo cual deberías tener siempre presente un plan a seguir por todos los miembros de la familia.
  • Diseña un plan de emergencia. Define un punto de encuentro fuera del hogar donde todos podrán encontrarse en caso de que ocurra un terremoto. Lo ideal es buscar algún lugar abierto cerca de tu domicilio. Incluso, trata de definir un punto de encuentro y un teléfono de contacto fuera de la ciudad, donde puedan comunicarse o dirigirse, en caso de que deba ser evacuada y los miembros de la familia no se encuentren todos juntos en ese momento.
  • Arma una reserva de productos indispensables que puedes necesitar para abastecerte –a ti y a tu familia- durante al menos de 3 a 5 días. Recuerda que luego de un terremoto es posible que se corten los suministros de luz y de agua, por ejemplo, y puede ser difícil obtener alimentos.

Para armar una reserva en el hogar, no deberían faltar:

  1. 4 litros de agua por persona por día.
  2. Suficiente cantidad de comida enlatada o empaquetada y alimentos que no necesiten refrigeración.
  3. Un botiquín de primeros auxilios, con los medicamentos necesarios y todo lo necesario para la higiene personal.
  4. Luces de emergencia y una radio que funcionen.
  5. Ropa y artículos para protegerse del clima: abrigos, zapatos resistentes, calcetines, cobijas y una carpa, si la tienes.
  6. Bolsas de plástico fuertes para la basura y otras necesidades, así como guantes de trabajo y lentes protectores.
  7. Si tienes mascotas, incluye alimentos y correas para ellas.

En caso de que debas dejar tu casa, lo ideal sería que cada uno también tuviera su propio equipo de reserva, que debería incluir, por lo menos:

  • Agua embotellada.
  • Bocadillos de alto contenido calórico.
  • Medicamentos y un botiquín de primeros auxilios.
  • Un silbato, para alertar a los rescatadores de su posición.
  • Luces de emergencia
  • Identificación personal y dinero de emergencia en efectivo.

Si tomas estas precauciones ya habrás dado un gran paso para enfrentar ese momento que puede ser muy difícil.

¿Qué puedes hacer para protegerte durante el terremoto?

  • Si estás adentro, no salgas hasta que el temblor cese. La mayoría de las lesiones durante los terremotos ocurren cuando los objetos caen sobre la gente al entrar o salir de los edificios.
  • Refúgiate debajo de una mesa o un escritorio resistente y agárrate firmemente hasta que el movimiento se detenga.
  • Los marcos de las puertas sólo deben usarse como refugio si están cerca de ti y si sabes que se trata de una puerta de carga apoyada fuertemente.
  • Si no hay una mesa o escritorio cerca, cúbrete la cara y la cabeza con los brazos y agáchate contra la pared en una esquina interior del edificio.
  • Cierra todas las llaves de paso de agua, luz y gas, para evitar emergencias por escapes, y si estás cocinando, apaga el fuego antes de buscar refugio.
  • Mantente alejado/a de vidrios, ventanas, puertas exteriores o paredes y de todo lo que pueda caerse, tal como lámparas, muebles altos y cuadros o espejos colgados.
  • Si estás en la cama, espera allí protegiéndote la cabeza con una almohada, a menos que estés debajo de una lámpara de techo que pueda caerse.
  • Si estás en un edificio alto, evita las ventanas y no uses los elevadores.
  • Si estás al aire libre, aléjate de los edificios y cables eléctricos, y ten cuidado con los escombros que se están derrumbando.
  • Si estás en la costa, trasládate inmediatamente a un lugar más alto para evitar un posible maremoto u olas grandes.
  • Si estás conduciendo, detente lo antes posible pero no sobre ni debajo de viaductos, puentes o túneles. Tampoco lo hagas cerca de cables de electricidad, postes de luz, árboles ni carteles. Tan pronto puedas, frena con cuidado a un lado del camino y quédate dentro del vehículo hasta que termine el terremoto.
  • Si quedas atrapado/a en los escombros, no enciendas un fósforo, no te muevas ni levantes polvo, cúbrete la boca con un pañuelo o la ropa y da golpes en un tubo o la pared para que los rescatistas puedan encontrarte. Si tienes, usa un silbato y evita gritar, solo hazlo como un último recurso, ya que gritar puede causar que inhale cantidades peligrosas de polvo.
  • Cuando todo haya pasado, si tienes que salir afuera después del terremoto, ten cuidado con objetos que caigan, cables eléctricos caídos y paredes, puentes, calles y aceras debilitadas.

Recuerda que estas catástrofes son inevitables y las circunstancias pueden estar fuera de tu control, pero hay medidas de seguridad que puedes tomar. Mantenerte a salvo, a ti y a tu familia, hasta que llegue asistencia de rescate, depende principalmente de ti. Por eso es importante que tengas en cuenta estas normas, para cuidar a tu familia antes, durante y después de un terremoto.


Tomado de Vida y Salud

lunes, 21 de febrero de 2011

Recomendaciones para ejercitar los músculos del pecho

Si quieres saber cómo mantener los músculos de tu pecho en forma y lucir más sexy, pero sin dañarte en el intento, este artículo es para ti. Aquí te contamos qué ejercicios puede hacer, lo que debes tener en cuenta y los errores más comunes que debes evitar al realizarlos.

Signo de virilidad y masculinidad, los músculos del pecho son una de las partes más sexy de los hombres, por eso la mayoría se preocupa por desarrollarlos y mantenerlos en forma. ¿Te dan ganas de ser como ese modelo masculino que ves luciendo su voluptuoso pecho en alguna foto?

Quizás no llegues a desarrollarlos como los de los modelos y deportistas consagrados, pero los músculos del pecho tienen otras funciones importantes para el movimiento y la postura, que te permiten, por ejemplo, levantar el peso de tu cuerpo (es el caso de muchos hombres mayores que, al caerse, no logran ponerse de pie, ya que no tienen fuerza en el área pectoral). Además, también se utilizan en la mayoría de los deportes, como el fútbol y el rugby.

Los músculos del pecho están compuestos por los pectorales mayores y menores, los primeros son más grandes que los segundos y abarcan desde la clavícula hasta el esternón, extendiéndose a los hombros y la parte superior de los brazos. Sus principales funciones son: flexión, aducción (doblar el pecho hacia el cuerpo) y rotación media (hacia dentro) a la altura del hombro. Los pectorales menores, por su parte, se encuentran debajo de los mayores y tienen una forma triangular delgada.

Con el paso del tiempo, al igual que la piel y otros músculos del cuerpo, los del pecho comienzan a debilitarse y contribuye a que pierdas fuerza también en los brazos. Por eso es importante que trates de mantenerlos fortalecidos.

Así como salir a caminar mantiene tus piernas en forma, afortunadamente existen algunos ejercicios sencillos que te ayudan a mantener tu pecho más sexy y varonil. Para ello, en general, se utilizan pesas y aparatos como los del gimnasio.

Algunas recomendaciones que vale la pena que tengas en cuenta cada vez que realices este tipo de ejercicios:

  • Recuerda comenzar con poco peso y con secuencias más bien cortas (no más de 10 a 15 repeticiones) para ir incrementando los ejercicios a medida que vayas obteniendo logros.
  • Los períodos de tiempo en que hagas los ejercicios para el pecho tampoco deberían superar los 30 o 40 minutos, al menos al principio. Por ejemplo, puedes hacer entre 10 y 14 sets de repeticiones.
  • En algunos casos, también es importante que evites riesgos innecesarios, ya que algunos ejercicios con pesas son peligrosos y pueden causar lesiones. Por eso, es importante que los hagas acompañado o que sepas que hay alguien cerca que pueda darte una mano en caso de que necesites ayuda.
  • Recuerda exhalar cuando levantas peso e inhalar cuando lo bajas.

Además de todo esto, debes considerar algunos errores comunes que suelen tenerse al hacer ejercicios para tonificar los músculos del pecho, para evitar dolores y lesiones.

  1. Sentado o parado, con la espalda recta, con una barra con pesas en los extremos, no se recomienda bajarla hasta los hombros por detrás de la cabeza sino por delante. Sólo las personas con mucha movilidad en los hombros pueden mantener la espina dorsal lo suficientemente derecha para hacer estos ejercicios de manera apropiada, por eso puedes lesionarte los hombros y las muñecas. Además, y si se te cae la barra sobre el cuello, puede dañar tus cervicales (las vértebras, los huesos del cuello).
  2. Del mismo modo, es común levantar una barra con peso hacia tu barbilla, mientras estas sentado. Este ejercicio puede comprimir los nervios de tus hombros y causarte lesiones. En vez de esto, para ejercitar los músculos sin riesgos, puedes utilizar dos pesas por separado y levantarlas hacia adelante o a los costados de tu cuerpo.
  3. Cuando levantes peso al lado de tu cuerpo, con movimientos horizontales doblando los codos hacia atrás (como si estuvieras remando), ya sea en una máquina de aparatos o no, ten cuidado de no llevar rápidamente ambos brazos hacia atrás, ya que puedes presionar los músculos de los hombros y lesionarte. La idea es evitar que se compriman los músculos, al unirse por la espalda.

Con estos consejos para empezar a hacer ejercicios para fortalecer los músculos del pecho, es el momento de ponerte manos a la obra. Una buena alternativa para continuar y avanzar con los ejercicios es consultar con un entrenador para establecer una rutina adecuada para ti.

Si padeces alguna enfermedad crónica, habla con tu médico antes de iniciar una rutina de ejercicios, para que pueda indicarte si debes evitar algún tipo de esfuerzo o movimiento.

Con esta información recuerda que tú eres quien mejor conoce los límites de tu cuerpo: no te sobre-exijas. Y, por sobre todas las cosas, trata de disfrutar el ejercicio y divertirte. Luego, podrás salir a lucir tu pecho.


Tomado de Vida y Salud