DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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domingo, 22 de julio de 2012


Cuando tu bebé empieza a caminar, también empieza a usar esos zapatitos que le regalaron incluso antes de nacer. Pero más allá de que estén a la moda o sean de colores llamativos, elegantes o deportivos, lo importante es que sean zapatos cómodos y seguros para que tu bebé pueda caminar sin tropezones.

Cuando está por nacer tu bebé, recibes regalos que tus seres queridos y tus amigos te dan como un gesto para celebrar la llegada de esa nueva vida, y por supuesto, con el ánimo de colaborar con todos los gastos que se avecinan. Algunas personas regalan pañales, otras la cuna, la ropa y los zapatitos que nunca faltan.

Sin embargo, éstos últimos, es probable que no los uses, pues en realidad, los bebés no necesitan zapatos hasta que empiezan a caminar. Probablemente se los pongas para lucirlos o porque hacen juego con su ropa.

Los zapatitos de bebé sólo cobran sentido cuando pueden ser usados para lo que están hechos: caminar. Esto sucederá al ritmo de cada bebé, pero puede darse entre los 9 y los 12 meses. A los primeros pasos les sigue la práctica y tu bebé dominará el arte de caminar para cuando tenga 14 o 15 meses. Si tu bebé tarda más en caminar, no te preocupes, pues como dije al principio, cada uno tiene su ritmo. Algunos bebés perfectamente sanos llegan a caminar hasta los 16 o 17 meses.

Ya te darás cuenta que tu bebé quiere caminar si empieza a levantarse apoyándose en las mesas, las sillas, tus piernas y todo cuanto encuentra a su paso. También si le sostienes las manitas y haces que caminas con él o ella de seguro dará unos pasitos. Todo esto es parte del entrenamiento hasta que sus piernas estén lo suficientemente fuertes para soportar su peso hasta que pueda caminar sin ayuda. Es entonces cuando tienes que pensar en qué zapatos vas a ponerle para que pueda moverse con libertad, comodidad y seguridad. Porque recuerda que caminar es un proceso, y que en ese proceso, hay tropezones.

Toma nota de estos consejitos a la hora de comprar los zapatos para tu bebé:
  • Cuando tu bebé está aprendiendo a caminar, lo importante es que pueda mover sus piecitos con libertad. Por eso, el material de sus zapatos debe ser liviano. Las suelas ideales son las que tienen textura para que tengan un mejor agarre en caso de que las superficies donde camine sean resbalosas.
  • Es mejor comprarle zapatitos que sean lo suficientemente anchos y largos, para que cuando el pie crezca un poco, le sigan sirviendo. Los deditos no deben tocar el frente del zapato. Si ves que tu bebé se tropieza o se tambalea, es una señal de que está incómodo(a) y no son los zapatos ideales.
  • El material de los zapatos debe permitir la circulación del aire. El cuero y la lona son buenos ejemplos y permiten que los pies se ventilen. ¡Los pies de los bebés sudan mucho!
  • Cómprale zapatos nuevos con frecuencia, pues sus piecitos crecen muy rápido: necesitará estrenar un nuevo par de zapatos cada 2 a 4 meses.
Uno de los pasos más grandes en el desarrollo de tu bebé, es cuando empieza a caminar. Todos en la familia se emocionan, ¡no es para menos! Es la primera etapa hacia la independencia.

Así que prepárate: de agarrarse de las mesas y las sillas para estar de pie, tu bebé pasará a dar pequeños pasos mientras lo sostienes, hasta que un día, el menos pensado, se suelte solito para ir a tus brazos.

Tomado de Vida y Salud

martes, 6 de marzo de 2012

Las distracciones por uso de auriculares pueden conducir a un accidente grave

Los auriculares, conectados a los iPods y a los reproductores de mp3, les permiten a los usuarios escuchar música sin molestar a nadie más, y a distraerse mientras se “desconectan” del mundo. Aunque en algunas ocasiones esto puede tener sus ventajas, en otras puede ser peligro, sobre todo cuando los usan los peatones que dejan entonces de prestar atención al tráfico de vehículos que van de un lado a otro. Los jóvenes y los adolescentes son el grupo que están en mayor riesgo: ¡desconéctate un momento y escucha!

Amalia vive a sólo unas cuadras de la escuela secundaria en la que estudia. Eso le permite ir a sus clases y regresar a casa a pie, escuchando sus canciones favoritas ¡a todo dar! Claro que sólo las escucha ella, ya que lleva sus audífonos puestos. Hace solamente unos días, Amalia regresó a su casa muy nerviosa y asustada. Ensimismada con la música, no se fijó bien al atravesar la calle y solo se percató de que venía un auto al sentir el chirrido de las gomas cuando el coche frenó en seco. El episodio no pasó de un buen susto, pero pudo haber tenido consecuencias graves.

Las personas como Amalia, que caminan al trabajo o a la escuela, trotan o se ejercitan en las aceras de las áreas urbanas mientras escuchan música con auriculares corren un mayor riesgo de sufrir lesiones relacionadas con el tráfico e incluso de morir, precisamente a causa de esa costumbre. Así lo confirma un estudio realizado por la Universidad de Maryland que añade que la tendencia a este tipo de accidente se ha triplicado desde el 2004. En el informe publicado en la revista Injury Prevention, los autores del estudio usaron el Sistema Nacional de Vigilancia Electrónica de Lesiones de Estados Unidos, la comisión de Seguridad de los Productos del Consumidor y el motor de búsqueda Google para encontrar datos relacionados con las muertes y lesiones entre los peatones que usaban auriculares y que ocurrieron entre enero de 2004 y junio de 2011. Entre los resultados están:
  • El número de accidentes ha ido en ascenso y ya en el 2011 se había triplicado.
  • Alrededor de dos terceras partes de las víctimas eran adolescentes y jóvenes.
  • La mayoría de los accidentes ocurrieron en ciudades.
  • En un 70% de los casos el accidente fue mortal (los peatones fueron atropellados por coches, camiones, camionetas, autobuses e incluso trenes).
  • En tres de cada cuatro accidentes los testigos vieron a la víctima usar los auriculares justo antes del accidente. Los expertos explican que el sonido proveniente de los auriculares probablemente ocultaba el ruido exterior, impidiendo que la persona escuchara el aviso de las bocinas o las sirenas que les advirtieron el peligro.
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viernes, 7 de octubre de 2011

Recetas Para la Vida – “Desprendiéndose del miedo a perder”


El hombre más pobre del mundo

Muchas veces no es tan importante cuanto poseemos sino que hacemos y como nos comportamos con aquello que tenemos. El dinero y las cosas materiales son medios que permiten vivir cómodamente, pueden abrir muchas puertas y ofrecer una sensación de seguridad; sin embargo, no lo son todo. La vida es un poco más compleja que un buen sueldo, una casa grande y mucho dinero para gastar o ahorrar.

Hay personas que con muy poco viven muy bien, y hay personas que teniendo mucho, sufren pensando que no es suficiente lo que han acumulado y que además corren el peligro de que se les pueda terminar, con lo cual, se vuelven muy avaros. Poder disfrutar de lo que se tiene es una gran virtud.

Alberto, de 60 años, vive con su esposa y sus dos hijos aun en edad escolar. Ha trabajado toda su vida y ha logrado tener una posición económica respetable. Tiene bastantes ahorros y un muy buen ingreso. A pesar de ello, Alberto es muy mezquino cuando se trata del dinero.

No le gusta gastar y vive muy limitado, su departamento es bastante pequeño para el tamaño de su familia, le da a su esposa lo mínimo indispensable para vivir y le exige que le de cuentas de absolutamente todo lo que gasta así sea un simple dulce o un jabón para lavar. Él decide que ropa compra para cada uno de sus hijos, que regalos se dan y cuando se adquieren cosas nuevas para la casa.

Su mujer acepta que su marido es un hombre difícil y ha aprendido a adaptarse y a cumplir con sus exigencias. Separa las notas, apunta sus gastos, escribe sus necesidades y trata de arreglarse con lo que él le da. Si bien tiene cubierta sus necesidades básicas, se siente limitada y temerosa de su esposo.

Alberto vive muy pendiente de su dinero, sabe que tienda tiene la pasta de dientes más barata y donde se debe de comprar el azúcar; jamás compra los artículos en el lugar equivocado. Incluso cuando su hija necesitaba una crema para su cara, decidió no comprarla porque en esa tienda costaba un dólar más caro que en la otra. Si bien la pudo haber pagado decidió esperar una semana más hasta tener el tiempo de pasar por el otro negocio.

Muchas veces, unos cuantos centavos no hacen ni más rico ni más pobre a nadie. Si bien no hay duda que es bueno cuidar el dinero, no es sano sólo vivir para eso. Hay que aprender a ganar y a ahorrar pero no hay que llegar al extremo de dejar que el temor irracional a gastar o a perder nos impida disfrutar de la vida y nos quite el gusto por comprar lo que necesitamos.

La Receta

Desprendiéndose del miedo a perder

Ingredientes:

1 taza de agradecimiento
1 racimo de complacencia
2 cucharadas de nobleza
1 pieza de generosidad
3 gotas de alegría

Condimentos:

Confianza
Goce
Deleite

Precaución:

La falta de generosidad siempre afecta a las relaciones. Sufren tanto la persona que no sabe dar como todos los que la rodean.

Modo de preparación:

El propósito principal de tener bienes materiales es para poder disfrutarlos y compartirlos. El sentido único de las cosas es el de servir como medio para mejorar la calidad de vida, proteger a las personas que uno quiere y ofrecer tranquilidad. Todo lo que no sirva para este fin contamina y lastima tanto a uno como a los demás.

Hay que aprender a disfrutar lo que se tiene. Para ser realmente feliz hay que dejar de ver lo que no se tiene o lo que se posee pero no se disfruta por miedo a perderlo. Agradecer, valorar, y compartir los bienes materiales con las personas queridas es la mejor manera de disfrutar y encontrar un buen sentido a la vida.

Los bienes materiales pueden construir o destruir una vida.Acumular riqueza puede fácilmente esclavizar a cualquier persona, convirtiéndola en un ser egoísta, envidioso y codicioso. Darle al dinero el valor adecuado, libera y otorga una sensación de seguridad maravillosa.

“El miedo a perder aquello que se tiene es peor que la perdida en si”.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Estás preparado/a para un terremoto?

La verdad, es que nadie lo está al 100%. O por lo menos, no quisiéramos estarlo ya que un terremoto es una catástrofe. Pero por esa misma razón y porque son muchos los ejemplos de daños producidos por terremotos en varias zonas del mundo, hay que estar preparados. A pesar de que los terremotos no se pueden predecir, sí se sabe a ciencia cierta que algunas zonas del planeta son sísmicas. Si vives en una zona de sismos, debes aprender a estar preparado para protegerte en caso de que suceda alguno. Toma nota.

Un terremoto o cismo es un fenómeno natural que puede producirse repentinamente en cualquier momento, en ciertas regiones del planeta. Este puede ser tan leve que apenas lo notes o por el contrario, generar verdaderos desastres naturales.

Si vives en una zona donde puedan producirse terremotos, aún cuando no haya habido temblores por muchos años, es preferible que tengas armado un plan para saber cómo actuar de manera segura en caso de que se produzca alguna emergencia.

Una de las recomendaciones más difíciles de seguir en una situación así es mantener la calma en todo momento y no dejar que el pánico y la desesperación se apoderen de ti. Seguramente pensarás: ¿quién puede actuar con calma cuando se te viene la casa encima?

Tal vez la clave para lograr algo de calma es estar preparados y tomar algunas medidas para reducir los factores de riesgo que hay en tu casa y que pueden agravar la situación cuando haya un terremoto.

Una de las cosas más importantes que deberías hacer es detectar los peligros potenciales de tu hogar y tu edificio, y corregirlos. Por ejemplo:

  • Elimina todos los objetos colgantes y los estantes que tengas sobre las camas y los sofás, y cuelga espejos, cuadros y otros objetos pesados en ganchos cerrados.
  • Asegura los muebles a la pared para evitar que se caigan, así como los objetos pesados más valiosos y los electrodomésticos -como televisores, radios y computadoras (ordenadores)-, pegándolos en sus lugares con masilla removible, abrazaderas o algún otro tipo de pegamento.
  • En la cocina, asegura las puertas de los muebles y utiliza cerrojos para evitar que se abran. Asimismo, afirma el refrigerador (hielera) y otros artefactos eléctricos a las paredes usando abrazaderas.
  • Guarda los objetos pesados, las cosas que se rompan y los productos inflamables o peligrosos en los estantes más bajos o asegurados contra el piso.

También es importante que como parte de tu plan de acción en caso de un terremoto, tomes las siguientes precauciones:

  • Haz una copia de los documentos que sean importantes como tarjetas de identidad, datos del seguro médico, contratos, escrituras y toda aquella que puedas necesitar de inmediato. Puedes guardarlo en una caja especial diseñada para sobrevivir terremotos, incendios e inundaciones.
  • Ten siempre a mano los números de emergencia a los que puedes necesitar llamar en ese momento y actualízalos de tanto en tanto. De todos modos, ten en cuenta que en el momento mismo del terremoto es posible que las líneas se saturen o se corten, con lo cual deberías tener siempre presente un plan a seguir por todos los miembros de la familia.
  • Diseña un plan de emergencia. Define un punto de encuentro fuera del hogar donde todos podrán encontrarse en caso de que ocurra un terremoto. Lo ideal es buscar algún lugar abierto cerca de tu domicilio. Incluso, trata de definir un punto de encuentro y un teléfono de contacto fuera de la ciudad, donde puedan comunicarse o dirigirse, en caso de que deba ser evacuada y los miembros de la familia no se encuentren todos juntos en ese momento.
  • Arma una reserva de productos indispensables que puedes necesitar para abastecerte –a ti y a tu familia- durante al menos de 3 a 5 días. Recuerda que luego de un terremoto es posible que se corten los suministros de luz y de agua, por ejemplo, y puede ser difícil obtener alimentos.

Para armar una reserva en el hogar, no deberían faltar:

  1. 4 litros de agua por persona por día.
  2. Suficiente cantidad de comida enlatada o empaquetada y alimentos que no necesiten refrigeración.
  3. Un botiquín de primeros auxilios, con los medicamentos necesarios y todo lo necesario para la higiene personal.
  4. Luces de emergencia y una radio que funcionen.
  5. Ropa y artículos para protegerse del clima: abrigos, zapatos resistentes, calcetines, cobijas y una carpa, si la tienes.
  6. Bolsas de plástico fuertes para la basura y otras necesidades, así como guantes de trabajo y lentes protectores.
  7. Si tienes mascotas, incluye alimentos y correas para ellas.

En caso de que debas dejar tu casa, lo ideal sería que cada uno también tuviera su propio equipo de reserva, que debería incluir, por lo menos:

  • Agua embotellada.
  • Bocadillos de alto contenido calórico.
  • Medicamentos y un botiquín de primeros auxilios.
  • Un silbato, para alertar a los rescatadores de su posición.
  • Luces de emergencia
  • Identificación personal y dinero de emergencia en efectivo.

Si tomas estas precauciones ya habrás dado un gran paso para enfrentar ese momento que puede ser muy difícil.

¿Qué puedes hacer para protegerte durante el terremoto?

  • Si estás adentro, no salgas hasta que el temblor cese. La mayoría de las lesiones durante los terremotos ocurren cuando los objetos caen sobre la gente al entrar o salir de los edificios.
  • Refúgiate debajo de una mesa o un escritorio resistente y agárrate firmemente hasta que el movimiento se detenga.
  • Los marcos de las puertas sólo deben usarse como refugio si están cerca de ti y si sabes que se trata de una puerta de carga apoyada fuertemente.
  • Si no hay una mesa o escritorio cerca, cúbrete la cara y la cabeza con los brazos y agáchate contra la pared en una esquina interior del edificio.
  • Cierra todas las llaves de paso de agua, luz y gas, para evitar emergencias por escapes, y si estás cocinando, apaga el fuego antes de buscar refugio.
  • Mantente alejado/a de vidrios, ventanas, puertas exteriores o paredes y de todo lo que pueda caerse, tal como lámparas, muebles altos y cuadros o espejos colgados.
  • Si estás en la cama, espera allí protegiéndote la cabeza con una almohada, a menos que estés debajo de una lámpara de techo que pueda caerse.
  • Si estás en un edificio alto, evita las ventanas y no uses los elevadores.
  • Si estás al aire libre, aléjate de los edificios y cables eléctricos, y ten cuidado con los escombros que se están derrumbando.
  • Si estás en la costa, trasládate inmediatamente a un lugar más alto para evitar un posible maremoto u olas grandes.
  • Si estás conduciendo, detente lo antes posible pero no sobre ni debajo de viaductos, puentes o túneles. Tampoco lo hagas cerca de cables de electricidad, postes de luz, árboles ni carteles. Tan pronto puedas, frena con cuidado a un lado del camino y quédate dentro del vehículo hasta que termine el terremoto.
  • Si quedas atrapado/a en los escombros, no enciendas un fósforo, no te muevas ni levantes polvo, cúbrete la boca con un pañuelo o la ropa y da golpes en un tubo o la pared para que los rescatistas puedan encontrarte. Si tienes, usa un silbato y evita gritar, solo hazlo como un último recurso, ya que gritar puede causar que inhale cantidades peligrosas de polvo.
  • Cuando todo haya pasado, si tienes que salir afuera después del terremoto, ten cuidado con objetos que caigan, cables eléctricos caídos y paredes, puentes, calles y aceras debilitadas.

Recuerda que estas catástrofes son inevitables y las circunstancias pueden estar fuera de tu control, pero hay medidas de seguridad que puedes tomar. Mantenerte a salvo, a ti y a tu familia, hasta que llegue asistencia de rescate, depende principalmente de ti. Por eso es importante que tengas en cuenta estas normas, para cuidar a tu familia antes, durante y después de un terremoto.


Tomado de Vida y Salud