DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Las quemaduras: cómo evitarlas y cómo tratarlas

Imagen tomada de internet

Una salpicadura de aceite, el contacto con la parrilla del horno, un chorro de algún líquido caliente y hasta exponerse al sol por largo tiempo puede provocar dolorosas quemaduras. Todas ellas puedan evitarse con un poco de precaución. Conviene además que estés preparado(a) y sepas cómo actuar en caso de que ocurra un accidente. Sigue estos consejos para que tu hogar sea más seguro para ti y tu familia.

Según informa el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), cientos de personas, especialmente los niños, llegan a diario a las salas de emergencia con quemaduras provocadas por líquidos calientes o vapor, o por descuidos en la cocina. Es imprescindible que tomes todas las medidas que sean necesarias para evitar que una de esas personas seas tú, un hijo o un familiar querido. Vayamos por partes:

Previniendo quemaduras en la cocina

Esta es el área de la casa en la que más quemaduras se producen y es lógico, ya que es precisamente el corazón del hogar, y el lugar donde se preparan los alimentos que consumimos a diario, ¡a base de fuego y calor!

Las medidas que debes tomar:
  • No te alejes de la cocina mientras estás cocinando, especialmente si estás friendo un alimento. Nunca desatiendas una sartén con aceite caliente o hirviendo.
  • Voltea las asas de las ollas hacia el centro o hacia el fondo del fogón.
  • Aleja las toallas de cocina, las bolsas plásticas o de papel de las superficies de calor. De igual forma, evita usar mangas largas y anchas mientras cocinas, así evitas que puedan accidentalmente prender fuego, o enredarse y voltear una olla.
  • Nunca cocines mientras sostienes a un niño o a una mascota.
  • Mantén a los niños alejados de la cocina y nunca dejes que se acerquen o abran la puerta del horno.
  • Utiliza manoplas al manipular las ollas y se precavida a la hora de abrir el horno caliente, al cambiar las parrillas o al voltear el asado.
Primeros auxilios para las quemaduras en la cocina:

Aún tomando todas las medidas de precaución, es posible que ocurra un accidente. Si te quemas, haz lo siguiente:
  • Deja correr agua fresca sobre el área quemada, o sumerge el área en agua fresca (no en agua ni fría ni helada), o cúbrela con una talla limpia y humedecida en agua fría. Este paso es necesario para retirar la mayor cantidad de calor posible de la piel y reducir la inflamación.
  • Cubre la quemadura con una venda estéril o un paño limpio.
  • Protege la quemadura (no le apliques presión y evita fricciones). Envuélvela con la gasa o venda estéril sin apretar demasiado.
  • Toma un analgésico (medicina para dolor) de venta libre para aliviar el dolor.
  • No le apliques mantequilla, hielo, cremas u otro remedio casero. Tampoco le apliques vendajes adhesivos o motas de algodón (las fibras pueden adherirse a la quemadura e irritarla).
  • Si la quemadura es severa o muestra señales de infección (inflamación, bordes enrojecidos y secreción), llama a tu médico o acude a una sala de emergencias.
  • Las quemaduras pequeñas se irán sanando sin necesidad de mayor tratamiento, pero es posible que quede algún tipo de decoloración en la piel. Usa un bloqueador solar en el área durante al menos un año, para proteger la piel nueva y más delicada.
Previniendo quemaduras con líquidos calientes o vapor:

Las víctimas más comunes de este tipo de quemadura son los niños. Como también tienen una piel menos gruesa que la de los adultos, las quemaduras tienden a ser más profundas.

Las medidas que debes tomar:

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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Ante una crisis tu mejor arma es la información. ¡Que no te hagan cuentos!


Hay que reconocer que el brote de enfermedades infecciosas, las epidemias, las crisis de salud producidas por desastres naturales o por contaminación de alimentos son parte de la vida diaria. Vivimos, después de todo, en un mundo globalizado en el que las bacterias y los virus se propagan fácilmente no ya de una persona a otra, ¡hasta saltan de un continente a otro! Pero con más rapidez que los virus se propagan el pánico y la desinformación. Ante cualquier tipo de crisis, tu mejor arma es obtener la información adecuada para protegerte a ti y a tu familia.

Epidemias de gripe, muertes por e-coli, carne de pavo contaminada, peligro de contaminación del agua por inundaciones y otros desastres naturales, todo eso nos ha afectado en los últimos meses. Aunque el riesgo y el peligro son reales – y no les estamos restando importancia – hay algo todavía más peligroso. Como muestra la película “Contagion” (Contagio) que tuve la oportunidad de ver recientemente, la desinformación puede aumentar el pánico en la población y causar más daños innecesarios en medio de una crisis. Para que puedas tomar el control de una situación similar, voy a darte algunas recomendaciones.

Busca la información correcta

Vivimos en la era de las comunicaciones y de la información. Aprovéchalas en tu beneficio y no dejes que te abrumen. En épocas de crisis como las que citábamos anteriormente, seguramente te lloverán llamadas, mensajes por correo electrónico, mensajes de texto, por twitter, facebook o cualquier otra red social, avisándote de esto o aquello, noticias alarmistas y hasta algún que otro malintencionado anuncio intentando venderte algún producto aprovechándose de la situación. Bueno, dirás, ¿qué debo hacer entonces?

Lo primero: mantener la calma. La angustia y el miedo son malos consejeros. Aunque resulte difícil hacerlo no te dejes arrastrar por el pánico. Tu bienestar y el de tu familia dependen de una actitud inteligente y calmada.

Evalúa la fuente que te ha dado el mensaje de alarma: incluso personas bien intencionadas pueden darte información incorrecta, sembrando el miedo y el desenfreno. Tus fuentes ideales de información son los medios de información responsables: periódicos, canales de televisión, estaciones radiales que emitan los avisos oficiales a la población proveniente de las autoridades a cargo de la salud y la seguridad públicas.

Desconfía de ofertas “irresistibles”: en momentos de crisis, surgirán todo tipo de charlatanes que tratarán de aprovecharse de la angustia y la desesperación de la gente. No adquieras ningún producto por impulso, mucho menos si viene acompañado de promesas “milagrosas”. 

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viernes, 22 de julio de 2011

¿Quieres ser una buena niñera?


Si durante este verano quieres estrenarte como niñera para empezar a ganar tu propio dinero y tener un poco más de independencia. ¿Estás preparada para cambiar pañales, calentar biberones, curar raspones y calmar llantos? Antes de entrar por la puerta de tu nuevo trabajo, estos consejos te ayudarán a que no parezcas una principiante y para que pronto te conviertas en la mejor niñera del barrio.
Quizá tus primeros intentos como niñera hayan sido cuidando a tus hermanos menores, a tus primos y/o a algunos vecinos. Probablemente te gusta hacerlo, te diviertes jugando, los niños te hacen caso, eres creativa e ingeniosa y te gusta mimarlos. Y por eso piensas que sería un trabajo ideal para este verano.
Sin lugar a dudas una parte importante de ser niñera es disfrutarlo. Pero cuando es tu trabajo, significa que tienes que asumir una responsabilidad tanto durante los momentos divertidos, como durante los que no son tan divertidos. Por ejemplo… ¿sabes qué hacer si uno de los niños se golpea la cabeza?, ¿o a dónde llamar cuando se quema algo en la cocina?
Tu trabajo no es sólo divertirlos o acompañarlos para que no estén solos, sino también cuidarlos para que no se lastimen y encargarte de que estén seguros todo el tiempo. Eso es fácil de lograr si llegas preparada. Por eso en Vida y Salud te damos estos consejos para que pronto seas la mejor niñera del barrio.
Conoce a los niños
Después de preguntar “¿cómo te llamas y cuántos años tienes?” (si el niño ya puede hablar), es importante que les preguntes a los padres lo siguiente acerca de la salud de los niños. Así te evitarás sorpresas más adelante:
  • ¿Tienen alguna enfermedad que debas conocer?
  • ¿Pueden comer de todo?
  • ¿Son alérgicos a algo? Por ejemplo, algunos niños son alérgicos a las picaduras de insectos, como las abejas.
  • ¿Tienen asma o epilepsia?
  • ¿Están tomando medicinas? ¿Cuáles, a qué hora y en qué dosis?
  • ¿Tienen algún impedimento físico?
Recorrido por la casa
Antes de quedarte a solas con los niños, pide que recorran la casa contigo para que te familiarices con ella y sepas en dónde se encuentran las cosas que puedes necesitar en caso de emergencia (o de cualquier berrinche). Por ejemplo, pregunta dónde está…
  • El botiquín – en caso de un golpe o una cortada (cualquier cosa es posible)
  • La comida – en caso de que te hagan un berrinche por hambre, o simplemente tenga hambre
  • Los pañales y la ropa – en caso de cualquier accidente oloroso y engorroso
  • Las llaves – nunca sabes cuándo necesitarás salir por una bolsa de pañales
  • El teléfono – para llamadas de emergencia
  • El extinguidor y la alarma de incendios
Prepárate para una emergencia

Lea el artículo completo en Vida y Salud

viernes, 29 de abril de 2011

¿Tienes un botiquín de primeros auxilios a tu alcance?


Si no lo tienes, es hora de que compres o hagas uno, o mejor dos. Es importante tener un pequeño botiquín de emergencia a tu alcance para heridas menores en casa y otro para viajes. Aquí te contamos más acerca de los botiquines de emergencia o “equipo” de primeros auxilios.
Si tienes hijos/as sabrás que en cualquier momento pueden llegar con una raspada, o una cortada producto de alguna caída al estar jugando en el parque, por ejemplo. Incluso tú, o alguien en la cocina puede quemarse superficialmente o si la familia entera se va de paseo, puede que se presenten situaciones en las que un botiquín de emergencia puede resultarte bastante útil.
Por lo general, puedes comprar los que venden en la Cruz Roja de tu país o también se pueden conseguir en las farmacias. Hay algunos que están muy completos. Si no los encuentras ya hechos, también los puedes armar tu mismo/a.
Un botiquín de primeros auxilios puede ser una caja cualquiera en la cual tengas los siguientes artículos:
  • Gazas, de preferencia estériles
  • Vendas de diferentes tipos y tamaños.  Por ejemplo triangular y elástica
  • Algodón
  • Algún desinfectante, que puedes ser agua oxigenada, una solución de iodo como betadine, cremas antisépticas, etc.
  • Curitas
  • Termómetro, especialmente si tienes niños
  • Alguna medicina para el dolor, como acetaminofén, ibuprofén o aspirina
  • Si deseas, otras medicinas para la gripe, la diarrea, una alergia, etc.
Obviamente esto es lo mínimo y puedes agregarle lo que desees.
El botiquín de tu casa debe contener materiales para tratar heridas menores como:
  • cortadas
  • quemaduras leves
  • raspaduras
  • picaduras de insectos
  • heridas con astillas
  • esguinces
Un botiquín de viaje, en cambio, debe incluir algunas otras cosas, ya que quizá si estás lejos de un centro urbano (una ciudad), no sea fácil conseguir algunos medicamentos. Por eso, el botiquín de viaje, además de lo anterior, podría incluir medicinas para mejorar los síntomas de:
  • congestión nasal
  • dolor de garganta
  • fiebre
  • tos
  • diarrea
  • dolor de estómago
  • alergias
La Cruz Roja de Estados Unidos recomienda que tanto el botiquín de casa, como el botiquín de viaje, contengan lo siguiente (podrías chequear con la Cruz Roja de tu país, pero probablemente las recomendaciones sean similares):
  • 25 curitas adhesivas
  • 2 compresas absorbentes
  • 1 cinta adhesiva
  • 5 paquetes de ungüentos o pomadas que contengan antibióticos
  • 5 pañitos antisépticos (se usan para desinfectar heridas)
  • 2 paquetes de aspirina
  • 1 frazada o cobija especial para emergencias (habitualmente viene con el botiquín y es de color plateado, para aislar y conservar la temperatura)
  • Una máscara de oxígeno (con válvula de una sola dirección)
  • 2 pares de guantes de látex grandes
  • 1 compresa fría
  • 2 paquetes de pomada de hidrocortisona
  • tijeras
  • Una venda elástica (vienen enrolladas)
  • Cinta adhesiva
  • 10 gasas esterilizadas de dos tamaños
  • Termómetro oral (sin mercurio y sin vidrio)
  • 2 vendajes triangulares que pueden utilizarse como cabestrillo o compresa
  • Unas pinzas
  • Folleto de instrucciones para primeros auxilios
  • Medicina para la diarrea y para el dolor de estómago
  • Medicamento para la congestión nasal y para las alergias
  • Medicina para bajar la fiebre
  • Medicina para la tos
Asegúrate de que todos en la familia sepan en dónde está el botiquín de emergencia o  primeros auxilios. Un buen lugar para guardarlo es en la cocina, pues es más seco que el baño. Revísalo periódicamente para verificar que los medicamentos no estén vencidos y reemplázalos cuando sea necesario. Es una buena idea que tengas en el botiquín de primeros auxilios los teléfonos de los centros locales para asistencia con envenenamientos, con ambulancias, con asistencia médica a domicilio, los números telefónicos de algunas farmacias, etc.
El botiquín de primeros auxilios o botiquín de emergencia para viajes debe ir en tu automóvil dentro de una bolsa para protegerlo del clima. También es importante si viajas en lancha (bote, barco), que guardes el botiquín en una bolsa impermeable.
Cuando vayas de viaje a lugares que queden lejos de sitios poblados con agua potable, asegúrate de llevar bastantes líquidos y suficiente agua en caso de que alguien sufra de deshidratación.
Con un botiquín de primeros auxilios al alcance de todos, estarás más tranquilo(a) tanto en tu casa como cuando te vas de paseo.
Tomado de Vida y Salud

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Estás preparado/a para un terremoto?

La verdad, es que nadie lo está al 100%. O por lo menos, no quisiéramos estarlo ya que un terremoto es una catástrofe. Pero por esa misma razón y porque son muchos los ejemplos de daños producidos por terremotos en varias zonas del mundo, hay que estar preparados. A pesar de que los terremotos no se pueden predecir, sí se sabe a ciencia cierta que algunas zonas del planeta son sísmicas. Si vives en una zona de sismos, debes aprender a estar preparado para protegerte en caso de que suceda alguno. Toma nota.

Un terremoto o cismo es un fenómeno natural que puede producirse repentinamente en cualquier momento, en ciertas regiones del planeta. Este puede ser tan leve que apenas lo notes o por el contrario, generar verdaderos desastres naturales.

Si vives en una zona donde puedan producirse terremotos, aún cuando no haya habido temblores por muchos años, es preferible que tengas armado un plan para saber cómo actuar de manera segura en caso de que se produzca alguna emergencia.

Una de las recomendaciones más difíciles de seguir en una situación así es mantener la calma en todo momento y no dejar que el pánico y la desesperación se apoderen de ti. Seguramente pensarás: ¿quién puede actuar con calma cuando se te viene la casa encima?

Tal vez la clave para lograr algo de calma es estar preparados y tomar algunas medidas para reducir los factores de riesgo que hay en tu casa y que pueden agravar la situación cuando haya un terremoto.

Una de las cosas más importantes que deberías hacer es detectar los peligros potenciales de tu hogar y tu edificio, y corregirlos. Por ejemplo:

  • Elimina todos los objetos colgantes y los estantes que tengas sobre las camas y los sofás, y cuelga espejos, cuadros y otros objetos pesados en ganchos cerrados.
  • Asegura los muebles a la pared para evitar que se caigan, así como los objetos pesados más valiosos y los electrodomésticos -como televisores, radios y computadoras (ordenadores)-, pegándolos en sus lugares con masilla removible, abrazaderas o algún otro tipo de pegamento.
  • En la cocina, asegura las puertas de los muebles y utiliza cerrojos para evitar que se abran. Asimismo, afirma el refrigerador (hielera) y otros artefactos eléctricos a las paredes usando abrazaderas.
  • Guarda los objetos pesados, las cosas que se rompan y los productos inflamables o peligrosos en los estantes más bajos o asegurados contra el piso.

También es importante que como parte de tu plan de acción en caso de un terremoto, tomes las siguientes precauciones:

  • Haz una copia de los documentos que sean importantes como tarjetas de identidad, datos del seguro médico, contratos, escrituras y toda aquella que puedas necesitar de inmediato. Puedes guardarlo en una caja especial diseñada para sobrevivir terremotos, incendios e inundaciones.
  • Ten siempre a mano los números de emergencia a los que puedes necesitar llamar en ese momento y actualízalos de tanto en tanto. De todos modos, ten en cuenta que en el momento mismo del terremoto es posible que las líneas se saturen o se corten, con lo cual deberías tener siempre presente un plan a seguir por todos los miembros de la familia.
  • Diseña un plan de emergencia. Define un punto de encuentro fuera del hogar donde todos podrán encontrarse en caso de que ocurra un terremoto. Lo ideal es buscar algún lugar abierto cerca de tu domicilio. Incluso, trata de definir un punto de encuentro y un teléfono de contacto fuera de la ciudad, donde puedan comunicarse o dirigirse, en caso de que deba ser evacuada y los miembros de la familia no se encuentren todos juntos en ese momento.
  • Arma una reserva de productos indispensables que puedes necesitar para abastecerte –a ti y a tu familia- durante al menos de 3 a 5 días. Recuerda que luego de un terremoto es posible que se corten los suministros de luz y de agua, por ejemplo, y puede ser difícil obtener alimentos.

Para armar una reserva en el hogar, no deberían faltar:

  1. 4 litros de agua por persona por día.
  2. Suficiente cantidad de comida enlatada o empaquetada y alimentos que no necesiten refrigeración.
  3. Un botiquín de primeros auxilios, con los medicamentos necesarios y todo lo necesario para la higiene personal.
  4. Luces de emergencia y una radio que funcionen.
  5. Ropa y artículos para protegerse del clima: abrigos, zapatos resistentes, calcetines, cobijas y una carpa, si la tienes.
  6. Bolsas de plástico fuertes para la basura y otras necesidades, así como guantes de trabajo y lentes protectores.
  7. Si tienes mascotas, incluye alimentos y correas para ellas.

En caso de que debas dejar tu casa, lo ideal sería que cada uno también tuviera su propio equipo de reserva, que debería incluir, por lo menos:

  • Agua embotellada.
  • Bocadillos de alto contenido calórico.
  • Medicamentos y un botiquín de primeros auxilios.
  • Un silbato, para alertar a los rescatadores de su posición.
  • Luces de emergencia
  • Identificación personal y dinero de emergencia en efectivo.

Si tomas estas precauciones ya habrás dado un gran paso para enfrentar ese momento que puede ser muy difícil.

¿Qué puedes hacer para protegerte durante el terremoto?

  • Si estás adentro, no salgas hasta que el temblor cese. La mayoría de las lesiones durante los terremotos ocurren cuando los objetos caen sobre la gente al entrar o salir de los edificios.
  • Refúgiate debajo de una mesa o un escritorio resistente y agárrate firmemente hasta que el movimiento se detenga.
  • Los marcos de las puertas sólo deben usarse como refugio si están cerca de ti y si sabes que se trata de una puerta de carga apoyada fuertemente.
  • Si no hay una mesa o escritorio cerca, cúbrete la cara y la cabeza con los brazos y agáchate contra la pared en una esquina interior del edificio.
  • Cierra todas las llaves de paso de agua, luz y gas, para evitar emergencias por escapes, y si estás cocinando, apaga el fuego antes de buscar refugio.
  • Mantente alejado/a de vidrios, ventanas, puertas exteriores o paredes y de todo lo que pueda caerse, tal como lámparas, muebles altos y cuadros o espejos colgados.
  • Si estás en la cama, espera allí protegiéndote la cabeza con una almohada, a menos que estés debajo de una lámpara de techo que pueda caerse.
  • Si estás en un edificio alto, evita las ventanas y no uses los elevadores.
  • Si estás al aire libre, aléjate de los edificios y cables eléctricos, y ten cuidado con los escombros que se están derrumbando.
  • Si estás en la costa, trasládate inmediatamente a un lugar más alto para evitar un posible maremoto u olas grandes.
  • Si estás conduciendo, detente lo antes posible pero no sobre ni debajo de viaductos, puentes o túneles. Tampoco lo hagas cerca de cables de electricidad, postes de luz, árboles ni carteles. Tan pronto puedas, frena con cuidado a un lado del camino y quédate dentro del vehículo hasta que termine el terremoto.
  • Si quedas atrapado/a en los escombros, no enciendas un fósforo, no te muevas ni levantes polvo, cúbrete la boca con un pañuelo o la ropa y da golpes en un tubo o la pared para que los rescatistas puedan encontrarte. Si tienes, usa un silbato y evita gritar, solo hazlo como un último recurso, ya que gritar puede causar que inhale cantidades peligrosas de polvo.
  • Cuando todo haya pasado, si tienes que salir afuera después del terremoto, ten cuidado con objetos que caigan, cables eléctricos caídos y paredes, puentes, calles y aceras debilitadas.

Recuerda que estas catástrofes son inevitables y las circunstancias pueden estar fuera de tu control, pero hay medidas de seguridad que puedes tomar. Mantenerte a salvo, a ti y a tu familia, hasta que llegue asistencia de rescate, depende principalmente de ti. Por eso es importante que tengas en cuenta estas normas, para cuidar a tu familia antes, durante y después de un terremoto.


Tomado de Vida y Salud