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DESPACHOS A TODO EL PAÍS
domingo, 9 de octubre de 2011
¿Ayuda el aceite de pescado a aliviar la depresión posparto?
viernes, 29 de abril de 2011
¿Tienes un botiquín de primeros auxilios a tu alcance?
- Gazas, de preferencia estériles
- Vendas de diferentes tipos y tamaños. Por ejemplo triangular y elástica
- Algodón
- Algún desinfectante, que puedes ser agua oxigenada, una solución de iodo como betadine, cremas antisépticas, etc.
- Curitas
- Termómetro, especialmente si tienes niños
- Alguna medicina para el dolor, como acetaminofén, ibuprofén o aspirina
- Si deseas, otras medicinas para la gripe, la diarrea, una alergia, etc.
- cortadas
- quemaduras leves
- raspaduras
- picaduras de insectos
- heridas con astillas
- esguinces
- congestión nasal
- dolor de garganta
- fiebre
- tos
- diarrea
- dolor de estómago
- alergias
- 25 curitas adhesivas
- 2 compresas absorbentes
- 1 cinta adhesiva
- 5 paquetes de ungüentos o pomadas que contengan antibióticos
- 5 pañitos antisépticos (se usan para desinfectar heridas)
- 2 paquetes de aspirina
- 1 frazada o cobija especial para emergencias (habitualmente viene con el botiquín y es de color plateado, para aislar y conservar la temperatura)
- Una máscara de oxígeno (con válvula de una sola dirección)
- 2 pares de guantes de látex grandes
- 1 compresa fría
- 2 paquetes de pomada de hidrocortisona
- tijeras
- Una venda elástica (vienen enrolladas)
- Cinta adhesiva
- 10 gasas esterilizadas de dos tamaños
- Termómetro oral (sin mercurio y sin vidrio)
- 2 vendajes triangulares que pueden utilizarse como cabestrillo o compresa
- Unas pinzas
- Folleto de instrucciones para primeros auxilios
- Medicina para la diarrea y para el dolor de estómago
- Medicamento para la congestión nasal y para las alergias
- Medicina para bajar la fiebre
- Medicina para la tos
martes, 22 de febrero de 2011
¿Qué son y cómo se usan las amalgamas?

Necesitas una amalgama dental y te preguntas de qué se trata, cómo se coloca, si te dolerá o si puede causarte algún riesgo. No te desesperes, las amalgamas dentales han sido utilizadas por más de 150 años. En este artículo te contamos con más detalle sobre este material que te permitirá mantener tu boca más saludable.
Luego de ver a su dentista por un molesto dolor de muelas, Pedro volvió preocupado porque le dijo que debería quitarle una caries (picadura) y luego ponerle una amalgama. No tiene idea de lo que eso significa y el sonido mismo de la palabra le sonaba a algo malo. Sin embargo, en este caso, nada está más lejos de la realidad.
Si tu dentista te dice que necesitas una amalgama se está refiriendo a un material compuesto por mercurio y otros metales, generalmente plata, estaño y cobre, que sirve para cubrir daños en tu dentadura, como el hueco que queda al eliminar alguna caries. Es parte de un tratamiento y constituye un tipo de relleno o empaste dental.
Esta técnica se ha empleado por más de 150 años y no representa un riesgo para la salud. Al ser un compuesto de metal, puede ser de color dorado o plateado y por eso a mucha gente no le resulta atractivo, ya que no se parece en nada a los dientes.
Para resolver este inconveniente, a lo largo del tiempo se han desarrollado otro tipo de materiales. Por ejemplo, hoy existe un tipo de relleno dental que se realiza con plástico y vidrio, de un color parecido a los dientes, conocido como rellenos de resina compuesta.
Con respecto a las amalgamas de metal, estas fueron estudiadas a lo largo del tiempo, ya que como están hechas con mercurio se dudaba acerca de la posibilidad de que este material afectara a la salud de las personas. Por ejemplo, se temía que pudiesen provocar Alzheimer, autismo y esclerosis múltiple. Pero esto ha sido ampliamente evaluado y hoy son muchas las organizaciones que avalan el uso de este tipo de relleno para los dientes, y consideran que sigue siendo una de las alternativas más duraderas y económicas.
Sin embargo, existe una recomendación para las mujeres embarazadas y para las personas que padecen de enfermedades crónicas y necesitan realizarse un tratamiento dental, ya que en esos casos pueden desarrollar mayor sensibilidad al mercurio. Si es tu caso, te aconsejo que hables con tu odontólogo u odontóloga (dentista) al respecto para considerar cuáles podrían ser las mejores alternativas para un tratamiento sin riesgos.
Es posible que algunas personas puedan sufrir alguna reacción alérgica al metal de las amalgamas, pero esto no ocurre con frecuencia. Si tú sabes que eres alérgico a alguno de estos metales y está en tus antecedentes médicos, déjale saber a tu dentista para poder prevenir esta situación.
Si te ponen una amalgama, podrías notar una sensación diferente durante las primeras semanas, también podrías sentir molestia en los dientes que están junto al que fue reparado. Todo esto es normal y debería desaparecer luego de una o dos semanas. Si esto persiste o si tienes dolor, deberías notificarle a tu dentista y volver a consultar con él o ella para descartar que no haya complicaciones.
Como siempre, para mantener tu amalgama y el resto de tus dientes en buenas condiciones, se recomienda que sigas una buena práctica de higiene bucal, que incluye:
- Visitas periódicas al dentista para que te haga tu limpieza dental.
- Cepillarte los dientes con pasta con flúor, mínimo dos vece al día.
- Utilizar hilo dental, al menos una vez al día.
Con el tiempo, es posible que el relleno se gaste, se rompa o se afloje. En estos casos tu dentista tomará las medidas necesarias para repararla. Muchas veces no te darás cuenta de esto, pero si lo notaras, si tienes sensibilidad en las encías o si tienes cualquier molestia haz una cita para resolverlo y que vuelvas a masticar cómodamente.
Ahora que sabes lo que es una amalgama, ya puedes ir con tranquilidad a tu dentista y recibir el tratamiento que necesites, para recuperar tu salud oral y volver a lucir una agradable sonrisa.
Tomado de Vida y Salud
martes, 30 de noviembre de 2010
El pescado y el embarazo – ¿ni mucho, ni poco?

Cuando quedas embarazada, es importante que estés alerta acerca de los alimentos que más te benefician y aquellos que pueden perjudicar el desarrollo de tu bebé. El pescado es un alimento muy importante para cualquier dieta saludable, pero durante el embarazo debes comerlo con ciertas precauciones.
El pescado es tal vez uno de los alimento que mejor reputación tiene en los libros de nutrición.
Así que si estás embarazada o planeas estarlo, te invito a que tomes nota sobre cuánto pescado se recomienda consumir durante los meses de gestación, cuánto podría ser demasiado y cuánto podría ser poco.
O sea, la palabra clave es moderación. No te aconsejo que te prives de comer pescado, ya que ofrece excelentes nutrientes para tu cuerpo y el de tu bebé. Pero ten en cuenta que hay algunos que contienen más mercurio que otros, así que elige aquellos que contienen o no contienen o contienen dosis mínimas de mercurio. Veamos las recomendaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA por sus siglas en inglés) y la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA por sus siglas en inglés):
Pescados con contenido de mercurio muy alto (evítalo completamente):
Mero o cherna
marlin o aguja
reloj anaranjado
blanquillo camello
pez espada
tiburón
carite lucio o caballa
Pescados con contenido de mercurio alto (no comas más de 3 porciones de 6 onzas al mes):
Lubina o robalo
corbina o corvina
halibut o fletán
atún blanco, albacora blanca o bonito blanco (enlatado)
atún rojo (fresco)
corvinata real
anchoa de banco
langosta o bogavante americano
Pescado con contenido de mercurio bajo (no comas más de 6 porciones de 6 onzas al mes):
Carpa
dorado
cangrejo, centolla o jaiba
huachinango
arenque, pinchagua o sábalo
angelino o rape
perca de agua dulce
raya
bacalao
Atún (enlatado común, no blanco)
atún fresco del Pacífico
Pescado con contenido de mercurio muy bajo (disfruta 2 porciones de 6 onzas a la semana):
Anchoas o boquerones
palometa pintado o pámpano
calamares
caviar (cultivado)
cangrejo real
carbonero o coin
alitán, bagre o perro del norte
coregono
gallineta
vieira o callo de hacha
falso halibut o platija
eglefino, gallineta dorada u opa
merluza
arenque o pinchagua
langosta o langostino
sábalo común
lenguado o tambor
cangrejo de río
salmón
camarones o gambas
almejas
tilapia
ostiones u ostras
sardinas
esturión (de granja)
trucha o salvelino
Como regla general, evita los pescados grandes y depredadores, porque son los que están más expuestos al mercurio. En estos meses de embarazo, también es necesario que te olvides del pescado crudo (el sushi, el ceviche) y los moluscos (como las almejas crudas) para evitar una infección. Siempre cocina bien la comida de mar: que el pescado alcance una temperatura interna de 145° F o 67° C. Para saber si está bien cocinado, fíjate si se puede deshacer fácilmente. Los camarones, la langosta y los ostiones o vieiras deben cocinarse hasta que las conchas se abran. Las que no se abran, las debes botar.
No te olvides que el pescado es importante para el desarrollo del bebé, sólo debes evitar el consumo de aquellos que tienen mercurio. Si tienes dudas acerca de este tema, habla con tu obstetra para que indique en detalle cómo llevar una dieta saludable durante todo el proceso de embarazo.
Tomado de Vida y Salud

