DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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jueves, 2 de agosto de 2012

Comida rápida: consejos para no sumar muchas calorías


Cada vez más personas quieren cambiar su forma de alimentarse con el fin de perder peso y estar más sanas. Sin embargo, la comida rápida aparece en nuestra vida, muchas veces, como la única alternativa que hay, ya sea debido al tiempo o por el lugar en el que estamos a la hora de comer. Si tienes que ir a un restaurante de comida rápida, no necesariamente tienes que comer mal. Aquí te cuento qué puedes hacer para evitar que una comida rápida sea una explosión de calorías que saboteen tu plan de comer de forma saludable.

Si te prometiste comer bien y abandonar las frituras y las comidas rápidas, haz dado un gran paso para bajar de peso y estar saludable. Sin embargo, en ocasiones, nuestros esfuerzos por comer siempre de forma balanceada y sana se ven comprometidos si estamos en algún lugar en donde la única opción es la comida rápida. Tal vez estés en un centro comercial o de viaje con tu familia y no encuentras nada más que cadenas de comida rápida cuando es hora de comer.

Pero encontrarte en un restaurante de comida rápida no significa que no tienes opciones y que tienes que consumir muchas calorías. Afortunadamente, existen formas de comer ahí sin excederte. Toma nota de estos consejos que de seguro no sabotearán tu dieta:
  • Algunos restaurantes de comida rápida publican el contenido nutricional de sus alimentos en su sitio de Internet (sitio Web) o en el mismo restaurante. Así que allí podrás ver cuántas calorías tiene cada platillo y podrás elegir la mejor opción
  • Es común que los restaurantes de comida rápida ahora ofrezcan un menú con menos calorías.
  • Si no encuentras estas opciones, entonces opta por las porciones pequeñas. Pedir un sándwich (emparedado) pequeño es mejor que una hamburguesa de tres pisos que puede tener hasta 1,000 calorías. Incluso las opciones del menú infantil son ideales para no excederte en calorías.
  • Si te ofrecen agrandar las papas o los anillos de cebolla, no aceptes aunque la tentación sea grande. Mejor aún: elige un plato para acompañar que sea saludable como por ejemplo, una ensalada pequeña, papas al horno, trocitos de manzana, o de maíz.
  • Aprende qué significan palabras como “crujiente” y “cremoso”. Estas se refieren a métodos de preparación que involucran mucha mantequilla, queso y crema. Las palabras que debes elegir son “al horno”, “hervido” y “a la parrilla”.
  • Elige siempre una ensalada para acompañar o simplemente, para que sea tu plato fuerte. Puedes agregarle pollo a la parrilla o camarones. Recuerda pedir el aderezo en un recipiente aparte y no agregar queso ni pedacitos de tocino pues suman calorías que quieres evitar.
  • Comparte: aprovecha los tamaños agrandados de las comidas para compartirla con alguien.
  • Pregunta si hay una porción más pequeña de lo que ordenaste o simplemente guarda la mitad para el día siguiente.
  • Ten cuidado con las bebidas: las sodas grandes contienen un promedio de 300 calorías. Así que mejor refréscate con agua mineral o con gas, té que no contenga azúcar o soda (refresco) de dieta. Las malteadas ni las contemples: una de tamaño grande puede llegar a tener 800 calorías.
  • Pide siempre opciones más saludables: mayonesa baja en grasa, pan integral o queso bajo en grasa.
Con estos consejos y teniendo siempre en cuenta el tamaño de las porciones, puedes salir de un restaurante de comida rápida sin sentirte culpable. La clave es saber elegir y buscar otras opciones más sanas para tu menú.

Así que no hay excusa: incluso en los lugares de comida rápida puedes ganarle la batalla a las calorías.

Tomado de Vida y Salud

martes, 30 de noviembre de 2010

El pescado y el embarazo – ¿ni mucho, ni poco?



Cuando quedas embarazada, es importante que estés alerta acerca de los alimentos que más te benefician y aquellos que pueden perjudicar el desarrollo de tu bebé. El pescado es un alimento muy importante para cualquier dieta saludable, pero durante el embarazo debes comerlo con ciertas precauciones.

El pescado es tal vez uno de los alimento que mejor reputación tiene en los libros de nutrición.
Siempre se recomienda por arriba del pollo o de la carne porque contienen una cantidad de nutrientes importantes como los ácidos Omega 3, que son excelentes para el corazón y para el cerebro. Sin embargo, a la hora de decidir cuánto pescado se puede comer durante el embarazo, todavía se genera un poco de controversia. Y no porque se pongan en tela de juicio sus excelentes propiedades nutricionales, sino porque en algunos pescados (en especial los grandes depredadores) está presente un contaminante que puede ser peligroso para el desarrollo del sistema nervioso y el cerebro del bebé: el mercurio.

Así que si estás embarazada o planeas estarlo, te invito a que tomes nota sobre cuánto pescado se recomienda consumir durante los meses de gestación, cuánto podría ser demasiado y cuánto podría ser poco.

O sea, la palabra clave es moderación. No te aconsejo que te prives de comer pescado, ya que ofrece excelentes nutrientes para tu cuerpo y el de tu bebé. Pero ten en cuenta que hay algunos que contienen más mercurio que otros, así que elige aquellos que contienen o no contienen o contienen dosis mínimas de mercurio. Veamos las recomendaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA por sus siglas en inglés) y la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA por sus siglas en inglés):

Pescados con contenido de mercurio muy alto (evítalo completamente):

Mero o cherna
marlin o aguja
reloj anaranjado
blanquillo camello
pez espada
tiburón
carite lucio o caballa

Pescados con contenido de mercurio alto (no comas más de 3 porciones de 6 onzas al mes):

Lubina o robalo
corbina o corvina
halibut o fletán
atún blanco, albacora blanca o bonito blanco (enlatado)
atún rojo (fresco)
corvinata real
anchoa de banco
langosta o bogavante americano

Pescado con contenido de mercurio bajo (no comas más de 6 porciones de 6 onzas al mes):

Carpa
dorado
cangrejo, centolla o jaiba
huachinango
arenque, pinchagua o sábalo
angelino o rape
perca de agua dulce
raya
bacalao
Atún (enlatado común, no blanco)
atún fresco del Pacífico

Pescado con contenido de mercurio muy bajo (disfruta 2 porciones de 6 onzas a la semana):

Anchoas o boquerones
palometa pintado o pámpano
calamares
caviar (cultivado)
cangrejo real
carbonero o coin
alitán, bagre o perro del norte
coregono
gallineta
vieira o callo de hacha
falso halibut o platija
eglefino, gallineta dorada u opa
merluza
arenque o pinchagua
langosta o langostino
sábalo común
lenguado o tambor
cangrejo de río
salmón
camarones o gambas
almejas
tilapia
ostiones u ostras
sardinas
esturión (de granja)
trucha o salvelino

Como regla general, evita los pescados grandes y depredadores, porque son los que están más expuestos al mercurio. En estos meses de embarazo, también es necesario que te olvides del pescado crudo (el sushi, el ceviche) y los moluscos (como las almejas crudas) para evitar una infección. Siempre cocina bien la comida de mar: que el pescado alcance una temperatura interna de 145° F o 67° C. Para saber si está bien cocinado, fíjate si se puede deshacer fácilmente. Los camarones, la langosta y los ostiones o vieiras deben cocinarse hasta que las conchas se abran. Las que no se abran, las debes botar.

No te olvides que el pescado es importante para el desarrollo del bebé, sólo debes evitar el consumo de aquellos que tienen mercurio. Si tienes dudas acerca de este tema, habla con tu obstetra para que indique en detalle cómo llevar una dieta saludable durante todo el proceso de embarazo.

Tomado de Vida y Salud