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lunes, 19 de diciembre de 2011

Mal de Parkinson



Imagen tomada de internet


¿Qué es?

El mal de Parkinson ataca al sistema nervioso central y causa problemas con los movimientos del cuerpo, incluidos temblor (debilidad), rigidez (tensión muscular), movimientos musculares lentos, posturas inestables y dificultad para caminar. Esto sucede cuando las células nerviosas (neuronas) en una parte del cerebro llamada sustancia negra mueren gradualmente. Estas células normalmente producen un químico llamado dopamina que ayuda a transmitir mensajes entre las áreas del cerebro que controlan los movimientos corporales. La muerte de las células en esta área del cerebro conduce a la disminución de los niveles de dopamina, lo que hace que una persona con el mal de Parkinson tenga dificultad para controlar la tensión muscular y el movimiento muscular, tanto al estar en reposo como durante los periodos de actividad.

El mal de Parkinson afecta aproximadamente a 500.000 personas en Estados Unidos, con alrededor de 50.000 nuevos casos cada año. Generalmente ocurre durante la mediana edad, típicamente alrededor de los 60 años. No obstante, aproximadamente en el 50% de los pacientes la enfermedad aparece antes, en estos casos los síntomas se manifiestan cuando el paciente es menor de 40 años. En el mundo, el mal de Parkinson afecta aproximadamente 1 de 2 de cada 1.000 pacientes. Afecta a europeos o norteamericanos más a menudo que a asiáticos o africanos y es más frecuente en hombres que en mujeres.

Hasta la actualidad, los científicos no han determinado porqué algunas personas desarrollan el mal de Parkinson y otras no. La genética es compleja y la influencia de los antecedentes familiares depende de la edad en la que se manifestó la enfermedad. Una persona con un padre o hijo a quien le diagnosticaron con la enfermedad a una edad temprana tiene un riesgo mayor de contraer el mal de Parkinson, pero no tiene riesgo si el miembro de la familia afectada tenía 60 años o más al momento del diagnóstico.

Síntomas

El mal de Parkinson generalmente se manifiesta con un leve temblor o tensión en el brazo o pierna de un lado del cuerpo. El temblor es más evidente al estar en reposo y es regular, típicamente ocurre tres a seis veces por segundo. El temblor del mal de Parkinson usualmente empeora con el estrés, mejora cuando el brazo o pierna se mueve por propia voluntad y podría desaparecer al dormir. Durantes las primeras etapas, el mal de Parkinson podría manifestarse solo con un temblor que afecta los dedos pulgar e índice. Este temblor, a veces se denomina temblor de “contar monedas” porque se asemeja al temblor propio de cuando una persona manipula objetos pequeños como una moneda.

A medida que la enfermedad empeora, el temblor podría diseminarse más y finalmente afectar las extremidades de ambos lados del cuerpo. La persona podría comenzar a escribir con letra pequeña, temblorosa y eventualmente ilegible. Además del temblor clásico, el mal de Parkinson a menudo causa tensión o rigidez en los músculos de los brazos y piernas y una disminución del ritmo de los movimientos corporales, llamado bradicinesia.

La rigidez y la bradicinesia pueden ser los aspectos de la enfermedad que más invalidez causan. Pueden producir discapacidad para caminar y realizar actividades tales como asearse, vestirse o usar utensilios para comer. Los problemas con la pérdida equilibrio y la postura podrían hacer que al paciente con el mal de Parkinson le resulte difícil sentarse en una silla o que se levante de la silla. El paciente comienza a caminar encorvado, arrastrando los pies y dando pequeños pasos, usualmente sin los movimientos normales de los brazos. La bradicinesia puede afectar los músculos faciales, que disminuye las expresiones faciales espontáneas y el pestañeo normal de los ojos.

Otros síntomas del mal de Parkinson podrían incluir:
  • depresión
  • ansiedad
  • alteración del sueño
  • problemas de memoria
  • voz mal articulada o anormalmente suave
  • dificultad para masticar o tragar
  • estreñimiento
  • pérdida del control de la vejiga
  • mala regulación de la temperatura corporal
  • disfunción sexual
  • calambres, entumecimiento, cosquilleo o dolor en los músculos
Diagnóstico

Su médico lo examinará y prestará especial atención al examen neurológico. Buscará los síntomas del mal de Parkinson, especialmente el clásico temblor del mal de Parkinson, movimientos lentos, rigidez y problemas en la marcha.

No existe procedimiento para el diagnóstico o análisis de laboratorio específicos para establecer el diagnóstico del mal de Parkinson. Por esta razón, los médicos diagnostican el mal de Parkinson en base a los síntomas y resultados de los exámenes físicos y neurológicos. Si los síntomas de un paciente mejoran después de que el paciente es medicado para el mal de Parkinson, el diagnóstico es probablemente acertado.

Duración

El mal de Parkinson es una condición prolongada (crónica) y a menudo progresiva. En la mayoría de los pacientes, 70 al 80% de las células cerebrales en la sustancia negra ya están perdidas al momento que aparecen los primeros síntomas.

Prevención

Dado que los médicos desconocen exactamente la causa del mal de Parkinson, no existe manera de prevenirlo.

Tratamiento

Medicación: aunque no existe cura para el mal de Parkinson, sus síntomas pueden tratarse con diferentes tipos de medicación. La primera decisión importante que enfrenta el paciente y sus médicos es cuándo comenzar el tratamiento. Cuando los síntomas no son extremadamente problemáticos, la medicación podría no ser necesaria, particularmente porque hay signos de que el tratamiento temprano puede incrementar la probabilidad de desarrollar efectos secundarios y otras complicaciones más tarde. El tratamiento generalmente comienza cuando los síntomas interfieren con el trabajo o el manejo de las tareas del hogar y otras actividades, o cuando comienza a haber problemas para caminar y con el equilibrio.

La medicación usada para tratar el mal de Parkinson eleva los niveles de dopamina en el cerebro o imita los efectos de la dopamina. La medicina más comúnmente usada para el tratamiento del mal de Parkinson es la levodopa (Dopar, Larodopa), un medicamento que se convierte en dopamina en el cerebro. La levadopa usualmente se receta junto con la carbidopa (Sinemet) para aumentar la cantidad de medicamento activo que llega al cerebro, al tiempo que ayuda a limitar los efectos secundarios. Casi todos los pacientes con el mal de Parkinson mejoran después de que comienzan a tomar la levodopa. No obstante, el uso prolongado de la levodopa causa efectos secundarios eventuales y complicaciones en el 75% de los pacientes. Los médicos comúnmente necesitan ajustar la dosis de levodopa y los intervalos de tiempo entre las dosis para que la persona pueda continuar tomando el medicamento.

Existen varios medicamentos alternativos que pueden usarse solos o en combinación con la levodopa para tratar el mal de Parkinson. Para los síntomas leves al comienzo del mal de Parkinson, podrían ser útiles la amantadina (Symmetrel) o los medicamentos anticolinérgicos, como el trihexifenidilo (Artane, Trihexane, Trihexy) o el benztropin (Cogentin). La amantadina estimula la liberación de la dopamina almacenada dentro del cerebro, pero podría funcionar solo por un corto tiempo en algunos pacientes. Los medicamentos anticolinérgicos son particularmente efectivos contra el temblor, pero pueden causar efectos secundarios como confusión y alucinaciones, especialmente en los ancianos. En personas con mal de Parkinson leve, la selegilina (Carbex, Eldepryl) podría ser beneficiosa cuando se toma junto con la levodopa.

Los medicamentos llamados agonistas de dopamina, como la bromocriptina (Parlodel), el pramipexol (Mirapex) y el ropinirol (Requip) podrían usarse solos, para retrasar la necesidad de tomar la levodopa, o podrían tomarse junto con la levodopa para aumentar su efectividad o reducir la cantidad de levodopa. Los agonistas de la dopamina actúan imitando los efectos de la dopamina. La mayoría de los pacientes que comienzan solo con un antagonista de la dopamina necesitan agregar levodopa los años siguientes. Para minimizar los efectos secundarios, primero su usan dosis muy bajas y se va incrementando gradualmente. Los pacientes más grandes pueden ser especialmente sensibles a estos medicamentos, que pueden causar síntomas de confusión, alucinaciones y sensación de debilidad debido a la baja presión arterial.

Los medicamentos llamados inhibidores de la COMT (por sus siglas en inglés) (inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa) también pueden usarse junto con la levodopa. Los inhibidores de la COMT, como COMT inhibidores, como la entacapona (Comtan) y la tolcapona (Tasmar), bloquean la enzima que descompone la dopamina y la levadopa, que prolonga la acción de la dopamina en el cerebro y aumenta la efectividad de la levodopa. Cuando se agrega un inhibidor de la COMT, el médico usualmente disminuye la dosis de la levodopa.

La depresión es un problema bastante común en personas con el mal de Parkinson y muchos pacientes pueden beneficiarse con el tratamiento con medicamentos antidepresivos. Los síntomas de depresión incluyen no solo un estado depresivo o llanto, sino también disminución del apetito, alteración del sueño (especialmente despertarse temprano en la mañana), disminución del interés en las actividades placenteras, disminución del nivel de energía y pensamientos de falta de valor, culpa o suicidio.

Además del tratamiento con medicamentos, algunos pacientes con el mal de Parkinson notan que el ejercicio regular y una dieta equilibrada ayuda a mejorar su sensación general de bienestar y de control corporal.

Cirugía: se recurre a la cirugía cuando los pacientes dejan de responder lo suficientemente bien a los medicamentos. Las opciones quirúrgicas incluyen estimulación cerebral profunda con electrodos colocados después de realizar un mapeo cerebral, destrucción precisa de las áreas focalizadas en el cerebro como responsables de la mayoría de los síntomas que causan problemas. Un procedimiento muy controvertido que parece ser muy prometedor es el transplante de tejido cerebral del feto. Las células pueden hacer que la dopamina se trasplante de un feto no viable o de un tejido cerebral creado genéticamente y que creció en un medio de cultivo.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico si desarrolla cualquier síntoma del mal de Parkinson, especialmente si observa un temblor o tensión persistentes en cualquier lugar del cuerpo, o si tiene problemas para caminar o levantarse de una silla. Debería también llamar a su médico si presenta cualquiera de los síntomas de depresión.

Pronóstico

Aunque no existe cura para el mal de Parkinson, un plan de tratamiento bien diseñado le permite a muchos pacientes tener una vida activa.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Estás preparado/a para un terremoto?

La verdad, es que nadie lo está al 100%. O por lo menos, no quisiéramos estarlo ya que un terremoto es una catástrofe. Pero por esa misma razón y porque son muchos los ejemplos de daños producidos por terremotos en varias zonas del mundo, hay que estar preparados. A pesar de que los terremotos no se pueden predecir, sí se sabe a ciencia cierta que algunas zonas del planeta son sísmicas. Si vives en una zona de sismos, debes aprender a estar preparado para protegerte en caso de que suceda alguno. Toma nota.

Un terremoto o cismo es un fenómeno natural que puede producirse repentinamente en cualquier momento, en ciertas regiones del planeta. Este puede ser tan leve que apenas lo notes o por el contrario, generar verdaderos desastres naturales.

Si vives en una zona donde puedan producirse terremotos, aún cuando no haya habido temblores por muchos años, es preferible que tengas armado un plan para saber cómo actuar de manera segura en caso de que se produzca alguna emergencia.

Una de las recomendaciones más difíciles de seguir en una situación así es mantener la calma en todo momento y no dejar que el pánico y la desesperación se apoderen de ti. Seguramente pensarás: ¿quién puede actuar con calma cuando se te viene la casa encima?

Tal vez la clave para lograr algo de calma es estar preparados y tomar algunas medidas para reducir los factores de riesgo que hay en tu casa y que pueden agravar la situación cuando haya un terremoto.

Una de las cosas más importantes que deberías hacer es detectar los peligros potenciales de tu hogar y tu edificio, y corregirlos. Por ejemplo:

  • Elimina todos los objetos colgantes y los estantes que tengas sobre las camas y los sofás, y cuelga espejos, cuadros y otros objetos pesados en ganchos cerrados.
  • Asegura los muebles a la pared para evitar que se caigan, así como los objetos pesados más valiosos y los electrodomésticos -como televisores, radios y computadoras (ordenadores)-, pegándolos en sus lugares con masilla removible, abrazaderas o algún otro tipo de pegamento.
  • En la cocina, asegura las puertas de los muebles y utiliza cerrojos para evitar que se abran. Asimismo, afirma el refrigerador (hielera) y otros artefactos eléctricos a las paredes usando abrazaderas.
  • Guarda los objetos pesados, las cosas que se rompan y los productos inflamables o peligrosos en los estantes más bajos o asegurados contra el piso.

También es importante que como parte de tu plan de acción en caso de un terremoto, tomes las siguientes precauciones:

  • Haz una copia de los documentos que sean importantes como tarjetas de identidad, datos del seguro médico, contratos, escrituras y toda aquella que puedas necesitar de inmediato. Puedes guardarlo en una caja especial diseñada para sobrevivir terremotos, incendios e inundaciones.
  • Ten siempre a mano los números de emergencia a los que puedes necesitar llamar en ese momento y actualízalos de tanto en tanto. De todos modos, ten en cuenta que en el momento mismo del terremoto es posible que las líneas se saturen o se corten, con lo cual deberías tener siempre presente un plan a seguir por todos los miembros de la familia.
  • Diseña un plan de emergencia. Define un punto de encuentro fuera del hogar donde todos podrán encontrarse en caso de que ocurra un terremoto. Lo ideal es buscar algún lugar abierto cerca de tu domicilio. Incluso, trata de definir un punto de encuentro y un teléfono de contacto fuera de la ciudad, donde puedan comunicarse o dirigirse, en caso de que deba ser evacuada y los miembros de la familia no se encuentren todos juntos en ese momento.
  • Arma una reserva de productos indispensables que puedes necesitar para abastecerte –a ti y a tu familia- durante al menos de 3 a 5 días. Recuerda que luego de un terremoto es posible que se corten los suministros de luz y de agua, por ejemplo, y puede ser difícil obtener alimentos.

Para armar una reserva en el hogar, no deberían faltar:

  1. 4 litros de agua por persona por día.
  2. Suficiente cantidad de comida enlatada o empaquetada y alimentos que no necesiten refrigeración.
  3. Un botiquín de primeros auxilios, con los medicamentos necesarios y todo lo necesario para la higiene personal.
  4. Luces de emergencia y una radio que funcionen.
  5. Ropa y artículos para protegerse del clima: abrigos, zapatos resistentes, calcetines, cobijas y una carpa, si la tienes.
  6. Bolsas de plástico fuertes para la basura y otras necesidades, así como guantes de trabajo y lentes protectores.
  7. Si tienes mascotas, incluye alimentos y correas para ellas.

En caso de que debas dejar tu casa, lo ideal sería que cada uno también tuviera su propio equipo de reserva, que debería incluir, por lo menos:

  • Agua embotellada.
  • Bocadillos de alto contenido calórico.
  • Medicamentos y un botiquín de primeros auxilios.
  • Un silbato, para alertar a los rescatadores de su posición.
  • Luces de emergencia
  • Identificación personal y dinero de emergencia en efectivo.

Si tomas estas precauciones ya habrás dado un gran paso para enfrentar ese momento que puede ser muy difícil.

¿Qué puedes hacer para protegerte durante el terremoto?

  • Si estás adentro, no salgas hasta que el temblor cese. La mayoría de las lesiones durante los terremotos ocurren cuando los objetos caen sobre la gente al entrar o salir de los edificios.
  • Refúgiate debajo de una mesa o un escritorio resistente y agárrate firmemente hasta que el movimiento se detenga.
  • Los marcos de las puertas sólo deben usarse como refugio si están cerca de ti y si sabes que se trata de una puerta de carga apoyada fuertemente.
  • Si no hay una mesa o escritorio cerca, cúbrete la cara y la cabeza con los brazos y agáchate contra la pared en una esquina interior del edificio.
  • Cierra todas las llaves de paso de agua, luz y gas, para evitar emergencias por escapes, y si estás cocinando, apaga el fuego antes de buscar refugio.
  • Mantente alejado/a de vidrios, ventanas, puertas exteriores o paredes y de todo lo que pueda caerse, tal como lámparas, muebles altos y cuadros o espejos colgados.
  • Si estás en la cama, espera allí protegiéndote la cabeza con una almohada, a menos que estés debajo de una lámpara de techo que pueda caerse.
  • Si estás en un edificio alto, evita las ventanas y no uses los elevadores.
  • Si estás al aire libre, aléjate de los edificios y cables eléctricos, y ten cuidado con los escombros que se están derrumbando.
  • Si estás en la costa, trasládate inmediatamente a un lugar más alto para evitar un posible maremoto u olas grandes.
  • Si estás conduciendo, detente lo antes posible pero no sobre ni debajo de viaductos, puentes o túneles. Tampoco lo hagas cerca de cables de electricidad, postes de luz, árboles ni carteles. Tan pronto puedas, frena con cuidado a un lado del camino y quédate dentro del vehículo hasta que termine el terremoto.
  • Si quedas atrapado/a en los escombros, no enciendas un fósforo, no te muevas ni levantes polvo, cúbrete la boca con un pañuelo o la ropa y da golpes en un tubo o la pared para que los rescatistas puedan encontrarte. Si tienes, usa un silbato y evita gritar, solo hazlo como un último recurso, ya que gritar puede causar que inhale cantidades peligrosas de polvo.
  • Cuando todo haya pasado, si tienes que salir afuera después del terremoto, ten cuidado con objetos que caigan, cables eléctricos caídos y paredes, puentes, calles y aceras debilitadas.

Recuerda que estas catástrofes son inevitables y las circunstancias pueden estar fuera de tu control, pero hay medidas de seguridad que puedes tomar. Mantenerte a salvo, a ti y a tu familia, hasta que llegue asistencia de rescate, depende principalmente de ti. Por eso es importante que tengas en cuenta estas normas, para cuidar a tu familia antes, durante y después de un terremoto.


Tomado de Vida y Salud