- Regla número uno: recuerda que nada es imposible y que el cambio depende de ti. Lo primero que debes hacer es creer que sí puedes cambiar esa sensación de rechazo frente al ejercicio. Nada sucederá si no cambias primero tu actitud. Luego, hay varias claves que pueden ayudarte a establecer una rutina de ejercicios que sí puedas mantener.
- Analiza las razones que te hacen rechazar el ejercicio: ¿te da vergüenza como luce tu cuerpo, no te gusta transpirar frente a los demás, no tienes tiempo, te falta la ropa apropiada, necesitas un compañero de rutina, te resulta muy costoso tener acceso a un gimnasio o sientes que en experiencias anteriores no has visto demasiados resultados luego de tu esfuerzo? Estos son algunos de los factores que suelen quitarle la motivación a las personas y hacen que seleccionen la vida sedentaria “por eliminación” o, simplemente, porque no es fácil ir en contra del ritmo de vida que llevamos. Una vez que identifiques las razones que te mantienen pegado(a) al sofá, será mucho más fácil combatirlas.
- Busca la fuerza en la motivación: sentirte con más energías, combatir el sobrepeso, lucir más juvenil. Para mantenerla viva es muy importante que no te aburras haciendo ejercicio. Prueba distintos tipos de ejercicio, incluso un deporte que nunca has practicado, hasta que encuentres el que te motive y te proporcione más bienestar y alegría.
- El gimnasio no es el único lugar donde puedes poner tu cuerpo en movimiento. También puedes tomar clases de danza, salir a caminar o a correr con amigos, andar en bicicleta por tu barrio o ¿porque no?, hacer ejercicios más pausados como los de yoga o Pilates (dos buenas opciones si no te gusta sudar demasiado).
- Otra excusa muy común para posponer los ejercicios es la escasez de tiempo. Si ese es tu problema, elige el momento del día más apropiado para ejercitarte. Algunos especialistas consideran que es mejor por la mañana, antes de comenzar con el resto de las actividades, pero hay personas que prefieren hacerlo por la tarde o al anochecer, luego de un arduo día de trabajo y cuando ya comienza a bajar el sol.
- No te dejes sabotear por la idea errónea de “o todo o nada”. Si un día no puedes hacer ejercicio todo el tiempo que tenías planeado (digamos una hora), no hay razón para descorazonarte. Puedes hacer ejercicio en media hora y hasta cortarlo en recreos de 10 o 15 minutos por vez, que bien puedes intercalar con otras actividades, ya sea en casa o en el trabajo. Lo importante es perseverar.
- Busca alternativas. Puedes aprovechar cada momento de la vida cotidiana para moverte más: subir por las escaleras en vez de tomar el ascensor, caminar a lugares cercanos en lugar de ir en auto, y hasta dedicarte a la jardinería pueden ser de gran ayuda.
- Si el problema es económico, recuerda que el gimnasio no es la única alternativa ni tienes que tomar clases que se salgan de tu presupuesto necesariamente. En cambio, puedes buscar actividades en grupo en tu barrio o aprovechar los momentos de la vida cotidiana que te mencionábamos antes. Incluso puedes seguir un video de ejercicios en la tranquilidad y privacidad de tu propio hogar. No son caros y viene en todos los niveles (desde principiante hasta avanzado), y en tantas variedades que seguramente encontrarás uno que se ajuste a tus gustos y necesidades.
- Y si lo que necesitas es compañía, busca un amigo o familiar que te acompañe. Incluso, puedes llevar a tus hijos y mientras ellos hacen algún deporte que les guste, tú puedes aprovechar para hacer lo tuyo. Por ejemplo: si ellos van a natación, puedes caminar o trotar alrededor de la pileta, lo mismo si van a jugar al futbol. Otra buena idea es ir juntos a jugar al parque, algo que además los ayudará a estar más unidos.
- Por último, recuerda ser paciente. Los resultados no se ven de un día para otro, pero si eres constante, en el momento menos pensado te sorprenderás tu mismo(a). Y mientras tanto, por supuesto, no dejes de premiarte por tu esfuerzo y por tus logros.
Líneas de Atención personalizada 312 387 32 23 - PBX. 750 00 60. Mails: luzyvidaexpress@gmail.com o leoncico03@gmail.com. Cra 52 C No. 35-26 sur, barrio El Tejar - Bogotá D.C., Colombia
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Recomendaciones para ejercitar los músculos del pecho

Si quieres saber cómo mantener los músculos de tu pecho en forma y lucir más sexy, pero sin dañarte en el intento, este artículo es para ti. Aquí te contamos qué ejercicios puede hacer, lo que debes tener en cuenta y los errores más comunes que debes evitar al realizarlos.
Signo de virilidad y masculinidad, los músculos del pecho son una de las partes más sexy de los hombres, por eso la mayoría se preocupa por desarrollarlos y mantenerlos en forma. ¿Te dan ganas de ser como ese modelo masculino que ves luciendo su voluptuoso pecho en alguna foto?
Quizás no llegues a desarrollarlos como los de los modelos y deportistas consagrados, pero los músculos del pecho tienen otras funciones importantes para el movimiento y la postura, que te permiten, por ejemplo, levantar el peso de tu cuerpo (es el caso de muchos hombres mayores que, al caerse, no logran ponerse de pie, ya que no tienen fuerza en el área pectoral). Además, también se utilizan en la mayoría de los deportes, como el fútbol y el rugby.
Los músculos del pecho están compuestos por los pectorales mayores y menores, los primeros son más grandes que los segundos y abarcan desde la clavícula hasta el esternón, extendiéndose a los hombros y la parte superior de los brazos. Sus principales funciones son: flexión, aducción (doblar el pecho hacia el cuerpo) y rotación media (hacia dentro) a la altura del hombro. Los pectorales menores, por su parte, se encuentran debajo de los mayores y tienen una forma triangular delgada.
Con el paso del tiempo, al igual que la piel y otros músculos del cuerpo, los del pecho comienzan a debilitarse y contribuye a que pierdas fuerza también en los brazos. Por eso es importante que trates de mantenerlos fortalecidos.
Así como salir a caminar mantiene tus piernas en forma, afortunadamente existen algunos ejercicios sencillos que te ayudan a mantener tu pecho más sexy y varonil. Para ello, en general, se utilizan pesas y aparatos como los del gimnasio.
Algunas recomendaciones que vale la pena que tengas en cuenta cada vez que realices este tipo de ejercicios:
- Recuerda comenzar con poco peso y con secuencias más bien cortas (no más de 10 a 15 repeticiones) para ir incrementando los ejercicios a medida que vayas obteniendo logros.
- Los períodos de tiempo en que hagas los ejercicios para el pecho tampoco deberían superar los 30 o 40 minutos, al menos al principio. Por ejemplo, puedes hacer entre 10 y 14 sets de repeticiones.
- En algunos casos, también es importante que evites riesgos innecesarios, ya que algunos ejercicios con pesas son peligrosos y pueden causar lesiones. Por eso, es importante que los hagas acompañado o que sepas que hay alguien cerca que pueda darte una mano en caso de que necesites ayuda.
- Recuerda exhalar cuando levantas peso e inhalar cuando lo bajas.
Además de todo esto, debes considerar algunos errores comunes que suelen tenerse al hacer ejercicios para tonificar los músculos del pecho, para evitar dolores y lesiones.
- Sentado o parado, con la espalda recta, con una barra con pesas en los extremos, no se recomienda bajarla hasta los hombros por detrás de la cabeza sino por delante. Sólo las personas con mucha movilidad en los hombros pueden mantener la espina dorsal lo suficientemente derecha para hacer estos ejercicios de manera apropiada, por eso puedes lesionarte los hombros y las muñecas. Además, y si se te cae la barra sobre el cuello, puede dañar tus cervicales (las vértebras, los huesos del cuello).
- Del mismo modo, es común levantar una barra con peso hacia tu barbilla, mientras estas sentado. Este ejercicio puede comprimir los nervios de tus hombros y causarte lesiones. En vez de esto, para ejercitar los músculos sin riesgos, puedes utilizar dos pesas por separado y levantarlas hacia adelante o a los costados de tu cuerpo.
- Cuando levantes peso al lado de tu cuerpo, con movimientos horizontales doblando los codos hacia atrás (como si estuvieras remando), ya sea en una máquina de aparatos o no, ten cuidado de no llevar rápidamente ambos brazos hacia atrás, ya que puedes presionar los músculos de los hombros y lesionarte. La idea es evitar que se compriman los músculos, al unirse por la espalda.
Con estos consejos para empezar a hacer ejercicios para fortalecer los músculos del pecho, es el momento de ponerte manos a la obra. Una buena alternativa para continuar y avanzar con los ejercicios es consultar con un entrenador para establecer una rutina adecuada para ti.
Si padeces alguna enfermedad crónica, habla con tu médico antes de iniciar una rutina de ejercicios, para que pueda indicarte si debes evitar algún tipo de esfuerzo o movimiento.
Con esta información recuerda que tú eres quien mejor conoce los límites de tu cuerpo: no te sobre-exijas. Y, por sobre todas las cosas, trata de disfrutar el ejercicio y divertirte. Luego, podrás salir a lucir tu pecho.
Tomado de Vida y Salud


