DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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jueves, 5 de julio de 2012

¿Odias hacer ejercicio? 10 consejos para que cambies de idea


Dicen que del amor al odio no hay más que un paso (y viceversa), y es muy posible que ese primer paso sea el que necesitas dar para transformar tu rechazo en algo positivo Si el solo hecho de pensar en el gimnasio te causa un dolor de cabeza, sigue leyendo este artículo y descubre cómo hacer para cambiar de idea y de estilo de vida.

Admítelo. A pesar de que has leído y escuchado cientos de veces todas las ventajas que brinda la actividad física, aun así sigues odiando hacer ejercicio y no toleras la idea de ir al gimnasio ni siquiera una vez por semana. Claro que te gustaría estar en forma, pero la tentación de permanecer cómoda(o) en casa o salir a comer con amigos es mucho mayor… ¿Qué puedes hacer? Considera los consejos siguientes:
  1. Regla número uno: recuerda que nada es imposible y que el cambio depende de ti. Lo primero que debes hacer es creer que sí puedes cambiar esa sensación de rechazo frente al ejercicio. Nada sucederá si no cambias primero tu actitud. Luego, hay varias claves que pueden ayudarte a establecer una rutina de ejercicios que sí puedas mantener.
  2. Analiza las razones que te hacen rechazar el ejercicio: ¿te da vergüenza como luce tu cuerpo, no te gusta transpirar frente a los demás, no tienes tiempo, te falta la ropa apropiada, necesitas un compañero de rutina, te resulta muy costoso tener acceso a un gimnasio o sientes que en experiencias anteriores no has visto demasiados resultados luego de tu esfuerzo? Estos son algunos de los factores que suelen quitarle la motivación a las personas y hacen que seleccionen la vida sedentaria “por eliminación” o, simplemente, porque no es fácil ir en contra del ritmo de vida que llevamos. Una vez que identifiques las razones que te mantienen pegado(a) al sofá, será mucho más fácil combatirlas.
  3. Busca la fuerza en la motivación: sentirte con más energías, combatir el sobrepeso, lucir más juvenil. Para mantenerla viva es muy importante que no te aburras haciendo ejercicio. Prueba distintos tipos de ejercicio, incluso un deporte que nunca has practicado, hasta que encuentres el que te motive y te proporcione más bienestar y alegría.
  4. El gimnasio no es el único lugar donde puedes poner tu cuerpo en movimiento. También puedes tomar clases de danza, salir a caminar o a correr con amigos, andar en bicicleta por tu barrio o ¿porque no?, hacer ejercicios más pausados como los de yoga o Pilates (dos buenas opciones si no te gusta sudar demasiado).
  5. Otra excusa muy común para posponer los ejercicios es la escasez de tiempo. Si ese es tu problema, elige el momento del día más apropiado para ejercitarte. Algunos especialistas consideran que es mejor por la mañana, antes de comenzar con el resto de las actividades, pero hay personas que prefieren hacerlo por la tarde o al anochecer, luego de un arduo día de trabajo y cuando ya comienza a bajar el sol.
  6. No te dejes sabotear por la idea errónea de “o todo o nada”. Si un día no puedes hacer ejercicio todo el tiempo que tenías planeado (digamos una hora), no hay razón para descorazonarte. Puedes hacer ejercicio en media hora y hasta cortarlo en recreos de 10 o 15 minutos por vez, que bien puedes intercalar con otras actividades, ya sea en casa o en el trabajo. Lo importante es perseverar.
  7. Busca alternativas. Puedes aprovechar cada momento de la vida cotidiana para moverte más: subir por las escaleras en vez de tomar el ascensor, caminar a lugares cercanos en lugar de ir en auto, y hasta dedicarte a la jardinería pueden ser de gran ayuda.
  8. Si el problema es económico, recuerda que el gimnasio no es la única alternativa ni tienes que tomar clases que se salgan de tu presupuesto necesariamente. En cambio, puedes buscar actividades en grupo en tu barrio o aprovechar los momentos de la vida cotidiana que te mencionábamos antes. Incluso puedes seguir un video de ejercicios en la tranquilidad y privacidad de tu propio hogar. No son caros y viene en todos los niveles (desde principiante hasta avanzado), y en tantas variedades que seguramente encontrarás uno que se ajuste a tus gustos y necesidades.
  9. Y si lo que necesitas es compañía, busca un amigo o familiar que te acompañe. Incluso, puedes llevar a tus hijos y mientras ellos hacen algún deporte que les guste, tú puedes aprovechar para hacer lo tuyo. Por ejemplo: si ellos van a natación, puedes caminar o trotar alrededor de la pileta, lo mismo si van a jugar al futbol. Otra buena idea es ir juntos a jugar al parque, algo que además los ayudará a estar más unidos.
  10. Por último, recuerda ser paciente. Los resultados no se ven de un día para otro, pero si eres constante, en el momento menos pensado te sorprenderás tu mismo(a). Y mientras tanto, por supuesto, no dejes de premiarte por tu esfuerzo y por tus logros.
¡Anímate! Una vida en movimiento puede ser agradable para ti también. Si logras cambiar de idea y te enamoras del ejercicio, verás que los beneficios son muchos y ya no querrás abandonarlo ni un solo día.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 31 de octubre de 2011

¿Infecciones en el gimnasio? Sí son posibles. ¡Protégete bien! Evita las infecciones por hongos.


Los clubes y los gimnasios pueden ser los lugares ideales para que los hongos aprovechen y se pasen de una persona a otra, provocando molestias e inconvenientes. En este artículo te contamos algunas medidas que debes considerar, para que vayas al gimnasio a ponerte en forma, no a “pescar” infecciones.

Una de las cosas que más le gusta a Marcelo es ir al gimnasio. Luego de sus rutinas regulares se siente como nuevo, un poco cansado, pero revitalizado y lleno de energía, como si todas sus tensiones se quedaran allí. Además, se encuentra con sus compañeros y comparten historias y experiencias. A Luciana le pasa algo similar en el club en el que practica vóley varias veces por semana. Pero no todo en el gimnasio es color de rosa. Ambos notan, de tanto en tanto, que la piel se les irrita o se enrojece en ciertas zonas, o los pies les pican. Luciana incluso ha notado que una de sus uñas ha tomado un color más oscuro, aunque no por suciedad, y para disimularla se pinta las uñas de colores fuertes.

Claro, las mujeres tenemos esa posibilidad de esconder lo que no nos gusta, aunque no es la solución en este caso, que necesita un tratamiento médico apropiado indicado por un dermatólogo (el especialista en problemas de la piel). Posiblemente Marcela se ha contagiado con alguien que, al igual que ella, también disimulaba el problema.

¿De qué estamos hablando? De algo tan común y corriente como los molestos hongos que, en general, tienden a ser superficiales. Tienes que empezar a combatirlos lo antes posible para que no se esparzan y se vuelvan más difíciles de eliminar.

Los hongos son moneda corriente en los gimnasios y clubes porque necesitan un lugar húmedo para mantenerse vivos y trasladarse de una persona a otra. Es muy fácil contraerlos en los sitios en los que se comparten duchas y tal vez toallas y otros objetos personales, en especial en los vestuarios (sobre todo la ropa para entrenamiento que proporcionan algunos clubes y gimnasios). Además, al hacer deportes el cuerpo tiende a transpirar y mantenerse más húmedo en ciertas zonas, en donde fácilmente pueden instalarse estos pequeños y molestos invasores.

Para que estés bien informada(o), aquí te contamos acerca de los tipos de hongos más comunes que puedes traer a casa del gimnasio:

Pie de atleta: en general se produce entre los dedos, donde la piel se pone roja y se cae, provocando ardor e inflamación. Este tipo de hongo puede transmitirse a través de los pisos mojados, las medias sudadas y los zapatos húmedos.

Tinea, también conocida como tiña: puede afectar la piel y el cuero cabelludo. Cuando se produce en la piel, habitualmente comienza como una pequeña zona enrojecida del tamaño de un guisante (chícharo o arveja) y se extiende en forma de círculo a medida que crece. En inglés se le conoce comoringworm, ya que puede parecer que hay gusanos diminutos debajo de la piel (aunque no es así). También, puede aparecer en la ingle, tanto en el hombre como en la mujer, causada por el sudor y la humedad que genera el roce de la ropa al hacer ejercicio.

Hongos en las uñas: cuando se ponen quebradizas, cambian de color o de grosor o se separan de la piel, entonces es posible que estén infectadas, tanto las de las manos como las de los pies.

Para evitar el contagio, debes poner en práctica unos sencillos cuidados que te ayudarán a evitarlos:

Si deseas seguir leyendo, pincha aquí

viernes, 8 de julio de 2011

Cómo hacer ejercicio en 30 minutos


Si tu problema es encontrar el tiempo o el momento ideal para hacer ejercicio, esto tiene solución. Descubre cómo puedes hacer ejercicio en 30 minutos, no tienen que ser seguidos. ¡No te des por vencido en el intento! Verás qué sencillo resulta romper con la monotonía y luchar contra el sedentarismo. Mejorará tu estado físico, tu humor y tu calidad de vida en general.
Basta de buscar excusas pensando que deberías hacer ejercicio sin hacerlo. Posiblemente ya sepas que ejercitarte de manera regular puede brindarte muchos beneficios para tu salud. Sin embargo ¡cuánto te cuesta empezar! ¿no es cierto? Quizás por falta de tiempo, o tal vez porque el gimnasio que te gusta queda lejos, o simplemente porque te aburres haciendo tal o cual ejercicio. Sin embargo, estos argumentos suenan más bien a excusas: ¡anímate!
En otro artículo discutimos algunas recomendaciones para iniciar una rutina y mantenerla, que es lo más importante pero también lo más difícil. Aquí ahora, además, te contamos cómo hacer ejercicio en 30 minutos de manera efectiva, para que la falta de tiempo ya no sea un motivo para que te prives de las ventajas que puedes obtener de hacer ejercicio.
En general, se piensa que es necesario hacer ejercicio durante una hora seguida pero no es así. La actividad física es efectiva cuando se practica a lo largo del tiempo, y siempre hacer algo es mejor que no hacer nada. Por eso, 30 minutos al día pueden ser más que suficientes. Y lo mejor de todo es que podrás agregar más tiempo a medida que lo desees, pero sin abandonar tu rutina.
Para que tu media hora de actividad sea efectiva, algunos especialistas recomiendan hacer ejercicios de resistencia durante 20 minutos, 10 al principio y otros 10 al finalizar. En medio, sugieren agregar otros 10 minutos de ejercicios aeróbicos intensos.
Las combinaciones pueden ser diferentes, lo importante es que en resistencia se trabaje tanto la parte inferior como la superior del cuerpo, incluyendo a los abdominales, en series de 8 a 10 repeticiones.
Con respecto a los aeróbicos, la recomendación es intercalar partes de mayor intensidad con otras de menor intensidad cada 30 segundos, por ejemplo, si estás en una cinta para correr o en la bicicleta fija.
Por otro lado, es preferible que no pierdas tiempo entre un ejercicio y otro, caminando por el gimnasio de una máquina a la otra. Incluso, puedes elegir series de ejercicios que también es posible repetir desde tu casa, para que la distancia no se convierta en un obstáculo y puedas practicar tu media hora todos los días (o la mayor parte de la semana).
Cuando elijas tu rutina, recuerda que si acabas de empezar a hacer ejercicio o tienes más de 40 años de edad, así como si tienes algún problema de salud o si estás tomando alguna medicina de manera regular, es preferible que consultes con tu médico antes de iniciar una rutina de ejercicios, para que pueda indicarte si es necesario que tengas algún cuidado en particular o si debes evitar algún tipo de movimiento específico.
Si mientras estas ejercitando notas alguna molestia o dolor, suspende la actividad por unos días. Si no desaparece, consulta con un especialista.
Por último, procura disfrutar mientras haces ejercicio. Y ya sea en casa o en el gimnasio, también puedes invitar a tus amigos o a tus familiares a que te acompañen a esta saludable rutina. El hacer ejercicio acompañado de tus amigos o de tu familia puede resultar más divertido y motivador para todos. Anímate.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 23 de abril de 2011

Manténganse en forma a buen precio: sugerencias para sudar sin quebrar la cuenta bancaria


Tener una membresía en un club deportivo no es requisito indispensable para mantenerse en forma.  La “Mayo Clinic Women’s HealthSource” ofrece sugerencias sobre alternativas baratas para mantenerse en forma sin estirar el presupuesto.
Adquiera equipo de segunda mano: Algunas tiendas de equipos deportivos se especializan en equipos de segunda mano.  En el Internet pueden también encontrarse buenas gangas, pero tenga cuidado que el precio del flete no lo saque de su presupuesto.  Además, sea cauteloso con los anuncios, porque abundan las estafas.
Adquiera equipo de precio razonable (o construya el propio): Las pesas para las manos tienen un precio razonable, están disponibles en varios tamaños y pueden usarse para fortalecer todos los grupos musculares.  Sin embargo, la versión casera improvisada funciona igual de bien, pues las botellas de leche o agua pueden llenarse con arena o agua hasta diferentes niveles y funcionan muy bien como pesas (asegure las tapas con cinta adhesiva fuerte).
Revise lo que ofrece el departamento local de recreación: Muchos centros comunitarios para recreación ofrecen a los residentes locales clases para condicionamiento físico con descuento.  Los centros deportivos de escuelas secundarias y universidades básicas, e incluso las piscinas, podrían estar abiertos a los miembros de la comunidad.
Haga ejercicio con uno o más DVDs: Practique aeróbicos, yoga, fortalecimiento muscular y tai chi con uno o varios DVD, ya sean alquilados o comprados.   Las bibliotecas también son otra buena fuente.
Comparta el costo con un amigo: Intercambie los DVDs de ejercicio con un amigo.  Encuentre un entrenador personal que esté dispuesto a que usted comparta la sesión con uno o dos amigos.
Sepa qué debe evitar: Algunos productos para condicionamiento físico no valen la pena comprar, sin importar su precio.  Evite los productos que ofrezcan beneficios instantáneos o prometan rebajar varias libras de peso sin dieta ni ejercicios.  Igualmente, no adquiera productos que se enfocan en una sola parte del cuerpo, como en los abdominales o muslos.
Saque el máximo provecho de las actividades cotidianas: Caminar, hacer jardinería, subir o bajar escaleras y jugar con los hijos o nietos ofrecen ventajas gratis para mantenerse en forma.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 21 de febrero de 2011

Recomendaciones para ejercitar los músculos del pecho

Si quieres saber cómo mantener los músculos de tu pecho en forma y lucir más sexy, pero sin dañarte en el intento, este artículo es para ti. Aquí te contamos qué ejercicios puede hacer, lo que debes tener en cuenta y los errores más comunes que debes evitar al realizarlos.

Signo de virilidad y masculinidad, los músculos del pecho son una de las partes más sexy de los hombres, por eso la mayoría se preocupa por desarrollarlos y mantenerlos en forma. ¿Te dan ganas de ser como ese modelo masculino que ves luciendo su voluptuoso pecho en alguna foto?

Quizás no llegues a desarrollarlos como los de los modelos y deportistas consagrados, pero los músculos del pecho tienen otras funciones importantes para el movimiento y la postura, que te permiten, por ejemplo, levantar el peso de tu cuerpo (es el caso de muchos hombres mayores que, al caerse, no logran ponerse de pie, ya que no tienen fuerza en el área pectoral). Además, también se utilizan en la mayoría de los deportes, como el fútbol y el rugby.

Los músculos del pecho están compuestos por los pectorales mayores y menores, los primeros son más grandes que los segundos y abarcan desde la clavícula hasta el esternón, extendiéndose a los hombros y la parte superior de los brazos. Sus principales funciones son: flexión, aducción (doblar el pecho hacia el cuerpo) y rotación media (hacia dentro) a la altura del hombro. Los pectorales menores, por su parte, se encuentran debajo de los mayores y tienen una forma triangular delgada.

Con el paso del tiempo, al igual que la piel y otros músculos del cuerpo, los del pecho comienzan a debilitarse y contribuye a que pierdas fuerza también en los brazos. Por eso es importante que trates de mantenerlos fortalecidos.

Así como salir a caminar mantiene tus piernas en forma, afortunadamente existen algunos ejercicios sencillos que te ayudan a mantener tu pecho más sexy y varonil. Para ello, en general, se utilizan pesas y aparatos como los del gimnasio.

Algunas recomendaciones que vale la pena que tengas en cuenta cada vez que realices este tipo de ejercicios:

  • Recuerda comenzar con poco peso y con secuencias más bien cortas (no más de 10 a 15 repeticiones) para ir incrementando los ejercicios a medida que vayas obteniendo logros.
  • Los períodos de tiempo en que hagas los ejercicios para el pecho tampoco deberían superar los 30 o 40 minutos, al menos al principio. Por ejemplo, puedes hacer entre 10 y 14 sets de repeticiones.
  • En algunos casos, también es importante que evites riesgos innecesarios, ya que algunos ejercicios con pesas son peligrosos y pueden causar lesiones. Por eso, es importante que los hagas acompañado o que sepas que hay alguien cerca que pueda darte una mano en caso de que necesites ayuda.
  • Recuerda exhalar cuando levantas peso e inhalar cuando lo bajas.

Además de todo esto, debes considerar algunos errores comunes que suelen tenerse al hacer ejercicios para tonificar los músculos del pecho, para evitar dolores y lesiones.

  1. Sentado o parado, con la espalda recta, con una barra con pesas en los extremos, no se recomienda bajarla hasta los hombros por detrás de la cabeza sino por delante. Sólo las personas con mucha movilidad en los hombros pueden mantener la espina dorsal lo suficientemente derecha para hacer estos ejercicios de manera apropiada, por eso puedes lesionarte los hombros y las muñecas. Además, y si se te cae la barra sobre el cuello, puede dañar tus cervicales (las vértebras, los huesos del cuello).
  2. Del mismo modo, es común levantar una barra con peso hacia tu barbilla, mientras estas sentado. Este ejercicio puede comprimir los nervios de tus hombros y causarte lesiones. En vez de esto, para ejercitar los músculos sin riesgos, puedes utilizar dos pesas por separado y levantarlas hacia adelante o a los costados de tu cuerpo.
  3. Cuando levantes peso al lado de tu cuerpo, con movimientos horizontales doblando los codos hacia atrás (como si estuvieras remando), ya sea en una máquina de aparatos o no, ten cuidado de no llevar rápidamente ambos brazos hacia atrás, ya que puedes presionar los músculos de los hombros y lesionarte. La idea es evitar que se compriman los músculos, al unirse por la espalda.

Con estos consejos para empezar a hacer ejercicios para fortalecer los músculos del pecho, es el momento de ponerte manos a la obra. Una buena alternativa para continuar y avanzar con los ejercicios es consultar con un entrenador para establecer una rutina adecuada para ti.

Si padeces alguna enfermedad crónica, habla con tu médico antes de iniciar una rutina de ejercicios, para que pueda indicarte si debes evitar algún tipo de esfuerzo o movimiento.

Con esta información recuerda que tú eres quien mejor conoce los límites de tu cuerpo: no te sobre-exijas. Y, por sobre todas las cosas, trata de disfrutar el ejercicio y divertirte. Luego, podrás salir a lucir tu pecho.


Tomado de Vida y Salud