DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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miércoles, 7 de marzo de 2012

La culpa es de los tacones…¡pon los pies sobre la tierra!

Te hacen lucir mucho más alta, más sexy… pero ¿qué efecto tienen en tu salud? El precio de llevar esos preciosos zapatos de tacón alto va más allá de la cifra que marca la etiqueta: lo pagas también en dolor, malestar, problemas en los pies… y hasta en otras partes del cuerpo. ¿Hay algún término medio?

Nadie discute que los zapatos con tacones altos son “divinos” y hacen lucir unas piernas fabulosas. Pero si los usas continuamente estás jugando con la salud de tus piernas y de tus pies. Los problemas que ocasionan van desde hinchazón y molestias leves o severas en los pies, hasta cosas más complicadas. Esos efectos se agravan si además de altos, los zapatos son estrechos y puntiagudos.

Según un nuevo estudio realizado en la Universidad de Jyvaskyla, en Finlandia, y publicado en el Journal of Applied Physiology, encontró que el uso continuo de los tacones altos cambia el mecanismo básico de la forma de caminar de las mujeres, lo que provoca dolores y otras complicaciones.

Los investigadores analizaron dos grupos de mujeres: uno que usaba normalmente tacones altos, y otro que los usaba muy de vez en cuando. Los resultados mostraron que las mujeres que los usaban poco caminaban estirando y poniendo presión principalmente en los tendones, la forma más eficiente y menos fatigosa de caminar (los tendones al estirarse acumulan energía elástica, y la devuelven al levantar el pie del piso).

En cambio, las mujeres que usaban regularmente los tacones altos daban pasos más fuertes y más cortos que las otras, y usaban mayormente los músculos de la pantorrilla para caminar, en lugar de la combinación más eficiente de músculo y tendón. Al estirar y poner presión principalmente en esos músculos, sus fibras se acortan, se produce fatiga muscular y se requiere más energía para caminar. Estos cambios se mantienen incluso cuando las mujeres se quitan los zapatos y caminan descalzas.

¿Quieres saber cuáles problemas provoca el uso de tacones con mucho tacón? Aquí tienes una lista que quizás te haga ir corriendo a buscar un par de zapatos planos:
  • Dolor en los pies: Es uno de los primeros efectos y el más común. Como la parte delantera del pie tiene que soportar más peso, se produce dolor en el metatarso y sus articulaciones. Para aliviarlo, usa plantillas acolchadas o zapatos de suela gruesa.
  • Artrosis en las rodillas: El uso continuo de los tacones altos contribuye al desgaste del cartílago en la articulación de la rodilla. Los huesos rozan unos con otros, provocando un fuerte dolor.
  • Dolor de espalda: Se debe a cambios en la postura. Los tacones hacen que tu cuerpo se desplace hacia delante, especialmente si además de altos, son de los delgados, tipo aguja. Y la mala alineación de las caderas y la espalda que se produce puede acabar afectando tu columna vertebral con el consiguiente dolor.
  • Acortamiento y dolor en los músculos de la pantorrilla: La forma especial de caminar cuando usas tacones altos acorta los músculos de la pantorrilla y provoca un intenso dolor en esa zona.
  • Neuroma de Morton: Es una inflamación de los nervios de los pies, que suele afectar al tercero o cuarto dedo del pie. Muchas veces es una consecuencia de usar zapatos de tacones altos y de punta fina.
  • Juanetes, callosidades en los dedos y la planta de los pies y dedos de martillo: Cuando se combinan los tacones altos con zapatos apretados, una consecuencia es la aparición de estos dolorosos problemas.
  • Predisposición a caídas y lesiones de los tobillo: Como los pies con zapatos altos se mantienen mucho tiempo flexionados y apoyados en las puntas, y la posición del cuerpo se distorsiona, las puntas de los pies y los dedos se ven obligados a soportar todo su peso. Eso, unido a la inestabilidad, aumenta tu riesgo de caídas, así como de esguinces y fracturas del tobillo.
¿Te preocupan los problemas que ocasionan los tacones altos, pero no puedes (o no quieres) dejar de usarlos? Al menos toma algunas medidas para minimizarlos. Por ejemplo:
  • Al comprarlos, pruébatelos y camina con ellos para estar segura de que te quedan bien cómodos en ambos pies y que no te aprietan ni en la punta ni en el talón.
  • Trata de usarlos con menos frecuencia, tal vez sólo una o dos veces a la semana, alternándolos con zapatos de tacón bajo. Pero si no te es posible, quítatelos cada vez que puedas (por ejemplo, cuando estás sentada detrás de tu escritorio en el trabajo).
  • Date un buen masaje en los pies cuando te quites los zapatos.
Como ves, si tomas algunas precauciones, no tienes que descartar tus stilettos, aunque no es recomendable que los uses todo el tiempo. Un consejo final: a menos que sea para salvar tu vida, ¡no corras nunca con tacones súper altos! Al correr perderías aun más estabilidad, y una caída es siempre peligrosa para tu cuerpo… y fatal para tu ego.

La próxima vez que vayas de compras, antes de perder la cabeza por esos tacones de última moda, piensa si realmente valen la pena ya que pueden ser una amenaza para tu comodidad y para tu salud.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 1 de septiembre de 2011

Si los síntomas no molestan, normalmente no hace falta tratar el tabique desviado


¿Vale la pena arreglar un tabique desviado que apenas causa problemas? A veces, tengo problemas leves con los senos nasales, pero quisiera evitar la operación. ¿Debería considerar que, de todas maneras, acabaré por operarme?

RESPUESTA del Dr. John Pallanch, Otorrinolaringología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

En general, no es necesario tratar un tabique desviado que sólo ocasiona síntomas menores; sin embargo, la decisión de si vale o no la pena arreglarlo debe tomarla usted.

Si los síntomas no le molestan ni interfieren con su calidad de vida, entonces el riesgo del tratamiento podría superar al beneficio. Creo que para usted sería útil que alguien evalúe su afección a fin de buscar la causa de los síntomas de los senos nasales, pues podrían no deberse a la desviación del tabique.

El tabique es una pared fina de cartílago y hueso que separa las fosas nasales. La desviación del tabique ocurre cuando esa pared se desplaza hacia un lado, haciendo más pequeña una de las fosas nasales. La desviación del tabique es algo común y el médico puede notarla en alrededor de 70 u 80 por ciento de la gente. En muchas personas, la afección no causa síntomas o éstos son menores y no ameritan tratamiento.

Cuando la desviación del tabique es entre moderada y grave, puede producirse una obstrucción nasal y en ese caso, para ciertas personas podría ser difícil respirar por la nariz con el lado obstruido. Otros, en cambio, podrían decir que la obstrucción se encuentra en el lado opuesto a la desviación del tabique y eso se debe al proceso conocido como ciclo nasal.  En el ciclo nasal, el aire inspirado atraviesa en mayor cantidad por una fosa nasal y menos por la otra; pero el flujo de aire cambia al cabo de un rato, alternando a la otra fosa nasal que en ese momento lo controla en mayor cantidad. Si no fuera por este ciclo nasal, la nariz se secaría demasiado.

Normalmente, el ciclo nasal no se nota, aunque podría ser más obvio cuando uno tiene gripe. Sin embargo, en la gente con desviación del tabique, cuando el ciclo nasal obstruye el lado opuesto al del bloqueo del tabique, podría ser difícil o incómodo respirar por la nariz.

Existen otras razones, diferentes a la desviación del tabique, que pueden ocasionar problemas leves de los senos nasales. Si decide evaluar el problema, el médico puede revisar otras afecciones subyacentes, por ejemplo, alergias, rinitis no alérgica o sinusitis. Tratamientos como irrigaciones con solución salina, rociadores nasales de cortisona, antihistamínicos, descongestionantes y evitar exponerse a alérgenos, generalmente, ayudan a disminuir los síntomas.

Los problemas vinculados directamente con la desviación del tabique se reparan con cirugía (septoplastia), procedimiento en el cual el cirujano trabaja a través de una incisión dentro de la nariz para reubicar el tabique en la línea media y crear dos fosas nasales abiertas. Igual que con cualquier otro tratamiento quirúrgico, existen riesgos y entre las complicaciones de la cirugía nasal están aquellas relacionadas con la anestesia, sangrado y la posible necesidad de reoperar.

Después de la investigación de sus síntomas, usted podrá decidir si desea proseguir con más tratamiento, según cuánto afecten esos síntomas sobre su calidad de vida.

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miércoles, 27 de julio de 2011

Los adolescentes y la cirugía plástica – Un tema que da de qué hablar


La cirugía plástica no es un tema ajeno entre los adolescentes. Tal como los mayores, los jóvenes buscan esta alternativa cuando no se sienten cómodos con su apariencia física. En Vida y Salud te contamos más sobre el tema de la cirugía estética entre los adolescentes. Infórmate bien antes de tomar una decisión tan importante.
No te sorprenda que en lugar de una fiesta, tu hija adolescente te pida una cirugía plástica como regalo por su cumpleaños número 15 o “Quinceañera”. Es el caso de Julia, una chica a quien sus orejas nunca le han gustado. Son grandes y eso le ha valido más de una burla en la escuela y hasta el apodo de “Dumbo”. Por eso, cuando su papá le propuso hacer una fiesta para celebrar sus quince años, Julia respondió decidida que prefería operarse las orejas. Y así fue. No hubo fiesta, pero Julia ahora está disfrutando de su nueva apariencia y quienes se burlaron de ella, ya no tienen de qué reírse.
Pero la decisión de los padres de Julia no fue fácil. La verdad es que una cirugía estética en los adolescentes, es un tema para analizar con lupa. Sobretodo porque durante los años de la adolescencia, el cuerpo todavía está en proceso de desarrollo y una decisión de ese tipo cuando el cuerpo aún no ha terminado de desarrollarse, puede resultar en arrepentimiento posteriormente. Por ejemplo, se sabe que las mujeres tienden a aumentar de peso entre los 18 y los 21 años, lo cual puede significar que para entonces ya no tengan deseos de hacerse una cirugía de aumento de los senos porque les crecieron más, o al contrario, si se hicieron una liposucción antes de esa edad, puede que aumenten de peso y la cirugía estética haya sido inútil.
Las cirugías más populares entre los adolescentes son:
  • Rinoplastia o cirugía para corregir la nariz. En este caso, es necesario que la cirugía se haga una vez que la nariz haya dejado de crecer, es decir a los 15 o 16 años en las mujeres y a los 16 o 17 en los hombres.
  • Liposucción: remover grasa de ciertas áreas del cuerpo. Como mencioné anteriormente, es preferible hacerla después de los 21 años, porque de los 15 a los 21 por lo general, hay un aumento de peso en las mujeres.
  • Aumento o reducción de senos: ya sea que te sientas avergonzada por tener senos pequeños o al contrario, por tenerlos muy grandes, puedes beneficiarte de esta cirugía a partir de los 16 años.
  • Otoplastia: cirugía para corregir las orejas grandes. Esta cirugía puede hacerse desde los 8 años de edad, que es cuando el cartílago ha alcanzado su máximo tamaño.
  • Cirugía para aumentar o reducir el mentón: puede hacerse también durante la adolescencia.
  • Cirugía para corregir la asimetría de los senos: a veces sucede que un seno es significativamente más grande que el otro y esto puede corregirse mediante cirugía plástica.
¿Cuáles son las razones por las que un adolescente quiere operarse?

Lea el artículo completo en Vida y Salud

viernes, 25 de marzo de 2011

Por qué es importante mantener las caderas y las rodillas fuertes

Las caderas y las rodillas son partes fundamentales de tu esqueleto ya que ayudan a sostener a todo tu cuerpo. Por eso cuando te lesionas puede resultarte difícil moverte y caminar. Una manera de ayudarlas, ya sea cuando están sanas como cuando están lesionadas, es fortaleciendo los músculos y las articulaciones que las rodean y manteniéndolos en forma. Aquí te contamos algunos ejercicios apropiados para llevar a cabo esa tarea.

A veces resulta incomprensible cómo un pequeño accidente doméstico que hasta puede parecer tonto puede provocar lesiones tan grandes. A Carlos le pasó algo así y cuenta su experiencia de manera muy clara: “estaba jugando a la pelota con mis sobrinos y no sé cómo sucedió, hice un mal movimiento y giré con todo mi cuerpo pero mi pie quedó como pegado al suelo, entonces se me retorció la pierna y en seguida me di cuenta que me había lesionado la rodilla”.

Si bien hay cuestiones imprevisibles e inevitables, como este tipo de accidentes, también hay formas de mantener los huesos y los músculos fuertes. Para ello, la clave está en hacer ejercicio.

El ejercicio no sólo es un hábito saludable sino que también puede ayudarte en varios de los tratamientos que quizá debas hacer para tus rodillas y tus caderas, ya que la fuerza de los músculos que las rodean te ayudan a soportar las articulaciones aliviando el peso y el esfuerzo que deben soportar los huesos.

Por ejemplo, tus caderas tendrán que soportar menos peso si tus cuádriceps (los músculos que están justo arriba de la rodilla) , los glúteos, los ligamentos y tus músculos abdominales están fortalecidos. Y si los cuádriceps están fuertes, además, pueden absorber la tensión que harían los meniscos o el cartílago de la rodilla (que es lo que se lesionó Carlos mientras jugaba con sus sobrinos).

Si te lesionas las caderas o las rodillas, los primeros músculos que pierden fuerza son, justamente, los cuádriceps y los glúteos. Por eso, un plan de ejercicios ante cualquier daño que pueda ocurrirte debería enfocarse en ellos.

Ten en cuenta que los músculos funcionan en pares: mientras uno se contrae el otro se relaja y viceversa. Por ejemplo, si estás sentado en una silla y estiras la rodilla, los músculos delanteros se contraen mientras que los traseros se estiran. Por eso es importante ejercitar ambos músculos para que los dos se mantengan flexibles y fortalecidos y ninguno se tensione.

Actualmente, existen dos tipos de ejercicios que suelen ser recomendados por los especialistas para la recuperación de lesiones. Unos se denominan de “cadena cerrada” (closed-chain) y los otros de “cadena abierta” (open chain). Los movimientos en cadena se refieren a una serie de ejercicios en los cuales se van trabajando diferentes partes del cuerpo, como las caderas, las rodillas, los tobillos y los pies.

En los denominados ejercicios de cadena abierta, el cuerpo permanece quieto mientras se mueven las extremidades. Es el caso, por ejemplo, de levantar las piernas mientras estás sentado.

Por el contrario, los ejercicios de cadena cerrada son aquellos en los que las extremidades están quietas mientras el cuerpo se mueve. Es lo que ocurre, por ejemplo, al hacer cuclillas.

Mientras que los ejercicios de cadena abierta son más efectivos en algunos tratamientos terapéuticos, los especialistas están incorporando cada vez más ejemplos de cadena cerrada en los programas de rehabilitación, y se los recomiendan a las personas con dolor en las articulaciones, porque involucran más músculos y ayudan a mantener la estabilidad alrededor de las articulaciones.

Por eso, si estas lesionado o si tienes alguna enfermedad crónica en las articulaciones, como artritis, es importante que consultantes con tu médico respecto a qué tipo de ejercicios deberías hacer para mantener tus músculos fortalecidos, para aliviar el dolor y para ayudar a tu recuperación.

Posiblemente, debas realizar una rutina con el asesoramiento de un terapeuta, pero frecuentemente los resultados pueden ser muy positivos, por lo que vale la pena intentarlo.

A veces, el dolor o la lesión pueden hacerte pensar que hacer ejercicio ya no es para ti. Sin embargo, hay una alternativa que puede ayudarte. Cuando Marta se rompió la cadera y le pusieron una prótesis pensó que la recuperación sería larga y costosa. Sin embargo, su médico le recomendó hacer ejercicios en el agua. Afortunadamente se animó y los resultados fueron notorios.

Ejercitarse en el agua tiene varios beneficios. Entre ellos:

  • Reduce el estrés y la fuerza que ejerces sobre las articulaciones, ya que el agua soporta tu peso. Se elimina la gravedad.
  • Te permite probar si puedes realizar ciertos ejercicios, antes de intentarlos fuera del agua.
  • Te permite incrementar la resistencia al movimiento, sin realizar tanto esfuerzo ni sentir dolor en las articulaciones.
  • Además, si el agua está a 85º F (29º C) relaja las articulaciones.

Antes de comenzar una rutina de ejercicios, siempre consulta con tu médico para que pueda indicarte el tipo de movimientos apropiados para ti, de acuerdo a tu situación particular. El o ella también te advertirán si debes evitar algún ejercicio o alguna postura.

De este modo, además de un buen estado de salud física en general, la gimnasia te permitirá mantener la movilidad y disminuir las molestias que puedas sentir debido a tu enfermedad o lesión. ¡Anímate, con el tiempo iras viendo los resultados y verás que el esfuerzo valió la pena!

Tomado de Vida y Salud

martes, 1 de marzo de 2011

La preservación del líquido amniótico

a sabes que el líquido amniótico protege a tu bebé durante el embarazo, ¿pero sabías que podría beneficiar su salud más adelante también?

El líquido amniótico contiene células madre mesenquimatosas que, si se preservan, posiblemente podrían ser usadas para reparar órganos o tejidos enfermos y deteriorados, según varios estudios.

Hace tiempo que las mujeres tienen la opción de preservar la sangre del cordón umbilical porque las células pueden ser beneficiosas para afecciones de sangre y de la médula ósea. La diferencia entre las células de la sangre del corón umbilical y las del líquido amnióticos es que estas últimas podrían convertirse en piel, hueso, cartílago y órganos.

“Estamos hablando de una gama mucho más amplia de afecciones que potencialmente podrían ser tratadas con estas células”, dice Kate Torchilin, presidenta de Biocell Center, uno de los principales bancos de células madre.

Si bien esta ciencia sigue en desarrollo, ya se ha usado en la recuperación ósea después de cirugía de la columna vertebral y se espera que pronto se la apruebe para otros usos médicos.

Para preservar las células sólo hay que extraer una a dos cucharaditas del líquido amniótico, lo cual se hace durante la amniocentesis. “La mayoría de los médicos están al tanto de la preservación amniótica, pero si no, es muy importante que las mujeres le pregunten a su médico”, dice Beth Battaglino, directora ejecutiva de HealthyWomen.org, una organización sin fines de lucro que se dedica a educar a la mujer en temas de salud.


Tomado de Vida y Salud