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sábado, 28 de julio de 2012

Los riesgos de tener sobrepeso durante el embarazo



Cuando esperas un bebé, es completamente normal que aumentes de peso. Sin embargo, este aumento inevitable debe ser saludable para evitar complicaciones durante el embarazo y el parto, tanto para ti, como para tu bebé. Una nueva investigación confirma que el embarazo y el sobrepeso no son una buena combinación.

Rita está embarazada de 6 meses y está preocupada porque ya aumentó mucho de peso y su médico se lo advirtió. Pronto le harán la prueba de glicemia (azúcar en la sangre) para descartar que no tenga diabetes gestacional y Rita tiene un presentimiento negativo. Aunque dice que se cuida con la alimentación, reconoce que no ha hecho mucho ejercicio pues se siente muy cansada y sólo quiere dormir.

Rita, como muchas mujeres embarazadas que aumentan de peso de manera descontrolada, está en riesgo de tener más complicaciones durante el embarazo y durante el parto. Una investigación reciente realizada por la Universidad de Northwestern en Chicago, en Estados Unidos, así lo confirma.

Esta investigación analizó a más de 23 mil mujeres en 9 países y encontró que las mujeres embarazadas que son obesas y sufren de diabetes gestacional y aquéllas con sobrepeso y glicemia (azúcar en la sangre) ligeramente alta, están más predispuestas a tener bebés grandes. ¿Qué riesgo implica esto? Tener un bebé grande aumenta el riesgo de que sufran lesiones durante el parto vaginal y esto eleva las posibilidades de que requieran una cesárea.

Los datos concretos de esta investigación hablan claramente: los bebés nacidos de mujeres obesas con diabetes gestacional, pesaban alrededor de 340 gramos o doce onzas más que los nacidos de madres con peso y glicemia (azúcar en la sangre) normales. Los bebés nacidos de mamás con sobrepeso (no obesas) con glicemia un poco elevada, pesaban cerca de 213 gramos o 7.5 onzas más.

Además, los bebés que nacieron de mamás pasadas de peso y con niveles de azúcar en la sangre (glicemia) elevados, son propensos a dos cosas: a bajos niveles de glicemia y a niveles de insulina altos. Esto, a la larga puede provocar obesidad y diabetes en el niño(a).

Recuerda que aunque aumentar de peso es algo que no se puede evitar en los meses de gestación, hay algunas pautas que indican el aumento de peso saludable de acuerdo a tu peso al empezar el embarazo. Tu médico te guiará al respecto y te dirá cuánto peso deberías aumentar idealmente durante cada mes para tener un embarazo saludable.

A continuación te doy una guía para que te des una idea más concreta acerca del peso indicado de acuerdo a tu caso. Para leer correctamente la tabla, recuerda que IMC equivale a índice de masa corporal.

        Peso antes del embarazo                     Aumento de peso recomendado o saludable

Si pesabas menos de lo normal (IMC=18.5)         De 28 a 40 libras/ De 13 a 18 kilos

Si tenías peso normal (IMC=18.5-24.9)                  De 25 a 35 libras/ De 11 a 16 kilos

Si estabas pasada de peso (IMC=25-29.9           De 15 a 25 libras/ De 7 a 11 kilos

Si estabas obesa (IMC= 30 o más)                        De 11 a 20 libras/ De 5 a 9 kilos

El comer sanamente para cubrir las necesidades de tu cuerpo y las de tu bebé en desarrollo es fundamental. Habla con tu médico al respecto para que diseñen una dieta de acuerdo a tu peso. Y ¡no te olvides del ejercicio! Estar activa también es indispensable para llevar un embarazo 10 puntos.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 4 de mayo de 2012

Sin tratamiento, la enfermedad celíaca puede derivar en graves complicaciones

¿Cuáles son los primeros síntomas de la enfermedad celíaca, y cuál es su causa?

RESPUESTA del Dr. Joseph Murray, Gastroenterología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

La enfermedad celíaca es un trastorno digestivo desencadenado por el gluten, que es una proteína presente en los alimentos que contienen trigo, cebada o centeno. Cuando una persona que padece la enfermedad celíaca come gluten, presenta una reacción en el intestino delgado que deriva en síntomas tales como diarrea, dolor abdominal, distensión y pérdida de peso. Es importante diagnosticar pronto la enfermedad celíaca porque cuando no se la trata, el trastorno puede llevar a complicaciones graves.

La enfermedad celíaca es un trastorno inmune. El sistema inmune ataca equivocadamente a los “amigos”, como son los alimentos e incluso los órganos y tejidos sanos. La persona que padece la enfermedad celíaca tiene un sistema inmune que reacciona excesivamente ante el gluten, causando daños en el intestino delgado y mermando su capacidad de absorber los nutrientes.

La causa subyacente de la enfermedad celíaca parece basarse, en parte, en la composición genética de una persona. Las investigaciones han descubierto que la enfermedad celíaca suele presentarse en las familias, y ciertos tipos de genes aumentan el riesgo de una persona de desarrollar la afección. No obstante, la genética no es lo único que participa en esta enfermedad. La mayoría de las personas que tiene el tipo de genes que los colocaría en un riesgo mayor para la enfermedad celíaca nunca desarrolla el trastorno, mientras que algunos empiezan a presentar síntomas pronto en la vida, y otros no se ven afectados sino hasta los 60 años o más.

Las afecciones que colocan al sistema inmune de una persona en alto estado de alerta podrían activar la enfermedad. Algunas investigaciones plantean, por ejemplo, que ciertas infecciones, sobre todo la gastroenteritis, pueden activar ese tipo de respuesta en el sistema inmune. La enfermedad es más común entre los niños que nacen mediante cesárea. El embarazo también podría desempeñar una función en esto, pues algunas mujeres desarrollan la enfermedad varios meses después del parto.

Al inicio de la enfermedad celíaca, los síntomas más comunes son de diarrea y dolor o distensión abdominal, especialmente después comer. Las personas que padecen la enfermedad celíaca podrían perder peso porque sus cuerpos no logran absorben suficientes nutrientes de los alimentos.

El resultado de la reacción del cuerpo al gluten con el transcurso del tiempo podría ser el desarrollo de una variedad de problemas, desde sarpullidos en la piel e intolerancia a la lactosa hasta infertilidad, fragilidad ósea y daño nervioso. Estos problemas podrían presentarse incluso ante la ausencia de síntomas digestivos.

Si usted presenta los síntomas de la enfermedad celíaca, acuda al médico para evaluarlos, antes de modificar su alimentación. El diagnóstico de la enfermedad normalmente se establece realizando un examen de sangre y una biopsia de tejido del intestino delgado para revisar daños. En pocos casos, también se podrían realizar pruebas genéticas.

La enfermedad celíaca no tiene cura, pero se puede controlar evitando todas las fuentes de gluten. Una vez que se elimina el gluten de la alimentación, el intestino delgado empieza a sanar. La recuperación del intestino toma menos tiempo, mientras antes se descubra la enfermedad. Los niños diagnosticados con la enfermedad celíaca, por ejemplo, se recuperan completamente en cuestión de seis meses desde el momento en que se retira el gluten de su alimentación.

La recuperación total puede demorar en los adultos, a veces hasta uno o dos años. Las personas que presentan síntomas durante tiempo prolongado podrían requerir un plazo mayor para recuperarse, y algunos nunca se recuperan completamente. Por otro lado, podría ser imposible revertir ciertas complicaciones avanzadas de la enfermedad, tales como infertilidad y osteopenia grave. No obstante, la mayoría de personas que padece la enfermedad celíaca encuentra mucho alivio para sus síntomas una vez que empieza a evitar el gluten.

Eliminar completamente el gluten de la alimentación puede ser difícil porque se encuentra presente en muchos alimentos comunes, entre ellos el pan, el fideo, las galletas dulces y la masa de pizza, para sólo mencionar algunos. No obstante, quienes padecen la enfermedad celíaca necesitan eliminar completamente el gluten de su alimentación porque hasta una pequeña cantidad puede continuar ocasionando daños en el intestino delgado. Afortunadamente, ha aumentado la concienciación sobre la enfermedad celíaca y existen más productos sin gluten en los supermercados. Si a usted le diagnosticaron la enfermedad celíaca, consulte con un especialista en dietética para que le ayude a planificar comidas sin gluten.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 28 de agosto de 2011

Un enemigo silencioso para tu bebé: el estreptococo del grupo B


El embarazo y la llegada de un nuevo miembro a la familia es un acontecimiento especial y un proceso hermoso que por lo general ocurre sin grandes complicaciones. Sin embargo, siempre existen riesgos de contraer enfermedades que puedan afectar a la mamá o al bebé. Una de ellas, no muy conocida, es la infección con el estreptococo del grupo B, una bacteria que portan muchas mujeres perfectamente sanas, pero que le puede pasar al bebé en el momento del parto y que puede ponerlo en peligro incluso de muerte.  Por suerte, una simple prueba puede detectarlo a tiempo.
El embarazo es una de las etapas más lindas para la mujer y para la familia. Son nueve meses emocionantes durante los cuales no sólo el bebé se desarrolla día a día, sino también todos los integrantes de la familia se preparan para su nacimiento y se ocupan de organizar todo lo necesario para recibirlo: la habitación en la que dormirá, la cuna, su ropa, el cochecito… ¡qué no falte un detalle!
Para la mamá en particular, todo se siente con más intensidad: muchas tienen ansiedad por la espera y temores por que todo salga bien, sobre todo durante el parto. Durante todo este proceso, es vital recibir una buena atención prenatal, dirigida por el obstetra.  Ya en la recta final, durante el tercer periodo de gestación, los controles y las pruebas se harán más frecuentemente, para evitar complicaciones.
Entre los muchos cuidados que la embarazada debe considerar es conversar con su obstetra sobre el estreptococo del grupo B (GBS, por sus siglas en inglés), conocido también como baby strep, una bacteria que es parte de la flora vaginal o de la piel de muchas mujeres perfectamente saludables, pero que puede resultar peligrosa si se transmite al bebé durante el parto.  Una prueba de detección de esta bacteria entre las semanas 35 y 37 del embarazo permite tratar a la mamá durante el alumbramiento y eliminar el peligro que representa para el bebé.
¿Si la mujer es portadora de la bacteria significa que está infectada?  No, los seres humanos somos portadores de varias bacterias, tanto en la piel como dentro del cuerpo y algunas de esas bacterias cumplen funciones útiles, como las que viven en los intestinos y ayudan a la digestión o las que controlan el ph (el grado de acidez) de la vagina. El estreptococo del grupo B se encuentra en el organismo de muchas mujeres saludables de todos los grupos étnicos y no les causa ningún daño. El problema comienza cuando una de esas mujeres queda embarazada ya que la bacteria se convierte en un peligro potencial durante el momento del parto o poco después del nacimiento.  No debes sentirte avergonzada de ser portadora del estreptococo del grupo B ya que una infección de este tipo no es una enfermedad venérea, no se contrae por contacto sexual, ni significa que no tengas una buena higiene personal. Tampoco debes confundirlo con el estreptococo de tipo A, que es el que provoca infecciones en la garganta (en las amígdalas).
Otros temores que se deben desterrar es el posible contagio a otros hijos o a las personas que convivan con la mujer portadora: el estreptococo del grupo B no se transmite ni a través del agua ni de los alimentos. La mujer embarazada tampoco puede contagiar a sus otros hijos.
Lo que sí debes hacer antes del parto:...

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domingo, 10 de julio de 2011

¿Qué pasa si tu bebé no está en la posición correcta en el momento del parto?


Por lo general, cuando se acerca el momento del parto, el bebé se acomoda adentro de la matriz en una posición cómoda para nacer. Pero a veces, esto no sucede. ¿Qué pasa, entonces, si el bebé no se ubica con la cabeza hacia abajo, lista para que ésta salga primero durante el parto? ¿Qué sucede si tu bebé tiene una posición incorrecta a la hora del parto? ¿Cuáles son esas posiciones? En Vida y Salud te damos más información.
A medida que se acerca el momento del alumbramiento, el bebé, al igual que la mamá, se va preparando para el momento. Su cuerpo ya está completamente desarrollado y sólo falta que se ubique en la posición más cómoda para nacer. Esta es con la cabeza hacia abajo, como mirando hacia la espalda de la mamá, y se conoce como posición fetal.
Esto ocurre alrededor de las 3 o 4 semanas antes de la fecha prevista para el alumbramiento o parto. Sin embargo, a veces puede ocurrir que no se coloque en esa posición sino que por ejemplo, quede con los pies hacia abajo. Eso se conoce como posición pelviana. De hecho, el bebé puede colocarse en posiciones muy variadas:
  • Presentación cefálica. Esta es la presentación normal que ocurre en más del 95% de los partos. Cuando sale la cabeza primero, idealmente flexionada hacia el pecho para que salga primero la coronilla del bebé. En algunas ocasiones, puede haber la presentación de cara: con la cabeza hacia abajo pero mirando al frente. Esto puede prolongar y dificultar el trabajo de parto. Con supervisión médica, podrías intentar rotar al bebé poniéndote en cuatro patas con las nalgas levantadas. El médico también podría tratar de acomodar al bebé a través de algún método de versión, pero si no funcionan, quizá necesites una cesárea.
  • Presentación transversa o de hombros: atravesado en el abdomen, en posición horizontal, con la espalda hacia abajo, como mirando hacia arriba. En este caso, el médico podría tratar de voltearlo manualmente a la posición de cabeza, pero generalmente es necesario hacer una cesárea.
De las presentaciones de nalgas hay varios tipos:
  • Nalgas completas: con las nalgas hacia abajo y las piernas cruzadas.
  • Nalgas francas: con las nalgas hacia abajo y los pies hacia la cabeza.
  • Nalgas incompletas: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia arriba y el otro flexionado.
  • Presentación podálica: con las nalgas hacia abajo, un pie hacia la pelvis y el otro flexionado.
En cualquiera de estas presentaciones de nalga hacia abajo, si llega el momento del parto y el bebé no ha cambiado su presentación, el médico podría intentar voltearlo manualmente, utilizando lo que se conoce como método de versión. Estas versiones pueden ser:
  1. Versión externa: cuando el médico oprime la parte exterior del abdomen de la mamá para mover al bebé. Este método es viable en embarazos normales pero no en todos, por ejemplo, cuando la mamá tiene sangrado vaginal, si el bebé es demasiado pequeño o su ritmo cardíaco no es normal, o si se trata de un embarazo múltiple.
  2. Versión interna: es cuando el médico introduce su mano a través de la vagina y del cuello uterino y mueve al bebé desde adentro.
Si ninguno de estos intentos tiene éxito, se necesitará practicar una cesárea.
Nadie conoce con certeza la causa de la presentación de nalgas, pero es más común que ocurra en ciertas situaciones. Entre ellas:
  • Cuando la mamá ha tenido más de un embarazo.
  • Si la mamá está embarazada de mellizos o más bebés.
  • Cuando el líquido amniótico, que es el que rodea al feto dentro del útero, no es escaso o es excesivo.
  • Si el útero no tiene una forma normal o contiene bultos (tumores, masas) anormales, como fibromas.
  • Cuando se produce lo que se conoce como placenta previa, es decir que la placenta cubre la entrada del útero, ya sea de manera total o parcial.
  • Si el bebé nace antes de tiempo (antes de la semana 37 de gestación).
La mayoría de los bebés en presentación pelviana nacen saludables. Sin embargo, ésta no deja de ser una situación especial y es posible que durante el parto se deban tomar decisiones para evitar complicaciones.
Si se acerca el momento del parto o alumbramiento y tu bebé no se ha acomodado en posición fetal, habla con tu médico acerca de esta situación para que te explique lo que podría ocurrir, cuáles son los riesgos para ti y para el bebé y qué es lo más seguro para ambos, de manera que juntos puedan planear el parto más conveniente en tu caso particular.

Tomado de Vida y Salud

martes, 17 de mayo de 2011

Estrategias para controlar el dolor del parto


¡Se acerca el gran momento! Estás feliz porque tu bebé está por nacer pero te asusta pensar cómo será el parto, si podrás sobrevivir los dolores o si te dará un ataque de nervios en medio del proceso. Tranquila, es normal que estés ansiosa y te hagas tantas preguntas. Aquí te contamos algunas recomendaciones para enfrentar el parto y superar los dolores que lo acompañan.
Si bien los dolores y las sensaciones durante el parto son distintos en cada mujer e incluso con cada hijo, es posible que te prepares ante las diferentes situaciones que pueden presentarse en ese momento tan particular y tan esperado con emociones de alegría y ansiedad.
Si ya estás en la fase final de tu embarazo y falta poco para el parto, posiblemente ya hayas definido con tu médico si será parto vaginal o mediante cesárea. Si has optado por la primera alternativa, ten en cuenta que existen distintas condiciones médicas que a veces obligan a hacer una cesárea de último momento. En ese caso, lo decidirá el o la especialista que te esté asistiendo en el parto, si lo considera necesario.
Cuando llegue el momento, comenzarás a sentir las tan nombradas contracciones, primero de manera pausada y luego con más frecuencia e intensidad. Cuanto tus contracciones se produzcan cada cinco minutos, entonces será el momento de iniciar el alumbramiento. En ese momento, sentirás dolor. Muchas mujeres les temen a estos dolores, pero para tu tranquilidad, ten en cuenta que existen distintas alternativas que te permiten aliviar estos síntomas y enfrentar mejor el momento del parto. Además, piensa que el dolor del parto es un dolor benigno, por decirlo de alguna manera, porque es tu cuerpo que se abre para darle paso a la nueva vida que te acompañó durante 9 meses. También recuerda que es un dolor que pasará y que probablemente pasará a un segundo plano cuando tengas a tu bebé en tus manos.
Algunas formas de controlar los dolores del parto  incluyen medicinas y otras no.
En general, las medicinas más utilizadas son:
  • Analgésicos: actúan de manera sistémica, es decir que afectan a todo el cuerpo, y pueden provocar efectos secundarios en la madre, como somnolencia y náuseas. Esta medicación también puede llegar al bebé, sus efectos dependerán de la cantidad utilizada y de lo cerca del nacimiento que se haya administrado.
  • Tranquilizantes: no alivian el dolor pero te ayudarán a calmarte y a relajarte si estás muy ansiosa. Pueden tener efectos significativos sobre la madre y el bebé, algunas mujeres experimentan una pérdida del control que les resulta desconcertante mientras que a otras les cuesta recordar los detalles del parto.
  • Anestesia local: es la opción que elige la mayoría. Elimina la sensibilidad en zonas específicas del cuerpo y se puede utilizar tanto en el parto vaginal como en el parto por cesárea. Una de las más empleadas es la llamada epidural,que proporciona un alivio continuo del dolor del ombligo para abajo, incluyendo las paredes vaginales, durante todo el proceso del parto. Puede dificultar los pujos para expulsar el bebé y provocar una disminución de la tensión arterial, pero los riesgos para el bebé son mínimos.
Algunas mujeres prefieren no utilizar medicinas y recurren a otros métodos alternativos. En este caso, si optas por esto, ten en cuenta que los dolores pueden hacerte cambiar de opinión en medio del parto. Si es así, no te avergüences ni te sientas mal por ello.
Para evitar las medicinas durante el parto, debes comenzar a prepararte durante el embarazo e incluso antes de quedar embarazada, practicando ejercicio físico de manera regular (a menos que tu médico recomiende que lo evites), para fortalecer la musculatura, incrementar la resistencia y preparar tu cuerpo para el esfuerzo del parto. ¡Ten cuidado de no excederte, recuerda que estás embarazada!
Si vas a clases de preparación para el parto, además, seguramente te enseñarán diferentes técnicas para controlar el dolor. Las dos filosofías de preparación para el parto que más se siguen en los Estados Unidos son: la técnica Lamaze y el método Bradley o “parto asistido por el padre”.
La técnica Lamaze postula que el parto es un proceso normal, natural y saludable y adopta una postura neutral en lo que se refiere a la medicación para controlar el dolor, utiliza técnicas de relajación, respiración profunda, distracción o  masajes del acompañante.
El método Bradley, en cambio enfatiza el enfoque natural del parto y la participación activa del padre del bebé como ayudante, e intenta evitar la medicación a menos que sea absolutamente necesaria: hace hincapié en la alimentación sana y balanceada, la práctica del ejercicio físico durante el embarazo y las técnicas de relajación y respiración profunda como formas de hacerle frente al parto.
Otras formas de controlar los dolores del parto incluyen:
  • yoga y/o meditación
  • caminar
  • masaje o contrapresión
  • cambio de postura
  • darse un baño o una ducha con agua tibia
  • distraerse contando o realizando una actividad que mantenga la mente ocupada en otra cosa
En cualquier caso, el aprender técnicas de respiración puede ayudarte no sólo a soportar los dolores sino también a calmar tu ansiedad y nerviosismo en ese momento. Recuerda que es importante consultar y definir antes del parto, con él o la profesional que te atienda, no sólo qué tipo de parto será, si vaginal o por cesárea, sino también si te medicarás para aliviar los dolores o utilizarás un método natural (obviamente que debes de saber que tienes la opción de cambiar de opinión si así lo deseas en el momento del parto). También debes consultar con él o la especialista todas las dudas y temores que tengas, para que pueda estar tranquila.
Por último, algunos consejos para los papás, que también suelen ponerse nerviosos. En algunos casos les permiten participar en el parto y hasta cortar el cordón umbilical, algo que puede ser bastante difícil o impresionante para algunos, pero recuerden que el cordón no le genera dolor ni al bebé ni a la mamá.
A muchos hombres les hace mal ver sufrir a su mujer. En ese caso, deben tener en cuenta que no hay nada que puedan hacer contra ello más que acompañarla en este momento tan especial para los dos y asistirla en todo lo que tenga que ver con los preparativos del parto, las cosas que deban llevar al hospital y avisar y/o atender a los parientes y amigos que seguramente están llamando para ver cómo va todo, para que la mujer pueda dedicarse exclusivamente al alumbramiento.
Y por sobre todas las cosas, disfruten el nacimiento del nuevo miembro de la familia. Más allá de las molestias y los dolores, será sin duda uno de los momentos más importantes de la vida.
Mantén la calma, piensa que el dolor del parto es un “proceso” normal y que todas las mujeres que han dado a luz, han pasado por esto. ¡No estás sola y tu cuerpo puede hacerlo! Para eso está diseñado. Y, que si necesitas, en el siglo XXI hay ayuda para que el proceso te sea más fácil sin poner en peligro a tu bebé.
Tomado de Vida y Salud